Bien, cuando dije que los próximos capítulos iban a ser moviditos, no tenía exactamente esto en mente…

Quizás alguien ya haya visto que Neo-digi escribió este review:

"Why are you copying Eunike's "Ananke"? Thought you could get away with it by translating it to spanish? Well... People's browsers nowadays have an auto-translate to I could EASILY see who you copied. You going to take this down or do I need to message the original author or fanfiction. net?"

Por si alguien no lo entiende, esto es lo que dice: "¿Por qué estás copiando "Ananke" de Eunike? ¿Pensaste que podrías salirte con la tuya al traducirlo al español? Bueno… Los navegadores de hoy en día tienen un traductor, así que veo FÁCILMENTE a quién se lo copiaste. ¿Vas a quitar la historia o tengo que mandarle un mensaje a la autora original o a fanfiction. net?"

Voy a responder al (agresivo) comentario de Neo-digi.

Creo que dejé suficientemente claro a quién pertenecía la historia. No pretendo llevarme el crédito por ella. Yo sólo la traduzco (tan bien como me sale, sé que aún me falta mucha práctica), porque me parece una historia genial y porque me gusta traducir. Simple.

Además, si hay algo con lo que estoy en desacuerdo es con el plagio. Porque entre "copiar" y "robar" no hay mucha diferencia, por no decir ninguna. Jamás habría publicado la traducción si no hubiera tenido antes el permiso de la autora (Eunike).

Por supuesto que Neo-digi puede ver fácilmente que sólo es una traducción y saber a quién pertenece la historia. Pero no sólo él/ella. Lo dice en el resumen… lo dice en el disclaimer… y lo dice en mi perfil…

Por cierto, no conozco ningún traductor que de un resultado siquiera decente. Para traducir un texto hay que hacerlo a mano y, aunque quizás no lo parezca, lleva mucho tiempo y mucho trabajo. (De lo cual no me quejo, porque me gusta hacerlo).

Respondí privadamente al comentario de Neo-digi, explicándole que tenía el permiso de Eunike. No me creyó, obviamente. Así que le mandó un mensaje a la autora. Eunike le re-explicó que "I told that person that you have gotten my permission to translate the story, and that no violations of any kind have been made". Es decir, que tenía su permiso para traducir la historia y que no se habían infringido derechos de ningún tipo.

Así que, aclarado esto, pasemos a lo que realmente les importa.


Capítulo 12: Vino y simpatía.

–Oh, dulce Severus. Si no fuera por ti y por tu compañía medianamente entretenida, hubiera hecho amistad con títeres de medias hace semanas.

Lily estaba repantigada sobre el sofá, en una posición bastante poco sofisticada, balanceando un vaso de vino casi vacío sobre su pecho. Estuvo a punto de derramarse cuando giró la mitad superior de su cuerpo para mirar a Severus, que acababa de entrar al salón.

–¿Es una manera poética de decir que estás aburrida y sola? –preguntó, con una sonrisa de lado, mientras colgaba su capa en la pared.

–Y ligeramente intoxicada –añadió Lily, elevando su copa hacia él–. Lo que intento decir es que me siento como una completa pérdida de oxígeno y que permanecer dentro de esta maldita casa todo el día no es bueno para mi salud mental. Temo que uno de estos días me quebraré y haré algo que lastimará a mis amigos imaginarios.

–Es bueno que hayas decidido recurrir al alcohol –replicó Severus, tomando la botella semi-vacía de vino y dándole un mirada despectiva antes de llevársela a la cocina–. ¿Cómo has estado hoy?

–Oh, bastante bien, gracias –respondió Lily desapasionadamente, estirando los brazos–. Estuve terriblemente aburrida esta mañana, pero entonces encontré la maravillosa y amplia colección de literatura erótica de tu madre, lo cual me mantuvo medianamente entretenida por unas horas. Luego fui al zoológico y por casualidad me topé con El Innombrable y Su Majestad la Reina de Inglaterra, y nos fuimos todos a tomar una cerveza. Más tarde decidimos tener una fiesta-disco salvaje en el palacio de Buckingham e invitamos a todo el mundo.

Severus la contempló largamente.

–¿Mi madre tenía una colección de libros eróticos? –preguntó, avergonzado.

–No, Severus, evidentemente estoy bromeando –replicó, bostezando–. Hoy, como cada día de los últimos dos meses y medio, he hecho exactamente lo mismo que el día anterior. Lo digo en serio, Sev. ¡Voy a volverme loca aquí!

–Estoy de acuerdo… Esto no es un parque de diversiones –replicó Severus, agriamente–. Lamento que te sientas incómoda sin nada que hacer aquí, pero me temo que no puedo hacer nada por ahora. Mi vida tampoco es fácil por el momento.

–No, no lo es, pero al menos tú haces algo útil –dijo Lily, irritada–. ¿Quieres que te cuente cómo suele ser mi día? Me levanto y paso la tarde leyendo libros que ya me sé de memoria, sin aprender nada nuevo… Y, por cierto, me resulta de lo más frustrante perder mi tiempo en eso. Luego me deprimo porque no puedo progresar y paso las siguientes horas hundida en la bañera como un idiota mamífero acuático. Tras eso, reviso mis notas para darme cuenta que tengo tan poca idea como la semana anterior. El resto del día, mato mi tiempo haciendo alguna cosa maravillosamente inútil, como decorar algún objeto u ordenar los tomates por orden alfabético. Y entonces, finalmente, llegas tú y te cuento todo sobre mi tranquilo día. ¡Estoy harta de repetir esta rutina sin sentido cada vez! ¡Algo tiene que cambiar o realmente voy a volverme loca!

Terminó el vino de un trago y arrojó el vaso vacío sobre la mesa ratona, que aterrizó repiqueteando.

–¿Qué quieres que haga? –preguntó Severus, entrecerrando sus ojos oscuros.

–Quiero que me ayudes a entrar al Departamento de Misterios –dijo, solemnemente–. No creo que las respuestas que estoy buscando se encuentren en estoy viejos libros polvorientos. Tengo que volver al lugar en el que empezó todo.

–No –dijo Severus, simplemente.

–¡Severus! –gritó Lily, ansiosamente.

–Créeme, Lily. Sería un suicidio. Sabes perfectamente que el Ministerio está lleno de Mortífagos y dementores. No pasarías de la puerta.

–¡Pero tú mismo dijiste que el Ministerio es un caos y que no lo vigilan apropiadamente! –insistió Lily–. Con tu ayuda podría introducirme fácilmente en el Departamento de Misterios sin que me vieran. Además, estar dentro de estas cuatro paredes sin nada que hacer me llevará al suicidio mucho más que ir al Ministerio. Créeme. No puedo tolerar un día más sin hacer nada.

Por un momento, se imaginó qué sucedería con los otros si ella fallaba, pero sacudió la cabeza frenéticamente, intentado alejar aquellos aterradores pensamientos de su mente.

–¿Qué esperas encontrar en el Ministerio? –preguntó Severus.

–No lo sé –dijo Lily, suspirando–. Algo. ¡Lo que sea! Alguna pista, alguna sugerencia, algún dato. Algo que pueda guiarme. Necesito ver ese arco otra vez. Ni siquiera puedo recordar cómo se veía.

Severus levantó el mentón, y le dirigió una mirada cortante y astuta.

–Entonces no tienes razón para dejar esta casa. Lo que necesitas es un Pensadero.

–¿Un Pensadero? –repitió Lily, levantando las cejas–. Sí. Un Pensadero sería fantástico. ¿Pero de dónde quieres que saque uno? Son extremadamente raros y demasiado caros, por si no lo sabías. La única persona que conozco que tiene uno es…

Se detuvo a mitad de la frase. Miró a Severus y chasqueó los dedos.

–Sí. Dumbledore –Severus completó la frase con una pequeña sonrisa–. Está en la oficina del Director en Hogwarts. De hecho, yo también tengo uno. No lo necesito por ahora, así que puedo traértelo. Podría ayudarte a recobrar tus recuerdos perdidos.

–¿Tienes un Pensadero? –preguntó Lily, impresionada–. ¿Cómo? ¿Dónde lo conseguiste?

–Fue un regalo de Dumbledore –dijo Severus–. No sé dónde lo consiguió. Y no sé qué pretendía al dármelo. Simplemente dijo que quería recompensar mi lealtad dándome algo que sabía que apreciaría. Me dijo que aunque no pudiera cambiar el pasado, siempre tendría los recuerdos de tiempos mejores.

La miró rápidamente. Parecía asustado, como si hubiera dicho algo que no debía.

Lily no podía entender a qué se refería con "tiempos mejores", porque hasta donde ella sabía, Severus siempre había tenido una vida miserable, que prefería no recordar. Pero había comprendido que había algunas cosas de Severus que ella no sabía.

–Debes tenerle mucho cariño, entonces. Al Pensadero, quiero decir –dijo, sonriendo suavemente–. ¿Te animas a confiármelo? Sé que cuidas mucho las cosas que te importan, y ya sabes lo torpe que puedo ser. Hay muchas posibilidades de que lo rompa.

–No importa –replicó Severus, con firmeza–. Lo que tú necesitas es más importante que lo que yo quiero.

La sonrisa se Lily es ensanchó. Había algo increíblemente conmovedor en las palabras de Severus… O, en realidad, en la forma en que la había tratado todo el tiempo que había estado en el futuro. Había sido tan generoso y tan bueno con ella desde el comienzo. Había arriesgado su vida cada día para protegerla, aunque no ganara nada con ello. Entregarle el pensadero no estaba entre los sacrificios más grandes que había hecho por ella, y aun así no le pedía nada a cambio. Ningún lenguaje humano tenía suficientes palabras para que pudiera expresar lo agradecida que se sentía.

Sólo en aquel momento, Lily comprendió finalmente por qué se había sentido tan sola los últimos años, a pesar de tener a James y a otros amigos cercanos. Había extrañado muchísimo a Severus. No sabía por qué, pero había un lugar especial en su corazón reservado exclusivamente para él y para nadie más que él. Era diferente a cualquier otro amigo que había tenido y que tendría alguna vez. Había cosas que sólo podía compartir con Severus, estados de ánimo que podía mostrar libremente sólo en su presencia y pensamientos que sabía que nadie más que él podría entender. Sin él, se había visto obligada a contenerse y a evitar decir muchas cosas.

–Gracias, Severus –dijo Lily, cálidamente. Y, sin pensarlo demasiado, lo rodeó con sus brazos y apoyó la cabeza suavemente contra su hombro–. Gracias por todo lo que has hecho por mí.

Abrazar a Severus era como abrazar un poste de luz. No sólo porque era tan alto y delgado como uno, sino porque estaba tan quieto que Lily comenzó a dudar que estuviera respirando. En ese preciso momento y lugar, comprendió que nunca lo había abrazado antes. Severus y ella nunca habían sido muy toquetones, posiblemente porque Severus siempre había demostrado una obvia aversión al contacto físico. Se había dado cuenta que él siempre se sobresaltaba cuando sus manos chocaban accidentalmente, como si recibiera una descarga eléctrica cada vez que ella lo tocaba. Cuidaba demasiado su espacio personal. Aun así, mantuvo persistentemente el abrazo, hasta que él suspiró y envolvió sus brazos mecánicamente alrededor de sus hombros, como si no estuviera seguro de qué debería hacer con ellos.

–Eh, lo siento –dijo ella con torpeza, separándose de él–. El vino me puso sentimental. Y toquetona. No volveré a invadir tu espacio personal, lo prometo.

–No, está bien –exclamó Severus con voz ronca, tragando con dificultad, inquieto como un muchachito de quince años–. No es… Si tú quieres, por supuesto… Debería regresar a Hogwarts.

–¿De veras? –dijo Lily con tristeza, frunciendo el ceño–. ¿No te quedarás por una o dos horas? No me vendría mal algo de compañía. Podrías ayudarme a acabar esa botella.

Severus la miró con un extraño brillo en sus ojos, negros como el carbón. Y de repente, lució tan atractivo que ella podría haberlo besado en su estado de semi-ebriedad. Pero entonces, él sacudió la cabeza, como librándose de algún pensamiento molesto.

–No. Tengo que irme. Ahora –dijo, y prácticamente corrió hacia su capa–. Volveré mañana con el Pensadero.

Lily suspiró. Le hubiera encantado tener una noche de vino y conversaciones, pero sabía lo difícil que era tentar a Severus para que descuidara sus obligaciones. Admiraba y respetaba su dedicación, pero también deseaba que pudiera permitirse relajarse de vez en cuando.

–Hablaba en serio cuando te agradecí por tu ayuda –dijo, antes de que se fuera–. Has hecho tanto por mí. No hay manera de que pueda devolvértelo.

–No tienes que devolverme nada –replicó, con seriedad.

–Lo sé –dijo Lily. Y tomó sus manos con suavidad. Pudo sentir que daba un respingo, como siempre–. Eso es lo bueno de esto. Me has ayudado sólo porque somos amigos y yo haría lo mismo por ti sin dudarlo. Lo siento si nuevamente estoy siendo demasiado sentimental, pero quería que supieras lo mucho que valoro nuestra amistad. A pesar de lo estúpidos, locos y destructivos que podemos ser cuando unimos nuestras brillantes mentes, pienso que lo que tenemos es algo realmente extraordinario. Y sé que esto va a sonar tonto, teniendo en cuenta todas las cosas que andan mal en mi vida en estos momentos, pero me alegro de haber terminado aquí. De otra forma, nunca podríamos haber reanimado nuestra amistad, y hubiera sido una pérdida terrible para ambos.

Le sonrió nuevamente, esperando que su sonrisa tuviera algún efecto en él, pero Severus continuó mirándola con aquel extraño, pero atractivo, brillo en los ojos.

Y entonces, de repente, sucedió algo desconcertante y maravilloso: Severus se inclinó hacia ella y depositó un pequeño beso en su mejilla. Fue un beso muy pequeño y no duró más de un segundo, pero era un gesto realmente sorprendente, considerando lo reservado y emocionalmente distante que solía ser.

Aquel pequeño beso hizo que ella se sintiera cálida y confusa. Su sonrisa se ensanchó, volviéndose más brillante, pero Severus aún lucía extrañamente serio, casi triste.

–Buenas noches, Lily –dijo simplemente. Lucía expuesto y enigmático al mismo tiempo–. Te veré mañana.

Y antes de que Lily pudiera responder, se había ido.

Aquella noche, Lily durmió plácidamente, sintiéndose tranquila, sabiendo que, al menos, un aspecto de su caótica vida había adquirido cierta estabilidad. Se sentía orgullosa de Severus y de ella misma, y sentía que su amistad era ahora mucho más fuerte, funcionaba mejor y era emocionalmente más madura.

Antes de quedarse dormida, se permitió recrearse con varios pensamientos similares, idealistas, sobre lo maravillosa y fuerte que era su amistad.

No vale la pena, sin embargo, repetir aquí ninguno de esos pensamientos. Después de todo, sólo eran una gran sarta de estupideces, ya que menos de una semana después, todo cambiaría entre ellos para siempre.


Muchas gracias a Paladium y Sonne Mond por comentar el capítulo anterior.

Me gustó mucho traducir este capítulo, así que espero que ustedes también lo hayan disfrutado.

Lo siento si los aburrí con lo de arriba, pero creo que hacía falta aclararlo.

Y bueno, no tengo nada más que agregar.

¡Hasta el próximo!

08/03/2012 8:54 p.m.