¡Saludos! Me aparezco nuevamente ante ustedes con un nuevo capítulo de Yo, Turles, titulado "guerrero vs hechicero". Lo prometido es deuda ya que les he asegurado desde siempre que aunque me tarde en subir los capítulos, no abandonaré esta historia hasta terminarla, gracias a todos por su paciencia. ;)

Sin más los dejo con el cap.

Que lo disfruten.


Yo, Turles.

Capítulo 12: "Guerrero VS Hechicero".


Y apareció ahí ese ser maligno con la intención de acabar con todo esto de una vez por todas. Era obvio que ese guerrero había mostrado una fortaleza nunca antes vista, viendo en consecuencia su estrategia en el tablero de ajedrez cambiada por completo, con muchas de sus piezas incluso lanzadas al aire.

Y entonces hizo su aparición de esa manera, irrumpiendo justamente los quehaceres heroicos de ese guerrero. Una bestia de combate que no podía dejar suelta, ni mucho menos, sola. Era de esas variables que no podía dejar al aire ni tampoco fuera de la ecuación, como si fuese un error o posibilidad que debió calcular incluso antes de iniciar sus planes.

Y ahora estaba viendo que esto que había ocurrido no lo esperó tan pronto. Más bien, atribuyéndole la posibilidad del suceso en algún momento dentro de sus ambiciosos planes, viendo ahora que tuvo que ser el primer punto a tratar dentro de su plan. Debió encargarse de él desde el principio, desde que supo que había llegado a este mundo siendo un bebé; pero la curiosidad por saber quién es, de dónde proviene, quién era esa persona que lo había estado protegiendo todo este tiempo… todo eso lo hizo retrasarse en las decisiones a tomar respecto a él.

Y como aquel que irrumpe cuando ve que los frutos de sus esfuerzos van siendo demolidos por algo tan devastador como la plaga… Así llegó este ente oscuro, en tal tamaño colosal con su cabeza cubierta de capa negra casi hasta la altura de las nubes del cielo, como si pegara un grito de advertencia inmediata para detener de golpe todo lo que estaba pasando dentro de su estrategia.

La parte acusadora se había perdido en el tiempo. Lo siguió señalando con ese dedo negro, al que se le veían sólo algunos detalles en forma, tamaño y textura por las luces circundantes del aura propia desprendida del recién llegado, en su mayoría verdes. No había bajado la mano desde que reveló que sabía el origen de la raza del contrario y también, al parecer, del lugar donde proviene.

Era obvio en el tono de su voz que le desagradaba saber de él en este preciso momento cuando las cosas estaban pintando a su favor. Una gran variable se había presentado y se había convertido ahora en una gran amenaza, capaz de terminar de un tajo toda la estrategia planeada.

No había otra forma que presentarse en persona, para jugar por adelantado la carta más poderosa del asunto… y así volver las cosas a la normalidad.

Incluso el campo de batalla cedió ante el silencio entre ambos seres, haciendo de ese silencio algo colectivo. Shaoren no dejaba de observarlo aun teniendo la sensación de supervivencia activo en él, siendo capaz de hacer cualquier cosa con tal de salir airoso. Ese momento entre ambos superó las barreras del tiempo en donde unos minutos se habían sentido como segundos para todos los presentes.

- Tú… Debes… Irte… de… Aquí…

Dijo eso como soplando mientras hablaba, tornando su voz de forma parecida a estar perdiendo el aliento. Algo tenía esa expresión tan corta que fue capaz de comunicar infinidad de sensaciones mucho más allá que su aparente simpleza. Todo fluyó desde la oscuridad de la capa negra, junto con esa misteriosa y entrañable fuerza oscura que provocaba en todos los presentes el malestar y la incertidumbre que sólo el vértigo de ser lanzados desde una gran altura podía generar.

El viento sopló, cargado con el aura pesada y omnipotente del gigante a consecuencia de los movimientos ondulatorios del aura oscura que en sus múltiples líneas se desprendía constantemente de su cuerpo. Todos pudieron sentir esa fuerte presencia soplar en su contra, ya que era obvio que la batalla que sostenían había dejado de prestar importancia ahora que tenían al sumo responsable frente a frente.

Sobre todo los magos no podían creerse semejante presencia. Golfin, junto con los otros magos que pertenecen al grupo de La Alianza no lograban concebir que este ser tan poderoso, con el simple hecho de rebelarse frente a todos, había revelado con ello la pieza clave del ajedrez.

Esperaban que el momento de su revelación fuera mucho después, tal vez cuando ellos llevaran la ventaja si todo lo planeado salía como esperaban. Imaginaron que, tal como lo hizo ahora, así iba a ser su irrupción cuando las cosas llegaran a su punto más alto. Golfin pudo notar entonces que la llegada del guerrero Shaoren lo había sacado de donde movía los hilos de las marionetas a su antojo, lo cual significaba una sola cosa: que veía al guerrero legendario como una gran amenaza.

Mientras sus compatriotas hablaban de la oportunidad que tenían ahora de enfrentar al principal mal de todo esto, en Golfin esas ganas se tradujeron en ver lo que su más grande apuesta podría hacer frente al enemigo más importante, el mismo que inició toda esta revuelta.

Aunque a la vez le preocupaba semejante hecho, pues no sabía qué podría pasar ahora que dos seres de diferente técnica y uso de poder están a punto de chocar frente a frente. Aún era desconocido para él la fuerza verdadera de un Saiya - Jin, pues aunque había sido testigo de algo increíble como lo ocurrido recientemente en el campo de batalla, creía que todavía eran capaces de hacer mucho más.

Runfoll, que había llegado al campo de batalla después de traerlo de vuelta a Cincron, fue otro de los sorprendidos al ver cómo Shaoren había aniquilado a todos los enemigos de esa forma. Y ese gigante del cual tenían un nombre y una clasificación en su lenguaje también logró quitárselo de encima, ese que estuvo a punto de embestir a Ávatar. Una criatura que siempre fue sinónimo de problemas al ser incluso inmune a la magia. Y ese Saiya – Jin logró derribarlo y acabar con él de esa manera.

- ¿Gathüm? –soltó Shaoren aun con la sensación en la garganta de ser arrojado desde grandes alturas sin protección ni control alguno.

- No… Yo soy antes que Gathüm… Soy el primero. –en sus cavilaciones Shaoren comienza a unir cabos- Soy el creador, soy el que inició todo esto. Gathüm sólo es una extensión de mi poder.

Con eso entendió todo luego de mostrar en su semblante el impacto de la revelación. Entonces estaba frente al creador de aquella criatura la cual estuvo a punto de seducirlo para caer por completo en su maldad.

Ahora sabía el porqué de su estremecer. Tanto poder concentrado en un solo ser, tanta acumulación misteriosa de esa energía que inquietaba hasta lo más oculto dentro de sí mismo… que el peligro lo sentía tan grande al punto de presentir que su cuerpo sería aplastado o desintegrado por completo en cualquier momento.

- Entonces… Tú eres ese Hechicero del que tanto me han hablado. –complementó Shaoren hacia su revelación. Pese al abrumador ser al frente suyo, no quitaba la mirada de determinación que le fue creciendo mientras exterminó a esa horda de enemigos hace unos instantes.

- Hasta que por fin nos conocemos, guerrero legendario. No hubiera hecho esto si no hubieras intervenido, tuve que mostrarme antes de tiempo. Nunca pensé que serías una jugada tan fuerte por parte de La Alianza, resultaste ser mucho más… mucho más que un simple guerrero.

El reconocimiento llegó como tal. Lo estaba viendo como una leyenda que llegó por accidente y que ahora estaba estropeando sus planes. El Hechicero podía saberlo al ver esos ojos llenos de decisión pura, de una fuerza misteriosa y entrañable que provenía de la más grande humildad, ahora ésta transformada en la más poderosa defensa.

Podía sentir el peligro más cerca de lo esperado. Tenía que deshacerse de él cuanto antes, y tenía que ser preciso a la hora de utilizar sus poderes. El movimiento que el maligno fuera a hacer a partir de ahora iba a ser definitivo.

- Entonces tengo la oportunidad de acabar contigo y acabar con esta guerra. –espetó Shaoren, seguro de sí mismo.

- Ni siquiera sabes por qué estás aquí. –dijo el Hechicero en respuesta a su percepción- Entonces… ¿Crees que has venido a impartir justicia, en un mundo que no te pertenece? ¿Crees que todo lo que han dicho que es tuyo, es tuyo? Has reclamado de este mundo lo que crees que te pertenece, no lo que realmente es. Vives en un mundo ajeno a tu realidad y a tu condición… Tú perteneces a una familia guerrera… Tú eres un Saiya – Jin.

La impresión en los ojos del hombre se dejó ver por el movimiento de párpados y el arqueo de las cejas. Algo dentro de él resonó a la misma frecuencia de esa revelación, como si esa parte oculta sobre su origen de pronto tomara conciencia de sí misma. Una especie de revolución interior a la que no podía ser ajeno, sintiendo el llamado de saber la verdad en esa parte de su origen que no conoce.

- Todo lo que te han dicho hasta ahora ha sido impuesto a conveniencia. Esta guerra… No es tuya. No estás peleando por lo que es tuyo… Porque ni siquiera sabes qué te corresponde. –se hace más severo en tono al ver que no quitaba la voluntad del otro de hacerle frente- Vives un sueño, vives algo irreal. Cada quien ya tenía su papel antes de que llegaras, y ahora que has venido… Lo has alterado todo. –aseveró, dejando ver su molestia- Tu potencial no es este… -múltiples voces se escuchan como ecos a través de sus palabras- Tu energía, tu esfuerzo y tu pelea debe ir hacia otras cosas…

Golfin lo estaba entendiendo todo ahora. El Hechicero se apareció de esta manera por la gran amenaza que Shaoren representaba. Se respiraba desde la gran distancia en la que se encontraba que quería eliminarlo u apartarlo del camino de algún modo. Vio que su guerrero de la profecía estaba en peligro, por lo que inmediatamente se aleja del pequeño grupo de hechiceros que aguardaban en filas traseras para dirigirse a toda prisa a donde ambos principales se encuentran.

- ¡Shaoren! ¡No te enfrentes a él aun! ¡Nosotros nos encargaremos…!

- No es tu asunto…

Al decir eso el Hechicero activa una barrera invisible que se materializa momentáneamente al choque del cuerpo de Golfin sobre ella. El mago se reincorpora después de ese tropiezo frontal, viendo cómo la energía manifestaba su reciente colisión en una marca verde que se extendió en una parte del cielo hasta desvanecerse, dando así una idea del alcance que tenía la barrera artificial que había formado el enemigo clave de La Alianza.

Golfin fue alcanzado por la desesperación, intentando en varias ocasiones derribar ese conjuro con el uso de su magia. El Hechicero miró por un rato en la dirección donde había generado el bloqueo con el fin de asegurarse que nadie pueda interrumpir. Una vez que pudo estar certero, presta otra vez atención a donde estaba el guerrero al que probablemente iba a enfrentarse.

Con Golfin y los demás magos que le siguieron en el mismo intento de romper la barrera, ahora todo estaba listo para comenzar.

- Tonto eres si crees que eres rival ante mí… Aunque déjame decirte algo, para que conozcas más a fondo de dónde vienes… Esta obstinación que puedo ver en ti, esas ganas de meterte en una pelea, no viene solo. Es una característica propia de tu raza. –ve que el contrario se agazapa preparando brazos y piernas, casi como si fuera a acostarse- Y no puedo juzgarte, no caeré en el error de decir que eres estúpido por actuar así. Creo que simplemente no tienes remedio… Impertinente Saiya – Jin.

Una explosión sacudió el suelo a donde hace una milésima de segundo se encontraba el cuerpo del Saiya – Jin. Se había desplazado a una velocidad que provocaba vértigo de tan sólo imaginar lo que se sentiría estar en esa posición, recibiendo todo el aire en el cuerpo de un solo golpe.

Sus pies dejaron de tocar suelo por el fuerte despegue que lo acercó directamente al encuentro malévolo de su contrario. Pronto un choque de fuerzas se produjo cuando su propio cuerpo fue repelido por una fuerza invisible que destelló sus luces ante el contacto, luego de que El Hechicero lograra reaccionar a tiempo antes de ser arremetido por el Saiya – Jin.

Así como llegó así se fue. Shaoren fue lanzado de regreso a donde había iniciado, sólo que esta vez cayendo estrepitosamente al suelo, levantando polvo y pedazos del mismo con cada choque de su armadura sobre él. A pesar de los arrastres sufridos, el impacto fue tan fuerte que aun al encontrarse con rocas y chocar con ellas, las atravesó en vez de que pudieran frenar su trayecto.

Su cuerpo se perdió entre la neblina gris que mezclaba en el horizonte el cielo con la tierra. Golfin y los demás magos exclamaron en alarma por Shaoren, al igual que Ávatar el cual ya se había reincorporado de la situación actual por la que atravesó.

El Hechicero tuvo su palma mostrada al frente en todo lo que duró esa intromisión logrando con ello protegerse.

- No esperé que me atacaras tan rápido y de ese modo. Realmente eres un caso especial. Entonces déjame decirte algo más respecto a los de tu clase… No se detienen hasta que ya no pueden moverse, siguen en la pelea, siguen y siguen, hasta que sus huesos queden hechos polvo… Al parecer son difíciles de aprender la lección.

La confianza del ente se había acrecentado al ver que su magia era más que suficiente para mantenerlo a raya. No se veían rastros de él, ni al frente donde fue arrojado ni tampoco a los lados. No veía rastro alguno, ni siquiera una indicación de peligro.

Todos los presentes observaban esa pelea con marcada atención, olvidándose por momentos de la batalla que estaban sosteniendo. La llegada de ese guerrero legendario cambió la percepción de todos, y tanto aliados como enemigos parecían más un público espectador que un grupo de soldados armados para matar.

Su aguda vista y marcada intuición le hace ubicar la mirada a un punto neutro del cielo gris. Y cuando toma la suficiente forma para ver de quién se trataba, es cuando alza la cabeza y se prepara para recibirlo nuevamente desde una posición y ángulo que no había esperado.

Rápidamente colocó de nuevo esa barrera invisible que reaccionaba con chispas y luces al contacto de fricción escabroso de la espada del guerrero sobre su magia. Shaoren le había caído en peso muerto como si pesara toneladas, pasando de un diminuto punto en el espacio a verse totalmente visible con toda su agresividad sobre su enemigo.

Los dos empujaban al frente, tanto Shaoren para lograr golpearlo con su espada como El Hechicero para impedir su avance.

- ¡Maldito!

Maldijo su intromisión. Apenas pudo reaccionar a tiempo para bloquear ese ataque. Era obvio que ahora no podía distraerse.

El sonido gutural del guerrero era evidente. Lo pronunciaba a raíz del esfuerzo de querer arremeter con su espada chispeante en borbotones de energía sobre la fuerte barrera del oscuro. Creyó que había logrado sorprenderlo, pero descubre que tendrá que encontrar otras maneras para darle el merecido alcance.

Las líneas de energía desprendidas del cuerpo del Hechicero provocan una ventisca después de alterarse. Esto expulsa el cuerpo del Saiya – Jin, el cual involuntariamente retrocede en una trayectoria curva hasta caer arrastrando los pies sobre la tierra para sostenerse.

El Hechicero debía admitir que eso fue una jugada inteligente. Ocultarse entre la niebla, elevarse a una altura suficiente para no ubicarlo fácilmente de vista y de pronto caerle de sorpresa.

- Con que quieres probar que eres diferente… -ironizó el oscuro mago- No te molestes… -muestra ahora el puño al frente, haciendo brillar uno de sus anillos de un verde intenso- No porque te sientas diferente, significa que eso te hace mejor.

Shaoren sintió cómo su cuerpo empezó a hacer contorsiones extrañas, con las articulaciones doblándose como si quisieran romperse. En cuanto sintió esa extraña opresión sobre su cuerpo, rápidamente opuso resistencia cuando sintió el dolor de ser manipulado de esa manera donde los dobleces superaban ya su capacidad anatómica.

Apretó los dientes y los mostró para dar cuenta del esfuerzo que hacía por mantener su físico nuevamente bajo control. Incluso el cuello se le estaba moviendo como queriendo romperse, algo a lo que se resistía rotundamente.

Los compatriotas de La Alianza observaban impotentes lo que ocurría. Esa barrera no podían romperla bajo ningún método conocido y pudieron notar que El Hechicero la había hecho especialmente para ellos. La había puesto estratégicamente para los guerreros más fuertes que pudieran complicar su tarea.

- ¡Va a romperle los huesos! –exclamó uno de los guerreros pertenecientes a la orden.

- ¡Tenemos que llegar a Shaoren, no podrá solo contra el Hechicero! –dijo otro de los magos que intentaban derribar el muro con su magia.

Golfin mientras tanto observaba todo desde una distancia algo alejada, al parecer un tanto ecuánime. Su confianza en Shaoren, el Guerrero Legendario, era absoluta y determinante. Si realmente era el guerrero de la profecía, el salvador del caos y el inclinador de la balanza, era algo que iba a demostrar ante la más grande adversidad.

Runfoll, en sus intentos por romper la barrera, también observó a su compatriota desde lo lejos. Había captado lo que Golfin estaba viendo y lo que esperaba encontrar. Pudo también entender que, de comprobarse lo que su compañero había estado defendiendo desde que conoció a ese guerrero, todos los demás aceptarían por fin que valía la pena depositar toda la confianza en él.

Dentro de la capucha que hacía negro todo su rostro se presentía que El Hechicero sonreía. No había manera que el otro pudiera romper con ese poder sobre su cuerpo. Era un maestro de las artes oscuras y conocía varios métodos para someter al enemigo con una energía diferente a la que ellos utilizaban para defenderse.

El anillo en su dedo brillaba con más y más intensidad. El cuerpo del contrario se retorcía más y más, hasta que en un momento determinado… Uno de sus brazos se vuelve a acomodar a su posición normal después de un gran esfuerzo, hasta acomodarlo de tal forma en la que pudo recobrar el control sobre esa extremidad.

Poco a poco levanta la rodilla que tenía doblada en desproporción apoyada en el suelo, recobrando a su vez su movimiento y posición normal. La cabeza se le regresa a su lugar poco a poco cuando hace momentos la tenía totalmente girada a la derecha, con el peligro de romperla en cualquier momento por lo brusco del movimiento.

La mirada se le veía oscura por los juegos de sombras de su melena, mientras que con gran ímpetu empieza a acercar el brazo que liberó primero hacia el frente con la palma abierta. Los esfuerzos en los temblores de sus movimientos eran notorios, se esforzaba realmente por poder crear y mantener esa posición.

El Hechicero no entendía lo que estaba por hacer. Entonces Shaoren, apoyándose con el mango de la espada y la punta de esta apoyada sobre el suelo, consigue mantener su posición lo suficiente para que una carga masiva de energía comience a formarse a través de partículas que vienen acumulándose sobre su palma.

El aumento de energía originó un cambio en la percepción del sonido, el cual iba en aumento y en aumento como un motor acelerado, a punto de hacer su mayor arranque.

- Imposible…

El oscuro lo dijo en susurro al tiempo que se ve obligado otra vez a reaccionar rápidamente ante la acción repentina de su oponente cuando éste le lanza un ataque de energía de largo alcance. El chorro salió potente con un núcleo de mayor tamaño formado en su punta, mismo que iba dirigido con toda su fuerza por esa potente ejecución de su creador.

El rayo anaranjado sonó a disparo desde el momento de salida. El Hechicero lo intercepta formando una barrera ovalada de color azul justo al frente la cual se encarga de recibir todo el impacto. Su reciente respuesta sólo mostraba parte de la circunferencia que toma la forma de una onda expansiva.

Los choques de las dos energías fueron brutales y aparatosos, mostrando constantemente que una quería dominar y sobresalir sobre la otra. Pronto los estragos en el muro cóncavo artificial se empezaron a notar cuando algunas roturas se formaron en su estructura, rompiéndose poco a poco como le sucede al cristal.

El Hechicero pensó para sí.

- "¿Qué es esta energía? No es mágica, no viene de algo que hasta ahora se conozca. Es notorio que proviene de un poder distinto, desde una fuente misteriosa y nueva. Al parecer todavía no aprende correctamente a manejarla, pero eso no quita su grave peligro. Simplemente no puede contrarrestarse algo de lo que se desconoce su procedencia; esta energía es capaz de neutralizar mi propia magia. Es arriesgado enfrentar algo que me es desconocido. Fue incluso capaz de romper con mi conjuro de sometimiento…" –se le queda observando a ese choque de energía, viendo que su oposición está a punto de romperse- "¿De dónde viene su energía?"

Justo al momento en que su manifestación azul se rompe, con el uso inmediato de sus brazos forma un agujero negro frente a él justo al tiempo suficiente para que el ataque contrario sea absorbido por este. El ataque de Shaoren dio la impresión de estar pasando por una especie de portal, pues el enemigo no se vio para nada afectado ante ello. Al parecer su reciente movimiento estaba enviando esa energía de ataque hacia un lugar desconocido.

Su poder seguía su flujo pero no golpeaba a su enemigo. En cambio sólo pudo ver, en un punto en lo alto del cielo, cómo el extremo de su poder pasó como una línea recta entre las nubes, precedido por otro agujero negro muy similar al que tiene enfrente.

El Hechicero volvió a usar su magia para inmovilizar su cuerpo. Una vez que lo sometió y rompió con ello su ataque de energía, lo suspendió en el aire unos momentos en posición de crucifixión, y entonces deja caer su palma con fuerza para dar la orden de que colisione completa y fulminante sobre el suelo a cuerpo completo.

Shaoren es incrustado con gran fuerza de impacto, formando un agujero con su propio físico al caer. El rayo que lanzó hace momentos hizo una línea sobre la tierra, provocando pedazos de relieve como si estuviera partiéndose. Y entonces se perdió entre las grietas ya formadas en el suelo, colisionando con pedazos ya frágiles que lo llevaron aun más profundo.

- No subestimes el poder de la magia, es algo que está fuera de tu comprensión. Y te diré algo más, algo sobre ti y los tuyos… Son conocidos por ser unos bárbaros, por ser unos conquistadores. Estos mundos, estos planetas permanecen invisibles gracias a la magia. Los Saiya – Jin jamás iban a poder encontrarnos con una exploración espacial cualquiera. Y tu llegada me inquietó bastante al saber que tú… y tu madre… Pudieron ver este planeta y llegar a él sin problemas. ¿Por qué fue eso posible? ¿Qué fuerza hizo que pudieran llegar hasta este lugar y que tú… criatura impertinente e insensata… lograras seguir con vida?

El cuerpo enfundado en armadura brillante sale en forma de salto hacia la superficie, aprovechando la propulsión para seguir con su posición delantera e ir nuevamente al encuentro del enemigo. Shaoren comenzó a avanzar y avanzar con gran velocidad, corriendo con la cabeza al frente, el tronco flexionado y las manos hacia atrás para optimizar su trayectoria.

El Hechicero dio una risa de ironía, colocando las manos hacia abajo para después empezarlas a alzar al frente como si cargara algo grande y pesado. En su lugar el suelo tembló y las partituras alrededor de éste de pronto se separaron en grandes relieves que se elevaron a los cielos. Era claro que por su tamaño y sus movimientos estaban diseñados para obstruirle el paso.

Shaoren no tambaleó ante los movimientos bruscos y siguió avanzando con la firme determinación de darle alcance. Cuando un pedazo de suelo iba en su encuentro, Shaoren lo esquivaba o saltaba arriba de él para propulsarse y continuar con su rumbo. Unos pedazos más pequeños iban a mayor velocidad con la marcada intención de detenerlo, a lo que el guerrero respondía con la misma estrategia, en veces golpeando y desintegrando aquellos que no lograba evitar.

Estratégicamente alcanzó mayores y mayores alturas en sus saltos, tratando de llegar a la altura suficiente para iniciar otro ataque más en respuesta. Su oponente se da cuenta y comienza a atacarlo con rayos de luz desprendidos de sus dedos, los cuales se liberan cada vez que los agita al frente como una forma de liberar su poder. El otro escapa hábilmente, en veces zarandeando entre roca y roca elevada en los aires, o colocándose en posiciones donde logra esquivar los rayos utilizando las mismas rocas que volaban en su contra como protección, las cuales eran aniquiladas en su lugar.

En un momento entre fragmentos de tierra elevándose y cayendo, la figura de Shaoren de pronto desaparece. El Hechicero nota esto y se pregunta sobre cuál será su próxima posición. Comienza a ver hacia todos los puntos donde pudo haberse dirigido, cualquier ángulo que pudiera levantar sospecha.

Su barrera de pronto resiente algo viniéndose como impacto desde la parte cercana a su nuca. Voltea inmediatamente pensando que se trataba de él. En respuesta empezó a atacar y atacar con sus rayos paralizantes para envolver y sacudir lo que había chocado con su barrera de esa manera, y luego utiliza su magia para inmovilizarlo, apartarlo un poco y dejarlo suspendido en el aire.

Apretó con más fuerza su puño y con ello fue aumentando más la cantidad de luz verde de su anillo, pretendiendo así arrancar las extremidades del contrario… pero entonces se dio cuenta, luego de observar detenidamente, que no había nadie a quien hacerle eso. Intentaba hacerle cosas a un objeto que en ningún momento se iba a ver afectado por sus maniobras.

La espada de Shaoren había servido de distracción para lo que pretendía hacer, pues mientras el oscuro se distrajo intentando detener aquello que pensó que se trataba del guerrero, en eso el verdadero ya estaba preparado para lanzar una carga de energía aun más potente desde el otro extremo.

Justo cuando el Hechicero notó aquello, hizo su campo de fuerza aun más fuerte luego de hacer media vuelta y ver que el legendario ya había lanzado todo el peso de su poder a cuesta suya, esta vez con el uso de sus dos manos. Shaoren logró quedar suspendido gracias a un pedazo de tierra flotante que utilizó y aprovechó como apoyo, ayudado también en parte por ese potente ataque que lanzó con gran fuerza sobre su objetivo.

El Hechicero apenas logró mantener el ataque a raya, viendo cómo las partículas de su campo de fuerza así como las pertenecientes al rojo de energía contraria jugaban una peligrosa combinación que los hacía bastante volátiles, donde ambos eran partícipes de la alta presión de sus poderes.

- "¡Maldito! ¡Utilizó su espada como distractor para acercarse a mí de este modo!" –reflexionó en su interior, sintiendo la presión del momento- "Esta inteligencia, esta estrategia de combate… No son muy propios de su raza… ¿será que…?" –ve la armadura brillante que porta y comprende su origen- "Entiendo… ¡Es eso! Eso que emana esa energía propia de nuestro mundo para mezclarse con la suya, y seguramente proviene de esos magos a los que siempre he enfrentado. Malditos… Lo apostaron todo a este hombre desconocido con tal de formar una especie de híbrido con tal de alcanzar un poder distinto y nunca antes visto. Vaya que han querido encontrar a ese Guerrero Legendario, vaya que lo han apostado todo para derrotarme. Pero lo que no saben…" –agregó ahora un poco más calmado y analítico- "… es que su insolencia se ha convertido en su más grande descuido, porque este no es el hombre que han estado buscando… Él está destinado para algo más, para algo totalmente diferente".

» "No saben el error que cometieron de mezclarlo con elementos de nuestro mundo. Esta armadura no es precisamente para él, pertenecerá a alguien más. Alguien a quien he visto en mis visiones…" –a su mente vienen las imágenes de la silueta de un hombre misterioso- "… que llegará pronto, aunque tal vez después de algunos años. Y si esto es lo que va a resultar si los Saiya – Jin comienzan a mezclarse entre nosotros y sobre todo si son mis enemigos… Entonces debo parar con esto cuanto antes".

El brillo y la intensidad fueron aumentando cada vez más. La energía acumulada por el impacto se estaba haciendo cada vez más grande por estar varada en la misma posición y no poder fluir adecuadamente. Ambos sienten que ese cúmulo de poder se había hecho bastante volátil y que la constante presión entre ambos, de juntar dos energías con fuerte carga del mismo elemento, iba a desencadenar una reacción explosiva.

El Hechicero exclama un sonido gutural de sorpresa y del esfuerzo aplicado para mantenerse a la defensiva. Shaoren entonces desata su pasión y emite un grito que deja ver toda su dentadura frontal a detalle, junto con los gestos arrugados de determinación en su rostro. Para sorpresa de su enemigo, había aumentado más la potencia de ese ataque cuando creyó que el impertinente había llegado a su límite.

El borbotón de energía aumentó más su peso y su masa hasta alcanzar un tamaño riesgoso. El oscuro no tenía otra opción que aumentar entonces su energía para reforzar su muro protector, a sabiendas de que dejar expuestas dos energías volátiles de esa manera era peligroso.

Y entonces sucedió. Las dos energías originaron una explosión que generó una onda expansiva que los empujó a ambos hacia atrás. Shaoren fue arrojado lejos y rápido por su tamaño, mientras que el gigante sintió el peso de esa reacción sobre sí mismo, cayendo lentamente al suelo como un edificio cayéndose de lado.

Expresó su impresión con su garganta mientras caía pesadamente, en un descenso lento como si por momentos estuviese flotando en el aire. El suelo retumbó luego de que hizo contacto con él de espaldas, con éste todavía sacudiéndose por el contacto.

La tierra tembló y con ello los demás presentes lo sintieron. Algunos soldados cayeron al suelo, otros se sostenían de sus espadas apoyadas en el suelo y otros más abrían el compás para tener más soporte. Por un momento, y por la expectación en la pelea, los magos habían desistido de intentar pasar la barrera creada para ellos. Era de tal importancia lo que estaba sucediendo frente a ellos, al igual que para todos los soldados de ambos bandos ahí presentes.

Porque parecía que esta pelea entre dos colosos iba a definir el futuro tanto de los oscuros como de los miembros de La Alianza. Shaoren representaba la esperanza de toda esta guerra, el hombre capaz de cambiar el curso de la historia. Y del Hechicero era bien sabido su dominio del arte oscuro y su monopolio absoluto de este mundo, algo que sus opositores estaban planeando romper de una vez por todas después de años y años de un régimen absolutista.

Una expresión de disgusto de cuerdas vocales se asoma entre la capa negra que cubre el rostro completo del maligno. Se levanta con facilidad luego de apoyar ambas manos a los costados, utilizando una magia parecida al fuego como una propulsión saliente de la parte baja de sus manos, lanzándolo fulgurante como cohete hasta quedar totalmente erguido.

La posición de su cuerpo y de sus brazos algo separados de su físico a los costados lo decía todo. Estaba molesto, irritado de que fuera sorprendido de esa forma. Y otra vez tuvo que ampliar lo más que pudo su vista hacia el horizonte para ver si algo se veía de ese guerrero que fue arrojado lejos por la explosión de sus energías. Otra vez la neblina gris que hacía perder la noción misma del límite entre el cielo y la tierra se volvía a hacer presente.

Era sorpresivo para todos que el ser oscuro cayera de ese modo ante alguien desconocido, algo que lo metió dentro de una inverosímil actitud.

- ¡Suficiente…!

Todos los anillos de su mano brillan con intensidad. Sus ojos rasgados y agresivos intensificaron su color verde hasta emitir un brillo que denotaba poder y amenaza. Su aura aumentaba en densidad, desprendiéndose de todo su cuerpo a modo de vapores en alto grado de ebullición. Fue capaz de transmitir su enojo, su determinación al dejarlo caer todo con el peso y la presión del medio ambiente.

De pronto escucha que algo a su alrededor empieza a moverse rápido y en círculos, empezando a rodearlo en ángulos. Un polvo producto de la rápida velocidad se empezó a formar justo a la altura de sus pies. Cada vez el movimiento circular fue más y más rápido hasta alcanzar un efecto relampagueante que le daba vueltas continuas sin parar.

A eso le siguió el levantamiento en muro de humo que se fue propagando hasta alcanzar gran altura, casi llegándole a sus rodillas.

Giraba la cabeza una y otra vez, de izquierda a derecha, intentando encontrarse con ese cuerpo que se le movía a una velocidad que no había visto antes.

Pronto sintió que la superficie en sus pies comenzó a moverse. Sus extremos inferiores se estaban hundiendo por el efecto de la plataforma descomponiéndose debido al efecto destructor de las aberturas circulares que Shaoren estaba provocando. Sintió el equilibrio perderse, notando de inmediato que el objetivo del guerrero era apresarlo dentro de un turbulento movimiento de la superficie que se deshacía y lo apresaba como el pantano.

Todos los espectadores estaban sorprendidos. Golfin se sentía maravillado y de cierto modo bien recompensado al ver que su apuesta más grande no había resultado para nada en decepción. Además, se atrevía a presentir que tal vez este sería el culmen de la guerra que tanto habían luchado por conseguir. Ese final que tanto necesitaban y que acabaría con la tiranía de ese hechicero que ha estado dominante sobre estas tierras desde tiempos remotos y antiguos.

Las cosas se habían adelantado de ese modo, y vaya manera de hacerlo. En su interior anhelaba que esto podría resultar en el fin de todo y que probablemente estaba viendo frente a él la victoria de todos ellos, la victoria de La Alianza.

Incluso los propios soldados integrantes de las fuerzas oscuras se preocuparon al ver a su más grande pilar tambalear de esa manera. Diferentes rangos palidecían ante la posibilidad de que tal vez, el iniciador y comandante de todo este movimiento pro fin cayera derrotado. Incluso en algunos seres de alto rango se veía el beneplácito en sus rostros de contemplar la caída de aquel al que han querido derrocar, sin tener que verse sometidos ya por su tiranía, por sus órdenes, por sus movimientos de naipes a su conveniencia y objetivos propios.

Sin embargo… La repentina reacción del ahora corredor alertó a todos de un cambio repentino, de un giro inesperado de las circunstancias.

Shaoren de pronto cayó al suelo como si perdiera el equilibrio y el movimiento de sus piernas. Se le vio sujetándose la cabeza con fuerza, como queriendo evitar que su cerebro terminara saliéndose de su cráneo. Una punzada de dolor constante se sentía como el latido fuerte de un corazón, manifestándose progresivamente sin detenerse.

El aura del Hechicero se había transformado a una verde oscura con movimientos más prendidos y salvajes. Sus ojos denotaban el gran poder que estaba brotando de su interior, y su mano negra apuntaba directamente al cuerpo de su víctima como sosteniendo un ataque invisible de energía en su contra, con toda la atención hacia su costado izquierdo.

Shaoren apenas pudo poner un pie al frente intentando levantarse desde su posición caída, sin lograr éxito que pudiera superar la fuerte presión a la que se encontraba.

- Maldito… Lograste meterme en verdaderos apuros. –Shaoren gritaba por las punzadas en su cabeza, sin ser capaz de enfocar correctamente la figura y el fondo con su vista- Pero ya es hora de terminar con esto, fue interesante mientras duró.

Los magos detectaron que estaba utilizando ataques mentales para someterlo. Golfin inmediatamente intentó intervenir con su magia con el báculo como medio, pero después de intentar encarecidamente, descubrió que el muro invisible le bloqueaba el acceso a la escena. Algunos magos de los ahí reunidos siguieron su ejemplo pero ninguno pudo lograr más de lo esperado, aun cuando lo intentaran uniendo colectivamente sus energías.

Shaoren no había sido probado antes ante ataques mentales. Golfin se maldijo al no haber diseñado la armadura para ese tipo de situaciones, y no haber preparado a Shaoren en contra de eso a través de algún entrenamiento o cualquier otro método que pudiera usar para su propia protección. Su deseo por encontrar al guerrero legendario y apostarlo todo a este Saiya – Jin que había encontrado, lo hizo pensar que no hacía falta nada más luego de verle pelear y ver de lo que era capaz en sus primeros combates. Creyó que con eso sería más que suficiente.

Vio que su tremenda fe y su plena confianza lo cegaron en algunas cosas. Debió predecir que tarde que temprano Shaoren iba a encontrarse con este terrible enemigo. Que iba a contactarlo y a encararlo de esta manera, que no iba a temer mostrarse a la intemperie ni a rebelar todas sus cartas, justo como el maligno lo estaba haciendo ahora. Lo tenía en un concepto tal de que se había convencido de que iría a su encuentro y lo enfrentarían después de darle cacería, luego de que lograran acabar con todo su ejército.

Ahora estaba pagando su falta, su deficiente mesura en la preparación.

Runfoll pensó en todos los temores que siempre tuvo al respecto, de cosas que le advirtió a Golfin y de otras que se calló; pero también entendía que esta se trataba de una prueba de oro, y que si ese guerrero era realmente el legendario, iba a demostrar en este preciso instante si es realmente digno.

Shaoren siguió quejándose ahí hincado en el suelo, sujetándose fuertemente la cabeza, implorando que esa tortura a modo de filosa arma cortante por fin parase. A veces se doblaba y estiraba del estómago de manera constantemente por los movimientos de su cuerpo a merced de esos dolores que lo sacudían como su recibiese choques eléctricos.

Los malestares ya los expresaba con su voz lastimera. Sentía una opresión que no le permitía concentrarse en ningún momento.

- Eres la apuesta total de todos a los que ahora enfrento, pero quiero que te preguntes… ¿Estás seguro de que hasta ahora has perseguido el ideal correcto? –le dijo mientras Shaoren, en sus cortos vistazos de lucidez temporal, era capaz de enfocar a todos los miembros de La Alianza que le observaban de lejos- Sólo has hecho lo que te han dicho que hagas. Sólo has utilizado tu potencial de acuerdo a lo que ellos esperan, y ellos han utilizado tu rareza y tu increíble poder para servir a sus propósitos. No tengo problema alguno, ni siquiera me molesta que te hayan preparado para pelear en contra mía; pero algo que me irrita es ver a un ser con gran potencial en el terreno equivocado.

» Algunos de los que están en esa Alianza, deberían ser mis aliados. Y algunos de los que están en mi ejército, sé que han sentido el impulso de desprenderse y de unirse a la causa de la que ahora peleo en contra. Nada es perfecto, es parte del juego. En mi orden, en mis soldados y subordinados… Nunca encontrarás a nadie que no sepa exactamente qué está haciendo, ni tampoco los verás sin utilizar su máximo potencial. Porque he hecho que lleguen al lugar correcto, porque por sí solos han descubierto cuál es el verdadero camino a seguir, aun cuando por momentos duden sobre qué bando elegir de acuerdo a sus propósitos. Yo les he mostrado el camino, y si eligen el mío ahí estarán conmigo, basados en una elección que hicieron por ellos mismos.

En la mente afectada y tambaleante del Saiya – Jin se empezaron a venir imágenes en "flash", tal como le había ocurrido cuando se enfrentó a Gathüm en aquella ocasión. Imágenes que mostraban una vida que tal vez era suya, en momentos anteriores y pasados que no era capaz de recordar conscientemente.

Otra vez esa tormenta, otra vez esa lluvia cayendo como dagas filosas sobre su pequeño y desnudo cuerpo. Momentos de flash como la tormenta misma, que con sus luces relampagueantes mostraban en pedazos y en intervalos a ese sujeto que lo dejó en la basura y que se le quedó viendo un rato, con una frialdad que le dio la bienvenida a un mundo desolado, totalmente desconocido e incierto.

Abría los ojos y los cerraba de golpe como intentando quitarse la verdad de encima.

- ¡Sí! A eso me refiero, a ese potencial y ese pasado que te ha llevado a llegar tan lejos. –afirmó con la voz más lenta, denotando placer en sus palabras- Eres un pobre suertudo que tuvo la oportunidad de su vida. Te rescataron de ese fatídico destino en el que seguramente ibas a ser olvidado y a pasar a algo más bajo que el vano recuerdo. Y ahora aquí estás, peleando una guerra que no es tuya, pasando por situaciones sólo para beneficio de unos cuantos, sin que eso siquiera beneficie a tu propia raza. Posees el incentivo para convertirte en algo grande, pero tus talentos se están desviando a otro camino que no es el tuyo.


Las imágenes en flash seguían apareciendo, interrumpiendo por momentos la noción del tiempo presente por esas secuencias en su cabeza que se veían tan reales como si su conciencia literalmente estuviese siendo tele transportado de forma constante entre ambas realidades.

De pronto se vio otra vez en ese líquido que lo mantuvo suspendido. De pronto la cara de aquel hombre de pelo naranja y lentes oscuros la veía bastante clara, para verse interrumpida repentinamente por esa escena donde aquel hombre rompió el vidrio con su puño y lo sacó de ahí bruscamente.

En ese momento que quiso evadir la realidad, mantuvo los ojos cerrados para que esos fantasmas se fueran de una vez por todas. Quiso mantenerse cuerdo lo más posible ante el fuerte impacto de esos recuerdos sobre su cabeza, provocándole esos dolores insoportables que apenas le permitían mantener despierta la conciencia sobre sí mismo.

Un trueno más del cielo… El cual ilumina en destellos de luz blanca para resaltar los lados más agresivos de esa silueta que tiene al frente, mirándole desde su infinita altura y arrogancia, viéndose enorme, imponente y deforme por el miedo que este infunde. La luz del trueno sobre su cara, dejando ver la posición de su mirada fría, juzgadora y nada tranquilizadora, con los llantos profundos del bebé que ha abandonado a su suerte en el frío de la noche y en las gotas de lluvia cayendo sobre su pequeño cuerpo…


… aquello hizo clic. De pronto se vio a sí mismo abriendo los ojos como volviendo de un letargo que lo mantuvo muerto por cierto tiempo, despertándose de golpe como acto reflejo de haber recibido un golpe de adrenalina.

Esos lamentos internos y esa muestra de dolor constante se transformaron ahora en una adrenalina que se va incrementando para expresarse en un poder más allá producto de tal crisis. Su cuerpo pareció más grande por el aumento de la musculatura, resaltándose las venas, separándose y ensanchándose cada fibra de su físico dentro de su armadura.

El aura le empezó a hervir hasta desprenderse de éste a modo de vapores, para después adoptar más la forma de una ventisca que le recorre en círculos todo el cuerpo. Se le veía blanquecina, rasgada y agresiva, con un movimiento tan intenso que anunciaba el inicio de un huracán a punto de desatarse.

De forma inexplicable para El Hechicero, de pronto ese poder provocó que todo en los alrededores temblara de forma desenfrenada. Había un movimiento fuerte en la superficie que inmediatamente conectaba con la idea de que estaba sucediendo algo grande muy por debajo. Todos sentían perder el equilibrio, otra vez teniendo que sostenerse ya sea de sus armas, báculos, escudos o de cualquier relieve más allá del suelo para seguir atentos.

El cuerpo del Saiya – Jin se había puesto borroso, como si varias líneas estuvieran pasando alrededor de él intentando dibujarlo y enfocarlo. El sonido gutural propio de su voz daba cuenta de que el hombre parecía estarse convirtiendo en bestia. Dejó caer una palma hacia el suelo como si quisiera partirlo en dos, como haciendo de complemento a ese movimiento brusco colectivo de todos los alrededores.

- "¿¡Y ahora!?" –ironizó internamente el oscuro frente a las respuestas repentinas, inesperadas y volátiles de su opuesto- "Este poder… parece que no tiene límites. Esas experiencias han significado su trauma y su obstáculo ¡pero también su gran detonador en momentos cruciales! Es peligroso estar cerca de alguien como él como oponente, en especial si desconoces su verdadera capacidad. Mi control mental lo llevó a tocar una experiencia de la cual no tiene ninguna conciencia… Y ahora… Está a punto de liberar todo su…"

Un detalle en la expresión de energías del cuerpo de Shaoren lo inquieta de manera especial. Destellos eléctricos comenzaron a brotar desordenados y espontáneos, como si se hablara de la existencia de un campo magnético que le rodea. Algunos chispazos de líneas irregulares salían disparadas hacia algunas direcciones, hablando del descontrol, el desorden y el peligro que eso encerraba… como si Shaoren se estuviera convirtiendo a sí mismo en una bomba de tiempo.

- "Y ahora esto… la forma de esos rayos sobre sí mismo… me recuerda a…"

Un sonido de sorpresa se vino a su garganta, al mismo tiempo que nota un cambio más que fue el encargado de disparar su alarma. Los cambios de tono repentinos sobre ese pelo negro alborotado, repentinamente se empezó a mover como las llamas… para pasar luego a un dorado que se mostraba de a ratos, el cual se apagaba y volvía al mismo negro de siempre el mismo número de veces cuando se transformaba.

Era todo lo que necesitaba ver para confirmar todo aquello que se dijo que quedaba sólo en Leyenda. El poder que podía sentir brotar de ese Saiya – Jin era algo que nunca había sentido antes, algo que lo puso en alerta instantánea.

- "Esto… es…" –sigue viendo con especial atención los cambios repentinos del dorado sobre su melena negra- "¡No será que este maldito vaya a convertirse en esa leyenda! ¡No! ¡Imposible! Se ha hablado incluso de la extinción de muchos mundos si eso ocurre… ¡Nunca pensé que esa leyenda de las historias antiguas estuviera ligada a esta raza!"

Entre el nerviosismo y la presión por hacer algo al respecto, el Hechicero intentaba encontrar una solución al asunto. Su magia aturdidora de mentes había producido un efecto totalmente contrario, otorgando más bien una fortaleza a su víctima, despertando en él un poder que le era desconocido y peligroso.

El grito de furia por el esfuerzo era más grande en Shaoren, quien en esa postura agazapada y con los ojos en blanco, sentía liberarse de su interior un poder más grande que él mismo y todos sus sentidos, viéndose perderse entre toda esa energía nueva que estaba empujando todas sus paredes, implorando salir a expresarse por completo.

- "¡Te maldigo Saiya – Jin, te maldigo!" –pensó el Hechicero frente a la impotencia- "¡Maldigo el día en que llegaste aquí, maldigo las veces que no pude y no quise encontrarte para acabar con tu miserable vida antes de que llegáramos a todo esto…!"

Sus recuerdos evocaron la figura, el nombre, el parentesco y el poder de uno muy semejante a su estirpe. El tacto de desagrado al saber que tal vez sería el único que lo salvaría de esta situación no le pasó sin pagar alquiler, sintiendo con ello la molestia, el rechazo y la cierta rivalidad que tenía para con él dentro del mismo terreno y la misma causa.

- "Tal vez él pueda con este hombre. Tal vez él está hecho para dar fin a todo esto. A pesar de que lo he querido mantener lejos por el peligro que representa, aunque esté encerrado en ese árbol, no ha dejado de ser menos útil. Tiene esa habilidad especial, esa característica absorbente de persuadir con técnica envidiable a todo aquel que quiera convertir en huésped. Su energía es atrayente, atrapante, dejando sin opción a quien permanezca demasiado tiempo cerca de él, incluso a mí…"

El Hechicero sigue observando los cambios cada vez más notables en el aumento de poder del guerrero, que por el temblor de los suelos y por el movimiento de los aires pintaba más cercano el momento de una catástrofe inminente.

- "Maldito seas, Saiya – Jin… voy a tener que enviarte con él y que se encargue de ti de ahora en adelante. No puedo dejar que despiertes ese poder de rumores de leyenda que se ha esparcido por todo el universo… y menos aquí, en este lugar, en este mundo, en esta guerra en la cual he decidido acabar de una vez con todos mis opositores. Me has llevado al verdadero límite en el cual me has dejado sin opciones, y tener que utilizar un recurso que ni siquiera tenía planeado… Pero esa es la ventaja de dominar mil artes… No importa el poder que se tenga o el tamaño del problema que se te presente delante… Siempre encontrarás una debilidad, un atajo que podrás aprovechar a tu favor".

El ente gigante gira su tronco para así poder mostrar y acercar más su mano derecha a donde está el cuerpo volátil de Shaoren. De ella se forma un remolino negro que por su apariencia se asemeja a un agujero negro espacial, formado en sus esquinas por una nebulosa giratoria color grisácea que termina en el centro para esfumarse en degradado.

Los magos de la Alianza, dominantes de las artes de su oficio, sabían de algún modo lo que estaba a punto de suceder. Impotentes por no poder hacer algo al respecto, sólo observan lo que podría significar el fin del Guerrero Legendario. Les reconfortaba en cierta parte el tener conocimiento de que esa magia no era en especial mortal, sino una manera de deshacerse del enemigo de forma rápida ante una emergencia, aun cuando dicho enemigo resulte ileso.

Sin embargo la pregunta inquietante era sobre el destino. ¿A dónde lo llevaría? ¿Cuál sería el lugar en específico a donde iría a parar?

El Hechicero dirige unas últimas palabras a su actual enemigo.

- Obtuviste lo mejor y lo peor de mí, Saiya – Jin. Es momento ahora de que abraces tu verdadero destino con todas tus fuerzas. No sé si sentirme halagado, molesto o indiferente por hacerme utilizar este último recurso. Doloroso admitir que tu poder pudo darme fin, si es que permito que se libere. Y voy a decirte una cosa más sobre tu raza: son lineales, sólo dominan un corto rango de recursos para el combate. Son unos bárbaros, unos salvajes con sed de conquista. Son una plaga, una epidemia que no se detendrá hasta contaminarlo todo.

» Pero esa no es la parte que me toca a mí contarte. Será él, ese que está interesado en poseerte. Me arriesgo demasiado al enviarte con mi creación pero no me has dejado opción. Más tarde me ocuparé de ustedes y de su lugar dentro de mi reinado. Por lo pronto… Tengo una guerra de la cual ocuparme.

La figura de Shaoren comienza a desprenderse y separarse en líneas, como siendo parte de una distorsión en el espacio-tiempo. Pronto todo su cuerpo se empezó a deformar para levantarse en vapores. Sus brazos, sus piernas, incluso su cara se dobló hasta degradarse completamente y tomar una apariencia amorfa.

Todo su cuerpo se separa en líneas y va a parar al interior del agujero saliente de la palma derecha del gigante. Así fue hasta que fue metiéndose fragmento por fragmento dentro del lado oscuro central, con toda su figura siendo absorbida como un listón de estambre que se va elevando y elevando, dejando cada vez menos fragmentos de sí mismo en el suelo hasta desaparecer.

Finalmente todo se levantó en el aire a modo de remolino que fue a parar directo al agujero. Aquello originó un sonido de aire de una corriente fuerte que iba absoluto e inevitable hacia su destino.

El guerrero legendario ya no era más. Para cuando todo terminó, el Hechicero cierra la palma con fuerza para sellar su conjuro. En ese momento la tierra dejó de temblar.

Luego de su desaparición, todo se vio como si nada hubiera pasado, excepto por los grandes bloques de tierra esparcidos por gran parte de la superficie, los cortes, las hendiduras y separaciones de tierra gris. Además de cierto humo levantado en los alrededores, no había mayor indicio de que una pelea más grande que la llevada a cabo por los dos bandos implicados en la guerra hubiera ocurrido ahí.

La postura del Hechicero fue estática por un momento, y después va dejando su posición algo agazapada hasta enderezarse con un movimiento que denotaba soberbia e intención clara de dirigir unas cuantas palabras.

Y fue así como sucedió. Luego de erguirse completamente, gira la cabeza a un lado para ver a los miembros de La Alianza mantenidos al margen por su muro, a la vez que pronuncia unas palabras.

- Y bien… ¿En dónde nos quedamos?


El escenario cambia a uno totalmente gris, lleno de montañas. Pronto, en alguna parte del cielo cubierto por nubes oscuras, se comienza a formar un remolino negro con sus aspas en curva. Éste crece en tamaño mientras continúa girando sobre su propio eje, para luego dejar caer la figura de un hombre el cual choca de forma estrepitosa sobre el suelo.

Cayó sin poner manos que lo protegieran del impacto. Su pecho y su cara ladeada fueron las que recibieron el golpe debido a su estado de trance. El pelo dorado se le desvaneció mientras descendía del cielo, junto con toda esa aura poderosa, ese viento y esa electricidad que emanó de su cuerpo hace unos instantes.

Tardó un tiempo en recuperarse del aturdimiento. Pronto empezó a levantar poco a poco la cabeza, asomando la vista para comenzar a observar el lugar exacto donde había llegado.

Descubrió que estaba en lo alto de una montaña totalmente desierta de vegetación alguna, sólo poblada por un nivel bajo en pasto seco. Luego apoyó palmas para levantarse lentamente, alzando el tronco para que las rodillas empiecen a hacer de palanca y apoyo para todo su cuerpo.

Recobrando más la conciencia, una sacudida de lado a lado de su cabeza lo vuelve a poner en tiempo presente. Es capaz de pararse finalmente, lo cual le permite ver con mayor detalle el lugar al que había llegado.

Lucía desierto, tétrico, totalmente lleno de montañas que en veces terminaban como meseta. Tonos de grises variados, desde los claros en las partes de arena libre como oscuros en las partes altas de las montañas. Había algunas esquinas en ellas que terminan en pico como una especie de caminos incompletos, a la intemperie de las alturas, tomando la forma de protuberancias en picos como plataformas adicionales.

El viento era lo único que sonaba de todo el alrededor callado y muerto, como si el tiempo hubiera castigado todo lo demás para que no pudiera expresarse. Sólo unos ligeros movimientos del pasto era lo que ayudaba a mostrar que se estaba frente a un escenario real y no un retrato estático. La oscuridad abundaba por la presión absoluta del cielo lleno de nubes, por el grosor, la composición y la naturaleza de éstas desde arriba.

El agujero negro en el cielo ya se había desecho cuando Shaoren comenzó a avanzar. Bajó esa colina y comenzó a adentrarse en el terreno desconocido. De pronto pisaba llano y luego se encontraba con otra pendiente la cual había que tomar para seguir el rumbo. Una fuerte presencia lo estaba llamando a lo lejos por lo que iba directo a su dirección, consciente o no de ello.

Estaba en ese momento subiendo una colina más que tenía gran altura, la cual no dejaba ver más allá, siendo necesario que la transitara toda para así ver el punto más alto. Justo cuando da los últimos pasos, finalmente llega a una parte donde puede ver todo el panorama abierto del próximo paisaje que le esperaba.

Vio nuevamente el gris con algunas partes más negras y oscuras, especialmente en las áreas circundantes a lo lejos. Y, a pesar de la oscuridad reinante, nota una protuberancia enorme hecha plataforma a la esquina de uno de los terrenos llanos que terminan en picada, justo al frente suyo. Poseía una cierta iluminación que dio con un contraste perfecto con aquello que se encontraba justo a la orilla de esa parte sobresaliente que terminaba en pico.

Reconoció inmediatamente la naturaleza y el origen de ese objeto. Ahí estaba el mismo árbol oscuro y tétrico que vio en sus visiones cuando peleó contra Gathüm. No tenía ninguna duda al respecto de que se trataba del mismo luego de observar con detenimiento las frutas de color naranja que de sus ramas se hallan suspendidas. Recuerda perfectamente sus formas, pues estuvo a punto de comer de una de ellas y su color, aunque visto de lejos, era inconfundible y muy característico.

Unos destellos del cielo en relampagueo apagaban por momentos el escenario, el cual volvía a encenderse luego que la manifestación terminase. El Saiya – Jin observó ese árbol con detenimiento, escrutinio, dándose su tiempo para absorber el momento; porque al parecer todo indicaba desde hace tiempo que iban a reencontrarse, y que debía enfrentar esto en algún momento de su vida ahora que había tomado el camino de hacer las cosas según lo marcara su destino.

Tenía sus preguntas, y esperaba las respuestas. Y más valía que Gathüm las tuviera.


CONTINUARÁ…


Nota de autor:

Nuevamente estoy aquí presente después de tiempo. Los compromisos han aumentado y con ello el tiempo empleado que necesitan para seguir en marcha, pero aquí estamos al pie del cañón. Una vez me preguntaron si no se me dificultaba recordar los detalles entre capítulo y capítulo después de tiempo sin actualizar. En realidad que no, pues como había dicho en respuesta, uno siempre deja algo de sí mismo en lo que escribe y es eso lo que te hace quedarte fijo justo en la parte donde te habías quedado. Ya que cuando dejas una parte que es fuerte y significativa emocionalmente, es imposible que se te olviden los detalles.

Nuevamente agradezco a todos los lectores fieles que siguen esta historia a pesar de las demoras en la actualización. Gracias a todos y todas quienes me han dejado sus increíbles reviews, ya que de las perspectivas de otros uno siempre se enriquece y aparte obtienes cosas que de otra manera sería imposible obtener. Aunque no los mencione saben de quiénes hablo, gracias totales y sinceras de mi parte. Sé que algunos de ustedes son escritores y saben lo que se siente al recibir puntos de vista sobre tu trabajo.

Y no me podía despedir sin mencionarles y recordarles que esta historia está dedicada a Diosa de la Muerte, una mujer que me ha alentado a seguir adelante con esta historia, que me ha pedido consejos, consultas, opiniones y puntos de vista hablando ya sea de la escritura o de cualquier otro tema que es de nuestro agrado. Una persona de la cual yo he aprendido bastante y que me ha deleitado con sus pláticas y aficiones que ambos hemos llegado a compartir.

Se despide de ustedes su seguro servidor.

Los veo en una próxima lectura. ;)