Los días en la sede de Yakov eran ajetreados, el equipo ruso tenía el doble de entrenamiento, más horas, menos descansos. Otabek tenía permitido ensayar ahí pero en otros horarios, casi no había tiempo de estar con su novio, lo cual ambos lamentaban sobre todo porque en pocos días el Kazajo debía regresar a su país para ir a las nacionales.
Las nacionales de Rusia y las de Kazajstán no eran el mismo día, pero aún así Yakov le había prohibido a Yuri viajar con su novio ya que el campeón ruso tenía que ensayar para mantener su título.
Había revuelo en la pista porque todos querían clasificar como fuera para la siguiente etapa, Víctor volvería también y ahora había un nuevo competidor ruso, un antiguo estudiante de Yakov y un viejo amigo de Yuri, de su misma edad, quien se había ido a vivir a Alemania por el trabajo de sus padres y ahora estaba de regreso: Dimitri.
Yuri nunca fue muy sociable, sobre todo con los chicos de su edad, todos les parecían unos idiotas, pero Dimitri había sido su único amigo durante su infancia, y ahora este chico había regresado para competir contra él.
Lejos de verlo como un enemigo, estaba muy feliz de volver a verlo.
-.-.-
Por el contrario, Otabek estaba un poco distraído y frustrado. No solo veía menos a su novio por tantos ensayos, sino que algunas veces no podía volver con él luego del entrenamiento ya que se iba con su amigo para "recuperar el tiempo perdido".
Los fines de semana seguían durmiendo juntos, pero no pudo rechazar cuando su pequeño gatito le pidió si podía llevarlo a cenar al departamento del mayor. Estaba feliz de que el hada rusa por fin tuviera un amigo de su edad con quien hacer cosas de adolescentes, pero se había acostumbrado tanto a tenerlo siempre para él que ahora le era difícil verlo menos.
Dimitri había confesado ser un gran fan del héroe kazajo, por lo que no solo disfrutaba estar con Yuri, sino también con él, con su ídolo.
La gente que sabía de la relación entre Yuri y Otabek era porque lo habían notado sin necesidad de que éstos lo confesaran. Nunca había besos en público ni ninguna muestra especial de cariño, pero los que conocían demasiado a Plisetsky sabía que, aún así, éste se comportaba muy diferente con el moreno.
Pero Dimitri seguía sin saberlo, por eso siempre estaba metido entre la pareja cuando les tocaba el mismo horario de ensayo y eso, a Otabek, le estaba cansando un poco, pero no se animaba a decírselo al rubio porque se trataba de su amigo.
Aún así, Yuri no era tonto y podía notar que algo no estaba bien. No solo era verlo tropezar de más en la pista cuando ensayaba su rutina, sino que cuando estaban solos en el departamento, el Kazajo hablaba menos de lo normal. Altin viajaría al día siguiente y no podía permitir que se fuera con lo que sea que le preocupara porque eso afectaría en su clasificación, y si no patinaba junto a él en la final, no se sentiría feliz.
Esa noche, aunque fuera día de semana, el señor Plisetsky le había permitido a su nieto quedarse en lo de Otabek. Y mientras el kazajo cocinaba en silencio, Yuri estaba sentado sobre el mesón de la cocina observándolo.
- Beka…
- ¿Mm? –éste no lo miró, parecía concentrado en lo que preparaba.
- ¿Qué sucede?
- ¿Con qué?
- Contigo –el chico por fin lo miró sin comprender de lo que hablaba- digo, estás raro. ¿Estás nervioso por las nacionales?
- Un poco, la verdad. No lo estoy haciendo bien últimamente.
- Lo sé, estás fallando en cosas que son demasiado sencillas para ti –vio al moreno hacer una leve sonrisa y continuar cortando unas verduras- ¿Hay algo más que te tenga así? –el hombre negó sin decir nada más- si me estás mintiendo de nuevo…
- Bien… -lo interrumpió y se dispuso a echar lo recién cortado dentro de la olla- hay algo… -se limpió las manos y caminó con calma hasta el rubio, puso una mano a cada lado del cuerpo del chico y se acomodó entre sus piernas. Yuri le rodeó los hombros con ambos brazos y lo atrajo a su cuerpo para reconfortarlo- siento que ya no compartimos tanto como antes…
- ¿De qué hablas?
- Es una tontería pero…
- Si hay algo que te tiene así de perdido entonces no es una tontería.
- Es tu amigo… -su cabeza, que estaba apoyada sobre el hombro del rubio, se levantó para verlo a los ojos- Dimitri…
- ¿Qué pasa con él?
- Sé que no se ven desde hace 5 años y estoy muy feliz de que hayan recuperado la amistad…
- Ajá… -lo animó a seguir, atento a lo que pudiera decirle.
- Pero te veo cada vez menos… me mal acostumbré a tenerte para mí todo el tiempo y… -frunció un poco sus labios, tomándose un momento para proseguir- y estoy un poco celoso…
- ¿Celoso? –abrió sus ojos con sorpresa- ¿Estás celoso?
- Es un chico muy agradable, es muy parecido a ti, hiperactivo, un poco gruñón, pero se nota que se llevan muy bien…
- ¿Crees que me gusta Dimitri? –su ceño se frunció- ¿No confías en mi?
- Sí confío.
- No parece que confiaras –suspiró, cansado- es mi amigo, nada más. No me gusta y no me gustará nunca. ¿Lo aprecio? Sí. ¿Me gusta estar con él? Sí. Pero no tanto como me gusta estar contigo. Tengo al novio más genial y cool del mundo, no te cambiaría por nadie.
El kazajo asintió y volvió a apoyar su cabeza en el hombro del rubio, escondiendo su cara en su cuello. Yuri lo abrazó con fuerza mientras le daba suaves caricias en la nuca con sus uñas.
- Beka… viajas mañana, y no quiero que te vayas con inseguridades encima. Tú no eres así, no dejes que esto te afecte. Eres fuerte, por algo eres el héroe de Kazajstán, y tienes que seguir siendo el número uno de tu país. Solo el número uno puede estar conmigo –ambos rieron suave- así que viaja tranquilo que yo estaré aquí esperando tu regreso para celebrar nuestras victorias.
- Gracias, Yura… -le dio un besito en el cuello, cosa que hizo estremecer al rubio, y volvió a levantar su cabeza para verlo-
- De todas formas eres un tonto, no puedes dejar que una cosa tan estúpida como los celos te afecte así.
- Lo siento –dijo un poco divertido por el reproche del ruso.
-.-.-
- ¡Hola, Beka! ¿Tuviste un buen viaje?
- Hola, Yura. Fue un viaje rápido, o eso me pareció, me dormí todo el camino –giró su pantalla para mostrar su habitación de hotel, más específicamente la cama donde había acomodado un lindo peluche de gatito que pertenecía a Yuri- hay un lado que quedará vacío…-volvió a enfocarse él, haciendo un intento fallido por lograr una mueca llorosa.
- Con más razón tienes que clasificar, para que en las próximas competencia nos toque compartir habitación –rió- afortunadamente te llevaste mi peluche.
- Y como lo rocié con tu perfume, no sentiré tanto tu ausencia.
- Cuidado con lo que haces mientras lo hueles… no quiero que lo manches.
Ambos rieron por ese comentario. El kazajo pudo apreciar que Yuri estaba en su habitación, y pudo oír cuando la puerta se abrió detrás del rubio.
- ¿Yuri? Permiso –Dimitri entró al cuarto y vio que su amigo estaba con el brazo extendido sosteniendo su celular en una videollamada- ¿Es Otabek? –se tiró a la cama junto al rubio- ¡Hola, Otabek! –el kazajo hizo una mueca mal disimulada de disgusto.
- Hola…
- Ah, Dimitri, ¿Podrías regresar a la sala? Termino en unos minutos…
- Ay, es que tu abuelo se puso a ver boxeo en la tele y me aburrí…
- Sólo será un momento, ¿Podrías darme intimidad? –el ceño del rubio se frunció haciendo incomodar al castaño quien asintió.
- Claro –miró la pantalla del celular- fue un gusto tener una charla tan fluida contigo, Beka –rió- ¡Buena suerte mañana! –se levantó de la cama y salió, cerrando la puerta. Yuri puso sus ojos instantáneamente en su novio, iba a hablar pero el moreno se le adelantó.
- Sé que no debo preocuparme, lo sé. ¿Pero qué hace tan tarde en tu casa?
- Vino a cenar, el abuelo lo invitó… pero no te preocupes, en un rato ya se va, tenemos entrenamiento en la mañana.
- … -el kazajo no dijo nada, solo asintió con la cabeza. Pronto se volvió a escuchar la puerta de la habitación de Yuri abrirse.
- ¡Yuri, Yuri! Tu abuelo me invitó a quedarme a dormir, ¿No es genial? Podremos jugar videojuegos hasta tarde.
- Dimitri…
- Ah, cierto, estás hablando por teléfono. Te espero en la sala –se fue por donde vino, dejando a un nervioso rubio y a un molesto moreno.
- Beka…
- Me voy a dormir, Yura. Mañana compito así que debo descansar.
- ¡Espera! –se golpeó la frente- Acabas de oírlo. Mi abuelo lo invitó, no yo.
- No te preocupes, confío en ti.
- Pero estás molesto…
- No, no lo estoy.
- Otabek, se te nota. Siempre hablas en tono monótono pero aún así yo sé distinguir tus estados de humor cuando hablas.
- Bien, sí, estoy un poco molesto.
- Él te admira mucho. Creo que si quisiera estar con uno de nosotros, sería contigo, no conmigo –trató de ponerle un tono de burla a su comentario, pero al parecer no tuvo mucho éxito porque no logró hacer sonreír a su novio. Suspiró y se tumbó en la cama con el celular en alto- quiero hablar un rato más contigo.
- Yo también, pero estoy algo cansado. Hablamos mañana.
Yuri hizo una mueca de niño regañado y ni siquiera con eso logró suavizar la expresión del mayor. Sonrojándose, tiró su último recurso.
- Te amo –y por fin, como si esas fueran las palabras mágicas, el rostro al otro lado de la pantalla dejó ver una suave sonrisa.
- Yo también te amo. No te desveles mucho.
- No lo haré. Incluso ya me está entrando el sueño –le sonrió- Beka, llámame mañana antes de que empiece la competencia.
- Lo haré. Comienza a las 6 de la tarde. Y también te llamaré cuando acabe. Buenas noches, soldado.
- Buenas noches, teniente.
- Pff… ¿Y eso?-su boca se curvó en una sonrisa, tratando de contener la pequeña carcajada que se escondía.
- No lo sé. Pero al menos logré hacerte sonreír.
- Siempre logras hacerme sonreír.
- Ahora sí. Te dejo descansar. Recuerda que te estaré observando mañana así que no la cagues.
- Daré lo mejor de mí. Buenas noches, Yura.
- Buenas noches, Beka –ambos levantaron sus manos libres y las movieron a modo de saludo. Al cortar la llamada, Yuri se sentó en la cama - ¡Dimitri! –en menos de 20 segundos, el castaño estaba ahí- ven –golpeó a su lado en el colchón- tenemos que hablar.
- Claro –se sentó donde se le indicó y tomó el oso de peluche que estaba en la cama del rubio para abrazarlo. Yuri, al ver eso, se lo quitó de un manotazo, ese era de Otabek- Ey, tranquilo, no iba a robarlo.
- No es eso. Me lo dio Otabek, nadie más puede tocarlo.
- ¿Tienes idea de lo gay que sonó eso? Jajajaja.
- Voy a serte sincero –ignorando el último comentario de su amigo, frunció el ceño- estoy feliz de que hayas regresado a Rusia, me gusta pasar tiempo contigo. Pero hay una pequeña cosa que debes detener.
- ¿Qué cosa? –Dimitri ladeó la cabeza-
- Cuando estoy con Otabek o cuando hablo por teléfono con él, me gustaría que dejaras de interrumpir.
- ¿Por qué?
- Porque a veces necesito estar a solas con… -se aclaró la garganta- mi novio.
- ¿Tu qué? –sus ojos se abrieron como platos.
- Mi novio. Estamos saliendo hace 10 meses.
- ¿Me estás diciendo que eres gay? ¿Qué él es gay? –miró hacia la puerta por si el señor Plisetsky se asomaba, bajó la voz para hablar en un susurro- ¿Son gays?
- Tranquilo, mi abuelo ya lo sabe.
- Oh… -se quedó callado, un poco incómodo.
- ¿No dirás nada? –Yuri se abrazó a su oso.
- No sé que decir… no me lo esperaba…
- Al menos puedes decirme si te parece bien nuestra relación o si te desagrada.
- Bueno… -en el rostro del castaño se podía ver incomodidad- un poco de ambas…
- ¿Te gusta Otabek? –Yuri no pudo evitar hacer esa pregunta bastante molesto.
- No, no, para nada –se apresuró a aclarar- lo admiro mucho desde que lo conocí por televisión hace tres años, siempre me pareció muy original en sus rutinas y lo admiraba porque, ya sabes, yo siempre tengo miedo de salir de mis típicas rutinas líricas, pero él es genial y con mucho estilo, pero no me gusta de gustar…
- Que bueno saberlo.
- En cambio… creo que tú sí me gustas…
- Pero… ¿Qué? –la cara del rubio se desencajó.
- El año pasado cuando ganaste el GPF… te veías tan genial, tan único… que fue por eso que comencé a insistirles a mis padres de que me dejaran volver a Rusia. Necesitaba patinar a tu lado… quería estar a tu altura y que me vieras más que como un viejo amigo… -se sonrojó.
Yuri no pudo decir nada. Los celos de Otabek eran válidos, ese maldito kazajo tenía un instinto increíble y, maldición, nunca se equivocaba en sus suposiciones. Abrazó con más fuerza al oso. Dimitri no soportó ese silencio que se formó por lo que decidió continuar.
- Ahora que sé que también eres gay me gustaría que… -el rubio lo interrumpió de golpe.
- No lo digas. No sigas.
- Pero…
- Lo siento, Dimitri, pero estoy muy bien con Beka.
- Yuri, por favor, dame una oportunidad para demostrarte que valgo la pena, que te quiero de verdad…
- Para ya con eso, no lograrás más que arruinar nuestra amistad…
- Una oportunidad, solo una pido –se acercó un poco a él, pero Yuri reaccionó rápido y se puso de pie, viéndolo de lejos- te prometo que Beka no se enterará.
- ¡No puedo creer lo que estás diciendo! ¿Me estás pidiendo que lo engañe? ¡Y no lo llames "Beka", solo yo puedo hacerlo!
- Al igual que tú, soy terco –se puso de pie- voy a demostrarte que valgo la pena.
- Dimitri, vete –se acercó a la puerta y la abrió- vete a tu casa, no quiero que estés aquí.
- Yuri, por favor, no te pongas así…
- Si te vas ahora quizás pueda seguir considerándote mi amigo y haré como que nada de esto pasó, pero si no lo haces, olvídate de volver a hablarme.
El castaño se puso de pie, enfrentándolo, viéndolo a los ojos. Frunció los labios aparentemente molesto. Sin decir nada más caminó pisando fuerte hacia la salida del cuarto. Yuri pudo oír como el chico se disculpaba con Nikolai diciendo que había olvidado que tenía algo que hacer y por último oyó la puerta de entrada abrirse y cerrarse. Suspiró cansado.
-.-.-
Los días habían pasado, las nacionales de Rusia comenzaron el día anterior de que el kazajo regresara, por lo que se había perdido el programa corto de su novio, pero llegó justo a tiempo para el programa libre, y sin decirle nada al rubio, se sentó en las gradas para disfrutar.
Yuri era simplemente perfecto, cada vez que lo veía patinar no quería ni pestañear. En el Kiss and Cry, el rubio saltaba de emoción por su puntaje, no había logrado superar la puntuación de Víctor solo por una milésima, pero aún así todos estaban muy satisfechos.
Cuando el adolescente se dispuso a volver con sus amigos, el kazajo lo llamó desde sus espaldas, al voltearse sonrió al verlo de pie con una simple rosa roja en la mano.
- ¡Beka! –con los patines aún puestos, corrió hasta colgarse del moreno con piernas y brazos rodeándolo, Otabek le rodeó la espalda para sostenerlo.
- Felicidades, soldado. Lo hiciste increíble.
- Pero… –lo miró a los ojos- quedé segundo.
- Para mí eres el número uno –lo bajó con cuidado. Los espectadores y los periodistas estaban ahí, observándolos, y el arrebato de emoción en el ruso al verlo dejaba en la obviedad su relación, pero debía intentar proteger su intimidad así que dio un paso hacia atrás pero siguió sonriéndole- estoy orgulloso de ti.
Mila era la que estaba más al tanto de la relación de esos dos y el porqué querían ocultarlo, así que para cubrir sus espaldas, fue y se colgó del brazo del kazajo.
- ¡Felicidades por tu primer lugar en Kazajstán! –guiñó un ojo.
- Ah, gracias…
- No lo toquetees, bruja –Yuri entrecerró los ojos, molesto.
- Tranquilo, que los periodistas están tomando fotos –tomó del brazo a su compatriota y los tres caminaron hacia los camerinos. Tras la gruesa cortina que separaba la pista y los espectadores de los patinadores, los soltó a ambos- casi dejas en evidencia todo, tonto.
- Ah, cállate –Yuri le tomó la mano a su novio, sonriendo, y sonrió aún más cuando éste le entregó la rosa- que cursi…
- Hubiera sido más cursi traerte todo un ramo.
- Lo sé… gracias… -se acercaron para besarse, pero un grito desde atrás los interrumpió.
- ¡Felicidades por tu primer lugar, Otabek! –Dimitri se acercó a ellos sonriendo como si nada.
- Gracias…
- Lástima que no logré clasificar, me hubiera gustado patinar contra ti.
- Quizás para la próxima.
- Claro –Dimitri se acercó a ellos y rodeó los hombros del rubio con un brazo- pero estoy feliz de que mi amigo nos represente de nuevo.
Otabek observó ese brazo intruso como si quisiera arrancarlo, pero no dijo nada. Yuri, como quien no quiere la cosa, se quitó a su "amigo" de encima. Para fortuna de la pareja, Yakov apareció para llevarse al rubio a una conferencia de prensa, logrando con eso que el kazajo no matara a Dimitri. Mila se quedó con el moreno para evitar incidentes. La molestia del héroe era muy obvia.
Hubo un momento donde Dimitri y Otabek cruzaron miradas. Ninguno decía nada pero la advertencia del mayor y la amenaza del menor se podía leer, al menos entre ellos dos se comprendieron.
- La próxima te venceré –el ruso no aclaró a qué se refería, si a la próxima competencia o a otra cosa.
Otabek no dijo nada, tampoco estaba al tanto de que el chico ya sabía de la relación así que optó por lo sano, salió de ahí para ir a ver la conferencia de prensa. Mila lo siguió de cerca, tampoco estaba enterada de las últimas novedades así que no hablaron del tema. Aún así el kazajo sabía que algo con ese chico no estaba bien.
-.-.-
NOTAS:
Sé que me habían pedido ver a Otabek celoso y no se quedaron conformes con lo de JJ, así que me vi en la obligación (?) de agregar a un nuevo sujeto. Seguramente Dimitri vuelva a aparecer, pero no le voy a dar prioridad porque me quiero seguir centrando en momentos lindos y cursis del OtaYuri.
Hace mucho que no actualizo esta historia, lo que pasa es que tuve como una lluvia de ideas y estoy escribiendo muchas cosas al mismo tiempo, el 90 por ciento de esas cosas todavía no las publiqué porque escribo un pedazo de cada cosa por día, el trabajo me consume 10 horas del día, más otras actividades que hago después, solo me quedan un par de horas al día para escribir y no puedo avanzar mucho porque en ese par de horas no solo escribo, sino que también tengo que atender mi casa (los dilemas de vivir sola y que nadie limpie ni ordene por mí u.u) pero no voy a abandonar la historia, quiero que lo sepan.
¡Da svidániya!
