12
-Es un maldito juego de Arcade y no eres capaz de pasarte ni el primer nivel-dijo House arrebatándole a su amigo el mando de la videoconsola.
-No he venido a jugar, House. Quiero que me cuentes qué ha pasado con Cuddy.
-¿Te apetece una birra?
-¿A cambio de dejar este puñetero juego?
-Cuddy es rara-dijo el diagnosticador abriendo la puerta del frigorífico.
-Entonces, ¿la has visto? ¿Qué quieres decir con que es rara?
-Que actúa raro.
-¿Tuvisteis oportunidad de hablar?
-Sólo un par de minutos, durante los cuales actuó como un animal acorralado.
-¿Le dijiste…?
En ese momento alguien abrió la puerta de la sala de estar de los médicos. House alzó la vista desde detrás de la puerta de la nevera.
-Hombre, Gale. Llegas justo a tiempo para evitarme un sermón de mi queridísimo Wilson.
-¿Qué?-intervino Wilson claramente ofendido.-No te estaba sermoneando. Sólo me interesaba…
-Has vuelto a desaparecer varios días sin dar ninguna explicación-dijo Gale cortando al oncólogo.
-Han sido sólo dos días. El fin de semana no cuenta.
-Tu equipo te necesitaba el sábado.
-Si tengo un equipo que me necesita un sábado, entonces yo no necesito un equipo. Despídelos y dame la pasta. Me hace falta.
-Te despediré a ti si esto vuelve a ocurrir.
-Me debes días libres y tenía motivos personales.
-No te debo nada y acudir al campeonato nacional de lanzamiento de calabaza o a una timba de póquer, no son motivos personales lo bastante fuertes como para ausentarte del trabajo.
-He ido a ver a mi novia, ¿algún problema?
-¿Qué?-chilló Wilson con un agudo tono de adolescente desquiciada.
-¿Tú tienes novia?-preguntó Gale con cara de desconcierto.
-¿Celoso?
-¿Y qué clase de pirada saldría contigo?
-Pues una que dirige tres hospitales en Carolina del Norte y que posee una cadena de restaurantes-contestó House con marcado acento triunfal.-Y encima está buena.
-Ponte a trabajar ahora mismo. Y si te vuelves a ausentar de tu puesto de trabajo, te prometo que te despido.
House se tumbó en el sofá y depositó la lata de cerveza encima de su frente. Sabía que Wilson no tardaría en intervenir. Por el rabillo del ojo observaba como las cejas de su colega subían y bajaban como consecuencia de un tic nervioso ocasionado por el shock.
-Tranquilo, Cuddy no es mi novia.
-Joder. Me habías dado un susto de muerte.
-Tampoco dirige tres hospitales. Que yo sepa.
-Bueno, eso sería todo un récord. No conozco a nadie que haya sido capaz de dirigir más de uno.
-Y habrás deducido que tampoco tiene una cadena de restaurantes…
-¿Y por qué le has dicho todo eso a Gale?
-Para que me odie.
-¿Aún más? Supongo que lo de que está buena tampoco será cierto.
-Todo el mundo miente.
-Lo suponía.
-Claro que, de vez en cuando, todo el mundo dice la verdad.
-¿En qué quedamos?
-En que ésa es la única verdad que ha salido por mi boca.
-Te ha gustado.
-¿Físicamente? Ahora mismo está en mi TOP ten de tías buenorras.
-¿Y por lo demás?
-Meh
-¿Qué quiere decir meh?
-Pues eso. Rara, evasiva, fría. Y al principio ni si quiera pareció reconocerme.
-Seguro que la abordaste en mitad de alguna consulta importante.
-No. De hecho creo que ya no practica la medicina.
-¿Estás seguro?
-Trabaja en un bar. Creo que está bastante claro.
-¿La dirección que te dio Lucas?
-La misma.
-Bueno, no quiere decir que…Lo mismo hasta es una especie de hobby. Todo el mundo los tiene.
-Trabaja allí por lo menos seis horas. Eso como mínimo, porque no sé con seguridad a que hora entra. Veo difícil que pueda trabajar en un hospital…
-Ey ey ey, un momento. Ya veo por donde vas.
-Que listo eres.
-Te culpas de ello.
-De eso nada.
-Sí que lo haces. Piensas que Cuddy está en una situación desfavorable y que, en cierto modo, tú tienes algo que ver. Te prohíbo que te obsesiones.
-Mira Wilson. No sé que ha sido de su vida ni me importa. Pero tengo claro que lo que yo hice no la ha podido llevar hasta donde está ahora. Yo cometí un estúpido error y voy a disculparme por ello pero no pienso asumir más responsabilidades de las que me corresponden.
-Eso es exactamente lo que quería oír.
-Además, no conozco toda la historia. Después de todo, puede que siga practicando la medicina. Puede que…
-Qué más da. Tarde o temprano te acabarás enterando. ¿Cuándo piensas volver a verla?
-El fin de semana, supongo. No puedo perder más días de trabajo.
