Todos salieron del establecimiento como una estampida de animales salvajes, llegando al parking sanos y salvos por mera suerte, tomando grandes bocanadas de aire para sus pulmones ante lo repentino de la huida en extremo singular. Una vieja tan antigua como cualquier momia egipcia que empiece a disparar en medio de un club no es algo muy normal que digamos a pesar de que ellos ya estaban un poco acostumbrados a los desenlaces despampanantes en cada salida del grupo, vale destacar, que todo terminara en una equilibrada y hermosa secuencia cuadro por cuadro de majestuosas patadas junto con golpes prodigiosos y sillas voladoras que se transformaban en la principal herramienta para estrellar en la espalda del primer pelele que se descuidara, partiendo botellas de Whisky en cabezas ajenas y esquivando puñaladas a punta de simples pero eficaces reflejos cien por ciento profesionales.

Marco fue el último en llegar cargando a duras penas al pobre de Kirstein entre sus brazos, el maquillaje del borracho estaba todo regado y sus pechos falsos explotaron con el alboroto, sin embargo su camisa levantada y amarrada en un lazo atrevido bastante femenino aun dejaba ver el sexy ombligo lleno de pelos del hombre. El pecoso le pregunto a su pareja si se encontraba bien y luego de eso empezaron a besarse apasionadamente enfrente de todos.

-¡Oh el amor volando por el alrededor con tanta libertad! -Recito Nanaba recostando su cuerpo contra el de la morena- Dame un besito -Ella trato de acercar su boca todo lo posible a la de Ymir siendo rechazada de inmediato por una pesada mano sobre su rostro que la aparto con fuerza- Que insensible eres -Reclamo con un puchero ante el maltrato de su amiga- Apuesto que la belleza de Krista si me regalara uno encantada -Señalo con seguridad ofreciendo sus labios, Reiss reacciono dejando escapar una risita divertida ante la actitud juguetona de su cortejadora. Ignorando sin querer el acto atrevido de la Dj al voltear su rostro hacia otro lado cuando escucho a una embrollada Sasha cerca de ella, quien trataba de remendar sus uñas partidas luego de que Connie tropezara en medio de la fuga del club para quedar nuevamente inconsciente. Siendo a la chica patata la que le toco cargar al Springer y no al contrario, jalando del enano con sus delicadas manos por un buen pedazo antes de que despertara de su inconsciencia-

-¿Quieres que te recuerde a punta de coscorrones lo que te dije dentro del club hace unas horas Nanaba? -Aprovechando el pequeño descuido de Krista la morena tomo discretamente por la camisa a la osada tortilla power para atraerla con firmeza y darle un pequeño cabezazo frente contra frente- ¿Lo de no molestar a mi invitada te suena conocido?

-Solo estoy bromeando un poco -Expreso con las manos en alto- Lo olvide por un momento pero ya lo tengo bastante claro -Ella sobo el golpe en su frente- Relaja esa testosterona escondida que llevas en la sangre y sigamos con la parranda.

-Estas muy alegre para haber perdido tu paga por esta noche -Levanto una ceja extrañada- Porque ni pienses que luego de ese desastre te pagaran algo.

-Mierda es cierto, cuando vean las grabaciones de seguridad me asociaran con ustedes y toda mi carrera musical acabara en el basurero y ni hablar de mi sueldo.

-Niega todo hasta el final y ten fe -La morena levanto sus hombros y los dejo caer de forma despreocupada soltando el agarre- Con tu talento te contrataran en el lugar que quieras, sino igualmente con el dinero de tus padre puedes viajar a otro continente, cambiarte el nombre y hacerte un trasplante de rostro como John Travolta para comenzar desde cero.

-Solo lo dices para lavarte las manos de toda culpa bastarda destruye sueños.

-Cierto, escucharlo tranquiliza mi conciencia.

-Parece que se nos arruino el entretenimiento -Corto Reiner interponiendo su gran tamaño entre las dos- Sin club a la orden no hay mucho que hacer.

-Podemos seguir con la fiesta en este lugar -Nanaba observo el amplio estacionamiento y las motos del grupo aparcadas tras de ellos- Hay espacio de sobra para quemar caucho por un rato, le he puesto un nuevo tubo de escape monstruoso a mi motocicleta que le hace sonar el motor de una forma maravillosa que sin lugar a dudas tienen que escuchar.

-Esa me parece una excelente idea -Ratifico el joven rubio de pectorales voluminosos- La madrugada sigue siendo joven y hace bastante que no jodemos en la calle como es debido, además la policía no tiene mucha pinta de aparecer por estos lares, si no vinieron luego del desastre que hicimos hace un rato no creo que se aparezcan ahora por nada.

-¡Vamos hacerlo muchachos! -Connie salto a la charla emocionado ante la oportunidad de hacer alarde de sus "Grandes habilidades" enfrente de Braus luego de haber quedado tan mal al dejarla caer de sus brazos en medio del escape repentino- Tengo nuevos trucos que mostrarles y esta noche si quiero que me graven haciendo lo que sea que me salga sobre la moto.

-¿Nuevos trucos de tu parte? -Pregunto la morena escéptica- Espero que no sea uno donde termines en un hueco de cementerio por el bien de todos y el de tu pobre madre.

Tras acomodar todo como es debido para que las motos tomaran el impulso necesario en medio del solitario terreno de pocos autos estacionados, Nanaba saco su Ducati deportiva personalizada de un color amarillo bastante llamativo al asfalto, dejando a los conocedores eruditos de las motocicletas en silencio ante la belleza realmente costosa que desfilaba justo enfrente de ellos. Todo un lujo para simples seres humanos como ellos con carteras tan solo llenas de aire y polvo.

La conductora dio paso al exhibicionismo en dos ruedas soltando el embrague de la moto y manteniendo el freno delantero apretado para girar el acelerador hasta el fondo, haciendo sonar muy fuerte el excitante sonido del motor y creando mucho humo blanco con el rose constante de la rueda contra el suelo, provocando silbidos y gritos por parte de los chicos presentes quienes la retaron hacer otras cosas, apostando dinero en el proceso, dando comienzo de esa forma a una nueva manera de pasar la madrugada, piruetas ilegales en medio de un solitario estacionamiento de la ciudad, a las cuales se unieron algunos extraños.

Ymir apoyo su abultado trasero ni tan voluminoso pero ni tan escaso, solo el perfecto equilibrio para ser provocativo, en su Cross ofreciendo un pequeño espacio para que la rubia hiciera lo mismo, encantada Krista tomo el puesto para observar la espectacular muestra de habilidades por parte de los motoristas, siendo inesperadamente arropada nuevamente por la chaqueta de la morena quien le pregunto muy de cerca como la estaba pasando, si disfrutaba de estar con el grupo, si necesitaba de algo.

La rubia le dedico una sonrisa amable y beso su boca de manera tierna agradeciendo que fuera tan atenta, agradeciendo en silencio que estuviera tan pendiente de ella, tanto que ni la baja temperatura de la madrugada la pudo tocar gracias a la eficacia de esos ojos dorados que no la dejaban de observar, siendo discretos, de vez en cuando distantes pero casi siempre conscientes hasta de su sombra.

Krista se acurruco al costado de la morena subiendo el cierre de la chaqueta, siendo tomada desprevenida por uno de los brazos recios de Ymir que la acerco todo lo posible a su cuerpo grande y caliente, luego fue víctima de una emboscada donde su acompañante de piel color canela le clavo un beso en el cuello, rico y estremecedor, con el fin de hacerle cosquillas. La rubia termino riendo ante la caricia juguetona de Ymir desconociendo por completo el alrededor, sumergida en su propio y sublime mundo. Posteriormente, Reiss le saco la lengua a la morena en modo de burla y esta le tomo un cachete para apretarlo suavemente en venganza por el atrevimiento de su bella rubia.

Aunque la desdichada espectadora de Leonhardt no reflejara inquietud alguna en su temple, por dentro la rabia la devoraba como un gusano lo hace con la manzana, consumiendo su cordura, torturando sus sentimientos, desquebrajando la poca prudencia que guardaba para no ser descubierta. Ya mucho había hecho con atreverse a amenazar de frente a la enana al no controlar su temperamento como es debido luego de escucharla hablar de aquella forma en el sanitario.

Ella siempre fue cuidadosa a la hora de intimidar a las mujeres que odiaba ver cerca de Ymir, cubriendo su rostro con una pañoleta, la capucha de su sudadera gris, la oscuridad del alrededor. Como fuera necesario para distorsionar su perfil y encubrir su identidad, solo lo indispensable para luego hacer de las suyas tanto como quisiera sin ser atrapada en el acto. Su grave error fue no haberlo hecho de esa forma con Krista desde un principio.

En ese momento el karma solo la dejaba ver desde su privilegiado puesto como Ymir disfrutaba de hacerle caricias a su nueva perra faldera, caricias no muy diferentes a las que la morena le hacía a ella misma de vez en cuando. Si, Annie amaba las cosquillas en el cuello por parte de su mejor amiga de la infancia, que la tomara por sorpresa y le dejara sentir sus seductores labios tan de cerca. Porque antes que ninguna otra mujer de prodigiosas curvas y aura celestial la primera fue ella, la primera en recibir sus mimos, la primera en recibir su amor incondicional, la primera en ser objeto de su caballerosidad, solo que en su caso nada terminaba con un beso lujurioso y mucho menos con esperanzas de algo sexual.

Al principio, de pequeña le daban igual los grandes halagos de la morena, cuando la escuchaba hablar de lo hermosa que le parecía su melena rubia y sus originales ojos azules que le recordaban a las preciosas y competentes Valkirias de los libros de guerreros antiguos que tanto le fascinaba leer. Lo duro que golpeaba y la tremenda patada baja que se gastaba. Lo bien que se la pasaban juntas y la suerte de haberla conocido, pues el resto de las chicas eran aburridas, solo les gustaba hablar de maquillaje y muñecas, todas simples y sin gracia en aquel tiempo, todas excepto ella que amaba pelear y ensuciarse sin pudor.

Pero, al ir creciendo esa expresividad quedo de lado y aunque Ymir continuaba demostrando su cariño con grandes gestos, no era suficiente. Con la niñez se fue la inocencia y con la adultez llego la necesidad de hacer suya en todos los aspectos a la guapa morena de ojos esplendorosos y forma de ser indomable que tantos dolores de cabezas y sonrisas le regalo. Sin embargo y para su desgracia Ymir solo consideraba al amor en secreto entre amigos una deslealtad de alto rango, ella misma le escucho diciendo eso alguna vez.

"Se supone que un mejor amigo es en quien te cuida la espalda, no alguien que piensa en ti para darte duro contra el muro mientras le das toda tu confianza"

Esa fue la respuesta que la morena le dio a Nanaba, luego de que la impertinente mal intencionada le preguntara enfrente de ella al respecto sabiendo perfectamente que aquello le colocaba los pelos de punta. Annie no negaba que la muy hija de puta era habilidosa, lo suficiente como para descubrir su amor oculto por Ymir con apenas unas cuantas miradas y jugar con ese hecho por el mero gusto de verla sudar y palidecer sobre lo normal. Por eso la odiaba tanto y por supuesto que el sentimiento era mutuo, pues la Dj tampoco la pasaba ni con agua.

Todo el tiempo que paso dentro del club compartiendo con sus amigos luego de fajar con Nactius y antes de que se armara el desmadre ella tuvo que aguantar no solo convivir con las putas de Ymir y destruirlas cada vez que pudiera con los ojos, sino tolerar a su vez la fastidiosa presencia de Nanaba. Lástima que estuvo tan entretenida compitiendo contra Krista que no le dio tiempo de aprovechar el desorden de la pelea para deslizarse tras su alta figura y quebrarle en la cabeza una botella de Frangelico llena de arena y verla caer como una Secuoya talada.

La rivalidad afloro luego de que en medio de una batalla de bandas Nanaba tratara de lucirse con mezclas de electro siendo opacada totalmente por el gran solo de guitarra de Leonhardt que dejo a todos los presentes boquiabiertos y la hizo merecedora del primer lugar, la rubia considero un placer muy grato destrozar ese anhelo de victoria por parte de la Dj dado que para ella esa clase de ritmo moderno y escandaloso de mezclas hechas en computadora no era merecedor de ser llamado verdadera música y mucho menos competir contra el rock y salir victorioso en el proceso.

Posteriormente aquello dio paso a otros eventos que solo empeoraron la inexistente amistad entre las dos y cada vez que se le presentaba la oportunidad a Nanaba, esta buscaba molestarla de alguna forma, como en ese mismo momento donde los labios de tortilla power se curvaban en una sonrisa socarrona y maliciosa bastante evidente para el universo al estar cociente de que Leonhardt miraba en detenimiento y sin poder hacer nada lo bien que la morena y Krista se la estaban pasando.

La rubia de pelo corto y ropa masculina se encontraba a pocos pasos de Ymir, colocando su moto en reposo luego de hacer varias piruetas y regocijante de felicidad al ver como las esperanzas de Annie se desmoronaban en vivo y directo, sin censura o cortes comerciales. Poco le basto detallar para darse cuenta de eso, en un dos por tres capto la triste escena cruel, impiedad que la llenaba de felicidad pues todo lo que le hiciera daño a la narizona de ojos azules turbulentos, le alegraba.

La hija del general Zeke miro las circunstancias con detenimiento y supo que aunque ella nunca daba su brazo a torcer por esa noche una retirada breve del campo de batalla pintaba como la mejor alternativa por tomar, enfriar su cerebro y pensar los movimientos de su juego de ajedrez calmadamente, como su padre le enseño. Con la mente centrada y la rabia escondida, sin apuros, sin mostrar el hambre de victoria, sin olvidar el gran daño que podía lograr con tan solo unos pocos movimientos bien pensados.

Leonhardt opto por textear al celular de Nactius en busca de un transporte factible, esperando que el moreno aun anduviera por los alrededores, no paso mucho tiempo en que el mensaje fue respondido y el individuo llego en su Ford Ka Tuning de color negro en busca de ella. Un carro estridente con dos pequeñas bombonas de nitro en el interior del maletero que aseguraban poder alcanzar la velocidad suficiente como para viajar en el tiempo si quisieran hacerlo.

Annie volteo sin despedirse, tropezando intencionalmente y de manera brusca a la chica patata para apartarla de su camino, regalando a su nueva rival una de sus tan singulares miradas de odio con el fin de amedrentar todo lo posible a la pobre campesina, para luego ignorarla y seguir por su rumbo sin pedir disculpas ni parecer apenada por el acto. Ymir no paso por alto el hecho de que su mejor amiga decidiera irse sin siquiera decir pio, por eso pidiendo un leve permiso a Krista fue tras la rubia en busca de una respuesta. El resto de los chicos solo continuaban entretenidos en lo suyo, todos excepto Nanaba que opto por acercarse a Reiss para advertirle sobre algo, o mejor dicho, sobre alguien.

-¿Oye que pasa? –La morena tomo por el brazo a la desertora para voltearla en busca de una respuesta- Acabas de tropezar muy fuerte a Sasha y te vas como si nada, sin pedir una disculpa o sin siquiera despedirte de nosotros.

-No me di cuenta del estorbo que me lleve por delante, lo siento –Dio como excusa sin darle importancia al asunto- Ahora suelta mi brazo por favor que alguien me espera.

-¿Alguien te espera? -Recalco viendo con recelo el auto de Nactius aparcado del otro lado de la acera- ¿Quién es ese sujeto tan extraño? –Nunca antes lo había visto y la verdad no le daba muy buena espina para nada-

-Solo un amigo.

-¿Si quiera lo conoces lo suficiente como para irte en su carro? –Interrogo con cierta intranquilidad- Si el problema es quien te lleve Bertholdt lo puede hacer encantado.

-Deja de tratar de meterme al lento de Hoover por los ojos, si no puedes llevarme personalmente me voy con quien se me pegue la gana –Señalo herida por el hecho de que esa noche otra tomaba su lugar en aquella motocicleta y tal vez hasta el que ella utilizaba en la cama de Ymir- Al menos que pretendas remolcarme hasta mi casa entre tu espalda y los grandes senos de tu linda acompañante –Hablo con sarcasmo haciendo referencia a Reiss-

-Deja de ser tan grosera y berrinchuda cuando solo quiero evitarte un problema –Exclamo con molestia- No siempre puedo hacer lo que quieras, no puedo dejar a Krista en medio de la nada porque a ti se te da la gana de no irte con alguien que no sea yo, excepto con el cretino mal parado en aquella acera que vino a buscarte en su feo auto, sino sabes que encantada te llevo hasta tu casa pero...

-Pero hoy no puedes porque estas realmente ocupada con tu nueva novia -¿Verdad?- Dame un respiro de ti y deja que me revuelque por un rato con quien yo quiera –Dicho eso jalo su brazo para soltarse del agarre de la morena, volteando para seguir su recorrido-

-¡Annie! –Llamo al reaccionar de aquel comentario que le impacto y sin lugar a dudas toco una fibra muy singular en su interior, pero Leonhardt se mantuvo firme sin detenerse ni prestar cuidado a la regia voz que le llamaba- ¿Que rayos ocurre con esta mujer? –Balbuceo Ymir pidiendo paciencia al cielo mismo ante la actitud insumisa de la rubia que le sacaba canas verdes, ir tras su mejor amiga como siempre lo hacía para convencerla de no cometer una estupidez y luego complacerla en todo lo que quisiera para mantenerla bajo control no era lo correcto por hacer en ese momento, no cuando Krista esperaba por ella. Sin embargo sus piernas no dieron ni un paso al frente, ni uno en reversa, ella solo se quedó en su puesto sin hacer nada-

Leonhardt monto el auto sin siquiera saludar al dueño, mirando hacia la nulidad del espacio y con el pecho apretado, tanto que tuvo que inspirar profundamente varias veces para recuperar el ritmo normal de su sistema respiratorio. Ella paso una mano por su cabello, vio como Nactius trataba de arrancar el auto y miro por la ventana disimuladamente a la morena parada en medio del estacionamiento con el ceño fruncido y los labios desfigurados en un gesto de enojo, con sus brazos desnudos, su camisa sin mangas que dejaba ver su apetecible musculatura de la cual fue presa muchas veces.

La rubia anhelaba con todas las fuerzas que Ymir corriera hasta ella y la arrebatara de sus propias tontas decisiones, que la sacara con fuerza del coche, la alzara y se la llevara a casa para darle una charla hasta el amanecer de "Como afrontar la estupidez de la juventud y salir ileso en el proceso" para luego terminar en la cama durmiendo a su lado como si nada hubiera pasado. Pero los deseos no son mandamientos y mucho menos un deber para quien sea el ser sobrenatural que los cumple.

Los pensamientos de Annie fueron interrumpidos por el conductor que se inclinó sobre ella para darle un beso, trayendo su cociente de nuevo a la realidad antes de sentir que por fin el carro estaba en marcha dejando tras la estela del pasado a su verdadero amor, uno que odiaba profundamente en ese mismo instante por hacerla sufrir de esa forma. Por revolver su tranquilidad y alterar el correcto orden de su vida.

Ciertamente no todo su mundo giraba en torno a la morena, pero solo por esa madrugada necesitaba sumergirse en el despecho de no tener lo que codiciaba de una manera tanto como antigua como conocida, dedicar una de sus canciones favoritas a Ymir, escucharla a todo volumen desde el reproductor y perderse en el ruido ensordecedor. Una forma muy masoquista de tener a alguien presente a pesar de estar lejos de ti.

Annie conecto su celular al reproductor del carro para quitar la fea changa que sonaba y poner a todo volumen Demolition Lovers de My Chemical Romance con el fin de hundir su descontento en el tema musical, viendo por casualidad la sonrisa arrogante y victoriosa del sujeto a su lado, tan parecida a la de los niños cuando ganan un trofeo.

Ella engendro mentiras de alto calibre para salvar su pellejo, decir que ansiaba follar con Nactius fue una de ellas, ocultar que en realidad deseaba hacerlo con la morena fue otra. Creer que con tan solo separarse de Ymir iba a dejar de pensar en ella, la que se lleva la medalla de oro. El peor de sus errores, haberse enamorado de su mejor amiga. El desastre, haber destruido su bella amistad.

La rubia diviso una Beretta 9mm cromada en la guantera abierta del auto, tomando el arma con su mano sin permiso alguno para sacar el cargado y revisar si estaba lleno, preguntando al inepto de Nactius que hacia una pistola como esa bajo su poder en medio de la bulla que dejaba las cornetas, obteniendo como respuesta que el hombre solo la utilizaba para cuidado personal y para divertirse de vez en cuando en el polígono de tiro, el peligroso objeto no cargaba con antecedente alguno y el dueño gozaba de porte de arma legal.

Leonhardt conocedora y aficionada de las armas gracias a su padre, quien le entrego un bello revolver en sus propias manos como obsequio, estaba consciente de los peligros de cargar con una encima. Sin embargo dispararla a lo que fuera que quisiera, sin arrebatar ninguna vida en el proceso, fue una cosa que quiso hacer de inmediato. Sentir la fuerza proyectada y el olor del detonante, escuchar su estimulante sonido ligado con el acorde del rock que retumbaba dentro del auto, el combinar perfecto.

Lo primero que hizo fue colocar el cañón del arma sobre un costado de la cabeza del conductor, haciendo tragar grueso al individuo al sentir como Annie le acariciaba con la Beretta, lo cual le robo una sonrisa de medio lado a la rubia al ver el miedo reflejado en las facciones del sujeto, un cobarde. Posteriormente ella paso la pistola a su otra mano, como si de una simple pelota se tratara, admirando el bello brillo del cromo y lo rustico que se palpaba la empuñadura.

Luego, empujo la corredera para enviar una bala a la recamara de la pistola, se cercioro que el seguro no se entrometiera en su camino y miro por el alza de mira dejando caer su cabeza de medio lado, sacando la mano con el arma por la ventana para sentir el viento sobre su piel y enfocar un letrero de peatones al cual disparo sin mediar palabras, introduciendo el proyectil justo en su objetivo, generando que Nactius diera un pequeño brinco en su puesto ante lo repentino del hecho que lo dejo estupefacto, no tan solo por la sorpresa que se llevó al escuchar el tiro sino por la capacidad de Annie de disparar algo con tanta potencia con tan solo una mano sin que ni siquiera el pulso le temblara.

La rubia deseo que esa bala en vez de abrir un simple agujero sobre un nulo letrero de la ciudad, tal vez le hubiera causado dolor a Ymir, en una pierna, en un brazo, en un lateral de su larga y elegante figura. Lo suficiente como para hacerla arrodillar enfrente de ella y por fin mirarla desde arriba para tener pleno control sobre la morena, ver su atractivo rostro lleno de dolor y tal vez un poco sudado por la adrenalina, besar su boca con impetuosidad y enterrar sus dedos en la frondosa cabellera castaña con olor a menta. El solo imaginar aquello la excitaba, le calentaba de una manera genuina.

Annie miro de nuevo el arma, contemplando la pieza en detalle por un largo tiempo, como si la pistola le hubiera hipnotizado con su belleza. Posteriormente la acerco a su boca para darle un beso y guardarla en su lugar con el seguro puesto junto al casquillo que utilizo. Obviando por completo al nervioso hombre a su lado, al cual le ordeno llevarla hasta su casa, sin que Nactius se negara ni por error a la nueva orden, desechando de su convencimiento por lo menos el exigirle a la rubia sexo oral como agradecimiento por pasar la noche con ella y llevarla en su carro. Eso ni loco, exponiendo su trasero hacer la siguiente cosa la cual Leonhardt utilizara como blanco solo por mero entretenimiento o enfado. Porque a ella no le gustaban las rosas, sino disparar armas.

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Cuando la morena vio irse a Leonhardt con aquel sujeto raro hubo una cosa la cual no dudo en hacer de inmediato, pedirle al bueno y paciente de Berthold que siguiera el carro a escondidas y se asegurara que la rubia no fuera forzada hacer algo que no quisiera hasta llegar con bien hasta su casa. Un gran favor el cual el colosal individuo estuvo muy complacido de hacer, aliviando el remordimiento de Ymir de que algo malo le pudiera pasar a su mejor amiga. El ingenio se lo dejaba a Bertholo, aunque un poco despistado para algunos la morena estaba clara que su amigo era inteligente, lo suficiente para idearse una táctica que le permitiera estar encima de Annie sin que esta se diera cuenta.

Ymir opto por quedarse parada lejos del resto esperando una respuesta de Hoover por el celular. Mientras, tortilla power continuaba advirtiendo a la rubia de una manera bastante ambigua pero clara el gran problema que representaba Leonhardt para ella. Una loca sin rumbo, manipuladora y grosera la cual no hay que subestimar. Para Krista no fue una sorpresa escuchar aquello, pero agradecida estuvo de que Nanaba se mostrara tan cordial con ella, tanto que tuvo la molestia de dejarle saber de quién cuidarse.

-Gracias Nanaba -Expreso la rubia complacida de tener una aliada- Entiendo a lo que te refieres.

-¿Lo haz captado ya?

-Por supuesto, no soy tan tonta como para no ver lo que Ymir pasa por alto -El enamoramiento de Annie hacia ella- Digamos que ya estoy cociente de la doble cara que posee esa mujer y de sus verdaderas intenciones.

-Vaya, eres tan inteligente como aparentas -Articulo dejando escapar una carcajada- Sí que la idiota de Ymir se sacó un premio contigo.

-Digamos que estamos a mano, creo ser yo la afortunada.

-Hmmm, es cierto -Afirmo convencida de ese hecho- Aunque es una cabeza hueca sin remedio, como ella no hay demasiadas personas -Miro con afecto a la morena parada al otro lado del estacionamiento- Cuando las veo juntas admiro lo mucho que se complementan y ruego porque las cosas no terminen mal entre ustedes -Hizo una pausa de unos segundos- Ymir no lo aparenta mucho pero en realidad es bastante sensible, por eso todo lo que pido de tu parte aprovechando este momento, es que siempre seas sincera con ella, de esa forma la salvaras de su propia estupidez.

-Somos adultas -De nuevo con esa excusa- Sabemos lo que hacemos -Tengo control pleno de eso-

-Que importa si eres adulto o niño, cuando te enamoras terminamos siendo igual de pendejos todos -Ella froto sus manos para acumular calor en ellas escuchando con cuidado sus propias palabras- Hacemos idioteces que dañan a quienes amamos si las cosas no salen como queremos y perdemos hasta el control de nuestra propia vida, porque ya nada vuelve hacer como antes -Aseguro- Preciosa, entiendo que lo que ustedes tienen no es otra cosa que un juego, pero al igual que con el fuego, con el amor no se juega. Y por lo que ven estos ojos que se han de comer los gusanos, ustedes dos terminaran muy enamoradas la una de la otra -Nanaba observo con detenimiento a la Diosa sentada a su lado- ¿Y que pasara luego? -Reiss le mantuvo la mirada- ¿Lo has pensado?

-¿Pensar que cosa? -La morena interpuso su rostro entre las dos platicantes- ¿Acaso estas coqueteando de nuevo con Krista? -Pregunto con mirada acusadora-

-No, no para nada -Tortilla power pego un brinco lejos de la rubia- Tranquila que solo le hablaba de cosas sin importancia, nada de lo cual preocuparte campeona -Golpeo el brazo de Ymir de forma amigable antes de girar como un robot y desaparecer de la escena sin siquiera dejar refutar a la morena sobre algo-

-¿Porque tengo el leve presentimiento de que me oculta algo?

-No te esconde nada Ymir -Hablo colocando su mano suave en la mejilla de la morena haciendo que esta le mirara- ¿Mejor dime si ya terminaste con tu pequeño imprevisto? -Hizo referencia a lo que paso con Annie, queriendo saber cada cosa en detalle, porque desgraciadamente ella solo pudo ver el show discretamente al lado de Nanaba pero no escuchar absolutamente nada y la curiosidad al respecto la estaba picando tan fuerte como un mosquito del amazonas al explorador extranjero-

-Sí, disculpa por hacerte esperar -Expreso apenada- De verdad no fue mi intención darte la espalda por tanto tiempo.

-No te preocupes por eso solo fueron unos minutos, lo importante fue que arreglaste tu problema, aunque tu amiga parecía bastante enojada cuando se fue -Hizo una pausa- ¿Paso algo entre ustedes?

-Solo cosas que ocurren entre amigos.

-Claro -Al perecer no quiere hablar al respecto- Ahora que lo pienso ella siempre anda de mal genio, la verdad no compagina para nada contigo -Son dos polos opuestos que no se deben unir- No entiendo porque le aguantas tantas cosas si es una mal encarada sin remedio -Una serpiente venenosa- Y veo que te trata con un cariño especial -Date cuenta de eso y aparta de tu lado a esa matona-

-Ymir acepto esas palabras sonriendo levemente al no ser la primera vez que las escuchaba recostando su posadera de nuevo en la Cross, muchas personas anteriormente le dijeron lo mismo- Cuando el mundo nos dio la espalda nosotras dos nos dimos la mano, tan sencillo como eso -Contesto recordando esos cumpleaños, esas navidades, esas fechas importantes que pudo haber pasado sola sumergida en la nostalgia de no ser por su mejor amiga, porque Annie habia estado para ella tanto como ella para Leonhardt- No espero que la comprendas, Annie es bastante compleja y complicada de sobre llevar como la mayoría de las mujeres, pero por favor tampoco la juzgues cuando no conoces todo de ella -Que la defendiera de esa forma le daba celos a Krista- No te pido que finjas aceptarla, conmigo no tienes que aparentar nada para quedar bien. Pero eso no quiere decir que tolerare que hables mal de ella a sus espaldas, como de igual forma no aceptare que ella hable mal de ti -Aseguro- Admito que Annie tiene gestos un poco extraños y directos conmigo de vez en cuando, actos que confunden a cualquiera, es cierto -Reflexiono- Hace un tiempo perdimos un amigo muy importante -Marcel- Por ese motivo creo que cada vez que ella me siente lejos recuerda eso y trata de expresar el afecto que normalmente reprime con su personalidad de la manera en la que le salga, y yo no quiero rechazar tal esfuerzo de su parte.

-Ymir ella solo se aprovecha de tu ceguera- Entonces supongo que este es el momento en que me tengo que disculpar por lo que dije -Afronto la rubia sabiendo en el fondo la verdad sobre todo-

-Pensaste lo que quisiste, todos somos libres de hacerlo -Señalo- Es como que me preguntes que pienso al respecto del marica de Eren y yo te diga que es un escandaloso de primera Princeso de la facultad de Ciencias de la Salud.

-Eren no es de esa forma -Ella vio la oportunidad perfecta de molestar a la morena- Tal vez un poco gritón pero es todo un caballero y buen boxeador, tiene unos ojos hermosos y brazos fuertes.

-Lo alagas mucho para ser un simple hombre -Dijo a punto de echar chispas por las orejas y espuma por la boca escondiendo todo lo posible su molestia- Apuesto que no me gana haciendo flexiones -Balbuceo segura de su gran capacidad-

-¿Celos?

-De ese perdedor, nunca.

-Nunca digas nunca Ymir.

-Patrañas bajita, yo digo lo que quiera.

-Tus ojos te brillan -Estas enojada- ¿Tan importante soy para ti como para cabrearte de esa forma?

-Si lo eres -Confeso tomando los labios de Krista para fundirse en ellos- ¿Qué otra cosa quieres que te diga para quedar satisfecha? -Interrogo al separarse tortuosamente de la boca de la rubia por falta de aire-

-Quiero que me des otro beso -De esa forma fue, uno pequeño tras otro, tras otro- Y quiero verte haciendo piruetas antes de que terminemos intentando hacer bebes en medio del estacionamiento.

-Creo que por hoy paso, no quiero volver a dejarte sola.

-Ya te dije que no importaba, además quiero ver de lo que eres capaz.

-Eso suena a reto -La idea le fascino- ¿Que gano yo al respecto?

-¿Qué quieres?

-Deja que te lleve a un lugar especial luego de que salgamos de aquí para terminar lo que comenzamos, hacer contigo lo que se me dé la gana sin que te puedes negar y sin tener que pedirte permiso.

-Vaya, que directa -Sus labios formaron una sonrisa de complacencia- Bueno no sé, en esas palabras entran muchas posibilidades.

-¿Miedo?

-Para nada -Aseguro- ¿Que gano yo?

-Ummmm... Mi honor, puedes humillarme cuanto quieras.

-Esa es una propuesta tentadora –Calculo pensando las posibilidades- De acuerdo, si me dejas impresionada tu ganas, si caes o no haces nada extraordinario, pierdes -Aclaro- ¿Trato? -Ella alargo su brazo para cerrar el pacto-

-Hecho -Ymir estrecho la delicada mano de la Reina- Haz cavado tu propia tumba Reiss, ahora vamos que las motos nos esperan.

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Un muy vertical Wheelie.

Un perfecto Endo.

Un magistral Crister.

Un potente y veloz Drift.

Un pulcro deslizamiento al lado de la motocicleta.

Y un sin fin de piruetas extremas sin nombre, fueron suficientes para anular toda posibilidad de que Krista ganara aquella apuesta. No obstante, en parte ella tenía conocimiento de que en aquello nunca tuvo oportunidad y por eso acepto, porque en realidad anhelaba que la morena hiciera con ella lo que se le viniera en gana lo que restaba de noche.

No obstante, tener que aguantar la actitud altiva de Ymir tras aquel triunfo casual era otro asunto muy diferente por afrontar. Y por todos los dioses griegos narcisistas que la morena tenía la arrogancia de los campeones, esa misma que tanto le encantaba y la volvía loca. Le fascinaba su auto seguridad y su gran capacidad de hacer lo que quisiera con originalidad. Para que fueran las acciones quienes hablaran por ella y no solo ser una fanfarrona.

Porque Ymir no era como esos pobres seres falsos y mentirosos, que no tienen nada que ofrecer, nada con lo cual respaldarse. Que se creen un manantial en el desierto sin llegar a ser si quiera un Katus. No, su amada era presuntuosa y orgullosa con muchas razones que nadie cuerdo colocaba en duda, y el que se atreviera hacerlo debía asumir las consecuencias.

-¡Así te quería encontrar desvergonzada! -Vocifero una voz femenina que hizo voltear a todos los presentes- Que bonito te quedo tu engaño Nanaba, que bonito.

-Oh por dios -Gritos interno- Hola cariño -Saludo tortilla power reconociendo quien era la mujer que acababa de aparecer- ¿Comoooo eestas? - Pregunto arrastrando las palabras apenas entendibles- ¿Perooo queee haces aquí amorcito lindo?

-Eso mismo me pregunto yo -La dama cruzo los brazos enfrente de su pecho mientras el resto de los presentes guardaba silencio- Temprano me aseguraste por celular que estabas en tu casa leyendo un libro y que no pensabas salir a ninguna parte y ahora te encuentro en este lugar -Miro hacia donde estaba parada la morena- ¿Y por qué será que no me sorprende verte acompañada por la sinvergüenza de Ymir?

-También te quiero mucho Rene -Dijo la morena sonriendo ante el insulto- La verdad ya hacía falta que aparecieras.

-¿Estrenando novia Ymir? -Interrogo viendo a Krista de arriba para abajo y de abajo para arriba- Mejor deja que adivine... De seguro la amante de la amante de la amante.

-Algo parecido Ren.

-¡Ja! –Especto- Tu y Nanaba cortadas con la misma tijera, igual de promiscuas las dos.

-¿Cielo quién te dijo que estaba aquí? -Pregunto la Dj buscando la mayor distancia posible entre ella y su novia de manera discreta- No me digas que ya me pusiste un detective, tu siempre tan considerada -Al ver que Rene se acercaba a pasos agigantados no lo dudo dos veces para dar comienzo a una carrera en círculos lejos de la mujer-

-Mike me llamo preocupado por ti, hablando sobre un tiroteo y gente inconsciente en el suelo, sin obviar por supuesto el hecho de que te pasaste la noche bailando con dos mujeres con tetas bien grandes a tu lado -Ella trato de tomar por la camisa de un salto a su escurridiza novia mientras la correteaba, fracasando en el intento- ¿Explícame eso mi amor? –Se detuvo para tomar aire esperando la oportunidad perfecta para atrapar entre sus garras a Nanaba-

-Bigotudo impertinente me las pagaras, de seguro que fue su venganza por dejarlo solo en el club –Balbuceo- Cosas que pasan mi vida, en un momento estaba en casa juiciosa y de pronto termine montada encima de una tarima sin saber cómo.

-Si claro, ahora cuenta una de vaqueros -Cansada de correr y esquivar las trabas que los chicos le colocaban en su camino para no alcanzar a su infiel pareja, Rene opto por parecer tranquila y descansar- Nanaba, querida ven un momento que solo te quiero decir algo.

-Lo que me tengas que decir lo puedes hacer desde donde estas -Se escudó tras algunos extraños- Tranquila tengo buen oído para escuchar desde lejos.

-¡Maldita mujeriega ven para acá que te estoy llamando!

-¡Nunca me atraparas con vida! -Ella pego la carrera hasta su motocicleta para prenderla y arrancar aprovechando que Marco y Jean no dejaban pasar a Ren hasta donde estaba, al ver aquello la novia de Nanaba dejo de luchar con los muchachos para correr, no tras la rubia sino en busca de su camioneta mientras tortilla power le daba la vuelta al estacionamiento siendo emboscada en el proceso por la gran Dodge todo terreno de su chica- ¡Aiudaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa! -Grito la Dj al pasar cerca del grupo con el carro de Rene golpeando la parte trasera de su moto. En un mundo normal un simple coche no le gana a una motocicleta en velocidad, pero siendo realistas, nadie le gana a una mujer enojada. Nadie, ni siquiera una Ducati de carreras-

-¿Que dices Ymir la ayudamos? -Pregunto Reiner preocupado sin dejar de gravar con su celular la escena de un futuro crimen para luego bajarla por Internet y obtener muchos likes en su cuenta de Youtube- Parece tener graves problemas.

-Nahhh, no hace falta -Garantizo- De seguro que cuando Rene le monte la camioneta encima se bajara para golpearla por unas horas y luego terminaran cogiendo sobre cualquier acera hasta pasado mañana, de esa forma son ellas -Ymir miro la hora y vio lo tarde que era- Lo que si deberíamos hacer es ir tomando rumbo para nuestras casas.

-Es cierto -Opino Marco abrazado a su novio- Mañana tenemos clases y presento un parcial del cual no se ni papa.

-¿Alguien dijo patata? -Interrogo Sasha con los ojos bien abiertos- Nunca es demasiado tarde para unas cuantas -Todos rieron ante la forma en que Braus dijo aquello para luego buscar sus motos y montar en ellas, irse en caravana por un rato y despedirse al encontrar su rumbo. Ymir tomo la carretera vieja, poco alumbrada y totalmente solitaria con Krista a sus espaldas en busca de su prometido lugar especial-

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¿Para donde me llevas?

¿En dónde estamos?

¿Conoces esta zona bien?

¿Es peligroso?

Eran las preguntas que la rubia ansiaba hacerle a Ymir mientras transitaban por aquella descuidada carretera, completamente oscura, aterradora, pero si la detallaba con un tacto suficiente a la misma vez hermosa. Y es que siendo la luz del faro de la motocicleta solamente lo que alumbraba su camino nada estropeaba el brillo de las estrellas, de las galaxias sobre ellas. Nada dañaba el desasosiego y adrenalina de no ver que les esperaba en la siguiente curva, ignorar los acantilados, el miedo, ir a toda velocidad con la muerte susurrando un hola muy de cerca.

El silencio del alrededor interrumpido por el sonido rugiente de la motocicleta, con un eco que llegaba hasta sus entrañas. El olor de la maleza mojada y los altos pinos de bosque a lo largo de la carretera que se combinaba perfectamente con el perfume de Ymir, lo refrescante del clima que no le dejaba acalorarse dentro de la chaqueta de cuero sintiendo el viento nada gentil invadiendo cada uno de sus poros.

Imagino que de esa se han de sentir las aves, de esa forma o muy parecido aquello, tal vez exageraba un poco con eso, pero lo que si era cierto es que las sensaciones corporales, sensoriales y mentales se palpaba estupendas. La llenaba de felicidad el estar abrazada del torso de la morena, de compartir ese momento con ella y de haber disfrutado tanto esa noche, con sus pies adoloridos y con la risa casi desgastada de tanto gozar y carcajearse. Disfrutar de su inocencia y de su juventud tan auténticamente.

La motorista aparco la Cross en un pequeño terreno sobre saliente del camino, bajo de su auto y ayudo a la rubia hacer lo mismo. Viendo como Krista reaccionaba ante la gran vista de la ciudad a sus pies, como tiene que ser, los simples mortales arrodillados bajo el manto de una Diosa.

Reiss admiro todo con encanto, era extremadamente bello y peligrosamente alto. Toda la ciudad, absolutamente toda se podía ver desde su privilegiado puesto. Las luces prendidas de algunas casas que parpadeaban de vez en cuando, las calles alumbradas, los letreros de veinticuatro horas cumpliendo con su trabajo. El cielo despejado, la luna tan grande como para utilizarla de espejo, una que otra ranita haciendo "CRUACK" con un grillo acompañando su serenata y la morena viendo atentamente su perfil desde la oscuridad con el resplandor de la ciudad reflejado en sus dorados ojos.

Aquello hizo que sus mejillas ardieran, Ymir siempre le miraba con tanto cuidado y esmero. Krista dejo de lado el acto de admirar la preciosidad de lo urbano para caer entre los brazos de su querida amante, agradecerle por llevarla hasta ese lugar, decirle lo maravilloso que le parecía y exigirle lo que tanto deseo toda la noche. Divertirse en la boca de la morena sin descanso y sentirla en cada una de sus zonas sensibles que demandaban ser atendidas.

Ymir gustosa acato la orden, vertiendo todo su poder en la delicada y provocativa boca de su Reina. Alzando su fino y femenino cuerpo para posarlo sobre el asiento de la motocicleta. Dando un punto de apoyo para el trasero de Krista, quedando ella de pie enfrente de la rubia, quien separo sus piernas todo lo posible para recibir complacida las caderas de la morena, porque a ella le gustaba sentirla de esa forma, cerca, fuerte y constante en contra de su intimidad.

Reiss amaba ese movimiento exacto que tocaba su entrepierna de forma amable y otras veces de manera brusca, siempre justo en el punto donde el placer nace, crece y muere mientras la lengua de su pasional amante optaba por zambullirse profundo dentro de su boca, caliente, experta, vivaz y atrapante. Robando de ella gemidos, cordura, pena, vergüenza.

Ni siquiera le importaba el hecho de estar en plena calle, en un lugar desconocido a merced de cualquiera y entre los brazos que añoro. Necesitaba tanto de la morena como al parecer Ymir necesitaba de ella. Eso fue lo que dedujo al escuchar su respiración acelerada, lo arrolladores que se volvieron sus besos y la necesidad constante de aprisionarla en contra de la motocicleta. Su querido Titán estaba tan excitado como ella, de eso no quedaba duda.

Aquel descubrimiento fortuito avivo la llama de la rubia con una fuerza tan abismal que un desesperante dolor punzante ataco su zona intima, rogar no era de su gusto, pero ella casi lo hizo. Pidiendo a la morena que le tocara, que no solo se mantuviera intachable sino que le diera el placer del cual precisaba dejando de lado su caballerosidad para convertirse en una dadora de dicha sin permiso alguno.

¿No era lo que tanto aseguro querer Ymir?

Pues bien concedido se lo daba. Le entregaba en bandeja de plata toda potestad de hacer con ella lo que se le ocurriera, porque con la morena todo era tan fluido y sin barreras, todo era querer ir a un nivel diferente, con las ganas superando la pena y los latidos dentro de su pecho retumbando tan desmesuradamente que no le quedaban ganas de hacer otra cosa diferente que amar y ser amada.

Sexo, su cuerpo nunca fue tan claro en algo como en ese momento, aunque fuera con otra mujer, porque ella nunca dejaba de tener claro eso, no importaba. Porque como fuera que Ymir se lo hiciera de segura le haría tocar las puertas del mismo cielo, entrar, reposar sobre las nubes y caer encima de la cama satisfecha. Si con sus besos ya entraba en un estado de enardecimiento que la dejaba sin poder ni control de sí misma, ni imaginar lo que esa lengua entre sus piernas iba a lograr en ella.

Cuando la morena abandono la boca de Krista para abordar otro lugar la rubia reclamo caprichosa hundiendo sus uñas en los carnosos brazos de Ymir, para luego ser besada en el cuello, generando que ella echara su cabeza hacia lo posterior todo lo posible y buscara como quitarse la chaqueta para dejarle mayor acceso a su amadora.

Con cada caricia bien colocada dada por esos labios sobre su piel sensible Reiss dejaba soltar un suspiro y apretaba con fuerza las caderas de Ymir entre sus piernas. La rubia no aguanto lo estorboso que era su corset, para con unos cantos movimientos competentes deshacerse de la prenda, quedando solamente con su bello sujetador de encaje puesto.

Al ver aquello los ojos de la morena relampaguearon como el catatumbo, tanta exquisitez al alcance de su mano. Ymir no lo cavilo dos veces para deslizar su mano lentamente desde el vientre de la rubia hasta su pecho derecho, gravando bajo su palma en el transcurso toda curva, relieve bien trabajado y la suavidad de una piel tan tierna como el durazno. Siendo cuidadosa, mirando atentamente cada gesto de Krista, alguna queja, alguna contrariedad, alguna cosa que le ordenara parar, pero eso no paso y la morena encantada y en extremo regocijada de ser tan aceptada por su querida opto por premiarla con placer.

Ymir Desabrocho el fino y bonito sujetador de la rubia, sin dejar de mirar fijamente en el proceso la lujuria reflejada en los brillantes ojos azules de Krista. Una libido que le excitaba sin precedentes, la prueba de que todo iba viento en popa. Un testimonio mudo que la llenaba de orgullo, una hembra como esa excitada de tal forma tan solo por sus caricias y besos.

La morena disfruto de ver aquellas dos colinas blancas con su punta rosada al desnudo cuando se revelaron en frente de ella. Los pezones estaban duros y levemente encogidos, preparados para ser chupados por su boca ansiosa y hecha agua. Amaba, le fascinaba en extremo ese color de piel, blanco, puro, digno de la libertad. Completamente diferente al suyo, que era canela, tostado y que significaba esclavitud.

Sin previo aviso ella paso su lengua por la punta del seno haciendo que Krista soltara un tembloroso suspiro, luego tomo el pequeño capullo de carne rosada entre sus dientes para morderlo con cuidado, apretando rítmicamente con su otra mano el pecho que quedaba libre. Dando de esa forma en uno placer y en el otro tortura.

Juego que desesperaba a la rubia, causando que se mordiera el labio, que enterrara sus dedos en la cabellera castaña de su torturadora, que buscara una forma de dominar a Ymir, pero aquello le era imposible. Malvadamente inconcebible de hacer con aquel individuo tan fuerte y audaz. Ella felicitaba a la morena en silencio por hacer de sus carnales intenciones y de la baja temperatura del ambiente una mezcla perfecta, porque el viento fresco aumentaba su sensibilidad ante la boca abrasadora de Ymir. Ante su cavidad fogosa y su lengua perversamente activa.

La ojos dorados de piel canela determino de un momento a otro meter completamente en su boca el extremo del pecho de la rubia tanto como pudiera para empezar a succionar con vigor, amasando fuerte el otro pecho. Machacando su pelvis contra el centro íntimo de Krista, haciendo que esta gimiera nada bajo pero no tan alto. Un sonido angelical que aumentaba las ganas de Ymir y provocaba que el dolor de su propia entrepierna volviera, estimulante y fastidioso. Joder como necesitaba echarse una mano por allá abajo, tanto como de seguro su bella rubia lo necesitaba.

Ella bajo las piernas de Krista que se enrollaban alrededor de sus caderas para atravesar la suya propia con el objetivo de golpear el centro inflamado y mojado de Reiss con su muslo en busca de un contacto directo sin sacar de su boca el seno que chupaba. Algo que robo un estimulante gemido de la rubia y la hizo seguir el ritmo de inmediato.

Acto seguido Krista intento hacer lo mismo sin pensarlo mucho, tocar con su pierna la intimidad de Ymir, tan firme y exacta como pudo. Obteniendo como respuesta un sorpresivo gruñido de placer por parte de la morena que le fascino, tanto que necesitaba escuchar otro y otro. No captaba el motivo pero ver a su toda poderosa y testaruda Ymir a su merced la embelesaba.

El amanecer se presentó en el horizonte cual soldado al toque de la diana alumbrando la desnudez de su cuerpo y revelando el rostro muy encendido de la morena, quien le aseguro que si continuaban con eso en aquel lugar nada iba a terminar del todo bien pues los carros ya empezaban a transitar casi al lado de ellas.

Ciertamente lo mejor era tomar carretera y rogar porque le salieran alas a la motocicleta de Ymir para llegar a su casa lo antes posible, correr hasta su cama y desahogar todas sus frustraciones sexuales bajo su gran y musculoso cuerpo moreno. Como le costaba si quiera imaginar separarse por otro rato de su tan atentan compañera de clases, sobre todo cuando estuvo a poco de no tan solo perder la parte superior de su ropa.

Tan veloz como se las quito Krista coloco cada prenda en su lugar para dejar de parecer media nudista ante los ojos de cualquier curioso mientras disfrutaba del bello sol que se asomaba a lo lejos, teniendo un poco de rencor en contra del astro al cual quiso decirle un sin fin de malas palabras por dañar su tan caliente y anhelado momento. Minutos tan apasionados que al unir sus piernas podía sentir lo muy mojada que estaba, a solo falta de algunos toquecitos para venirse en un rico orgasmo.

Cuando por fin estuvieron listas para arrancar ella tomo su puesto en la moto seguida de Ymir, quien la arrimo hacia delante para sentarse a sus espaldas, dejando el razonamiento de la rubia un poco confundido - ¿Se supone que el conductor de una moto va en la parte delantera no? -Recalco lo evidente sin comprender nada-

-Exactamente, que observadora eres -Contesto la morena prendiendo la moto y colocando el casco en la cabeza de Reiss- Toda tuya señorita, y será mejor que te esfuerces en ello sino quieres que nos matemos en pleno camino.

-¿Khe?

-Como lo escuchaste, te toca manejar hasta casa -Ella se puso su chaqueta- La verdad estoy bastante cansada y creo que tú me puedes relevar mi pequeña padawan.

-¿Acaso estas demente? -Sus ojos se agrandaron ante lo absurdo mirando los controles de aquella bestia- Nunca en mi corta vida he manejado una cosa como esta.

-Solo hazlo sin miedo, es como montar una bicicleta.

-Pues perfecto, porque yo nunca pase de las rueditas en una, esa es la prueba de mi fracaso -Trato de bajarse siendo detenida por los brazos de la morena- No me puedes obligar hacer esto.

-Claro que sí, la apuesta que hicimos lo dice -Señalo- ¿Acaso no le recuerda? -Aclaro su garganta- ¿Lo de hacer contigo todo lo que se me viniera en gana te suena?

-Esto no cuenta -Ella se deshizo del casco para ver mejor deslizando el protector por su brazo para que no le estorbara- No me vengas con tus cuentos chinos ahora porque no te creo.

-Bueno cariño para mi si cuenta -Ymir puso andar la moto- Mira al frente que arrancamos y tu manejas.

-No por favor, no me hagas esto, de verdad no es nada gracioso.

-Sabes, acabo de recordar aquella vez que me encerraste en el ascensor de tu edificio, yo sonaba casi igual de desesperada que tú en ese momento -Esbozo una sonrisa de zorro astuto- Que dulce es la venganza.

-Oh vamos no seas tan rencorosa -La rubia intento mantener el manubrio alineado luego de que su copiloto lo soltara como si nada- Esto no se compara para nada con eso -Esquivo un carro por poco- ¿Carajo Ymir que quieres que haga antes que perdamos la vida?

-Ya te lo dije, que me lleves a casa mujer testaruda -El aturdidor claxon de una gandola gigante tras de ellas hizo gritar de nervios a Krista- Solo quieres que le des paso -Explico tomando por un momento el mando para hacerse a un lado antes de ser aplastadas- Cuando manejas una moto no puedes andar en medio de la calle.

-Juro que cuando me baje de esto hare que te arrepientas.

-Huuu, que miedo.

-Te desprecio.

-Y yo te amo -Susurro en la oreja de Krista enrollando sus brazos alrededor de la esculpida cintura para besar con afecto la rosada mejilla de su Reina. La rubia volteo levemente para observar con detenimientos los ojos de Ymir, amarillos orbes que le mantuvieron la mirada- Ve al frente si no quieres que de verdad quedemos estampilladas sobre el suelo Reiss.