Holaaaaaaa, aqui el cap
OMG! 21 reviews y vamos 11 capitulos. Diosss, estoy muy contenta. Por favor no los detengan! :3 Me ayudan muchisimo.
Los amo, son los mejores. Muchas graciaaaaaaas.
Yosemaddie: Si, volveré a poner 'Sexo, sudor y calor' cuando esta novela esté mas avanzada.
iCarly no es mío.
Recuerden, esto es una historia M.
Cap. 11
El mundo se estremeció a su alrededor. Ese placer que estaba sintiendo en ese momento. Un montón de sentimientos encontrados se formaron en su ser, sus paredes estrechándose alrededor de él. Había extrañado estar junto a él, unidos en uno solo, estar en sus brazos, junto a su cuerpo y su calor. Su esencia era única y estar otra vez rodeada por su fragancia la hacía estremecerse aún más.
Lo besó apasionadamente después de que el también llegara a su clímax, ambos gimieron al unísono en el beso y se recostaron juntos, estaban agotados; fue un momento algo… intenso… y el cansancio se hizo notar de inmediato. Sin aviso alguno Freddie salió de ella y la sensación de abandono la invadió, como si él nunca hubiese estado allí, como si la hubiese dejado sola para toda la vida.
Todo se volvió negro.
Sam despertó con la respiración agitada, un sudor frio recorría por su frente y tenía el corazón a mil por segundo. Había sido un sueño, todo fue un sueño que se había sentido tan real, especialmente la parte del clímax… sacudió su cabeza tratando de aclarar su mente, mirando alrededor como asegurándose de que nadie la estuviese observando; su rostro enrojeció como un tomate de la vergüenza que sentía de sí misma por el sueño que acababa de tener, mostraba un lado de ella muy diferente. Y sabía que su mente no dejaría que se le olvidara.
Había regresado de Spears totalmente exhausta. Había recogido a Anabela del Day Care y se habían ido directo a su apartamento. En el camino Anabela cayo profundamente dormida y eso dio ventaja a Sam para descansar unas cuantas horas, pero por lo visto estaba tan cansada que ya estaba oscuro totalmente.
Se levantó del sofá y se dirigió a la habitación de Anabela que aun dormía profundamente en su cunita. Vaya que era su hija. Sonrió al verla suspirar ajena a todo lo que ocurría en ese momento.
Un pensamiento cruzo su mente, el futuro de Anabela. Ella algún día preguntaría por su padre ¿Qué diría Sam? Sabía que tenía que dejar cuentas claras con Freddie, pero por nada del mundo él debía enterarse de su relación con Anabela, no dejaría que eso ocurriera, por el bien de su hija, si él las hacía sufrir de nuevo, esta vez no solo seria Sam la que sufriría, sino también Anabela y Sam no iba a permitir que eso pasara.
Freddie había regresado a su habitación de hotel muy aturdido, había sido uno de los días más extraños de su vida: encerrado en un ascensor con Sam, encontrarse a Lucy en la misma empresa ¡en la que trabaja Sam! Su vida no podía ir peor. Había viajado a Europa para un nuevo comienzo, para tratar de olvidarse de todos sus problemas y de su miseria desde que Sam se fue, todo por hacer de su negocio algo internacional, y esto pasaba. ¿Qué pasaría si ambas se encontraban? Seria hombre muerto. Sus problemas llegaron a él en un abrir y cerrar de ojos. No podía ser más miserable.
Pero tenía que echar frente, y mostrar que podía dejar todo en buenos términos si seguía ahí luchando por su bien y por el de todos. Tenía que empezar de nuevo como lo había pensado antes y la mejor manera de hacerlo era comprar un pequeño departamento lo más cerca a la empresa posible y así estaría más seguro en lugar propio.
Tomó su laptop y empezó a buscar avisos de lugares desocupados a un buen precio, que fuera lo suficiente para él solo. Pasó varios minutos buscando y todos los lugares que encontraba era más que todo para estudiantes universitarios con un contrato de 3 años. No era suficiente, él quería algo que fuera propio y se sintiera seguro de que era su propiedad. Minutos después lo encontró, un pequeño apartamento, muy cerca de la zona de Spears, a un precio razonable para su gusto sabía que podría negociar.
"Apartamento-estudio: Dos Baños. Dos habitaciones. Sala. Barra y cocina. Vista al rio Támesis.
£150,000 (libras esterlinas)
Edificio Calle Westminster."
Un aviso sencillo, pero creíble y con la información necesaria. Miró las fotos que proporcionaba la página y fue todo lo que necesitó. Buscó un número de contacto y llamó para arreglar una cita con el dueño de la propiedad. Espero unos segundos hasta que una mujer le contestó.
-Buenas noches ¿En qué puedo ayudarle? – Escuchó decir al otro lado de la línea.
-Mi nombre es Freddie Benson. Estoy interesado en comprar el apartamento-estudio en la calle Westminster. ¿Es usted la dueña? – preguntó el.
-Sí, y me alegra mucho que llame. Lastimosamente el intermediario para vender mi propiedad es la empresa Spears. Con ellos tiene que realizar una cita para que le muestre el departamento. ¿Quiere que le dicte la dirección de la empresa? – pregunto la señora al otro lado de la línea.
-Oh… -Freddie pausó sorprendido. – No es necesario, trabajo ahí… Bueno algo así – comentó Freddie. –Muchas gracias por su ayuda.
No esperó respuesta y colgó. Era el departamento perfecto para él, y haría una cita con Chris para que él le mostrara el lugar. Sintió que un peso se le quitaba de encima y suspiró con alivio… Era un gran paso para él, tendría su propio departamento… en Londres. Quién lo diría. No se lo hubiese imaginado jamás. Así era el destino.
Se imaginó un futuro así con Sam, ambos comprando un hogar, juntos. Formando una familia, morir juntos. Cursi… pero la extrañaba y el ver que ella había formado una familia en estos años le carcomía por dentro. Él no era parte de esa familia, el la engañó y se merecía todo el sufrimiento.
Por ahora era bueno comenzar de nuevo, paso a paso. Solo.
Al otro día se levantó determinado a realizar una cita con Chris, para que le mostrara los alrededores de la propiedad que pensaba comprar. Entró a la empresa con una amplia sonrisa y se dirigió al séptimo piso hacia la oficina de Chris.
Tocó la puerta hasta escuchar la señal de "pase" y entró a la amplia oficina.
-Freddie… - musitó con una sonrisa el rubio. -¿En qué puedo ayudarte? –
- He encontrado un departamento muy a mi estilo que me gustaría comprar. Anoche llame a la dueña de la propiedad y me dijo que ustedes eran los intermediarios para hacer todo el proceso. – Pausó, Chris dedujo a donde iba esto – Me gustaría proponer una hora para que me muestres el lugar. –
-Primero que todo, felicidades. – comentó Chris con una sonrisa. Que se borró al instante. –Yo no soy el encargado de esto… - pausó, nerviosismo a flote –Sam… lo es.
-Oh… - susurró Freddie. La tensión inundando sus sentidos.
-Yo mismo le diré, ella pondrá una hora; si es posible hoy mismo te mostrará el lugar... – dijo Chris.
Freddie asintió – Gracias… - suspiró aun tenso.
-¿Sabes dónde es el departamento? – Preguntó Chris.
-Sí, es el Edificio Calle Westminster – respondió el castaño.
-Ay Dios… - jadeó.
-¿Está todo bien? – Preguntó el castaño preocupado, al ver el cambio de ánimo de Chris.
- Sí – respondió en un jadeo. – Iré a hablar con Sam. – anunció entrecortadamente.
El rubio se dirigió hacia la oficina de Sam, con la respiración agitada, su corazón desbocado latiendo a mil por minuto, y sus manos comenzaban a sudar. Sabía que a Sam no le gustarían mucho las noticias, ya tenía suficiente con lo que había pasado en el elevador.
No tocó la puerta, simplemente entró y soltó un largo suspiro que no sabía que estaba conteniendo. Ella estaba en su laptop y luego dirigió su mirada al rubio agitado. Arqueó una ceja al ver su expresión y luego sonrió, era gracioso ver como el hacía dramas por cualquier asunto.
-Sam, Freddie quiere comprar un departamento – soltó el rubio. La sonrisa de Sam se borró en un instante. –Tienes que mostrarle el lugar, es tu cargo. – afirmó Chris.
Sam soltó un gruñido. ¿No era suficiente con que trabajara ahí?
-Lo siento, pero tienes que hacerlo. – dijo determinado
Sam resopló – Está bien… - suspiró - ¿Dónde se encuentra este departamento?
-Edificio Calle Westminster – soltó de nuevo Chris.
Sam palideció. Lo que faltaba.
-Esto es una broma ¿verdad? – preguntó la rubia y enojada.
-Quisiera que así fuera, por tu bien. Pero no lo es. Así que a las 2.p.m se encontraran allá-
-Está bien -. Resopló Sam de nuevo. Y cerró los ojos en frustración. De verdad que la suerte no estaba de su lado
Sin decir nada más, Chris se marchó de la oficina de Sam, se dirigió a Freddie y le confirmo la hora de la cita para que Sam le mostrara el lugar. Freddie acordó contento y prosiguió hacer negocios con Chris.
Sam por su parte no se sentía bien. Sabía que todo esto le pasaba por haber dejado a Freddie sin decirle nada y mas no darle noticia de la existencia de su hija. Sabía que era su castigo, pero no esperaba que todo fuera así, tan repentino. Después del episodio del elevador sabía que cualquier otra cosa podía pasar, después de todo algún día tenían que arreglar su situación y concluir de una buena vez por todas lo que comenzaron. Además no podría ni siquiera mirarlo a los ojos después del sueño que tuvo. Se enrojeció de tan solo pensar en ello. No estaba preparada del todo para presentarle a Anabela, Sabia que en el fondo de su corazón que tenía que hacerlo pero ¿Qué si no la quería? ¿O si quería quitársela? Era un miedo inevitable. Ella tenía más derecho sobre Anabela que él. Aun así, pensó que la mejor manera es que las dejara en paz era si aclaraba todo con el de una vez por todas y quedaban como amigos y compañeros de trabajo (aunque su corazón no quisiera eso) era la mejor para el bienestar de todos. Así que lo decidió y estaba determinada.
Londres 2.00 p.m.
Sam ya corría tarde para la cita, dio un vistazo a Anabela en el Day Care antes de irse para ver que estuviese bien. A la salida se encontró a Freddie que también iba algo apresurado. Trató de evitarlo, pero él se fijó en ella apenas salió del edificio.
-Sam, ya que vamos al lugar ¿Qué dices si vamos juntos? - pregunto Freddie, un destello de esperanza en su voz.
Por más que no quisiera, sería un poco ridículo irse por caminos separados, cuando iban al mismo destino. Sintió que hubo un doble sentido en su pensamiento, sintió que su corazón pegó un brinco y se le formó un nudo en el estómago. Después de mirarlo recordó el sueño de nuevo. Trató de aclarar su mente. Freddie era un cliente más, solo eso.
-Está bien. Así puedo mostrar las rutas más fáciles para llegar – dijo con una sonrisa formal. El asintió.
Así fue, un viaje relativamente corto. Ella le explicó las desventajas y ventajas de medios de transporte en Londres. Le mostró algunos famosos lugares de la ciudad hasta que llegaron al edificio.
Ahí ambos tomaron las escaleras al segundo piso. Sam tomó las llaves que Chris le proporciono, y abrió el pequeño departamento. Lo primero que encontraron fue un largo pasillo, al entrar a su derecha lo primero que se veía fue un baño, bien equipado con tina y azulejos alrededor de todas las paredes. Ambos entraron por el corredor, después del baño estaba la cocina, había una pequeña barra en toda la mitad del lugar. . Salieron de la cocina y siguieron por el pasillo hasta llegar a la sala principal, a la derecha de esta se encontraba una puerta que dirigía al estudio, al lado de este había otra puerta que era la habitación de invitados. Y al lado izquierdo estaba la habitación principal con un baño propio
Sam le explicaba Freddie cada detalle de cada habitación del departamento. Freddie la miraba fascinado, hipnotizado por su belleza. La extrañaba demasiado todo de ella, era como si faltara una parte de él, que se había escapado.
-Bien, está la habitación principal, se puede equipar con una cama King size – sugirió ella.
-¿Qué te parece? – pregunto Sam, mordiéndose el labio.
-Pues, en realidad es muy acogedora. Y solamente para mí, creo que es perfecto. Definitivamente la comprare. – afirmó el.
Sam suspiró y sonrió formalmente, luego asintió.
-Muy bien, hablaremos con Chris de ello, el hará todo lo necesario con el papeleo que necesitas – dijo Sam.
-Gracias Sam –
-No hay problema. – sonrió de nuevo ella. –Freddie… yo… - comenzó. Se dio cuenta que el nudo que se le había formado en el estómago aún seguía ahí.
-¿Si? –
- Esto no es muy profesional de mi parte, pero lo he estado pensando y creo que es mejor que aclaremos todos nuestros problemas. Así podemos trabajar tranquilos uno al lado del otro, sabiendo que todo está claro –
-Estoy de acuerdo – sonrió el – Yo entiendo, no hay de qué preocuparse…
-Gracias… - suspiró ella.
-Tranquila, sé que tú y Chris… y tu hija – dijo en un susurro.
Sam arqueo una ceja, sabia a donde iba esto. Evitó soltar una carcajada, pero lo dejaría pasar. No le aclararía nada sobre Chris por ahora, dejaría que sufriera un poco.
-Oh si… - susurró Sam. Y pudo ver como Freddie se tensionaba
-Bueno, ¿Entonces quisieras tomar un café? – pregunto el aun tenso.
- Ahora no puedo – miro su teléfono – tengo otra cita con otro cliente. La dejamos para otro día- fue más una afirmación que una pregunta.
- ¿El viernes durante el almuerzo? – preguntó Freddie.
-Sí, perfecto – asintió Sam. – Lo siento pero me tengo que ir. –
Ambos se dirigieron a la salida. Se sentía la tensión entre ambos.
-Gracias de nuevo, Sam – dijo el con una sonrisa. Ella la devolvió y sonrió.
Salió del edificio en busca de un taxi para la siguiente propiedad y Freddie decidió volver a Spears, para seguir trabajando en los proyectos de tecnología. Estuvo agradecido consigo mismo por acordarse del camino de vuelta.
Al llegar se dirigía al séptimo piso, cuando Lucy lo detuvo.
-¡Freddie! – lo llamó.
Él se giró sobre sus talones para fijarse en ella. Reconoció de inmediato su voz.
-Hola, Lucy – trató de mostrar una sonrisa. Sinceramente no quería volvérsela a encontrar. Pero ahora trabajan en el mismo edificio.
-Mira Freddie… estuve pensando… - comenzó ella. – Quiero que aclaremos nuestros problemas… ¿Quisieras tomar un café? –
-Lucy… yo… - Freddie cerró los ojos y suspiró tratando de encontrar una respuesta.
-Entiendo que entre nosotros se acabó. Y tranquilo no quiero que volvamos a lo mismo. Solo quiero hablar… han pasado más de dos años. – afirmó Lucy.
-Está bien. – Cedió el castaño – ¿Conoces algún buen lugar? –
-Si claro. ¿Está bien después de que termine en el Day Care, a las 7p.m.? –
Freddie asintió. Lucy sonrió –Bien a las siete entonces – afirmó. Freddie solo volvió asentir.
Y siguió su camino, pensando por un segundo enque carajos estaba haciendo(?)...
Una hora más tarde él y Chris planeaban más proyectos de la nueva tecnología incluida en la empresa y en los planos que diseñaban todo para las casas. Freddie se sentía tenso al lado de Chris, por el hecho de saber que ahora trabajaba con el novio/esposo de Sam. Cuando él y Sam estuvieron juntos hace unos años. Y ambos tenían una hija. Dolía. Chris no pasó desapercibida la actitud de Freddie e incluso varias veces le preguntó si se encontraba bien, pero el castaño solo asentía.
Ambos concentrados en los planos, hasta que alguien tocó la puerta de la oficina
-He vuelto, cariño – anunció Sam una sonrisa. -¿Podemos hablar un minuto, Chris? – Preguntó. El asintió.
-Discúlpame un segundo Freddie – el aludido asintió y siguió su mirada hasta Sam que aún seguía parada en la puerta.
Chris le señaló con la mano para que salieran de la oficina, así podrían hablar tranquilamente, dejando la puerta de la oficina abierta.
-¿Cómo te fue con Freddie? – pregunto Chris.
-Todo salió bien, ninguno salió del rol profesional. – afirmó Sam, lanzando una mirada rápida hacia Freddie. – aunque decidimos hablar y aclarar todo. –
-Me parece muy bien, cariño. Ya va siendo hora – sonrió Chris.
- Hay algo más… - empezó Sam, con una sonrisa divertida – El cree que tú y yo… y que eres el padre de Anabela –
-¿¡Que!? – preguntó Chris casi en un grito. Sam no pudo evitar reírse ante su reacción y la idea de ellos junto.
-Exacto. Por ahora te pido el favor que no le digas que nada – Sam suplicó – Después le aclararé todo. -
-Con razón esta tan tenso al lado mío – jadeó el rubio ofendido.
-¿Te imaginas? -preguntó Sam divertida. Chris la miró con una sonrisa.
-¡Oh, bésame amor mío! – empezó a bromear Sam. Intentando abrazarlo pero este empezó a alejarla mientras se reía.
-¡Hazme tuya! – siguió bromeando Sam.
-¡Sam! – gritó Chris. Ganándose la mirada de otros empleados que se reían al escucharlos bromear.
Freddie los miraba intensamente. Estaba fijo en la pareja que hablaba afuera de la oficina. Su corazón dolía, su sangre hervía. No había pasado mucho tiempo y Sam ya había encontrado a alguien con quien compartir el resto de sus vidas. Y el, solo, aun amándola como desde el primer día…
Tal vez la idea del café con Lucy no era tan mala después de todo.
Las cosas empiezan a acelerarse!
En el siguiente cap veremos que pasa en la cita de Lucy y Freddie :o
Dejen sus teorías en un review.
Gracias de nuevo por esos reviewwwws, estoy... omg! no lo puedo explicar! :3
Byeeee.
