HOLA A TODAS! DISCULPEN POR LA DEMORA, PERO AQUI LES DEJO EL CAPITULO 12 ¡DISFRUTENLO!
Ha vuelto la vieja Kagome
Kagome e Inuyasha se separaron al instante, ambos con los ojos abiertos como platos. Al mirarse, les dio un ataque de risa, por la divertida cara que tenía el otro. La señora Higurashi los miraba con una ceja levantada.
-Kagome, ¿se puede saber que haces besando a alguien a quien recién conoces? – preguntó algo confundida.
-¡Ay mamá! – Dijo Kagome, aún riéndose – no lo conocí recién, lo conozco hace cinco años. Mira, te lo presento – tomó a Inuyasha de la mano y lo llevó hasta donde su madre estaba – él, es Inuyasha Taisho, mi novio.
-Hija, tú… - la chica le sonrió al saber que era lo que la mujer pensaba - ¿Recuperaste la memoria?
-Si.
-¡Ah! – Gritó la mujer y abrazó fuertemente a Kagome – Pero ¿cómo? ¿Cuándo?
-Bueno anoche… después de la fiesta, Inuyasha me besó en el balcón y luego…
-Y luego recuperó la memoria – interrumpió él, antes de que Kagome contara todo lo que habían hecho luego del beso.
-Si, eso mismo… - concordó ella, dándose cuenta de lo que iba a hacer.
-Lo lograste Inuyasha, ¿ves que teníamos razón de que eras el único que podía recuperarla?
-Si, lo siento por ausentarme tanto tiempo, pero es que estaba herido…
-Esperen un momento, ¿me perdí de algo? ¿Se conocen? – Ambos asintieron - ¿Y por qué estabas herido?
-¿Te suenan las palabras: "Si había algo entre Inuyasha y yo, ya no más"? – le recordó la señora Higurashi.
-Ah… eso… lo siento. Pero mamá ¿lo llamaste para decirle eso?
-No – contestó Inuyasha por la mujer -. Hace unas semanas vine a verte y te vi con tu noviecito en la playa, casi comiéndose – dijo con fastidio – luego tu madre me contó lo que habías dicho. Por eso me molesté y traté de alejarme de ti, estaba muy herido.
-Lo lamento mucho amor, nunca quise herirte - Kagome miró apenada el suelo, esas palabras las había dicho porque creía que él había provocado la explosión, ya que la enfermera del hospital le había dicho.
-Está bien, - Inuyasha la abrazó y la besó en la frente – no recordabas nada, no te preocupes, que ahora nada nos separara.
Kagome le sonrió tiernamente y luego los tres se fueron a la mansión Higurashi. La madre de Kagome había invitado a Sesshomaru y Rin, junto con Sango y Miroku a almorzar, por lo que al llegar, se dirigió a la cocina para ayudarles a sus sirvientas a cocinar. Mientras que la pareja subió a la habitación de Kagome para ver algo de televisión.
Estaban viendo una película, cuando de repente, Inuyasha tomó el control de la tele y la apagó. Kagome lo miró con cara de reproche, pero él la miraba seriamente.
-Kagome, debemos hablar – dijo de la misma manera con que la miraba.
-¿Qué sucede? – preguntó con preocupación.
-¿Quién te dijo que yo provoqué la explosión?
-Nadie me dijo que provocaste la explosión. Lo que me dijeron fue que tú me habías empujado desde mi balcón, porque me habías robado dinero y yo quería entregarte a la policía.
-¡¿Qué?! ¡¿Qué?! – dijo desconcertado - ¿Y quién fue?
-Una enfermera en el hospital, que ahora recordando, se parecía a… ¡Claro! ¡Era Kikyo! – Exclamó al recordarlo.
-Lo sabía – afirmó Inuyasha enojado – ¡esa maldita perra! Esto no se va a quedar así, la buscaré y la encerraré en la cárcel por el resto de su vida.
-Pero amor, necesitas pruebas.
-Necesito que me cuentes exactamente que fue lo que hiciste ese día.
-Bueno, era el día del festival de la universidad – comenzó Kagome recordando todo lo pasado aquel día -, ¿recuerdas que me habían dicho que hiciera unos accesorios para unas bailarinas que se presentarían?, bueno, la cosa es que al llegar a la U, recordé que se me habían quedado encima de la mesa, y tan solo faltaba una hora aproximadamente para que el show comenzara, así que tuve que correr a mi casa a buscarlas. Cuando llegué, no estaban donde las había dejado; las busqué por todos lados, pero no estaban. Ahora pienso que talvez fue Kikyo quien las robó. Mientras las buscaba, llamó Sango y luego Bankotsu…
-¡¿Bankotsu?! ¡¿Ese desgraciado estaba involucrado en todo esto?! – Inuyasha estaba más alterado que antes. El hecho que su enemigo fuera cómplice de quien había provocado la explosión lo sacaba de quicio.
-Si, luego de hablar con él, le pasó el teléfono a Kikyo, quien me dijo que disfrutara de mis últimos minutos de vida.
Inuyasha se quedó pensativo por unos momentos, necesitaba las pruebas para acusar a Kikyo. Pero como conseguirlas. Si la teoría de Kagome era cierta, Kikyo seguramente tendría los adornos que ella había hecho en alguna parte de su casa. Aunque tan solo eso no era suficiente, necesitaba testigos, confesiones y más pruebas.
-¿En que piensas, Inuyasha?
-Kagome, ¿Dónde tienes las cosas que te trajo Sango?
-¿Las cosas que me trajo Sango? – Claro, la caja que le había llevado meses antes y que nunca había querido abrir -, no lo sé. Les dije a mis sirvientas que la guardaran, porque no las quería.
-Pues diles que te las traigan.
-¿Qué quieres buscar ahí?
-Solo diles que te las traigan, ¿si? – ordenó Inuyasha algo impaciente. Kagome se levantó de la cama y salió de la habitación. Afuera encontró a Cho, su sirvienta, a quien le pidió que le entregara la caja que Sango le había llevado.
Cho fue a cumplir el deseo de la chica y dos minutos después, entró en la habitación de Kagome con una pequeña caja en las manos. Le entregó el paquete a la muchacha y tras una reverencia, se retiró.
Kagome le entregó la caja al impaciente de su novio, quien se dispuso a abrirla rápidamente. Adentro habían pocas cosas, unas fotos, pañuelos importados, algunas joyas, CDs y al final estaba lo que Inuyasha tanto buscaba, el celular de Kagome.
-¡Bingo! Aquí está – dijo al sacarlo de la caja.
-¿Para que querías mi celular?
-Si sigue vivo, aquí estará registrada la llamada que te hizo Kikyo. Será una de las pruebas para acusarla de la explosión.
-Que inteligente eres.
-Sólo para ti – dicho esto, Kagome le tomó el rostro y lo besó -, Kagome, si haces eso no me puedo concentrar… - aunque la chica no le prestó atención y volvió a besarlo.
-No importa – dijo rozando los labios del joven – tienes todo el día para descifrar esto.
Inuyasha sonrió picadamente y la abrazó por la cintura, acercándola más a él. La besó con mucha pasión, le encantaban sus besos, eran tan adictivos. A pesar de eso, se separó de ella, ya que si no lo hacía, llegarían a mucho más y no era momento para eso.
-Ya en serio – dijo Inuyasha tomando a Kagome en sus brazos para dejarla acostada en la cama, para luego sentarse en el borde de ésta, espaldas a ella – debo ver esto.
El albino tomó el celular e intentó prenderlo, pero era inútil, el aparato estaba muerto.
-¡Maldición! No prende.
-¿Por qué no le cambias el chip y se lo pones al tuyo? Ahí podrás ver las llamadas.
-Wow, veo que tú también eres inteligente.
-¡Claro! ¿Crees que porque soy modelo no tengo cerebro?
-Yo nunca dije eso…
-Pero lo insinuaste – Kagome se había ofendido. Inuyasha volteó para mirar a su novia y lo que vio fue a una Kagome muy enojada, cruzada de brazos y mirando hacia el lado opuesto. Suspiró, se levantó y fue hacia ella. Se sentó a su lado, pero ella no volteaba a verlo.
-¿Sabes lo que pienso de ti? – Preguntó mientras colocaba cada mano a cada lado de la muchacha – creo que eres la chica más hermosa, inteligente, tierna y creativa que he conocido y por lo mismo te amo tanto.
-¿En verdad crees eso? – cuestionó ella mirándolo a los ojos.
-Por supuesto – Kagome sonrió y lo abrazó por el cuello tan fuerte que hizo que él quedara encima suyo, para luego besarlo apasionadamente – Kagome, me estas tentando…
-Y tu a mi… - pero antes de que hicieran el amor ahí mismo, la voz de Sonomi los sacó del ambiente.
-Kagome, está listo el almuerzo.
-Bueno mamá – le contestó – ya vamos.
-Esto queda pendiente – afirmó Inuyasha antes de levantarse y extenderle la mano a Kagome para que ella también lo hiciera.
-------- O --------
-Chicos me alegra que hayan venido – comentó Sonomi a las dos parejas que estaban sentadas en la mesa.
-Lo mismo digo – contestó Sango - ¿Y donde está Kagome?
-No tardará en bajar. Tiene una sorpresa que darles.
-¿Una sorpresa? – preguntaron todos en coro.
Kagome e Inuyasha iban bajando la escala. Habían escuchado todo, por lo que, para que la sorpresa fuera más grande, decidieron entrar de la mano al comedor.
-Hola chicos – dijeron ambos, a lo que todos quedaron con la boca abierta.
-Oigan, por favor, cierren la boca, se les va a entrar una mosca – bromeó Kagome con una gran sonrisa.
-Kagome tú… - dijo Rin - ¿recuperaste la memoria?
-Si, con algo de ayuda del galán que está a mi lado.
Rin y Sango hicieron un gesto de asombro y levantándose rápidamente, fueron a abrazar a Kagome. Inuyasha fue a sentarse junto a Sesshomaru, quien le dio unas palmadas en el hombro, felicitándolo.
-Inuyasha, eres el mejor – comentó Rin. Sesshomaru lanzó una mirada asesina –, luego de Sessh, claro – continuó al notar la mirada de su esposo, quien ahora esbozaba una gran sonrisa de satisfacción. Todos rieron y después la señora Higurashi les indicó a los recién llegado que se sentaran.
-Mamá, ¿dónde está Souta? – preguntó Kagome al notar la ausencia de su hermano.
-Fue a jugar a la pelota con unos amigos.
-¿Y su almuerzo?
-No te preocupes, uno de ellos lo ha invitado a almorzar.
Conversaron y rieron durante mucho rato. Kagome les contó como el beso de Inuyasha había hecho que recuperara sus recuerdos. También lo confundida que estaba en la fiesta y les confesó que había estado soñando con él por semanas.
-Bueno, Inuyasha, ¿ya sabes quién puso la bomba en el departamento de Kagome? – preguntó su madre.
-Claro, fue Kikyo, como siempre lo sospeché. Pero la cosa es que necesito pruebas y testimonios de testigos para culparla. El celular de Kagome está muerto, y no puedo ver la llamada que ella le hizo minutos antes del accidente, y no funciona si cambio el chip a otro. Aunque Kagome me contó que los adornos que había hecho para las bailarinas no estaban en su casa, y si los puedo encontrar en casa de Kikyo, será prueba perfecta para acusarla por este caso.
-Wow, pareces todo un detective – comentó Kagome sonriente.
-¿A si? – dijo Inuyasha coquetamente, con una sonrisa traviesa en el rostro.
-Si – contestó ella.
-Bueno, detective no soy, pero si abogado.
-Mm… oye ¿y qué puedo hacer yo para ayudarte? – preguntó Kagome con tono inocente. En ese momento Inuyasha se tornó serio.
-Lo que quiero que hagas es que retomes tus estudios – volvía a hablar como padre a su hija – No quiero que seas una vaga y te quedes aquí toda la vida sin hacer nada.
-Está bien – aceptó Kagome – luego del año nuevo, volveré a Tokio.
-¡Por fin! ¡Alguien que la hiciera razonar! – Habló la señora Higurashi haciendo un gesto de adoración hacia Inuyasha -. He tratado, durante todos estos meses, que ella vuelva a la universidad, pero no quería.
-Pero mamá, tu misma me trajiste aquí y no querías que me quedara en Tokio, para empezar.
-Ay hija, debía cuidarte; aquí, supuestamente, no te quedarías más de tres semanas… y luego apareció Hoyo…
-Por favor no hablen de Hoyo – dijeron Inuyasha y Kagome al mismo tiempo. Sorprendidos por la coincidencia, se miraron fijamente a los ojos, para luego estallar de la risa.
-Bueno, ¿y cómo pasarán las fiestas? – preguntó Miroku cambiando de tema.
-Pues yo aquí – contestó Kagome - ¿y tú amor?
-Bueno no sé. Ahora que Sesshomaru está casado, estaré solo, ya que mis padres murieron y no tengo tíos…
-Ay Inuyasha, que tonto eres. – Dijo Kagome - ¿En verdad crees que te dejaré pasar solo la navidad y el año nuevo? ¡Claro que no! ¡Estarás aquí, con nosotros! ¿Cierto, mamá?
-Por supuesto hijo – contestó Sonomi – eres de la familia.
-Gracias- dijo con una gran sonrisa.
Luego de almorzar, Inuyasha y Kagome salieron a dar un paseo. Inuyasha debía volver a Kioto antes de navidad, ya que debía arreglar algunos problemas de la empresa, por lo tanto había prometido regresar con Kagome un par de días antes de la celebración. Pero claramente, ella no estaba muy conforme. Quería estar a su lado todo el tiempo posible, ya que no soportaría separarse de él de nuevo. Así que le insistió a Inuyasha para que fuera con él a Kioto, al fin de cuentas, no tenía nada que hacer en su casa. El chico no tuvo más remedio que aceptar, ya que cuando ella se proponía algo, era difícil hacerla cambiar de opinión. Kagome también le insistió tanto a su madre, que la dejó ir.
Dos días después el avión partió rumbo a Kioto. Sesshomaru, Rin, Kagome e Inuyasha iban abordo, mientras que Sango y Miroku tomaron uno a Tokio. Al llegar a Kioto, Kagome e Inuyasha se fueron a su departamento para dejar las cosas. Al llegar, Kagome saludó amistosamente a Kaede, la recepcionista del edificio, quien correspondió de la misma manera. Subieron al departamento y luego de entrar, el chico llevó las maletas hasta su habitación para después poder desempacar. Kagome se sentó en la cama, para luego acostarse en ella.
-No recordaba lo exquisita que era esta cama – dijo con los ojos cerrados. Inuyasha aprovechó la oportunidad y se puso encima de ella.
-El otro día nos quedó algo pendiente.
-OH, si, lo recuerdo – contestó Kagome abrazándolo por el cuello, antes de besarlo. Un beso suave y cálido, que luego fue tomando cuerpo, haciéndose profundo y lleno de pasión.
Pero esto fue interrumpido por una musiquita que sonaba en el bolsillo de Inuyasha.
-¡Maldición! ¡Siempre interrumpen! – Decía mientras se levantaba y sacaba su celular – Sesshomaru ¡¿Qué rayos quieres ahora?! ¡Estoy en medio de algo!
-Oye Kagome puede esperar, te necesito aquí, en la oficina ahora, es urgente.
-¿Qué pasó ahora?
-El señor Towashi está aquí, el proveedor.
-Oye eres grande ya, puedes arreglártela solo.
-Necesito tu firma para el contrato
-¡Arg! – Gruñó el albino – Bueno, ya voy.
-Oye ¿puedo ir contigo?
-Te vas a aburrir, pequeña.
-¿Entonces me dejas en el centro comercial?
-Claro, ven, vamos – le tendió una mano a su novia para que se levantara y luego ambos salieron del departamento y bajaron en el ascensor hasta el subterráneo para tomar el auto del muchacho e irse.
Tal como se lo había pedido, Inuyasha dejó a Kagome en el centro comercial y le dijo que volvería por ella en una hora, para así poder ir a comer algo a alguna parte. Kagome entró al lugar, con la idea de comprarle algo a su hermano para la navidad. La verdad es que aun no encontraba nada que le gustara para él.
Por suerte, ahí encontró algo bueno para Souta. Unos juegos de video. Al chico le encantaban esas cosas y la verdad es que en Shimoda no los vendían a tan buen precio como en Kioto. Le compró unos tres juegos distintos y luego se dispuso a buscar algo para Inuyasha. Se le ocurrió comprarle una de esos collares, típicos de parejas, que cada uno tiene una parte del corazón. Es por esto, que se dirigió a una joyería para buscar uno, pero antes de llegar, divisó una figura conocida mirando la vitrina de la tienda.
No se podía equivocar, era él. Alto, algo moreno, con sus ojos azules y su cabello largo, amarrado con una trenza.
"Bankotsu"
:O BANKOTSU! QUE PASARA AHI!? QUE HARA KAGOME ANTE ESTO?
QUE LES PARECIO EL CAP? SI, LO SE, SE Q ES CORTO, PERO LA VERDAD ES QUE LA INSPIRACION NO LLEGABA A MAS. BUENO SI HAY MÁS, TENGO MUCHO EN MI CABECITA, PERO SI SEGUIA ESCRIBIENDO LES ADELANTARIA TODO Y NO PUEDO HACER ESO :D
DE NUEVO PERDON POR LA DEMORA, PERO HABIA ESTADO CON LAS PRUEBAS FINALES, PERO A Q NO SABEN? YA SALI DE VACACIONES! ASI QUE TENDRE TIEMPO PARA ESCRIBIR!! :D QUERIA AVISARLES ALGO, EN LOS PROXIMOS DIAS PUBLICARE UN NUEVO FIC! PARA QUE LO LEAN Y ME DIGAN SI LES GUSTA, PARA VER SI SIGO ESCRIBIENDO :)
WENO ESO. GRACIAS POR LOS REVIEWS, ME ENCANTAN
UN BESO Y NOS VEMOS
BYEEE :)
PD: CLICK EN GO!! XD
