Capítulo 12
No entendía porque todos lo veían extrañados, parecía como si no lo reconocieran. ¡Era Namikaze Naruto! Hacia dos días que había salido del hospital y era su primer día de escuela nuevamente. Deseaba poder recordar todo lo que había pasado pronto, quería saber que era lo que le había hecho Hyuuga. Porque sí, la culpaba a ella. Mientras caminaba por el pasillo distinguió una cabellera, sonrió. Corriendo se acercó a ella.
-¡Sakura-chan!- gritó con emoción, un estremecimiento en su cuerpo le extrañó, pero prefirió ignorarlo.
-Naruto…- la peli-rosa parecía confundida.
-¿Cómo estás?- aquella pregunta no le extrañó tanto cómo que él le diera un beso en los labios, que ella no supo cómo corresponder. -¿ocurre algo malo?-
-¿Qué te ocurrió?- preguntó viendo las vendas en su frente.
-un accidente, creo- un gruñido escapó de sus labios y al pensar en Hinata un estremecimiento que no iba acorde a lo que pensaba apareció, prefirió ignorarlo de nuevo.
-Naruto, ¿no recuerdas nada de lo que ha pasado?- le preguntó y él negó.
-¿Por qué? ¿Acaso peleamos?- preguntó exaltado. Ella asintió -¿por qué?- Sakura pareció pensarlo por un minuto y luego negó con la cabeza.
-nada importante- respondió sonriendo, ahí enfrente estaba su oportunidad –ya no le prestes atención a ese hecho, lo importante es que ahora estamos juntos de nuevo- le sonrió tomando su mano.
Ante el contacto el primer pensamiento fue felicidad, pero su cuerpo quería alejar la mano de la peli-rosa. Había algo que él no sabía y que su cuerpo sí, pero, ¿Qué era?
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Caminaba por el pasillo pensando. No podía creer lo que le había ocurrido a Naruto, justo cuando todo iba mejor, cuando él se había una mejor persona, perdía todos sus recuerdos. Y por lo visto, sólo los de ese año. A Ino no las reconoció como su amiga, no recordaba la traición de Sakura, no recordaba la traición de Sasuke, no recordaba… no la recordaba a ella de nuevo. El doctor había recomendado no forzarlo a recordar o podría tener consecuencias, ella le dijo a sus padres que si no la recordaba no importaba, esperaría hasta que lo hiciera. Lo esperaría.
Su vista atravesó el pasillo y ahí lo vio. Abrazando a Sakura mientras la besaba como antes, le dio asco y al mismo tiempo dolor. No podía ir ahí y decirle lo que había hecho y por lo visto, la pelo de chicle tampoco lo hizo. Naruto seguía en la mentira de que su "novia" era una santa. Pero aun había una cosa que podía hacer para que el rubio no estuviera tanto tiempo con Sakura, aun había una forma de poder estar cerca de él, volviendo a lo que eran antes, dos colegiales que se odiaban, ella lo molestaría, ella volvería a ser la problemática Hinata frente a él. Ya había olvidado como serlo, así que quizás tendría que improvisar.
-¡Idiota!- gritó y su voz se oyó por todo el pasillo, llamando la atención de todos. Ella avanzó entre todos esas personas hasta el rubio quien ni siquiera había volteado. Un golpe en la nuca llamó la atención del chico de mala gana.
-¿Qué demonios crees que haces?- su voz enojada le hizo sentir insegura un momento de su decisión, pero ya había iniciado, así que no podía detenerse.
-la abuela Tsunade te llama- un leve brillo de temor apareció en su azulada mirada.
-de acuerdo- sin decir nada más comenzó a avanzar por el pasillo a paso apresurado, hasta que finalmente lo perdió de vista.
-eres una pequeña perra- soltó al aire, dando a entender que se refería a Sakura.
-¿Qué demonios crees que dices?- Hinata fingió pensarlo.
-tienes razón, no eres una pequeña perra, eres una muy grande- le respondió, girando para alejarse en dirección contraria.
-y tú sólo estás celosa de que aún me quiera a mi- Hinata se detuvo.
-se lo dices tú o se lo digo yo- Sakura la miró sin entender –sobre que eres una pobre zorra que lo ha engañado hasta con los perros- Sakura se molestó más con el comentario y apretó los dientes.
-no se lo diré y tú no lo harás, esta es la segunda oportunidad que necesito para que arreglemos todo- Hinata negó.
-la tuviste después de acostarte con Sasuke y fuiste tras otro, tu segunda oportunidad ya pasó- Sakura pareció sorprenderse de que Hinata supiera lo ocurrido con el Uchiha. Eso sólo comprobó lo que decía. -entonces en verdad fue con ella…- apretó los puños al recordar el día en que Sasuke se lo dijo, lloró y se sintió humillada como nunca antes.
-¿Qué sabes sobre él?- preguntó, por un segundo Hinata percibió alegría en el rostro femenino, le dio asco.
-sé que es un idiota que se ha metido con tantas mujeres que no me sorprendería que uno de ellas fuera su madre- le respondió y tras eso se alejó.
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-abuela Tsunade- llamó Naruto entrando a la oficina estrepitosamente, esquivando a duras penas un bote de sake.
-aprende a tocar, mocoso- gritó Tsunade. Naruto alcanzó a ver la leve coloración rojiza en las mejillas de la adulta. -¿Qué haces aquí?- preguntó extrañada, él rara vez iba a verla.
-Hyuuga me dijo que querías verme- respondió.
-ya veo- Tsunade estaba al tanto de todo lo que había ocurrido. Se sintió mal por Hinata, con lo que había visto los días anteriores al accidente, ellos dos se podían considerar prácticamente amigos –no necesito nada- le respondió. Tsunade lo escuchó gruñir -¿Por qué tanto odio?-
-¿eh?-
-¿Por qué odias tanto a Hinata?- preguntó la rubia antes de que él saliera.
-por todo lo que ha hecho- le respondió –hace lo que se le place, es una irresponsable de primera y además… estoy más que seguro que tuvo que ver con lo que me pasó- inconscientemente, llevó la mano a su frente. No recordaba nada, estaba en blanco, pero estaba seguro que ella estuvo cerca suyo cuando pasó lo que sea que había pasado.
-quizás no la conoces- Tsunade sabía que él la conocía mejor que nadie en el instituto –podría sorprenderte- Naruto bufó.
-lo dudo, sólo es una problemática- cuando abrió la puerta encontró a Ino del otro lado, viéndolo fijamente. Sintió su mejilla arder ante el golpe lanzado y eso lo sorprendió -¿Qué…?-
Ino, sin decir nada, se fue corriendo, dejando a Naruto demasiado confundido. Era la chica que había estado en el hospital con Hinata, no sabía quién era, pero parecía que ella si sabía quién era él. Le restó importancia a la chica y salió completamente de la oficina. Quería ver a su novia.
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Había sido un día demás agotador. Llegó a su casa y abrió la puerta, se sorprendió que no estuviera en silencio, por lo que recordó que ahora Ino y su hermano Vivian con ella hasta que atraparan a su tío Kazahana. Porque sí, el maldito había huido después de lo que hizo.
-Hinata-san, ha llegado- saludo Deidara saliendo de la cocina con un emparedado en las manos –disculpe, es que tenía hambre- pareció avergonzarse de haberlo hecho.
-está bien, estás en tu casa, puedes hacer todo libremente- le respondió sonriendo.
-algún día, cuando perfeccione mi arte, tendrá un explosivo cuadro de usted- le sonrió alegremente y ella correspondió, esperando que el cuadro no le explotara en el rostro.
Los días comenzaron pasar y Naruto seguía sin recuperar la memoria. En esos días se dio cuenta que tenía mucho tiempo que no se sentía tan feliz y su casa tan viva, ya no estaba sola en esas paredes, ahora tenía a su hermano y a su amiga Ino y al hermano de Ino. Así que cuando Neji tenía que irse temprano al trabajo podía irse con Ino y su hermano iría a la escuela poco después. En esos días su amistad con Ino fue avanzando y lentamente fue notando como Ino comenzó a desilusionarse con la actitud de Naruto. Había vuelto a ser el chico mimado que solía ser, su actitud fácilmente podía decirse que era estúpida y a veces irracional, sin mencionar las miradas cargadas de odio que dirigía a Hinata.
-Hinata…- por fin había logrado que dejara las formalidades con ella –le hiciste mucho bien a Naruto- Hinata volteó a verla confundida, mientras almorzaban en la abertura de las escaleras del segundo piso.
-¿a qué te refieres?- preguntó.
-antes de que estuvieran juntos, en verdad era… es un idiota- afirmó –ahora me cuestionó que es lo que me gusta de él…- dejó el tenedor sobre la caja del almuerzo y volteó a ver un punto vacío –lo que me gustaba de él era… lo que había aprendido contigo- Hinata sonrió melancólica, recordando viejos tiempos.
-no lo juzgues mal, Ino. Como lo conociste siempre fue, sólo saqué a flote lo que había perdido- ella también vio un punto vacío –por eso es que me… agrada tanto- bebió un sorbo de agua, dándose cuenta que estaba a punto de decir sus sentimientos.
-a ti… te gusta Naruto- la afirmación de Ino la hizo escupir el agua -¿verdad?- ambas voltearon a verse, aunque el sonrojado rostro de Hinata la hizo darse cuenta que no estaba tan equivocada –lo sabía-
-n-n-no, te equivo… él… él sólo…-no podía formular una frase coherentemente.
-lo entiendo…- le sonrió –siento haberme metido entre ustedes- se disculpó –en el fondo se ve que le gustas- Hinata negó con la cabeza hasta marearse –Hinata, si alguien debería estar con él, eres tu ¿sabes por qué?- la tomó de los hombros tratando de encontrar su mirada -¿sabes por qué?- ella negó, pero alzó la mirada –porque tú le haces bien- cerró la caja de almuerzo y se levantó del suelo, extendió su mano a Hinata y ella la tomó.
-gracias- le sonrió alegremente, tomando las escaleras que conducían al tercer piso, donde estaba su aula. El día escolar aún no había terminado.
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Besó de nuevo los labios de su novia antes de alejarse de ella. Tenía que volver a clases y, aunque no quisiera, ella también tenía que irse. Sakura le sonrió mientras lo veía marcharse y ella entraba al salón de clases. Al caminar por el pasillo pudo ver a Hinata y a la chica llamada Ino por el otro extremo del pasillo. No le dirigió la mirada, simplemente entró al salón y la vio sentarse junto a la rubia.
Los minutos comenzaron a pasar y el maestro parecía no llegar. Todos comenzaban a considerar que tal vez le había ocurrido algo, hasta que recordaron que ese maestro era nada más y nada menos que Kakashi conocido como el "maestro retardado" y no por algún problema mental, sino porque siempre llegaba tarde, incluso al día de su boda, muchos pensaban que había llegado tarde hasta el día de su nacimiento, causando muchas risas.
-hola, jóvenes- saludó el peli-blanco entrando por la puerta con una sonrisa por lo que dejaba ver su máscara medica –lamento haber llegado tarde, pero me perdí en el camino de la vida- se excusó.
-mentira- dijeron todos al unísono.
-bueno, eso no importa, ahora iniciemos con la clase- comenzó a repartir unas hojas entre los alumnos y luego volvió al frente –quiero que para mañana traigan esas preguntas resueltas- sonrió de nuevo. Todos leyeron las preguntas.
¿Qué te gusta?
¿Qué te disgusta?
¿Cuáles son tus sueños para el futuro?
¿Cuáles son tus pasatiempos?
¿Cuál es tu recuerdo más vergonzoso?
¿Has leído los libros Icha Icha? Si es así, di cuales.
¿Quién fue tu primer beso?
¿Quién te gusta?
Todos voltearon a ver a Kakashi sorprendidos de las extrañas preguntas que el maestro de historias les acababa de poner.
-para mañana, no lo olviden- sonrió y, así como llegó, se fue.
-sólo Kakashi-sensei puede preguntar cosas como estas- se dijo Hinata en voz baja.
Por suerte Kakashi era las dos horas de clases que les restaban, así que ese día saldría temprano. Todos ya se habían ido, excepto Hinata e Ino, quienes prefirieron hacer las preguntas raras de Kakashi en ese momento.
-¿Quién fue tu primer beso?- leyó Ino en voz alta –no te parece una pregunta algo…- cuando volteó a ver a Hinata notó que estaba congelada y, por lo visto, era en esa pregunta. -¿Hinata? ¿Estás bien?- preguntó algo preocupada.
-si…- respondió, -sólo que… no quiero responder esta pregunta- rápidamente guardó sus cosas a gran velocidad y se levantó de la silla.
-¿Por qué lo…? ¡No me digas que ese chico del que me hablaste…!-
-¡no!- por accidente terminó gritando, se alteró tanto que tiró su mochila abierta y sus cosas se esparcieron por el suelo –no fue él- habló mientras se agachaba para recoger sus cosas.
Sus lapiceros, libretas, hojas sueltas. A lo lejos divisó a Gama, quien había caído demasiado lejos de la mochila. Cuando estaba a punto de tomarlo, notó un par de zapatos frente a ella y una mano recogiendo a la rana. Cuando alzó la vista se sorprendió de ver a quien estaba ahí.
-¿Qué haces aquí?- él no le respondió, estaba demasiado entretenido viendo la rana.
-esto es…- cuando despegó la vista de la rana y la clavó en Hinata parecía algo alterado -¡¿Qué haces con esto, Hyuuga?!- Hinata de un manotazo le arrebató el peluche, caminando hacia su mochila -¡¿de dónde lo sacaste? ¿Respóndeme?!- exigió el rubio.
-es mío- le respondió sin volver a verlo –lo obtuve hace mucho- por sorpresa el rubio la tomó del mentón y pareció examinar su rostro, ella quería evitar su mirada, pero no podía. Al soltarla ella se tambaleó levemente hasta que logró sostenerse de una silla. Él aprovechó esa oportunidad y le arrebató la rana de las manos.
-imposible, tú no puedes ser… ella- caminó hacia la puerta de nuevo.
-¡ey! Devuélvemelo- gritó al verlo alejarse, caminando hasta él –que me lo devuel…- cuando por fin lo alcanzó a mitad de pasillo él se volvió de repente. La tomo del rostro de manera brusca y la besó en los labios. Un beso simple. Un simple roce de labios. Cuando se alejó pareció sorprendido y se fue sin decir nada más.
Hinata se quedó estática en medio del pasillo. Sus piernas flaquearon y cayó de sentón, se quedó viendo la nada mientras recordó su último día en aquel parque años atrás.
-me gustan las personas como tú, Hinata-
Esa frase volvió a su mente de nuevo. Pasó la yema de los dedos por sus labios. Aun los sentía cálidos.
-Hinata- Ino pareció preocuparse al verla ahí sentada en el suelo -¿estas…?- cuando la vio llorar no pudo decirle nada más.
-lo sabe…- le costaba hablar de nuevo –él lo sabe…- ya no podía decir nada más, su mente estaba en blanco y en medio de su garganta había un nudo. Ahora ya no tenía dudas sobre qué respondería en las preguntas de Kakashi-sensei.
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Cuando cerró la puerta de su habitación lanzó su mochila a la cama y se acostó boca abajo al lado de ella. Reconoció esos labios, a pesar del tiempo lo hizo, a pesar de todo ese tiempo seguían sintiéndose de la misma forma. Metió la mano en el bolsillo del pantalón y sacó la rana. Cabía perfectamente en su mano ahora, no como antes que tenía que sostenerla con ambas manos. La observó una y otra vez.
Había vuelvo al aula porque había olvidado algo que ya no tenía importancia. Se dedicó a estar estático unos segundos más hasta que tomo la mochila y la abrió. Tomó la hoja que le había dado Kakashi-sensei y leyó las preguntas.
¿Qué te gusta?- Mi novia y el ramen.
¿Qué te disgusta?- Las personas que molestan a otros, los vegetales, los gatos, Hinata.
¿Cuáles son tus sueños para el futuro?- suceder a mi padre.
¿Cuáles son tus pasatiempos?- Jugar videojuegos, probar distintos tipos de ramen, hablar con mi novia.
¿Cuál es tu recuerdo más vergonzoso?- No hablaré de eso
¿Has leído los libros Icha Icha? Si es así, di cuales.-El abuelo me ha hecho leerlos todos.
¿Quién fue tu primer beso?-
¿Quién te gusta?- Sakura-chan
Sólo faltaba una pregunta, la cual recordaba, estaba ligada con su recuerdo más vergonzoso. Su primer beso, según su memoria, había sido con su mejor amigo en un horrible accidente en el que él había tropezado y por desgracia el Uchiha estaba justo en frente. Pero encontrar a aquella rana le hizo darse cuenta que había olvidado algo muy importante de su pasado. No quería admitirlo, pero debía ser honesto, lo había sido en todo el cuestionario y lo sería también en ese momento. Bien pudo haber mentido, pero no lo haría, si mentía en esa pregunta, se estaría mintiendo a sí mismo. Tomó el lapicero negro y con mucho esfuerzo contestó.
¿Quién fue tu primer beso?- Hinata
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Naruto.
Había sido su respuesta en las dos últimas preguntas. Quería destruir aquella hoja, pero no lo hizo. No era como si los demás supieran lo que había puesto ahí ¿o sí? Guardó la hoja entre el libro de historia y salió de la habitación hacia la cocina. Esa noche le tocaba hacer la cena a ella, así que debía apresurarse.
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-bien, chicos, quiero que me entreguen sus hojas- pidió el maestro. Cuando todos lo hicieron volvieron a sentarse mientras él las acomodaba -supongo que se preguntarán el porqué de las extrañas preguntas-.
-porque estaba aburrido- volvieron a decir todos al unísono.
-jeje, me descubrieron- se rascó la nuca –así que vamos a leerlas en voz alta- la mayoría pareció estremecerse, entre ellos Naruto.
Todos sabrían quien había sido su primer beso. Todos sabrían que Hinata, la chica que más odiaba y con quien más peleaba, había sido su primer beso. Lo más triste era que aun recordaba cómo había sido, donde y cuando.
Aquel día hacia casi siete años, en un viejo parque al que todavía recordaba cómo llegar, un día antes de que se fuera, justo después de darle a Gama fue cuando se lo dio. Un casto beso en los labios. Su primer beso había sido Hinata, no podía cambiarlo. Pero por alguna extraña razón, tampoco quería hacerlo.
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Bien, esto es todo por hoy, los dejaré con la duda sobre qué pasará después. ¿Será que todos sepan que Naruto y Hinata tuvieron su primer beso o no? Lo sabrán pronto, espero :3
Namikaze Hanoko fuera…
