El contacto de la mano de su madre sobre su rostro despertó a Claire. La chica se movió perezosamente y abrió los ojos. "Buenos días." Le dijo su madre con una sonrisa en los labios. "Ha llegado tu gran día."

Todavía dormida, Claire no supo en un primer momento de que le estaba hablando su madre, pero un momento más tarde cayó en la cuenta. Era el día de su boda, pero con el embarazo, las clases y saber que Sylar y Adam estaba en la escuela casi se había olvidado.

En menos de dos meses lo tuvieron todo preparado para ese día que por fin había llegado. Claire se levantó casi de un salto y se encerró en el cuarto de baño, se dio una ducha rápida y salió envuelta en un albornoz.

"¿Por donde empiezo?" Después de todo lo que había ocurrido esos años, pensar que podía ser completamente feliz por un día, ser la protagonista de la historia sin que nadie quisiera matarla, parecía ser un sueño. Pero iba a disfrutarlo y lo iba a vivir con toda la intensidad posible.

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Cuando alguien abrió las cortinas de la habitación, Peter se despertó, había dormido toda la noche de un tirón, no se acordaba cuando se había dormido, pero si que recordaba los placenteros sueños que había tenido, de lo que esperaba que fuera su vida junto a Claire.

"Supongo que no querrás llegar a la ceremonia más tarde que tu prometida, eso no es lo que dice la tradición." Peter se incorporó apoyándose sobre sus brazos y se dio cuenta que allí estaba su hermano, sonriente, radiante incluso podría decir. "Me alegra ser el primero en darte la enhorabuena por como va a cambiar tu vida hoy."

"No me puedo creer que realmente vaya a casarme hoy, los días han pasado tan rápido…"

"He visto a Claire salir de la habitación un momento, estaba muy hermosa." Sin decir nada Peter se dio cuenta que los ojos de Nathan brillaban con fuerza, al fin y al cabo se trataba de la boda de su propia hija, además de la de su propio hermano.

"No entiendo porque no hemos podido dormir juntos esta noche. No es que me importe dormir contigo, pero…"

"Sólo es una tradición, seamos normales por una vez." Nathan siempre había soñado con ser normal, desde que había descubierto sus habilidades, hubiera dado cualquier cosa por volver a ser un tipo normal y corriente, aunque con el tiempo hubiera conseguido acostumbrarse a su habilidad especial.

"¿No tienes bastante con la gran boda que nos has preparado?, nosotros queríamos algo íntimo, para los amigos."

"Y yo soy tu hermano, por no decir el padre de la novia, y quería lo mejor para vosotros." Se acercó a una silla, en la que estaba, perfectamente doblada y colocada la ropa que Peter se pondría ese día.

Desde luego Nathan nunca se hubiera imaginado ver llegar ese día, Peter era siempre tan independiente y tan pocas veces había hablado de casarse alguna vez, que no se podía creer que realmente lo fuera hacer. Definitivamente estaba enamorado de Claire, por mucho que a Nathan le hubiera costado aceptarlo, los dos eran más que felices al lado del otro y eso era todo lo que importaba.

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"Felicidades señora Petrelli, es una lástima que no fuera invitada a la boda. Va ser un acontecimiento en la escuela." Sylar disfrutaba contrariando a aquella mujer que pretendía controlar todos sus movimientos. "Pero ya se sabe como son las redencillas familiares."

"Deja de decir tonterías. ¿Cómo está el niño?"

"Creciendo en el vientre de su madre."

"Ha experimentado algún tipo de poder nuevo a través del bebé."

"Se comunica con ella, Claire sabe que es un niño, dice que se lo dijo él en un sueño." No le hacía falta ver a aquella mujer para saber que estaría sonriendo satisfecha por esa noticia.

"Bien, sigue en tu puesto y no estropees el enlace." Dijo Angela con rotunidad.

"Me sorprende que lo diga usted, siendo la quiere secuestrar a su propio nieto."

"Una cosa es el destino del mundo y otra muy distinta el día más feliz para mi familia, al fin y al cabo sigo siendo la madre del novio y la abuela de la novia. Eso no ha cambiado."

Definitivamente, Sylar se acababa de dar cuenta que nunca comprendería a aquella mujer.

- o -

"Claire, estás increíble, ojala cuando me case yo también esté tan guapa como tu." Molly revoloteaba a su alrededor, mirando el magnífico recogido que tenía, parecía hecho a medida para su cabello, incluso sin llevar puesto todavía el vestido de novia que le había comprado Bennet, ya parecía un princesa de cuento de hadas.

"Hablando de eso, ¿Ya tienes novio? Creo que la gente te ha visto mucho con ese chico, ¿Cómo es llama?"

"Shhhh, no lo digas tan alto, que mis padres se van a enterar." Molly se ruborizó y abrió los de par en par, al darse cuenta que tanta gente sabía de su relación, tan sólo amistad, decían ellos, con uno de los alumnos de la escuela.

¿Y que hay de mal con eso? Mohinder y Matt son unos padres geniales, seguro que les parece genial que estés con alguien." Molly la miró y sonrió. "Te entiendo, ningún padre se acostumbra a que su hija ha crecido y tiene su primer novio."

"No se lo digas por favor."

"Tranquila, será nuestro secreto. Me puedes guardar otro tu por favor." Molly se acercó a la chica, como si hubiera mucha gente en la habitación y no quisieran que nadie se enterara. "Es un niño. Estoy esperando un niño."

"¿Ya te lo ha dicho el médico, yo creía que sería muy pronto para saberlo con cuatro meses de embarazo."

"Tienes razón, pero no me lo ha dicho ningún médico, ha sido el bebé:" Molly la miró sorprendida sin tener ni idea de lo que le estaba hablando su amiga y profesora. "No sabría como explicarlo Molly, pero se que el niño tiene un poder, igual que nosotros, no se cual, pero le permite comunicarse conmigo y me lo ha dicho, me lo ha enseñado en un sueño, en una visión que tuve esta noche y era un niño."

"Entonces eso hará muy feliz a Peter, se que él dijo que le haría mucha ilusión tener un niño."

"Peter no quiere saberlo hasta el nacimiento. Se que prefiere tener un niño, pero prefiere no saberlo hasta que llegue el día. Por eso quiero que sea un secreto entre tu y yo, ¿de acuerdo?"

"Vale, serán nuestros secretos." Claire le guiñó un ojo y sonrió feliz, le gustaba llevarse bien con esa niña y le sorprendía que hubiera conseguido acostumbrarse a sus poderes tan rápido, pero también tenía claro que con unos padres como Mohinder y Matt, eso no sería difícil.

Claire miró el reloj de la pared, le quedaban dos horas para arreglarse y maquillarse, para convertirse, definitivamente en la princesa de su cuento. Por fin iba a casarse, por fin iba a decir a los cuatro vientos que estaba más enamorada que nunca de Peter y en unos pocos meses, serían una familia mucho más completa, con la llegada del pequeño que crecía en su vientre. En ese momento Claire no podía ser más feliz.

- o -

Mohinder se despertó entre los brazos de Matt. Siempre dormían así y al profesor le encantaba notar el cuerpo del policía contra él, como si le estuviera protegiendo continuamente.

Matt seguía durmiendo, por lo que tuvo unos momentos para pensar. Llevaban más de cinco años juntos, cinco años en los que habían sido tremendamente felices, una familia ideal con Molly; pero desde que se había enterado del compromiso de Claire y Peter, Mohinder quiso algo más.

No se trataba de ninguna manera en dejar a Matt, adoraba a ese hombre desde que lo había conocido, desde que lo había cuidado en el hospital cuando Sylar había estado a punto de matarle y desde entonces no se había imaginado la vida sin él.

Un beso cálido se posó en su mejilla y sonrió. "Buenos días, hoy va a ser un día grande en la escuela, la gran boda he oído decir a muchos de los chavales." Dijo Matt sin moverse de su lado.

"Eso he oído yo también, pero podría ser sólo la primera de muchas." Mohinder dejó caer sus palabras, para comprobar como reaccionaba el policía.

"¿Estás pensando en alguien en concreto? Porque no conozco muchas más parejas por aquí, a menos que tu sepas algo más que yo." Mohinder se dio la vuelta y se quedó mirando a Matt, no podía estar hablando en serio.

"Matt, ¿lo dices de verdad? ¿no se te ocurren más parejas que puedan casarse por aquí a corto plazo?" Matt negó con la cabeza, lo cual hizo a Mohinder desesperarse. No podía pedirle matrimonio a alguien que ni siquiera pensaba en ello a corto plazo.

"Mohinder, cariño, no hace falta que te andes con rodeos, se que quieres casarte, me lo puedes pedir sin más." Mohinder se acababa de quedar sin palabras, un momento antes, pensaba que Matt no quería ni oír hablar de matrimonio y ahora resultaba que esperaba que le dijera algo.

"Creía que no me leías la mente." Dijo Mohinder refunfuñando, aunque le acabara de quitar un gran peso de encima por saber que Matt estaba dispuesto a dar el gran paso.

"Y no lo hago, pero a veces hablas en sueños y nuestra boda es uno de tus sueños más recurrentes." Mohinder ocultó el rostro contra el pecho de Matt, recordaba perfectamente esos sueños, los había vivido en su mente una y otra vez, pero se trataba de cosas tan cursis que sólo de pensar que Matt pudiera haber visto u oído algo de ellos le hacía avergonzarse. "Si la boda que esperas que tengamos se parece a la que he oído en tus sueños, me encantaría verla de verdad."

"¿Lo dices de verdad?" Matt lo abrazó con fuerza, besándole con ternura mientras sonreía.

"¿Acaso se te había pasado por la cabeza que no quería casarme contigo?"

"Después de tu primer matrimonio, pensé que ya no querrías volver a oír hablar de ceremonias y de novios."

"Que mi primer matrimonio fuera un desastre no quiere decir que estos cinco años no hayan sido los más bonitos de mi vida. Se que quiero pasar el resto de mi vida contigo y si a ti te hace feliz que nos casemos, a mi también me hace feliz." Los dos se acurrucaron en la cama, todavía era pronto para arreglarse para la ceremonia, por lo que iban a aprovechar los minutos que les quedaban, en la tranquilidad de la cama.