Apenas y escuche las carcajadas tan exageradas, supe que era Jeff. Asome mi cabeza por un lado de la puerta, tratando de visualizar un poco al asesino, que cada vez se encontraba más cerca.

Al observar a escena, la tranquilidad que Anneliese tenía en esos momentos desapareció. Jeff traía a rastras a una mujer, de cabello castaño, y una blusa purpura con bellos adornos brillantes, a la cual le habían cortado los pies para evitar que huyera, y había sido amordazada con un trozo de tela cortado de la vestimenta de dicha mujer. El asesino como era de costumbre se encontraba cubierto de sangre, pero esta vez aún más que otras noches, o al menos más de lo que Anneliese lo ha podido ver. La pequeña dio un salto al terminar de visualizar, y retrocedió lo más rápido que sus pies se lo permitieron, y fue ahí cuando las risas ya estaban en la puerta. La menor no tardo ni un segundo en esconderse detrás del sofá, (claramente, no la mejor idea que tuvo ese día)

Jeff azoto la puerta al entrar, aun sin para de reír. Los sollozos de la mujer se escuchaban por toda la casa, aun cuando había sido inútilmente cubierto por el trozo de ropa que le rodeaba la cara. Anneliese cruzo miradas con aquella mujer, y en esa pequeña interacción pudo notar ese miedo, la desesperación y la poca esperanza que había en esa mujer. Anneliese estaba segura que algo representaba esa mirada; La mujer le pedía ayuda.

—Deja de llorar maldita perra, ya casi estamos en el cuarto.- Dijo Jeff, dándole una pequeña patada a la mujer que arrastraba del cabello.

Anneliese entendió perfectamente a donde iba la situación, la menor comenzaba a sentir como se desgarraba algo en su interior. Esta vez no sentía la necesidad de seguir a Jeff, si no de salir corriendo y avisar a la policía lo que estaba pasando, aun cuando esto significara ser descubierta.

Jeff cerró la puerta de la habitación.

La mujer Grito.

—Ven aquí pequeña perra, que ya es la hora.-

"Ven aquí mi dulce niña que ya es la hora"

—No te hare más daño, solo acércate.-

"No te lastimare, solo acércate"

Los recuerdos resonaban en la cabeza de Anneliese, De manera tan fuerte que sentía que esta iba a explotar. Anneliese lucho por no quebrarse al escuchar los gritos de la mujer suplicar piedad, suplicar ser liberada, Sus sollozos y gritos de dolor, de ayuda y desesperación. Pero para Anneliese era simplemente imposible ignorar la situación, Era como si esos gritos la carcomieran a medida que se incrementaban por el terror de estar encerrada con ese asesino, en la situación que todos ya hemos entendido.

Anneliese se quebró. Ella comenzó a llorar a corde con los gritos de esta mujer. Se hizo a una esquina de la habitación, y cerro sus ojos. Ya no trataba de ignorar la situación, solo trataba de asimilarla. Anneliese ya había aceptado el vivir con un asesino, fue su error, no de nadie más, aun teniendo catorce años, debe de comportarse lo suficientemente madura, a esta sola.

Sola con Jeff.

La mujer dejo de gritar, ahora los sollozos eran más tenues y ligeros. La paz no duro mucho, ya que Anneliese pudo escuchar como Jeff daba un par de pasos. Luego un golpe en el suelo, como si algo se hubiese caído acompañado de un pequeño gemido de dolor. Después, un grito, que calló después de escuchar el ruido inconfundible de la cuchilla atravesando la carne. EL sonido continuo, así por unos minutos, Hasta que la casa quedo en un silencio que comía vivo.

—¡Anneliese!.- Grito Jeff para romper el silencio.

—S-S-¿Si?.- Respondió la menor nerviosa.

—Ayúdame a lavarla.- Jeff se escuchaba un poco serio.

Anneliese se puso de pie, empuño sus manos y camino temblando a la habitación del asesino. Al estar frente a la puerta dudo de abrirla, el miedo la comía. Por un lado, lo que había pasado le había hecho temer más del asesino, y la escena con la que se encontraría, estaba segura que no sería más bonita que la de otro asesinato cualquiera. Por otro lado, si no entraba, ahora temía a que Jeff le hiciese lo mismo, o algo peor. Así que dio un empujón lleno de valor a la puerta y la abrió. Como se esperaba, era horrible. La cama revuelta, cubierta por manchas de sangre por toda esta, pero principalmente en el lado derecho, donde se encontraba Jeff, junto al cuerpo de la mujer. Esta tenía las ropas desgarradas, y los ojos abiertos de par en par. Su piel cubierta de sangre había dejado de ser rosada y llena de vida, ahora era casi tan pálida como la cara del mismo asesino. Como vio en un principio, la mujer carecía de pies, que habían sido arrancados ante de llegar a la casa.

—¡No te quedes ahí parada!¡Ayúdame!.- Jeff saco a Anneliese de sus pensamientos.

—¡V-V-Voy para haya!.-Anneliese corrió al lado de Jeff.

Anneliese ya había ayudado a Jeff a ocultar un cuerpo antes. Y no hace mucho tiempo, pero como era obvio esta vez era muy diferente. Esta persona no tenía la culpa de nada, mientras tanto el cazador de la vez anterior, le había provocado un daño a Anneliese.

La menor tomo un brazo de la joven, Jeff el otro. Y así la arrastraron a la parte trasera de la casa. En el trascurso dejaron un camino de sangre en el piso de madera. Jeff pateo una puerta sin soltar el cuerpo. Dentro de la habitación, había una gran bañera vieja que parecía no haber sido utilizada en años, además de que no parecía concordar con el lugar, estaba acomodada ahí como si alguien la hubiese colocado solo por puro placer.

—Quédate aquí Anneliese, Iré por agua para llenar la bañera.- Jeff salió de la habitación, dejando a la menor sola con el cadáver de la mujer.

Anneliese acaricio la cara de la joven. Se veía con tan poco brillo en los ojos, y la palidez de su piel era lo más notable para quienes la conocieron viva. Anneliese no pudo evitar soltar un par de pequeñas lágrimas.

—Lo siento.- Susurro.- No he podido ayudarte. Deje que te hicieran una cosa horrible-

Anneliese lloro en silencio. Cubrió sus ojos con sus puños, tratando de limpiar sus lágrimas. Pero esto no impidió que un par de pequeñas lágrimas cayeran sobre la cara de la joven fallecida.

—No es tu culpa.- Murmuro la joven supuestamente muerta.

Anneliese miro a la joven, que ahora tenía una tenue sonrisa dibujada en el rostro. Una sonrisa llena de paz, y tranquilidad inmensa. Que gran poder el de la joven para aun seguir luchando por su vida.

—E-Estas viva…- Anneliese quedo boquiabierta.

La mujer movió su mano y acaricio con suavidad el rostro de Anneliese.

—Shh… No llores. No fue tu culpa.- Dijo.

—Pero yo… ¡Yo te he dejado morir!.- Anneliese volvió a soltar un par de lágrimas.

—Si hubieses hecho algo hubieras muerto tu también.-

—Pe-Pero.- Anneliese fue interrumpida por la joven.

—Ahora estaré en paz. Si algún día, llegas a conocer a mi familia… Si algún día alguien te habla de mí, quiero que le digas a esas personas que las amo. Y que dese arriba las cuidare. Gracias por preocuparte por mí, mi nombre es Teressa Brown. Gracias de nuevo.- La mujer cerró los ojos lentamente.

La joven había muerto en las manos de Anneliese.

La menor limpio sus lágrimas. Y justo después de que hizo esto, Jeff entro a la habitación cargando un par de cubos llenos de agua. Lleno la bañera, y entro los dos metieron el cuerpo a esta. Al instante el agua se tornó de un color rojo carmesí.

—Ve a limpiar el rastro de sangre que dejamos, yo lavare el cuerpo.- Le ordeno Jeff.

Anneliese asintió con la cabeza tímidamente, para después atravesar la puerta corriendo para disponerse a limpiar el rastro de sangre.

La menor busco una tela vieja y la lavo, se quitó sus pequeños tenis, y comenzó a tallar el piso. Las manchas no estaban completamente secas, por lo que se le hizo fácil limpiar el piso. Casi al acabar de hacer su labor Anneliese limpio su sudor con un brazo, y dio un pequeño suspiro.

Sin más, se puso de pie y fue a buscar a Jeff. Volvió a entrar a la habitación, Jeff igualmente había acabado. Pero ahora no solo estaban él y la chica, si no que también una bolsa de plástico llena de algo que era casi imposible de ver.

—¿Qué es eso?.- Pregunto Anneliese.

—Es algo para Jack. No le prestes atención, se lo llevare en unas horas.- Respondió Jeff.

Anneliese asintió por la cabeza. Jeff cargo al cuerpo de su víctima y comenzó a caminar a paso lento por el peso del cuerpo femenino que ahora cargaba.

—¿Te ayudo?.- Pregunto Temerosa Anneliese.

—No.- Respondió Jeff.- Quédate aquí.-

Anneliese volvió a asentir con la cabeza. Parecía que no había hecho más que eso desde hace un rato. Jeff cerró la puerta de un portazo y se fue con la mujer.

Jeff la llevo hasta donde sabía que nadie la encontrarían, una parte tan recóndita del bosque, a donde sabía bien que nadie se atrevería a entrar. Tomo una pala, que extrañamente estaba ahí cerca, y comenzó a cavar un pozo donde metería el cuerpo de la chica. Después de hacer esto último, comenzó a volver a poner la tierra sobre esta.

—Jeff…-Una voz masculina le llamo.

—¿Qué quieres Jack?.- Pregunto Jeff continuando con su labor

—Eso me pregunto yo también.- Respondió Jack algo extrañado.-¿Qué diablos haces enterrando un cadáver en mi patio?.-

—Cálmate, no quería que nadie la encontrara.- Jeff acabo de hacer su trabajo a la par que decía esta última oración.

—Si me has guardado los riñones y otros órganos, te perdonare el haber hecho esto.-

—Recógelos en un rato, ahora quiero estar solo.-

—Solo, pero con Anneliese. ¿Verdad?.- Dijo Jack, y Jeff estaba seguro de que este joven demonio sonrió bajo la máscara al decir estas palabras.

—Jack. ¿Por qué no te metes tus pensamientos por el culo?.-

—Me caben perfectamente en la boca, pero gracias Jeff.- respondió Jack.

—Muérete.-

—Ya lo estoy.-

Jeff gruñó y comenzó a caminar lejos del joven de mascara azul. Jack casi volvía a morir de la risa, y Jeff solo camino lleno de enojo, siendo ocultado por esa sonrisa eterna con la que carga siempre.

Jeff regreso a su hogar.

Abrió la puerta tratando de no hacer ruido, ya que por alguna razón, suponía que Anneliese estaría dormida, o simplemente descansando en silencio. Y su corazonada era correcta ya que la menor dormía en el piso, abrazando una vieja chaqueta que Jeff había robado por puro lujo. Jeff torció los ojos, y cargo a la menor en brazos. Con cuidado de no despertarla la llevo a la habitación. Anneliese se acurruco en el pecho de Jeff, dando un fuerte suspiro y presionando con fuerza dos dedos que tenía agarrados a la polera de Jeff.

Jeff ni se inmuto de la ternura que transmitía la menor, y se dispuso a dejarla en la cama. Pero Anneliese se aferró a su polera, aun dormida la sujetaba con una fuerza menor, pero lo suficiente para que Jeff se diera cuenta del hecho. Jeff suspiro y retiro la mano de Anneliese de su polera, y esta se aferró a la cama. Jeff arropo a la menor y fue a recostarse del otro lado de la cama. Se colocó su antifaz en los ojos para no ver más que obscuridad y poder dormir. Cuando este estaba por caer en los brazos de Morfeo, sintió como la menor se aferraba a su brazo con fuerza. Esta vez no hizo nada para impedírselo, solo el dejo dormir plácidamente, aferrada del brazo de este. Este solo volvió a suspirar y se quedó profundamente dormido.

Al fin pude hacer los capitulos de 2000 Palabras como queria!:D Espero que les agrade el capitulo n.n/ Gracias por leer!