27 – Árbol

Sin embargo estoy adelantándome al final, pues estuvimos muchos años al servicio del falso patriarca. Fue una época feliz, al menos la mayor parte. Teníamos mucho trabajo pero el resto de nuestro tiempo lo gastábamos juntos. Nos divertíamos, practicábamos un juego de lo más insano, que consistía en ver quién podía arrancar más árboles de un solo golpe, Shura siempre ganaba –presumiblemente–, Death Mask se enfurruñaba y yo me reía a carcajadas.

También practicamos bastante besarnos y tocarnos. Aquella actividad parecía no cansarnos nunca. No nos importaba el lugar ni el tiempo, hicimos a mucha gente correr aterrorizada de nuestra corrupción y desenfreno. Cada vez que me encontraba yaciendo entre ellos era un frenesí de placer y entrega. Queríamos conservar aquellos momentos y hacerlos durar por siempre, pero aún nos faltaban cosas por descubrir.

.

28 – Cerveza

Admito que en esa ocasión la culpa fue mía. En uno de mis viajes al pueblo me regalaron un barril de cerveza fina. Creí que debía compartirlo con ellos, como cualquier otra cosa que llegara a mis manos, pero ninguno de los tres había probado jamás el alcohol.

Al principio el sabor no nos gustó mucho, cuando lo combinamos con nueces saladas mejoró bastante. Comenzamos a reírnos de todo y de nada, era una sensación plena y grata. Luego algo cambió, nos desinhibimos, idea extrañas pasaron por nuestra mente… ya no éramos tan ignorantes y si antes nos había faltado valor para intentarlo ahora parecíamos tener todo el valor del mundo.

Recuerdo haberme quitado la ropa yo mismo mientras ellos se desnudaban uno al otro; no me estaban ignorando, más bien se estaban poniendo de acuerdo. Esos dos se podían llevar realmente bien cuando se trataba sobre placer, en silencio actuaron con complicidad y me rodearon…

En aquel momento no me importó, justo ahora tampoco me importaría. Sentir sus manos, sus labios, sus cuerpos al completo fundiéndose conmigo, ambos a la vez, fue la experiencia de mi vida. La más dolorosa, pero también la más completa; en ese momento ellos lo eran todo, no han dejado de serlo desde entonces.