Disclaimer: Shingeki no kyojin es de Hajime Isayama.


Notas iniciales: Hace tiempo que no escribo para SNK. Ojalá les guste. ^^

Dedicado a mi querida Verito.


...


Ángel Falso


Salió de él exhausta y cayó como pudo a su costado. Eren fue el primero en reaccionar y lo primero que hizo fue voltear hacia ella y acariciar el rostro, suave como la seda, de su compañía. En su mente solo pensaba en lo hermosa que se veía Historia con el cabello desordenado; algunos pegados en su rostro angelical por el sudor y otros esparcidos por la almohada. Ella, sin embargo, intentaba calmarse por el bien de su orgullo: no podía hacer creer a su compañero que la había pasado tan bien.

—Pareces un ángel —musitó Eren embelesado por lo que veía. Historia cambió su mirada a una enojada, no le gustaba ser admirada por ser un «ángel», los ángeles le parecían seres débiles. Seres que se dedicaban a esparcir amor, esperanza y esas vainas al mundo entero. Los ángeles velaban por los demás, ese era su misión.

Patético.

Antes, cuando tenía la máscara de Krista, hubiera dibujado la sonrisa más tierna en su rostro para Eren. Krista era así; tierna, amable con el demás, dada a los demás. Todo, cada gota de su miserable ser, para los demás. Krista siempre quería satisfacer a los otros. A ellos.

Pero ella no era Krista. Krista era un patético ángel que quería que los otros pensaran en lo buena que era y a la vez estaba ávida de suicidarse.

Krista era patética.

—¿Estás molesta? —preguntó Eren, extrañado por el ceño fruncido de su pareja.

Historia se levantó con un poco de dificultad en la cama, pero tratando de que Eren no lo notara, hasta sentarse. Eren la imitó, curioso.

Acomodó un mechón tras su oreja y humedeció sus labios algo hinchados. No sabía cómo decirle, pero no podía quedarse callada ante algo que le incomodaba. Krista se quedaría callada y haría como que nada hubiera pasado, pero ella es Historia.

—Eren, ¿qué opinas de los ángeles?

El aludido se extrañó por la repentina pregunta. No entendía a qué punto iban. Lo primero que se le vino a la mente eran las estatuas y pinturas de esos seres que se parecían a los humanos, pero con alas.

—Son seres espirituales —respondió dubitativo—... que tiene que ver con la religión... Dios.

Historia asintió a lo que decía Eren e inquirió:

—¿Y qué hacen ellos?

—Sirven a Dios —respondió Eren.

Historia de acercó a Eren, y este por la sorpresa hizo el ademán de retroceder, pero Historia lo tomó de los hombros y le susurró—: bésame.

Eren obedeció a las órdenes y la besó, Historia demandó más de él al responderle el ósculo. Más y más. Luego, al separarse un poco de sus labios, agregó: —Yo no sirvo a nadie. No soy un estúpido ángel.

Eren quiso contestar para disculparse; pero ella no le dejó, porque tomó nuevamente sus labios, bajó a lo largo de su cuerpo con besos y tomó nuevamente su cuerpo entero para satisfacerse como la reina que era.

»Eren, soy tu reina. Eren, soy enemiga de todos.

Krista era amiga de todos, Historia se fijaba en que la humanidad era una bazofia.

Krista sonreía a todos, Historia tenía dibujado en su rostro la seriedad, fuerza y la voluntad.

Krista hacía las cosas para que los demás la admirasen, Historia hacía las cosas y no necesitaba que alguien la admirase.


(…)


¿Krista está muerta?

Historia toma su cabellera para amarrarla en un elegante moño. A través del espejo ve a Krista, como dormitada, como muerta; pero no, el ceño de Krista pareciera moverse ante la voz de Historia. Ella vive, siempre estará viva. Krista es todo lo que odia y ama Historia. Krista es.

Entre la danza de ambas se logran perder.

¡Jamás! Krista jamás morirá.

Los ángeles falsos son inmortales. ¿Lo sabían?