Capitulo 11

Aquella noche fue una pesadilla. Me reí tremendamente del momento en el que pensé que no me quedaban lágrimas para echar. Mi almohada podría ser testigo de la tremenda mentira que aquello significaba. Desperté pensando que quizá aquellos paparazzi se hubiesen ido, total la novedad ya había pasado, desde hace un día mi vida había dado un vuelco y el día siguiente no debería de ser noticia. Una nueva equivocación por mi parte cuando me asome por la ventana y parecía que aquella gente creía en cada segundo. Me plantee seriamente tirarse agua ardiendo para ver si así se iban, pero me contuve al pensar que era algo ilegal y mi futuro valía mas que esa gente.

-Hija, esta gente se propaga como una verdadera paga- dijo corriendo un poco la cortina del salón viéndoles disimuladamente, por ahora, no sabían mi piso, por lo que no grababan una ventana en concreto. Por ahora. -¿Cómo lo lleva Edward?-.

-Edward- deje caer su nombre intentando sonreír, pero sin lograrlo, -supongo que algún día lo sabre-.

-¿No has hablado con el todavía?-.

-Dime como, esta demasiado ocupado de fiesta celebrando que ha terminado el rodaje y hablando con su nuevo representante Aro-.

-¿Y no te ha llamado el?-.

-Lo he intentado durante toda la noche, pero lo tiene apagado. Es súper gracioso todo, ¿verdad?-.

-Pues a mi sinceramente me hace poca gracia tener a esa gente ahí. Ayer me costo un mundo salir. No me hacían ni caso-.

-Hoy salimos juntos y te ayudo si quieres-.

-Voy a ser el padre más famoso de America-.

-¡No te importan que te graben conmigo?-.

-Algún día tendré que presumir de hija-me dijo pasando a mi lado y palmeándome la pierna en señal de apoyo.

Fue toda una odisea tanto el vestirse, el ducharse y el prepararse cuando tu vista solo podía fijarse en el móvil, esperando con todas las ansiad del mundo que se iluminase avisando de la llamada de Edward, y que al cogerlo este se disculpase. Desde luego aquellos días la suerte había decidido abandonarme para ayudar a otra persona.

-¿Preparado?- le dije antes de doblar la esquina y quedar dentro del campo de visión de aquella gente.

-Mi vida- dijo cogiendome la mano, -yo trabajo en la acera de en frente, en una comisaría, no se atreverán a seguirme mientras sepan donde trabajo, la pregunta es, ¿estas tu preparada?-.

-No, pero es algo que elegí y tengo que empezar a vivir con ello-.

-Esa es mi hija, y ahora venga, no quiero que ni tú ni yo lleguemos tarde-. Inspire un par de veces profundamente para ponernos en marcha. La iluminación del portal aumento hasta un modo cegador cuando se dio cuenta quien aparecía a través de la puerta, y los chillidos y preguntas absurdas no se hicieron esperar. Lo único que hacia que no saliese de allí corriendo o me desmoronase o incluso pero, ataque a algún periodista, es que mi padre se iba riendo de ellos casi a mandíbula abierta y contestaba las preguntas que volaban con una ironía que hacia que el reportero no volviese a lazar ninguna mas. Le deje al lado de mi coche, que gracias al destino estaba aparcado en frente del trabajo, y salí de allí antes de que ninguno pudiese seguirme. Y para la entrada al trabajo más de lo mismo, aquello parecía que se iba a convertir en mi rutina diaria. En estos momentos ni s eme ocurriría quejarme de la anterior.

Ángela tuvo la amabilidad de darme el periódico del día para que leyese su artículo. Sinceramente, su expresión objetiva de las cosas se agradecía, e incluso se permitió el lujo de incluir ciertas cosas que me dejaban incluso en una mejor posición. Extrañaba comer con Alice en nuestro bar, pero era una completa utopia pensarlo en aquello momentos.

De camino a casa con el coche, me di cuenta de que una ya conocida furgoneta blanca empezó a seguirme, y recordé el truco que había utilizado Edward para despistarles, callejear. Mi problema era que no sabía por donde, por lo cual era probable que terminase perdida. Sin saber como, media hora después estaba en una de las zonas más acomodadas de los Ángeles, pero a casi una hora de mi casa. Iba sumergida en mis pensamientos, cuando algo me freno, y lo digo literalmente porque a ni coche le freno otro de golpe. Apenas había sido un pequeño susto físico, pero por si acaso, Salí corriendo del coche para ver como estaba el otro conductor. Me di cuenta que un deportivo azul eléctrico salía de culo del un garaje y había chocado contra el muro del mío, causando solamente un arañazo en el suyo y un faro roto en el mío.

-Genial- solté viendo el desastre.

-Podría haber sido peor si hubiésemos ido mas deprisa- dijo una voz varonil a mi espalda. Debía de ser el otro conductor.

-Lo siento- me apresure a decir mirándole, -ha sido culpa mía, iba distraída. Le pagare todos los gastos- le dije mientras me dolía el solo pensar la cantidad de dólares que haría falta para arregla ese pequeño rayazo en semejante coche. Me fije que estaba ante un hombre de casi dos metros de altura, de piel morena y facciones divertidas. Solo verle sonreír parecía que te alegraba el día.

-No hace falta. Tenía prisa y tampoco mire quien venia. Me quedaría mas tranquilo si pasase un momento a mi casa y se tomase algo para tranquilizarse-.

-Esta bien- dije sin saber el porque se mi aceptación, al fin de cuentas, acababa de conocer a esa persona y a lo mejor no era nadie de fiar, pero las sensaciones que transmitía me hacia sentir lo contrario. –Pero si tiene prisa no es necesario- dije recordado el motivo por el que el tampoco iba atento a la carretera.

-No se preocupe, no es nada importante. Puede esperar-. Se trataba de un amplio piso e el bloque de edificio decorado de una manera minimalista pero muy moderna. –Siéntese, ahora le traigo una tila- me senté mirando a mi alrededor aquel piso. Apenas había un par de fotos en toda la sala, en un salía con un hombre, el cual debía de ser su padre, y en otra salía un bebe el cual tendría apenas 1 año, la foto parecía antigua asíque seria el de pequeño. Aquel hombre me recordaba a alguien, su cara se me hacia familiar, por algo, estaba segura, pero no sabia de que. –Toma- me dijo colocándome una taza de tila humeante en la mesa, mientras el daba vueltas a la suya.

-Oye perdona, pero me suena mucho tu cara de algo. ¿Nos conocemos?-.

-No, no nos conocemos, pero yo a ti si que te sitúo-.

-Ya, quien no- dije adivinando el porque podía conocer mi cara. Ayer había ocupado las revistas de mas de medio mundo.

-No es por eso, escribiste sobre mí-.

-Ah vale. Siento no recordar tu nombre ni… nada de ti. Es que aquella época prefiero no recordarla. Mi trabajo actual me gusta más. ¿Y por que motivo escribí sobe ti? Te pido disculpas desde ya-.

-Porque una noche salí con una chica- dijo riéndose.

-El 95% de mis artículos trataban de eso-.

-¿Te gustas los deportes?-.

-Mi padre adora el baloncesto, yo soy negada tanto para hacerlos como para verlos- me sincere.

-Entonces tenemos aquí el motivo por el que no me reconoces. Jacob Black- me saludo tendiéndome la mano.

-Bella Swan… ¡Madre mía!- dije quitando rápidamente mi mano de la suya dándome cuenta de con quien estaba compartiendo aquel momento. –Tu… Ella. El… Edward…-.

-Veo que conoces la historia-.

-Un poco- mentí.

-Tranquila. Si tu no se lo cuentas, o si la prensa no nos fotografía el no se enterara, por lo menos de mi parte. Llevamos años sin hablarnos-.

-Eso si lo se-.

-Es un poco incomodo estar con la novia de un hombre que no me cae especialmente bien, ni el ni su familia-.

-Supongo que el que yo te diga que son buena gente no cambiara nada. Pero si, es un poco incomodo, y si se entera… ahora- suspire imaginándome la buena imagen que daría esto. Los escalofríos no tardaron en llegar.

-Soy de los que piensan que no hay que prejuzgar. Yo hoy he conocido a una chica encantadora, sin más. ¿Tu?-.

-Lo mismo. Me he encontrado con un hombre amable y simpático. No veo mas allá- dije dándole la mano, y esta vez si las agitamos en el aire. –Espera un momento- dije rompiendo el saludo y cogiendo mi móvil que había empezado a sonar. El se disculpo con un gesto, se levanto y salio de la estancia. -¿Diga?- pregunte sin mirar el identificador.

-¿Bella?-.

-¡Edward!- exclame al reconocer su voz. -¿Por qué tenias el teléfono apagado? ¿Por qué no me has llamado antes? ¿Qué te pasa en el cabeza?- dije soltando por la boca lo que estaba a punto de reventar en mi cabeza, pero sin llegar a chillar.

-Bella por favor baja las revoluciones- me contesto con una voz ronca que no había notado al principio.

-¿Estas de resaca?- pregunte claramente enfadada.

-Solo bebí un poco anoche y tengo un poco de dolor de cabeza. Ya esta-.

-Es decir, yo subiéndome por las paredes y deseando hablar contigo para ver la situación, y tu emborrachándote-.

-Que pasa, ¿Qué ahora tengo prohibido emborracharme? Estábamos todos deseando acabar ese rodaje Bella, y se nos fue un poco de las manos entre eso y la celebración de la contratación de Aro-.

-Prioridades Edward, ¿sabes lo que significan? No tiene ni idea de lo que te he necesitado las ultimas 30 hora, y tus respuestas han sido me voy a celebrar y hasta luego. ¿Me dices en serio lo que me estas diciendo?-.

-Si Bella, si. ¿Quién eres para decirme nada? Un poco de comprensión-.

-Eso es lo que esperaba yo de ti Edward- dije colgando mientras me limpiaba una lagrima que caía por mi cara. –No me lo puedo creer- susurraba mientras miraba el móvil. Aquella era la visión mas repetida en las últimas horas, con mucha diferencia al resto. Cogi la tila y me la bebí de un trago. Agradecí internamente que hubiese pasado un rato y estuviese perfecta para ser ingerida, de lo contrario me habría quemado la garganta y dejado en carne viva.

-Podrías haberte quedado afónica para lo que te queda de vida si te la llegas a tomar de esa manera hace 5 minutos- dijo Jacob llegando al salón de nuevo mientras cargaba una bandeja con pastas. –Pensé que necesitarías comer algo. No pareces muy calmada aun-.

-La llamada me altero un poco. Siento los gritos-.

-Es lógico en tu situación. Se te ve alguien tímida, que de repente te conozcan hasta las piedras debe de ser duro-.

-Eso es una de las cosas. Hay muchos mas factores, pero ese es especialmente duro. Pero oye, en serio, me siento al porque tu ibas a algún lado y ahora llegaras tarde por mi culpa-.

-Iba a una cita Bella, por puro compromiso. En serio, estar aquí es mil veces mejor que el plan inicial-.

-¿Pero no se enfadara tu novia o…?-.

-No es ni mi novia ni mi nada. Mira que le estoy confiando cosas serias a una periodista-.

-¿Por qué con todas las personas conocidas me tienen que tratar antes como periodista que como persona? En serio, hasta que no me lo recordáis se me olvida esa parte de mi, sobre todo porque odio esa parte del periodismo, lo mío con las noticias a las que yo y el 95% de la población llamamos serias o de algún tipo de importancia-.

-Tranquila, era solo una broma. Te tomas todo muy a pecho, ¿verdad?-.

-Si- dije relajando los hombros y sonriéndole.

-Oye, si quieres hablar de lo de Edward y tu… quiero decir, se que es un tema incomodo y encima con alguien a quien apenas conoces que encima se lleva al con el. Pero a pesar de todo eso, me lo puedes contar-.

-No es nada- inexplicablemente, aquel muchacho me inspiraba una confianza difícil de encontrar en otras personas, -desde que salio ayer todo esto, no he hablado con el, y lo poco que hable fue para que me dijese que se iba de fiesta a celebrar el final del rodaje, ha hablar con su nuevo representante, y ahora me llama cuando se ha emborrachado. Es un cúmulo de cosas que poco a poco van pudiendo conmigo. Pero no quiero aburrirte con mis problemas, en serio-.

-Para nada, tienes una vida realmente interesante- dijo riéndose mientras yo me limpiaba las lágrimas y le acompañaba.

-Jacob me encantaría seguir hablando contigo, pero mi padre empezara a preocuparse como no llegue a la hora. Con todo esto estamos un poco susceptibles, ya sabes…-.

-Claro, es totalmente comprensible. Finalmente iré a la cita con un pequeño retraso. No morirá por ello-.

-Muchas gracias por todo de veras. Y mándame la factura del coche, ha sido…-.

-Culpa de ambos, asíque cada uno pague lo suyo-.

-Me parece bien- dije dándole la mano para firmar el pacto.

-Bella, mira no va con segundas intenciones, ¿ok? Es simplemente que es complicado encontrar gente como tú, me pareces realmente interesante y me gustaría quedar algún día contigo para hablar, charlar, puedo ser tu psicólogo personal, es bastante entretenido-.

-Claro, no hay ningún problema, solo intenta no decírselo a nadie, prefiero comentárselo yo a Edward, no se como se lo tomara-.

-Soy una tumba-.

-Muchas gracias por todo de nuevo Jacob-.

-Ha sido un placer-.

-Nos vemos- dije saliendo de la casa. Mire hacia todos los lados para comprobar que el frente estaba despejado y conduje hasta mi casa con una tranquilidad poco habitual desde hacia unas horas.

Aquellos minutos con Jacob me habían servido para aclarar ciertas ideas. Era agradable conocer gente nueva, que entendiese tu situación a pesar de que mi posición no era la mejor para entablar una conversación con tan buena química como lo hicimos. Ahora el problema seri decirle a Edward lo que había pasado, y que se lo tomase lo mejor posible después de nuestra discusión telefónica de por la tarde. Una vez mas mis horas pasaron sentada frente al teléfono esperando una llamada que nunca que llego.

De la misma manera pasaron los días, y las semanas. Y nos plantamos dos meses mas tarde con la misma historia. Imposible salir de casa o entrar a ella tranquila. Mi trabajo era la misma cantina. Me había vuelto toda una experta en torear a los coches camuflados. Y lo mas irónico de todo, es que en aquello meses de mas persecución es cuando mas me aleje de Edward. Apenas le había visto 4 veces desde que todo comenzó, y todas ellas terminaron con una discusión y yo saliendo llorando de su casa, cosa que se encargaron de reflejar los tabloides sensacionalistas. Jacob se estaba convirtiendo en la distancia en algo así como mi guía, hablaba con el prácticamente todos los días, y ambos nos reíamos de las cosas que nos habían pasado hoy, incluso una vez casi se atreve a abrirme su corazón, pero la batería del móvil decidió que no era buen momento. Cada vez que pensaba en como iba encaminada mi relación con Edward, y que mas tarde o mas temprano se enteraría de mi temprana amistad con Jacob, sabia que todo saltaría por los aires de una manera inevitable. Escuche como mi móvil sonaba dentro de alguno de los bolsillos de la chaqueta, una vez lo encontré me sorprendí al ver de quien venia.

"Cuando termines de trabajar acércate a las oficinas. Necesitamos hablar contigo. EC"

Lo leí y lo volví a guardar sin sentir nada ya, estaba tristemente acostumbrada a que ni sus llamadas ni mensajes mostrasen el mas mínimo afecto hacia mi persona. Todavía recordaba cuando me decía te quiero, y simplemente un beso, y mi día era perfecto aunque un meteorito destrozase lo que quedaba de mundo.

Sorprendentemente aquel día había pocos periodistas en la puerta. Era impresionante que siguiesen preguntándome de cosas diferentes cada día, dos meses depuse de no tener ni una sola nueva noticia. Llegue a las oficinas y subí directamente al piso suyo. Esta vez Jessica solo se limito a mirarme y volver a su trabajo, aunque empezaba a sospechar que si me lo hubiese prohibido, Edward me hubiese echado el mismo diciendo que "tenia que trabajar. Luego nos vemos". Lógicamente ese luego nunca llegaba, o llegaba una semana tarde. Toque la puerta con los nudillos y asome la cabeza por la puerta. Dentro de la sala se encontraban Aro y Edward.

-Hola- les salude a los dos a la vez. Me acerque a Edward con la intención de darle un beso en los labios cuando el giraba la cabeza y me lo daba en la mesilla. Me senté inclinando la cabeza hacia Aro mientras el la imitaba con un gesto idéntico sonriéndome.

-Te preguntaras que haces aquí, supongo- comenzó Aro.

-Pues si, la verdad es que es una sorpresa-.

-Edward- dijo invitando a Edward a que expusiese el caso.

-Veras Bella. Dentro de apenas un mes comenzara la promoción de la película que terminamos de grabar hace algunos meses. Las cosas de la prensa con lo nuestro todavía no se calmaron como todos esperábamos, y eso seria malo para la promoción. Queríamos pedirte… que si no te importara… mira, a mi me encantaría que fueses a la premier e ir contigo de la mano, pero eso quitaría atención de lo verdaderamente importante. Asíque si no te importa, queríamos decirte, que por favor no vengas. Yo iré acompañado por otra persona…-.

-¿Me estas tomando el pelo verdad Edward? ¿Verdad?-.

-No Bella-.

-Es decir, me estas pidiendo que por favor, evite que me vean contigo para que tu puedas ser visto con otra persona, estoy convencida de que el genero será femenino y se olviden de todo esto-.

-Son cosas de publicidad Bella-.

-No espera que aun no termine. Puesto que lo nuestro daría mucho que hablar, ir de la mano de otra persona daría aun más, a no ser que sea del elenco de la película. Y espera, que seguro que hasta eso esta pensado, y déjame adivinar, habéis pensado en Jane-.

-Bella, solo es publicidad, nada mas, no significaría nada mas- dijo entre dientes apretándose el puente de la nariz con dos dedos. Si el estaba empezando a ponerse nervioso, lo mío ya no tenia nombre.

-Uno Edward, dime las cosas desde el principio enteras, no me pongas adivinazas porque no me gustan. Y dos, ¿en serio crees que aceptare algo así? ¿Quieres mi opinión o mi permiso Edward?-.

-Me gustaría que fueses un poco mas abierta de mente…-.

-Mira, hoy estoy de humor, te voy a dar las dos. Mi permiso no lo tienes, tu novia soy yo, si me quieres mostrar como un mono, lo haría, si me quieres esconder, me escondo, pero eso, esconderme y encima engañar de esa manera… me niego. ¿Mi opinión? Me parece que me valoras demasiado poco como para pensar que estarían de acuerdo en algo así. ¿Algo mas señores?-.

-Bella, no quiero hacer algo con lo que tú te sientas mal…-.

-Pues si lo haces, ten por seguro que estaré mal, muy mal además-.

-¿Por qué no puedes pensar un poco en mi y ver que la película con todo este lío perdería interés?-.

-Eso es lo único que he hecho desde hace dos meses Edward- dije levantándome y poniéndome a su altura cada más vez mas nerviosa. –Pensar en que te pasaba, como estaría llevando todo esto, que te hice yo para que de un día a otro todo quedase así. Pensar en ti solo. Y ahora tú me echas en cara que no lo hago, que solo pienso en mi. Dime Edward, ¿desde cuando no me preguntas que tal estoy? ¿O desde cuando no me dices un simple te quiero?-.

-Desde… ¡Yo que se Bella, no calculo estas cosas!-.

-No tienes ni idea… Aro por favor-me gire hablarle y verle de brazos cruzados sonriendo como si estuviera presenciando la escena que llevaba esperando meses, cosa que no dudaba. Por no perder mi educación mantuve la compostura, -¿podrías dejarnos a solas un momento por favor?-.

-Claro…-.

-Es mi agente, tiene que estar aquí- respondió Edward parándole con la mano.

-Es una conversación privada- le conteste entre dientes.

-El puede saber todo, no hay problemas-.

-Para mi si-.

-Chicos, no pasa nada, en 15 minutos vuelvo y listo- dijo dirigiéndose a la puerta.

-Solo voy a necesitar 5 minutos- dije mirando a Edward. Estaba ante el momento mas temido por mi en los últimos días, pero vista la situación no encontraba otro remedio. Podía escuchar a mi corazón ir rompiéndose en cachitos lentamente.

-¿Qué quieres hablar ahora Bella? Esta todo dicho, lamentablemente aunque no te guste es lo que va a pasar-.

-No puedo seguir así Edward- dije mientras mi voz se rompía. Llevaba siendo fuerte demasiado tiempo para nada.

-¿Qué dices Bella?-.

-¡Que no puedo mas! Que no aguanto esta situación. Que tu no eres el Edward del que estoy enamorada. Eras un hombre atento, cariñoso, familiar… eras mi Edward. Ahora solo te preocupa que no se te vea conmigo por ti, por ti y después por ti de nuevo. Tu nueva sombra se llama Aro Vulturi, el cual te debe de acompañar hasta para ir al baño. ¿Hace cuanto no hablas con Emmet? ¿Sabes que Rose tuvo su última ecografía hace una semana? ¿Sabes algo de Lucy, Ro o Matilde? ¿Y de mi Edward, que sabes de mi? No espera- dije poniendo una mano delante de su cara. –Te voy a decir lo mío. Llevo dos meses sin poder dormir, apenas pego ojo unos minutos seguidos antes de despertarme y mirar el móvil esperando noticias tuyas. Tengo una presione cima que no soporto, mi vida a cambiado inesperadamente y el apoyo que yo necesitaba no estaba, porque estaba ocupado con su nuevo agente o emborrachando celebrando no se que cosas.¡Ah, y lo mas gracioso de todo y que no te va a hacer ninguna gracias! ¿Sabes a quien he conocido y con el cual me llevo estupendamente porque me ha dado tiempo a un millón de cosas ya que mi novio me dejaba cantidad de tiempo libre? Si, Jacob Black, llevo una temporada hablando con el. Un tío encantador oye, me escucha, me anima y me entiende. Me encantaría decir lo mismo de mi novio, pero es que resulta que pasa olímpicamente de mí-.

-¿Desde cuando te ves con el?-.

-¿Qué me veo? No Edward, no malinterpretes. Le vi una vez, y porque tuvimos un accidente de coche, otra cosa que no sabes porque no hablo contigo de algo que no seas tu. Hace dos meses Edward. Y pienso quedar con el, se esta convirtiendo en un gran amigo, ¿sabes? Y si, el sabe quien soy yo ¿Te das cuenta del tiempo que llevas así? ¿Qué te han hecho en la cabeza Edward?- dije sin poder evitar llorar. Ya me daba igual.

-Aro dice que esto solo ser aun tiempo, que cuando todo este mas asentado podré ir mas…-.

-¡Aro, Aro y Aro! ¿Puedes hacer o decir por una vez algo que quieras tu?-.

-Entiéndeme…-.

-¡Tu y tu! Que te entienda a ti, que te comprenda a ti, que te quiera a ti… pero tu no das nada Edward, nada, y yo no puedo mas-.

-¿Estas intentado decirme que terminamos?-.

-Creo que un tiempo entre los dos es lo mejor, si-.

-¿No me quieres o que ha pasado?-.

-Eso es lo que quiero Edward, que me expliques que te ha pasado, por mi amor por ti sigue intacto, y me duele lo que no esta escrito decirte esto, pero creo que aquí uno de los dos ha perdido la cabeza, y hasta que no la vuelva a tener en su sitio, yo no puedo seguir así-.

-Muy Bella, no tengo más que hablar. Adiós- dijo acercándose a la puerta y abriéndola haciéndome una invitación muy directa a que me fuese de allí. Si me dolía dejarle mas me dolía aun ver que a el no le afectaba nada en absoluto que aquello acabase. Su gesto era serio, firme y convencido que de lo hacia por mi mas que por el o incluso un nosotros. No me detuve a mirar la cara de Jessica, pero estaba segura de que había disfrutado del espectáculo. No entendí como no había tenido otro accidente en las condiciones que iba, una mezcla explosiva de velocidad y emociones que no solía salir bien. Logre calmarme y parecer una persona decente antes de salir del coche y enfrentarme a toda aquella gente. Fue mi día mas difícil para mantener mis papeles, pero el lograr pasar la puerta de casa aparentando normalidad hizo que cuando me quede sola explotase como una bomba de relojería activada para reventar justo en ese momento. Mi padre no se atrevió a entrar en mi habitación, le había comentado varias veces el plan, y aunque se negaba a creer que Edward hubiese dado aquel cambio, veía en mi a una persona muerta que no se parecía a mi por lo que me animaba a terminar con aquello cuanto antes. Tanto Alice como Rose, incluso Jacob me llamaron, pero esa vez fui yo quien decidió no contestar las llamadas.

Mi padre decidió por mi que no iría en los siguientes días a trabajar. Lo mío era mas similar a un zombie que a una persona, por muy dolida que estuviese por la ruptura, pero lo mío con Edward era algo que traspasaba lo puramente emocional, era algo casi físico, parecía que un trozo de mi corazón y mi alma se había quedado con el, y que con la separación el era el duelo de aquello. Fui consciente de que mi padre cogia las llamadas de teléfono al fijo y se dedicaba a dar excusas baratas del porque no me podía poner, o en el caso de Alice y Rose les daba el discurso del siglo sobre mi estado anímico.

El quinto día creí que ya era más que suficiente. No estaba mejor, algo que realmente me preocupaba, pero no podía seguir así, no era ni lógico ni sano. Devolví todas las llamadas sin dar mas explicaciones que las que dio mi padre. Solo Alice, Rose, Emmet y Jacob recibieron lo que se merecieron. Eso y una llorera depresiva por mi parte. Algo realmente triste.

Esa noche era la última que me quedaría en casa recluida, estaba totalmente decidido. Era domingo y para mi deleite personal, la premier de la dichosa película. Y como masoca que soy decidí seguirla en directo por un canal habilitado para ello. Una coca cola enorme y un bol de un kilo de chocolate me acompañaban esa noche, ya que en la última semana había quedado demostrado que era lo mejor para aliviar las penas. 45 minutos después aparecía la limusina negra que indicaba que los protagonistas habían llegado, aunque el narrador se empeñaba en decir que solo había llegado Edward. Mi esperanza era nula de que aquel mensaje fuese cierto, tal y como yo misma me auto demostré cuando Jane y Edward, de esmoquin impecable, bajaban sonrientes de la limusina con ella colgada de su brazo y sonriéndose mutuamente. Llego la hora de escucharles hablar con el reportero de la cadena.

-Señoras y señores tenemos con nosotros a los protagonistas de la película: Jane Vulturi y Edward Cullen. ¿Cómo estáis chicos, nervioso?-.

-Impresionados, hay mucha gente muy entregada. Es increíble- cómenos Edward.

-Jane, estas impresionante- la alabo el reportero mientras ella cogia de la mano a Edward y este levantaba el brazo ayudándola a dar una vuelta para que fuese vista desde todos los ángulos. "Va como una zorra" pensé comiendo una cucharada a rebosar.

-Muchas gracias- se limito a contestar ella. Después de las preguntas de cortesía sobre la película vino lo que yo mas temía de todo aquello.

-Edward, ha sido toda una sorpresa verte acompañado por la señorita Jane, es decir, todos esperábamos otro tipo de compañía… ya sabes, Bella-me atragante con la bebida echándola toda por la manta que me cubría. Esperaba preguntas comprometidas, pero no que mi nombre saliese. Su gesto apenas vario pero el agarre de Jane se intensifico de manera más que notable.

-Para nada. Estaba planeado y desde hace tiempo quien seria mi acompañante. Bella es… bueno, ella es solo una buena amiga-. "Buena amiga", ya me gustaría a mi por lo menos ser eso de el, y no haber pasado por todo lo que estaba pasando.

-Muchas gracias chicos, disfrutar de la película y suerte- se despidió el presentador. Apague la tele viendo como la pantalla poco a poco se volvía más negra, exactamente igual que lo que le estaba pasando a mi vida.

-¿Cómo estas?- me pregunto Alice bajito mientras me abrazaba nada mas poner un pie en la oficina. –A mi no me engañas, se que de enferma anda-.

-Tener un padre policía tiene que servir de algo. Estoy mal, pero por favor no me hagas llorar, no hasta dentro de 7 largas horas-.

-Es un cerdo. ¿Una buena amiga? ¿Cómo puede ser…?-.

-Alice por favor, lo vi y sufrí, ya esta. En serio, no me aparece hablar de ello. No por ahora-.

-Esta bien, lo entiendo. Pero luego vienes a mi casa a comer. Sin excusas-.

-Me he prometido a mi misma salir cuanto antes de esto, asíque no puedo decirte que no. Oblígame si algún día e niego, ¿vale?-.

-Esa es mi chica. Jasper no trabajaba hoy y me ha prometido un banquete, y me ha dicho que te espera a ti también. Te hubiese arrastrado de todas formas- me contesto sacándome la primera sonrisa sincera en días.

La comida me sirvió para darme cuenta de dos cosas: como echaba de menos a Edward y lo mal que se había portado realmente, para que hasta uno de sus mejores amigos como era Jasper, le tuviese asco hasta unos extremos insospechado.

El fin de semana llego lento, como cada día desde la ruptura. Pero un mensaje logro poner un poco de luz a tanta oscuridad, algo que realmente hacia falta en mi vida.

"Rose ha roto aguas. Estamos en el hospital nacional. Ven pronto, te esperamos. Emmet"

Pocas cosas hubiesen echo que dejase de lado mi tristeza, la llegada de ese bebe era una de ellas. Salí corriendo hacia el hospital, después de preguntar 10 veces y perderme otra decena conseguir localizar a un armario andante al cual probablemente ya no le quedarían ni uñas.

-¡Emmet!- grite corriendo por el pasillo acercándome a el.

-Bella- dijo recibiéndome en sus brazos. –Lleva dentro una hora, dicen que pasare en un rato cuando el niño o niña este listo, pero no me avisan y te juro que tiro la pared como tarden 5 minutos más…-.

-Emmet, relájate, estas cosas lleva su tiempo. Todo esta bien, si no estoy segura que te habrían dicho lo contrario. ¿Dónde están los demás?-.

-Jasper y Alice perdidos en la montaña y sin cobertura. Cuando la tengan se enteraran por la cantidad de mensajes amenazantes. Y Edward… el estaba simplemente ocupado en una reunión con…-.

-Aro- dije terminando la frase. Nada había cambiado. Lo sabía.

-¿Cómo lo llevas?-.

-Lo llevo, que supongo no es poco. Me ha costado no parecer 24 horas un muerto viviente, ahora solo sobrevivo-.

-Puede ser amigo mío y todo lo que quieras, pero no merece que estés así por el, y menos después de cómo te ha tratado a ti en especial y a todos en general-.

-Olvidémonos de el y céntrate en que tienes a tu futura mujer e hijo ahí dentro esperándote. Vamos a sentarnos, ¿vale? ¿Quieres que te traiga algo, una tila, un tranquilizantes…?-.

-¿Un whisky?-.

-Dudo que eso lo tengan en un hospital Emmet-.

-Entonces solo necesito compañía-.

.Pues ya la tienes- dije sentándome a su lado y pasando mi mano por su espalda repetidas veces. Pasaron 4 horas hasta que un medico salio de la sala y le dijo que apenas quedaba una hora para que empezase el proceso de parto. Que en media hora le traerían la ropa adecuada para que pudiese pasar dentro.

-¡Emmet!- aquella voz. Me negué a girar mi cabeza, me negué siquiera a moverme un solo milímetro por culpa de su voz. No quería ni mirarle, ni olerle, ni sentirle, ni anda que estuviese relacionado con su persona.

-Edward- se limito a contestar Emmet, no se si por los nervios o por el enfado que todos acarreaban con el.

-¿Y Rose? ¿Y el bebe? ¿Ya a nacido?-.

-Bien. Supongo que bien. No-.

-Siento no haber podido llegar antes pero estaba en una reunión de urgencia que…-.

-Que no podías dejar para venir al hospital donde tus mejores amigos están a punto de ser padres primerizos. Totalmente comprensible Edward-.

-Pero ya estoy aquí, eso es lo que cuenta, ¿no?-.

-Te hace perder menos puntos si con eso eres más feliz Edward-.

-Señor, ya puede pasar- le dijo una enfermera tendiéndole los bártulos para que pudiese pasar. –Le esperamos en cinco minutos- dijo cuando vio que las cosas ya no estaban en su mano y el empezaba a cambiarse an medio del pasillo.

-Nos vemos en un momento. Suerte papa- le dije abrazándole por última vez.

-Gracias Bella, gracias de verdad, por ser una amiga. Edward- se limito a decir antes de entrar y dejarme en la situación mas incomoda y dolorosa de mi vida. Me senté en la silla, haciendo un intento pésimo de ignorarle y saque un libro para empezar a leerlo. Aunque era imposible durante los primeros diez minutos creí que lo conseguiría, solo basto que el abriese la boca para echar todo trabajo por el suelo.

-Hola Bella- dijo sentándose a mi lado. Desde luego así, por mi parte, no conseguiría ni eso, ni un hola. -¿Vas a hablarme? ¿Mirarme? ¿Atenderme?- "no" pensé para mi interior. Llevaba leyendo la misma líneas 5 veces y aun así, si me preguntasen no sabría decir de que iba. -¿Vamos a poder hablar algún día como personas civilizadas por favor? Bella, yo sigo amándote- dijo cogiendome la mano entre las suyas. Mis ganas de que se quedase donde et7staba duraron un escaso segundo hasta que reaccione y la quite mirándole por primera vez, con una cara de asco que no se ni de donde saque.

-Tú no sabes lo que es querer a alguien que no seas tu Edward. No me hagas reír, porque te aviso que lo tiene difícil-.

-Era mi carrera lo que estaba en juego-.

-Era tu carrera y mis sentimientos Edward. Y hace poco mas de una semana no te importo elegir entre las dos, no dudaste, no se porque ahora si-.

-Porque la promoción esta hecha…-.

-Y al cine ya ha ido quien tenia que ir, ¿no? ¿Tengo cara de marioneta o algo así Edward?-.

-Solo quiero recuperar lo que alguna vez fue nuestro-.

-Muy bien Edward, fue. Tu solito te has encargado de destruirlo. Ya no hay un nosotros ni nuestro. Ahora somos tú por tu parte, y yo por la mía. ¿No era eso lo que querías, que yo fuese a la izquierda y tú a la derecha? Has ganado, felicidades. Aunque siempre podemos terminar como "grandes amigos"- dije señalando las comillas en mi modo más irónico.

-¿Todo esto es por esa frase?-.

-Esa frase solo termino de rematar lo que llevaba una semana por el suelo-.

-No me había dado cuenta de todo el daño que te estaba causando…-.

-Y seguirías sin hacerlo si yo no te hubiese dicho las verdades a la cara. No quiero saber mas de ti Edward, en serio. Me hace mal verte. A lo mejor con el tiempo, no se, pero no ahora en serio. Déjame-.

-No me puedes pedir que me aleje de ti Bella…-.

-Por favor, por lo que una vez tuvimos, por favor-dije mientras una lagrima rodaba por mi mejilla. Vi como levanto la mano para secarla, pero antes de que me rozase gire mi cabeza en señal de que no me tocase.

-¡Soy padre! ¡Soy padre!- salio Emmet gritando. Disimuladamente me limpie la cara y con mi mejor sonrisa me levante a felicitar al nuevo papa. -¡Bella, es un niño! ¡Aaron! ¡Soy padre!- dijo elevándome por los aires mientras me abrazaba y yo a el.

-Felicidades Emmet- dije una vez en el suelo.

-Es precioso Bella. Tiene el color de pelo de Rose, pero su boca es igual que la mía, estoy seguro de que hasta heredara mis hoyuelos…-.

-Felicidades Emmet- dijo Edward detrás suya con la cabeza casi en el suelo sin poder mirarle a los ojos.

-Gracias amigo- dijo Emmet atrayéndole en un abrazo que Edward correspondió como si de un niño de 5 años se tratase. Me fije en como Emmet le decía algo al oído y el asentía. –Chicos- dijo Emmet, -queremos que seáis vosotros los padrinos de Aaron en su bautizo-.

-Claro- se apresuro a decir Edward.

-No hay problema Emmet- dije intentando sonreír comiéndome los sentimientos contradictorios que una vez mas se arremolinaban en mi interior.

Sabia que aquello solo era la punta del iceberg.