¡Hola a todos!

Pues bien, lo prometido es deuda. Aquí está el siguiente capítulo de su fic favorito xD Este capítulo estará dividido en dos y el próximo estará listo... pronto. Espero.

Para todos los que viven en México, hoy es día del padre, así que, feliciten a sus papás y denles mucho amor :3

¡Disfruten la lectura!


Dos toquidos en la puerta detuvieron a Silver en seco. Él se asomó y vio a un camaleón con dos niños. Se extrañó y abrió la puerta enseguida.

— ¿Qué sucede? —dijo el plateado viendo al camaleón morado. Cream y Charmy estaban detrás de él.

— Necesito un favor —respondió Espio un tanto molesto. Silver tenía una cara de confusión que hizo que el ninja se tallara la sien—. Vector no puede cuidar a Charmy y yo necesito terminar un trabajo, pero Cream vino a jugar y no tenemos con quién dejarlos.

Silver miró a los dos niños y sonrió, sintiendo que su corazón se llenaba de luz. Pocas veces había estado con los niños, pero le parecía una grandiosa idea.

— ¡Por supuesto! Déjalos conmigo, yo los cuido, ¿a qué hora vienes por ellos? —dijo Silver emocionado.

— En la noche, tal vez venga Vector, no lo sé. Niños, porténse bien con los erizos —finalizó Espio dirigiéndose a la conejita y al abejorro.

— ¡Sí, Espio! —dijeron los dos con una sonrisa de oreja a oreja.

El camaleón desapareció en una bomba de humo, haciendo que todos tosieran. Los niños se quedaron en la puerta, tosiendo aún, esperando a que el erizo plateado los invitara a pasar. El joven erizo miró a la conejita. Sin duda, le llamaba la atención que no estuviera acompañada de su siempre fiel chao, pero prefirió no hacer preguntas al respecto.

— No se queden ahí, niños, pasen, pasen —dijo Silver emocionándose. Los dos entraron corriendo y se sentaron en el sofá que estaba justo enfrente de la televisión.

— ¡Wow! —exclamó Charmy viendo el aparato—. Esto es enorme… ¿aquí ven el fútbol?

— Sí

— ¿Y el bastekball?

— Sí

— ¿Las luchas?

— Sí

— ¿Y las novelas?

— También… espera, no —corrigió Silver tosiendo, Cream comenzó a reír.

— Está bien, señor Silver, mi mamá también ve las telenovelas.

— ¿Quieren ver algo en lo que preparo el desayuno? —preguntó el erizo viendo su reloj y notando que eran las 10 de la mañana y que tal vez ninguno de los dos niños había comido.

— ¿Podemos ver vídeos de gente que se cae? —preguntó Charmy emocionado.

— Sí, está bien —contestó el erizo y comenzó a buscar los dichosos vídeos—. Quédense ahí mientras preparo algo, ¿de acuerdo? No tardo mucho.

Los dos niños asintieron y Silver se fue a la cocina con una sonrisa de oreja a oreja. Comenzó a preparar unos waffles y buscó en la nevera para ver si tenían helado. En su imaginación, se veía pasando un día agradable con los niños, jugando a las muñecas, con carritos, pretendiendo ser un monstruo o cosas por el estilo. Estaba sumamente emocionado por cuidar a los dos niños.

De repente, oyó que los dos niños comenzaron a reír, era una risa diferente a la que tenían hacía un par de minutos. Se asomó a la sala y vio que en la pantalla había un vídeo donde había un montón de mujeres bailando en diminutos (muy diminutos) trajes de baño y en posiciones sugerentes.

— ¡Por amor de todo lo que es bueno! —gritó Silver aterrorizado y corrió a cambiar el vídeo. Los dos niños rieron.

— Señor Silver, ¿un día voy a tener un busto como el de esas chicas? —preguntó Cream con toda la inocencia que una niña de su edad podría tener.

— ¿Qué significa "menéalo, mami"? —preguntó Charmy un tanto confundido.

— Eh…

— ¿Todos los adultos manejan autos mientras toman bebidas alcohólicas? —continuó Charmy.

— ¡Buenos días, Silver! —dijo Sonic entrando a la pieza y se dio cuenta de que los niños estaban ahí—. ¿Tenemos visitas? ¿Y por qué tienes cara de que te vas a poner a llorar?

— Ayuda… —murmuró el plateado.

— Niños, ¿Quién quiere desayunar?

— ¡Yo!

— Bien, bien, Silver va a terminar el desayuno y yo me quedaré con ustedes viendo… ¿qué estaban viendo?

— No, no, no… —balbuceó el plateado.

— Un vídeo de nenas buenorras bailando —contestó Charmy tranquilamente y Sonic se quedó pasmado.

— Señor Sonic, ¿a usted le gustaría que la señorita Amy se pusiera un traje de baño atrevido?

— Silver, eres un degenerado —dijo Sonic mirándolo con recelo. Silver se dio una palmada en la frente y se regresó a la cocina—. Bueno, niños, cambio de planes. ¡Vamos a lavarnos las manos.

Silver se regresó a la cocina, muy molesto. Era más que humillante lo que le había sucedido. Terminó de preparar los waffles y los llevó a la mesa. Sirvió una bola de helado en cada waffle y le puso un poco de jarabe de chocolate, además de preparar un poco de leche de chocolate para cada niño y para Sonic.

— Listo, espero que les guste, niños —dijo el plateado con una sonrisa, un poco menos grande que la que tenía cuando llegaron, pero seguía estando contento.

— ¡Gracias!

Todos comieron tranquilamente, y cuando terminaron, llevaron sus platos al fregadero. Sonic lavó los platos mientras Silver pensaba qué hacer con los niños. Ponerles vídeos estaba fuera de las posibilidades. Así que comenzó a pensar qué hacer.

— ¿Quieren jugar a algo? —preguntó Sonic rascándose la mejilla, él no tenía ni la menor idea de qué hacer con dos niños. Ellos se miraron entre ellos y asintieron.

— ¿Podemos jugar a "las traes"? —dijo Cream tímidamente.

— Está bien… ehm, las traes, Cream —dijo Sonic tocando a la conejita. Ella sonrió y comenzó a correr detrás del abejorro, pero al hacerlo, tiró un florero—. Creo que lo mejor será que juguemos afuera…

— Lo siento mucho, señor Sonic, no quería romper su valioso florero —comenzó a decir mientras los ojos se le llenaban de lágrimas.

— Tranquila, Cream, no es nada. Ni siquiera lo usábamos mucho —dijo Silver mientras recogía los pedazos con sus poderes. La conejita asintió aunque las lágrimas seguían ahí. El plateado le dio un abrazo y acarició su cabeza—. Lo mejor será que juguemos afuera, ¿de acuerdo? Hay un parque justo enfrente, así que…

Los tres salieron enseguida del edificio. Silver se quedó viendo la puerta. Salió y vio que Charmy, Cream y Sonic estaban corriendo en el parque, los tres estaban riendo y corrían de un lado a otro. Incluso, los niños estaban comenzando a alcanzar a Sonic en velocidad.

— Silver, relevo —dijo Sonic haciéndole señas.

— ¿Estás cansado? ¡Eres Sonic, por todos los cielos! —dijo el plateado.

— ¡Estos niños tienen demasiada energía!

Los dos niños estaban corriendo por todo el parque, riendo. Habían cambiado el juego y ahora estaban pretendiendo ser dinosaurios, pero seguían persiguiéndose y se arrastraban por el suelo. El plateado corrió para relevar a su compañero, pero el abejorro se aferró a la pierna del azul. No había escapatoria, los dos tendrían que sucumbir a los deseos de los niños.

Corrieron por dos horas seguidas en el parque y estaban completamente agotados, sin embargo, los niños estaban todavía activos, subiendo y bajando de los árboles.

— ¿Qué les diste en el desayuno? —dijo Sonic apenas conteniendo su aliento.

— Solo les di un waffle, lo mismo que a ti —contestó Silver casi sin poder respirar.

— Pues pareciera que se tragaron toda una producción de waffles con helado —se tiró al suelo y respiró profundamente—. ¿Algún día se cansarán?

— No lo creo —dijo el erizo joven mientras veía a la conejita y al abejorro subir por tercera vez a un árbol y aventarse de él.

— ¿Cuánto falta para que Shadow regrese del trabajo?

— No lo sé, no tengo reloj —contestó Silver tirándose al suelo también—, pero por la posición del sol… creo que falta mucho.

Mientras tanto en las oficinas de G.U.N. donde Shadow estaba trabajando muy a gusto y echándose un cafecito con los compañeros…

— No sé por qué siento que quiero quedarme a hacer horas extras —dijo Shadow mientras se servía una taza más de café.

— Claro, más horas para llamarme gorda —dijo Rouge mientras pasaba por el pasillo, llevando una dona glaseada.

Sonic y Silver decidieron que lo mejor era regresar a casa y ver qué iban a comer, y de paso ver si podían darle algo a los niños para que se calmaran. Charmy y Cream entraron enseguida al departamento y, en el momento en que tocaron el sofá, se quedaron dormidos.

— ¿Qué rayos pasó? —dijo Silver sorprendido al ver a los dos niños dormidos tranquilamente.

— No lo sé, pero no vayas a despertarlos.

Los dos se dirigieron a la cocina y comenzaron a preparar puré de papas y Nuggets de pollo. Los niños seguían dormidos.

— ¿Deberíamos llamar a Shadow?

— Nos va a mandar a volar —respondió Sonic seriamente—. Esperemos a que regrese y entonces, él se encarga de cuidarlos.

— Es una buena idea.

Los dos erizos miraron a los niños dormir por otro rato más. Definitivamente, eran más lindos mientras dormían que cuando estaban corriendo por todo el parque corriendo y gritando. Shadow llegaría en algún momento de la tarde y sería su turno de cuidar a los niños.


¿Shadow llegará a cuidar a los niños? ¿Rouge dejará de comer cosas que no debe? ¿Será que los niños vayan a hacer algo más en el día? No se pierdan el siguiente capítulo de "Las Maravillosas Aventuras del Team S" para saber qué sucede.

Hoy hay pastelito para todos los papás (incluidos nuestros erizos favoritos) y chicharrones para ver el partido de hoy (sí, veo el Mundial... oigan mis palabras, Alemania va a ganar...)

¡Nos vemos!