¿Disculpa será suficiente?, de verdad siento muchisimo el retraso pero el trabajo ha estado demandante, más que de costumbre jajajaj. Entre que escribía, dejaba de escribir, checaba lo que tenía avanzado, borraba lo que no me gustaba y volvía a hacerlo me la pase estas semanas. De verdad intento apresurarme pero me fue imposible subir antes el cap. En fin, espero que les guste el capitulo y que dejen reviews =)
Frase de la semana/s
" Vivir es como visitar un museo. Solo al final de la visita puedes darte cuenta de la belleza que has contemplado, de lo mucho que has visto y que has sentido, pensar en ello y recordarlo, porque durante la visita no tienes tiempo para hacer todo eso…".
Audrey Hepburn
Ninguno de los dos parpadeamos, continuamos observándonos con los ojos desorbitados por la sorpresa los siguientes 32 segundos, y sin la necesidad de formular la pregunta obligada, supe que el había experimentado el mismo suceso extraño que yo. Inesperadamente el aroma desagradable que desprendiera su cuerpo segundos atrás, desapareció al instante, la temperatura de su piel, que antes era similar a una llama viva, ahora me parecía tan cálida y acogedora que me fue imposible resistirme a la tentación de recargar mi rostro contra su pecho mientras rodeaba suavemente su cintura… la idea de lastimarlo, por muy mínimo que fuese la herida, me resultaba tan intolerable que mi pecho comenzó a doler profusamente. Si mi gélida temperatura llegó a molestarle, supo disimularlo bastante bien, ya que jamás dejó de acariciar la piel que recubría mi espalda, mi cabello… mis brazos… era como si quisiera cerciorarse de que era yo la que en realidad se hallaba frente a el y no una ilusión que pronto se desvanecería.
Capitulo 11: Amor y tormento
-siempre supe que serías tu-envolvió con sus brazos mi espalda y al tiempo que sus pulmones se llenaban del aroma de mi cabello suspiró con alivio. Parecía como si hasta hace unos segundos hubiese estado cargando el mundo sobre su espalda y finalmente le hubiesen quitado ese peso de encima-perdí las esperanzas de generar mi impronta en ti la primera vez que te vi después de mi transformación… en mi interior sabía que nadie más que tu podría ser mi alma gemela pero… -¿impronta?, ¿acaso era algo que se suponía debía conocer?
Interrumpí su balbuceo. Estaba confundida.
-me perdiste en impronta… -alejé mi rostro de su pecho y lo vi nuevamente a los ojos, ¿sentiría repulsión por mis iris color borgoña?-¿acaso es algo que debo saber?-pregunté
Pese que una parte de mi mente seguía embelesada con el eco parecido al repicar de campanas que ahora poseía mi voz, podía admirar sin problemas los ángulos que conformaban el rostro de Jake, el timbre de su voz, su aroma, su mirada. ¿Cómo era posible que mi mente pudiera estar en todo a la vez y no perder la concentración en absoluto?, aun era muy pronto para decir que ya estaba acostumbrada a ello, pero algo mucho más fuerte que mi sed y mi necesidad de respuestas se instaló en primer plano dentro de mi pecho; el amor infinito que de pronto se había desatado dentro de mi cuerpo pidiéndome a gritos que lo dejara salir.
-antes de explicártelo, ¿no te gustaría vestirte?-abrí desmesuradamente los ojos y adorné mi rostro con una sonrisa al tiempo que mordía mi labio inferior, sintiendo como el peligroso filo de mis dientes rozaba mi piel marmórea
Jamás podría decirle que no me molestaba estar desnuda frente a el. No me importaba parecer una pervertida a ojos de quien fuera, pero era obvio que no tendríamos la clase de "relación" que yo deseaba ahora. Intenté reprimir la tristeza que comenzaba a fluir dentro de mi cuerpo pero supe que fracasé en cuanto sentí las manos cálidas de Jake sostener mis mejillas.
-hey,¿acaso dije algo malo?-preguntó realmente consternado. Negué con mi cabeza y coloqué una de mis manos sobre la suya, ¿era consciente de la serie de emociones que el despertaba en mi interior con ese simple roce?, ¿el trabajo que me estaba costando reprimir mis impulsos carnales y humanos que incendiaban mi corazón fenecido?
El fuego en mi garganta pasó de intenso –pero tolerable– a insoportable. Instintivamente coloqué una de mis manos sobre mi cuello y me admiré por la suavidad de mi piel… ni un poro, ni una línea de expresión que algún día delatara mi pasada mortalidad… mi cuerpo entero estaba cubierto por una tela satinada perfectamente lisa.
-¿estás sedienta?-me sorprendí ante la naturalidad de sus palabras. Era como si estuviésemos hablando de algo trivial como el clima y no de la posibilidad de salir a beber sangre de un humano inocente, y por su expresión franca y serena creí que de un momento a otro saldría en busca de algún desafortunado
Este pensamiento trajo hacia el frente de mi cerebro el fuego… este ardor calcinante que incineraba la aridez de mi garganta. Parecía como si un hierro al rojo vivo repasara una y otra vez mi tráquea.
Comenzaba a resultarme difícil tener bajo control mi mente y mis emociones, lo único en lo que podía pensar era sangre, sangre, sangre. Ansiaba sentir resbalar aquella sustancia dulce y caliente a través de mi lengua. Se me hizo agua la boca, pero antes de dejarme llevar por mis instintos animales aprisioné con un poco de fuerza la espalda de Jake esperando que su presencia fuese lo suficientemente fuerte para ayudarme a recuperar la compostura. Cerré brevemente los ojos y aspiré profundo el aroma a canela y madera intensa que desprendía su cuerpo y esto fue suficiente para dejar en segundo plano el fuego y la sed para traer de nuevo al frente el razonamiento.
-creo que necesito salir a cazar… -Jake continuó observándome con serenidad
Anda Jake reacciona… ahora es cuando debes de dar varios pasos hacia atrás mientras intentas esconder inútilmente el desagrado que te causan mis instintos naturales… ¡saldré a matar a un ser vivo!
Busqué en su mirada un asomo de asco o repulsión, pero nada, en sus ojos solo se dibujaba amor y adoración. Era como si a partir de ahora fuese incapaz de tener algún pensamiento negativo hacia mi, y sabía que absolutamente nada de lo que hiciera de ahora en adelante cambiaría lo que el sentía por mi, me seguiría incluso hacia mi destrucción si eso es lo que yo deseaba.
Si fisiológicamente fuese posible, me habría sonrojado. Era abrumador este sentimiento tan contundente que no solo crecía incontrolablemente dentro del pecho de Jake, sino también dentro del mío, y pese el espacio interminable que existía en mi mente, me costó trabajo procesar que yo era de Jake y que el finalmente era mío… que pasara lo que pasara eso jamás cambiaría.
Al tiempo que cubría mi desnudez con un pantalón y una blusa de algodón que tomé al azar, aquel dulce aroma invadió de nueva cuenta mis sentidos, pero esta vez el olor era tan penetrante que humedeció los resquicios secos de mi garganta. Quise creer que se debía a que en este momento era un vampiro neófito peligrosamente sediento, –pésima combinación–, pero en menos de una fracción de segundo supe de donde provenía esta suculenta fragancia; de uno de mis bolsillos. Supe lo que mis ojos verían al sacar mi mano del pantalón, mi bloody locket, el relicario en forma de corazón que adquirí en esa tienda de antigüedades, dentro del cual introduje mi sangre para teñir de rojo la mitad transparente. Un diamante rojo que ahora resultaba demasiado apetitoso. Mientras lo observaba, una idea cruzó mi cabeza; desprender una de las mitades y permitirme saber cual era el sabor de mi sangre y averiguar los secretos que esta escondía. Sin duda un suculento manjar. Ahora entendía porque le había resultado tan difícil a los Cullen estar cerca de mi, no los culparía si en más de una ocasión fantasearon con beber hasta la última gota de mi sangre, ya que yo misma estaba teniendo serios problemas para controlar esta sed que de pronto se convirtió en una nube sofocante que adormeció mis sentidos. Bruscamente coloqué el relicario en mi cuello y sin detenerme a ponerme zapatos, salí de la cabaña con un Jake en forma de lobo pisándome los talones. La pequeña porción de mi mente que se mantenía lúcida comenzó a hacer preguntas, ¿qué debía hacer?, ¿qué procedimiento se sigue en estos casos?, ¿cómo se supone que sepa a donde debo dirigirme?. Los Cullen jamás me informaron que es lo que hicieron durante su primera cacería, ¿cómo reaccionaron?, ese tema estaba vetado para mi por todos ellos, y aunque mi nueva mente entendía el porque, ahora me habría gustado obligarlos a darme datos que en este momento necesitaba.
Era obvio que me encontraba en problemas, ¿entonces porque mis pies se movían con decisión hacia un lugar que aun desconocía?, incluso a mi cuerpo no le costó trabajo adaptarse a la velocidad sobrenatural que el vampirismo trajo como consecuencia, pero fueron mis instintos los que se colocaron en la parte frontal de mi cerebro, para así tomar las riendas de la situación.
En minutos recorrí los kilómetros suficientes para saber que me encontraba en un lugar que mi mente no reconocía, era igual de boscoso que Forks y Ketchum, pero sin humanos a varios kilómetros a la redonda salvo Jake, el cual me observaba paciente aguardando mi próximo movimiento. Y mientras mi nariz atrapaba un aroma dulce como el de los humanos pero mancillado con algo parecido al amoniaco, caí en la cuenta que Jake estaba conmigo no para detenerme en caso de perder el control, sino porque simplemente no quería alejarse de mi.
Curiosamente su presencia no me sacaba de concentración en absoluto como debería suceder en estos casos, al contrario, me tranquilizaba tanto que me fue más sencillo enfocarme en la cacería.
Mi cerebro, pese que continuaba pensando en Jake cada milésima de segundo que conformaba un minuto, otro espacio igual de basto continuaba enfocado en encontrar al dueño del extraño aroma; los músculos de mi cuerpo estaban tensos como las cuerdas de un piano, mis extremidades flexionadas listas para saltar en la dirección donde aquel ser de corazón palpitante se encontraba… al segundo siguiente mis pies se movieron hacía el lugar donde un tamborileo acelerado me esperaba. No era el mejor de los manjares, pero había decidido llevar el estilo vegetariano de los Cullen. Lo que menos quería era convertirme en un monstruo, deseaba aferrarme por todos los medios a la humanidad que aun me quedaba. A mi alrededor el viento sopló con fuerza entonando a su vez una melodía extraña que jamás había escuchado, el pasto bajo mis pies crujía una y otra vez ante cada pisada de mis pies, a lo lejos los sonidos que generaba el mundo a mi alrededor invadía una y otra vez mis sentidos. Debería encontrarme desorientada y confundida por tanto detalle que capturaba mi cerebro, pero nada, ahora era capaz de prestar atención a millones de detalles a la vez y aun así percatarme que dentro de mi cerebro había espacio suficiente para millones de detalles más.
Pero en cuanto llegó a mis oídos el sonido del bombeo inmutable que enviaba la sangre hacia la red de venas que cubría el cuerpo del animal ignorante de su suerte, me convertí en un feroz depredador que estaba por devorar a su presa. Mis sentidos se enfocaron por completo en un puma negro que se encontraba a escasos 15 metros de distancia, veía claramente como las venas que recubrían su cuello se contraían una y otra vez en cada latido que pronunciaba su corazón frenético, también era capaz de percibir como sus garras acariciaban el suelo que pisaba, como sus pupilas se dilataban ante la sensación de peligro que mi presencia emanaba. El veneno comenzó a invadir profusamente mi boca, el fuego en mi garganta nubló mi raciocinio y antes de permitirle al puma dar el primer paso para emprender inútilmente su huída, salí a su encuentro de un solo salto. Mis brazos se enredaron alrededor de su piel frágil y suave, mi nariz se vio inundada del aroma extraño de su sangre y mientras dejaba que mi instinto me guiara en esta primera experiencia, enterré mis dientes viciosamente sobre una de las venas de su nuca.
Ansiada sangre… corría libremente a través de mi garganta, calmando en su recorrido las llamaradas incandescentes que esta despedía, trayendo consigo finalmente el sosiego y la tranquilidad. Pero esta serie de sensaciones distaban mucho de aquellas que Jake despertaba en mi interior, jamás podría compararlas, era como intentar mezclar el agua y el aceite. Por lo cual una no era superior a la otra. Simplemente necesito beber sangre así como los humanos necesitan comer. Así de sencillo.
Mi único punto de comparación con este éxtasis que crecía dentro de mi pecho era la necesidad de comer cuando estas a punto de perecer, un alivio exquisito, y aun así este ejemplo no alcanzaba a abarcar el cúmulo de emociones que se arremolinaban como un nudo imposible de desatar dentro de mi cuerpo. Definitivamente nada podía igualar esta excitación que experimentaba mi pecho inmóvil ante el tamborileo de este corazón vivo, rebotar una y otra vez contra mi piel helada… tumb tumb tumb. Era increíble sentir como esta piel que recubría mi interior se calentaba por breves segundos al percibir como la vida de este ser que perecía en mis manos, penetraba mi cuerpo. Esta serie de emociones nuevas hicieron de esta transformación algo irreversible. No es que no creyeran lo que mis ojos vieron reflejado en ese espejo –aunque una parte de mi no lo creía aun–, solo que esta primera experiencia convirtió toda esta locura en algo tangible… real.
Mientras me incorporaba y dejaba de lado el cuerpo inmóvil y sin vida del puma que quizás no supo que pasó segundos atrás, me pregunté si habría servido de algo que se resistiera, ¿qué pueden hacerle sus garras a mi cuerpo?, ¿me lastimarían?, no conocía la respuesta pero la intuía; no. Quizás para mi sus ataques serían algo parecido a las caricias de un bebé.
Cuando volví a ser consciente de la presencia de Jake, di la media vuelta y vi como me observaba de arriba abajo con una sonrisa lobuna, ¿acaso era tan entretenido verme cazar?, me pregunté mientras veía mis ropas desgarradas llenas de lodo, barro y sangre, ¿en que momento el puma rasgó mi blusa?... bueno, al menos tengo la satisfacción de tener pruebas que sustentan mi hipótesis anterior.
-parece que aun tengo que perfeccionar ciertos detalles. No recuerdo que ninguno de los Cullen llegara en estas condiciones después de cazar-dije y me arrepentí demasiado tarde de mis palabras. A Jake no le gustaba que hablara de ellos
Levanté la mirada hacia el, y cuando mis ojos se toparon con los suyos no vi nada fuera de lo normal, aun tenía dibujada en sus facciones aquella sonrisa lobuna; su lengua colgando del lado izquierdo de su hocico y sus dientes filosos se hallaban peligrosamente expuestos. Naturalmente solté una carcajada y mi mente se distrajo al escuchar ese eco de campanas que acompañaba mi risa. De pronto un rayo de sol salió de entre las nubes, rebotó sobre mi cuerpo y destellos de varios colores me hicieron guardar silencio. Me encontraba perpleja. El fenómeno que me impactó de manera radical cuando era humana, ahora no lo presenciaba en el cuerpo de otro, sino en el mío propio.
¿Me vería hermosa?, ¿o solo puede verse sublime este fenómeno en alguien tan perfecto como Edward…?, tan maravilloso pese que el había sido mi verdugo. Hermoso asesino, ¿acaso todos son tan encantadores como el o solo yo fui la terrible afortunada?... aterriza Bella, estás divagando, Edward es pasado… alguien a quien no le importó tu suerte, de lo contrario habría matado a Victoria el mismo.
Mi mente se enfocó de nuevo en el sinfín de sensaciones que la luz del sol despertó en mi cuerpo, asombrándome al reconocer que sentía claramente como sus rayos acariciaban mi piel y que algo parecido al escalofrío recorría velozmente mi interior muerto y congelado. Esta sensación era similar y a la vez abismalmente diferente a la que experimentan los humanos cuando entran a un baño de aguas termales después de haber estado expuestos a la intemperie por horas… ese mismo fenómeno experimentaba yo pero un millón de veces más intenso… un millón de veces más nítido. Por una fracción de segundo creí que este calor que rozaba mi cuerpo, provenía de mi misma y no de un astro que estaba por ocultarse detrás de la luna dentro de 3 horas con 45 minutos y 13 segundos.
La realidad sería dura cuando tuviera que decirme a mi misma que el calor decidió darme la espalda al igual que la muerte, que todos estaban destinados a cambiar excepto yo… que de ahora en adelante y muy en contra de mis deseos, sería un ser incambiable que guarda en su interior sentimientos negativos que Edward y su familia sembraron en mi gracias a su cruel juego donde yo fui un peón fácilmente manipulable… que no importarían mis intentos, jamás podría ser la Bella humana que ya había perecido.
Mis emociones eran una montaña rusa que no podía controlar.
La eternidad es solitaria… fría. Mis ojos comenzaron a picar, ¿acaso eran lágrimas fantasmas que jamás resbalarían a través de mis mejillas?
-no existe nadie en este mundo que sea más hermosa que tu-susurró Jake completamente desnudo al tiempo que se acercaba a mi y acariciaba la piel resplandeciente que recubría mi rostro
Su voz ronca y profunda regresó mi mente a la realidad.
Esta era una sensación diferente… seductora. Me gustaba.
Nada ni nadie podría distraerme tanto como Jake, hacerme sentir plena y con vida pese la inminente muerte que cargaba como una pesada cruz sobre mis hombros. No importaba que hasta hace unos segundos mis sentidos estuviesen centrados en los destellos de varios colores que desprendía mi piel así como en mi nueva realidad, ya que en cuanto escuché la voz de Jake el volvió a ser el centro de mis pensamientos y de mis emociones desbocadas que no conocían aun el control. El siempre marcaría la diferencia entre morir y vivir… incluso ahora sanaba las heridas que el vampirismo me había infringido.
No sabía si sería normal o yo era una neófita anormal, pero pese que mis recuerdos humanos se hayan detrás de un velo bastante borroso, recordé que algo habíamos dejado inconcluso… algo que debía continuar porque el mañana no era seguro que llegara.
¿Sería posible?, ¿qué pasaría si por mi naturaleza le era imposible hacer el amor conmigo?, ¿acaso estaba destinada a vivir amándolo pero sin tener la oportunidad de saciar mis deseos sobre su cuerpo?. Necesitaba sentirme amada por el físicamente… para mi era igual de importante sentir su amor en cada latido de su corazón como en cada caricia, en cada beso… en cada penetración.
-hey, ¿qué te sucede Bells?-levanté mi mirada hacia sus ojos angustiados, mi mano voló hacia las suyas antes que mi cerebro diera la orden de hacerlo y estas se colocaron de inmediato sobre mi rostro. Eran caricias que el le regalaba a mi piel, me daba consuelo, me decía sin palabras que el estaba conmigo, que sería mi soporte, mi todo, ¿qué acaso no sabía que el ya era todo para mi?-¿por qué ese cambio de ánimo?
-¿tan obvia soy o es que me conoces bien?-intenté adornar mi rostro con una falsa sonrisa
-las dos cosas; eres obvia y te conozco muy bien-sonrió y me fue imposible seguir afligida
Antes de pensar hacerlo, mi boca comenzó a moverse por si sola y me di cuenta que estaba contándole todas mis dudas, y el, pacientemente me escuchó sin que un asomo de enojo o burla se asomara por sus ojos, ¿de donde provenía esta paciencia infinita?, ¿siempre había sido así o es que algo importante cambió entre los dos?, ¿sería eso a lo que el llama impronta?, tenía que preguntarle después… más tarde quizás
-¿cómo es posible que te angusties por todo eso?-inquirió con un tono de falsa burla, había más indulgencia y dulzura en sus palabras que otra cosa
¿Ahora que soy vampiro ya no me desea?, me pregunté sintiendo como mi mundo entero se derrumbaba a mi alrededor, no conocía la verdadera soledad y desolación sino hasta ahora.
-deja de crear ideas extrañas en tu cabeza… ninguna de tus conjeturas es cierta, fin de la discusión-dijo sonriente. Me conoce demasiado bien-iremos paso a paso Bella, aun hay muchas cosas que debes conocer sobre tu especie, es natural que tengas dudas e inquietudes. Te aseguro que iremos resolviendo juntos cada una de ellas, ¿para que correr si podemos caminar esta vida juntos para siempre?-para siempre juntos… esa frase trajo de nuevo a mi cuerpo la tranquilidad, pero algo me inquietaba. Fruncí el ceño y coloqué mis manos sobre mis muslos, asombrándome de la suave dureza de mis músculos-¿qué sucede?... -preguntó con un dejo de angustia al ver que mis manos habían abandonado las suyas. Como si este acto le doliera físicamente
-yo quiero correr, ahora… mis dudas las podemos resolver después, no son tan importantes como estas ansias de ser tuya, de hacerte mío para siempre-arqueó una de sus cejas al tiempo que adornaba su rostro con una sonrisa socarrona
-Bells, no sabía que podías ser tan impetuosa, ¿de verdad quieres terminar lo que iniciamos en la cabaña, aquí?, alguien nos podría ver-esta vez fui yo la que arqueó una de mis cejas mientras colocaba mis brazos alrededor de su cuello sin importarme que mis pies dejaran de tocar el suelo. Cualquier actividad que estuviese ligada a algo físico era sencillo de manejar, pero mis emociones eran otra historia
Incluso ahora no parecía estar ejerciendo fuerza alguna con mis brazos, parecía como si el peso careciera de significado y lo que me rodeaba fuese igual o más ligero que una pluma. Vamos Bella concéntrate, me reprendí y mi mente volvió a centrarse en Jake y en este calor que crecía imparable dentro de mi cuerpo.
-no hay nadie a 20 kilómetros a la redonda, lo sabes tan bien como yo… -balbuceé mientras comenzaba a besar la piel que recubría su cuello
¿Cómo pedirle a mi cuerpo que se detuviera?, ¿en que momento mi cerebro mando la orden a mi boca de "besa a Jake" sin que me diera cuenta?, ¿por qué mi cuerpo adivinaba mis pensamientos con tanta facilidad?
- …todo es tan confuso, no se como manejarlo… -sin la necesidad de decirlo en voz alta, una parte de mi supo que Jake entendía a la perfección mi situación
El debió haber pasado por una transición igual de difícil que la mía cuando entró en fase por primera vez, me dije mientras deducía lo que significaban para Jake cada uno de sus amigos; gracias a ellos el no pasó por todo eso completamente solo… sin embargo de alguna manera lo orillé a que los abandonara. Lo irónico era no sentirme culpable en absoluto.
Mi mente regresó de nueva cuenta a Jake y los besos que dejaba caer pausadamente sobre su cuello y sus hombros. Ahora me arrepentía de no haber tenido el suficiente valor para ser yo la que diera el primer paso aquel día en la cabaña, pero no pensaba cometer nuevamente ese mismo error. Bien podía remediar esa falta ahora y tenía pensado hacerlo.
Mis labios jamás dejaron de deleitarse con la piel de Jake, ni mi lengua de saborear cada valle de su cuello, cada monte de su pecho, y mis manos, –como si yo fuese una ciega–, conocían por primera vez las dimensiones de su cuerpo perfecto; sus hombros, sus bíceps, sus brazos, sus manos, su abdomen, su cadera… su miembro completamente endurecido acariciando firmemente mi vientre bajo, el cual ansiaba con locura conocer los secretos que este me aguardaba.
Necesité de todo mi autocontrol para no dejarme llevar por el huracán en el que se habían convertido mis emociones y continué paladeando el sabor único que recubría la piel cálida de Jake, al tiempo que el, al igual que yo, se permitía conocer cada rincón de mi cuerpo. No registré en que momento el me había desvestido, quizás estaba tan enfocada en explorar su cuerpo que no percibí los movimientos rápidos, febriles y bruscos de sus manos. Por un breve lapso de tiempo creí sentir como si la sangre volviera a correr a través de mis venas congeladas.
-te amo Bella, te amo… -pronunció ronco por la pasión, como si de esas palabras dependiera la vida de los dos
-yo también te amo Jake… -a una velocidad que antes me habría sido imposible divisar, su cuerpo se posicionó sobre el mío, y sin dejar de acariciar mi cuerpo, esta vez fueron sus labios y su lengua los que crearon un camino de besos desde mi cuello, mis hombros, mi pecho, mi vientre, para regresar a mi pecho nuevamente, al tiempo que sus manos inquietas continuaban danzando a través de mi cuerpo
Un cosquilleo agradable erizaba de alguna forma mi piel y no me sorprendió en absoluto que ni siquiera su peso fuese obstáculo suficiente para que mis manos dejaran de deleitarse del cuerpo que se regodeaba en cada caricia con el mío.
Sus dientes aprisionaron fuertemente uno de mis pezones endurecidos y en un acto de completa osadía una de sus manos aprisionó mi otro pecho desnudo, estrujándolo como si este estuviese hecho de un material suave y maleable y no de algo más duro que el acero. Una pequeña parte de mi mente se sorprendió de ver que bajo sus manos mi piel volvía a ser casi humana.
Un velo color carmín cubrió mi raciocinio, y la sangre invisible que corría por mis venas comenzó a quemar placenteramente mi interior pidiéndome una voz que adquiría poco a poco volumen, por más caricias, más besos. Si algo salió de mi boca, solo fueron palabras sueltas e ininteligibles que hasta yo misma fui incapaz de comprender. Mi espalda dejó de tocar el césped y mis gemidos elevaron su canto a lo largo y ancho de este bosque, sin importarme que el mundo entero me escuchara. Mis manos inquietas, se deslizaron una y otra vez a través de la espalda ancha de Jake para después perderse en las hebras azabache de su cabello sorprendiéndome de la nueva suavidad que recién descubría.
Su boca abandonó sorpresivamente mi pecho, pero no tuve tiempo para recriminarle su acción, ya que su lengua comenzó a crear una ruta diferente desde mis pechos, mi estomago, mi ombligo –que hasta ahora supe era un área bastante sensible de mi cuerpo– y mi vientre, sintiendo como una de sus manos tomaba posesión de mi intimidad y me llevaba este acto rumbo a una nueva clase de locura.
Mis emociones eran un sube y baja, cuando creía estaba en la cima de todo lo humana y no humanamente posible, los besos y caricias que Jake dejaba caer sobre mi cuerpo en llamas me indicaba que aun me faltaba mucho por conocer… muchos primeros besos que dar, muchas primeras caricias que sentir. Y en respuesta a este pensamiento silencioso, su lengua penetró mi intimidad una y otra vez, siendo cada penetración más intensa y acelerada, tachando quizás en lo desesperada. Era consciente del volumen de mis gritos, deseaba que todos supieran que en este instante era amada por Jake, mi Jake. Mis manos presionaban la cabeza de Jake una y otra vez, arriba y abajo, arriba y abajo, suplicándole entre jadeos y sacudidas que fuese más profundo, más rápido, más fuerte. Otra porción de mi cerebro se cautivó ante el pensamiento de que jamás me cansaría, de que no tenía necesidad de respirar ni de descansar. Éxtasis, frenesí, calor… demencia.
-más Jake… más…!-grité y mis deseos fueron ordenes
Era consciente de la posición anormalmente cómoda en la que me encontraba; mis piernas las tenía demasiado abiertas y flexionadas, mi espalda exageradamente arqueada, mi cabeza estaba hacia atrás, tanto, que sin problemas podía tocar parte de mi espalda, y mientras jadeos y gemidos escapaban involuntariamente de mi boca caí en la cuenta de algo que la Bella humana ya sabía, ninguna posición me cansaría nuevamente. Podría estar así semanas enteras y no me movería un solo milímetro.
Mis dedos se enterraron viciosamente sobre la piel suave como el satín que recubría la espalda de Jake; de haberle dolido no dijo nada, ya que solo fue un bufido el que salió de su boca y eso fue suficiente para excitarme aun más… imposible pero real.
Desconocía el número de veces que Jake me hizo tocar el cielo de ida y de regreso, ya que lo único en lo que podía pensar era en su lengua reclamando mi intimidad como suya, en sus dedos bailando acompasadamente dentro de mi cuerpo un baile que aumentaba el ritmo una y otra vez… en su mano estrujar fuertemente uno de mis senos.
-hazme tuya ahora… -mi suplica con una mezcla de orden, fue captada por Jake y todo movimiento de su cuerpo se detuvo al instante
Un olor a sal bañó mis sentidos. Increíblemente se me hizo agua la boca aunque en ese preciso instante supe que no era sangre lo que ansiaba probar, sino otra sustancia que blancuzca que fluía del miembro endurecido de Jake. Repase mis labios con mi lengua ante la posibilidad de introducirlo a mi boca y descubrir que sabor era el que me aguardaba, pero no podía olvidar que era una neófita, que muy probablemente perdería el control y que quizás sin darme cuenta terminaría lastimándolo irreversiblemente. La mera idea instaló en mi pecho un dolor en dimensiones que jamás experimenté de humana.
El mar negro de su mirada se fusionó con la mía al tiempo que un hilo de color rojo resbalaba lentamente a lo largo de su pecho, y fue en este instante cuando vi varias heridas adornando su piel, las cuales pese que ya estaban sanando, eran profundas, tanto, que mis nuevos ojos eran capaces de ver a través de sus tres capas de piel. No se me permitió sentir culpabilidad o aflicción en absoluto, ya que sus dos manos aprisionaron mi rostro inmediatamente, y sin decir nada sus ojos me decían, te amo, te amo… ¡te amo!. Sonreí y me permití saborear la sangre de Jake; repasando cuidadosamente con la punta de mi lengua el camino rojo que su sangre había creado, manjar de los Dioses, era la única frase que vino a mi mente, y tan pobre era, que no lograba descifrar en su totalidad el frenesí que despertó en mi interior.
Curiosamente el veneno jamás inundó mi boca. Sentí alivio al ver que mi cuerpo tanpoco deseaba dañar a Jake. Pero no deseaba tentar mucho mi suerte, así que me alejé inmediatamente y estampé mis labios sobre los suyos.
Enredé mi lengua con la suya y le permití conocer el sabor de su sangre, y aunque sabía perfectamente que para el no era lo mismo, en ningún momento me rechazó. Quizás no tuvo corazón para hacerlo, aunque también existía la posibilidad –muy remota por cierto– de que esta experiencia le había resultado interesante… incluso excitante.
Sus manos recorrieron mi pecho, mi cintura, mi vientre, para después posarse a los costados de mi cadera, y aunque no había necesidad de ello, introdujo lentamente su miembro endurecido a través de mi intimidad húmeda y anhelante. El sabía que no me lastimaría si me penetraba con rudeza, sin embargo quería regalarme el romanticismo que toda mujer desea experimentar en su primera vez, y no pude más que dejar que el hombre que se hallaba encima mío marcara el ritmo, permitiéndome este detalle, saborear con plenitud este momento que rogaba se repitiera una y otra vez… una y otra vez.
El viento a nuestro alrededor nos envolvió con sutileza, la oscuridad cubrió nuestros cuerpos y varios aromas inundaron mis sentidos, pero ninguno opacaba el que desprendía el cuerpo de Jake; canela, madera, sal, fuego… y mientras mi mente se asombraba al ver que el fuego tenía un aroma dulce, sentí como dentro de mi, el miembro de Jake acariciaba los rincones más recónditos de mi intimidad, encendiéndose nuevas sensaciones en mi interior.
Desbocadas y completamente fuera de control, corrieron una tras otra dentro de mi pecho inmóvil, y aquel fenómeno que experimenté hace un momento, lo percibí nuevamente; la sangre volvía a recorrer mi cuerpo a través de mis venas. Mi mente rápidamente creó una teoría sin perder jamás detalle de los movimientos cada vez más rápidos que Jake imprimía contra mi cadera; todo debía ser producto del calor que envolvía a Jake, el cual era tan abrumadoramente hipnótico, que incluso mi piel congelada se había calentado bajo su abrazo.
Debía ser la magia de los Quileutes.
Mis brazos rodearon con fervor la espalda de Jake, obligándolo a girar sobre si mismo para permitirme esta vez ser yo la que marcara el ritmo a seguir, y sin oponer resistencia giramos sobre el césped húmedo, mi pelvis halló nuevamente lugar sobre el suyo, mis manos se colocaron sobre su pecho jadeante y continué moviéndome arriba y abajo, arriba y abajo, una y otra vez, al tiempo que disfrutaba como los jadeos que escapaban a través de sus labios mientras susurraba mi nombre repetidamente, creaban una hermosa sinfonía a mis oídos. El rápido latir de su corazón mezclándose con su voz excitada le daba un toque celestial a aquella melodía a la que me había vuelto fiel adicta.
Una sensación ardiente bañó mi interior repetidamente, jamás me cansaría, podría hacer el amor con el durante días y noches enteras sin derramar una sola gota de sudor, y aun cuando Jake era físicamente el más humano de los dos –el cual necesitaba comer, dormir y respirar–, se había acoplado al ritmo inhumano que mi naturaleza de vampiro me brindaba, y aunque sabía que en más de una ocasión a lo largo de la noche lo había lastimado o privado de oxígeno inconscientemente por mi necesidad imperiosa de tener mas besos y caricias de el, jamás se quejó, al contrario, continuó disfrutando de nuestro intercambio amoroso con el mismo ímpetu que al principio.
¿Entonces de donde provenía este sentimiento de culpa?, ¿qué significaba esta opresión que lastimaba mi pecho?. Mi cuerpo aun tenía necesidades que deseaba saciar, no quería separarme de el y mucho menos de su calor, sin embargo supe que por hoy había sido suficiente, y contrario a mis pensamientos previos me dije –mientras reprimía mis deseos salvajes de estampar mis labios con los suyos con demasiada rudeza y besaba con ternura su boca–, que esta sería la mejor noche de toda mi existencia.
-¿estás muy lastimado?-me fue inevitable preguntar al ver la serie de cicatrices que adornaban su pecho y espalda mientras nos poníamos en pie
-¿qué es amor sin un poco de sangre?-repuso con su mismo tono divertido de siempre-estoy mejor que nunca Bells, soy inmensamente felíz
Selló el tema con un beso mientras volvía a deleitarse con la suavidad de mi piel –yo aun no salía de mi asombro–. Mientras lo veía ponerse su ropa y yo lo poco que quedaba de la mía, supe que había algo que necesitaba preguntar, imprimación, ¿qué es eso?. Y mientras nos encaminábamos a paso lento –humano– a la cabaña, comenzó a explicarme lo que eso significaba; alma gemela, destino, el ancla que lo mantendrá clavado a este planeta… la razón de su existencia. Debía sentirme feliz, y lo estaba, pero era abrumador saber que a partir de ahora, todo lo que hiciera para bien o para mal, le afectaría decisivamente a esta persona que sin dudar me entregaba su vida, ¿era reciproco?, por supuesto que lo era, pero…
¿Por qué siempre debía existir un "pero" cuando mi vida por fin parece esta tomando un curso favorable?.
En pocas horas llegamos a nuestro destino, pudimos haber corrido a una velocidad sobrenatural pero quería deleitarme con mis nuevos ojos del entorno que nos rodeaba, apreciar la brillantez que existe en la oscuridad de la noche, del aroma que desprenden las hojas, los árboles y el pasto mientras la luna se levanta en el cielo nocturno, de los insectos pequeños que al percibir mi presencia huyen despavoridos, percibir sin problema las pequeñas hebras de un cabello demasiado fino que recubre la coraza de las hormigas, los escarabajos, las arañas… y mientras llenaba mis pulmones del aire que envolvía mi cuerpo, pude saborear con más nitidez los aromas que en mi mortalidad desconocía.
Si me sentía tan bien conmigo misma ¿por qué tenía estas ansias de matar a todo el que se atravesara en mi camino?, ¿de donde provenía este odio que creía como espuma dentro de mi cuerpo?, ¿o esta tristeza que parecía apagaría toda la felicidad que hasta hace unos momentos gobernaba mi corazón?. Apreté fuertemente mis labios mientras escuchaba una pregunta de labios de Jake, "¿estas bien?"… y como siempre hago y para no preocupar a los demás respondí lo que el necesitaba saber, "si, estoy muy bien, descansa". Después de todo era buena actriz, ya que mientras pronunciaba esa mentira sonreí como si yo misma creyera mis palabras. Dicho esto me pidió que me recostara a su lado en la cama, y una vez su cabeza tocara la almohada, un ligero ronquido se escapó de sus labios indicándome que no despertaría después de varias horas. Abracé mis rodillas y enterré mi rostro en ellas, quería evitar mis pensamientos pasados, pero estos volvieron rápidamente para acosarme. Quería matar a todos los seres vivos, –mortales e inmortales– que osaran cruzarse en mi camino, quería probar la sangre de los humanos y dejarme llevar por mis verdaderos instintos naturales… quería ser una verdadera depredadora digna de ser temida… hacerle pagar al mundo este castigo que quizás merecía.
Nuestro deseo se hizo realidad, no hay castigo que perseguir, pronunció una voz suave y conocida esas palabras, generando a su vez un eco inquebrantable en la habitación. Levanté lentamente la mirada y ahí estaba yo de pie, al borde de la cama fijando su mirada castaña sobre mis ojos color carmín; ese espectro era frágil, humano… un alma en pena que estaba por dejar este mundo para siempre. Su voz con un eco fantasmal se escuchó de nuevo, este era nuestro deseo ¿recuerdas?, ¿por qué quejarse ahora?, Edward y lo que nos hizo solo es un pretexto muy pobre para intentar justificar los instintos asesinos que queremos reprimir, siempre han existido en nuestro corazón pero no lo queríamos aceptar. Ahora eres una asesina, compórtate como tal. Cubrí mis oídos con demasiada fuerza, quería hacer callar esa voz que provenía de mi propio cerebro, todo indicaba que mi consciencia me traicionaba en el peor de los momentos, pero no pude negar que esas palabras tenían algo de cierto. Este odio que se había sembrado en mi pecho no estaba enfocado enteramente hacia los Cullen o Victoria, sino también hacia mi misma y mi ingenuidad, ¿qué creía que me deparaba la inmortalidad?, ¿belleza, fuerza, amor eterno…?, que infantil, lo peor de todo es que mi única y mejor excusa es que había sido una adolescente perdidamente enamorada de la perfección hecha persona, del que creí sería el principio y fin de mi vida. Posé mis ojos sobre Jake y recorrí con deliberada lentitud los ángulos que conformaban su rostro y el resto de su cuerpo y sin pensarlo una sonrisa ya adornaba mi boca. No hizo falta fijar mi vista en los pies de la cama, sabía perfectamente que el espectro fantasmal que marcaba el fin de mi esencia humana había desaparecido… todo había sido producto de mi imaginación.
"Sé que tarde o temprano terminaré aceptando las cosas como son. No he dejado ir por completo a Edward, sería mentira decir lo contrario, pero ¿acaso no es cierto que el destino de cada persona se construye en base a nuestras decisiones?. Si es así yo he decidido recorrer este camino al lado de Jake y dejar de mirar hacia el pasado. Pese el dolor que Edward le asestó a mi corazón y que mi alma quedó hecha pedazos, de alguna manera conseguí que mi corazón siguiera latiendo. La verdad es que aprendí a vivir lejos de el y nuevos matices que antes me negaba a ver se abrieron paso frente a mis ojos. Jamás podré perdonar que haya jugado conmigo, desafortunadamente me quedé congelada en un instante de mi vida donde mi vida no dependía de el en absoluto… Finalmente puedo aceptar que nací para ser real más no perfecta. Ya me cansé de intentar encajar en un mundo que jamás será el mío…"
-tu eres mi mundo Jake, el espacio infinito al cual pertenezco y que me hace inmensamente felíz
Di un largo suspiro al tiempo que apreciaba los olores del ambiente de esta rústica cabaña, y aunque me sería imposible dormir de ahora en adelante, coloqué mi cabeza sobre el pecho de Jake, cerré los ojos y claramente sentí como uno de sus brazos rodearon mis hombros jalándome más hacia su cuerpo. Tumb tumb tumb tumb… jamás podría cansarme de escuchar esta melodía, y así nos mantuvimos hasta que el reloj marcó las 3:23 pm.
Su respiración se tornó más rápida y su ronquido se había detenido hacía16 minutos con 34 segundos, levanté la mirada hacia su rostro y vi como sus pestañas largas y tupidas rozaban ligeramente sus mejillas. Viéndolo así era imposible no ver al adolescente de 16 años que era en realidad. Se le veía tan tranquilo y en paz que una parte de mi mente me decía, "deja que duerma más tiempo, mantenlo alejado del mundo lo que dure la palabra para siempre", sonreí. Era egoísta después de todo, ya que prefería privar al mundo de alguien como Jake, para que fuese solamente mío… quería que nos quedáramos dentro de esta cabaña siempre, donde ninguna sombra del pasado nos atacara… quería protegerlo de todo y de todos como una leona protege a sus crías, "pero el no es tu cría" y doy gracias al cielo, ya que de serlo seguro me habría convertido en una pecadora. Una ligera carcajada involuntaria se escapó de mis labios ante mi chiste de mal gusto, y quizás elevé el volumen de mi voz más de la cuenta ya que Jake se despertó al segundo siguiente.
-¿acaso tengo algo en el rostro que haya provocado en ti esa carcajada Bells?-una sonrisa de oreja a oreja adornaba su rostro mientras estiraba sus brazos y su abdomen
-perdóname, aun no mido bien el volumen de mi voz-rápidamente se colocó encima de mi y sin pedir permiso estrelló sus labios sobre los míos permitiendo brevemente que mi lengua danzara con la suya
-estás perdonada-repuso sin abandonar mis labios- …puedo acostumbrarme a esto sin problemas; tu al lado mío cada mañana, recibir un beso de tus labios, hacer el amor todos los días-sonrió picadamente y me fue inevitable reír nuevamente, aunque los decibeles de mi voz incrementaron considerablemente, definitivamente tenía que practicar una risa y una voz que fuesen más humanas-¿hice mucho ruido mientras dormía?
-pronunciaste mi nombre 13 veces y roncaste la mayor parte del tiempo-frunció el ceño como si hubiese dicho algo imperdonable, por un momento creí haber cometido una indiscreción
-¿tan pocas veces?, debería haberlo repetido toda la noche sin descanso, no hubo un solo momento en que abandonaras mi sueño-sonreí mientras enredaba mis brazos alrededor de su cuello y lo atraía hacia mi lo más suave que pude, aun así escuche un crack
Abrí desmesuradamente los ojos creyendo que lo había herido gravemente, estaba por entrar en pánico cuando vi como movía su cabeza de un lado a otro, crack crack. La sonrisa jamás se borró de sus facciones.
-perdóname Jake, yo… -colocó uno de sus dedos sobre mis labios y su mirada me dijo sin palabras que todo estaba bien
-deja de disculparte por minimices Bella, no me mordiste y eso es lo importante… eso si sería un problema-guardó silencio, como si no supiera si debía continuar o no
-¿por qué sería un problema Jake?... dime-sus ojos no disfrazaron la sorpresa ante mis palabras y resignado bajó la mirada, como si lo que estaba por decir fuese demasiado obvio
-es lo único que puede matarnos Bella, ya te lo había dicho ¿recuerdas?-me costaba trabajo recordar mis memorias humanas, un velo me impedía ver con claridad lo que un día mis ojos humanos vieron y lo que mis oídos escucharon, ¿ya me lo había dicho?, aun así eso carecía de importancia, ahora se que había hecho bien el día de ayer en refrenar mis deseos, de haberles dado rienda suelta quizás yo…
Mis brazos se aferraron nuevamente sobre su cuello al tiempo que mis labios comenzaron a besar desesperadamente sus labios. Moriría un millón de muertes si en un descuido lo matara.
-te amo Jake… -susurré y nuevamente me perdí en el mar de emociones y sensaciones que aun era incapaz de controlar
El dolor de haberlo lastimado se había visto opacado fácilmente por esta pasión abrumadora que se adueñaba nuevamente de mi cuerpo. Aun era confuso seguir el hilo de mis emociones, pero de algo estaba completamente segura, amaba a Jake y quería que lo supiera no solo por mis palabras, sino a través de mis caricias. Nuevos primeros besos y sabores resbalaban por mi garganta en llamas, ansiosa de probar más de aquel sabor que Jake poseía. Ah si, esto es lo que quiero… esto es lo que necesito. Me dije mientras nos perdíamos el uno dentro del otro… amantes incansables que se amaban, se necesitaban.
Jamás protestó porque fuese yo la que indicara el paso y ritmo a seguir, se dejaba llevar y su entrega desinteresada y confiada me desarmó por completo. Jadeó mi nombre varias veces, y mientras sus labios se posaban sobre los míos, un rayo de luz se filtro a través de una de las vigas del techo y se estrelló sobre mi cuerpo desnudo. Destellos de varios colores se estrellaron sobre mi piel y estos no me distrajeron en absoluto, ya que enseguida Jake me levanto al vilo y comenzó a besar mi pecho mientras juntos llegábamos al clímax, escuchándose solo nuestros nombres escapar de los labios del otro.
Pese que me habría encantado seguir esta rutina una y otra vez, sabía que Jake tenía necesidades y una de ellas era comer, por lo que esperaba que mi talento culinario no se hubiese visto mancillado por mi nuevo cerebro. Curiosamente mis manos se movían solas a través del pan, el huevo, el jamón y el queso, logrando preparar sin problemas –y sin que el olor me asqueara lo cual encontré fascinante– un omelet de jamón y queso, así como un sándwich de tres pisos que Jake devoró literalmente en menos de 5 minutos alegando que estaba delicioso. Sonreí ante su expresión… podía parecer un niño en momentos como este. Me senté en una de las sillas del comedor y comenzamos a platicar de todo y nada a la vez; el clima soleado, lo que haríamos de ahora en adelante, nuestros planes y todo se reducía a vivir el momento… el día a día sin detenernos a planear un futuro que no sabíamos cuando llegaría, después de todo lo único seguro que teníamos era nuestro ahora. Mi mirada se desvió hacia la repisa que estaba a un lado nuestro y vi el sobre amarillo, los papales y la carta que le dejó Beverly a Jake antes de irse de Ketchum. A mi mente regresaron fragmentos de nuestra plática, su despedida, el regreso de Jake, la reconciliación, la herencia…
-¿qué piensas hacer con lo que Beverly te dejó?-pregunté cautelosamente mientras escuchaba como el viento de la tarde azotaba los árboles que nos custodiaban
Una arruga adornó su entrecejo mientras extendía uno de sus largos brazos y tomaba los papeles y las llaves con una de sus manos. Los miró por unos segundos y los dejó caer pesadamente sobre la mesa mientras soltaba un largo suspiro.
-jamás cruzó por mi cabeza que tendría tanto dinero, siempre creí que estudiaría ingeniería mecánica y que pondría un taller en la casa para continuar cuidando de mi padre… ¿quieres que nos lo quedemos?-preguntó
-yo lo único que necesito es a ti… el resto es insustancial. Podemos vivir en esta cabaña para siempre y yo sería feliz, no me hace falta nada más-clavó sus ojos sobre los míos unos segundos para después volver a posarlos sobre los papeles. Adornó su rostro con una sonrisa
-me lo voy a quedar… después de todo ese fue el último deseo de Beverly y me gustaría complacerla, ¿te molesta?-me preguntó realmente consternado, ¿me molestaba?, analicé esta posibilidad una fracción de segundo y descubrí que no sentía celos en absoluto, al contrario, una parte de mi no se sorprendió ante la decisión de Jake. El no haría nada que pudiese lastimar a Beverly, incluso si ella no estaba aquí para verlo
-por supuesto que no-tomó mi mano y permanecimos en silencio un momento
Horas después salimos rumbo al pueblo, –cuidando que ya hubiese anochecido–, habían pasado más de 3 días desde mi última llamada a Charlie y sabía que para estos momentos el grado de histeria de mis padres escalaba alturas inimaginables. En menos de 5 minutos llegamos al centro de la ciudad extrañamente desértica, pero no pensaba confiarme, una vez nos dirigiéramos hacia las casetas telefónicas me coloqué la capucha de la chamarra sobre mi cabeza, cuidando de que mi rostro pasara desapercibido por los humanos que llegaban a caminar a nuestro alrededor, dándome cuenta de que si no respiraba, el fuego en mi garganta se apaciguaba bastante, así que decidí guardar silencio y dejé que fuese Jake el que hiciera llamara a mis padres. Enseguida que se escuchara el primer tono de llamada, contestó como lo esperaba Charlie completamente fuera de si, pero al cabo de unos minutos de mentiras por parte de Jake, –el cual aseguraba que me encontraba en cama por una fuerte infección en la garganta que me impedía hablar– mi padre se tranquilizó al igual que Renée, la cual le pidió a Jake que me cuidara mientras la voz se le entrecortaba.
-Charlie, una pregunta, ¿los Cullen ya se fueron de Forks?-su pregunta me sorprendió, jamás creí que le escucharía pronunciar "los Cullen" con tanta naturalidad, era como si estuviese preguntando por algún partido de futbol y no de alguien a quien hasta hace unos días odiaba tanto que ni su nombre podía pronunciar
-después de que Renée le diera el mensaje de Bella a Edward no hemos vuelto a saber de ellos. Pero parece que siguen dándose sus vueltas por los alrededores-escuché claramente la voz de Charlie, era como si lo tuviese al lado mío pronunciando esas palabras mientras lo veo acariciar uno de los hombros de Renée intentando darle consuelo a su llanto que intenta reprimir fallidamente-no le digas esto a Bella, lo que menos queremos Renée y yo es que ese sujeto vuelva a alterar su vida. Te la encargo mucho Jacob
No presté mucha atención a lo que Jake dijo después, mi mente seguía divagando en la idea de Edward y su familia rondando Forks. Seguramente esperan obtener alguna pista dentro de la mente de alguien que les indique mi paradero. Ahora más que nunca agradecía mi partida silenciosa y la discreción de Jake, lo que menos quería ahora era mancillar mi presente con mi pasado… lo quería lejos de mi, tanto como se pudiera. Definitivamente mi regreso a Forks estaba cada vez más lejano.
-¿estás aquí o en otro lugar?-colocó uno de sus brazos alrededor de mi cintura, estrellándose mi cuerpo contra el suyo
-me distraigo con facilidad… -repuse y nos encaminamos rápidamente a la cabaña, lo que menos quería era tentar mi suerte de neófita en un pueblo lleno de humanos
-Charlie se compró un celular como le recomendaste, así que podemos llamarle cuando queramos-dijo-supongo que escuchaste que los Cullen siguen rondando Forks, creo que están contando con que en algún momento le dirás a tus padres nuestra ubicación-asentí, pensaba igual que el
-ahora más que nunca debemos mantenernos alejados de Forks… una para evitar encontrarnos con los Cullen y la otra para proteger a mis padres de mi… ellos jamás deben saber lo que soy ahora-sin la necesidad de escucharlo supe que Jake se encontraba preocupado con mi decisión
Era obvio que no sabía por cuanto tiempo podríamos mantenernos alejados de nuestra realidad, ya que en algún momento esta nos alcanzaría, pero mientras tanto pensaba alejarme de ella tanto como pudiera. Quería una dosis de una nueva realidad. Y quien me aseguraba que esta que vivía no era la realidad que la vida me deparaba, mi realidad.
Notas de la autora
La escena de sexo entre Jake y Bella fue bastante dificil, ya que quería plasmar ese "nunca me cansaré de Bella", su naturaleza de vampiro y a la bvez ese romanticismo y ternura de la primera vez en la vida de Bella. Por eso me tarde tanto en actualizar, la escena jamás me dejó satisfecha hasta esta ultima version que de verdad espero les haya gustado y si no pues se aceptan consejos para futuras escenas =). Como veran quiero darle a Bella una naturaleza de vampiro un tanto más oscura, no la inmaculda Bella que seguira el regimen vegetariano por convicción. En iun principio es "esto es lo unico que se debo de hacer y lo hare". ella cree que es por convicción pero su fuerza de voluntad se vera tentada muchas veces =), quiero hacer de ella un vampiro más creible que la perfección que plasman en la version original.
Aqui les dejo un avance del cap 12 y dejen muchos reviews =)
... no tuve tiempo de sentir odio por su cruel asesino, ya que en menos de un segundo apareció ante mi un ángel rubio vestido de blanco. Sus hebras largas de cabello tocaban sin problemas su espalda baja y podía jurar que estas le habían robado el color al sol, su tez era tan blanca como la nieve y sus labios se hallaban teñidos del color de la sangre al igual que sus ojos grandes y expresivos… los cuales, inocentes, me observaban reconociendo en mi a una igual. Una niña vampira… una pequeña inmortal con la apariencia de un hermoso ángel.
HASTA LA PROXIMA¡
