Casi no subo el capitulo... MUCHO TRABAJO!

Capítulo 12

En el comedor todo se veía igual, los alumnos de diversos semestres charlando animadamente; McCoy divisó a Aira y Caterina cenando en silencio, ambas parecían nerviosas y turbadas; Jophet se acercó a la primera y tras intercambiar algunas palabras dejaron sola a Cat.

— ¿Puedo sentarme?— murmuró al lado de la muchacha que no le contestó, cuando estuvo sentado frente a ella notó que tenía los ojos hinchados e irritados —debo suponer que ya te inocularon la vacuna contra la influenza vulcana—

—No— musitó Caterina removiendo lentamente la cucharilla dentro de su taza de café.

— ¿Entonces?— sin quitar su tono frio McCoy bebió de su propia taza mirándola fijamente.

— ¿Te interesa acaso?— soltó Cat con voz ahogada —creo que mejor me voy a dormir— se levantó pesadamente dejando su cena intacta y saliendo apresuradamente del salón, dejando al médico sin oportunidad de decir nada más.

— ¿Que tiene?— James ocupó su lugar casi de inmediato

—No me dijo nada— resopló Bones, estaba claro que se sentía mal —creo que no hemos sido justos —

— Pensé lo mismo— admitió James —creí que estar en la base era solo un capricho—

—¿alguna vez hablaste con ella?— le cuestionó y distraído en los recuerdos no lo dejó hablar —ella soñaba con salir de Riverside, de viajar, conocer gente— suspiró —ser como tus padres—

—¿y puedo saber cuándo te dijo eso?— con un curioso gesto de duda los ojos azules de Jim estaban fijos en su amigo.

—¿cuando?— se encogió de hombros —ayer que habló conmigo... — sonrió con confianza — por favor Tib ¿no creerás que tu hermana y yo?—

—eso espero— gruño descolocando un poco a su mejor amigo — como sea, se va mañana en la tarde... creo que debo hacer algo en este tiempo para hacerla sentir mejor—

—Bien, planifica algo, yo veré la manera de acercarme de nuevo a Cat—

— ¿y por que tú?— Jim le miró inquisitivamente.

—Porque tú eres su hermano y le será mas fácil mandarte al diablo— respondió de inmediato — ¡déjate de tonterías, estás por dejar de ver a tu hermana por un año o más y sales con ridiculeces!—

—Lo siento...— contestó Jim —ve por ella, te llamo en cuanto tenga listo algo—

Leonard abandonó el comedor, después de guardar un par de cajas en un área casi abandonada de la base la buscó casi en todos los niveles, no estaba en su dormitorio o en el de alguna de sus amigas, tampoco en el salón de tiro o en la biblioteca ni contestaba su comunicador ¿donde estaba?

—Creo que la vi en la bahía de embarques— le avisó Gaila a quien se encontró camino a las oficinas administrativas —quise despedirme de ella pero... me ignoró—

—si... y admito que parte de la culpa por que esté así es mía— suspiró resignado dirigiéndose a la bahía, donde la encontró sentada en unas cajas metálicas listas para ser embarcadas.

—Hay mucho movimiento— susurró al lado de la joven que no volteo a verlo.

—son suministros para Vulcano, el embajador Sarek ha solicitado provisiones de intercambio... además de lo que vamos a consumir... al parecer la comida vulcana no es tan apetecible para los humanos después de cierto tiempo—

—no es mala, pero debes acostumbrarte... te sugiero comenzar con la sopa plomeek—

—Eso me dijo Uhura— respondió con la vista fija en la nave frente a ellos — nos vamos en esa nave—

— ¿La Horatio?— Bones se apoyó en la baranda, el enorme cristal dejaba ver la nave que se llevaría a su amiga —es nueva—

—Eso dicen— suspiró la chica — ¿que quieres?— preguntó de golpe y sin tiento confundiéndole un poco.

—Quiero pedirte disculpas a nombre de James y mío— contestó —fuimos unos perfectos idiotas al reaccionar así — la muchacha no respondió — quiero compensarte... es decir... quiero corregir ese error... ¿aceptas?—

— ¿corregirlo? ¿Como?— curiosa lo miró con un simpático gesto.

— Simple— sonrió más tranquilo tomándola de la mano suavemente y tirando de ella —sígueme—

La guio veloz por entre los pasillos, llegaron al área de carga, entraron por un ducto arribando a una especie de ático.

— ¿Donde estamos?— susurró Cat, Leonard sacó una caja de un entrepaño y le entregó algunos emparedados, desempacó también un par de botellas y unos vasos.

—Al parecer es una sección que se usaría como sala de descanso o reuniones— miró hacia el enorme ventanal —la vista es genial, pero la estructura resultó poco atractiva por lo que encontré en los reportes de diseño en la base de datos— terminó de arreglar el improvisado picnic— ¿recuerdas la merienda que tuvimos la noche previa a mi partida?—Cat asintió.

—si... los emparedados— suspiró la muchacha dirigiendo su vista hacia el gigantesco cristal blindado que le ofrecía una panorámica espectacular de la tierra —voy a extrañar esta vista—

— un año o más—

—Tal vez—Cat tomó un sándwich —entiendo que Jim y tu se enojaran conmigo, pero... no tengo opción Leonard—

—Tienes opciones, siempre las hay—

—no en este caso, no solo yo... mis compañeros tampoco tienen opción... Jophet nos dijo que estamos bajo consigna militar... si nos negamos a entrenar en Vulcano o desertamos en cualquier momento hay órdenes directas del alto mando sobre enviarnos a una prisión cercana a la gran barrera— murmuró asustada

Bones casi se ahoga con su bocado cuando escuchó a su amiga —entonces tu también... ¿quien los...?—

—no nos amenazan, tenemos que ir a Vulcano, vamos a ser introducidos en la filosofía vulcana básica... aprender a...—

—A despojarse de los sentimientos, el kolinhar—

—Es solo el inicio de nuestro entrenamiento, creen que tenemos habilidades aún por descubrir— suspiró recibiendo un vaso con cerveza que degustó con calma — ¿andoriana?—

—Quiero que tu despedida sea inolvidable... sobre todo si te van a convertir en una helada vulcana—

—en primera... no me voy a convertir en una paleta vulcana— respondió riendo con dulzura — en segunda ¿piensas embriagarme?— levantó la ceja divertida.

—No— Bones se encogió de hombros —solo... —Cat lo interrumpió

—solo quieres que me relaje... lo sé—

— ¿como lo sabes? no termino siquiera la frase pero tu...—

—precisamente ese es el motivo por el que nos envían a Vulcano, Aira, Jophet y yo somos extremadamente sensibles... no me daba cuenta antes porque no me habían entrenado... sabia de alguna manera que era rara, distinta a los demás... aquí me han demostrado que tan extraña soy—

—Ser sensible no es raro o extraño—

—lo es en la medida que percibimos las cosas... magnificamos los sentimientos y sensaciones que nos rodean, a veces es como si escucháramos lo que los otros piensan, como si lo que sienten lo sintiéramos nosotros mismos—

— ¡vaya! ha de ser sumamente incómodo—

—Sobre todo cuando te das cuenta que esas sensaciones son solo momentáneas— murmuró volviendo a poner su atención hacia la tierra —estando en la base Aira ha tenido muchos conflictos emocionales, debe estar bajo vigilancia constante... Jophet tiene más control... parece que a él si lo han entrenado—

— ¿y tú?—

— ¿yo? como Aira soy muy sensitiva pero creen que tengo el suficiente autocontrol como para que no se preocupen— suspiró — al menos lo tengo... pero no con todo el mundo—

—Y se puede saber... ¿quien hace que salgas de ese autocontrol?— buscó mirarla fijamente, tal vez un poco preocupado por la respuesta, Caterina no dijo nada, le dedico un dulce pestañeo con una sonrisa como contestación, cosa que le hizo sentir ridículamente tranquilo.

No hablaron por algunos minutos, merendaron en silencio mientras la enorme base giraba lentamente dándoles diferentes vistas de los continentes terrestres, ocasionalmente alguna nave cruzaba por su campo de visión.

— ¿Me vas a extrañar?— por fin se decidió a hablar Bones

—espero que no... Porque entonces fallaría en mis practicas— respondió con una suave risa —pero en este momento si, ya te extraño—

— ¿vamos a estar en contacto?—

—Tanto como tú quieras—Caterina se levantó para comenzar a limpiar y recoger la evidencia de su improvisado pic nic —cuando quieras hablar conmigo podrás hacerlo... siempre y cuando no esté en clases o prácticas—

De nuevo un silencio incomodo invadió el lugar por un breve instante

—mañana... tengo que preparar mi equipaje, mis documentos... ir a la embajada vulcana a soli...—

—lo sé— la interrumpió sonriendo y sin previo aviso la tomó en sus brazos, estaba decidido demostrarle durante al menos doce horas de cuanto la extrañaría y sobre todo, dejar una huella tan profunda en ella que ni con todas las técnicas vulcanas pudiera dejar de sentir algo por él.