La venganza del neko
Resumen: Los merodeadores tienen un plan para que Lucius Malfoy de su brazo a torcer…
En respuesta a un desafió de Anime Apocalipto Girl…
Categoría: Harry Potter
Personajes: James Potter, Lucius Malfoy, Remus J Lupin, Severus Snape, Sirius Black, Tom Ryddle/Voldemort.
Géneros: Humor, Romance.
Clasificación: NC-17
Advertencias: AU=Universos Alternos, Chan=Adulto/Menor, Lemon, Mpreg=Embarazo Masculino.
Capitulo: 12/16
Completa: Sí
Disclaimers: Los personajes de este fic no me perteneces, los utilizo sólo por mera diversión.
12º Capítulo
—Haaa… Sirius… detente…nos van a ver.
Severus trataba de cubrir sus gemidos con sus manos. Mientras que sentía la hambrienta boca de su novio en su cuello y las manos del mismo, esparcidas por todo su cuerpo, tratando de tocar la piel que estaba bajo su uniforme.
—Mmm… no puedo, eres demasiado delicioso.
Sirius se sentía en las nubes. Habían salido de la sala de pociones y decidieron ir a dar una vuelta antes de almorzar, pero la comida quedó de lado cuando vio que Severus mojaba su rostro con agua que estaba sacando del lago. Era un día caluroso y el ver las gotas bajando por su cuello lo desquiciaron. Se arrojó sobre su pareja y devoró su boca en un arranque de pasión.
Severus no se había asustado. Después de dos meses como novio de Sirius, casi se acostumbraba a sus arranques de pasión, pero al parecer esta vez las cosas se estaban calentando demasiado. Sirius lamía su cuello, como si contuviera las últimas gotas de agua de un manantial. Una mezcla entre gloria y locura. Sus manos se esparcían por todo el cuerpo de su pareja y trataba de llevar a Severus a un punto entre la razón y la locura, un punto que sólo podría encontrar entre sus brazos.
Lentamente fue desabrochando los botones de su camisa. Severus ya no decía nada, no ponía oposición, y mucho menos trataba de pararlo, sólo se dedicaba a sentir, pero esta vez algo lo detuvo.
—No… Sirius…para.
— ¿Por qué, mi niño? —Le dijo siguiendo con su tarea —Si yo lo único que quiero es complacerte.
—No estoy listo para ir mas allá, Sirius —lo alejó de su cuerpo, muy a su propio pesar.
—Pero, mi amor —le dijo acercándose a besarlo y abrazarlo —, quiero sentirte, besarte, tocarte.
—Y meterme a tu cama de la manera más rápida posible.
— ¿Qué te hace pesar eso de mí? —Le dijo poniendo una mano en su pecho, como si realmente se sintiera dolido —Sabes que te amo.
—Entonces saca tu mano de mi trasero —su voz sonaba irritada y la mano que lo seguía estrujando, no ayudaba mucho a su humor.
—Es que me es irresistible, mi angelito negro —le dijo al tiempo en que lo atraía mas a su cuerpo —tu cuerpo es delicioso, tus caderas, tu pecho, tus labios —con cada palabra iba acariciando las partes alagadas —tus nalgas, que me encantan apretar y saborear con mis manos y las cuales no aguanto con mordisquear.
—Oh… Sirius.
Severus arqueó la espalda al sentir como Sirius mordía uno de sus pezones y mandaba descargas a todo su cuerpo. Lo sentía cambiar de una a otra.
Sirius en cambio trataba de controlarse. Quería llegar al final con Severus y sabía que si apuraba las cosas, no lo lograría. Nunca, con ninguno de sus amantes ocasionales, había experimentado lo que estaba sintiendo ahora. En otras ocasiones sólo levantaba la falda o bajaba los pantalones de su amante, dependiendo del sexo, y los penetraba sin ningún tipo de juego anterior, pero esta vez era diferente, no quería follarse a Severus y listo, él quería hacerle el amor.
¿Se podía hacer el amor, en un lago y a plena luz del día?
La pregunta rondó por su cabeza, pero a la misma velocidad que se formulo, fue respuesta por el mismo.
No me importa el lugar. Quiero hacerle el amor a Severus.
Lo miró a los ojos y vio su rostro sonrojado y sus labios entre abiertos, tratando de captar la mayor cantidad de aire. Sus orejitas gachas y su colita enredándose en su pierna.
—Merlín, Sev. No sabes cuanto te deseo.
Subió y atacó sus labios en un beso furioso. Severus pasó sus brazos por el cuello de Sirius y lo atrajo para profundizar más el beso. Mientras que sus caderas se golpeaban y friccionaban para poder sentir más.
—Haaa… Sirius… hazme…tuyo.
Sirius se detuvo y lo miró a los ojos. Esos increíbles ojos negros que lo llevaban a la locura. Y volvió a besarlo con desesperación.
Fue abriendo su camisa, al mismo tiempo en que Severus hacía lo suya con su chaleco. Se sintió en la gloria cuando sintió las pequeñas manos de Severus acariciando su torso. Descendió y empezó a besar cada parte de la piel de su serpiente. Sus pezones, hasta dejarlos duros y erectos. Su vientre. Su ombligo, metiendo su lengua para estimularlo, cosa que poco necesitaba, ya que Severus era prácticamente una masa blanda y a su disposición que no paraba de jadear entre sus brazos.
Fueron lentamente dejándose caer contra el árbol que estaba a sus espaldas y sus ropas fueron rápidamente eliminadas, como si una onda de energía les impidiera detenerse o pensar en lo que estaban apunto de hacer.
—Sirius… date… prisa.
Severus empujaba sus caderas contra las de su pareja y sintió que la sangre se le iba al suelo cuando a lo lejos divisó a los amigos de su novio, que venían precisamente en su dirección.
¡Mierda Sirius, detente!
El moreno paró al escuchar el ruego de su pareja y le fue a preguntar que es lo que pasaba, pero éste lo tomó de la cara y lo hizo voltear para que viera lo mismo que él.
James venía junto a Remus, que traía una barra de chocolate en la mano.
—Mierda.
Sirius se puso de pie rápidamente y ayudó a su pareja a ponerse la ropa lo mas rápido que pudieron y lo mejor puesta que pudieron. Se sentaron contra el árbol a esperar que el agitar de sus corazones dejara de retumbar contra sus pechos.
—Detesto a tus amigos.
—Créeme, mi ángel, yo también.
Cuando James y Remus llegaron a donde se encontraban Severus y Sirius, tuvieron la leve sensación de que el aura que rodeaba a la pareja era un tanto depresiva.
— ¿Qué hacían?
—No te importa, Potter.
—Wow, que carácter —le dijo el moreno —. Ya tíratelo, Sirius, a ver si así se le arregla un poco el genio.
Severus y James se miraban de manera amenazante y Sirius prefirió no meterse ahí.
— ¿Dónde esta tu pareja, Remus?
—Se esta escondiendo.
— ¿He?
Severus y Sirius lo miraron fijamente mientras se sentaba tranquilamente en el césped, ayudado por James, que parecía guarda espaldas de su embarazado amigo.
—Sí. Le dije que le daría hasta hoy para que se entregara a mí por las buenas, sino lo iba a ir a buscar yo.
—Por lo que Malfoy prefirió esconderse en algún lugar en el que Remise no lo encontrara y así salvar su trasero… literalmente.
—Remus, no creo que sea la mejor manera de convencer a la serpiente de que te entregue su cuerpo.
— ¿Y que más puedo hacer, Sirius? Ni siquiera el hecho de no poder quitarse ese maldito gorro para que no se le vieran las orejas. Que decir de la capa, no se la quita ni por que hagan 40º de calor.
—Lo que el rubiales necesita es terapia de shock.
— ¿Terapia de Shock? ¿Qué demonios es eso Sirius?
—Claro. Lo que necesitas es llevarlo a la locura, para que te ruegue que lo tomes. Es lo mejor que puedes hacer. No se va a resistir.
—Con que terapia de Shock ¿He?
Sirius llegó a cerrar los ojos al escuchar el tono cargado de ironía que tenía su pareja.
Bien, podía dar por perdidos los avances que habían tenido hoy.
