Aquí va otro capítulo! Esta vez sí que me he dado un poco de prisa para no tardar tanto en actualizar (dos semanas no es taaanto, o sí, todo depende ^^). Muchas gracias por todos los reviews, alertas, favoritos... me hacen muy feliz y me dan un motivo por el que seguir escribiendo esta historia.

No os entretengo más, disfrutad del capítulo!


Capítulo 12

No eres digno

Sin pensar en lo que la carta decía y concentrándose únicamente en su autor, un involuntario suspiro escapó de su boca:

- Severus... –

- ¿Mione? – la voz de su novio la sacó de su ensimismamiento – ¿qué es eso?

Hermione no le prestó atención y antes de que cualquier otro pudiese decir o preguntar algo más, murmuró un pequeño hechizo para transportar su regalo a su habitación.

- Nada, Ronald, no es nada. Simplemente una carta de mis padres – se arrepintió conforme las palabras salían de sus labios. No quería mentirle a Ron, ni a él ni a nadie, pero no sabía qué otra cosa hacer. ¿Qué iba a decirles? ¿Que la carta era del profesor Snape? ¡Por favor! Lo único que conseguiría con eso sería estropearles la Navidad a todos. No... lo mejor sería guardarlo en secreto – últimamente nuestra relación no es lo que era...

Su voz se fue apagando poco a poco. Sabía que lo que estaba haciendo no era correcto. Aprovecharse de la tensa situación entre sus padres después de que ella los fuese a buscar a Australia para distraer a sus amigos era una táctica demasiado... Slytherin.

- Lo siento, Hermione, no debería haber preguntado – respondió un muy azorado Ron.

El resto de sus amigos también parecía incómodo y la miraba con simpatía y... pena. Todos sabían lo duro que había sido para Hermione el distanciamiento con sus padres y el hecho de que no la comprendiesen ni aceptasen más. Todavía le dolía a ella al recordarlo y más en estas fechas tan destinadas a pasarlas en familia.

- Está bien, chicos, no os preocupéis. Con el tiempo las cosas se arreglarán – ni ella misma creía en lo que decía pero tampoco quería agobiar a sus amigos con sus problemas – mejor seguimos con lo que estábamos, ¿de acuerdo?

Los demás asintieron y continuaron repartiéndose regalos y disfrutando con ellos. Había tanta paz y felicidad en el ambiente que costaba creer que todo aquello acabaría tan pronto...

- Ron, toma, este es para tí – Hermione le entregó una gran caja envuelta en papel rojo y dorado a su novio - espero que te guste...

Le había costado mucho encontrar algo adecuado para él. En un principio le iba a regalar algo completamente distinto pero la situación entre ellos cambió y tuvo que buscar otra cosa más especial.

- ¿En serio es para mí? – los ojos le brillaron y empezó a dar saltos como un niño - ¡gracias!

Sin apenas tener cuidado con el envoltorio del paquete que ahora tenía en sus manos, abrió el regalo con impaciencia y emitió un grito ahogado al ver de lo que se trataba:

- ¡Hermione! Esto... esto es increíble – la chica sonrió satisfecha de que hubiese acertado y de que su novio estuviese contento con el regalo.

- No sabía muy bien qué darte, me alegro que te haya gustado –

- ¿Bromeas? ¿Una Quaffle firmada por todos los jugadores de Quidditch de la selección de Bulgaria e Irlanda? ¡No me separaré de ella jamás! – tan entusiasmado estaba que no reparó en sus amigos, ni en la figura que los observaba divertida desde la puerta cuando cogió a Hermione de la cintura y la besó.

- ¡Ronald Weasley! –

Ante aquel grito ambos muchachos se separaron con rapidez y giraron sus cabezas, totalmente asustados. Recargada sobre la puerta se encontraba Molly Weasley acompañada de su marido y de Remus Lupin.

¡Mierda! pensaron los dos. La matriarca de los Weasleys era conocida por su explosivo carácter; bien podía comportarse como la más maravillosa de las madres y al instante siguiente estar hecha una completa furia.

A su alrededor sus amigos intentaban contener la risa, tapándose para ello la boca con las manos. Harry y Ginny eran los que más les compadecían por el hecho de que habían estado en una situación parecida hace un par de meses, cuando tuvieron que contarles acerca de su relación a los padres de ella.

- ¿Y bien? – la señora Weasley los miraba expectante con los brazos en jarra.

Estaban jodidos.

- Mamá, esto... verás... – Ron se rascó la cabeza y miró nervioso a Hermione – la verdad es que nosotros...

- Estamos saliendo, señora Weasley. Hace poco más de una semana Ron me pidió que fuese su novia y yo acepté. Lamentamos no haber dicho nada antes pero todavía era muy reciente, incluso para nosotros – contestó Hermione mirando a su suegra a los ojos. Estaba totalmente aterrada por lo que pudieran decirle pero no se dejaría intimidar.

Enseguida la señora Weasley suavizó la expresión y los miró con dulzura para después envolverlos en un caluroso abrazo.

- ¡Mis niños! Ya sabía yo que acabarías juntos – susurraba emocionaba mientras los apretaba más contra ella – es un placer tenerte oficialmente en la familia, querida.

- Hermione, sabes que siempre has sido parte de esta familia y ahora que estás con nuestro hijo... no puedo más que darte la enhorabuena y agradecerte todo lo que has hecho por nosotros – Arthur alargó su mano derecha para estrechar la de Hermione y después sonreír – ¡ahora podrás contarme mucho más acerca del mundo muggle!

La joven, por su parte, rió nerviosamente y asintió con la cabeza sin saber muy bien qué hacer. Por alguna razón se sentía terriblemente culpable y mal consigo misma; no se merecía ese tratamiento tan afectuoso, si ellos supieran lo que había pasado hace menos de cuarenta y ocho horas... no se lo quería ni imaginar. Sacudió la cabeza e intentó deshacerse de esos pensamientos para concentrarse en lo que realmente importaba: su novio y amigos.


- Srta. Delacour – saludó el hombre besando con galantería los nudillos de la mano que extendía la joven – es un placer verla de nuevo.

- Igualmente… Snape – con un ademán le indicó que se sentase en el sillón más cercano – disculpe mi ignorancia, pero todavía no sé qué hace usted aquí.

Los labios del profesor de pociones se curvaron hasta formar una mueca y suspiró. ¿Cuántas vidas inocentes tendría que involucrar para acabar con todo esto? ¿A cuántas más tendría que someter?

- Me temo, Srta. Delacour, que el asunto que me trae hoy aquí no es agradable y además es de vital importancia que se resuelva este mismo día – informó Snape.

Llegados a este momento la joven bruja, anterior estudiante del colegio Beauxbatons en Francia, estaba bastante intranquila y por qué no decirlo, asustada. No había tenido ocasión de pasar mucho tiempo con el hombre que ahora estaba en su casa, pero había sido el suficiente como para saber que él nunca bromeaba y si la había ido a buscar era porque algo malo pasaba.

- Usted dirá, señor –

Severus Snape miró con seriedad a la una vez participante del torneo de los tres magos y comenzó a explicarle la situación. Comenzó a relatarle acerca de los descendientes de Merlín para luego hablar de uno en particular – Amras Vardamir – y contarle acerca de la rivalidad del mago con los cuatro fundadores de Hogwarts y sus ansias de venganza. A continuación le comentó acerca de la profecía según la cual sólo otro descendiente de Merlín podría vencerle. Por último desveló su verdadera identidad como el único capaz de derrotar a Amras.

- Es por ello que necesito de su ayuda, Srta. Delacour, de la suya y de la de todas las veelas. Amras Vardamir está reclutando un ejército de criaturas mágicas sometidas a su voluntad a través del decreto de Merlín; no puedo permitir que esto continúe... por consiguiente, yo también debo actuar – Fleur lo miró anonadada – entiendo que le estoy pidiendo demasiado y por mucha lealtad que las criaturas mágicas me deban, no tengo el derecho a forzarles a hacer algo que no quieran. Desafortunadamente y teniendo en cuenta el modo en el que se están desarrollando los acontecimientos, no me puedo permitir el lujo de ser comprensivo. Necesito de todos los seres posibles para así derrotar a Amras.

Un silencio tenso e incómodo se instaló en la habitación después del discurso de Snape. Era demasiada información de golpe como para poder asimilarla con claridad y no sucumbir. Y ella que creía que el peligro había desaparecido al morir el Señor Oscuro, qué ingenua. El mal no es algo que pueda desaparecer; puede dominarse, sí, pero no destruirse, siempre está al acecho, a la espera de una oportunidad para imponerse sobre el bien.

- Le ayudaremos – Snape asintió aliviado – es nuestro deber proteger a los demás seres vivos. No nos echaremos atrás.

- Gracias, Srta. Delacour, muchas gracias – se levantó del asiento – cuento con usted para que se ponga en contacto con todas las veelas posibles y les ponga al corriente de la situación. Si en algún momento es necesario comunicarse con usted le enviaré una lechuza para que se reúna con nosotros - su marido y familia - en el cuartel de la Orden del Fénix. No se preocupe, llegados a este punto, ellos ya deben de estar al tanto de la situación.

- ¿Grimmauld Place? – preguntó.

- Sí – respondió Snape para después desaparecer con un movimiento de varita.

Una vez se hubo marchado el profesor de pociones, Fleur se desplomó sobre el suelo incapaz de sostenerse. ¿En qué se había metido?


Por otro lado, Severus Snape no era el único mago que estaba buscando ampliar su ejército ese día. Amras Vardamir también seguía con la labor de reclutar miembros para su causa. En ese momento contaba con varias decenas de licántropos, centenares de dementores, y unas cuantas mantícoras y arpías. Necesitaba más. Durante su vida encerrado en aquella prisión y más en los últimos años – aquellos posteriores a la primera caída de Voldemort – había estado observando y aprendiendo de los errores de aquellos magos que habían osado enfrentarse al Ministerio de Magia, y había llegado a la conclusión de que si quería vencer debía ser precavido, cauto y no dar nada por ganado.

Su idea consistía en reunir a aquellos mortífagos fieles a Voldemort y a la purga de sangre. Ellos serían sus mejores aliados en el combate además de una oportunidad espléndida para espiar al Ministerio y controlar la situación.

Para ello había ordenado a Cramer que le hiciera una lista con todos los nombres de los magos que estarían dispuestos a unirse a él. Sabía que no quedarían muchos de los que en su momento lucharon junto a Voldemort - la mayoría estarían muertos o prisioneros en Azkaban - pero eso no era ningún problema. Su fiel sirviente pertenecía a ese círculo y por tanto conocía a la perfección dónde encontrar aliados, el resto era cosa suya. Nadie decía que no a Amaras Vardamir y salía vivo para contarlo.

- ¡Señor! - sus pensamientos se vieron interrumpidos por la llegada de Cramer, su mano derecha - aquí está.

Le entregó un pergamino viejo y arrugado con una serie de nombres escritos en él:

Bellatrix & Rodolphus Lestrange (*)

Dolohov (*)

Crabbe

Goyle

Jugson

Rowle (*)

Travers

Selwyn

- Son los principales mortífagos que siguen con vida y no están en manos del Ministerio - le mostró otra serie de nombres - el resto son conocidos míos que seguramente estén dispuestos a unirse.

- Perfecto - Amras se frotó las manos complacido con el trabajo que había desempeñado el mago a su lado - es hora de hacerles una visita...


Después de hablar con la señorita Fleur Delacour - ahora Weasley - decidió que lo mejor sería volver a Hogwarts e informar personalmente a Albus de sus avances. Quizás podría aprovechar para hablar con Hagrid, puede que hubiese algún unicornio en el Bosque Prohibido...

Caminó con lentitud por los nevados jardines de Hogwarts apenas prestando atención a su alrededor. ¿Para qué hacerlo si lo único que conseguía era llenar su cabeza de malos recuerdos? Todavía no sabía por qué seguía allí, en ese lugar que no le hacía más que traerle memorias de su maltrecha juventud. Quizás era porque, en el fondo, Hogwarts era su hogar, el único lugar en el que de algún modo se había sentido a gusto y protegido. Había cometido barbaridades dentro del colegio, así como las había sufrido también, pero todos esos instantes, esos pequeños detalles compartidos con el resto de personas eran los que lo habían formado persona, los que le habían permitido seguir adelante y soportar el infierno que era su existencia. Quizás por ello continuaba allí, observando como otros disfrutaban, estudiaban, vivían... quizás no se marchaba porque simplemente no tenía el valor de hacerlo y comenzar de cero en algún lugar desconocido. Quizá tenía miedo a irse y abandonar todo lo que conocía; quizás tenía miedo a quedarse solo si lo hacía.

¡Suficiente! se dijo. Se había dejado llevar demasiado. No podía... no debía dejar que sus emociones lo dominasen de ese modo.

Continuó andando hasta que llegó a la entrada del bosque. Siempre le había fascinado, parecía tan misterioso, lleno de criaturas fantásticas y peligrosas, lleno de secretos por descubrir. Decidió no visitar la cabaña del guardabosques y se internó en el bosque, la capa de viaje cubriéndole por completo, escondiéndole de miradas indiscretas.

No tardo en encontrar lo que andaba buscando. A pocos metros de distancia, imponente y majestuoso se hallaba un unicornio, su cuerno resplandeciendo en mitad de la oscuridad, alumbrándolos a ambos. Aturdido por la pureza que emanaba del animal, Snape se acercó a él con la intención de acariciar su espesa melena plateada. No había dado más que unos cuantos pasos cuando el unicornio levantó la mirada y se alejó del hombre.

No eres digno.

Severus se sobresaltó al escuchar una voz en su cabeza. ¿Qué demonios había sido eso?

Márchate descendiente de Merlín, todavía no estás preparado para estar aquí. Vuelve cuando tu alma haya sido purificada, vuelve cuando hayas permitido que la luz alumbre tu corazón.

De nuevo la voz. ¿Qué quería decir con el "no estás preparado"? ¿Acaso no bastaba con el decreto de Merlín? ¿Por qué no podía acercarse al unicornio?

Suspiró frustrado consigo mismo por su fracaso y su ignorancia. No había pensado que era probable que el animal no dejase que él se acercase. Supuso que era algo normal, algo tan puro como lo era un unicornio no dejaría que una persona con un alma tan rota y negra como la suya lo tocase.

Estúpido se recriminó mientras contemplaba de nuevo al unicornio que se encontraba frente a él. No había huido, lo cual era bueno, pero tampoco había dado señales de querer acercársele.

No tiene nada que ver con tu alma, Coammenel, o por lo menos no de la manera que tú crees. Sin embargo no estás listo para esto, no podrías soportarlo. Vuelve cuando te hayas perdonado a tí mismo y hayas sido capaz de superar tus pecados.

Después el unicornio se esfumó galopando, internándose en la espesura del bosque y dejando al profesor de pociones a solas con sus pensamientos.


El resto de la mañana pasó con asombrosa rapidez para los chicos y antes de que se diesen cuenta era la hora de comer. Se apresuraron para llegar al comedor - unos con más ganas que otros - y se sentaron en la mesa que habían ampliado mágicamente de modo que todos cupiesen en ella.

- ¿Disfrutando de las vacaciones, chicos? - preguntó la señora Weasley - espero que no te diesen mucho mal ayer, Remus.

- ¡Mamá! - gritó Ron. Sólo llevaban un día allí y ya tenía que estar pensando mal de ellos.

- No te preocupes Molly. Últimamente están bastante tranquilos, incluso en el colegio, supongo que ya que no hay peligro se toman las cosas con más calma - Lupin sonrió y ambos adultos compartieron una mirada de entendimiento. Después de la aparición de Amras Vardamir en Hogwarts, tanto Albus con Snape decidieron que lo mejor sería ir informando, poco a poco, al resto de miembros de la Orden del Fénix y así estar preparados. No se lo habían contado a nadie más porque todavía no confiaban en todos los magos del ministerio, si bien Kingsley - ahora Ministro de Magia - había hecho una labor excelente encerrando a los magos corruptos que ocupaban cargos de importancia dentro del ministerio. Además tampoco querían que cundiese el pánico entre una población que todavía se estaba recuperando de la última guerra sufrida.

La comida pasó entre risas y bromas por parte de todos. De vez en cuando Tonks e incluso el pequeño Teddy, entretenían a los demás cambiando su apariencia. Estaban disfrutando del postre cuando la puerta se abrió y por ella pasaron Bill y Fleur Weasley.

- ¿Por qué no vais a jugar, chicos? - Arthur miró a su hijo y a su yerna y supo que algo malo había pasado, parecían alterados - luego tendréis toda la tarta de melaza que queráis.

Entre gruñidos y quejas por tratarlos como niños cuando ya no lo eran, no después de lo que habían vivido y sufrido, abandonaron el comedor.

- Intuyo que Snape fue a veros y os contó todo, ¿no? - dijo Lupin.

El joven matrimonio asintió y Fleur no pudo evitar que unos ligeros sollozos escapasen de su boca.

- No sólo eso - Bill apretó los puños conforme respondía - no sólo eso...

Arthur abrió los ojos desmesuradamente. Abrió y cerró la boca un par de veces antes de decir algo.

- ¿Él no... ? ¿Él no habrá... ? - ni siquiera pudo acabar la pregunta del asombro que sentía.

- ¿Qué ocurre? -

- Severus ha pedido ayuda a Fleur para con las veelas, quiere que luchen junto a él - contestó Remus. Se oyeron varios jadeos y exclamaciones de sorpresa.

- ¡No puede ser! - gritó la señora Weasley. Sin embargo la cara de su hijo y de su esposa decían todo lo contrario - cariño...

Los estrechó a ambos en sus brazos y lloró de impotencia:

- ¡No! -

- Molly, tranquila, sabíamos que algo así iba a pasar tarde o temprano. Severus no tiene la culpa - Arthur intentó calmar a su mujer.

- Pero... - lo odiaba, en este momento odiaba a Severus Snape, pero por encima de todas las cosas, odiaba a Amras Vardamir por haberlos puesto en esta situación.


- ¿Y el unicornio no quiso acercarse a tí? - preguntó el retrato de Dumbledore a Severus.

- No Albus ya te he dicho que no - se estaba cansando de que el viejo le preguntase todo el rato lo mismo - justo cuando iba a tocarle se alejó de mí y escuché una voz en mi cabeza que decía que no era digno.

Los ojos del ex-director centellearon por un instante antes de volver a hablar.

- Interesante... ¿te dijo algo más? -

- Sí... dijo que mi alma debía ser purificada y mis pecados perdonados. No sé que demonios quería decir con eso ni cómo pretende que algo así ocurra... - contestó malhumorado el profesor de pociones. No le gustaba no ser capaz de entender lo que ocurría a su alrededor, y la sonrisa de suficiencia que ahora mismo tenía Albus en su cara no lo ayudaba en lo absoluto.

- Eso tendrás que averiguarlo por tí mismo, Severus -

Viendo que no iba a servir de nada seguir hablando con el retrato de Albus Dumbledore y que éste no le diría lo que quería saber, se marchó del despacho rumbo a las mazmorras.

- ¿Albus? - Phineas Black había escuchado la conversación mientras fingía que dormía - ¿por qué...?

- En cuanto al corazón se refiere, Phineas, es mejor no dejarse influenciar por terceras personas. Si yo le hubiese dicho la verdad jamás la hubiese aceptado. Es mejor así, debe vivirlo por sí mismo para poder entenderlo... -


Después de que los hubiesen echado tan "sutilmente" de la habitación los chicos se dedicaron a pasar el tiempo; algunos jugando al snap explosivo, otros al ajedrez mágico... Hermione, por el contrario, pensó que ese era el mejor momento para subir a su habitación y leer de nuevo la carta que le había enviado su profesor de pociones. Necesitaba ver su pulcra y estilizada letra de nuevo. Casi podía imaginárselo escribiéndola, sus elegantes pero firmes dedos trazando suaves letras sobre el papel... se sonrojó sólo de pensarlo. ¿Qué le estaba ocurriendo? Podía notar como su cuerpo se encendía sólo con pensar en su profesor.

Necesitando un tiempo a solas para poder pensar sin que nadie la molestase, se despidió de sus amigos y se fue hacia su habitación. Una vez allí abrió la puerta y se desplomó sobre la cama. Murmuró un hechizo silenciador y gritó con todas sus fuerzas contra la almohada. ¡Merlín! ¿qué le estaba pasando? ¿en qué estaba pensando?

Todavía no había conseguido calmarse del todo cuando la puerta se abrió.

- Por fin solos - susurró Ron mirando a su novia con lujuria y pasión mientras se acercaba a ella cuan animal que acecha a su presa -

- Ron... no - mustió débilmente Hermione. Ahora no tenía fuerzas para enfrentarse a su novio, no podía - por favor, no.

TBC...


Notas de Autora: Tachán! ¿Qué os ha parecido? Personalmente me gustó bastante escribir este capítulo (y el siguiente lo voy a disfrutar aun más xD). Parece que algo va a pasar - o no - entre Ron y Hermione, para eso tendréis que esperar al siguiente capítulo ^^ Y en cuanto a Snape... pobrecito, siempre cargando con todo, y encima el unicornio que no quiere acercarse a él (que malo...). Respecto a la lista de mortífagos hay una serie de cosas que me gustaría aclarar:

Los simbolitos (*), hacen referencia a los mortífagos que murieron o fueron encarcelados durante la segunda guerra. He decidido mantenerlos con vida porque en el 7 libro mueren después de que ellos hayan asesinado a varios personajes que todavía siguen vivos en mi historia. Considero, pues, que ellos también merecían "otra" oportunidad xD Además de que me apetecía ponerlos.

Los demás mortífagos aparecen a lo largo de la saga de Harry Potter y creo que no mencionan qué pasó con ellos, así que yo asumo que siguen libres por ahí ^^

Por último, quiero agradecer a todos los que siguen mi historia (a pesar del enorme retraso para actualizar el capítulo 11), y todavía más a los que me dejan un review: IgnaHP, minerva91, jesica-haruzuchia y:

Kismet: Jaja Sé que me merezco un coscorrón bien fuerte, y dos si quieres xDD Pero he aprendido la lección y ya no volverá a pasar, de verdad! Jaja Espero que este capítulo te guste tanto como el anterior (no he tenido 6 meses para escribirlo por lo que espero que aun asi sea bueno xDD). Muchas gracias por el review :)

Cuyes: Sé que fue una falta de respeto y pido perdón por ello. Teneros esperando tanto tiempo no fue muy cortés (por decirlo de alguna manera), pero tampoco estaba pasando por un buen año y simplemente no tenía ganas de escribir. Afortunadamente ya he vuelto y no lo volveré a hacer ;)

Mayorka: Por lo que puedes ver no he tardado meses, años... en actualizar, sólo 2 semanas ^^ Jaja Pero sí, tienes razón. No te preocupes que no pienso abandonar esta historia por nada del mundo. La acabaré, tarde o temprano, la acabaré :D Gracias por el review y me alegro que te guste.

Nos vemos en el siguiente capítulo! Dentro de 2 semanas; podrá ser menos si lo acabo pronto y recibo la motivación adecuada (muchos reviews ;P).

Así que ya sabéis, dadle al botoncito de abajo y decirme qué os ha parecido. Es lo único que os pido.