Disclaimer: Naruto solo pertenece a Kishimoto.
Capítulo 12: Llegando a Konoha
Oficina del Hokage. 29 de Abril, 9:03 a.m.
Kushina se encontraba trabajando en la oficina del Hokage, ella había sido asignada como asistente personal de este, llevando documentos de su sala de recepción a su escritorio, recibiendo y entregando recados, asegurándose de que el Hokage estuviera lo más cómodo posible mientras desempeñaba su función administrativa.
El Hokage se encargaba de la administración de recursos, disposición de las defensas de la aldea, también se encargaba de dar y revisar las misiones más sobresalientes para la aldea o las que él consideraba más importantes o curiosas, él no podía revisar todas las misiones de todos los shinobis de la aldea, pero estaba al pendiente de poco menos de la mitad. Desde que Minato se convirtió en Hokage su tiempo se dividía entre sus obligaciones como Hokage, sus obligaciones como shinobi (entrenar y mantenerse en forma), y sus mínimas necesidades personales (comer, dormir, asearse, etc.). Casi todo el tiempo se la pasaba dentro de la Mansión Hokage, pero no siempre se la pasaba en el interior de la oficina del Hokage.
Esos eran los momentos que Kushina más disfrutaba, por un momento podía relajarse del desastre en el que se había convertido su vida. Kushina se sentó en su silla, su Hokage se encontraba en una importante reunión con los líderes de todos los clanes de Konoha, por lo que sabía iba a ser una larga reunión y probablemente Kushina tuviera ese día con menos trabajo de lo esperado, solo tendría que recibir documentos y recados. Era una suerte que Minato tuviera más de una asistente personal.
Kushina iba vestida con sandalias ninja de color azul marino, un traje azul el cual estaba compuesto de un pantalón azul marino que dejaba sus pantorrillas al descubierto y una camisa de manga corta del mismo color, y el chaleco táctico de Konoha color verde fuerte, con los tres bolsillos del lado derecho llenos de herramientas ninja y los bolsillos del lado izquierdo con artículos que serían más útiles en una oficina, además de portar el protector de la aldea en la frente y tenía atado su pelo en una larga coleta salvo dos flequillos largos a los lados de su cara.
Kushina reflexiono una vez más acerca de su actual situación, ya no era la líder de su clan, ni siquiera una consejera de este, tenía poco más de un mes de embarazo y un hijo que tenía poco menos de 7 meses de vida, se encontraba trabajando en un lugar donde trata con una de las personas que más odia sobre la faz de la tierra, y a la que de manera irónica le juro lealtad y obediencia por lo que le restaba de vida.
Kushina cerró sus ojos un momento y revivió lo que ella considera una de las traiciones más grandes hacia su persona.
Flashback
Kushina estaba regresando de lo que considero una de las peores misiones que había realizado hasta el momento, se encontraba pensando en que cuando fuera a Konoha se encargaría personalmente que ninguna de sus kunoichis estuviera remotamente cerca de realizar cualquier tipo de misión que se pareciera a la que acababa de tener. Su clan formaba shinobis para el combate directo, no para infiltrarse de "esa manera" o servir como prostitutas armadas.
Finalmente había llegado a donde se encontraba su clan, la kunoichi que la escolto fue la encargada de entregar el reporte de su misión de larga duración. Si veía a Yuu en ese momento probablemente la degollaría. Cuando llego al barrio Uzumaki lo primero que quería hacer era darse un largo baño, solicitar una revisión médica y ver como estaba su hijo; no precisamente en ese mismo orden, sin embargo, antes de todo debía de reportarse ante el consejo, al fin de cuentas era la líder y debía ver que eventos de relevancia habían ocurrido en su ausencia. Nunca se esperó lo que ocurriría en esa reunión.
Al entrar al salón en donde se encontraba reunido el consejo se extrañó de ver a Ryu ocupando su lugar y a otro shinobi que solo conocía de vista ocupando un puesto de consejero.
—Uzumaki Kushina —dijo Ryu serio.
—Uzumaki Ryu, ¿Qué haces ocupando mi lugar? En mi ausencia se respeta mi puesto —dijo educadamente Kushina.
Todos los miembros del consejo se miraron entre sí y Ryu soltó un suspiro, Kushina sintió un nudo en el estómago.
—Kushina, yo y los demás miembros del consejo hemos decidido que no eres apta para liderarnos —dijo Ryu con voz calmada, Kushina solo lo miró confusa —yo tomare el liderazgo del clan.
—¿Por qué? —dijo Kushina sintiendo un cúmulo de emociones.
—El clan se encuentra en una situación que obviamente alguien como tú no puede manejar —dijo Ryu.
—¿¡Eso que significa!? —dijo Kushina comenzando a sentir una furia enorme.
—Eres una líder inexperta, eres madre, muy sentimental y una persona de dudosa moralidad; no creemos que esa sea la imagen que queramos proyectar, en tres días partimos a Konoha y sería lo mejor para el clan tener a un líder que proyecte confianza y sabiduría —término Ryu.
—¡Seré una líder inexperta, pero se cómo manejar este clan! ¡Que tiene que sea madre, antes de mi última misión podía manejar el clan perfectamente! ¿¡Y a que te refieres con persona de dudosa moralidad!? —explotó Kushina, asustando a todos los consejeros y poniendo en alerta los demás shinobis del clan, los 8 Jōnin del clan Uzumaki se pusieron en alerta, entraron en la sala y le dejaron claro a Kushina que apoyaban el actual líder del clan.
—¡Eres una prostituta Kushina! —dijo el nuevo consejero, sobrino de Ryu además —¡Nosotros hemos estado trabajando duro para reconstruir el clan mientras tú te divertías cogiendo con el Feudal distrital! —término de decir con una sonrisa burlona.
Kushina no podía creer lo que le decían, conteniendo las lágrimas y apretando los dientes les respondió lo más tranquilamente que pudo.
—¡No me acosté con el Feudal distrital, él me violó! —respondió con ira contenida.
El nuevo consejero rio con suficiencia.
—¿Él te violó y tú no pudiste defenderte? —dijo burlonamente el nuevo consejero —bien podrías haber lanzado un Genjutsu en vez de acostarte con él.
—Pensé muchas veces en esa posibilidad, pero no era la única ninja de elite en ese castillo. Si me hubieran descubierto quien sabe que me hubieran hecho, que nos hubieran hecho a nosotros. Deje que ese cerdo me tocara por el bien de nuestro clan —dijo Kushina, se sentía realmente insultada y le dolía que miembros de su clan pensaran de ella de aquella manera.
—No es lo que hemos escuchado- respondió uno de los consejeros —se ha difundido el rumor de que te has acostado incluso con más de 5 hombres a la vez- antes de que Kushina pudiera reclamar el consejero continuo —esos rumores se han expandido no solo en esta aldea sino en Konoha. No importa si lo que dicen es real o es una mentira, el hecho es que tú de verdad has tenido sexo con hombres fuera del matrimonio o de una relación estable, sea consensual o no, esos rumores afectan tu imagen y la imagen del clan. En el pasado no habrían pasado de ser simples rumores, haya en nuestro anterior hogar. Pero aquí, en este lugar y momento —el consejero suspiro —no tenemos ningún respeto, ninguna influencia, y el hecho de que una mujer con esta fama nos lidere lo único que causa es que se burlen de nosotros y no nos tomen enserio, eso no lo podemos permitir. Kushina, te pido que entiendas que por el bien del clan lo mejor es que dimitas de tu cargo.
Kushina no podía creer lo que pasaba, sus consejeros y varios de sus subordinados conspiraron en contra de ella. Todo lo que había hecho hasta el momento era por el bien de su clan; haberse rendido cuando lo que quería era pelear hasta el final, haber soportado traer al mundo el resultado de su violación, uno de los hechos más dolorosos y humillantes de su vida, haber soportado que la trataran como si fuera un objeto por un montón de cerdos durante semanas sin ceder a su impulso de defender su orgullo, su dignidad y su reputación. Todo eso lo había soportado para que al final simplemente la hicieran a un lado, Kushina sabía que ese consejero tenía razón, pero tenía el presentimiento de que nunca más iba a ocupar el puesto de líder, y que no ocuparía un puesto en el consejo.
—¿Y que pasara conmigo? —preguntó Kushina conteniendo las lágrimas.
—Asumirás una posición de ninja de elite como siempre has querido, Kushina, si eso es todo puedes proceder a retirarte —dijo el nuevo líder del Clan Uzumaki.
Fin del flashback
Kushina intentó en vano contener las lágrimas, pero en este momento estaba sola, y solo cuando estaba segura que estaba sola eran los únicos momentos en los que podía desahogarse. Durante cinco generaciones sus antepasados habían tomado el control del clan tras la muerte del líder anterior, lo habían sacado adelante con mucho esfuerzo y le dolía que en tan poco tiempo de su mandato la sacaran de la jugada, no había conservado ni un poco de poder político dentro del clan. Ahora ella no era más que una simple guerrera de alto rango del clan, conservaba influencia, pero nada a comparado como la que tenía cuando era líder o si le hubieran cedido un puesto en el consejo.
—¡Kushina! —entro gritando Minato a su despacho, su expresión cambio un poco cuando vio a la orgullosa kunoichi limpiarse las lágrimas —¿estás bien? —preguntó Minato con preocupación.
—Si Hokage-sama, no se preocupe —respondió Kushina sintiéndose una idiota por haberse dejado atrapar por Minato en ese estado.
—Si quieres puedes tomarte el resto del día —sugirió Minato, pero la kunoichi negó con la cabeza, Minato suspiro. Kushina le recordaba a Reika de tantas maneras.
—¿Le puedo servir en algo, Hokage-sama? —preguntó Kushina con una voz seria y de manera profesional.
—Si, necesito que revises y organices las misiones de rango D, hay varios equipos Genin que necesitan ser atendidos y no tengo tiempo de atender esos asuntos en estos momentos —dijo Minato retirándose de la habitación, pero antes de cerrar la puerta completamente agregó —y por favor, ya te he dicho varias veces que me llames por mi nombre.
—Si Minato-sama —dijo Kushina haciendo un esfuerzo supremo por no explotar en insultos y agresiones físicas hacia el Hokage, detestaba llamarlo por su nombre, le hacía revolver el estómago, por eso por más que lo pidiera ella seguiría llamándolo Hokage-sama en lugar de Minato o de Minato-sama.
Kushina comenzó a organizar las misiones de rango D en subcategorías: misiones para inexpertos, para principiantes, para experimentados y de oficio, este último para las personas que eran Genins de manera permanente o semi-permanente.
En cuanto termino Kushina se levantó y fue a dejar las misiones en la oficina de los consejeros, honestamente Kushina esperaba no encontrarse con ninguno, desgraciadamente Koharu se encontraba en la habitación. Kushina se mantuvo firme y dejo las misiones organizadas de clase D en el escritorio, tanto Koharu como Kushina se tienen recelo mutuo, cuando Kushina estaba a punto de abrir la puerta para salir de esa habitación Koharu le hablo:
—Ni creas que te quitaremos el ojo de encima kunoichi, aun no confiamos en ti.
—Yo tampoco confió mucho en ustedes —dijo Kushina con un tono neutro —ni tampoco mi clan, pero no hay mucho que podamos hacer más que adaptarnos a la situación y esperar que en el futuro ganemos confianza mutua.
—A pesar de eso mientras siga viva no confiare en ti, las kunoichis de tu clase no son de ninguna confianza, incluso cuando tienes su lealtad —dijo Koharu, haciendo que Kushina se estremeciera de furia. A pesar del instinto asesino de Kushina, Koharu se mantuvo tranquila.
—No sé qué clase de kunoichi crea que soy yo, pero le aseguro que no haré nada contra el nuevo hogar de mi clan, ni tampoco contra su Hokage —dijo Kushina destilando furia de su voz y apretando los dientes.
—Recuerda que también es tu Hokage —fue lo que dijo Koharu antes de que Kushina cerrara la puerta. Koharu se ha mantenido a la expectativa acerca de Kushina, es obvio que es una kunoichi muy hábil, dispuesta a hacer lo que sea por su clan, y a pesar de haber estado menos de un mes en esta aldea ya se ha ganado la suficiente confianza del Hokage como para tenerla de asistente personal. Y eso le asustaba, no es un secreto que ella y su compañero Homura se hayan opuesto a la idea de Hiruzen de nombrar a Minato como Hokage siendo tan joven, temían que no estaba listo para lidiar con una responsabilidad tan grande. Después de haberlo meditado un rato y teniendo en cuenta las circunstancias hay dos formas en las cuales Kushina se ganó tan rápidamente la confianza de Minato; o ella lo ha estado seduciendo de una manera tan sutil que nadie, ni siquiera ella, se ha dado cuenta o le recuerda a su fallecida novia Reika. Sin importar por qué razón confié tanto en ella es culpa de su inexperiencia, y teniendo en cuenta la tensa relación entre Minato y Kushina, y del Clan Uzumaki con la aldea, esa confianza bien podría terminar siendo un desastre. Kushina tiene más oportunidades de aprovechar la situación y conseguir influencia dentro de la aldea que casi cualquier otra persona de cualquier clan, salvo las cabezas de los clanes más importantes de Konoha. Los altos mandos de Konoha habían enviado a investigar a profundidad al clan, y por lo que había escuchado de ella tenía una gran cantidad de herramientas y habilidades a su disposición, el hecho de que no haya hecho ningún movimiento sinceramente la ha desconcertado, sin embargo, no por eso dejara de vigilarla, más valía prevenir que lamentar.
OoOoOoOoOoOoOoOoOoO
Kushina se retiraba al nuevo barrio del Clan Uzumaki, ciertamente este trabajo no es nada agotador. En lo personal, a ella le gustaría entrenar seriamente con el fin de recuperar, mejorar y afinar las habilidades y técnicas que, por culpa del sitio a su aldea y posterior embarazo, ha perdido práctica o dejo de lado, sin embargo, su nuevo embarazo le prohíbe esforzarse demasiado. A pesar de todo, tanto en las noches como en las mañanas realiza un entrenamiento con el fin de conservar condición, también practica el arte del Fūinjutsu, en el que ha mejorado bastante, sin embargo, una vez más su nuevo embarazo le limita el ritmo de aprendizaje y el esfuerzo.
—¡Buenas tardes Kushina-san! —dice la encargada dentro del clan de cuidar a los infantes.
Kushina la saluda antes de recoger a su hijo. Kushina se lleva a un dormido Naruto, a pesar de ver al Hokage constantemente, Kushina sigue tratando a su hijo con cariño y amor. Al entrar a su casa Kushina descubre una presencia que no es bienvenida en el interior en esta, sin embargo, debido a su rango trata con respeto a esta presencia.
—Ryu-sama —dice Kushina con respeto.
—Buenas tardes Kushina, me tome la molestia de prepararme una taza de té, por supuesto también te prepare una a ti —dijo Ryu de manera respetuosa.
Kushina tenía un mal presentimiento, dejo a Naruto en su cuna y acepto la taza de té, se sentó junto con Ryu en la mesa redonda que estaba en la sala-comedor de su casa.
—¿A qué has venido? —preguntó Kushina sin rodeos.
Ryu la mira fijamente antes de cerrar sus ojos y dar un sorbo a su taza de té.
—Directo al punto, ¿verdad Kushina? —responde Ryu —yo y el consejo del clan hemos escuchado muchas cosas acerca de ti y tu relación con el Hokage.
—Yo solo soy una de las asistentes personales del Hokage, nuestra relación es puramente profesional —respondió Kushina un tanto intrigada por los rumores que sabe que corrían por la aldea, que el líder del clan esté interesado en la afirmación o negación de estos rumores solo le confirman a ella la magnitud que estos han alcanzado.
—Eso ya lo sé —dijo Ryu antes de que su expresión se volviera autoritaria —pero eso no significa que tu relación con Minato se mantenga profesional siempre, es más… —sin embargo, Ryu no pudo continuar hablando, pues Kushina adopto una expresión fúrica, que hizo que el líder se intimidara.
—Por ese hombre no siento más que odio, y si yo tolero trabajar cara a cara con él es únicamente por que la alternativa es peor —dijo Kushina con furia contenida.
Kushina y el líder de su clan se mantienen callados, cada uno sumergido en sus propios pensamientos.
—Kushina el consejo cree que es hora de que le reveles al Hokage quien es el padre de tu hijo —dijo Ryu.
Kushina no dijo nada, tan solo pensar en las consecuencias que traería a su persona y a su hijo semejante revelación la asustaban, independientemente de los beneficios que el clan pudiera sacar.
—También se está considerando la posibilidad de que seduzcas al Hokage y nos ayudes a tener más poder e influencia dentro de la aldea —Kushina solo frunció el entrecejo —aun si te tenemos que obligar —dijo Ryu tajante.
—¡¿Por qué me hacen esto!? —preguntó Kushina gritando con ira y despertando a Naruto, el cual inmediatamente se puso a llorar y reclamar atención.
Kushina ignoro al líder de su clan y fue a atender a su bebe.
—No es nada personal Kushina, es por el bien de este clan —dijo Ryu —te obligamos a dar a luz a ese niño únicamente para usarlo y ganar el favor del Hokage.
Kushina le dirigió una mirada amenazante al tiempo que decía:
—¡Es mi hijo! ¡Y si lo pones en peligro, si algo le pasa, te juro que me la vas a pagar! ¡Tú y todo el maldito consejo! ¡Aun si es lo último que hago en esta vida!
—Kushina cálmate —dijo Ryu —¿De verdad quieres a ese niño? —preguntó realmente curioso el actual líder del Clan Uzumaki.
—Es mi hijo. ¿Por qué no lo querría? —cuestionó Kushina.
—Sabes Kushina, a ti y a tu padre les toco crecer en una época diferente a la que yo crecí —dijo Ryu —me gusta pensar que desde hace años ya no eres tan inocente como para ignorar el hecho de que a muchas kunoichis capturadas se les tortura mediante la violación —continuo diciendo Ryu, estudiando las expresiones de Kushina —eso es uno de los aspectos más oscuros del mundo shinobi que ha perdurado hasta nuestros días —dijo Ryu viendo a Kushina, arrullaba a su hijo, Ryu decidió continuar.
—Antes de que se establecieran las aldeas ninjas, cuando era muy joven y la guerra entre clanes, incluso dentro del mismo país, eran de lo más común. La gran mayoría de los clanes no tomaban prisioneros, y si los tomaban generalmente los mataban después del interrogatorio con su respectiva tortura —Kushina seguía presando atención a Naruto, pero dio claras señales de que lo estaba escuchando —pero había casos en las que los llegábamos a rescatar, escapaban o eran intercambiados por otros prisioneros, muchas de las kunoichis que rescatamos habían sido violadas, y algunas de ellas habían quedado embarazadas. Por supuesto en la gran mayoría de los casos ellas abortaban, pero había algunas ocasiones en el que por diferentes motivos se les obligaba a tener a sus bebes, como fue tu caso.
—Podrías ir al punto —dijo Kushina, que comenzaba a desesperarse de esa plática. Como heredera y antigua líder del clan ella se había visto obligada a aprender los aspectos más relevantes de la historia del clan y estaba consciente de todo lo que había dicho el actual líder del Clan Uzumaki.
—Como sabrás, sin importar la razón por la cual el niño nacía, las personas que nacían como producto de una violación eran bastante marginados por los demás miembros del clan, sin embargo generalmente la persona que más odiaba a este tipo de personas siempre era la misma que le había dado la vida, al grado que después de que cumplieran el objetivo por el cual se les había permitido nacer sus propias madres cegaban sus vidas —dijo Ryu —especialmente cuando estas personas carecían de las características del clan, como es el caso de tu hijo.
Kushina se le quedo viendo a Naruto, si bien es cierto que el cabello rubio y ojos azules desentonaban con la gran mayoría de los rasgos de los otros integrantes del clan no se explicaba el por qué Ryu esperaría que no tuviera ningún tipo de apego al niño. También le sorprendió saber que eran precisamente las madres de los niños quienes más los odiaban, nunca se lo habían comentado y ella siempre asumió que a pesar de todo serían las madres quienes les otorgaban a esos niños algo de protección dentro del clan.
—Las madres odiaban a sus hijos por lo que estos representaban para ellas. La debilidad, el dolor y humillación que sufrieron en manos de sus captores, el hecho de que enemigos hayan incluso invadido su cuerpo y les impusieran algo de su voluntad, el hecho de que los civiles del clan las miraran como si estuvieran malditas, el hecho de que los shinobis del clan las menospreciaran, que su propia familia las rechazase, o incluso las negaran. Todo eso es lo que sufrían las kunoichis de nuestro clan que daban a luz productos de una violación, y las madres les echaban la culpa a sus hijos —terminó de decir Ryu.
Kushina recordó lo que ella sintió cuando fue violada por primera vez y durante los primeros meses de su embarazo. En estos momentos ella quiere a su hijo, pero al principio lo odiaba con todas sus fuerzas.
—¿Entonces soy la primera kunoichi de nuestro clan en aceptar y querer a un hijo producto de una violación? —preguntó Kushina impactada por la información recibida.
—No —respondió Ryu —pero si eres la primera en querer a un niño que físicamente carece de todos los atributos físicos que caracterizan a nuestro clan —terminó de decir Ryu, observando al niño que no tenía ni pelo rojo ni ojos color violeta.
—Soy su madre, tengo que asegurarme de su bienestar —dijo Kushina dirigiéndole una mirada tierna a su hijo, el cual había vuelto a dormirse.
—Los niños productos de una violación serán rechazados por la mayoría del clan la mayor parte de su vida. Tu abuela, por ejemplo, nunca fue aceptada, ni siquiera por su esposo y su hija. Tu madre, la dejo a su suerte cuando ella enfermo gravemente —terminó de decir Ryu, observando el sorprendido rostro de Kushina.
—Mi abuela materna… —Kushina no se lo podía creer, ni su madre ni su padre le dijeron nunca nada.
—¿De dónde crees que sacaste el tono gris de tus ojos? O más bien, ¿por qué no son completamente violetas como el resto del clan? —le preguntó Ryu.
—Yo… —dijo Kushina mirando a su hijo —yo no dejare que Naruto esté completamente solo, estaré a su lado, lo apoyare en todo, y si mi clan no lo acepta conseguiré que lo acepten en Konoha. Me asegurare de que tenga la oportunidad de ser feliz, Dattebane —terminó de decir viendo al niño.
Ryu se quedó viendo a Kushina, la verdad él no tenía nada en contra de ella, pero en estos momentos su clan corría peligro, y si tenía que sacrificarla, que es lo que estaba haciendo, lo haría. Sin embargo, eso no significa que no la ayudaría en lo que pudiera. Él había estado pensando en las dos posibilidades que ofrecía el consejo para aumentar el poder y la influencia del clan, y creía firmemente que el clan se beneficiaría más si Kushina seducía al Hokage y establecía una relación un poco más estrecha con él, que revelando el parentesco del niño con el Hokage. Si lo último se manejaba mal podían perder todo lo que habían logrado, y además ya no estaban tan desesperados. Habían avanzado más de lo que habían imaginado.
—En estos momentos el consejo de nuestro clan está dividido entre que tu seduzcas al Hokage o que se revele el parentesco del niño con este —dijo Ryu observando a Kushina, que ponía nuevamente el niño en su cuna —ambas partes dan buenos argumentos, y de los cinco consejeros tres opinan que sería lo mejor que reveles el parentesco del niño con el Hokage —Kushina se quedó callada —ellos esperan que el Hokage intente tapar este hecho para proteger su reputación ante la aldea; lo más probable es que el niño sea exiliado, se vaya a vivir con el Hokage o sea ejecutado —Ryu veía como lagrimas caían del rostro de Kushina mientras esta apretaba los puños —a cambio nosotros ganaríamos más recursos y que tengamos voz y voto en el consejo de Konoha. Sin embargo, y espero estés de acuerdo conmigo, eso a largo plazo nos perjudicaría, ganaríamos la desconfianza del Hokage y de los otros clanes, perderíamos influencia y nunca tendríamos oportunidad de ascender dentro de la escala política de Konoha.
—Pero si tu seduces al Hokage, si logras establecer un lazo más allá de lo profesional o de lo carnal, si logras ganar alguna influencia sobre él, aunque nos tarde más tiempo, obtendríamos aún mejores resultados para el clan, y el riesgo se reduce… —Ryu fue bruscamente interrumpido.
—Me usarían a mí como chivo expiatorio si algo sale mal —afirmó Kushina, mirando por primera vez con verdadero odio a un miembro de su clan.
—Mejor un miembro que todo un clan —afirmó Ryu fríamente.
—¿Por qué yo? —preguntó Kushina, cuestionándose como alguien que en un pasado le ayudo tanto le esté tratando tan mal en el presente.
—Fue fácil destituirte del liderazgo del clan porque todo el respeto que te tenían se fue perdiendo. El cómo actuaste durante la violación que todos los miembros del clan presenciaron no hablo muy bien de ti, te derrumbaste en vez de mostrar fortaleza, después de eso muchos shinobis que te admiraban comenzaron a dudar de ti, y después de lo que paso en tu última misión en Kemuri, de los rumores que comenzaron a correr. Te volviste alguien detestable dentro del clan, técnicamente eres una marginada y solo nos relacionamos contigo de manera puramente profesional, y eso es por tus habilidades —Kushina se le quedo viendo, sabiendo que desde que se instalaron en Konoha rara vez alguien dentro de su clan le dirige una sonrisa, incluso la encargada de cuidar a los infantes es seria con ella la mayor parte del tiempo —sería fácil para el clan deslindarnos de ti o tacharte de alguien que quería recuperar el liderazgo del clan mediante estas artimañas, de esa manera permanecemos seguros, nuestra reputación permanece a salvo.
—¿Y que gano yo si acepto? —preguntó Kushina, resignándose a lo inevitable.
—Ayudare a que tus hijos no sean tan marginados dentro y fuera del clan —dijo Ryu —y mantendré fuera la propuesta de revelarle al Hokage que diste a luz a su hijo. Si algo te pasa me asegurare de su bienestar.
—Me gustaría también que hagas otra cosa por mí —dijo Kushina.
—¿Y eso que sería? —preguntó Ryu curioso. No pensaba que Kushina pediría algo más aparte de la seguridad de su hijo, o sus hijos, si también le cogía cariño al otro.
—Que hagas lo posible para que ninguna otra kunoichi de nuestro clan sufra lo mismo que yo. No somos kunoichis de seducción o prostitutas armadas, nuestro clan se especializa en crear shinobis para el combate directo y técnicas de sellado —terminó de decir Kushina.
—Hare lo posible, pero si de verdad quieres asegurarte de eso tienes que hacer que el Hokage y su consejo respeten nuestras tradiciones —dijo Ryu.
—Lo primero que debes hacer es ganarte la confianza y el cariño del Hokage, debes hacerlo y mantenerlo hasta que des a luz a ese niño que tienes en tu interior, intenta hacerlo de manera discreta y lo más natural posible. Cuando recuperes tu figura procura seducirlo y estrechar un poco más la relación que formes. En un principio pide favores pequeños, incluso personales, no pidas directamente beneficios para nuestro clan. Me gustaría proporcionarte información acerca de este tipo de situaciones, pero nuestro clan nunca ha tenido mucha experiencia en este tipo de operaciones. Eres muy lista, si controlas tus impulsos estoy seguro que lograras todo lo que propongas —dijo Ryu.
A Kushina no le hacía mucha gracia el tener que fingir que le agradaba Minato, tener que ser amable con él, ganarse su confianza, dar muestras de confianza hacia él, tener que conocerle. Y tal vez, en un futuro, el tener que seducirle, tener que tocarlo y abrir sus piernas para él.
Ella únicamente vio a su hijo, acaricio su vientre y se puso a llorar, odiaba su vida y lo que tendría que hacer. Pero si podía hacer que ese pequeño que estaba en su cuna sonriera y llevara una vida feliz junto con su hermano o hermana, al menos tendría algo de que sentirse orgullosa. En estos momentos ella sentía una gran aversión hacia su hijo nonato, sin embargo, igual que con Naruto, ella no le echaba la culpa de lo que le paso y esperaba en un futuro llegar a quererlo o dejarlo en un lugar que le proporcionase el cariño que ella no pudiera llegar a darle.
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Mientras Kushina y Ryu discutían acerca de planes futuros el Hokage se encontraba saliendo de su oficina. En la tarde había salido a entrenar un rato, pero después había vuelto a seguir trabajando. Saliendo de su oficina se encontró a un viejo amigo suyo.
—Shikaku. ¿Qué haces todavía por aquí? ¿No deberías estar con tu esposa? —preguntó el Hokage con verdadera curiosidad.
—Y tú deberías intentar tener algo de vida personal —le respondió este —ya ha pasado más de un año y cuarto, deberías de haberlo superado, ni siquiera cuando murió tu madre estuviste tanto tiempo retraído.
—No sé de qué hablas —respondió Minato un tanto ofendido —siempre quise ser Hokage, solo me estoy concentrando en realizar mi sueño y no echarlo a perder.
—¿Y qué hay de la otra parte de tu sueño? ¿Qué hay de tener esa familia que tanto querías? —cuestionó Shikaku hacia su amigo.
—Ese sueño está muerto —respondió Minato alzando la voz.
—Minato, si no buscas alguna válvula de escape para todo ese stress que estas acumulando te pasara lo mismo que hace años, y te aseguro que Reika no querría verte así —dijo Shikaku mientras se retiraba de la presencia del Hokage, antes de alejarse completamente de Minato agrego algo más —al menos sal con tus amigos, muchos de nosotros no te hemos visto fuera de tu trabajo, no hemos platicado contigo, ni siquiera hemos entrenado juntos. Ya perdiste a Reika, no te permitas perder a tus amigos.
Minato siguió en dirección a su dormitorio dentro de la Mansión Hokage, al llegar se recostó, pero en vez de dormirse como pasaría en condiciones normales se quedó pensando en lo que dijo su amigo. Tenía razón, cuando era más joven, se esforzaba de más y carecía de algún modo de relajarse, tarde o temprano, se enfermaba. Lo grave es que no era una enfermedad física sino mental, una especie de distorsión de la realidad, como Hokage no se podía dar el lujo de seguir sufriendo episodios de ese estilo, pero tampoco tenía ganas de intentar pasar tiempo de recreación con alguna persona, ni siquiera entrenar con alguien cercano a él.
—Reika… —susurró Minato comenzando a llorar. Desde que conoció a Reika esos episodios literalmente desaparecieron, aun si solo la veía unos cuantos minutos cada dos semanas, el solo hecho de ver su sonrisa, su cabello, las diferentes facetas de su personalidad, todo eso lo tranquilizaba y relajaba, se relajaba más con Reika que con cualquier otra cosa que hiciera.
Recordó su frio cadáver la primera vez que la vio, con la garganta abierta. Apretó los dientes y una furia homicida lo invadió, la culpable se encontraba en sus garras, literalmente solo tenía que hacer varias posiciones de manos. Podía fácilmente aparecer en su casa y cortarle el cuello lo suficientemente rápido para que no pueda hacer nada para defenderse o pedir ayuda a los demás, pero lo suficientemente lento para permitirle asimilar la situación, de que este despierta, de que es real. Tal vez ni siquiera la mate tan rápido, simplemente le cortaría las cuerdas bucales para evitar que grite y la mate de una manera más lenta y dolorosa. Él estaba consciente de que ahora no era una persona importante o imprescindible dentro de su clan, como lo fue en el pasado, era una marginada, si la mataba las consecuencias para el Clan Uzumaki serían mínimas, y en su posición de Hokage no le podrían hacer nada.
Minato se levantó de la cama, se vistió rápidamente, pero sin ponerse la capa del Hokage. Tal vez Kushina no lo sabía, pero a todos sus asistentes les ponía un sello en su banda ninja para poder realizar el Hiraishin no Jutsu, solo por si corrían peligro y necesitaran ayuda o por si él necesitaba el resultado de su trabajo, pero en este caso él iba a hacer lo que debió haber hecho desde un principio.
Minato llego a la casa de Kushina en un segundo y sin que nadie se diera cuenta, a pesar de estar muy oscuro Minato veía perfectamente a Kushina acostada sobre su futon, de haber estado sola probablemente ya se hubiera despertado al sentir el frio acero sobre su garganta, pero ella no estaba sola en esa casa, estaba con su hijo. Pasaron diez segundos antes de que Kushina se despertara muy alarmada y sacara el kunai que tenía debajo de sus cobijas. A pesar de agudizar todos sus sentidos todo lo que pudo no detecto a nadie que no fuera a su hijo y su respiración, a pesar de todo Kushina se levantó y reviso el interior de su casa y los alrededores de esta, sin prender ningún tipo de luz. Kushina no pudo dormir el resto de la noche, juraba que alguien se había metido a su casa, sus instintos no podían engañarla de esa manera, nunca le habían fallado.
Minato, por otro lado, se encontraba en su habitación, jadeando. En cuanto entro en la habitación en la cual dormía la kunoichi detecto la presencia del bebe, no sabía que ella era madre, durante medio segundo eso lo hizo dudar y desvío la vista de su objetivo, pero rápidamente el odio en él afloro, no hubiera cambiado nada de sus planes de no ser por una cosa. Cuando volvió a mirar a Kushina no pudo creer lo que veía, la que estaba dormida en el futon era Reika, no pudo evitar contemplarla, por suerte él nunca bajo su guardia, de lo contrario Kushina lo habría descubierto. Para Minato esos nueve segundos en los que estuvo contemplando a su amor muerto se le hicieron eternos.
—¡Maldita sea! —dijo Minato gritando, sabía que había tenido un episodio de alucinación. Se levantó y se lavó la cara.
Minato se puso a pensar, cuando el Clan Uzumaki arribo a Konoha Minato no pudo evitar ver a Reika en cada mujer joven de ese clan. Para cuando el clan Uzumaki había arribado Minato ya había sufrido varios episodios de distorsión de la realidad, únicamente le pasaba cuando estaba entrenando y pensaba en el pasado. Eso lo asusto, afortunadamente nadie se había dado cuenta, pero sabía que no pasaría mucho tiempo antes de que esos episodios empeoraran. Sin embargo, se dio cuenta rápidamente que cuando una mujer de ese clan que se pareciera mucho a su antigua amada estaba cerca de él, los episodios no ocurrían como tal, y no pasaba de confundir a la mujer del Clan Uzumaki con Reika. Pero pronto descubrió que esa solución no sería efectiva, pues en varias ocasiones quiso acercarse a esas mujeres y darles un beso de bienvenida, o en más de una ocasión estuvo a punto de pronunciar el nombre de su fallecida Reika para referirse a ellas.
Minato ya se estaba resignando, estaba por dimitir temporalmente del cargo de Hokage cuando lo que le pareció la solución perfecta vino literalmente a su puerta. Minato recordó los eventos de ese día.
Flashback
Minato era el encargado de asignar las misiones más importantes o las que él quisiera asignar en persona, y al parecer le había llegado un pedido muy importante de uno de los Feudales distritales, el más importante para ser más precisos. El Feudal Sagawara pedía un equipo shinobi de la hoja como apoyo para ayudar a los shinobis del Humo que él había contratado. Una misión de larga duración en la cual un equipo de Jōnin de Konoha les ayudaría a vigilar y mejoraría su entrenamiento para hacerlos más eficientes. Su deber sería armar un nuevo equipo para la seguridad personal del Feudal, pues al comenzar la guerra los anteriores shinobis que conformaban su anterior equipo fueron reclutados y enviados a otras misiones, ningún miembro del anterior equipo había sobrevivido. A Minato le llamo la atención el hecho de que el Feudal solicitaba específicamente una kunoichi para protegerlo, alegando que ya había sido escoltado por dicha kunoichi y le había gustado su desempeño, no le hubiera puesto atención de no ser porque la kunoichi que solicitaba se llamaba Kushina Uzumaki.
Minato recordaba bien ese nombre, una mezcla de odio y lastima se notaban en su voz cada vez que pronunciaba su nombre. De inmediato le pidió a Kemurigakure el reporte de misión de escolta del Feudal que realizó Kushina. Al parecer dicha kunoichi no solo había protegido al Feudal, sino también se había acostado con él y con varios miembros de su familia, aunque en el reporte no lo especificaba Minato sospechaba que esta kunoichi sedujo al Feudal para obtener beneficios para su clan.
Para despejarse de todo tipo de sospechas Minato mando a llamar a Kushina al día siguiente, al verla entrar no pudo evitar ver a Reika enfrente de él, pero de inmediato recordó que no era Reika, sino su asesina. Sin ningún tipo de tacto Minato comenzó un interrogatorio acerca de su última misión, Kushina de inmediato se mostró exaltada y reacia a hablar de ciertos detalles, para salir de todas las dudas inmovilizo a Kushina y mando a llamar a un ANBU miembro del Clan Yamanaka, Minato le indico al ANBU que debía buscar y darle un resumen oral y un reporte detallado de lo que averiguara, el ANBU estuvo buscando en la mente de Kushina alrededor de dos horas, cuando libero el jutsu Kushina únicamente se dejó caer de rodillas y se tapó la cara, al tiempo que hacía enormes esfuerzos para evitar llorar.
Minato mando a llamar a varios agentes ANBU y les ordeno llevarse a Kushina al calabozo hasta nuevo aviso. El resumen de los eventos que le dio el ANBU ciertamente lo tomaron por sorpresa, pero no se le hizo raro. Kushina no sedujo al Feudal ni a ningún miembro de su familia, ella fue sistemáticamente violada por ellos, sufriendo humillaciones en distintos grados. Al oír el sufrimiento por el que paso Kushina, en un principio Minato sintió una enorme satisfacción, pero al leer el reporte detallado una chispa de lastima afloro en él. Al parecer después de la guerra Kushina había perdido bastantes cosas, al grado de pasar de líder del clan a una integrante un tanto marginada de este, y Minato suponía que lo que paso en su última misión en Kemuri y los rumores que surgieron de esta misión tuvieron mucho que ver con su actual situación.
Minato llego a medianoche a la celda en donde Kushina estaba prisionera.
—Kushina-san —dijo Minato llamando la atención de la encadenada kunoichi, aunque intentaba ocultarlo, Minato notaba su ansiedad y nerviosismo.
—Me imagino que usted se preguntara el porqué de mi brusco interrogatorio y el actuar de mi subordinado —Kushina no dijo nada.
—La razón es porque el Feudal distrital Sagawara me ha solicitado su presencia —Minato observo como los músculos de Kushina se tensaron —y quería saber el porqué de dicha solicitud.
—Usted sabrá lo mucho que me alegra que usted sufra —dijo dirigiéndole una fría mirada —y lo mucho que me encantaría mandarla con Sagawara, estoy seguro que Kaoru Iwamoto estará encantado de volver a tenerla en su poder —Kushina bajo la mirada y comenzó a llorar.
—Sin embargo, si yo hiciera eso estoy seguro que el espíritu de Reika no me perdonaría, contrario a lo que usted pueda pensar yo no soy un monstruo. Si le interesa le tengo una solución a su asunto —dijo Minato, ganándose la atención de la kunoichi, a él no le hizo mucha gracia ver a esta llorando, durante un segundo se imaginó a Reika en lugar de Kushina, sin embargo, antes de que pudiera sentir nada se recordó de que ella no era Reika, sino Kushina, una de las personas que más odiaba.
—Sé que usted está embarazada, me importa poco quien es el padre, aunque de acuerdo a sus recuerdos me puedo hacer una idea de quien es —Kushina lo miro con odio, Minato sonrió satisfecho —mi propuesta consiste en hacerla mi asistente, de esa manera usted evitaría realizar dicha misión.
—¿Solo por mi embarazo? —preguntó Kushina sumamente desconfiada.
—Supongo que no sabes en qué posición estas —comento Minato —negarle una solicitud personal al Feudal distrital más importante del País del Fuego no es fácil, ni siquiera para el Hokage. Afortunadamente para usted hay una serie de situaciones que puedo explotar para negarle al Feudal su solicitud.
Minato miro a Kushina, la cual únicamente le devolvía la mirada.
—Sé que usted está indecisa acerca de si conservar el producto o abortarlo. Indecisión que sin lugar a dudas es temporal y cuyo resultado final es predecible. Le voy a tener que pedir que no aborte, es necesario que usted esté embarazada si quiere evitar ir a una misión que involucre tener que convivir con él Feudal distrital o su familia —terminó de decir Minato.
—Podría explicarse más claramente —exigió Kushina —no me ha aclarado el por qué es necesario que esté embarazada.
—Lo primero que le diré a Sagawara es que usted está pasando por un periodo de prueba para confirmar su lealtad, durante ese momento usted se convertirá en una de mis asistentes. Si te comportas bien y pasas el periodo de prueba te ascenderé a asistente personal —explicó Minato, observando que Kushina aún no entendía del todo. —Lo anteriormente mencionado solo te protegerá por máximo tres meses antes de que vuelvas a ser solicitada, si asciendes a asistente personal y estas embarazada podre argumentar motivos de seguridad, pues una mujer embarazada que aparte trabajo con fragmentos de información interna de Konoha no puede andar suelta por ahí. Pondría en riesgo a la madre, a su hijo y parte de la integridad de la aldea, —Kushina pareció entender el intrincado plan del Hokage, después de todo una kunoichi embarazada en un campo de batalla era muy vulnerable —en cuanto des a luz y si "te has portado bien" podría argumentar que tu desempeño en estas oficinas es de suma importancia y no tienes derecho a salir de esta aldea.
El plan que él había diseñado estaba no solo encaminado a proteger a la kunoichi del Feudal distrital y su familia, sino torturarle psicológicamente. Reika le había revelado suficientes detalles de su clan; sus costumbres, creencias y forma de vida como para saber que había puesto en una encrucijada a Kushina. Sabía lo mucho que las kunoichis de su clan odiaban a los productos de una violación, sabía lo mucho que golpea el prestigio y autoestima de un shinobi en ese clan ser relegado únicamente a un puesto en el que las posibilidades de pelea son mínimas y careces de autoridad dentro del clan, sin mencionar que la última vez que se vieron sufrió una horrible humillación de su parte. Estaba seguro que ella preferiría la muerte a servirle personalmente, pero también sabía que al final ella preferiría servirle a ser abusada sin que pudiera defenderse por temor a las consecuencias que una acción de ese estilo pudiera acarrear a su clan. Y ese era el plan final de Minato, el resultado era predecible, ella al final trabajaría para él como su asistente personal y aunque odiara admitirlo la necesitaba. Necesitaba a Kushina no solo por el parecido físico de esta con Reika, sino porque era la única mujer del clan Uzumaki que le recordaría lo suficiente a Reika como para combatir efectivamente sus alucinaciones y al mismo tiempo sería la única que le recordaría que no era Reika, sino su asesina, eso evitaría que alguien se diera cuanta de su estado. Con otras mujeres de ese clan estaba seguro que las terminaría confundiendo totalmente con Reika, definitivamente alguien se daría cuenta, eso sin mencionar lo que en su estado de "locura" les podría llegar a hacer a esas mujeres, o lo que él haría por ellas. El riesgo era demasiado alto. Aun así, sin Reika solo le quedaba su sueño de ser Hokage, y ahora que ya lo era no iba a renunciar a él sin pelear.
—Acepto su propuesta —dijo Kushina interrumpiendo los pensamientos de Minato.
—¿Eh? —dijo Minato desconcertado.
—Acepto tu propuesta —volvió a repetir Kushina, Minato todavía se encontraba desconcertado. No esperaba que ella aceptara tan rápido, pensaba darle 24 horas y luego le diera a conocer su decisión. Algo se le escapo, algo que no tomo en cuenta e hizo que la decisión, y su tortura psicológica, fuera hecha en poco tiempo. Sin embargo, él únicamente se dispuso a responder.
—Empiezas esta mañana —dijo liberando a la kunoichi de su celda.
Fin del flashback
Minato se obligó a recordar que gracias a esa kunoichi sus episodios de alucinación eran breves y solo se limitaban a confundirla a ella durante algunos segundos con Reika, recordó que debía tratarla con respeto y que la necesitaba viva y sana. Por eso la ascendió a asistente personal en menos de dos días de trabajo. El odio de Minato se disipo y se durmió con un último pensamiento rondando su mente, era la primera vez que confundía a Kushina con Reika más de dos segundos seguidos.
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Oficina del Hokage. 30 de Abril, 8:00 a.m.
Kushina estaba llegando a su puesto de trabajo, todavía con el cabello mojado, soltó un gran bostezo. No durmió en toda la noche, un par de horas después de que ella se despertara su hijo se despertó y comenzó a llorar con fervor, exigiendo ser alimentado. Como no pudo conciliar el sueño se puso a entrenar y a desayunar, una vez hubo terminado esas actividades se bañó y vistió para irse a su trabajo. Sabía que el Hokage en cualquier momento atravesaría esa puerta y ella tendría que hacer algo que nunca imagino, ser amable con él, por el bien de su clan y su hijo.
—¡Buenos días Minato-sama! —dijo Kushina intentando sonar alegre. Minato la miro desconcertado, todavía un poco afectado por lo que sucedió la noche anterior.
—¡Buenos días Kushina! —dijo Minato amablemente, de pronto se puso pensativo y agregó —no estarás teniendo uno de esos cambios de humor de los que he oído, ¿o sí?
Kushina únicamente mantuvo su sonrisa y contuvo las ganas de enseñarle al Hokage como fue que se ganó el respeto de su clan en su momento, Minato, consciente de que había cometido un error se sentó en su escritorio y se puso a trabajar.
Kushina pensó en esos momentos que la misión que le encargo el líder del clan iba a ser más larga de lo que le pareció en un principio.
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Respuesta a reviews
BlackStarBlake1: Naruto tendrá sus propios problemas como para pensar vengar el honor de su madre.
RAYHACHIBY: si, su vida cambiara, tú juzgaras si para bien o para mal.
MooNTiKa: si, en dos capítulos más o menos.
Mangekyo rinnegan BB7: gracias y si, lo continuare.
Kumikoson4: no va haber venganza en contra de ellos, Kushina se va a concentrar en otras cosas.
mollodag: este fic lo actualizo más o menos entre cada dos a cuatro meses, aunque planeo actualizarlo cada dos meses de ahora en adelante.
Anael1510: me temo que la familia del Feudal saldrá impune. En efecto, aunque nunca lo menciono directamente, doy a entender que en el Clan Uzumaki matar o morir es la norma, pero ser capturado y torturado es sumamente humillante para los integrantes de este Clan, más si no pueden defenderse, a Kushina más que la agresión física es la psicológica la que más le afecta. Ser violada sin poder defenderse de ningún modo por temor a las consecuencias, no para ella, sino para su clan, cuando es su deber soportar todo eso para garantizar su bienestar, eso es lo que a ella realmente le afecta.
