"A medida que envejeces, descubrirás que tienes dos manos, una para ayudarte a ti mismo, y otra para ayudar a los demás"

Audrey Hepburn

PAOSAN/ ORORA97: Aunque por lógica Voldemort debiera tener ese aspecto de serpiente, no me agrada la idea. Yo lo escribo como un hombre atractivo, pero terrible al mismo tiempo, de hecho para Hermione también resulta algo atrayente. Dejo que cada quien se lo imagine como quiera, pero no tiene el aspecto del libro. ¡Saludos!

LINDENCORINA: Yo también me decepcioné de no escribir esa escena, pero me pareció demasiado repentino. ¡Pero esa escena va porque va! :) No se cuentas capítulos tenga, solo te digo que falta bastante para que termine. Y por ultimo no creo que pueda complacer un posible trío xD por lo menos no al mismo tiempo!

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Contuvo el aliento mientras tomaba sus manos estrujándolas mientras miraba nerviosamente al hombre al frente suyo. Voldemort se había recostado en la silla sin despegar sus ojos de la chica. Su semblante era serio y calculador.

-¿Ese es tu deseo?- preguntó despacio, estaba tranquilo, de hecho parecía demasiado sereno.

Hermione asintió sin atreverse a respirar. Eso era lo que ella quería, también anhelaba ver a Ron y a Harry, pero asumía que ellos ya estarían al corriente de que Voldemort la había secuestrado, sus padres en cambio, temía por ellos, quería asegurarse que estaban bien.

-Muy bien, vamos entonces- dijo el hombre poniéndose en pie.

Hermione abrió mucho los ojos- ¿Va… vamos… ahora?- Imitó a Voldemort, levantándose de la silla como impulsada por una descarga eléctrica. Notaba como sus piernas temblaban y respiraba con algo de dificultad. El hombre la veía inexpresivamente pero levantó una ceja al ver las reacciones que tenía la chica al encararlo.

-Mientras más rápido empecemos, más rápido terminaremos- le dijo mientras caminaba con elegancia y determinación, con Hermione tras él. La bruja estaba tan nerviosa que no se atrevía ni a mirar a su alrededor, con los ojos clavados en el suelo, solo levantando la cara de vez en cuando para fijarla en la ancha espalda de Voldemort, su túnica emitía sonidos que podían interpretarse truculentamente a cada paso que daba.

Hermione recorrió todo el cuerpo de Voldemort con detalle, por un momento pasó por su mente tener una varita y atacarlo ahí mismo, se lo imaginó en el suelo, agonizando de dolor mientras intentaba soportar la maldición que ella le había lanzado. Y después que hubiese acabado con él, iría tras Tom Riddle, lo haría pagar, al igual que cada mortífago que estuviera a su servicio.

Oh sí, eso sería maravilloso, salir de ese lugar y encontrarse con sus amigos, presumirle a Dumbledore que ella tuvo las agallas que a él le habían faltado, que no lo necesitó porque había sido capaz de demostrar su valía. Pero todo aquello, por supuesto, era un sueño, una parodia ridícula de lo que le gustaría que fuese la realidad, porque Voldemort seguía caminado majestuosamente al frente suyo, como si todo a su alrededor le perteneciera, con ella incluida.

La tonta y soñadora sonrisa desapareció de sus labios cuando toda ilusión desapareció y fue consciente nuevamente de su situación. No tenía la más mínima idea de cómo se salvaría de aquello, no poseía una varita, tampoco sabía dónde se encontraba, y, aunque tuviera las armas, no creía que hubiese defensa posible contra ese mago.

¿Cómo vencer a un hombre como aquel? Que había asesinado a tanta gente; magos y brujas experimentados, poderosos aurores y un sinfín de muggles. Aún no entendía como Harry había podido desafiarlo en su primer año, era verdad, ella también había participado para evitar que lograra robar la piedra filosofal, pero jamás se le enfrentó directamente.

Voldemort se detuvo y Hermione se paró en seco sin atreverse a respirar. Miró hacia todos los alrededores y contempló como el sol empezaba a ocultarse, dándole al cielo un aspecto rojizo muy hermoso, la chica se quedó absorta mirando hacia arriba disfrutando del paisaje. Había olvidado cómo se veía después de haber estado rodeada de cuatro paredes de piedra.

-¿Cuánto tiempo estuve encerrada?- le preguntó firmemente.

Voldemort se dio la vuelta y la observó- Un mes-

Hermione apretó los labios, de hecho ella pensó que había estado allí como un año, así se sintió, los días nunca terminaban y estaba seguro que Tom había llegado justo en el momento en que rendiría y quizás hasta cayera en la locura, podía pensarse que en cierta parte la había salvado.

Una risa amarga salió de sus labios mientras susurraba –Que ironía-

Voldemort también sonrió, pero lo suyo fue un gesto maléfico, cruel y despiadado. Hermione bajó la cabeza y lo miró, sin entender su repentino ataque de maldad.

-Me hubiese gustado jugar un poco contigo también, pero como verás no tenía el tiempo para visitarte- le dijo con suavidad.

Hermione evitó un estremecimiento- Presumo que debo agradecerlo-

Voldemort rió fríamente mientras se cruzaba de brazos, algo había en los ojos de aquél hombre que hacía que Hermione empezara a caer en pánico en cuestión de segundos. Estuvo tentada de preguntarle a que se debía su risa, pero estaba segura que la respuesta no sería algo que la ayudara a calmarse.

-Supongo que puedes hacerlo, pero no valdría la pena porque ya no te encuentras en esa celda, sino en mis habitaciones, ahora estás completamente a mi merced y puedo hacer lo que desee contigo-

Si eso no le provocó un desmayo fue por puro milagro. Pensó que las violentas palpitaciones de su corazón se notarían a través de la camisa mientras intentaba controlar sin éxito sus temblores. Intentó retroceder y alejarse de aquel loco, sus ojos se llenaron de puro miedo lo cual acentuó la sonrisa del mago. Éste se acercó rápidamente y la tomó por el brazo impidiéndole su retroceso.

-No me hagas daño, por favor ¡Déjame! ¡Suéltame!- exclamó con voz chillona intentado soltarse, que mala manía tenía aquel mago de sujetarla de esa manera tan agresiva.

- ¿A dónde piensas ir, Hermione?- le preguntó burlonamente – No podrás escapar de mí, no ahora. No comprendo en siquiera porque intentas alejarte, si sabes que al final estarás tan sometida a mí que terminarás arrodillándote a mi mera presencia-

-Eso nunca- le dijo en un susurro apenas audible.

-Lo veremos- soltó su brazo y se irguió tan cuan alto era- Ahora camina, estás empezando a hacer que pierda la paciencia-

Hermione avanzó con desasosiego y se acercó hacia él. Éste estiro un poco su brazo izquierdo y a la chica le llevo un instante entender que lo que quería era que lo sujetara para desaparecerse juntos. Puso mala cara al momento de tocarlo, así fuera por encima de la ropa era algo que le causaba escalofríos.

Tembló cuando sus pies tocaron el suelo, hacía un frío que indicaba que estaba a punto de llegar el invierno. Se abrazó a sí misma en un intento de obtener algo de calor. Voldemort tenía un poco más de ropa cubriendo su cuerpo, pero igualmente no se inmutó ante el viento helado que los sacudió. Hermione abrió los ojos al escuchar unas voces más adelante y se percató de que en la calle todavía se hallaban muggles, podía escuchar los gritos y risas de los niños mientras corrían y jugaban.

Voldemort caminó sin prestarle atención a nada y la bruja se dio cuenta que al menos se habían aparecido en un oscuro callejón, lejos de las miradas curiosas de todas esas personas, pero el alivio no duró mucho porque Voldemort había decidido salir de aquel lugar y dejarse ver.

Hermione corrió tras él y lo sujetó de la túnica halándolo hacia atrás. El hombre volteó rápidamente y separó su brazo con brusquedad de las manos de la bruja- ¿Qué demonios estás haciendo?- preguntó con furia.

- No puedes… hay personas allá afuera… es imprudente… se harán preguntas…- tartamudeó

Voldemort la miró amenazadoramente- Vuelve a hacer algo como eso otra vez y lo que atraerá a todos esos muggles será el sonido de tus gritos-

Hermione soltó un suspiro de resignación mientras intentaba controlar el temblor de sus manos – Simplemente… de acuerdo, lo siento… yo…. Yo solo…-

Voldemort la tomó por la barbilla- Camina si no quieres que te arrastre-

La bruja tiritó ante su toque, que estaba incluso más frío que el ambiente en ese lugar. Realmente quería que el mago fuera delante de ella, no le agradaba darle la espalda, pero obedeció la orden, y empezó a caminar saliendo de los límites del callejón y avanzando por plena calle. Iba con la mirada clavada en un punto fijo. Tenía el presentimiento que todo el mundo la observaba y chucheaban, señalándola; no es que le importara, pero temía que Voldemort tuviera el impulso de matar.

Notó la emoción alcanzar a su corazón cuando dejaron todo ruido atrás y vio su casa más adelante. Sus pasos resonaban en el pavimento y el tiempo parecía haberse detenido. Vio las luces encendidas y las ventanas daban un aspecto visible de la sala. Tuvo miedo, mucho miedo, ella no quería regresar a ese lugar con Voldemort tras ella, siguiéndola y vigilando todos sus movimientos. Se preguntó si sería una trampa, quizás el Señor Oscuro la chantajeaba y mataba a sus padres. Por su cabeza pasaban todo tipo de posibilidades.

Unas lágrimas cayeron de sus ojos sin control, llevó sus manos hasta su boca intentando que no saliera ningún sollozo audible de ésta. Caminó más y más hasta que estuvo a solo un metro de distancia del jardín. Notó la presencia del mago muy cerca de su espalda y se imaginó sus ojos rojos y despiadados clavados en ella, esperando saber cuál sería la siguiente acción de la chica.

-¿Qué debo hacer?- le preguntó la bruja en voz muy baja

-Querías ver a tus padres, pues entremos- le respondió inexpresivamente

Hermione se volteó bruscamente- ¿Nosotros? No entrarás en mi casa-

Voldemort alzó una ceja- ¿Y quién eres para decirme lo que puedo y no puedo hacer, muchacha?-

-No puedes… por favor, no lo hagas, ellos… no puedo hacerles esto- su voz se había vuelto ronca ante la desesperación y miró implorante a Voldemort, quien sonreía burlonamente- Entraré contigo, y si no deseas que lo haga, no verás a tu familia-

Los ojos de Hermione se cristalizaron por las ganas de llorar que intentaba retener. Ese hombre era despreciable y parecía divertirle el causarle dolor y sufrimiento – Puedo dejarte entrar, a solas, pero tendrás que pagármelo- le dijo con una sonrisa siniestra. Hermione tembló.

-¿Qué debo hacer?-

-Eso lo decidiré más adelante-

La bruja bajó la cabeza, no sabía que podía desear ese hombre de ella ¿Qué más podía perder? Asintió con la cabeza mirándolo con firmeza. Voldemort entrecerró los ojos y su sonrisa se acentuó haciéndolo parecer más aterrador y temible que nunca- Satisface mi curiosidad ¿Que le dirás a tus sucios padres muggles? ¿Les dirás que estás en Hogwarts? ¿Qué pasará cuando venga Dumbledore con su cuadrilla de inútiles y les digan la verdad? ¡Pensarán que su querida hija les mintió! Y entonces, mi estimada muchacha, ellos caerán en desesperación y será por tu culpa-

Hermione retrocedió como si le hubiesen dado una bofetada, pero se recuperó- ¿Por qué habría de importarte eso?

Voldemort rió fríamente- En lo más mínimo, querida. Simplemente te daré una advertencia: si tú entras en esa casa y les dices algo que no me agrade a tus padres, te aseguro que los mataré aquí mismo, al frente de ti, es más, para hacerlo más divertido, te obligaré que tú misma les quites la vida- El tono sedosamente cruel que empleaba, hacía que Hermione se pusiera lívida de terror.

¿Algo… que no te… agrade? ¿Que… que… es?-

Voldemort se cruzó de brazos- Pueden ser una variedad de temas que está prohibido que menciones, si yo entro contigo, puedes hacer lo que quieras con ellos y les modificaré la memoria posteriormente, no tendremos problemas, querida. En cambio si decides entrar sola, no solo tendrás que pagarme lo generoso que estoy siendo contigo, sino que estarías arriesgándote a provocar mi ira, y no te gustará eso-

-¡No puedes entrar conmigo!- repitió la bruja desesperada. La oferta que Voldemort le hacía, el hecho de modificarles la memoria sus padres después de su encuentro no le parecía mal. Pero eso significaba que también la olvidarían a ella, no recordarían que su hija estuvo ahí, dándoles, quizás, el ultimo abrazo. No podía permitir que su madre y su padre tuvieran el pánico y el disgusto (así fuera momentáneo) de saber que ella había sido raptada por ese mago con quien sabe que propósitos. No quería que él pisara el mismo suelo donde ella nació y se crió, en una familia feliz. No dejaría que lo contaminara.

-Ya he dado mis condiciones, sangre sucia ¿Que decidirás?-

Hermione se tapó la cara con las manos y soltó un gemido. No podía entrar sola, realmente no le importaba lo que tuviera que pagarle a Voldemort por ese "privilegio", pero sabía que éste usaría cualquier cosa en su contra para matar a sus padres, no importaba que tema absurdo mencionara, ese hombre estaba tan loco para inventar lo que fuera para causarle miseria.

-¡Lo único que quieres es matar a mis padres! ¡¿Por qué?! ¡¿Qué te he hecho?!- le gritó sin importarle nada más. Estaba harta de él, de Riddle, de todos, solo quería que la dejaran en paz.

La reacción de Voldemort al escuchar su grito fue sacar su varita, su rostro estaba lleno de furia y maldad. Iba a castigarla por su insolencia y su falta de respeto. Nadie, absolutamente nadie podía levantarle la voz de esa manera y salir librado. Pero la chica había caído al suelo en un mar de lágrimas, su respiración se entrecortaba ante la agitación que sacudía su cuerpo, por lo que decidió tener un mínimo atisbo de piedad.

-Cállate- le ordenó con un tono que dejaría paralizado a cualquiera- No me interesa matar a tus estúpidos padres. Solo quiero que aprendas obediencia y usaré todos los métodos para que te quede claro quién es tu amo-

Hermione levantó la vista- No quiero estar aquí-

Voldemort pareció sorprendido por unos instantes- ¿Vas a desechar tu deseo?-

-No me has dado ningún deseo, has jugado conmigo. Haces esto solo para divertirte- le espetó con voz débil

Voldemort rió con fuerza, la bruja lo observaba con tristeza mientras trataba de soportar la presión en su corazón- No necesito usar a ningún muggle para jugar contigo, de hecho para divertirme tengo otros planes, así que no te sientas afligida por esto-

Hermione levantó los ojos hacia él y se estremeció. Era tan imponente verlo desde el suelo -¿No podré ver a mis padres, cierto?-

Voldemort dejó de reír y frunció el entrecejo como si pensara que la chica se había trastornado- Ya te he dicho las opciones que tienes-

Hermione se puso en pie y lo encaró con el poco de valor que le quedaba- No permitiré que mis padres sepan lo que has hecho conmigo. No entrarás, y si tengo que sacrificar mi última oportunidad de verlos, que así sea-

Los ojos de Voldemort relampaguearon, sin previo aviso tomó a Hermione por el cuello y la acercó hacia él- No me gusta ese tono- apretó su agarre lo que provocó un gemido ahogado por parte de la chica- ¿estás dándome ordenes? Asquerosa sangre sucia, no te atrevas a provocarme y menos desafiarme, porque te arrepentirás-

Hermione sujetó la mano del hombre e intentó soltarse, la estaba asfixiando y no parecía darse cuenta, su rabia había explotado como un volcán en erupción. Sentía que no podría soportar más aquello, estaba a punto de desmayarse y empezó a ver todo borroso. No tuvo la fuerza ni para dejar salir un quejido cuando el aire regresó violentamente a sus pulmones. Voldemort la había soltado, pero sus piernas cedieron y cayó al suelo. Mantuvo la cabeza baja mientras intentaba volver a la realidad, pensó que el destino había sido muy cruel con ella, hubiese encontrado satisfactorio perder el conocimiento.

-Hazme enfadar nuevamente y acabaré contigo- la amenazó el hombre con crueldad.

-Te odio- murmuró la chica todavía si mirarlo.

Voldemort rió –Mucha gente me odia-

Hermione se puso en pie y pasó sus dedos por su garganta, por un momento pensó en que iba a morir – No es sorpresivo, eres…- quiso darle un insulto solo para descargar su frustración, pero Voldemort había cerrado los puños y la observaba expectante, esperando que le contestara con otra impertinencia para castigarla. Soltó un suspiró y se giró dándola la espalda al hombre, vio hacia la casa y su corazón brincó de emoción. Allí estaba su madre, se podía vislumbrar a través de la ventana. Estaba sonriendo y hablado con alguien a su lado. Seguro su padre estaba también allí, pero no podía verlo.

Esa simple imagen fue suficiente para que diera dos pasos hacia adelante de forma inconsciente. Rompió a llorar nuevamente mientras susurraba- Mamá-. Quería ir hacia allá, quería entrar en sus brazos y que ellos le dijeran que todo estaría bien. No le importó que Voldemort estuviera tras ella. Sintió como sus piernas se movían involuntariamente, pero ella obedeció y corrió. No podía soportar más aquello. Necesitaba entrar en aquella casa.

Estaba esperando que Voldemort la detuviera, pero éste no la siguió. Corrió con más fuerza y llegó hasta la puerta. Tocó con fuerza, pero para su sorpresa no se oyó el golpe. Se quedó atónita y volvió a golpear con los nudillos, pero de igual manera, el sonido nunca se escuchó. Intento gritar, pero se dio cuenta que tampoco salía voz de sus cuerdas vocales. No entendía que ocurría y optó por acercarse a la ventana para que ellos pudieran verla, pero la ignoraron completamente.

¡Mamá! ¡Papá! ¡Estoy aquí!- gritó con todas sus fuerzas dándole golpes al vidrio. Nada cambió. Giró la cabeza rápidamente al ver una silueta negra. Voldemort había caminado hacia la casa y con un movimiento de su varita la puerta se había abierto.

-¿Qué vas a hacer? ¡NO TE LES ACERQUES!- le gritó mientras corría hacia él. Voldemort pasó por alto sus exclamaciones y entró a la casa. Hermione palideció al escuchar los gritos de sorpresa de sus padres. Llegó hasta la sala y vio a Voldemort de pie ante ella observando a la pareja con asco.

Hermione intentó acercarse pero se dio cuenta que no podía moverse, sus padres no se percataron de su presencia, solo tenían los ojos abiertos, aterrados fijos en Voldemort- ¡¿QUE ME HAS HECHO?! ¡¿Por qué no pueden verme ni oírme?!-

-Te atreves a jugar conmigo…- dijo en voz amenazante. Hermione ya no lo miraba, tenía la vista clavada en sus padres, que gritaban cosas que el cerebro de la chica no alcanzaba a entender, estaba totalmente sumergida en pánico. Vio como Voldemort ondeaba su varita y hombre y mujer cayeron al suelo gritando en agonía mientras daban sacudidas y se retorcían.

Hermione usaba toda su fuerza para moverse, pero no lo conseguía. También gritó como si fuera ella la que estaba bajo la maldición -¡BASTA! ¡DEJALOS EN PAZ! ¡ELLOS NO TIENEN LA CULPA!-

No supo cuentas veces le pidió a Voldemort que terminara aquello, no dejaba de gritar y llorar sin control. Podía escuchar los sollozos y las exclamaciones de dolor que sus padres hacían. Todo se volvía oscuro, podía ver a Voldemort apuntándolos nuevamente. Quiso gritarle otra vez pero su mente colapsó y lo único que supo que es todo se había vuelto negro.

Su cabeza estaba apoyando en algo duro, algo duro pero suave al mismo tiempo. Todo daba vueltas, pero abrió los ojos. Pudo escuchar el sonido de una chimenea y percibió la delicadeza de una alfombra bajo su mejilla. Con esfuerzo apoyó los brazos y se incorporó como pudo. Notaba un ardor insoportable en la garganta y como una película, las imágenes pasaron por su mente, todos aquellos recuerdos.

Miró a su alrededor y se levantó ¿Donde estaban sus padres? ¿Qué había ocurrido? ¿Cómo había llegado a la habitación de Voldemort? Es que acaso todo aquello había sido ¿un sueño? No, no podía ser, de verdad los había visto. Una desesperación se apoderó de ella, tenía miedo y no sabía qué hacer. Corrió hacia una ventana y se quedó viendo hacia afuera, todo estaba oscuro. Necesitaba salir de ese lugar, tenía que saber que había ocurrido.

La puerta se abrió de pronto dejando pasar a un furioso lord Voldemort. Pero a ella no le importó en que humor estuviera y se abalanzó contra él intentado golpearlo - ¡MALDITO! ¡¿QUE HAS HECHO CON MIS PADRES?! ¡NO TENÍAS NINGUN DERECHO!-

Su puño lo golpeó en el pecho, pero eso no pareció causarle dolor al hombre, al contrario, a ella se le rompía más y más el corazón a ver que sus intentos eran inútiles. Lo que no pudo distinguir fue que el Señor Oscuro tenía el rostro crispado de odio e ira. Levantó una mano y le dio una bofetada que resonó en la habitación, pero ella no lo sintió, su cuerpo ardía de pura desesperación y rabia.

-¡Te voy a matar!- chilló volviendo a golpearlo – ¡Has asesinado a mis padres! ¡Nunca te lo perdonaré!-

-¿Tu? Maldita niña sangre sucia... ¿Qué podrías hacer tú?- le dijo mientras sacaba su varita y pronunciaba la temida maldición. Hermione cayó al suelo incapaz de soportar ese tipo de dolor. No pudo contar las veces que Voldemort usó la maldición contra ella, solo sabía que su cuerpo ya no respondía, no podía más.

Voldemort se separó un paso de ella y rió malignamente. Hacía eco en las paredes y a Hermione se le pusieron los pelos de punta ¿cómo alguien podía reír de aquella manera? Usó la única fuerza que le quedaba para ponerse en pie con mucha dificultad y encaró al mago. No pudo soportar el llorar, pero no eran lagrimas de tristeza, eran de odio, llenas de puro desprecio.

Voldemort guardó su varita y la miró desafiante, sus ojos brillaban con perversidad y una sonrisa siniestra torció su cara. Era un gesto que hacía que Hermione tuviera miedo, pero no comprendía por qué.

-¿Quieres matarme, Hermione Granger?- preguntó con burla mientras la sonrisa se acentuaba, haciéndola parecer más maligna que nunca.

El instinto de Hermione le gritaba que huyera, que eso era peligroso y que se avecinaba algo peor. Retrocedió hasta que su espalda casi tocaba la pared de la habitación. Temblaba incontrolablemente, no sabía a dónde se había ido su adrenalina y con ella su valor, todo eso la había abandonado.

Voldemort se le acercó rápidamente y la empujó contra la pared. Hermione ahogó un gemido de dolor ante la falta de aire que le causó el violento golpe contra ésta. El hombre se le acercó y le susurró al oído con una voz suave y peligrosa- Te atreviste a jugar conmigo… ahora yo jugaré contigo-. La bruja abrió los ojos aterrada al sentir como el hombre juntaba sus labios a los de ella en un posesivo y brusco beso que no auguraban nada bueno.

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MORIRÉ CUANDO ESCRIBA EL PROXIMO CAPITULO! O.o