Notas de Autora: -termina de hacer dos monografias- I did it! Finalmente termine de hacer Administración, ahora, a seguir con la critica (?).
Se preguntaran: ¿Por qué actualiza un domingo si la actualización fue el viernes? Dos cosas: 1. Habia previsto actualizar el otro viernes pero algo ha surgido y no voy a poder actualizar hasta dentro de dos semanas mas, 2. No podia esperar dos semanas a actualizar este capitulo.
A los que han seguido desde el inicio esta colección, habia prometido una viñeta de terror y, hagase la luz, lo prometido es deuda. Digamos que me inspire en "El Perfume" para hacer esta viñeta, cualquier parecido con la realidad es mera y simple casualidad (?).
ADVERTENCIA: Necrofilia.
Recomendación musical:h t t p : / / www. youtube . com / watch ? v = f o 7 h 9 I - u y u M -unan los espacios en blanco-
Disclaimer: Bleach no me pertenece, esta viñeta esta hecha sin fines de lucro y por mera diversion.
Till the casket drops.
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"Till the casket drops. Look at me, I'm your favourite nightmare. Touch me, feel me... you like it? It's this what you need? I hope yes, 'cause I won't let you go... never."
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Tienes la complexión física de una frágil muñeca de porcelana, tu rostro supera la belleza física de muchas mujeres, así lo crees, así lo haces notar ante todos.
Precísame algo, ¿te crees hermosa? Yo no lo creo.
Toco tu nívea y fría mejilla, la siento temblar, retorcerse de miedo. Eres como un suave gatito que, al más mínimo toque, se arquea de placer y, cuando la situación no te conviene, sacas tus garras y atacas, pero, ¿qué pasaría si te cortara las garras? ¿Si te privo de esa libertad?
—Por favor, suéltame.
Recuerdo tus suaves suplicas, tus retorcidas mañas sucias por liberarte de mi prisión, pero todo es inútil. Poco a poco, los recuerdos de tu dolor excitan mi cuerpo, revuelven y hacen hervir mi sangre, me vuelven loco, me hacen querer tenerte nuevamente y, ¿por qué no? Podría hacerlo.
Baje al sótano de esa vieja casa que había comprado para fines nada salubres, retorcí la llave sobre la cerradura mil y un veces, abriéndola, dejando escapar un olor a moho pegado y cuerpos putrefactos. El chirrido de la puerta fue innecesario, todo estaba aceitado, todo en su lugar. ¿Quién sospecharía de mí?
Prendí la luz a un costado y baje las contadas escaleras. Ahí, frente a mi, te encontré nuevamente. Perfecta, belleza salvaje y fina, toda tu, oronda, mostrándome tu supremacía y haciéndome hervir la sangre. Parecías dormida, estática, y como soy un ente benevolente, decidí dejarte dormir. Te ves demasiado apetecible para que malogres el momento con tus suaves quejidos.
Acercándome, acaricie tu mejilla y recorrí un camino de besos desde tus purpúreos parpados hasta el comienzo del escote de ese vestido blanco que tan bien te quedaba. Mona, guapa, lindura.
No, tú no eres hermosa. Tú eres perfecta.
—Y por eso, mereces ser preservada. —dije, admirándola desde arriba mientras cepillaba sus negros y cortos cabellos.
Bese tus labios con pasión profunda y mi ingle palpitó, anunciando el inicio de un inminente placer. Puedo sentirlo, cada parte de mi cuerpo siente el frio calor que emane de ti. Trepe, quedando sobre ti, haciendo que tu menudo cuerpo encajara a la perfección con el mío. Presione mi erección contra tu dulce entrada y no pude evitar soltar un mudo gemido de placer. Como amaba tu fría pasión.
—¡Por favor, no me lastimes, te lo suplico, por favor!
Esos gritos me enervan la piel y tocan la mas sensible fibra de mi ser. La libido recorre mi mente y mis ojos se empañan al recordar tus mudos y quietos forcejeos. Como desearía poder cogerte de las muñecas, colgarte hacia arriba y hacerte el amor con toda mi pasión. Pronto, perfección, pronto llegara ese momento. Lo prometo.
Alzo tu vestido y, toscamente, te preparo para mi súbita entrada. No puedo aguantar mucho mas, tus gemidos resuenan en mi mente y me ponen a mil. Mi sudor cubre tu cuerpo y hace que el vestido se llene de grasa corporal, eso es malo, a ti te encanta este vestido. Una gota de raciocinio cruzo mi mente y me hace sacarte el atavió lo mas rápido posible, claro, sin dañar la fina tela de seda egipcia. Me levanto, doblo la prenda y la dejo sobre un sillón cercano, mientras regreso a ti, me desprendo de mis ropas con rapidez. No puedo aguantar ni un minuto mas, necesito poseerte, saber que eres mía.
Que solo eres mi perfección.
Me ubico sobre ti nuevamente y adentro mi palpitante hombría en tu sexo frio. Siento tu estrecha intimidad prensándome, haciéndola parte de ti, succionándome cada gota de placer. Suelto un rugido lleno de pasión y, sin juego previo, te embisto con fuerza. Tu cuerpo salta al ritmo del mío, suda con mis propios jugos y hace rechinar el ataúd donde resides.
Pellizco tus rosados pezones, pero el efecto es nulo, no se erectan y eso me hace enojar. Eres una perfecta zorra, me haces esto a propósito, sabiendo lo mucho que me gustan los pezones erectos. Mordisqueo en venganza y los hago ponerse morados y casi arrancarlos de su sitio, es en ese momento en que recuerdo que eres afrodita encarnada y necesitas ser preservada tal cual.
Mis embestidas se hacen mas aceleradas y me suben el pulso. El clímax iba a barrer con todas mis fronteras, las iba a derribar y me iba a dejar moribundo; lo sentía. El tiempo era efímero y no podía tardar mucho. Cogí tu mano y la puse sobre mi trasero, lo masajee y metí uno de tus gráciles dedos dentro de mi. Sabía que eso era el final.
Rugí cual león enjaulado y te llene de mi semilla por completo. Quede estático por unos momentos, dejando que el placer se retirara poco a poco de mi cuerpo, haciendo que la razón regresara a mi. Bruscamente me salí de ti y vi como mi semen corría por tus blancas y perfectas piernas, no reteniendo nada en tu interior.
Recogí tu vestido y, sin limpiarte siquiera, te lo puse de la manera más delicada posible, era seda egipcia de todas maneras. Te ordene el cabello, te pinte los labios de un ferviente colorete rojo, haciendo contrastar tu delicadeza de mujer perfecta. Te volví a acariciar la mejilla y recordé las ultimas palabras que me escupiste.
—Vete al infierno... tu y tu maldita perfección.
Reí débilmente.
—Si supieras, querida —susurre, con los ojos fijos en su piel nívea pero amoratada por el tiempo—. Ya estoy en el infierno.
Me vestí, subí los pocos escalones y apague la luz. Di vueltas mil y un veces a la cerradura del sótano, no podía concebir el hecho de compartirte con el mundo. No aun.
Escuche como el timbre retumbo, rimbombante, por la sala de estar de la casa. Guie mis pasos al recibidor y abrí la puerta. Ahí, frente a mi, se encontraba una bella mujer de cuerpo perfecto, de cabellos fulgurantes cual rayos de sol y ojos mieles que hacían derretir a cualquier hombre que los viera.
Pero yo no era cualquier hombre.
Di una falsa sonrisa a mi invitada— Pasa, ¿qué te trae por aquí?
La mujer bajo la cabeza y sentí como sus ojos, fijos en mi, me calaban con impotencia y furia contenida.
—Quiero ser perfecta.
Esa frase lo dijo y significo todo— Adelante.
La vi entrar a mi casa y comprendí algo que no había logrado descubrir en ti. Te creías hermosa, o así lo aparentabas, pero nunca me pediste la perfección, jamás, porque sabias que, para mí, tu ya eras perfecta.
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Miles de fotógrafos acaparaban el interior de la famosa recién inaugurada tienda de maniquíes y muñecas humanas "Perfection".
—Dígame, Kurosaki Ichigo, ¿qué se siente ser el primero en abrir, en la pequeña ciudad de Karakura, una tienda de maniquíes humanos?
El hombre sonrió macabramente— Orgulloso.
La periodista giro la cabeza hacia un maniquí con un delicado vestido de seda blanco. Los ojos del maniquí parecían seguir vivos, como si solo estuviesen atrapados en una continua pesadilla.
—Esa es mi favorita —señaló.
—Ya veo porque —la comunicadora resbalo su dedo por la blanca mejilla de la muñeca—, parece seguir viva.
Ichigo quito la mano de la mujer del maniquí— No la toque. Es demasiado frágil.
—Todos sus maniquíes poseen nombres. Orihime, —señalo a un maniquí tamaño real de cabello naranja y ojos acuosos, llorosos. Suplicantes— Nelliel, —señalo otro maniquí tamaño real pero este poseía cabello verde fulgurante y una especie de mascara de hueso sobre su cabeza— Uryuu. —otro maniquí fue señalado, este era el de un varón. Cada marca de expresión estaba delicadamente detallada— Dígame, Kurosaki Ichigo, ¿Cómo se llama este maniquí?
Volvió a señalar a la muñeca tamaño real del vestido de seda blanco, con fulgurantes ojos noche.
—Rukia. Se llama Rukia.
—¿Cómo la muchacha de diecisiete años desaparecida hace dos años?
El hombre se alzo de hombros— Sí, quise hacerle un homenaje, ya que, como puede saber, ella era muy hermosa.
—La ha retratado a la perfección.
El hombre giro y vio la tez clara de la periodista, pensando que ella también desearía ser perfecta.
—Disculpe —interrumpió Kurosaki—, ¿no desearía charlar un rato en la sala de estar?
La mujer parpadeo y asintió. Su jefe le iba a dar un aumento por hacer esa entrevista personal al gran cirujano plástico, Ichigo Kurosaki quien, en su afán por perfeccionar los cuerpos de sus pacientes, había creado su propia tienda de maniquíes humanos.
Esa noche, la reportera nunca llego a casa y, a la mañana siguiente, un nuevo maniquí humano se exhibía entre los aparadores de la tienda de muñecas, curiosamente, idéntico a Isane, la periodista para el canal de cable "Soul Society" que lo había entrevistado.
Pero para Ichigo Kurosaki, ningún maniquí podría igualar a la belleza de su Rukia, aquel cándido gatito que había muerto en las fauces de la curiosidad y que, cada noche, se entregaba a él de la manera mas sucia y degradante posible.
Los ataúdes caían, si no habían cuerpos con que rellenarlos, pero eso no era problema para él que cada noche, con ferviente pasión, descendía sus cuerpos titiriteros al sótano y los ponía en sus respectivos lechos de muerte. Claro esta, el lecho de Rukia era junto a él, sobre su cama y bajo sus sabanas, húmedas de retorcido placer carnal.
—Me pregunto —cuestionó el cirujano plástico. La voz salía entrecortada de sus labios, a la par que embestía el cuerpo muerto de la fémina sobre su cama—, ¿qué dirías ahora si estuvieses viva, Rukia?
Una voz resonó en la cabeza del hombre de fulgurante cabellera naranja y sonrió para sus adentros:
—Idiota.
Sí, esa era la palabra favorita de su perfecto títere de porcelana.
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Notas de Autor:
¿Les doy mi sincera opinion? No quedo como me hubiese gustado que quedase pero al menos espero haberles revuelto algo en su interior (?), si no lo he logrado, esperenme unas semanas mas y les tendre algo verdaderamente terrorifico (?).
Titule a la viñeta como la canción porque me parecio que llevaba el sentido que yo queria darle a la mini historia. En esta semana estare contestando todos sus amables y hermosos reviews, gracias por el apoyo que me dan y espero que esta colección siga siendo de su total agrado.
Advierto que, posiblemente, a partir de ahora, las viñetas ya no seran tan graciosas, ya saben, tiene que haber un balance.
Dejen un review o "A" los perseguira y revelara sus mundanos secretos
-la weona esta viendo demasiado Pretty Little Liars(?)-
