¿A poco creyeron que le faltaban dos capítulos a esto? xD ajhajaah
¡NO!
-o-o- cambio de escena en el mismo lugar
-/-/-/- cambio de escena total
Pensamientos
-Diálogos.-
"Recuerdos mega rápidos, no flash back"
-f-f-f-f- inicia-termina flashback, cambio de escena en flashback
"Cosas en carteles o cartas"
(Aclaraciones)
.S. Empieza sueño/cambio de escena en sueño
-S- termina sueño
(N/A: notas de autora)
-
-
Los diálogos no son muy fieles al juego porque:
a) se me olvidaron.
b) me dio hueva verlos de nuevo ¬¬
c) los cambié porque se me dio la gana ;w;
-Disclaimer: Los personajes son de sus respectivos autores, hago esto sin fines de lucro. Sólo lo hago por que soy una fan enamorada de la Saga de Zelda (y el ZeLink ;D).
-o-o-
Capítulo XII
Buscó entre todos los escombros de muebles y pedazos de techo y pared tirados.
Ahí estaba el pedazo, con esas marcas tan familiares y extrañas a la vez. Lo tomó con su fantasmagórica mano naranja fosforescente, viéndose reflejada.
Apretó los dientes con furia; y guardó el espejo con un hechizo simple.
Odiaba verse.
Odiaba ese cuerpo.
Sentía un vacío en su mente. Sentía tristeza, melancolía, dolor. No sólo de ella, lo sentía de la niña también.
Todo por el hyliano tan imprudente.
Si se moría, ¿cómo le harían?
Si se moría, ¿cómo quedaría Zelda?
Ellos habían formado poco a poco una linda amistad. A ojos de Midna, era más tierna de la que ella alguna vez tuvo con Zant.
Zant.
Se abrazó a sí misma, apretando los dientes y frunciendo el ceño con enojo.
Siempre se decía a sí misma que él no podía ser Zant. No era Zant, no era su amigo de la infancia, su querido amigo, no lo era.
Miró las ventanas destruidas, entrecerrando su único ojo visible. Algo parecía más fuera de lugar. Algo no pertenecía ahí.
-¡Maldición!- miró a todos lados con su ojo, buscando cualquier traza de ceniza.
Nada.
Pero ella sentía el aura crepuscular en el lugar.
-/-/-/-
-Gracias Yeto.-
-No ser nada, linda hyliana. ¿Querer sopa? Aún haber.-
-No gracias. Me quedaré aquí.-
El yeti salió de la habitación dándole una última ojeada a la chica.
La princesa se quedó sola, con la congelada estatua del chico sobre la cama colocada ahí por el amable hombre bestia.
Era aterrador observarlo. Era triste observarlo. Era doloroso observarlo.
¿Por qué todos los que a ella se acercaban terminaban mal?
Tomó entre sus manos la mano derecha de él, la que tenía más cerca. Trató de derretir el hielo sólo con su calor tocando las puntas de los dedos de Link, nada. Esa capa no se derretía.
Una oleada de pánico la llenó. ¿Y si estaba muerto ya?
Se levantó y tragó saliva. Decidida, temerosa. Se hincó en la cama, apoyó una oreja en el pecho, cerró los ojos para tratar de escuchar.
Tum.
No era posible.
Tum.
Muy lentos. Muy apagados. Pero seguía vivo. Sonrió aliviada. Se volvió a sentar en la silla junto a la cama. Quiso tomar su mano de nuevo, pero se contuvo. Juntó sus manos en su regazo, mirándolas como si fueran un arma letal.
-Siempre pasa lo mismo.- se encogió de hombros- Yo se lo advertí Link. Le advertí que resultaría lastimado. ¿Por qué? –cerró sus ojos, evitando llorar; sentía ahogo en su garganta, culpa.
Pasó precavida el dorso de su mano por la cara del muchacho, sintiendo el frío de su piel. El fuego no lo derretía, los golpes no lo destruían. Parecía que esa prisión gélida era eterna.
No. Él no podía morir así.
El fuego de Din podría funcionar, pero no le garantizaba que el chico no explotara con ese hechizo. Le daba miedo de solo pensar...
Puso sus manos sobre el pecho del joven. Rogando a las Diosas que le dieran habilidad para conjurar una versión menos devastadora. Un brillo tenue carmesí salió de las palmas de sus manos, nada más.
Estaba casi al límite. Se sintió mareada, sin energías.
-Demonios.- maldijo entre dientes.
Tomó aire, tratando de serenarse.
-Link, por favor no se muera. Por favor.- puso sus manos en su hombro, recargándose en la cama y colocando la frente en el dorso de sus manos, acallando el sollozo con el colchón.
-Por favor...-
Midna entró por la sombra del resquicio de la puerta, estuvo a punto de hablar pero la triste escena la detuvo. Zelda la conmovía y entristecía, no debía castigarse tanto.
-Por favor... Diosas. No dejen que muera, no así. Él no lo merece.-
Sus dedos trataron de aferrarse a la tela congelada de la túnica, sin resultado.
-Link. Por favor, no me deje sola. No puedo...- comenzó a sollozar- Por favor.- las cálidas lágrimas humedecieron sus manos y la tela de la cama.
-Por favor, Link. Yo... lo necesito a mi lado.- dijo entre sollozos- No puedo perderlo... ha sido como un amigo para mí. En tan poco tiempo me ha enseñado tantas cosas...-
Tomó de nuevo su mano entre las de ella, recargando su cara en esa gélida mano.
Un par de gotas saladas y cálidas cayeron por los dedos del muchacho.
-El héroe elegido no puede morir así. No puede dejar sola a la doncella que lo necesita.- susurró quedamente.
La habitación quedó envuelta en sollozos que después se apagaron al quedar la joven dormida, con los brazos cruzados sobre la cama, ella hincada a un lado.
Midna salió de la sombra, mirando la triste estampa. Flotó hasta el chico, observándolo con detenimiento; a Zelda, que dormía pacíficamente después de llorar tanto.
Su ojo visible se abrió aún más de la sorpresa que estaba sintiendo.
El "hielo" como Zelda había llamado a eso que estaba aprisionando al muchacho, se estaba derritiendo, cayendo como gotitas de helada agua, empapando a Link.
La capa de la cara se disolvió y, como si hubiera estado mucho tiempo bajo el agua, tomó aire en una bocanada desesperada y profunda; con los ojos cerrados con fuerza y curvando la espalda.
Abrió los ojos de golpe. Mirando a todos lados mientras normalizaba su respiración.
-Nnh...- trató de articular palabras, pero seguía necesitando aire- ¿Dón...de?-
-¡Por la sombra fundida! ¡Zopenco!- Midna flotó a su lado, viendo cómo se sentaba trabajosamente- ¡Fenómeno!-
-¿Mid...na?- dijo como somnoliento, se miró las ropas y parecía preguntar con la mirada el porqué estaba empapado.
-Estuviste a punto de morir, idiota.- no podía contener la alegría de verlo vivo... aún.
La soberana de Hyrule se despertó por tanto alboroto, aún acostada sobre la cama y entreabriendo sus ojos celestes. Levantó la cabeza hacia el muchacho.
No lo creía.
Se talló los ojos con las manos, incrédula. No podía ser cierto. Debía estar en un cruel sueño por culpa de la montaña, del hielo, de todo.
Se le llenaron de lágrimas los ojos, su boca temblaba.
-¿Prin...cesa? ¿Está bien?-
-¡Link!-
Rápidamente se levantó y se hincó sobre la cama, lo atrapó en un abrazo fuerte. Tomó con una mano la mojada cabeza del hyliano, recargándola sobre su hombro.
-Gracias a las Diosas... gracias.- repetía la chica una y otra vez, mientras sus plegarias de agradecimiento eran interrumpidas por sollozos.
A pesar de haber sentido frío por estar inexplicablemente mojado, ahora Link sentía un bochorno horrible al no saber porqué la princesa lloraba y lo abrazaba de esa forma.
Pero no hizo nada para alejarla, es más; correspondió al abrazo tímidamente.
Ella lo estrechaba con fuerza, sus manos temblorosas aún estaba sujetándolo por la cabeza y la espalda. Escuchaba cómo trataba de reprimir el llanto, inútilmente.
Se sentía mal cuando alguien lloraba, y si era ella se sentía peor.
-Sigues vivo... regresaste a mí.- dijo en un quedo susurro que sólo ella pudo escuchar.
Lo dejó de golpe. Con sus manos en los hombros, viéndolo fijamente.
-¿Tiene frío? Le voy a buscar una manta. Quítese la ropa para poderla secar.-
-¿¡Qué!?-
-¡Ahora!- ordenó bruscamente y buscó más mantas en el viejo armario- No lo veré, así que quítese lo mojado para que no se enferme.-
Hizo lo que le ordenaban mientras Midna reía de manera burlona al esconderse en la sombra de la cama. Avergonzado y aún sin entender del todo lo que había pasado se cubrió con las telas empapadas. Ni siquiera la miró cuando ella le dio la manta seca y tomaba lo mojado para extenderlo en una silla cerca de la chimenea.
-¿Qué ocurrió?- preguntó después de una larga pausa viendo cómo ella acomodaba su ropa mojada, sus orejas y mejillas seguían rojas de la vergüenza.
Ella volteó, su cara tenía el semblante de preocupación y miedo.
-¿Recuerda que Yeta se transformó en ese monstruo? Antes de que usted le diera el golpe final atacó con... algún tipo de hielo mágico. Todo lo que estuvo a su alcance se congeló, incluyéndolo a usted. Pasó medio día congelado... temimos por su vida.-
-¿Y no le pasó nada?- preguntó él consternado.
-¿A mi?- dijo ella perpleja- No. Seguí su instrucción de quedarme tras la mesa y pude estar bien.-
-¡Me alegro!- exclamó él sonriendo- ¡Qué bueno!-
Zelda no entendió. ¿Cómo podía estar él tan feliz y aliviado al verla a ella bien, si él era el que había estado a punto de morir?
Esa sonrisa.
No la comprendía.
-Debe tener hambre, le traeré algo de sopa.-
-Espe...- pero no terminó de decir nada y ella ya había salido por la puerta, cerrándola fuertemente- ...re.- suspiró y se arropó más con la manta.
Seguía teniendo frío.
-¿Eso pasó?- le preguntó a Midna, que se materializó flotando cerca de la chimenea.
-Así es, y con más detalles feos.- suspiró.
Miraba el fuego, cómo chasqueaba. Una ceniza de la madera cayó al suelo; la twili abrió desmesuradamente su ojo visible.
-Link,- el tono con que lo dijo alertó al hyliano- tienes que apurarte en conseguir el espejo.-
-Lo sé Midna.- le dijo con hastío, arropándose más.
-No. No entiendes.- se volteó y lo encaró- Mientras más tiempo pase yo aquí en este mundo, mientras el espejo siga en pedazos esta luz que tanto trabajo te costó restaurar se va a ir marchitando de manera lenta y quedará todo sumido en el ocaso.-
-¿Qué?-
-¡Que si sigo aquí y si el espejo sigue roto todo esto se irá al ocaso!- pausa y miró a la puerta- No le digas nada a la Princesa.-
-¿Por...?-
-Aquí tiene Link, sopa caliente que prepararon.- no le dio tiempo de terminar de preguntar y Zelda venía entrando con un cuenco de sopa de queso caliente- Coma, por favor.-
Link miró a Midna extrañado, ella sólo se limitó a disolverse de nuevo en la sombra de la cama.
Tomó la sopa, tenía hambre. Se sentía mareado y con mucho frío.
La princesa hyliana le ordenó dormir. Se sentía tan fatigado que no iba a decirle que no, pero protestando que le diera su ropa blanca mínimo para poder dormir.
Su sueño fue velado por Zelda, que miraba con alivio cómo volvía él a respirar.
-Princesa...- escuchó a Midna hablar desde un lugar específico en la habitación y después de un instante apareció a su lado, flotando- He querido preguntarte algo, pero no sabía cómo decirlo.-
-Adelante Midna, ¿qué sucede?-
-¿La magia de la luz... puede revertir la magia del ocaso?-
Silencio.
-¿Por qué la pregunta?-
-Quiero revertir algo, una especie de... maldición del ocaso y quisiera saber si la magia luminosa me ayudará.-
-Ya has visto cómo actúa esa roca que transforma al señor Link en lobo. Sólo la Espada Maestra pudo devolverlo a su forma original.-
Midna se mordió la lengua.
-¿Quién está maldecido?- Zelda la miraba curiosa.
-... Yo.- musitó la mujer twili mirando al suelo- Ésta no es mi verdadera forma... y si la Espada Maestra no pudo ayudarme...- ahogó un suspiro y se metió a la sombra de Zelda.
La soberana de Hyrule no quiso preguntar más, Midna había estado muy extraña.
No pasaron más de un par de horas cuando un estruendo provino del recibidor de la mansión. Un grito de yeti levantó al muchacho y alertó a la princesa, que se levantó cautelosamente y abrió la puerta.
Ashei se encontraba amenazando a Yeto con su espada. Se encontraba furiosa y su capa de piel de animal estaba cubierta de nieve y hielo.
-¡Hablen monstruos! ¿Dónde están!?-
-¡Yeto!-
-¡Señorita Ashei! ¿Qué es lo que está haciendo!?- se escuchó el enérgico grito de la heredera al trono, miraba a la espadachín con enojo, avanzó hasta ella e hizo que bajara su arma- Deténgase, estos Yetis nos han ayudado como no tiene idea. ¡Le prohíbo que vuelva a usar ese tono y amenazarlos así!-
La mujer enfundó su espada, se quitó la capucha llena de nieve y miró a la princesa con total desenfado.
-Ustedes me abandonaron. Les dije que no podían subir a MI montaña. ¡¿Por qué no siguieron mi orden!?-
-¡Usted no puede darme ni una orden a mí!-
-¡Puedo desde que el reino cayó en este agujero putrefacto su Majestad y no veo que esté usted haciendo nada!-
-¡Cómo se atreve! ¡Yo...!-
-¡Basta!-
Ambas mujeres voltearon para ver a Link tomado del marco de la puerta. Aún en sus ropas blancas y cobijado por la precaria sábana se veía agotado.
-No peleen por eso, no tiene importancia... nada de eso la tiene ya...-
-¿Muchacho, qué te pasa?- preguntó Ashei al verlo caer lentamente de rodillas aún abrazado al marco.
-¡Link! ¿Qué le sucede!? ¡Link!- Zelda corrió hacia él para tratar de auxiliarlo.
Inevitablemente, él se había dejado vencer por la fiebre.
-/-/-/-
-Le dije que el señor Yeto era de gran ayuda, nos hizo este importante favor.-
-Lo admito, nunca pensé que los Yetis fueran amables... en fin- se acomodó sus dos coletas- ese chico, ¿aún con fiebre?-
-Si, sigue hirviendo.- sonó apagada.
-El baño le hará bien, créame.-
Silencio. Observaron cómo el ordoniano dormía (y deliraba) sobre la cama de la guerrera.
Yeto había sido tan considerado como para ayudarlos a bajar de la montaña, y con Link en un estado tan débil fue casi un milagro que pudieran bajar sanos y salvos a la aldea.
-Seguirá enfermo unos días más, pero primero habrá que bajarle esa fiebre. Para eso, nada mejor que un baño de agua tibia. El agua pronto se calentará y podremos dárselo.- Ashei caminó hasta su chimenea y movió un poco el agua que estaba comenzando a hervir.
Acto seguido, entre las dos levantaron el acalenturado cuerpo del muchacho y lo dejaron en una tina de metal con agua tibia.
La princesa ignoraba el casi desnudo cuerpo del chico, la espadachín le cubrió con una manta.
Zelda le acomodó suavemente la cabeza en el borde de la tina y colocó un paño mojado sobre la frente y los ojos, siguiendo indicaciones de Ashei.
-Nnhh... ¿Mhhh? ¿Zel...?- murmuró sin sentido, tratando de quitarse la tela mojada, ella se lo impidió.
-Shh. Aquí estoy. Duerma.-
-Pero... yo...-
-Duerma.- le ordenó tratando de detener el llanto, tan pronto como él dejó su mano caer ella se dio la vuelta.
-¿Qué sucede?- preguntó Ashei un tanto intrigada.
-No me gusta verlo en ese estado. Odio que la gente sufra.-
-No morirá, se lo aseguro.-
-Confío en usted.-
-¿Princesa?- dijo Ashei y ella volteó- Lamento lo de antes, estaba exaltada.-
-No hay problema, sólo ayude a Link por favor.- su cara sin emoción hizo pensar a la humana que mentía.
Después de bañar al muchacho lo arroparon y recostaron en la cama. Ashei comenzó a preparar comida y ambas mujeres cenaron en silencio.
Las horas pasaron lentamente. Se escuchaba el fuerte viento pegando contra la puerta de la cabaña.
La princesa comenzó a dormitar aun sentada en su silla, y después de varios minutos cabeceando el sueño la venció y quedó sumida en sueños.
Ashei se quedó en vela cuidándolos a los dos, después de todo ella era la mayor y se podía decir que estaba a cargo.
-¿Ashei?-
Volteó, sólo para ver a Link observándola fijamente.
-¿Dónde estamos?-
-En mi casa, el yeti te bajó de la montaña. Sí que estuviste mal, la princesa me explicó que caíste en un foso con agua helada.-
-...Ah. ¿Por qué estoy sin ropa?-
-Te bañamos para que se te bajara la fiebre.- dijo simplonamente.
-¿¿Qué!? ¡¿Porqué!?- su cara tomó una tonalidad roja totalmente- ¡Por las Diosas! ¿L-l-la princesa también!?-
-No te preocupes.- en la cara de Ashei se dibujó una sonrisa que él creía que sólo Midna tenía- Ya he visto a más hombres... mejores.- y soltó una risa burlona mientras el chico la miraba avergonzado- Ya en serio, bañé a varios enfermos junto con mi padre, no tienes nada que yo no haya visto... pero no puedo decir nada de ella.-
Zelda aún seguía plácidamente dormida en la silla.
-Ella es tan terca.- Ashei miró con compasión a la princesa- No quería comer si tú no comías, no quería dormir hasta verte bien. Es una buena chica.-
-Lo sé. Es algo reservada, pero es buena.-
-¿Quieres comer algo?-
-Quiero mi ropa.- le dijo sombríamente mientras ella soltaba otra carcajada.
-o-o-
Amaneció en la montaña. Y la noche ajetreada fue dejada atrás por un día claro y despejado en Pico Nevado. Ashei los acompañó en su viaje de retorno al Dominio Zora, y ellos se excusaron que tenían que hablar con el príncipe antes de su regreso a la ciudadela.
Excusa que fue total mentira puesto a que cuando estuvieron en el túnel, Midna los ayudó a tele transportarse a donde habían dejado a Epona la última vez.
Una pieza de espejo ya tenían con ellos, faltaban dos aún.
El viaje a la tumba sagrada comenzaría ahora.
-¡Achú!-
-Deberíamos ir con el doctor de la ciudadela para que le revisara esos estornudos, Link.-
-¡No hay tiempo que perder!- protestó a su vez.
-No quiero darte la contra esta vez, orejón. Pero la princesa tiene razón. Necesitas ayuda, sigues enfermo.- apoyó Midna a la joven.
Y a regañadientes fueron hacia el suroeste, a la Ciudadela de Hyrule.
-
-
¡Qué!? 8 de marzo del 2008 terminé este cap después de meses!
o-O
Ok xD me la bañé, mucho tiempo sin escribir D:
Pero ya no hay trabajo cosplay ni TANTA tarea D:
Se acercan vacaciones de semana santa x3 yujuuuuu, espero poder escribir más seguido ;D
Esto se volverá más emo!
¿Fuego de Din o las lágrimas de Zelda? O-O nadie lo sabe
Gracias a mi casi OmegaReader, lagenerala, que siempre está ahí cuando necesito opinión xD!! LOL!
Y como no sé leer mentes aún, así que dejen sus comentarios :D los adoro, chao.
PD (día de publicación): agregué escena algo importante MidZel xD, esto es de principios de marzo y ya estoy en vacaciones de semana santaaaaaaa: disfruten y no se olviden de comentar ;D
