A/N: ¡Muy bien, FanFiction! Por azares del destino, a ustedes les tocó este final. Por favor, disfrútenlo.
12º
Y el culpable es...
Pedrosa tragó una bocanada de aire. Volvió a abrazarse a sus piernas. Y desvió la mirada. Tal vez preparándose mentalmente para lo que iba a confesarme o haciendo una pausa para buscar las palabras adecuadas para decírmelo. Le recordé que no debía de temer, si cometió un crimen ahora o hace tiempo, tendría una solución. Asintió y comenzó hablar, sin verme.
-Tiene mucho que ver con mi pasado, es el verdadero motivo por el cual mi familia decidió mudarse de Brasil para venir a CosmosXiaolin tras una cadena de eventos desafortunados y terribles que los obligaron a tomar tales medidas drásticas. Cuando estaba en malos pasos y dije que me sometían a cometer acciones malas como robar y vandalismo o nos reuníamos a patear, golpear y humillar a una persona que ni conocíamos porque nos parecía divertido, le mentí, eso no era todo, no tiene caso que siga mintiendo porque Clay está arrestado y los otros están pagando por mi causa así que le confesaré la verdad. Él sí regresó por su hermana como usted dijo al inicio, un anónimo le pasó información y Clay decidió volver para rescatarla apenas se enteró de su ubicación, secretamente había estado investigando y se enteró que era parte casualmente de la misma banda que yo, me pidió ayuda porque de algún modo llegó a enterarse de mi pasado... Estaba tan desesperado que me dijo que si no lo ayudaba, diría a todos sobre ello y no podía permitirle que lo hiciera, accedí. El destino volvía a poner a Cumo en mi camino –hizo una pausa- sí llegué a conocerlo en persona y se diría que tuvo una obsesión conmigo porque veía que éramos semejantes, me contó su historia: Él trabajaba limpiando la basura de los demás, se hartó y buscó otro estilo de vida más peligrosos del mundo.
-Entonces sí conociste a tu jefe en tus primeros pasos hacia el mundo del crimen.
-Salvador tenía un interés especial en mí, al ver cómo nuestro pasado (ser ignorados por la sociedad) y deseos eran casi iguales, se convirtió en mi mentor, me enseñó a robar, disparar y hasta a saber defenderme, me convirtió en el mejor peleador callejero de Brasil, soy capaz de empuñar un puñal, entre otras cosas, él me estaba ayudando a "volver al mundo real" y estaba agradecido enormemente, lo sentía más como mi padre que a mi verdadero padre; no pude creer lo idiota y crédulo que fui cuando le creí que era mi amigo, creía que todo lo que yo hacía, las cosas atroces que hice estaban bien; logré despertar y lo demás que le dije de las pesadillas es totalmente cierto, pero no le dije en específico como: Me aprehendieron y estaba en la comisaría cuando mi pandilla se apareció y dijo que iba a sacarme de allí, dispararon a los que me tenían capturado y huimos corriendo, los policías se dieron cuenta y comenzaron a perseguirnos hasta los fines del mundo, nos tenían acorralados contra la escalera, ellos nos amenazaban a punta de pistola y yo era un niño, estaba asustado, imploraba piedad, tenía un arma en mis manos y lo único que hice fue tirar del gatillo, alcanzó su estómago y el policía murió ante mis ojos. Entonces me di cuenta que era mi primer asesinato, había visto gente morir y no hice nada para ayudarles, pero aquel policía lo asesiné conscientemente, maté a un hombre que ni sabía cuál era su nombre, si tenía familia, hijos y esposa que esperaba su retorno para la cena o si tenía amigos policías que clamaría de seguro por mi sangre. Como necesitaba huir, aparté de mi mente al policía muerto, pero muy poco tiempo...
-¿Asesinaste a un hombre a la edad de catorce? ¿cómo llegó el arma en tus manos?
-Un amigo mío asesinó a un policía, le arrancó el arma de sus manos y me la entregó, creyó que la necesitaría. Corrimos hasta la azotea y saltamos a tres pisos del edificio, la caída fue amortiguada por un colchón de un camión que Salvador conducía. La persecución continuó en patrulla e hirieron a uno de mis amigos, no quería abandonarlo, pero Salvador me apartó del cuerpo porque si quedaba alguien de nosotros atrás, quedaba atrás. Alejándonos, vi su cuerpo retorciéndose mientras moría, fue uno de los dirigentes de la pandilla que me ayudó incluso cuando debía dejarme atrás en mis primeros actos delictivos. Nunca me perdoné esa muerte ni la del policía, por las noches cuando conciliaba el sueño interrumpía en pesadillas y veía los cadáveres que no estarían muertos de no ser por mí culpa. Papá consiguió pagar la fianza para arreglar el daño sucedido y así callar los malos rumores que me rodeaban, de esa forma podría reiniciar mi vida en CosmosXiaolin. Mis padres estaban disgustados, más que disgustados, decepcionados, pero en el fondo se sentían culpables por no percatarse de lo que me pasaba. Cuando reaccioné, me di cuenta que hice muchísimas cosas malas, sentí que me dieron una bofetada, primero me derrumbé en entrés y luego en culpa, me carcomía lentamente un terrible sentimiento de culpa, de arrepentimiento. Ayudé a ingresar a Clay en la banda de Salvador, como dijo, él fue quién me suministraba la droga. No sé cómo, pero Salvador estaba empeñado "por tenerme", temía que la historia volviese a repetirse. Cuando creí haber superado por fin esas muertes, Salvador, mi pasado... Vuelve para atormentarme y es la razón por la que recaí otra vez en la droga, como le dije, era mi válvula de escape. Y este secreto lo sabíamos mis padres, obviamente yo, Ping Pong y alguien más lo descubrió, quién sabe cómo, pero desde que Ping Pong murió ha estado chantajeándome con eso...
-¿Esa persona a la que te refieres es Él?... –le pregunté interesado- de quién hablaste en la colegio cuando ibas a quitarte la vida, ¿no?
-Sí, cuando se notificó que Ping Pong había desaparecido, no pasó mucho tiempo en el que alguien ha estado enviando mensajes a nuestros celulares a Kimiko, Clay, Jack y a mí desde el celular de Ping Pong, diciendo que conocía nuestros secretos y si no hacíamos lo que nos pedía, revelaría nuestros secretos más oscuros al mundo. Sabía nuestros secretos, cuando no queríamos continuar, nos amenazaba, por ejemplo, ese loco consiguió fotos de Kimiko y yo en la disco besándonos, bailando, riendo, en situaciones verdaderamente comprometedoras y nos dijo que era capaz de enviarlas en un sobre de manila a Seiko, la hermana de Kim. No teníamos otra alternativa que seguirle la corriente y es por eso que actuábamos tan raros, en el momento que usted apareció en el caso, me di cuenta que ese sujeto quería incriminarnos más y más con la desaparición de Ping Pong, fue por su culpa que nos convertimos en unas personas de interés para las autoridades y entonces, tomé la decisión de investigar quién era esa persona que nos enviaba los mensajes. Hemos estado investigando. El primer mensaje, que mostraba el boleto a Francia, no lo envió Jack, lo envié yo, pero no podía decirle que se trataba de mí porque el extorsionador anónimo se enteraría y revelaría mis secretos, pero da igual, estoy preso y ya conoce el secreto que faltaba por develarse. El segundo, lo mandó él o ella, de todas maneras supo de mi treta y se vengó igualmente. Estimo que es el verdadero culpable o sabe quién podría ser...
-Eso que dices hubiera ayudado mucho desde un inicio. ¿Y por ese secreto es que rechazas ser padre?...
-Por amor de Cristo, ¿cómo podría ser padre siendo yo un asesino? ¿qué clase de ejemplo le daría a mi hijo? ¿si le dijera a Kimiko la verdad, me vería igual que su príncipe azul, aún me amaría? No, vería a un monstruo, me abandonaría, ya no me amaría, no soportaría si me deja porque... la amo con todas mis fuerzas... He tenido sexo con la mitad de chicas de mi salón y fuera de él –tampoco era necesario restregarme en mi cara su adicción al sexo- pero ninguna chica es como ella, mi vida no tiene sentido sin mi Kimi. Ella no es la típica chica que se enamora fácilmente porque está plenamente consciente que saco provecho a mi buen parecido –y también no era necesario restregarme en mi cara qué es metrosexual- a pesar de que casi pierdo mi hombro derecho por tantos golpes que me da, adoro su carácter, admiro su fortaleza... No puedo imaginar vivir una vida sin ella.
-La perderás de todos modos, si no le dices nada. En cambio, si le dices, si en verdad ella te ama, te comprenderá, tendrás que intentarlo. Te dije cuál será el final si decides seguir con la decisión que has tomado... –Pedrosa se quedó mudo-. Algún día, volverás a ver a tu amor sentada en la banca de un parque y a su lado tal vez esté con otra pareja, pero junto a ellos, verás a un niño corriendo, que es idéntico a ti, podría decirse que comparte características físicas y a lo mejor en personalidad. Por un momento crees que va hacia ti y te inunda una sensación que ni sabes definir, como si tuvieras mucha ansiedad, miedo, pero sobretodo una emoción inmensa. Lamentablemente, él se redirige a tomar su pelota de futbol y vuelve con su madre y su nuevo papi, lo ves que carga a la criatura en sus brazos, el niño ríe, todos ríen y no puedes ser más que un simple observador. Pronto querrás ser la figura que está al lado de Tohomiko y sosteniendo a tu hijo, riéndose, querrás regresar en el tiempo y haber sido tú quien le haya llevado a orinar por primera vez, enseñado sus primeras palabras, agarrando sus manitas cuando da sus primeros pasitos, oír cuando te empieza a llamar papá, jugar con él, enseñarle futbol, suministrarle unos consejos sobre chicas, bromear con él, correr con él, hacerlo reír si se lastima, besar su patita si se cae jugando, arrullarlo mientras duerme, darle unas clases de surf y en vacaciones de verano luego de que salga de la escuela, ir a la playa en familia, verlo crecer, regañarlo cuando se porte mal... Sí, es la gracia de tener un hijo...
-Un hijo... voy a ser padre... –susurró él con voz apagada.
-Vas a ser padre, es un paso muy importante en tu vida, seguro que alguna vez pensaste en ser padre. Y si es niña, querrás que se parezca a su madre, su cabello, su sonrisa, su piel, eso sí, con los ojos de papá y querrás que te coma a besos, las niñas algunas veces son más expresivas. Claro, ocurrió antes de lo previsto, pero no entremos en detalle; será la excusa perfecta, el motivo ideal para que quieras reformarte, ¿no quieres estar con Tohomiko? ¿no te anima la idea de dejar las drogas por una familia? ¿no crees que el amor y el perdón son mucho más potentes para liberarte de esa culpabilidad que has sentido desde hace años?...
-Sí... quizá –dijo en un hilo de voz, Pedrosa entró en un estado de trance. Intentando de ver lo que había descrito, verse a sí mismo a la mano de Kimiko y su hijo, la escena del parque; la vi en una película y hoy particularmente yo me siento inspirado, espero que mis palabras sirvan de algo-. ¿Detective Guan?...
-¿Sí?
-Ayúdeme a salir de aquí, por favor, iré con mis padres, les pediré perdón y para mostrar que estoy arrepentido de mis actos, me pagaré al centro de rehabilitación. No sin antes de hablar con Kimiko, le diré que la amo, le diré que se olvide de lo que dije y tenga a nuestro hijo, me sinceraré con ella, le confesaré mi pasado, si aún me ama le diré que quiero formar una familia con ella, quiero criar a mi hijo. Si me rechaza, no sé, exigiré mis derechos como padre, tal vez sea seguro que esté con ella que conmigo, pero quiero al menos verlo. No voy a hacer nada si sigo preso, por favor, ayúdeme, ¿lo hará?
-No lo sé, intentaste matarme, hiciste que perdiera mi cita con el loquero y mi paciencia, no debería... Pero lo haré con una condición… –Pedrosa me miró-, las pistas e investigaciones que tu escuadrón de niños súper espías recolectaron quiero verlas, no más secretos, quiero estar al corriente de él, quiero una descripción puntualizada de cada cosa que averiguarony otra cosa, vuélvete a meter en problemas luego de este caso. Me tienes hasta la coronilla.
-Está bien, lo prometo, sólo sáqueme de aquí y le diré todo lo que sé antes de internarme a mí mismo en el centro de rehabilitación.
Un trato es un trato. Pagué la fianza de él (me dolió mucho sacar de mi bolsillo el dinero) y al día siguiente, estaba libre. Él estaba enormemente agradecido con lo que hice. Antes de ir a hacer lo que tenía que hacer con sus padres y Tohomiko. Pedrosa y su grupo de amigos se enteraron de la existencia del otro hermano de Ping Pong muchísimo antes que nosotros y otros elementos que recientemente se incorporaron al caso. También pensaban que uno de los hermanos podría estar vivo, pero ni idea de dónde podría estar en estos momentos. Ellos estaban al tanto de por dónde íbamos, aprovechando que el padre de Pedrosa es un policía y porque Tohomiko y Spicer son unos estupendos hackers. Ping Pong nunca les mencionó a sus amigos que tenía un hermano, eso lo averiguaron por su cuenta. A veces su chantajista misterioso se comunicaba con ellos, llamándolos a sus celulares. La llamada de Tohomiko cuando estábamos en pleno interrogatorio, correspondía al dichoso sujeto. Tras un acertijo, descubrieron que su extorsionador anónimo tenía una enfermiza obsesión con los insectos. Por eso enviaron la mariposa nocturna disecada, originalmente se las envió el chantajista a uno de ellos y me la reenviaron a mí como una manera de pedir "auxilio".
-¿Y al final qué pasó?
-Pedrosa se internó a sí mismo en el centro de rehabilitación, Bailey sigue encarcelado, ya di la orden para que liberaran a Spicer y Tohomiko está escondida de su padre.
-Entonces no se mató. Al menos si moría ya habría disfrutado de los placeres de la vida. No como tú que morirás solo y virgen en un asilo de ancianos olvidado...
-Cállate, Young, también morirás solo en un asilo de ancianos olvidado.
-¡¿Y tú qué sabes?! Eso habrá que verlo... maldito monje...
-Condenada lagartija mutante.
Young se rió en mi cara y se dio la espalda. Hoy a diferencia de otras veces está diferente. Me marché. Armaba una reconstrucción de los hechos, juntaba pieza por pieza cada pista o algo que había descubierto. Analicé que todas tenían una conexión con todas y giraban en torno a los propios insectos. Generalmente el mensaje que puede enviar un asesino puede tener un significado, si pienso en mariposas, tal vez quiera decir un síntoma de libertad. Pero no puedo dejar de evitar una sensación de deja vu, mientras repasaba documentales, videos y leía información sobre los insectos que me dejó Pedrosa cuando me acuerdo de un caso que tuve años atrás. Una de las víctimas de El Cazador, una remera, la envolvió en un bello capullo como si fuera una crisálida de mariposa y los antecedentes de Young revelan que de niño estuvo obsesionado con los bichos un tiempo por su madre que experimentaba con ellos, disfrutaba del sufrimiento de los insectos y al pasar de los años fueron mujeres quienes sustituyeron las torturas macabras de Young. Desde que volví al departamento de policías para resolver el misterioso caso de Ping Pong, sentí sentimientos que creí que no sentiría más, las pesadillas son más frecuentes y esto lo había pasado antes, lo que quiere decir que volví a caer en el mismo viejo truco, el caso de El Cazador volvía a suceder en frente de mí nariz, ¿cómo pude ser tan ciego?... Mis ojos desorbitaron del horror mientras examinaba nuevamente con cuidado. Spicer investigó más de la cuenta y descubrió un viejo artículo sobre CosmosXiaolin, alrededor de 1993 la ciudad fue infestada por un enjambre de insectos durante un largo período, afortunadamente fue contrarrestado a tiempo a pesar de que aún pueden escucharse el canto de las cigarras en la zona fantasma de la ciudad. De todas las pistas, la más importante fue cuando se llevaba a cabo el funeral de Ping Pong.
Tohomiko recibió un mensaje del anónimo extorsionador: No se librarán de mí fácilmente, perros, y todavía sigo aquí... ¿Quién es la víctima? ¿Ping Pong? No. ¿Pedrosa, Tohomiko, Bailey y Spicer? ¡Tampoco! ¿quién? Pues nada menos que yo. Yo soy la víctima, yo soy a quien quiere. Siempre fue a por mí. Y ha llegado el momento de enfrentarme al Cazador. Llamé a Fung, no contestaban en la agencia, tal vez estén durmiendo, dejé un mensaje. Dije que ya había resuelto el misterio, únicamente restaba atrapar al culpable, si de alguna forma escuchaba este mensaje le dije dónde iba a encontrarme. Como posdata, establecí quién lo hizo. Me paseé por la celda de Young. Estaba de espaldas, intranquilo. Antes ni me había dado cuenta, ahora sí.
-Young, date la vuelta –me miró por encima de su hombro con pereza- necesito tu ayuda...
Fui al viejo ayuntamiento de la plaza fantasma. Estábamos a bajas temperaturas. El viento me azotaba en la cara. Metí las manos heladas en los bolsillos de mi gabardina. Bordeé la iglesia medio destruida, esperé a que saliera. El canto de las cigarras perfora mis tímpanos. No pareciera que vendría nadie, pero sabía que lo haría. Escuché el crujir de la grava bajo unas botas. Una sombra se asomó por el callejón de la antigua escuela. Encapuchado, vestía una chaqueta y unos pantalones acampanados abrigados. Se dio la vuelta. Lo seguí. Ni tuve que apresurarme porque en las esquinas sus pisadas resonaban. Tal y como lo imaginé, me llevó a dar un paseo sin sentido por las callejuelas adoquinadas para llegar al único lugar menos probable: El almacén de carpintería. Qué trampa tan obvia y tan infantil. Pero para que esto resulte, se necesita un señuelo, un sacrificio dispuesto a todo. Al entrar, era tal cual como me lo imaginé: Retorcido y macabro. Insectos encerrados en frascos de cristal, fotos de los sospechosos y una familiar en el centro de un pizarrón, el celular de Ping Pong sobre el mesón. Casi tropiezo con un cubo de basura, hay ceniza en su interior.
-No sirve absolutamente de nada que te escondas, ya lo sé todo. ¡Sal de dónde quieras que estés! ¡no te puedes ocultar para siempre! –exclamé-. Evitemos la arrogancia tradicional del asesino donde puede llegar a creer que tiene derecho de matar a los que considera necesario eliminar, fue bueno mientras duró, tu único error fue ser demasiado obvio, Omi –oculto tras la puerta, la cierra y el muchacho encapuchado me aplaude.
-¡Bravo!... ¡Bravo!... ¡Bravo, bravo!... ¡Bravísimo, detective Guan! –se quita la capucha, a la vista queda un muchacho pelón de piel amarilla de estatura baja, su edad especula torno a 14 años- ¡logró-resolver-el-caso! –dijo pausadamente. Dejó de aplaudir, gruñí entre dientes y él se echa a reír- ¿qué pasa? ¿no estás feliz? ¿qué es esto, una celebración o un entierro?... De seguro que una vez anteriormente se te pasó por la cabeza que fui yo, lo sospechaste, era obvio ¿no? ¡No me mires así, no me juzgues porque no tienes idea de lo que yo pasé! –Omi rió macabramente entre dientes, se agachó debajo del mesón, sacó un machete, de una hoja muy pesada; acarició el filo- me encanta, debiste haber visto tu cara, ¿te asusté? -él me señaló con el machete, me siguió con la mirada y percibió qué era lo que miraba- ¿le gusta? La hallé abandonada y triste en una montaña de tesoros, claro, algunos prefieren llamarle vertedero –se veía demasiado pesada hasta para él, pero la cargó a cuesta de sus hombros sin esfuerzo alguno y la usó para trabar la puerta- ahí quedó –sacudió sus manos, se rascó el cuello. Noté que en su cuello tenía pegadas varias curitas- lamento ser tan misterioso, pero es que no quiero que nadie nos fastidie, sabe es la primera vez que tengo visita y no quiero quedar como un mal anfitrión –se llevó las manos a la cadera-. ¿Gusta tomar asiento o le es más cómodo estar de pie? ¿de pie? Okey.
-Sé qué voy a parecer un imbécil, pero de todas formas se lo preguntaré ¿por qué tienes un machete? ¿para qué necesitas uno? –Omi se echó a reír. Era una risa retorcida y siniestra.
-Por precaución y por... decoración, con tantos homicidas, secuestradores y explotadores infantiles al asecho, no puedo descuidarme; en realidad, la usé para desenterrar a mi osito de juguete bajo una pila de madera, fue un regalo que me dieron a los tres años, Dashi la debió haber tirado en la basura ¿o qué pensó? ¿creyó que iba a hacerle daño?...
Omi soltó una risotada seca y continuó rascándose la nuca. Sacó de la caja de herramientas a un osito de felpa color miel, con un lazo rojo en torno al cuello y lo puso sobre la mesa. La oreja estaba mordisqueada, al brazo derecho le faltaba que lo cosieran, el peluche estaba sucio. Se nota que lo sacó de la basura y su historia era cierta.
-No, no, no sería capaz de hacerle eso. Usted... usted le hizo justicia al caso de mi hermano Ping, francamente me pilló desprevenido, le esperaba cuarenta y cinco minutos más tarde, quería al menos ordenar este chiquero… –Omi hizo un ademán; la manera de caminar del pequeño era destartalada, cojeaba, sería el resultado de la caída por el miradero, se sentó sobre la mesa con un pequeño brinco y clavó su mirada en una lámpara que desprendía una luz opaca- nunca lo maltraté, ¡yo lo quería!... A mí modo, ¡pero lo amaba! Era mi hermano, no lo vi en ningún momento como mi medio hermano, si Ping Pong tenía problemas corría a ayudarle, compartíamos todo, inclusive intercambiábamos roles y nos hacíamos pasar por el otro, me dormía en su cama y él en la mía. Ping Pong me veía como un héroe, alrededor de mí brillaba un aura de grandeza, le aconsejaba y él aprendía de mí, a veces abusaba de su inocencia porque Ping Pong era crédulo y era divertido jugar con él y, también la razón por la cual tenía que protegerlo puesto que juré protegerle a toda costa, era su hermano mayor... ¿eso no es lo que hacen los hermanos mayores, detective Guan?
-¿Y por qué messier Gaulle tendría motivos para inventar que lo maltratabas?
-A él le gusta sobreactuar.
-¿Qué pasó de verdad cuando vio a Ping Pong encerrado en el armario?
-La vez en que Dashi encontró a Ping Pong encerrado en el armario fue porque le mostraba el mejor escondite de la casa, ambos nos gustaba jugar juntos, aquella vez iban a practicarle una prueba de sangre porque le diagnosticaron una enfermedad y él se asustaba hasta con su propia sangre, Dashi no podía ir así por asuntos del trabajo; antes de enviarme a Francia, solo venía a casa a tirarse a dormir y a holgazanear... ¿Y a nosotros qué? Que nos partiera un rayo, si no era eso, trabajaba. Él encargó la tarea a la niñera y Ping Pong me pidió que lo escondiera porque le asustaban las agujas, me quedé con la llave para que la niñera nunca abriera el armario. Es cierto que los afectos y atenciones se desviaron a mi hermanito –Omi se rascaba la garganta con más fuerza, una curita cayó al piso mostrando horribles marcas- y yo entendía todo eso. Sin embargo, todo cambió en el día en que mamá decidió irse de la casa una noche en que Ping Pong dormía y yo también, desperté por el ruido, la vi pegar la nota en la nevera, tomar sus maletas y marcharse por esa puerta, ignorando mis llamadas. Sabía que Ping Pong únicamente me tenía a mí y menos que nunca lo podía dejar solo, mi vida cambió radicalmente cuando me enteré que Dashi no era mi padre y Ping Pong era mi medio hermano. No le voy a mentir, mi odio no iba dirigido a Ping Pong si no a Dashi por habernos abandonado y mentido, solo actuó como buen padre "cuando yo me morí" –Omi se rió- ¡Ah claro, he ahí el dilema! Yo era un perfecto extraño en esa casa para ese señor... –dijo pausadamente- en las frías noches de invierno oía taladrarme en mis oídos el canto de esos bichitos, ¿cómo era qué se llaman? Ah, cigarras –señaló con un dedo el frasco donde tenía encerrada a una familia de cigarras.
-Sabes en el fondo que tu padrastro no te deseaba ningún mal, hablé con messier Gaulle y está arrepentido de lo que te hizo, si salimos de aquí, te llevaré con él para que ustedes dos se comuniquen lo que no pudieron durante once años –él pisoteaba unas larvas con la punta de sus zapatos-. Él en verdad te ama.
-¡MIENTE! ¡MIENTE! ¡MIENTE! ¡NO HE TERMINADO! –rugió, se enderezó y sonrió-, estoy inspirado, no me interrumpa, soy el anfitrión –sonrió de nuevo-. Aunque lo diga yo, que me hayan enviado a Francia tuvo sus ventajas puesto que así podría averiguar por mí cuenta quién era mi verdadero padre, se lo dije a Ping Pong y estuvo de acuerdo.
-¿Fuiste tú quién le dijo qué no eras hijo biológico de messier Gaulle a Ping Pong?
-Sí, con el abuelo Barkey descubrí un par de cosas, pero no tantas como las que me reveló una mujer misteriosa que conocí en el internado llamada Willow. ¿Y qué cree? Detective –suspiró- en una cara de la moneda yo estoy agradecido con usted porque los malvados que capturaron a mi hermano están pagando por lo que hicieron gracias a su valerosa acción, no obstante, al inverso de la moneda por más agradecido que esté no puedo ignorar que usted sabe demasiado y yo... ¿estoy muy jovencito para ir al reformatorio, no le parece detective? Y por encima, de no ser por usted, Chase no estaría en la cárcel –Omi se levantó a caminar- y dirás qué me importa lo que le pase a ese hombre, pues a mí me incumbe lo que le pase a Chase porque "ese hombre" –hizo comillas al aire- es la única familia que me queda –Omi enserió las facciones- sí, detective Guan, yo soy el hijo de El Cazador.
-Si Young es el diablo, tú eres el hijo del diablo. Pude averiguar que eras el hijo de Young cuando abrí los expedientes de la enigmática desaparición de Ping Pong y El Cazador, la tercera testigo que sabía la identidad de El Cazador, Mélanie,y se desvaneció era idéntica a la fotografía de Kaila Le Bois, únicamente con otra identidad y porque se tiñó el cabello, de esa manera pude descubrir quién eres realmente.
-Eso es interesante, detective –sonrió Omi-. Al principio no lo creía, ¡¿yo hijo de un asesino en serie?! Pero ser el hijo de Chase Young trae sus prerrogativas, como por ejemplo el viejo almacén es bonito, esos frascos con insectos ya estaban ahí cuando llegué, menos esos tres últimos que cacé yo mismo y ese pizarrón también lo monté yo –Omi rodó los ojos hacia el pizarrón de los sospechosos- Ping Pong era muy ingenuo y jamás me escuchó, siempre les advertí que su amistad con ellos era peligrosa y por estar ayudando a rescatar a la tal Jesse, ¡por saber demasiado del tal Salvador Cumo con ese negocio de los secretos!... –exclamó- ¡esos criminales lo atraparon y no estaba ahí para protegerlo! –un minuto de silencio, Omi contrajo una expresión seria.
-¿Entonces no tuviste nada qué ver con que la víctima fuera secuestrada por esa gente? –le pregunté, mi voz sonó sorpresiva y en verdad lo estaba- ¿solo fue un tonto accidente? ¿algo que pudo haberle sucedido a cualquiera? ¿albures del destino? Pero hay algo que no me has dicho y es sobre tu muerte –Omi se dio la vuelta, de un segundo a otro las comisuras de sus labios curvaron en una sonrisa sádica.
-Usted ha demostrado en toda la noche que es bastante inteligente, dígame. Aquí usted es el extenso...
-Experto.
-¡Eso también! –de tanto rascarse en las heridas infectadas en el cuello, comenzó a sangrar, el fluido sanguinolento recorrió el dorso de su mano y comenzó a succionar, a beber. Giró sobre sí mismo y volvió a cargar con el machete.
-Para mí que nada fue planificado, al igual que el caso fue una coincidencia que te pasara a ti lo mismo que pudo haberme pasado a mí, caíste en el mirador y te lesionaste, provocando que cojees. Ya sabías quién era tu padre, un asesino en serie, y para buscar una manera de contactar con él sin meter a Ping Pong en aprietos, decidiste fingir tu muerte.
-Bastante cercano a la realidad, no está mal. Cuando regresé a CosmosXiaolin, vi a Jack y a Ping Pong conversando, seguí a Jack a toda la noche, enterándome así de su complot contra Ping Pong que decidí grabarlo como prueba para el "chantaje" y durante los meses que iba trascurriendo la investigación, yo creí todo ese tiempo que los verdaderos culpables habían sido ellos cuatro, pero me limité a cobrar justicia por mi propia mano. Averigüé los secretos de Ping Pong leyendo sus anotaciones, les hice una copia y quemé las originales una noche que Dashi no regresó todavía del trabajo y de esa manera pude chantajearlos haciéndome pasar por un extorsionador anónimo, los haría sentirse culpables por el resto de su vida, me dediqué a recurrir pruebas como fotografías, videos y testimonios para demostrarles que yo hablaba muy en serio. El mismo día que todo el mundo se enteró de la muerte de Ping Pong y cómo fue lo que pasó, también yo, ¡fue un horrible malentendido! El celular de Ping Pong –lo tomó encima del escritorio- me infiltré en la fiesta de Jack, el día en que supuestamente iban a secuestrar a mi hermano. Nunca vi cuando pasó, yo me quedé con el teléfono, fue lo único que encontré de mi hermano ese día. No dejé de chantajearlos porque al fin y al cabo si Ping Pong fue secuestrado por esos sucios rateros fue por su culpa; conseguí que Clay se quedara tras las rejas, se me ocurrirá otra forma en que Jack, Kimiko y Raimundo paguen con sangre lo que hicieron contra mi hermano ya que de no ser por usted, Raimundo estaría muerto y Jack preso. Kimiko sería lo de menos.
-¿Y la sangre que encontré en el automóvil? Fue intencional, ¿verdad? Le tenías tanto odio que querías que pensara que fuera el responsable.
-¡Muy bien, detective Guan! Y así concluye la verdadera historia de la desaparición de Ping Pong, lástima que no vivirá para compartirles a todo el mundo cuál era la verdad –admiró el brillo de su machete.
-Necesitas ayuda, estás loco.
-Sí... sí... ¡SÍ! ¡SÍ! ¡ESTOY LOCO! –Omi enterró el machete en la mesa de una rabieta- yo estoy loco –admitió triste, sollozó-. Querido Ping Pong, nunca quise, no fue mi intención... es mí culpa, soy un mal hermano, creí que alejándome era la mejor manera de mantenerte a salvo y me equivoqué, merezco que me flagelen hasta morir, debí haberme muerto yo y no tú, pero no te preocupes porque mientras aún me quede aliento de vida vengaré tu muerte, ¡Ping Pong perdóname! ¡Ping Pong perdóname!... –Omi caminó hacia atrás y se tropezó con su colección de insectos, algunos tambalearon peligrosamente y otros se desplomaron al piso; los insectos huyeron volando por la ventana de este maniático, me gustaría hacer lo mismo, el vidrio se hizo añicos contra el piso. Omi se cortó con pedazos, se cubrió su rostro mientras lloraba amargamente y luego rasguñaba su cuello, abrió los ojos y me miró fue cuando recuperó la compostura y se levantó, apoyándose del suelo (mala idea pues que los vidrios cortaron la palma de sus manos y ahora está pisándolos)-. ¡No!, no, ¡no te servirá de nada que me distraigas!... –limpió unas lagrimitas de sus ojos con el dorso de la mano- ¡¿y qué va a hacer ahora, detective?! ¡¿va a mandarme al rincón para castigarme?! ¡¿o me enviará con otro asqueroso psicólogo?! ¡¿eh?! O no, ¡ya sé! –rió- ¡va a denunciarme con mi familia de que me he portado mal! ¡¿y a quién se lo dirá?! ¡¿A mi padre?! No puede porque está preso, ¡¿a mí madre?! ¡tampoco porque me abandonó! ¡¿a mí padrastro?! ¡no le funcionará porque me odia! ¡¿a mí hermano?! ¡PUES MUCHO MENOS PORQUE ESTÁ MUERTO! –gritó desgarrador.
Se me quedó viendo y reculó. Sonrió. Uno a uno se quitó los fragmentos de vidrio clavados en sus manos y se sacudió los pies, de un coletazo reunió los trozos en un montoncito. Se aclaró la garganta, sus lloriqueos sacaron toda su fuerza desde los pulmones. Se quitó sus curitas restantes y las tiró. Los gusanos que no podían volar como las mariposas, los mató de un zapatazo. Qué adorables, miran como intentan escapar. Desenterró el machete. Y se arañó el cuello, las muñecas todavía más. La sangre brotaba escandalosa de las heridas.
Me arrimó contra la pared. Omi lo preparó. Es posible que me asesine, se deshaga de mi cadáver e intente librar a Young o quizá escape y aquí no sucedió nada, a lo mejor este plan lo ideó Young con su pareja y junior. Pienso que la resolución de este caso al final fue tan tonta, inesperada. A la larga nunca hubo un culpable, todos fuimos víctimas del destino. Ping Pong murió como se pudo haber muerto Pedrosa o Bailey. Omi es un pequeño psicópata, quizás está en los genes que le transfirió su papi. Como dijo Omi, la resolución del caso fue un malentendido. Único culpable aquí es el destino. Fue una coincidencia que Ping Pong muriera. Fue coincidencia que yo investigara este caso con rasgos similares al de El Cazador. Fue coincidencia que trabajara otra vez con Young como en los viejos tiempos. Fue una coincidencia que Omi escuchara esa conversación de los sospechosos. Fue coincidencia que Omi fuera justamente el hijo de un asesino al que atrapé hace años. Fue coincidencia todo. San se acabó. Omi se rascaba el cuello. Otra curita cae en el piso, otra marca horrible que supuraba sangre y pus. Jesucristo, qué asco. De la culpa por no haber protegido a su hermanito, tal vez tenga esa maña o está muy enfermo. Si bien no lo parezca, una forma de morir sería rasgándose la garganta y se quiere suicidar.
-¿Me puede decir la hora?
-¿Para qué quieres saber la h...? Oh, está bien, son las diez y nueve de la noche, han pasado dos horas –gruñó Omi, chequeando el celular- ¿contento?
-Sí, gracias.
Lo empujé contra el piso de un codazo en el hombro. Eché a correr del almacén. Omi soltó un chirrido. No he volteado para ver si me sigue, pero estoy seguro de que él viene atrás de mí, cargando con un machete. Omi conoce los callejones de este lugar al igual que la palma de su mano y es más joven, tiene más fortaleza en sus piernas aunque está cojo. Me estará pisando los talones. No oía crujidos, ni sonido alguno y, sin embargo, había algo allí que le ponía la piel de gallina. El viento se me metía por los ojos. Pronto escuché los jadeos y las pisadas, pero con una intensidad en aumento. De la pequeña plaza en forma de estrella que había junto al edificio, partían varias calles y caminos. Tomase la dirección que tomase, en cuanto me aleje del edificio, sería visto. Pruebo con uno de ellos y encuentro un callejón sin salida. Oh diablos. Intento treparlo, pero está tan resbaloso que vuelvo a caer. Omi viene.
-Buen intento, pero me parece que no tienes salida ni aunque grites ni pidas ayuda, aquí no te oirá nadie -sonrió maquiavélico levantando el arma homicida, suelta otra risita loca.
-Te equivocas, caíste justo dónde te quería ver, Omi –el chico desorbita los ojos de horror. Se enceguece cuando desciende sobre él una luz blanca y brillante.
-¡Policía de CosmosXiaolin, arriba las manos! –oh sí, el helicóptero de la salvación.
-¡¿Una trampa, me tendiste una maldita trampa, hijo de perra?!
-Eres bueno Omi, casi logras burlarte de la autoridad y cometer el crimen perfecto, pero no eres como tu padre.
-¡¿Qué?!
-Digamos que tu papi me dio la clave para detenerte; él será arrogante, pero no subestima al enemigo como tú. Tu arrogancia fue tu derrota.
Unos agentes envestidos con unas mallas negras bajaron de unas escaleras y se abalanzaron sobre el chico pese que trató huir. Lo sometieron a apoyar la cabeza contra el piso mientras esposaban por detrás sus muñecas. Fung caminó hacia mi lado.
-¿En serio fue necesario que actuaras como la damisela en peligro?
-Era necesario poner a este acosador bajo control... –le contesté.
A/N: Y ese fue el desenlace definitivo de Lie To Me para FanFiciton. ¡Bien, Xiaoliners, hemos llegado al desenlace inesperado de la historia! Oh, pero no los escucho gritar: ¡Autora, autora, autora! ¡Alice, Alice, Alice!... Originalmente estaba pautado que Omi fuera el "culpable", pero ya ven que existen dos finales. Déjenme decirles una cosita.
Ambos finales son verdaderos, los dos tiene un argumento que explica detalladamente sin dejar un cabo suelto, depende de ustedes decidir cuál final creen que debería ser si este o el otro. En el epílogo apreciarán lo que pasó después para cada personaje de la historia. Pero oh vamos, todas las pistas apuntaban a esto. Supuestamente Omi odiaba a Ping Pong, sin embargo, sí le importó la muerte de su hermanito. Vi que no cuadró y puse a los dos hermanos que se quieren, una teoría que había pensado también. Ahora que lo pienso quedó muy Xiaolin y algo triste porque fue un horrible malentendido y necesitaban algo así porque los he acostumbrados a asesinos maquiavélicos y que planifican todo detalladamente. Quería romperles la rutina. A los de foros webs gratis les di el final con el asesino "maquiavélico" (¡eh, no se crean! Fue por azar y hablando con franqueza, me gustó la repartición) al que están acostumbrados. Pobrecitos, es la primera vez que leen un fic de misterio mío. No sabían lo que les esperaban. Aunque claro, si ustedes prefieren ese final demuestran lo sanguinarios que son y si ellos les gustan este final demuestran los llorones que son... No vale, no hablo en serio porque me estaría llamando a mí misma llorona. Podría comentar el otro final, pero no sería justo porque no lo han leído y en el otro final, me quedé callada para mis lectores foreros.
Omi cobraba venganza a quienes no les correspondía, fue inevitable la muerte de Ping Pong y Omi pierde el juicio literalmente. Me inspiré en Rena para la escena porque para interpretar a un psicópata se necesita actuar el personaje (interpreté sus líneas como un guión para que Omi se fijara cómo debía hacerlo) para causar impacto, en mi opinión lo hizo bastante bien. No tan macabra como El Camino a Casa (todo un caso), pero con esas curitas y el machete inspiraba locura, muy a lo El Cisne Negro. Bastante tétrico las curitas pegadas en torno al cuello y se rascaba constantemente así como el machete. ¿Alguien imaginó alguna vez que Omi era el hijo de Young con todas las pistas que dejé? Me parece que este final es perfecto para ustedes como están acostumbrados a finales donde el malo merece pagar, es hora que sientan algo de pena por el culpable, un final compasivo. Y ya cambiando de tema: Me conmovió en serio las palabras que usó Guan para que Raimundo amara a su hijo. Por cierto, la historia de Salvador no tuve que inventarla, es original. Vimos que sí había un motivo demás, Raimundo había asesinado a alguien y lo comía un remordimiento. Confiemos en su buena fe de que quería reformarse. Bueno, eso ha sido todo por hoy. ¡Nos leemos en el último capítulo, hasta entonces!
PD: Muy bien, foros webs gratis, si han leído hasta aquí es porque significa que leyeron vuestro final definitivo y según ustedes, ¿con cuál final se quedan? ¿quién actuó mejor?
