COMENZANDO LA PASIÓN

Dicho mensaje tomó por sorpresa a Tokaku, si bien estaba acostumbrada a recibir cada metáfora que se le ocurriese a su molesto mentor, pero esta vez era diferente, más que una metáfora parecía una pregunta directa.

"¿Qué harías si conocieras a tu verdadero padre?"

— ¿En qué está pensando ahora Kaiba? — Susurró Tokaku al momento que se quitaba sus tennis para entrar a su casa.

— ¿Ocurre algo Tokaku-san? — Interrogó Haru, al verla distraída. Tokaku sólo se limitó a mirarla y negar con la cabeza.

Dentro de su hogar Haru no tardó en meterse a la ducha, para refrescarse después de un día sumamente largo lleno de todo tipo de emociones. Por otro lado Tokaku se sentó en el pasillo que daba al patio trasero mirando el mensaje de Kaiba; hasta que decidió contestarle.

~ Nada. Nunca me ha interesado conocerlo~

Fue su respuesta. Tokaku si bien en alguna ocasión de pequeña tuvo un cierto interés por saber quién era su padre, sin embargo debido a su entrenamiento como asesina no volvió a tener tiempo de pensar en ello, tampoco es como si le interesara ahora. Su vida no cambiaría mucho.

"¿De verdad? Entonces, aun no estás lista."

Obtuvo una respuesta inmediata de Kaiba. Tokaku no comprendía porque justo ahora a su estúpido mentor, se le ocurría querer presentarle a su padre, cuando estuvo sola por mucho tiempo.

~ ¿Lista para qué?~

Respondió después de planteárselo por unos segundos. Aun no se terminaban las vacaciones y Kaiba ya estaba molestándola de nuevo.

"Una semana Tokaku. Tú trabajo reinicia y justo el próximo jueves, necesito que estés en mi oficina a primera hora"

Volvió a recibir una contestación inmediata por parte de Kaiba, esta vez Tokaku no se molestó en responder. Tenía que hablar con Haru y sabía que ella no estaba de acuerdo en que regresara a los asesinatos, sin embargo era algo inevitable.

— El baño está libre, Tokaku-san. — Dijo Haru al entrar a su habitación, sorprendiéndose ligeramente de no verla. — ¿Tokaku-san? — Se preguntó para sí misma, mientras caminaba por el pasillo buscándola. No tardó en encontrarla sentada algo pensativa. — Tokaku-san… —Susurró mientras se agachaba y la abrazaba colocando sus brazos por encima de los hombros de Tokaku.

— ¿Qué sucede? — Interrogó Tokaku mirándola de reojo, sin moverse.

— Eso debería preguntarte a ti. — Respondió Haru, con ligeras gotas de agua cayendo de las puntas de su cabello en la playera de Tokaku. — ¿Estás bien?

— Sí. — Afirmó Tokaku con un suspiro. — Haru… — Dijo levemente girándose un poco para poder mirarla mejor.

— ¿Sí?

— No es nada. Iré a bañarme. — Mencionó levantándose y dirigiéndose al baño.

Al cabo de diez minutos, Tokaku salió del baño y al salir notó un ligero olor proveniente de la cocina, un olor algo extraño. Al entrar a la cocina lo primero que vio fueron manchas rojas y negras regadas en todo el suelo y parte de la pared frente a la estufa.

— ¿Qué sucedió aquí? — Preguntó Tokaku sorprendida, al ver el desastre.

— Estaba intentando preparar algo nuevo, pero creo que salió un poco mal. —Respondió Haru cubierta del mismo material extraño.

— ¿Un poco? — Preguntó sarcástica Tokaku, acercándose con precaución.

— Noté que estabas un poco desanimada, así que intenté hacer algo que te pusiera de mejor humor, pero… creo que lo arruine. — Respondió Haru triste apenada por el desastre que había hecho. Tokaku por otro lado se acercó por completo a ella dando un suspiro y limpiando su cara con la toalla que colgaba de sus hombros.

— Yo estoy bien, para ponerme de mal humor, necesitas algo más simple. — Comentó Tokaku mirándola a los ojos, mientras limpiaba su rostro por completo.

— ¿Qué cosa? — Interrogó Haru confundida, sonrojándose al tener a Tokaku tan cerca. Tokaku no respondió, sin embargo tomo su rostro con sus dos manos y la beso ligeramente en los labios, siendo correspondida de inmediato. — Tokaku-san… te amo. — Susurró Haru, al separarse.

— Limpia este desastre, además no tengo hambre, comimos mucho en la academia. — Comentó Tokaku saliendo de la cocina.

— ¿No vas a ayudarme? — Preguntó Haru consternada.

— No, tú hiciste el desorden. — Contestó Tokaku con los ojos cerrados dejando a Haru en la cocina. Haru sólo suspiro resignada.

Pasó una hora, hasta que Haru logró limpiar completamente la cocina, terminando muy cansada. Al entrar a la habitación encontró a Tokaku relajada en su colchoneta leyendo un libro, ya eran las diez de la noche.

— Tardaste mucho. — Dijo Tokaku sin quitar la mirada de la lectura.

— Si me hubieras ayudado, hubiera terminado antes. — Contestó Haru haciendo pucheros, mientras se acostaba en la misma colchoneta.

— Fue tu problema.

— Sí… — Susurró. — Tokaku-san. — Dijo Haru mirando al techo.

— ¿hmm?

— Oye, quería preguntarte si… — Comenzó a decir tartamudeando un poco algo apenada por lo que quería decirle. — Bueno… quizá no quieras, pero… bueno yo…

— ¿Qué? — Preguntó Tokaku dejando a un lado su libro para girarse a Haru y recargando su codo en la colchoneta para quedar de lado y poder mirarla.

— Bueno… quería saber… ¿puedo dormir contigo esta noche? — Soltó por fin, cerrando los ojos con fuerza, sumamente sonrojada por su pregunta. Tokaku por otro lado se sorprendió ligeramente.

— No. — Contestó Tokaku al cabo de unos segundos, rechazando a la pobre de Haru.

— Tienes razón, fue una tontería. — Mencionó Haru, claramente decepcionada levantándose de la colchoneta de Tokaku y pasándose a la suya.

— Apagaré la luz. — Dijo Tokaku, levantándose también y apagando la luz de la habitación sin recibir respuesta de Haru.

Haru se había volteado dándole la espalda a Tokaku, por lo que Tokaku al cabo de unos minutos decidió levantarse de su colchoneta y despacio se metió en la de Haru abrazándola por la espalda para sorpresa de ella.

— ¡To-tokaku-san!… — Expresó Haru sorprendiéndose por el repentino contacto de Tokaku.

— ¿Qué?

— Pensé que no querías dormirte conmigo. — Comentó Haru sonrojada poniéndose un poco tensa.

— Así era, pero me dio frío. — Contestó tranquilamente mientras se acercaba a su oído, causando un pequeño escalofrío en Haru.

— To-tokaku… — Tartamudeó Haru sin mirar al frente, mientras Tokaku comenzaba a acariciar su mejilla besándola ligeramente.

— ¿Te molesta? — Preguntó Tokaku al momento que Haru se giraba para quedar bocarriba mirando a Tokaku.

— N-no… — Respondió sonrojada mirando nerviosa a Tokaku en la penumbra de la noche. Tokaku por otro lado no dudo y comenzó a besar sus labios primeramente despacio, para poco a poco profundizarlo, apoyándose con una de sus manos.

Haru por otro lado no oponía ningún tipo de resistencia, correspondiendo cada movimiento de los labios de su novia, mientras acariciaba la mejilla de ella suavemente. Para ambas besarse era algo único y especial, algo que sólo experimentaron por primera vez con la otra, por lo que ya comenzaba a ser algo normal entre ellas. Tokaku aventurándose comenzó a volver apasionado el beso, comenzando a juguetear con su lengua; para Tokaku mantener el control a la hora de besar a Haru, le gustaba demasiado.

— Tokaku-san… — Susurró Haru, recuperando el aliento, aprovechando Tokaku para besar su cuello despacio, volviendo a sorprender a Haru que lo único que pudo hacer fue cerrar los ojos fuertemente volviendo a sonrojarse, mientras recibía los cariños de Tokaku.