¡Hola! Los personajes le pertenecen a la gran Rumiko Takahashi.

Capitulo 12: Comprometidos

-Nunca me cansare de alagar París, por mucho que vaya cada vez es mas bello, me encantaría que la próxima vez que fuera Ikari y tu me acompañaran.

Llevaban mas de tres horas hablando, el tiempo se les había pasado volando. El joven le contaba acerca de su viaje a París y Kagome acerca del suyo a Milán.

Kouga tenia su propia empresa de moda, solo que mientras el se encargaba de las modelos, Kagome se encargaba de vestirlas con sus diseños haciéndolos compañeros de trabajo por así decirlo.

-A mi también me encantaría volver a París y con gusto viajaríamos contigo.

-Seria un placer para mi tenerlas a ambas a mi lado- haciendo referencia a ella e Ikari- además, dicen que París es la ciudad del amor.

Ya volvía con eso. El ambiente se tenso un poco al comenzar Kouga con sus intentos de ligue con Kagome.

-Por favor gatita, dame una oportunidad- esta era que creo la milésima vez que le pedía salir- Kagome, mirame- a ver que la joven hacia lo que le pedía, tomo su mano y sin dejar de mirarla a los ojos dijo: - casate conmigo.

-Kouga...- ya no sabia como negarse, siempre que se veían era la misma propuesta- sabes que... Ikari...

-Ikari necesita un padre y lo sabes, yo la amo y se que ella también me quiere.

-Si, tienes razón. Ella te quiere muchísimo pero esa no es razón suficiente, se que necesita un padre pero hasta ahora me las he sabido llevar ¿o no?

-No lo pongo en duda gatita, eres una excelente madre y se que ni es razón suficiente para...- al ver que de nuevo lo interrumpiría- no tienes que contestarme ahorita, piensalo.

-Es hora de ir por Ikari- la azabache se levantó y tomo su bolso

-Te acompaño, hace tiempo no veo a mi pequeña Ika.

Kagome sonrió olvidando por completo la conversación de hace unos instantes para salir con Kouga en busca de su bebe.

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-Y entonces la maestra dijo que era la más inteligente de la clase- contaba Ikari con una gran sonrisa en el rostro.

Hace dos horas habían pasado por ella a la escuela yendo después a comer a una cafetería cercana, la niña y Kouga no habían dejado de hablar casi excluyéndola del grupo. Le encantaba que se llevaran tan bien, Kouga había sido la persona mas cercana a un padre que había tenido la pequeña y odiaba no poder corresponderle, como deseaba sentir lo mismo por el pero por mucho que lo negara sus sentimientos por Inuyasha eran los mismos de siempre, y aunque nunca lo tuviera prefería quedarse sola a dañar a alguien como Kouga, el no lo merecía.

-Siempre he dicho que eres mucho mas inteligente que yo- comentó el joven haciendo reír a la pequeña que tomaba una pose orgullosa, era tan parecida a su padre en ese aspecto, no dejaba pasar un cumplido así no fuera para su persona.

-Bueno gatito tienes que aceptar que cualquiera es mas inteligente que tu- comento Kagome riendo y mas aun cuando el joven puso su mejor cara de desapruebo.

-Te recuerdo gatita que era yo el que te ayudaba en los estudios- contesto este con pose altiva.

-Por eso me iba tan mal- le corto la joven mientras reía aun mas.

Kouga se les unió a la risa, por mucho que ese par tratara de dejarlo en ridículo las adoraba, si tenían que meterse con el para mantener esa sonrisa ¡que lo mataran!

-Mañana es la fiesta- cambio de tema- espero te veas hermosa y no me dejes en ridículo- era su turno de reír, Kagome había colocado su mejor cara de ofendida ante tal insulto.

-¿Acaso significa eso que no siempre me veo radiante?- se miraba así misma como buscándose una imperfección

-siempre luces bellísima, pero mañana tienes que estar perfecta si no... Te opacaría.

Las risas no se dejaron esperar por parte de los tres, le encantaba esa confianza que se tenían, podían bromear como si fuese nada, sin importar el que dirán, cualquiera que los escuchara pensaría que están en plena discusión.

-Espero sorprenderte entonces- la azabache levantó una de sus perfectas cejas y le guiño un ojo a su acompañante.

-Mi mami siempre esta perfecta- defendió la niña sacándole una sonrisa a su madre.

-Por algo dicen que los niños siempre dicen la verdad- volvieron las risas ante tales comentarios que siguieron así por un buen rato mas.

Luego de terminar el almuerzo, Kouga las había llevado al cine y luego al parque, fue un día muy divertido para los tres, hasta parecían una familia. Pero como todo era mas un sueño que la realidad para el joven, llegó la hora de llevarlas a casa.

-Te veo mañana a las 8:00pm - con un beso en la mejilla se despidió de la chica para luego cargar a la pequeña y dar un par de vueltas con ella al aire- a ti pequeña Ika, te veo el lunes, prometo pasar a buscarte al colegio- le dio un beso en la pequeña frente y se marchó- ¡hasta mañana familia!- era mas costumbre que verdad pero se había acostumbrado a decirles familia, Kagome nunca se opuso y así se sentía como el padre de la niña y marido de la madre aunque fuese una ilusión que terminaba al llegar a su casa.

Haría todo lo posible para que Kagome lo aceptara.

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-¿Como esta el futuro novio?

Miroku había regresado de Milán una semana después que Inuyasha pero por sus andadas con toda mujer que se encontraba no se habían podido ver mucho, además el tiempo libre del albino lo tomaba para verse con la pequeña Ikari, tenia tres días sin verla y ya la extrañaba, esperaría al lunes para recogerla al colegio y pasar la tarde con ella aprovechando que Kaede le había comentado que Kagome no podría pasarla buscando por lo que iría ella.

-Ni me lo recuerdes- contesto el ojidorados arreglándose el traje

-Faltan 30 minutos para dar inicio y tu aun no bajas, se supone que la que puede darse el lujo de llegar tarde es la novia- el pelinegro río a lo que el albino no lo siguió ya que estaba muy ocupado con el lazo de su traje.

-Ya estoy listo Miroku- se dio los últimos retoques- sera mejor que bajemos.

Había muchísima gente, mas de lo que pensaba y eso que estaban en uno de los hoteles mas grandes del país, no podía creer cuanto lujo había alrededor, era una fiesta de compromiso no la boda. Kouga le había comentado que su prima era una excéntrica y su futuro marido tenía el dinero suficiente para pagarle cualquier capricho, debía quererla demasiado para gastar semejante fortuna en una fiesta.

Las miradas estaban sobre ella y no era de esperarse, estaba bellísima. Cuando le dijo el día anterior que tenia que verse perfecta lo dijo en broma pero al parecer ella no lo había tomado así. Ese vestido rojo resaltaba la blancura de su piel, el escote de enfrente dejaba a la imaginación y que hablar de su espalda descubierta sumando a la apertura a un lado desde la mitad del muslo hasta al final. Habían escogido las mejores telas y el toque de brillo de estas la hacían ver como un rubí que iba andando por la habitación, su cabello recogido en una trenza tan larga que caía del lado derecho de su hombro, no llevaba joyas, ella misma era una, definitivamente era la envidia de muchas. Y el la envidia de muchos.

La tomó del brazo presentándola ante unas cuantas amistades, las mujeres la veía con envidia mientras que los hombres con deseo; esto lo enojo muchísimo alejándola de ellos, Kagome, como se lo esperaba, no se daba cuenta del efecto que causaba en los demás cosa que la hacia ver aun mas hermosa.

-Esta todo bellísimo- comento la azabache al terminar de observar el salón- tu prima tiene buen gusto.

-E Inuyasha dinero jajaja...- el joven siguió riendo sin darse cuenta que la joven se había tensado al instante de oír ese nombre.

Inuyasha, Kouga había dicho ¿Inuyasha? no podía ser el mismo ¿o si? Imposible, el no podía ser el único en el mundo con ese nombre pero...

-Me recuerdas el nombre de tu prima por favor- no recordaba habérselo pedido antes, solo ella iba a una fiesta sin saber el nombre de los novios.

-No te lo dije- contesto este- su nombre es Kikyo, Kikyo Takeda y su futuro esposo Inuyasha Taisho.

Kikyo Takeda, Inuyasha Taisho. No podía ser cierto, porque de todas las personas en el mundo tenían que ser ellos, porque tenia que ser ¡EL!

Tenia que irse de ese lugar, no podía quedarse un segundo mas allí.

-Kouga yo...- pero sus palabras fueron interrumpidas por el novio.

-Es todo un honor tenerlos esta noche aquí con nosotros, para Kikyo y para mi significa mucho. Cuando la conocí lo que menos pensé fue que este día llegaría y aquí estamos- la gente reía ante las palabras, otros no podían con la emoción- damas y caballeros, mi bellísima novia Kikyo Takeda- hizo una señal y al instante una bella mujer comenzaba a bajar las escaleras y aceptaba la mano de su novio.

Hermosa, con su vestido de un fuerte azul rey con escote en V muy pronunciado dejando mucho a la imaginación caía en la parte de atrás hasta el final mientras que adelante solo llegaba hasta las rodillas, el cabello recogido en un elegante moño, los diamantes que adornaban su cuello, muñeca y orejas hacían juego con las zapatillas plateadas de pedrería y con el ahora anillo que Inuyasha le extendía.

-Kikyio Takeda, ¿aceptas ser mi esposa?

-Por supuesto que acepto mi amor- con una sonrisa recibió el anillo y el beso con el que sellaban su ahora legal compromiso.

Estaba mareada, necesitaba aire. Kouga la tomo del brazo mas fuertemente al percatarse del estado de la joven.

-¿Te encuentras bien?- con su ceja levantada miraba a la azabache buscando indicios de desmayo o algo por el estilo.

-No, estoy perfectamente. Solo fue un pequeño mareo, debí haber comido antes de venir- le sonrió al joven para no preocuparlo. No podía creer todo lo que acababa de ver, el amor de su vida le había propuesto matrimonio a otra y la había besado enfrente de ella, no quería estar allí, necesitaba encontrar la forma de decirle a Kouga que se fueran. Al parecer la suerte no estaba de su lado ya que al estar tan metida en sus pensamientos no se dio cuenta cuando el ojiazules la había llevado por todo el salón hasta estar ahora enfrente de los novios. Levanto la vista al saberse llamada y lo que jamas pensó que vería serian esas lagunas doradas que tan loca la traían.

-Ka...Kagome...-

CONTINUARA

¿que tal? Que creen que vendrá después? Espero les este gustando la historia. Espero reviews 3 besos.