INEVITABLE
CAPITULO 12
"IMPERDONABLE"
Por alguna razón estaba agotado, era la primera vez desde hace meses que no dormía en casa, pues desde que se enteró que sería padre se había estado "portando bien", por ello no había estado de libertino, además tenía que cuidar de Alfred y su bebé en camino.
-Alfred...bebé- susurró y abrió un ojo, pues ya había prestado atención a lo que sentía y que en sus brazos estaba durmiendo Alfred con sus manos sobre donde está el bebé, pudo maravillar en ese instante lo bella que era la vida, besó dulcemente en la coronilla al joven y quien al instante se removió.
Lo que parecía haber sido un sueño era real, había amanecido en la cama de Alfred, habían hecho el amor una noche antes y al parecer podrían ser una pareja, no podía estar más feliz, ya era tiempo de asentar cabeza ahora debía ir a decírselo a sus padres y ver si de alguna forma los aceptan.
-Buen día... Ludwig discúlpame por no poder hacerte el desayuno, en verdad quería levantarme a hacértelo pero me dio mucho sueño-
Soltó una risa burlona el germano y termino por mimar a ese dulce americano, todas sus facetas le gustaban, incluso esa nueva que acaba de conocer.
-Descuida, además a noche te comí muy bien, estoy satisfecho con ello...sin embargo, en la noche tendré más hambre. Y querré...-
-Perfecto, te hare de cenar-le interrumpió -Buena idea jejeje, hare de cenar, cenaremos cerca de la ventana, parecerá balcón-
La idea de la cena era perfecta, pues sería el momento ideal para pedirle de manera formal que fueran novios.
-Está bien, eso también suena genial, esta vez te ganaste descansar de mi- le lleno de besos el cuello admirando orgullos esas marcas hechas por él.
-Jejeje, okey- sonrió, en verdad Ludwig había cambiado por completo su vida, era un hombre bueno, pues nunca le había hecho algo que no debiese.
-¿Qué horas son?-
-Las diez-
-Joder, a las once me llevaran un vehículo-
-¿Otro trabajo?-
-Algo así, es un carro viejo, que al parecer sirve, lo revisare y veré si puedo componer. Si lo logro, lo pagare en abonos al dueño, me comprare un auto, ya sabes, ¿cómo llevaré al bebé a pasear?, su madre no podrá siempre llevarlo- le acaricio su vientre y deposito un beso, amaba besar esa panza.
-Jajaja woau...después de todo no eres tan menso-
-Tsk...- en venganza a lo dicho le apretó una nalga.
-¡Hey!- reprochó el otro.
-Jajaja, niño bonito gritón, siempre sueles hacer mucho ruido-
-Cállate...-
-Está bien..., ven te acompaño a darte una ducha-
-Jajaja, vale…- se abrazó al cuerpo del mayor, era reconfórmate estar así, abrazado a él, no quería que fuera, estaba cómodo, su vientre estaba ya acomodado en un costado del tórax del rubio teutón, ambos tenían entrecerrado los ojos cuando de repente un golpe suave en cerca de su costilla hizo dar un salto en su lugar a Ludwig, haciéndolo despegarse de ese abrazo, Alfred estaba sonrojado a mas no poder, llevándose una mano a su rostro y otra a su vientre.
-¿Lo sentiste?- pregunto con sumo brillo en los ojos el rubio más joven.
-Si…, no me digas que fue…-
-Sí, él fue-
-Jajaja me pateo…-
-Sí, es la primera vez que patea-
Emocionado Ludwig empezó a acariciarle y hacerle mimos, además de que iba hablándole con mucho cariño, pues esas pataditas se iban sintiendo suaves y ello le ponía muy feliz, de igual forma iba dándole besos en los labios al rubio.
-Ya patea…nuestro bebé ya patea Alfred-
-Sí, nuestro hijo- esa emoción contagiaba.
-Ya deseo verlo-
-También yo ya deseo verlo, tenerlo entre mis brazos, ver esas manitas, pero aún tenemos que esperar, ¿iras conmigo a la próxima consulta?-
-¡Por supuesto! No perdería por nada la oportunidad de ver a mi hijo por primera vez-
-Me gusta que estés emocionado-
-¿Cómo podría no estarlo?-
Entre risas y mimos, ambos se fueron a dar una ducha en la regadera, al terminar Ludwig se había tenido que retirar no sin antes darle un beso profundo al embarazado Jones y uno sobre la piel que cubria al ser concebido, ambos estaba muy alegres por lo que había sucedido, se sentían bien el uno con el otro y Alfred ya tenía un esperanza de volver a amar.
La tarde transcurría, Jones preparaba una cena algo laboriosa con ayuda de su hermana quien le decía como preparar las cosas por la web cam, mientras que Ludwig arreglaba aquel vehículo viejo que le habían dejado en el taller. Por su parte Alfred estaba nervioso, en primera de saber si su cena era deliciosa y segunda, si Beilsmichdt iría a pedirle ser su novio, por su parte Ludwig pensaba en él, en aquel bello bebé que le había ya cambiado la vida y en su madre, en cuál era la manera correcta de pedirle ser su novio.
Entre mensajes de texto confirmaban su cita esa noche, la hora conveniente eran a las 21:00 horas, pues Alfred no debía dormir tarde, ya con ello confirmado enseguida se dispusieron a listarse, pues ya eran las siete de la noche y pronto se verían otra vez, jamás se habían dado cuenta de cuan bien se sentían al estar juntos, por lo que ese par estaban ansiosos de verse y de darse sus respectivos mimos.
Todo iba bien, Ludwig había salido de casa 20:37 su teléfono tenía poca batería y tenía que dirigirse a la casa del que sería madre de su hijo, estaba caminando cerca de la casa de su vecino el Italiano, el cual se encontraba sentado en la puerta con sus piernas abrazadas, el germano al verlo se conmovió un poco, su lado bondadoso de nuevo estaba floreciendo, pues sentía que no debía dejar al joven así, entonces de acerco, a hablar con él, quizás necesitaba ayuda, pues bien no se veía.
Se había acercado a verlo, Feliciano ¨nalgas fácil¨ cómo le llamaba Alfred, se veía como si estuviera ebrio, Ludwig le hablo tres veces y no había respondido a ninguno de sus llamados, por lo que le tomo del hombro y lo sacudió un poco.
-Feliciano ¿estás bien?, responde-
El castaño abrió un ojo, y con dificultad se trató de levantar, al ver que era Ludwig quien estaba a su lado llamándole se le aventó en brazos a besarlo, a lo que el germano trato de separarlo, pero era inútil, Feliciano tenía una boca muy hábil.
-Feliciano, tranquilízate, espera-
-Lo prometiste, habías dicho que si te llamaba vendrías a mí, prometiste estar conmigo-
-Es cierto…pero-
-¿Pero qué?-
Guardo silencio y con dificultad, abrió la puerta de la casa de este, entrando a esta con el joven enredado en sus caderas pues no sabía ni como ya estaba este colgado en su cuerpo, ese había sido su sueño desde hace un tiempo y aún estaba soltero.
Mientras tanto Alfred veía el reloj, desde las ocho de la noche tenia listo la comida, ya eran más de las once y Ludwig no llegaba, ni contestaba su teléfono, hacia dos horas que debió haber llegado, no le había dicho nada, ni si quiera le había enviado mensajes, llamado, nada, inclino su cabeza a tocar su vientre, estaba muy preocupado, estaba haciéndose ideas de que algo malo le había sucedido, sentía un cierto malestar, una incomodidad, un presentimiento que seguro nada bueno seria
-Le daré un buen zape a tu padre por preocuparnos así, si se quedó dormido le daré un puñetazo en su nariz- suspiro y se sentó en el sillón.
Inesperadamente la puerta sonó, corriendo se acercó esta y abrió, ahí estaba Ludwig quien llegaba todo bien aseado, Alfred al verlo se lanzó a sus brazos y a acariciarle su cabeza, Ludwig sonreía, algo sentía extraño, el aroma que emanaba su piel era diferente, un olor a ese viejo jabón de motel, se alejó y pudo vislumbrar una marca en su cuello no de su autoría pues no se había atrevido a si quiera besare, bajo su cabeza, pudo entender que había sucedido.
-Lamento llegar tarde, me tope a Feliciano y no pude evitar...…-
-Hueles a jabón de motel y tienes una marca en tu cuello, me dejas aquí esperándote después de que anoche me entregue a ti-
-Oye, espera, puedo explicártelo-
-No tienes nada que explicar, no somos nada y se lo mucho que deseabas al italiano abre nalgas-
-Alfred…no-
-Después de todo no somos nada-
-Alfred basta, déjame decirte que pasó-
-No quiero verte…- tomo la puerta y con la misma la cerro fuertemente.
-¡Alfred no!, déjame explicarte- empezó a tocar la puerta tratando de que el joven de adentro le hiciera caso. – Alfred por favor- se sentó en la puerta a esperar que le abrieran, pero al ver que este o le abriría decidió mejor marcharse ya mañana podría hablar con él.
Jones se pegó de espaldas a la puerta, descendiendo su cuerpo lento hasta el suelo, sentía mucha tristeza, su nueva ilusión había desaparecido, sentía miedo, estaba nervios, las lágrimas de sus mejillas no dejaban de correr, no lo podía creer era imperdonable que le haya hecho eso después de una hermosa noche -Otra vez no…-
/Gracias por el leer otra vez, les adoro, enserio y no me odien por el drama, besos y saludos, espero dejar pronto el siguiente capítulo, díganme en sus review que desean que sea el bebé/
