Capítulo 12. El veredicto

La pareja estaba en su cama, abrazados, después de una noche intensa y magnífica. Vegeta fue el primero en despertarse, era sábado, por la mañana temprano, tenía que ir a entrenar como todos los días aunque primero estuvo contemplando el rostro de su mujer durante un rato antes de ir con su labor.

Pasados 10 minutos, le dio un leve beso en los labios, se levantó, fue al baño para su ducha matutina, escogió el traje de combate que usaría para entrenar, salió del dormitorio y fue a la cámara de gravedad. En cambio, Bulma, todavía estaba durmiendo, tenía que recuperar fuerzas después de todos los acontecimientos vividos en los últimos días, además del hecho de estar nuevamente embarazada, hubo un momento en que la científica se revolvió entre las sábanas, como si estuviera teniendo una pesadilla, de un momento a otro, se despertó de manera abrupta intentando regular el oxígeno para que llegara a sus pulmones, notó sudor en su frente, había sido una pesadilla horrible, en ella, el Sr. Kamamoto la encontraba y esta vez conseguía su objetivo de matarla, fue espantoso. Enseguida oyó un sonido proveniente de su mesilla de noche, al lado de su cama: era su teléfono móvil.

- Dígame – contestó ella con una respiración más normalizada y pausada.

- Buenos días Sra. Brief, soy el juez encargado de su intento de asesinato, mañana dictaré la sentencia y necesito que comparezca en el juzgado ya que forma parte del proceso

- Muy bien, ¿a qué hora?

- A las 10.00 de la mañana, que tenga buen día

- Igualmente

Ahora sí que estaba de los nervios, no sabía qué iba a ocurrir mañana, aunque ya se suponía que dictaría una sentencia de condena al Sr. Kamamoto, pero la cuestión era saber cuántos años iría a prisión y si podía vivir tranquila.

Miró su reloj y vio que era hora de levantarse y hacer el desayuno, además de que el bebé estaba demandando alimento desde el vientre.

A los 10 minutos estaba en la cocina preparando el desayuno para su marido e hijo, sus padres habían vuelto a salir de viaje, aunque sería una escapada muy breve, ya que Bulma había llamado a su padre y estarían de vuelta a tiempo para acompañarla al juzgado, esperaba que Vegeta fuera con ella como la otra vez. Al rato sus dos hombres entraron en la cocina:

- Hola mamá, ¿ya está el desayuno?

- Sí hijo, siéntate. Buenos días Vegeta

- Hmp – el patriarca se sentó sin decir nada más

Tuvieron un desayuno, anormalmente, tranquilo, ya que Trunks, a veces, contaba sus planes diarios o Vegeta le reñía por alguna cosa, lo que fue bastante incómodo. Al terminar, el pequeño de la familia se fue a su habitación a estudiar, le había prometido a su padre cambiar, la pareja quedó sola en la estancia y no teniendo más aguante Vegeta preguntó:

- ¿Qué te pasa? No estás como siempre…

- Nada… es que…

- ¿Qué?

- Me han llamado para que vaya mañana al juzgado, van a leer la sentencia y tengo que estar presente, mi padre va a venir conmigo, ¿vendrás tú también? – preguntó ella con un tono de voz pesimista, pensando que su marido se negaría argumentando que tenía que entrenar, pero se llevaría una sorpresa al oír la respuesta de él.

- Iré contigo – dijo el príncipe antes de abandonar la cocina e ir a entrenar nuevamente. Bulma quedó sorprendida de la actitud de su marido, en verdad, sí que había cambiado, para bien, eso la llenaba de alegría.

Como no podía trabajar todavía porque tenía que estar con tranquilidad, se fue al salón principal a leer un libro para estar tranquila y autorelajarse de lo que le vendría encima mañana, aunque teniendo a su lado a dos de los tres hombres de su vida, ¿qué podría salir mal?

Dos horas más tarde…

Vegeta salía de su cámara de gravedad, pensaba volver a su entrenamiento pero antes debía hidratarse porque si no podría llegar a desmayarse, fue a la cocina, cogió el refresco y lo bebió de un sorbo, justo al lado de la cocina, estaba el salón principal donde estaba Bulma descansando, el príncipe entró para ver que estaba haciendo su mujer y la encontró durmiendo plácidamente, se veía que necesitaba descansar, entre el embarazo, la empresa y el juicio, debía estar agotada. Se acercó a ella para verificar que ella y el bebé estaban en perfecto estado y se fue rápidamente a su cámara de gravedad para seguir entrenando.

Por la tarde…

Bulma seguía dormida en el salón, Vegeta y Trunks ya habían comido, algo rápido y que no manchara para que no tuvieran que limpiar, vieron que estaba profundamente dormida y decidieron no despertarla. Pero el sueño se terminaría pronto, ya que el teléfono de la mansión empezó a sonar provocando que ella se despertara de su hermoso sueño.

- Dígame – dijo, perezosamente, Bulma

- Hola Bulma, soy Goku

- Hola Goku, ¿qué quieres? ¿pasó algo?

- No, no pasa nada, tranquila, quería saber si Vegeta va a venir a trabajar o lo va a dejar.

- Creo que lo va a dejar porque ya tengo casi resueltos los problemas de la corporación

- ¡Qué suerte tiene! Ya me gustaría estar todo el día entrenando sin parar, pero Chichi no me deja

- No seas tonto, tienes mucha suerte de tener la familia que tienes

- Lo sé, hasta luego Bulma

- Hasta luego.

Ya se le había quitado el sueño completamente y también su bebé estaba demandando alimento y fue directa a la cocina, se dio cuenta de que sus dos hombres habían comido algo rápido ya que sobresalía un poco en la basura, lo que le extraño es que no la hubieran despertado para que cocinara, aunque ahora lo que le importaba era comer ya que tenía mucha hambre.

Vegeta estaba entrenando cuando notó que el ki de su mujer había aumentado, en una décima de segundo, intuyó que se acababa de despertar así que se dispuso a comprobarlo. Llegó a la cocina y vio que Bulma estaba comiendo helado de chocolate.

- Hmp… ¿Qué haces Bulma?

- Um… hola Vegeta, estoy comiendo, tengo mucha hambre, ¿por qué me has dejado dormir tanto?

- Necesitabas descansar después de los últimos acontecimientos

- Gracias cariño, pero ahora no voy a dormir nada por la noche

- Mejor para nosotros – dijo Vegeta con tono pícaro

- Esta noche no Vegeta, mejor mañana por la noche, después de que todo haya pasado

- Hmp – gruñó molesto y se fue otra vez a entrenar.

- ¡Qué cabezota es! – exclamó ella sabiendo qué significaba la reacción de su marido.

La noche pasó muy tranquila, habían cenado en familia, ya que los Sres. Briefs ya habían regresado de su escapada. La pareja ya estaba en el dormitorio dispuestos a dormir, Bulma ya había escogido la ropa que iba a llevar puesta y también escogió la de su marido. Se acostaron en la cama matrimonial, abrazados mutuamente.

Al día siguiente, día del veredicto

Estaban de camino al juzgado en la limusina, el Sr. Brief y la pareja, Bulma estaba nerviosa, no sabía mitigar los nervios y su padre lo notó.

- Hija, tranquila, va a salir culpable y va a estar toda la vida en la cárcel.

- Eso espero papá, eso espero

- Hmp – Vegeta estuvo vigilando con la mirada a su mujer, intentando averiguar cómo tranquilizarla, cómo hacer que estuviera tranquila y segura, pero cuando su padre intervino se quitó un peso de encima, aunque no del todo.

Llegaron al juzgado, entraron a la sala y apareció el Sr. Kamamoto, esposado por la espalda con el uniforme de presidiario, fijó su mirada en Bulma, una mirada de odio y de querer acabar con ella pero cuando se dio cuenta de que Vegeta estaba presente, bajó la mirada al suelo.

- Se abre la sesión – dijo el secretario

- Buenos días, ¿el jurado ha llegado a un veredicto? – preguntó el juez

- Sí, señoría, declaramos al acusado: culpable.

- Sr. Kamamoto queda condenado a 20 años de cárcel, sin posibilidad de condicional. – dijo el juez dando un golpe con el mazo dando por terminada la sesión

La familia Brief estaba contenta por la sentencia y tranquilos porque todo había acabado, ese día Bulma no iba a ir a la oficina a trabajar y Vegeta no iba a entrenar, quería pasar el día con su familia aunque tenía que intentar disimularlo y disfrazarlo de tal manera que no parecería lo que realmente es. Trunks seguía en casa, sus padres decidieron contratar a profesores particulares para que tuviera clases en casa, por lo menos hasta que se calmara la situación en su colegio, como era un día "especial", decidieron que el pequeño de la casa no tendría clases y estaría en compañía de sus padres, a Vegeta le ayudó eso para poder hacer lo que quería.

- Ya que estamos los tres juntos, ¿por qué no vemos una peli?

- Siiii, que guay, ¿vemos una película de acción? – sugirió Trunks

- Perfecto, ¿qué te parece a ti Vegeta?

- Hmp, me da igual, de todas formas no me va a gustar…

- No tienes remedio – dijo Bulma aceptando que a su marido no le gustaba nada las reuniones familiares ni nada parecido

Vieron películas hasta bien entrada la noche, Trunks se había quedado conmigo en medio de la segunda película, Bulma estaba somnolienta y Vegeta estaba atento a su familia.

- ¿Quieres ir a dormir Bulma?

- Sí, por favor, estoy muy cansada, ¿puedes llevar a Trunks a su cama?

- Hmp – emitió el príncipe cogiendo a su hijo en brazos y lo llevó a su dormitorio. Cuando Vegeta llegó a su habitación, Bulma estaba esperándolo en cama, despierta. El príncipe se unió a ella y se adentró en las sábanas, se besaron con la mayor dulzura que puede haber, con el amor que sentían los dos, transmitiendo que no podían vivir el uno por el otro y que estarían siempre por juntos.

- Buenas noches Vegeta

- Buenas noches – dijo él secamente.

Estaban juntos, ahora y siempre, superando todos los obstáculos que se presentarían y esperando que el nuevo miembro de la familia llevara más felicidad a todos los miembros y lo que el príncipe no sabía, era que acabaría por ablandar su frío y duro corazón.

Fin.