Hinata vio la ciudad de Shiramiya desde la cubierta del barco, donde a lo lejos presenció un enorme castillo. Sintió el regocijo recorrerla de pies a cabeza, habían llegado finalmente- Sin ningún contratiempo atándola de nuevo.
No podía experimentar mas que otra cosa en ese momento.
El barco se acerco al muelle, y colocaron la tabla para descender al puerto.
— Gracias Darui, mandare a mi padrino tus saludos — escucho su voz, y giro en sus talones. Observo a Naruto despedirse del hombre moreno con una palmada de abrazo.
Ella se acerco para igualmente agradecerle.
El asintió con una amable sonrisa, y luego prosiguió a cumplir con su trabajo.
Ya no viendo mas que hacer ahí, ambos se adentraron hacia la ciudad. Hinata aprecio las calles, plazas y tiendas a medida que avanzaban. Era una ciudad muy bien cuidada, rebosada con lo mejor de lo mejor.
Recordó que Kurotsuchi la describió como ciudad de ricos.
Naruto la dejó por un momento en la plaza, comento de ir a solicitar un carruaje.
...
Cuando llegaron, Naruto bajo primero y le extendió su mano para ayudarla, Hinata le extendió su mano izquierda, y el capitán pudo notar que estaba un poco temblorosa. Al pisar tierra, miró sorprendida el inmenso castillo frente a sus ojos.
Le miró contrariada. Al el carruaje solo tener una ventana y no estar de su lado precisamente, no había podido ver en ningún momento por donde iban en el camino.
Al empezar a caminar Naruto siente su mirada encima.
— Oh ¿no te lo comente? Mi padrino es el rey de Shiramiya.
Detuvo su paso abruptamente.
— No, creo que se te olvidó decirme ese pequeño e importante detalle — ironizó incrédula. Sus ojos se abrieron un poco más al caer en cuenta de algo — Entonces, tú, eres familiar de...
— Si, soy familiar del Rey — avanzó un paso dándole la espalda y miró hacia la gran entrada, un deje de tristeza se instaló en su rostro, el cual se disipo tan pronto como llegó. Volvió a mirar hacía Hinata, quien aun parecía consternada procesando la información.
Naruto sonrío con mucha más diversión al ver su expresión.
— Pero Señorita, no pensé fuera tan pre juiciosa, y todo a causa de mi humilde ropa de capitán — jugó con ella, fingiendo ofensa.
Ella enrojeció.
— Es que leí en un libro, hace mucho tiempo, que... — calló al no saber que decir con exactitud —. Ya no importa, me disculpo si fui descortés — avanzo apenada hacia él, quien solo negó. A Naruto no le importaba ese tipo de cosas realmente.
Pero por dentro, o si que estaba divirtiéndose de lo lindo al verla totalmente apenada.
Ingresaron a un enorme salón, el cual Hinata intuyo seria el principal. Al ver un imponente trono recibirlos. No paso tanto, cuando una simpática mujer mayor apareció por uno de los arcos y descendió por las escaleras.
Su cabello iba recogido en un moño, y su vestuario consistía en un vestido de tonos blancos, azules y grises.
— Naruto, es bueno verlo de regreso tan pronto.
— Señora Mei — él la tomo de ambas manos y las besa —. Tan encantadora como siempre — ella solo ríe resignada. La suelta y dirige sus ojos hacia Hinata, quien hace una reverencia a la mujer. Mei sonríe y suelta; Encantada cariño —. Queremos ver a mi padrino ¿Está ocupado?
— Oh no, apenas su guardaespaldas real te vio descender del carruaje, le avisó y enseguida preparó el salón familiar, sigan me por favor.
Caminaron detrás de la señora Mei hasta llegar a otra gran puerta, donde un guardia parecìa protegerla. Ella le hace una seña y las abrió enseguida Hinata no pudo evitar apreciar primero el hermoso jardín que se veía detrás de aquel ventanal.
— Naruto — un hombre algo robusto los recibió, la corona en su cabeza le hizo ver quien era. Hinata hizo una reverencia de inmediato, ganándose una pequeña risa amistosa del soberano—. Vamos cariño, estamos en privado y vienes con mi ahijado, no es necesario tanta formalidades.
Hinata se enderezó, sintiéndose algo torpe.
— No pensé regresaras tan pronto ¿pasó algo que...? — calló al dar con los ojos perla de Hinata, que hasta ese momento no había reparado bien. No disimuló su sorpresa.
Naruto habló.
— Es Hinata padrino.
— Conocería esos ojos donde fuera — sonrío con nostalgia.
— Un placer conocerlo, Rey... — hasta ahora caía en cuenta que no sabía su nombre apropiadamente, él entendió y siguió sonriendo amable.
— Jiraiya, y el placer es mío pequeña hija de Hiashi — Hinata sintió sus ojos humedecerse al oír el nombre de su padre salir de sus labios—. Pero vamos siéntense, ha sido un largo viaje.
En eso entraron dos chicas, dejando bocadillos y un juego de tazas junto a gran tetera.
Ambos tomaron asiento en el amplio sofá, donde Naruto no tardo en tomar algo, donde para su sorpresa, se lo ofreció primero a Hinata. Era un delicioso pastelillo. Hinata lo aceptó más por cortesía. Solo podía sentir su corazón latir tan apresurada mente.
Frente a él estaba la persona que podía matar o revivir sus ilusiones.
—Es de suponer que has pedido a mi ahijado que te traiga, para saber mas de esa botella.
— ¿Por qué ahora? ¿Por que no antes? — soltó Hinata, sin dejar de mirarlo fijamente —. Hay tantas cosas que quisiera preguntar, pero, ahora solo quisiera que usted me cuente que es lo que sabe.
Naruto miro a su padrino también.
El solo suspiró, veía la ilusión en esa joven.
— Conocí a tu padre cuando yo todavía era parte de la guardia real. Fue en una misión que nos emboscaron, yo, al estar ya muy mayor, quede muy mal herido y realmente creí que moriría. Pero por obra de dios, de los dioses, quien sabe. Tu padre se cruzo en mi camino y me salvó. En muestra de mi gratitud, al ver como iba por la vida, le dije que podría entrenarlo y así tener una mejor vida como guardia real, pero el se negó, y solo pidió algo dinero, agua y comida para su viaje.
Luego de eso, Hiashi se marchó, pero antes le dije que aun creía tenia una deuda con él, así que si necesitaba dinero o un favor, que me buscara inmediatamente. Tiempo después, luego de que a mi se me proclamara Rey tras fallecer mi cuarto hermano, tu padre regreso e iba con tu madre, y un pequeño bulto. Una bebé, una recién nacida. Eras tú joven dama.
Hinata se sorprendió.
— Todo fue muy rápido, tu padre me pidió que guardara esa botella al no saber quien mas confiar. Parecía algo muy importante, le pregunte de que se trataba, pero se negó al decirme, porque sino estaría en peligro, algo sobre saber mas de lo que debería. Pero me hizo prometer que... —miro a Naruto—... cuando pasaras lo veinte, te mandara esa botella. Que tu estarías en la villa de la hoja. Solo eso me dijo tu padre.
Hinata bajó la mirada.
— Entonces no sabe que significa esa botella.
— Lo siento pequeña — responde, en un tono de voz que de verdad lo lamentaba.
Hinata mojo sus labios, sintiéndose totalmente mal.
Naruto la miro enseguida, sintiendo su dolor. Sus ojos se habían empañado, y apretaba la manga de su bolso. Al final, no había obtenido lo que tanto anhela. Su impotencia era visible para todos.
— Vamos ahijado, dejemos a la señorita un momento a solas.
Pero Naruto no se movió al instante, fue al segundo llamado de su padrino que se levantó.
Cuando cerraron las puertas escucho con impotencia del otro lado su llanto.
...
— Que más sabe de la vida de esa joven dama.
Su padrino le miraba fijamente.
Ambos estaban en otro salón, uno un poco más pequeño y con estantes repletos de libros.
— Lo poco que me ha dicho, sus padres murieron cuando solo era una niña.
Jiraiya ladeo la mirada con lamento al enterarse que Hiashi estaba muerto.
Naruto entonces abrió sus ojos al recordar otra cosa.
— Hinata fue atacada, su casa quemada — Jiraiya le miro atento —. Por suerte llegue a tiempo, y pude rescatarla de una muerte segura. Luego Hinata me dijo que el responsable, un tal Momoshiki, buscaba algo que su padre le robó, un mapa que lo llevaría a la inmortalidad.
El Rey no cabía de su sorpresa, luego llevó unos dedos a su barbilla y rascó.
Sus dedos golpearon la mesa frente a ellos, hasta que hablo.
— La sacerdotisa Chiyo una vez me habló de viejos ritos, donde creo que menciono algo como la inmortalidad.
— ¿De verdad?
— Pero fue hace tanto tiempo, que no recuerdo — avanzó unos pasos hacia su ahijado y coloco una mano sobre su hombro —. Hinata tendría que ir a Suna, podría al menos tener respuestas de lo que buscaba ese tal Momoshiki, que supuesta mente Hiashi robó.
— Se lo comentare cuando se haya calmado un poco — y no puede evitar recordar su llanto.
Jiraiya se volteo y fue a otro estante, donde había copas y botellas de vinos. Se sirvió un trago y le extendió otro a su ahijado.
— ¿Y Kakashi? No has llegado con el resto de tu tripulación.
— Hubo algunos problemas en el viaje — rasco su nuca, y deja la copa en la mesa, solo le había dado un trago —. Que ya te contaré.
Su padrino solo negó, imaginado que hubo diferencias con segundo al mando.
— Ahora lo mas importante que quiero saber es, tu sello, no fue renovado, y estás de pie — le mira impresionado y a la vez preocupado —. ¿Seguro estás bien?
— Créeme padrino, ni yo lo entiendo. A mitad del viaje tuve una recaída, y me colocaron el ultimo sello, pero de repente cuando volví a despertar ya estaba bien.
— Aun así, luego de descansar, deberías retomar de nuevo el viaje a Suna.
— Es lo que tenia pensando padrino.
— Así que es cierto.
Ambos alzaron la mirada. Un joven hombre de cabello albino y armadura plateada, les miraba desde la entrada de aquel salón.
— Kabuto — Naruto pronuncia su nombre en un tono monocorde.
— Apenas escuche Naruto había regresado, vine a saludar — se acerca y pone frente a él— ¿Y por que tan rápido de vuelta? ¿No hubo nada interesante en el mar? ¿Los peces se escondieron? Aunque me dijeron fuentes que llegaste con una hermosa chica ¿Donde está? Me gustaría mostrar mi hospitalidad y mostrarle el castillo — y mira a Naruto burlón—. Y quizás mi habitación.
Pero Naruto le tomo por la cabeza atraiéndolo hacia si, su mirada demostraba que no le había gustado lo que había dicho.
— Eso no te concierne, y ni se te ocurra molestarla — le mira retador, pero este solo le seguía mirando con superioridad — ¿Acaso crees que por que llevas tu armadura me estás intimidando? ¿Ya no recuerdas quien te vencía en los entrenamientos Kabullina?
Kabuto le miro molesto al escuchar aquel viejo mote. Estaba a punto de sacar su espada, pero su Rey interrumpe.
— Ya basta los dos — sentenció Jiraiya, haciendo que ambos se separaran.
Naruto miro a su padrino—: Iré a mi habitación a descansar, hasta la cena padrino.
Al quedar ambos albinos solos, Jiraiya suspira cansado.
— Pensé que habíamos quedado que estas provocaciones pararían nieto mio.
Kabuto termina riendo con una gracia chocante.
— Siempre has preferido a Naruto abuelo. Todo porque te recuerda a Minato, un hijo que igual quisiste tener.
— Dejaste que tu padre te llenara la cabeza — se acerca y toca el hombro de Kabuto—. Los quiero a todos, por igual. Somos familia.
Pero el solo niego, se suelta de su abuelo, y sin mirarlo abandona la habitación.
...
84 años después, finalmente actualización y con capitulo nuevo. Lamento si no es lo que esperaban, aunque seguro ya no hay nadie TWT
Lamento enserio la tardanza, no tengo excusas, mas que quedarse sin computadora propia es horrible. Pero aquí estoy de nuevo, y espero realmente llegar a concluir esta historia ¡Saludos!
