Nota de autor: De verdad lamento no haber actualizado en tanto tiempo, pero la universidad y otros problemas me han traído de cabeza. Ahora debo decirles que me he redimido y el fic está terminado. La próxima semana espero subir el capítulo final.
Espero me disculpen. Un abrazo para todas y que este sea un excelente año para ustedes.
.
Desde que comencé a amarte
Capitulo 12
.
Una semana después
No había nada que quisiese más en esos momentos que quitarse a Takeru de la cabeza. Quería olvidar que ella había sido parte de su vida, de su familia y de su infancia.
Hace unos minutos escuchaba el sonido de la puerta, pero le faltaba motivación para moverse de ese lugar.
No había ido a clases en toda la semana, mientras repasaba mentalmente las palabras blasfemas de Takeru, intentando creerlo realmente, porque había sido difícil, llegar al punto en el que estaba, en donde sabía que la podía mandar al carajo, había sido difícil.
Entre todo eso, la desesperación, la desilusión, la angustia y la culpa por su familia y…. por ella, pensó que lo iría a ver, que de pronto abriría la puerta y la encontraría ahí parada, con sus verdes ojos preocupados y su cuerpo dispuesto a estrecharlo para curar su angustia, había rogado por sus brazos todas esas noches, pero Sakura no llegó y tampoco lo hizo Takeru para comenzar con la farsa de que lo quería.
Se levantó de la cama en la que estaba echado, quizás era Sakura, quizás se había acordado de él, quizás…
Por favor que fuera Kinomoto, necesitaba un poco de su amor, necesitaba un poco de ella.
-Ah… Eriol-Fue lo único que dijo cuando lo encontró a él en el umbral de su puerta.
-Pensé que te alegrarías un poco más de verme
-Si, eh –Se rascó la cabeza, era difícil alegrarse por algo, mucho más por algo como la llegada de Eriol, si hubiese sido ella quizás sería distinto. - adelante. ¿Cómo has estado? –Preguntó por cortesía.
-Cómo has estado tú, parece que el mundo se te hubiese venido encima.
Mientras escuchaba eso se tiró en el mullido sillón de su living, Eriol hizo lo propio con una de las sillas de la estancia.
-Se me vino encima amigo, completamente encima.
-Es por Takeru verdad –Le dijo Eriol elocuente.
-Ja… me imagino que siempre lo tuviste mucho más claro que yo –Le respondió con algo de pesadez. Recordar que era y había sido un estúpido, no le caía muy en gracia.
-Kinomoto es una chica que no sabe mentir Shaoran, debiste creer en ella.
Miró a Eriol ceñudo, sabía lo que debía haber hecho, había repasado durante esa semana en su cabeza todas las cosas que debió haber hecho y no hizo.
-Ya... entiendo, lo siento. –Se disculpo Eriol.
-Lo peor de todo –Comenzó a decir mientras miraba su techo –Es que no sé como hacerle frente Eriol… ella era, como parte de mi familia
-Creí que era la mujer de la que estabas profundamente enamorado –Le comentó en tono casual su mejor amigo.
-Eso también pensaba yo hasta que… Kinomoto terminó de meterse en todos los espacios de mi cabeza… no puedo dejar de pensar en ella… aún ahora, después de saber todo eso, sólo puedo sentir remordimiento por no haberle creído, por los golpes que le dieron aquella vez… por sus palabras sinceras, por mis maltratos... me enamore de ella.
-Bien! –Lo felicito su amigo –Hasta que pudiste reconocerlo en voz alta
-Ya lo había hecho –Dijo mirándolo ceñudo nuevamente –Se lo dije a ella… pero no me creyó
-No debes haber sido muy convincente. La Kinomoto que conozco, aunque lo esconda, muere por cada uno de tus huesos.
-El maldito de Tsukishiro está en medio, en medio de Kinomoto y de mi y en medio del entuerto con Takeru, Tsukishiro está en medio de todo, el mal nacido…
-Ya va, no estoy entendiendo Shaoran
-Escuche a Takeru hablar con Tsukishiro el viernes pasado, hablaban de lo poco que me soportaban, de cómo podrían alejarme de Kinomoto y de como Takeru podría engatusarme.
-Viejo… Takeru no necesitaba engatusarte, estabas en un trance permanente
-Eso era antes amigo… justo esa semana… todo había comenzado a cambiar, por el rápido acercamiento de Tsukishiro a… Kinomoto –Por un segundo pensó en nombrarla Sakura en voz alta, como lo hacía en sus pensamientos, como se lo había dicho alguna vez, pero ahora era diferente había perdido la capacidad de hacerlo… era demasiado intimo y sentía que debía ganarse el derecho…
-Entonces Tsukishiro también es un chico malo?
-Eso no lo puedo asegurar, en todo momento protegió a Kinomoto, la defendió de Takeru, al que quiere aplastado es a mí, pero ahora… sinceramente me parece lo más natural del mundo, la hice pedazos Eriol… ella ya no quiere confiar en mi nuevamente.
-Y lo entiendo, cuando llegó a tu casa aquella vez que estabas borracho después de haber tragado y tragado vasos de alcohol por tu desamor con Takeru, supe que esa chica no se merecía ni uno de tus tratos, se le salía por los poros el amor que te tenia y tu lo hiciste pedazos.
-Gracias, sabía que venías a darme ánimos. –Le dijo irónicamente
-Es que ahí está el pero amigo, todo se puede volver a arreglar, no tiene por que quedar así.
-Lo he estado intentando… pero Tsukishiro parece su sombra
-Que harás entonces
-No sé, ni siquiera sé que pensar correctamente, el entuerto de Takeru me revuelve la cabeza. Pensaba ir a la fiesta y encararla, ella dijo que terminaría ahí con Yamasaki e intentaría retenerme…
-Me parece una idea muy buena, solo tienes un problema viejo
-Cuál
-La fiesta empezó hace como hora y media, si no te decides ahora no llegarás.
Mierda! Tanto tiempo había estado perdido completamente en las cavilaciones de sus desastrosas ideas, tanto así que los días o la noción de ellos se le había esfumado entre la tristeza y la rabia.
-Sabes que es lo bueno de todo esto –Dijo Eriol divirtiéndose con su desesperación.
-Qué
-Que soy tu amigo
-No me jodas Eriol –Dijo parándose y comenzando a dar vueltas entre su habitación y el lavadero –Podría simplemente vestir así pero… no me dejarían entrar, mierda… -olvide por completo el día de la fiesta.
-Pues yo no. Tu traje está esperando afuera junto con el mío, solo es cosa de lo traiga
Lo miró detenidamente, decidiendo si estar agradecido o enfadado. Maldito Eriol pensó después, lo había desesperado sin razón alguna, el siempre había tenido la solución.
-Entonces ve a buscarlo no hay tiempo que perder.
Eriol rio divertido mientras musitaba algo así como… a sus ordenes señor.
Se sentó a esperar. Necesitaba saber exactamente que iba a hacer, porque ahora mismo no tenía idea. Había estado pensando todo este tiempo, en lo mala que ella había sido, en la pobre de Sakura y en su familia, pero ahora cuando llegaba el momento para hacer algo… no quería nada. Esperaba realmente… en el fondo, no tener que enfrentarse a ella por que una cosa era cierta, podría estar lista para enviarlas carajo por ser una maldita enferma, pero había crecido con ella… esos cariños no se borran tan fácilmente. No sabía qué hacer exactamente…
-.-..-..-.
En La fiesta
La miró detenidamente, la curvatura de sus piernas era perfecta, su cintura lucía extremadamente pequeña en ese vestido negro, tenía accesorios en su muñeca y en su cuello, un accesorio bastante peculiar pensó, porque lo único que hacía era llamar su atención hasta su busto, más prominente de lo que recordaba hacer visto la última vez que se había atrevido a dirigir sus ojos hasta ese lugar. El cabello, seguramente había sido idea de ella, lucia mucho más angelical de lo que la habían querido vestir, una trenza que nacía justo en el lado derecho de su sien se extendía delicadamente en hebras cada vez más finas hasta el lado izquierdo de su cabellera, permitiéndole a su cabello caer en cascada desde su hombro… hasta su rostro…
angelical y provocador… ¿de qué manera podía hacer eso? Se preguntó aún cuando ya tenía la respuesta… Tomoyo era una maga con el maquillaje.
-¿Qué demonios le pusiste a Sakura encima Daidouji? -La encaró cuando por fin fue capaz de hablar. Tomoyo lo vio con los ojos abiertos y sin pestañear, ella sabía perfectamente que cuando vociferaba su apellido en vez de su nombre era porque realmente estaba enfadado.
-Es un vestido corto y ajustado, no veo el problema, yo traigo uno similar –respondió ella cuando dejo de sorprenderse de la rudeza de Yue.
-Así es que no ves el problema… solo mírala por favor.
Y ahí estaba Sakura, con un vestido perfectamente ceñido, bastante corto y en tiritas, un escote en forma de corazón y unos cuantos pliegues diagonales en la cintura. Cualquier otro día hubiese preferido ponerle algo más holgado, pero ese día su mejor amiga debía lucir atrevida, porque Yue y ella habían preparado una bomba como plato fuerte de la coronación y tenía que salir todo perfecto.
-Déjalo, tú no entiendes, la iré a buscar
Sonrió mientras lo veía avanzar hasta ella. Claro que entendía, siempre había entendido, aún siendo muy pequeños había entendido que Yue incluso mataría por Sakura, cuando se dio cuenta de eso pensó inmediatamente que aquello debía ser mucho más difícil que dar la vida por alguien. El amor que Yue tenía por Sakura, era tan grande, tan monumental… que perfectamente podía hacer la vista gorda a todo lo que le habían enseñado en su vida… a sus propios valores y a sus propios fantasmas, por protegerla
Suspiró, esperaba encontrar algo tan profundo alguna vez. Un amor que te cegará la cabeza no era tan malo como habitualmente creían, solo había que aceptar las consecuencias y mientras tanto disfrutar de ese amor profundo, de esa sensación ardiente en el pecho. Un amor alocado… al menos le gustaría sentirlo una vez, pero ella seguramente tendría otro tipo de amores, superficiales o sofisticados, con alguien recatado… como quería su madre.
Suspiró por segunda vez consecutiva. Necesitaba un poco de aire. Debía reconocer que a veces envidiaba la vida de Sakura, tan llena de cosas, claro que detestaba todo el dolor que eso le pudiese hacer sentir pero… para ella eso no hubiese estado tan mal, era más dura, mucho más fría algunas veces.
-Eh, Daidouji, la fiesta es adentro-
En qué momento había llegado, tal vez pensaba perseguirla como si estuviese loco.
-Que es lo que quieres… Hiragizawa. –Le dijo sin mirarlo.
-Acabo de llegar y así es como recibes –no le prestó mayor interés y se apoyó en el barandal, para respirar un poco de aire fresco.
-Es la única forma que conozco para tratar contigo –Le respondió monótonamente.
-Eres interesante –había dicho el inglés. Interesante… demonios claro que era interesante, lo sabía perfectamente… para el debía ser una puta chiquilla rica interesante, que no caía a sus brazos ni deseaba que la llamará por su nombre ni su galantería.
-¿Por qué? Porque no te meneo la cola como las otras chicas? No me molestes hoy Hiragizawa estoy ocupada.
-Siempre estas ocupada Daidouji
Se volteo para mirar al inglés por primera vez. Había querido reclamarle, pero no fue capaz de hablar inmediatamente, él lucía un traje perfecto, en un cuerpo perfecto y con un engreído rostro perfecto.
-No es de tu incumbencia Hiragizawa –Dijo e intentó salir rápidamente de ahí, quedarse con él le parecía peligroso, demasiado arriesgado, pero la mano de él la sujeto. Estaba yendo demasiado lejos.
Sintió como la piel se le erizaba con el contacto. Cerró los ojos, esto terminaría mal como siempre… cada vez que se le acercaba alguien podía recordar al pie de la letra las restricciones de su madre, logrando alejar todo aquello que parecía emocionarla. Su personalidad se volvía dura y fría en contra de su voluntad, nadie había durado tanto como Eriol.
-Yo te gusto –Fue lo que soltó ese chico de pronto –Lo sé, ahora mismo, sé que si te volteo tu rostro estará tan rojo que no podrás ocultarlo.
Se mordió el labio mientras él la volteaba. Demonios, se sentía atrapada.
-Es por indignación-Se apresuró a decir con semblante serio y a mirar a cualquier dirección menos a los ojos de ese muchacho. Su madre jamás lo aprobaría, un tipo como él con su reputación, diría que seguramente quería a jugar con ella… no sería para nada validado. Aún cuando le pareciese divertido, aún cuando le gustará, si su madre no lo aprobaba, la historia estaba destinada a fracasar antes de empezar.
-Estamos en un problema entonces, señorita Daidouji
-Por qué habríamos de estarlo –Le espetó molesta
-Por que no le estoy creyendo absolutamente nada… quizás podríamos probar…
Y entonces él, se fue acercando a ella despacio, tan despacio que sintió su respiración sobre su rostro y la tibieza de su cuerpo pese a no tocarse.
-Realmente eres hermosa Tomoyo… pero, eres mucho más interesante que hermosa.
-Que intentas decir –Le dijo ofendida
-Que quiero conocerte… como nunca quise conocer a nadie
Y después de eso, pese a que no creyó que fuese a ir tan lejos, sus labios se estamparon contra su boca de manera delicada, suave y dulce. Y entonces ella no lo pudo evitar, descubrió que había querido ser besada desde mucho antes, descubrió que un beso a veces podía ser más que un beso, podía ser un contrato.
-Eres… demasiado presumido Hiragizawa
-Y tú, demasiado mentirosa pero…
-Pero que –Sabía perfectamente que lo era, no reclamaría por ello
-Eso también me gusta Daidouji.
Ella nuevamente coloreo su marmórea piel de rojo. Había algo que no terminaba de entender, le gustaba aún sabiendo todas esas cosas de ella, esas que ella intentaba esconder todo lo que fuese posible.
-Pero iré lento contigo… hasta que lo reconozcas, Daidouji.
Fue lo último que dijo hasta que Eriol se volteó para seguir caminando hacia la fiesta. Ella quedo ahí, y sonrió. Tendría que esperar…
-.-..-.-.-.-.-.-
Miró hacia todos lados, pensaba que quizás llegaría a esa fiesta, más bien había esperado verlo ahí. No sabía que había pasado con él, nadie sabía de sus inasistencias a clases y se había obligado a si misma a no preguntar, pese a que la curiosidad y la preocupación la estuvieron matando durante toda la semana.
-Ya voy Yue –Dijo mientras se acomodaba el vestido. Yue la había estado llamando insistentemente desde hace un rato, cerró los ojos. Tomoyo había tenido la estúpida idea de que ese vestido se le vería bien pero… ni en un millón de años sentiría cómoda con él.
-Ven, ponte esto… no sé en que estaba pensando Tomoyo cuando te puso este escogió ese vestido.
Sintió como el saco de Yue caía sobre sus hombros. Lo miró agradecida. Por alguna razón pensaba en esos momentos que Yue era mucho más alto que ates.
-Yue…
-Si –Dijo el preocupado por algo del ambiente, como si buscará algo con los ojos. Esperaba que no buscase lo mismo que ella.
Hace días que Yue se preocupaba por algo sin decirle, lo sabía perfectamente, porque podía verlo en sus ojos platinados, era algo que le angustiaba… sin embargo y pese que quería hacerlo, preguntar era algo a lo que no tenía derecho alguno él había mantenido su curiosidad al margen pese a haberse preocupado por ella en el pasado, la había acompañado y apoyado en silencio hasta que sus labios decidieron moverse para explicarle el tormento que había estado pasando, él seguramente se había comido todas sus dudas muchas veces, por respeto a ella y a sus por decisiones, por todo eso ella al menos debía intenta mantenerse al margen, apoyarlo y esperar.
Se sentó junto a Yue en silencio, sorbió cada cierto tiempo el popote de su bebida y miró cuidadosamente a su alrededor, cada vez se llenaba de más y más gente, pero no veía a Li por ninguna parte, vio a Eriol seguir los pasos de Tomoyo y ahuyentar diplomáticamente a algunos chicos que intentaban conversar con ella, al parecer Li no había llegado con él.
Volvió la vista Yue después de un tiempo, tenía la preocupación marcada en la curvatura de sus cejas.
Yue – volvió a llamarlo. Definitivamente no quería verlo más así. Intentó sonreírle y cogió su mano –Ven, vamos a tomar algo de aire, aquí… está lleno de gente.
El la miro curioso, no es que le molestará estar a solas con Sakura pero le parecía extraño que quisiera moverse de ahí, pensaba, mientras la veía recorrer la gente que esperaba por algo, y que ese algo era Li, por eso no se había movido ni un centímetro de de su lado.
Asintió, salieron al exterior sin decir nada, se sentaron en las escaleras y esperaron, ella seguramente por Li y él… él porque alguna señal le avisará que ya era tiempo de comenzar la venganza.
La música se escuchaba suave en el interior.
Sintió la mirada de Sakura preocupada y luego la escuchó decir:
-Quieres bailar Yue… como cuando éramos pequeños.
Ella sonreía con tristeza, casi melancólica. Hace mucho tiempo cuando eran pequeños Sakura y él habían dado muestras de su poca gracia con el baile en las navidades y cenas de la casa de los Kinomoto.
La tomó del brazo y le devolvió la sonrisa, si ella le concedía una pieza él no haría nada para negárselo.
Tomó su mano delicada y dejo que ella se pusiera de pie, aún traía puesta su chaqueta, sus cabellos sedosos cubrían su hombro, daba pasitos pequeños, torpes y delicados a la vez, pero sobre todo de lo que estaba más consiente era de que se apegaba a su cuerpo, sus brazos…
Él la quería… él siempre la había querido. Incluso ahora cuando su piel brillaba, su cabello era sedoso y ella parecía completamente diferente, incluso si no era la Sakura de la cual se había enamorado, seguía ahí, cándida, dispuesta, radiante y le sonreía…, le sonreía justo ahora…
Supo entonces que quizás lo más probable era que nunca podría quitarle los ojos de encima.
Sabía perfectamente que ella estaba enamorada de Li, del estúpido de Li, del desgraciado de Li. Suspiró. Por ahora no pensaría en eso, solo quería pensar en el cuerpo de ella moviéndose al compas de la música de manera lenta, en sus ojos verdes mirándolo sonrientes, en sus labios carnosos y su riza clara.
Mientras bailaban pensó que después de lo que pasará ese día seguramente ella cambiaria, seguramente Li cambiaria y la posibilidad de tenerla así de cerca, con esos ojos mirándole de esa manera, nos sería tan alta, por eso decidió que al menos… tendría un beso, al menos besaría aquello que tanto tiempo había deseado, dejaría de ser su amigo por unos segundos, sólo unos segundos, y haría que fuese mágico, porque ese sería el primer y último beso que le daría… se lo decía su instinto.
-Espero me perdones por lo que estoy a punto de hacer, pero no lo siento Sakura. -Dijo mientras se inclinaba hacia ella y con su mano derecha tomaba su nuca. Lentamente dejo que el peso de sus labios rosara los de ella y su mano izquierda se apoderara de la nuca de ella para atraerla hacia él.
El olor de Sakura era algo embelezante pero sus labios… detestaba saber que no los volvería a besar, detestaba pensarlo pero en ese segundo en el que ella se dejaba hacer y que respondía con movimientos delicados a sus besos… a sus labios intentó no pensar en eso, intentó en vez de ello grabarse la curvatura de su boca, sus movimientos, la sensación de su nariz contra su mejilla… intentó grabarse todo eso de forma perfecta.
Cuando la soltó pudo ver sus ojos brillantes, sus mejillas sonrosadas y sus labios hinchados. De algo estaba seguro, esa imagen no se le olvidaría por nada en el mundo.
-Yue –Susurró ella sin soltarlo, enrollando con más fuerza sus dedos alrededor de su cuello, como si estuviese bien, como si ser besada por él fuera correcto.
Intento no ilusionarse con el asunto, intento que ella viera que no estaba bien hacerlo sentir de esa manera.
-Saku… yo sé que no me quieres… al menos no de esta forma, ni como querías a Li pero… si pudieras ver un poco más allá de eso, yo nunca te haría daño –Ella no dijo nada y su silencio lo petrifico -no estás molesta?
-No -le susurró ella contra su pecho.
Era tan... pequeña tan delicada, costaba creer que hubiese aguantado tanta basura, en su vida.
No sabría jamás que habría pasado si unos metros más allá no hubiese reposado Li, quien se había quedado fuera de la fiesta esperando por un buen plan.
Los había mirado desde el mismo instante en que habían salido de la fiesta y después de verla, con ese vestido ceñido y esa hermosa trenza en la cabeza, tan provocativa y dulce a la vez, no había podido quitar los ojos de ellos. Sí, de ellos porque en esos momentos no se podía ver a Sakura sin tener que fijar los ojos también en Tsukishiro.
Intentó ocultarse para no ser descubierto como un maldito marica. Ahora que sabía cómo habían sucedido las cosas y que podía recordar perfectamente como la había tratado esos días en los que pensaba que no la amaba, sentía que era justo verla ahí con Tsukishiro y sentirse mal por ello, merecía el desazón de su pecho cuando los dedos de él tocaban su cintura y se cernían a ella…
De pronto ella llevó sus pequeños brazos hasta la nuca de él, con sus dedos acarició el cabello de Tsukishiro y …
No quiso ver más en ese momento. Quizás ella había dejado de quererlo realmente, después de todo, era lo que Kinomoto había estado deseando.
Pero entonces... sus ojos decidieron ser rebeldes y volvieron a mirarla justo en el instante en que Tsukishiro apresaba sus labios, justo en el instante en que ella correspondía torpemente…
Por un momento, no supo que pensar, por un momento fue como si su cabeza se apagara y reprodujera el tacto de Yue en los hombros de Kinomoto…
Mierda, era irracional, era egoísta pero no podía dejarla ahí, con el maldito de Tsukishiro.
Camino los pasos que hacían falta para estar cerca de ella y la llamo
-Kinomoto –Le dijo, y tan pronto su nombre fue dicho ella se volteó. Sonrió a medias como si no pudiera evitarlo pero tampoco quisiera hacerlo. Tsukishiro hizo una mueca malhumorada pero decidió no moverse, y tener esa mirada socarrona en el rostro.
-Li… que haces, que haces aquí –Preguntó ella con la voz un tanto más dura de lo que recordaba. Intentó no perturbarse por ello.
Como si la voz de ella fuese una especie de detonador, el cuerpo del maldito platinado se movió al mismo tiempo que la pregunta de Sakura para posicionarse frente a ella de manera sobre protectora.
Se rascó la cabeza. Necesitaba que entendieran que ya nunca más le haría daño a esa mujer.
-Vine a la fiesta… que más podría ser –Le respondió a ella tratando de parecer imperturbable. Dejó de mirar a Tsukishiro y cambio sus ojos a la pequeña muchacha que le miraba con temor, con asombro y… algo más
-Kinomoto yo… necesito hablar contigo. –Le dijo con sinceridad, con preocupación, olvidándose de la tercera persona ahí presente. Apelaría a la bondad de ella… no le quedaba mucho más que eso.
Ella titubeo, dudo antes de mirarlo pero cuando lo hizo sintió como sus ojos le pedían disculpas.
-Yo… lo siento Li, estoy acompañando Yue. –Esa fue la primera de todas las dagas que sentiría clavarse en su pecho esa noche, lo sabía, seguramente vendrían otras más.
Miró a Tsukishiro con el seño fruncido, intentando torpemente que él les dejase aún cuando fuera un segundo el camino libre.
Como si fuese algo preparado el celular de Tsukishiro sonó inesperadamente. Contra todas las expectativas revisó el mensaje y gruñó algo entre dientes. Miró a Sakura y se inclinó para susurrar algo en su oído.
-No intentes acercarte demasiado a ella, porque juró que dejo todo y vengo a molerte a golpes.
No le respondió nada, por unos segundos se dedico a ver la espalda de Tsukishiro. Sospechaba porque tenía que marcharse, pensaba que quizás la hora ya había llegado, que Takeru estaba ahí, lista para empezar el maldito juego, sin embargo, por alguna razón aquello no podía importarle menos en ese momento, lo único que realmente le preocupaba era Sakura, quería quedarse con ella, salir pronto de ese lugar pero con ella de la mano.
-Hey… Sakura –Le dijo mirándola –Estas… muy bonita. –Hoy, no quería ser molesto
-Dónde has estado Li… durante la semana… -Ella seguramente no quería que sus ojos se vieran de esa manera, sin embargo el reproche se colaba entre sus pupilas.
-Pensé... que no habías notado mi ausencia –Lo decía con toda la sinceridad del mundo, por un momento pensó que para ella había sido sólo un puesto vacio.
-Sabes que eso es imposible –Le dijo ella mirando hacia el suelo con las mejillas sonrosadas pero con una expresión dura. Como si realmente no quisiera decir lo que había dicho.
-Debo admitir que creí que llegarías a mi casa en algún momento, de hecho lo estuve esperando -le dijo con sinceridad.
Ella lo miró con sus verdes ojos diáfanos y su boca entreabierta, una inclinación sutil hacia delante pero no dijo nada. Por un momento sintió que quería disculparse, pero debía ser su imaginación.
-Está bien si no lo hiciste, creo que entiendo tus razones.
-No Li… yo creo que no las entiendes –Le dijo ella con una voz delicada. Por un segundo pensó creerle…quizás no la entendía tan bien como él pensaba, y no era que ella se sintiese herida, ni que tuviese miedo de él, quizás… simplemente lo odiaba.
Sintió un liquido frio recorrer su espalda ante tal pensamiento. No, eso no debía ser… ella no podía odiarlo, tenía que ser otra cosa.
-Qué es lo que no entiendo... explícame entonces Kinomoto, explícame porque quiero entender y no quiero perderte –La necesitaba, y se le estaba arrancando con cada palabra.
Sus ojos verdes lo miraron entristecidos.
-Que… acercarme a ti es peligroso para mí –Ella había comenzado a llorar, nuevamente había comenzado a llorar pero de una manera extraña, sin expresión, como si sus ojos brotaran lagrimas por si solos -… como ahora, yo no sé realmente que…
El se acerco despacio, nuevamente estaba haciéndole daño, destruyendo su tranquilidad y la escasa felicidad que lograba junto a… junto al maldito principito. Con su mano derecha limpio una de sus lágrimas…
-Lo siento Kinomoto… de verdad lo siento…
-Tenía tanto miedo de que algo te hubiese pasado… y ni siquiera lo sabía… -Dijo ella mientras dejaba caer su cabeza en su hombro, casi sin fuerza, como derrotada -cuando estoy contigo Li, mis emociones me controlan. Es como si estuviese a tu merced….
Ella había tenido miedo por él todos esos días, pero seguramente no se había dado cuenta hasta ahora, que lo veía ahí frente a ella… que había podido sentir su mano en su mejilla.
-Es como si estuviese dispuesta a que puedas hacerme daño -Sentenció Kinomoto y entonces… él entendió lo peligroso que podía ser a los ojos de Sakura.
Sus músculos se endurecieron por la tención que había provocado ese comentario.
-No… -la interrumpió el suavemente, las palabras de ella estaban llegando demasiado hondo –no Kinomoto… -le dijo mientras ahí donde no había nada y nadie, donde la música se escuchaba despacio y la brisa era un tanto fría la atrajo hacia su cuerpo, no de manera posesiva, no como el hombre orgulloso que siempre era sino como un hombre destruido, un hombre que había hecho pedazos aquello que amaba con sus propias manos, con su propia boca y con todas sus mentiras y verdades. –Yo no volvería a hacerte daño nunca más… quiero cuidarte Kinomoto, ya te lo había dicho… -le susurró contra su cabello mientras aspiraba su aroma –Yo también tengo miedo Kinomoto… -Le confesó mientras la apretaba más contra su cuerpo. -tengo miedo de que ya no exista manera de que puedas creer que te quiero… tengo miedo de que te alejes de mi, tengo miedo de tu recuerdo… incluso, ahora que lo pienso claramente creo que tengo miedo de ti Kinomoto, de esto… pero ya no me importa… todo el tiempo tuve miedo… -Dijo mientras la estrechaba, había deseado hacerlo todos esos días
-Yo… de verdad quiero creer Li… moriría por creerte pero tengo tanto temor de todo esto… siento que en cualquier momento, Takeru o
-No te preocupes por ella, conozco las intenciones que tiene… la escuché por accidente hace unos días, no debes temer por lo que pase con ella, yo te creo.
Durante un largo minuto ninguno de los dos dijo nada, durante un largo minuto el sintió que ella procesaba todo lo que estaba diciendo… y eso lo aterrorizó, sin quererlo ni planearlo había llegado el momento en que se estaba jugando todas las cartas que tenía por ella y si esto no funcionaba… si las palabras que le decía no surtían efecto alguno, habría perdido completamente.
-No, en realidad no me creíste Li, tú creíste en lo que tus ojos vieron y lo que tus oídos escucharon, no me creíste a mí, sino a ti mismo.
La separó un poco de él para verla, pero tenía la cabeza agachada. Lo que había dicho era cierto… y era el comienzo de todas sus desgracias porque las cartas no estaban funcionando.
-Vamos Kinomoto, sabes lo difícil que es entender que mi mejor amiga de toda la vida es una maldita arpía, me cuestione tus palabras muchas veces… pero siempre estaba el recuerdo de ella, de su familia… era difícil deshacerme de una vida de mentiras.
-Entiendo –Dijo ella sin mirarlo pero con una voz suave y delicada. –Pero aún no estoy preparada para ti… Li. Siento… -ella respiró y lo miró a los ojos, por tercera vez esa noche, como no lo hacía hace tiempo pudo ver sus ojos verdes taladrando su cabeza a menos de treinta centímetros de distancia. –Siento que podría hacer cualquier cosa que me dijeras Li, siento como si contigo no fuese yo misma, como si fuese un alguien que intentará complacerte… aún no puedo dejar de ser esa yo…
-Entonces podrías complacerme…
Ella frunció su ceño en señal reprobatoria
-Sabía que seguías siendo la misma persona de siempre. -Hizo un ademan para avanzar logrando dar media vuelta y comenzar a caminar hacia el interior del recinto, sin embargo él simplemente quería verla de ese modo, enfadada y terca, como casi nunca la veía. Sostuvo su muñeca y la atrajo hacia su cuerpo nuevamente, pero de espalda.
-Podrías complacerme ahora Kinomoto -le susurró a su oído mientras podía sentir perfectamente su espalda chocar contra su pecho. -Porque lo único que quiero es que seas feliz… conmigo.
Sintió como el peso de ella se inclinaba hacia su lado... como si cediera a sus ruegos.
-por favor Kinomoto –Le rogó contra su cabello -por favor… juro que lo que estoy diciendo es verdad… que cada puta palabra es cierta… por favor, confía en mí.
En una señal casi mágica los dedos de ella se enrollaron con suyos. No dijeron nada, ni ella ni él levanto siquiera un murmuro pero ambos sabían perfectamente que eso significaba que ella estaba cediendo, que estaba aceptando sus suplicas…
Pero dios quería castigarlo un poco más por toda la mierda que había hecho, porque justo en ese instante los gritos de Eriol y su figura desarmada llegaron a romper todo lo que tanto le había costado construir con ella.
Y más pronto que tarde el ambiente cambió, Sakura se separó de él al mismo tiempo en que sus ojos hicieron contacto con Eriol y el frío se extendió a lo largo de su cuerpo.
-Hermano, tienes que venir a dentro… -Le informó Eriol agitado
-Que te paso? Y cómo demonios sabías que estaba aquí?
Casi le reclamó, después de todo su interrupción había sido muy inoportuna y tenía que hacérselo saber de alguna manera.
-Tsukishiro- le dijo mientras recobraba el aliento –Él dijo… -Lo miró con cara de no entender y entonces Eriol hizo un gesto de aburrimiento –Bah ya no importa, sólo vamos a dentro de una vez.
Entonces entendió todo pero no contestó el gesto interrogante Sakura, ella no tenía por qué mezclarse con todo esto.
-Tranquila –Le murmuró mientras avanzaban –Sólo es algo que debo solucionar.
Sin embargo… nada de lo que estaba pasando por su cabeza era similar o parecido al escenario que le estaba esperando tras esas puertas. Ahí delante de Eriol una multitud de estudiantes le miraban con rostro de compasión mientras se repetía por última vez un audio donde Takeru lo hacía pedazos…
Avanzó por que por alguna razón sus pies no se detenían. Todo era demasiado irreal para él. Mientras lo hacía, las chicas gritaban sus casi condolencias y aprovechaban el tiempo para sumarle insultos a Takeru.
En medio de todo ese entuerto estaba ella, Yamasaki, Daidouji y Tsukishiro.
Takeru lloraba estruendosamente… tenía su largo y hermoso cabello rojizo rebosante de un liquido pegajoso e intentaba taparse sus oídos para no escuchar los insultos de todos los que estaban ahí. Kinomoto estaba justo tras de él.
Ahí donde estaba, de pie frente a todos y con una Takeru que aún no podía verlo, sabía perfectamente que esto jamás podría haberlo siquiera imaginado. Enfrentarla… en esas circunstancias sería como el mismísimo infierno
…
