RENUNCIA: LOS PERSONAJES SON S. MEYER LA HISTORIA QUE ESTAS LEYENDO ES MÍA.

GRACIAS A MI BETA LAURI POR HACER UNA MEJOR HISTORIA ADEMAS SIN SU AYUDA AUN NO PODRIA HABER PUBLICADO! LE DEBO UNA DISCULPA EL CAPI 11 FUE SUBIDO CON CORRECCION A MEDIAS POR UN ERROR MÍO ELLA NO ESTABA BEBIDA!

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Le di arranque al motor, no respondió ¡mierda!, eso llamo su atención se volvió hacia mi auto. Tome mi arma y me preparé para enfrentarlo…

Revisé que la cámara de la 22 estuviera llena y le puse el silenciador, odiaba las armas de fuego, me parecían grotescas e innecesarias. Sentía sus ojos en mí, ser la presa definitivamente era desesperante pero yo iba a dar pelea.

El corazón me latía rápido por la adrenalina que me corría por las venas.

Miré hacia él, se dirigía hacia mi a paso firme. Sacó su arma de la chaqueta. Como la luz del lugar era muy mala seguro se le dificultaba ver dentro del auto, me daba una ventaja. Me preparé para dispararle desde adentro, lo tenía.

Pero lo necesitaba más cerca, mi arma era de corto calibre. Le di arranque a mi auto a sabiendas de que no iba a funcionar, para que se acercara más. Maldije cuando algo distrajo su atención y lo hizo girarse, ¡diablos lo tenía! Golpeé el volante con la mano.

Hablaba con alguien, pero ¿con quién? No veía nada, traté de apuntar, pero fallaría, estaba lejos.

Rogaba que la distracción me diera tiempo, lo mataría por la espalda a la mierda los códigos, era mi vida o la de él.

Cuando estaba dispuesta bajar y tomarlo por detrás lo ví…Edward…

-"Ni siquiera pienses en tocarlo ¡maldito!"- Bajé del auto dispuesta a cargármelo como fuese, la sangre me corría rápido por las venas mientras me invadía el tan conocido sentimiento de poder que experimentaba al matar.

-"Vienes por mí, no creo que recibas nada por él" - Señalé a Edward con el dedo, apreté el paso sin dejar de apuntarle, lo necesitaba más cerca para no fallar. El lo sabía.

-"Hola Isabela o ¿debería llamarte sombra?"- Lo miré furibunda, lo tenía, la distancia era justa, pero temía por Edward, él estaba primero. Me apuntó, yo estaba lista para evadir el impacto la suya era también un arma pequeña.

Además no parecía de los muy diestros.

El martilló su arma y fue mi momento, la mía no lo necesitaba la había hecho unas modificaciones en el percutor, tenía el tiempo justo para disparar.

Cuando estaba lista para tirar, Edward se movió a una velocidad inhumana, lo tomó por el cuello y lo elevó casi un metro sobre el piso. Mi mente no daba crédito a lo que mis ojos veían.

-"Soy lo mismo que tú pero en una edición mejorada" - le dijo, me quedé paralizada.

De repente lo soltó como si le quemara, el agresor cayó al piso sentado y se dio vuelta queriendo arrastrase para huir. En un movimiento ágil y preciso, Edward lo tomó de un brazo y se lo torció sobre la espalda dejándolo a su merced. El agresor se quejó adolorido.

-"¿cuántos como tú la buscan?"- Indagó, en una voz macabra y aterradora.

-"¿cuán cerca de ella están?"- se escuchó un chasquido similar al producido cuando se quiebra una madera, le había roto el brazo.

Un rugido aterrador que me heló la sangre salió del pecho de Edward.

Lucía terroríficamente hermoso, como un ángel de la muerte. Tenía los ojos negros y el rostro desfigurado, como si un animal rabioso hubiera tomado posesión de su cuerpo.

- "Lo que soy no es algo que tú puedas manejar ¿cuán cerca están de ella? ¡Contesta! Y tal vez te tenga compasión y termine contigo sin hacerte suplicar"- Vi las astillas de los huesos atravesarle la piel. El rostro de nuestro agresor era la viva imagen del dolor y el pánico.

-"Tú serás el mensaje para los que vengan, que sepan que ella no está sola, ahora me tiene a mi"- sus palabras me llegaron, ¿qué clase de cosa era él?

Se posicionó cerca del cuello lentamente, parecía que lo iba a morder y le murmuró algo al oído, pero no alcancé a escuchar. Sin más bajó su boca a su cuello e hincó sus dientes en la yugular. Estaba estupefacta.

A los pocos segundos el cuerpo del atacante cayó al piso, los labios de Edward estaban rojos por la sangre. En un movimiento reflejo limpió sus labios con la lengua. Era siniestro y majestuoso.

Vampiro… pensé, aún sin dar crédito a mis ojos. Yo no…no podía ser posible, son un mito, no existen.

Repasé en mi mente todos sus problemas fisiológicos…la piel fría, los ojos tan raros, nunca sentí su corazón latir, la velocidad y lo más obvio se había alimentado frente a mí.

Pensé en algunos de mis libros, Bram Stoker, Béla Lugosi(N/A Actor que representa a Drácula en la primera adaptación cinematográfica del libro de Bram Stoker en 1931) Anne Rice, vino la imagen de Tom Cruise a mi mente (N/A Actor que representaba a Lestat en "entrevista con el Vampiro" en 1994). Lisa Jane Smith, John Adjuvi Linquist.

No era posible…él salía durante el día, yo lo había visto en la escuela…

-"perdóname…yo…" - Sus palabras tan cargadas de dolor y vergüenza me llegaron, otra vez decidí que no importaba.

Cualquier cosa que él fuera no me importaba, yo lo quería. No había palabras para describir la necesidad de tenerlo cerca que experimentaba. Cuando lo dejé, una parte de mí se quedó con él.

Yo…simplemente lo amaba. El corazón amenazaba por salir de mi cuerpo. Me paré frente a él, su cara era la viva imagen del dolor y la pena.

-"Yo…te amo"- le dije abrazándolo con toda la fuerza de la que disponía. El estaba estático y lo supe, yo era un monstruo él me iba a dejar…Un sentimiento de desesperación me invadió.

-"Isabella…yo…"

-"Por favor…por favor…no me dejes…yo no sabría que hacer sin ti…por favor… perdóname… no sabía cómo actuar no quería que te lastimaran"- Supliqué presa de la desesperación.

-"sh sh sh tranquila, nada va a pasarte, no ahora, estoy contigo"- El me abrazó tratando de reconfortarme, me paré en puntas de pie para besarlo, pero se alejó de mí, su distancia me dolía.

-"No, no es seguro que me beses, no ahora, no así"- Lo miraba con los ojos llenos de preguntas, expectante.

-"Podría lastimarte, me es difícil controlarme cuando estas cerca, más aún con lo que acaba de suceder"

-"Confío en ti, no me importa lo que seas, ni de que te alimentes…yo solo te quiero conmigo"- Le dije con toda sinceridad. El me abrazó con una delicadeza única, la nieve seguía cayendo y dejé mi mente volar. Estaba con el, nada más importaba. Vampiro o humano yo lo quería.

-"Edward, debemos irnos"- Dije aspirando su delicioso olor, me tomó de la mano y caminamos hacia la nada.

-"¿En que viniste? No creo que mi auto funcione"- Le dije. Iba a quejarme con Audi, se había congelado el motor.

-"Mi auto esta cerca"- No había nada cerca, tenía que sacar mi violín y la laptop de mi auto, tampoco quería dejar el Audi, pero no tenía alternativa.

Además estaba el detalle del cuerpo. No podría recuperar mi auto si formaba parte de una escena del crimen. No me preocupaba que den con él porque ya no recordaba el pseudónimo que había usado para comprarlo.

-"Debo ir por mis cosas"- le dije y lo vi fruncir sus labios en una mueca que no supe entender.

-"Rosalie y Emmet se encargarán de tu auto, están llegando"- Miré para todos lados y nada. Lo miré sin entender.

Luego de unos segundos un impresionante Jeep se detuvo frente a nosotros. Bajó primero el mas musculoso de los hermanos portando un maletín rojo pasión y luego la rubia escultural con un claro gesto de molestia.

-"Rose, Emmet es el Audi"- Espetó Edward, es como si supiera las preguntas antes de que sean formuladas.

-"Por lo menos la humana sabe de autos"- Dijo la rubia, sus ojos se clavaron en Edward y luego en mi.

-"Qué hacemos con el fiambre"-Preguntó Emmet.

-"Déjenlo, él es una especie de mensaje"- Contestó Edward.

Si pensaba que mi capacidad de asombro había sido puesta a prueba antes, ahora directamente creo que nada podría sorprenderme.

Las imágenes de lo sucedido se repetían una y otra vez en mi mente como una película. No tenía palabras. Sentí los brazos de Edward rodearme mientras me acercaba suavemente contra su cuerpo, uniendo su boca a la mía. El beso me supo a triunfo verdadero, mi boca se movió sobre la suya con mente propia, sus labios eran deliciosos, suaves como los pétalos de una rosa.

-"Vámonos a casa"- Me dijo.

Abrió la puerta del auto para mí y entré. Tenía que saber. Iniciamos el viaje de regreso a Forks, miré a la carretera tratando de encontrar las palabras justas para enfrentarlo.

-"¿Cómo me encontraste?"- Quise saber.

-"Te vi besar en la mejilla al profesor de matemáticas y luego también vi a un tipo bastante extraño que te buscaba"

-"¿Me viste?"

-"Yo…bueno…puedo ver y escuchar a través de la mente de las personas… Cuando el profesor llegó a dar clases traía tu imagen en su mente"- El miedo me embargó.

-"¿Puedes ver lo que pienso?"

-"Puedo ver y escuchar todo menos tu mente, hay una gran pared blanca que no me deja ver nada, como si no existieran pensamientos allí"- suspiré aliviada.

-"Entonces ¿cómo me hallaste?"- Lo miraba fijo, mientras el tenía los ojos en la carretera.

-"Seguí tu olor hasta el estacionamiento de la escuela y te perdí, entonces fui para tu casa, encontré el lugar en el que ocultabas el auto, tu aroma estaba fresco allí. Entré a la casa y percibí otro olor mezclado con añil y pólvora. Estaba desesperado, traté de concentrarme de nuevo y entonces fue cuando vi fotos tuyas algunas recientes a través de la mente de alguien y luego la salida de Forks. El me trajo a ti"- Estaba desconcertada, él era…no tenía palabras para definirlo.

-"Tendré que hacer algunas modificaciones de seguridad a la casa"- Su boca formó una línea en una clara señal de desaprobación.

-"Te mudas a casa"- ¿Acaso estaba loco?

-"Imposible, sería un tanto bizarro. Además tengo muchos años viviendo sola y no creo que sea fácil para tu familia vivir con la comida"- El pareció concordar con mi punto de vista.

-"Yo no puedo dejarte sola, no con lo que pasó, es un riesgo muy grande"-Tenía razón, mi casa no era segura, pero podía hacer algunos cambios. Entonces otra idea me golpeó. El podría quedarse conmigo.

-"Creo que deberías quedarte conmigo en mi casa…si tú quieres…podríamos hablar con tus padres, tendríamos que ver la manera de justificar que te quedes allí, yo no puedo…" -Comenzó a reírse, como un loco.

-"Isabella ellos no son mis padres, yo…"- Dah! yo ya sabía que era adoptado.

-"Continua"- lo pinché, lista para reír.

Me sorprendió cuando tranquilamente inicio el relato de su vida, dijo como había acabado siendo lo que es, cuando había sucedido y su edad al momento de acabar su vida humana y transformarse.

El tenía edad cronológica suficiente para ser mi bisabuelo, creí conveniente decirle que yo tampoco había sido honesta con mis años, aunque 2 años contra 92 era una gran diferencia. De repente se tensó.

-"¿Qué sucede?"- Le pregunté.

-"¿Soy demasiado viejo para ti?"- Reí, definitivamente le había molestado, tenía que remediarlo.

-"¿Yo soy demasiado vieja para ti?"- lo pinché.

-"No, no lo eres"- dijo solemne.

-"Tú eres perfecto para mí no importa los años, lo que hagas o lo que seas"- Las comisuras de sus labios se curvaron en un intento de sonrisa.

-"Entonces ¿cómo es en realidad tu historia?"- Quise saber.

Me situó nuevamente en tiempo y espacio, contándome lo que había pasado con sus padres biológicos. Recordé mis conocimientos históricos, la epidemia de gripe había sido terrible. Luego me detalló como se fue formando su familia y que compartían sus costumbres alimenticias por eso se mantenían agrupados. No pude resistir la curiosidad, tenía que saber…

-"¿Qué dieta es?"

-"Nos alimentamos de animales"- ¿Animales? No entendía, los vampiros sobre los que había leído, se alimentaban de sangre humana.

-"¿Por eso los ojos dorados?"-Asintió, pero sus ojos no me parecían negros como los había visto algunas veces, pero tampoco estaban dorados, tenía la impresión de que estaban rojos.

-"¿Por qué se vuelven negros?"- encendí la luz del interior del auto y confirme mis sospechas, eran borgoña intenso - "¿o rojos?"-

-"Negros por la intensidad de la sed y rojos como los míos ahora por haberme alimentado de un humano"- Pensé en todas las veces que sus ojos se habían vuelto oscuros y la respuesta me golpeo. Él quería alimentarse de mí, todas las veces que se separaba de mi o parecía no respirar, él quería mi sangre.

-"¿Querías alimentarte de mí?"- No me miraba, supe la respuesta en ese momento.

-"Más que nada en el mundo"- Pasé saliva sonoramente, quería desviar el tema de mi sangre a otros terrenos más seguros.

Comencé con un interrogatorio que tenía más de literatura vampiresa que de realidad, pero dado que era la única fuente de información que más o menos tenía… me despaché con lo que contaba, que era completamente equivocado, cuando me estaba quedando sin preguntas me interrumpió.

-"¿Por qué te buscaba ese hombre?"- Me cortó, no sabía que decir, me aclaré la garganta y me removí en el asiento del copiloto.

-"¿Estás seguro que quieres saber?"-Asintió.

-"Yo bueno…mmm…"- Me tomó de la mano suavemente.

-"Continua"- Me instó.

-"Es complicado"- No quería contarle.

-"Creo que podré seguirte"- Miré sin ver, mientras buscaba las palabras para decirle…nada se me ocurría.

-"Yo…mmm…no soy muy diferente al hombre de hace un rato…es decir…bueno…"-

-"Asesinas por dinero"- Bajé la cabeza avergonzada, nunca lo había visto de ese modo, era mi trabajo. No era convencional pero me gustaba hacerlo. Me quedé callada.

El silencio se volvió pesado entre los dos, llegamos a casa. Me sentía mal, como nunca, una mujer despiadada, una muerta viviente, que pasó sus años oculta bajo una serie de alias y se vendía al mejor postor.

La profundidad de mis cavilaciones me hundió en una vasta tristeza, yo no lo merecía.

-"Isabella…"- Las lágrimas no tardarían en llegar, debía contenerme, no iba a dar un espectáculo, nunca lo manipularía de esa forma.

-"Si vas a dejarme hazlo ahora, ya es suficientemente malo que sepas la clase de trabajo que tengo, no me obligues a confesártelo abiertamente"- No pude sostenerle la mirada las lágrimas traicioneras había llegado.

Deje de mirarlo y pensé en Charly que recitaba a Dickens cada vez que me veía llorar y correr a esconderme.

"El cielo sabe que no hemos de avergonzarnos de nuestras lágrimas, porque son la lluvia que disuelve el polvo cegador de la tierra posado sobre nuestros duros corazones"-

¡Cómo extrañaba a mi padre!

-"Isabella solo quiero que seas honesta conmigo, confía en mí yo no voy a dejarte, sólo cuéntame. ¿Acaso crees que eres la única que ha tomado una vida en este auto?"-

-"Pero tú no lo puedes evitar esta en tu naturaleza, es lo que eres, yo lo elegí, ¿quién es la bestia ahora?"-

-"Todos podemos cometer errores"- Sus palabras me sonaron a nada. No consideraba haberme equivocado con mi trabajo, yo lo había elegido y me gustaba.

-"Yo no me arrepiento de las vidas que tomé, esa es la diferencia entre tú y yo. Yo puedo vivir con ello sin problemas, tú no. Prueba de ello es que hayas dejado de alimentarte de humanos. Yo quería la vida que tenía, la adrenalina, la sensación de poder que me generaba matar, la sangre pulsando veloz por mi cuerpo, tú no".- Comencé a sollozar.

-"Entiendo"- Su cara era penosa, sorbí mi nariz, tenía que decirle mis dos realidades, lo mire a los ojos y le dije.

-"Edward, también hay otra realidad, lo dejaría todo si tú me lo pidieras, si me das una oportunidad a tu lado yo…dejaría todo aquello atrás" -

-"Yo te amo…lo que eres, no me importa, te quiero conmigo, todo el tiempo que me sea posible. Quédate a mi lado por favor"- supliqué.

-"Yo también te amo, te necesito a mi lado, por el tiempo que tú quieras hasta que te des cuenta que no somos tan distintos"- Claro que lo éramos pero tampoco importaba.

-"Deberíamos bajar ¿no lo crees?"- Le dije.

Nos enfrentamos nuevamente al problema de mi vecina fisgona, luego de considerar matarla en voz alta y ganarme una mirada de reprimenda por parte de Edward, decidimos para evitar sus comentarios llevar su auto a la casa Cullen.

-"¿Vamos?"- Me dijo.

-"¿En qué vamos a regresar?...es muy tarde tu familia debe…o Dios no duermen ninguno de ustedes ¿verdad?"- ¿Qué clase de vampiros son?, definitivamente los escritores nunca se habían topado con uno real.

-"Bueno hay unos detalles acerca de mi familia que deberías saber" -

Sin más me dijo que al igual que él, dos de sus hermanos, Alice y Jasper tenían "dones extras" y los demás eran normales entre los de su clase.

Su celular comenzó a timbrar.

-"Hola"

-"¿Dónde estás Rosalíe?"- Cortó la comunicación.

Iniciamos el recorrido a la gran casa en silencio, aproveché para organizar prioridades, tendría que hablar con Billy para que sepa que me habían hallado, me obviaría los detalles de los Cullen. Además debería seguir trabajando como profesora hasta hablar con Charly para dividirnos el dinero.

Había muchas cosas de Edward que no entendía y su familia me ponía incomoda pero estaba en un segundo plano.

Estaba por amanecer cuando nos detuvimos frente a su casa, daba gracias que era sábado, no podría pararme frente a la clase en el estado que estaba. Al llegar vi que mi auto se encontraba aparcado en la puerta, el capot humeaba, recién habían llegado.

Pasé saliva sonoramente ¡Genial! Pensé. Toda la familia estaba reunida, nunca había estado tan nerviosa en mi vida, las manos me sudaban y había perdido la cuenta de cuantas veces me las había pasado las manos por el cabello.

-"Tranquila Isabella, ellos no muerden"- Me sonrío con sorna.

-"No me preocupa que puedan morder o lo que digan, lo que me preocupa es lo que no van a decir" - Me miró perplejo y volvió a sonreír.

-"Yo te puedo ayudar con ello"- Su sonrisa era tranquilizadora. Bajamos del auto mientras miles de situaciones se me pasaban por la cabeza. Pero ninguna me preparó para lo que iba a ver dentro de la casa.

Frente a un inmenso televisor, con una consola de video estaba el más grande de los hermanos, Emmet en una feroz disputa contra Jasper de "Combate Mortal", Rosalie miraba una revista de modas y hacia de cuenta que nada pasaba, Alice que estaba sentada frente a un moderno ordenador se dio vuelta, dejó lo que estaba haciendo e inesperadamente vino hacia mi, me abrazó y me besó en la mejilla.

-"¡Bienvenida a casa Bella!"- ¿Cómo sabía? yo nunca le había dicho… salvo a Billy y Jake.

A los pocos instantes una hermosa mujer, con una sonrisa angelical me abrazó como si fuera su hija. Ellos eran extraños… yo era comida, ciertamente nunca trataría de esa manera a un bistec. Me reprendí por tal comparación.

-"¡Bienvenida a casa hija!"Su ternura me sobrecogió, su cariño era sincero, ninguno de ellos simuló algo que no sentía, ellos me aceptaban.

Gracias por las alertas, review y comentarios que son el combustible del motor de esta historia. Dejen un review y reciben un adelanto del próximo capítulo. Que se publicará el martes 29 de marzo si la página lo permite.