Cap.12

-No puedo confiar en tus palabras -se levantó y bloqueó mi camino, no entendí qué pensaba hacer pero sí las intenciones, intenté escapar bajo su brazo, pero me empujó hacia el taburete.- Haré que no se te olvide con quien te metes - intenté huir de nuevo pero dijo el hechizo. Un dolor indescriptible me invadió, grité y caí al suelo, gritando y retorciéndome un poco, a nadie pareció importarle, duró apenas un par de segundos pero era suficiente para quedar en el suelo inmóvil y con lágrimas. Se puso en cuclillas y me hizo verlo.- No lo olvides -sonrió y se levantó dejándome ahí.-Por cierto, si le dices a alguien de esto... se lo haré a esa persona y a ti hasta que terminen como los Longbottom -metió las manos en su bolsillo y caminó a la salida.

- Sí, lo recuerdo -tomé una silla y me senté.- Olvidaba que eres de los que sacan conclusiones rápidas.

- Pero aquella vez estaba equivocado...

- Y en esta también lo estás -se movió en la cama y se dio la espalda.- Mira, ella se ha cambiado el nombre, ahora mucha gente va a saber que es hija de Mulciber, puede que él mismo se entere estando dentro de Azkaban. Piensa por un momento lo que va a pasar, cuántas personas le van a temer al igual que tú, cuántas personas creerán que ella es igual que él, cuántas personas querrán hacerle daño... -vi cómo se tensaba.- Sí, ya lo pensaste. Y me alegra ver que sí te importa lo que le pase o no a ella.

Tardé unos minutos en poder levantarme y salí corriendo de ahí, corrí hasta llegar al callejón Diagon. Alguien chocó conmigo y grité, ahora era simplemente una pequeña niña asustada. Corrí a mi habitación y me encerré allí, todo el coraje que había tenido se convirtió en miedo y al estar ahí sola, comencé a llorar, Shasta se acostó junto a mí a hacerme compañía. No salí más que para comer en varios días, tampoco escribí, ni a Nick, Clary o Henry. Mandé a Ergus de vuelta con una carta que no decía nada más que "Que pasen un buen fin de año."

- Nadie le va a hacer daño -lo dijo más para tratar de convencerse a sí mismo.

- Tú no puedes asegurarlo, Nick. Pero es mejor que pongas en su lugar todos tus pensamientos, porque si realmente estoy en lo cierto, va a necesitar a alguien que la defienda y tú eres el más indicado para eso. Te necesita de su parte, no en su contra. Piensa las cosas bien, primo. No me gustaría que metas la pata de nuevo -me levanté y abrí la puerta para irme.

- Espera -giré y él estaba sentado en la cama.- Le otorgaré el beneficio de la duda hasta que hable con ella directamente -asentí con una sonrisa.

- Eso me basta... por ahora -y salí de su habitación.

El última día del año me levanté temprano, no podía dormir más, aunque estaba agotada, había sido demasiada información y había estado pasando de tener miedo a coraje, no había comido una sola comida bien en días.- Kailen... así va a ser de ahora en adelante... y no puedes quedarte ahí tirada...-vi a mi gato.-¿Cierto Shasta?-maulló y lamió mi cara con su lengua rasposa, sonreí un poco.- La gente me va a odiar o me va a querer a su lado cuando yo no y cuando él se entere va a querer matarme ¿no crees? sería un lindo detalle que su hija acabe con él ¿no?-le acaricié el lomo.- Así que... hay que volverse fuertes para saber qué hacer y poder un día vengarse y luego seguir adelante - ese día fui a comprar varias cosas, entre ellas el pensadero y muchos bocadillos para mi gato y yo, era la última cena del año, la pasaríamos bien aunque fuésemos solo los dos.

En la comida de año nuevo, Nick se la pasó serio... como el resto de los días. Supuse que no dejaba de rondar por su cabeza todo lo que se había sabido y todo lo que yo le había dicho. Mi familia no desconfiaba de Kailen, él era el único... pero sabía que lo hacía como "autodefensa". Por mi mente pasó la idea de visitar a mi amiga y ver con mis propios ojos cómo la estaba pasando, porque su última nota me dejó preocupada.

Cené y jugué un buen rato con Shasta esa noche y al día siguiente fuimos a hacer las últimas investigaciones, luego fuimos a Gringotts y cambié lo que mis padres me habían dado para todo ese año, lo deposité en la cuenta y me quedé solo con lo necesario. Me preparé para el regreso a Hogwarts, mandé cartas de nuevo deseando un feliz año nuevo y contesté el montón de cartas que no había respondido a Henry.

No me animé a escribirle a Kailen porque tenía la extraña idea de que podría notar la tensión que había respecto a mi primo. Así que el día que llegamos al tren, me puse a buscarla por todo el andén, con un Nick cansado detrás de mí.

-¡Clary!-Henry la vio de lejos y le gritó esperando que lo oyera.- ¡Clarissa!-cuando la vio voltear la saludó con un gesto de la mano y se acercó.

Volteé y traté de sonreír.- Hola, Henry. ¿Has visto a Kailen?

Negó.-Yo también la he estado buscando, me preocupan sus cartas, supongo les estuvo escribiendo a ustedes también ¿no?

- Sí, a nosotros -miré a Nick- también nos tiene preocupados. Vamos a buscarla.

Asintió y caminó jalando sus cosas. No había podido volver a dormir, así que me levanté tarde, tuve que correr a la estación y ahí me regañó un policía pero no le hice caso y seguí corriendo hasta atravesar la entrada al andén 9 ¾ , el policía se quedó confuso cuando desaparecí de su vista. Me permití respirar un poco, mi cuerpo empezaba a protestarme por descuidarlo, estaba más cansada de lo normal y me dolían el estómago y cabeza, sin mencionar las ojeras que tenía. Pensé en la cena que nos esperaría llegando a Hogwarts y me animé un poco.

No la encontramos, así que nos subimos al tren cuando escuchamos que empezó a pitar. Nick se fue al compartimento de delegados mientras Henry y yo buscamos uno.- Tiene que llegar, no puede dejar de asistir al colegio, ¿verdad? -lo miré.

-No creo que deje de ir. Ya aparecerá tal vez se le hizo tarde.-encontraron uno y entraron. El tren se comenzó a mover apenas y alcancé a subir, me senté en el suelo a descansar un poco, había corrido mucho.

Acomodé mis cosas pero no me senté. Empecé a caminar como gato enjaulado dentro del compartimento cuando el tren empezó a moverse.

-Tranquila Clary... ya aparecerá.-sonrió un poco.- ¿Quieres que vaya a buscarla?

Me detuve frente a la puerta.- ¿Y quedarme sola con mi ansiedad? -negué con la cabeza.- Vamos los dos a buscarla.

-A ver si los encuentras Shasta -lo saqué de su jaula y lo puse con cuidado en el suelo.-Vamos con Clary, Henry y Nick - se lamió la pata, se estiró y comenzó a caminar, lo seguí.

Abrí la puerta y empecé a caminar, buscando en cada compartimento.

Shasta de pronto corrió, pero no tenía ganas de seguirlo corriendo, así que me resigné a caminar arrastrando mis cosas. Mi gato a quien encontró fue a Nick, se metió a su compartimiento y como buen gato amo del mundo se acostó en sus piernas sin importarle nada.

Nick miró extrañado al gato.- ¿Shasta? -le acarició el lomo y lo movió para salir del compartimento.- ¿Kailen?

Shasta maulló y se estiró.-Gato traidor...-susurré, no tenía ni las ganas ni las fuerzas para buscar a mis amigos mentalmente y era cansado estarme fijando en cada compartimiento para encontrarlos, además ahora traía más cosas en mi baúl, estaba más pesado.-Debí al menos haber traído algo de comer...

Miró al gato de nuevo.- ¿Dónde está Kailen? No pudiste llegar solo hasta aquí -le dijo mientras salía completamente del compartimento.

Shasta comenzó a caminar por donde había venido. Al terminar de recorrer unos cuantos vagones me senté a descansar un rato y a comer una rana de chocolate, pensaba en llegar a dormir en cuanto los encontrara.

Nick lo siguió y a unos metros vio a Kailen. Se asustó al verla sentada en el suelo y no en nuestro compartimento. Corrió y la alcanzó.- ¿Estás bien, Kailen?

Vi a Nick y me levanté.- Estoy bien -sonreí un poco.- ¿Y tú?

- Supongo que mejor que tú -la vio bien y la sostuvo aunque no necesitara su ayuda.- No estás bien. Te llevo al compartimento donde están los otros dos.

Me sonrojé un poco.- Puedo caminar sola, mandé a Shasta a buscarlos pero...- vi a Collins saliendo de un compartimiento cercano, no pude evitar recordar aquel día, me dio un escalofrío.

Nick no le despegó la mirada a Collins pero sintió como se estremecía Kailen. Entrecerró los ojos y la cargó en brazos.- Tu gato es listo, por algo llegó conmigo -y empezó a caminar. Ya me estaba desesperando cuando los vi venir. Suspiré aliviada al verlos.- Sus cosas se quedaron más atrás -asentí y fui por ellas.

-En serio puedo caminar sola.-dije sonrojada, vi como Henry y Clary fueron por mis cosas.

-Hola Kailen.-dijo Collins con una sonrisa antes de entrar a su compartimento. Asentí como respuesta y miré a otro lado, cerró su puerta.

Tomamos sus cosas y fuimos tras ellos. Alcancé a ver a Collins entrar a su compartimento y suspiré. Nick siguió caminando con ella en brazos y cuando llegó, la dejó recostada sobre un asiento y se arrodilló a su lado.

Suspiré y cerré los ojos.-Gracias - me quedé pensando en Collins, recordé ese dolor y me estremecí de nuevo. Calma Kailen... no puede pasarte esto cada que lo veas... Shasta maulló al estar caminando a lado de Clary.

Miré a Shasta.- Gracias por ir con Nick primero -le sonreí. Llegamos al compartimento y acomodamos sus cosas. Nick le puso un mechón de cabello detrás la oreja al sentir como se estremecía de nuevo y me miró. Me encogí de hombros y me acerqué.- ¿Has comido y dormido bien, Kailen?

Negué.- No he podido... no me daba hambre y tenía pesadillas, además de muchas cosas en mente.- Volví a empezar a comer hace como tres días y hoy no tuve tiempo.

Asentí y me subí al otro asiento para buscar mi caja de pociones.- ¿Qué vas a hacer? -me preguntó Nick mientras buscaba.

- Es mejor que duerma primero para tener tiempo de conseguirle comida de verdad... y no dulces y chocolates...

-Mi vida no es nada sin los dulces y chocolates -dije y reí un poco. Henry me puso su chamarra a manera de almohada.- Gracias.

- Ya comerás eso después -saqué el frasco y bajé del asiento.- Ahora, abre la boca.

Negué. Ya había intentado tomar algo para dormir (las pastillas que alguna vez un doctor me había mandado) y terminé vomitando, no tenía ganas de nada de medicina. Cerré de nuevo los ojos y escondí mi rostro tras mi cabello.

Miré a Nick y levanté una ceja.- Vamos, Kailen. Sólo será por un rato, es para que descanses -le pasó una mano por el cabello. Sonreí. Ay, primo.

Negué de todos modos, de pronto dejé de poder bloquear a los demás y todos los pensamientos alrededor me llegaron de golpe, me mareé, me dolió la cabeza y no pude evitar quejarme.

- No más métodos suaves. Ábrele tú la boca o le aplico un desmaius -le dije en tono serio a Nick y él asintió.

Me levanté y caminé hacia la puerta pero Henry me bloqueó el camino.- No quiero, quítate.

Nick la rodeó con sus brazos.- Tienes que descansar, Kailen -le dijo en voz baja y con un toque de preocupación. Suspiré y saqué mi varita, esperando a ver si tenía que desmayarla o no.

Agaché la mirada, andaba muy inestable esos días y que me quisieran obligar a algo no me ayudaba.-No quiero.- se me pusieron los ojos llorosos.

-Déjate de los berrinches, ya ni mi hermana hace de esos.-me dijo Henry cruzándose de brazos.

Suspiré y guardé mi varita. Nick la hizo voltearse y la abrazó para calmarla.- Tranquila, Kailen. Si no quieres, está bien -lo miré incrédulo.- Pero si no quieres dormir, tendrás que comer algo.

Nick me abrazó y empecé a sollozar en silencio. Oí que dijo algo de comer y se me revolvió el estómago. Henry miró a Clary.

Miré a Henry y me encogí de hombros.- Está bien -suspiré y guardé la poción en mi bolsillo.- Pero no sé de dónde crees que vamos a sacar la comida que necesita.

-Es algo que pocos saben pero... en el carrito de dulces hay sándwiches también, tal vez uno de esos no estaría mal ¿no? No hay que echarle muchas cosas al estómago cuando no ha comido.- dijo Henry.

Intenté parar de llorar pero no podía, al menos podía hacerlo en silencio.

- Vamos con la señora del carrito entonces -le dije a Henry que saliera con la mirada. Después miré a mi primo y él asintió. Se sentó lentamente y puso a Kailen sobre su regazo.

Henry salió y esperó fuera a Clary. Me recargué en Nick y seguí sollozando, había querido algo así en todas las vacaciones. Era pesado descubrir tantas cosas y hacerlo sola.

Suspiré al verlos y cerré la puerta al salir.- ¿Dónde la buscamos? -le pregunté a Henry. Nick sólo le acariciaba el cabello y trataba de calmarla. ¿Por qué tengo que sentir tanta angustia por ella? Por más que la miraba, no se daba otra respuesta a la que ya conocía.

Poco a poco me quedé sin energías ni para llorar, suspiré, me quedé recargada en él y sentí que pronto me quedaría dormida.-No me sueltes...-susurré más dormida que despierta.

-Ha de venir de allá para acá.-señaló y comenzó a caminar.

No dije nada y lo seguí. Nick abrió los ojos pero no quiso despertarla. ¿Escuché bien? Ladeó la cabeza y la abrazó más fuerte.- No te voy a soltar, no te preocupes. Duerme.

Me quedé dormida, no soñé nada, no me di cuenta de nada, estaba simplemente demasiado cansada. -Ahí está.- dijo Henry cuando logró verla.

Llegué con la señora y le compré cinco por si Kailen tenía mucha hambre, que no lo dudaba.- Creo que con esto bastará -le dije a Henry. Nick volvió a susurrarle una melodía sin perder de vista la puerta.

-Vamos de vuelta entonces.- le ayudó con la comida y caminaron de regreso. Dormí tranquila al menos la mitad del trayecto, sin darme cuenta me acurruqué un poco a Nick.

Cuando regresamos, la vimos dormida. Me acerqué y le abrí un poco la boca para dejar caer una sola gota de la poción.- Despertará pronto de todas maneras -le dije a Nick y me senté frente a él. Por más que quieras, no puedes desconfiar de ella. Dejó de tararear después de un rato.

Henry se sentó junto a Clary.- Tenemos una hermana menor muy problemática.- rió.

- Eso parece -suspiré y me recargué en el asiento.- Pero tiene a un hermano que puede aguantarle todo -sonreí y señalé a Nick. Él no dijo nada y tampoco me miró.

-Nick es como el hermano protector y consentidor -rió al pensar otras cosas que no podía decir con él ahí, si me enteraba de lo que habría dicho seguro me vengaría.

- Sí, algo así -seguí mirando a mi primo sin dejar de sonreír.- Un hermano que tiene que protegerla de cualquier cosa, hasta de sí misma. Un hermano que jamás la dejaría sola.

-Me parece bien.-dijo Henry y se estiró.- Lo necesita.-vio a Clary de reojo.-Tiene razón princesa Clarissa.

- Claro que tengo razón -me reí y Nick me miró con cara de pocos amigos.- Tranquilo...

- Te dijo princesa -levantó una ceja.

- ¿Y? No cambies el tema, hermano protector -me volví a reír, era una buena forma de tirarle indirectas.

Henry rió, me moví un poco, quedando más acurrucada, seguí dormida.

- Ya ves, le gusta estar ahí -le dije a Nick.

- ¿Y? Mejor callense, que la van a despertar -me reí.

-Qué sensible Nícolas.-dijo Henry entre risas, detuvo a su gato que estaba a punto de pelearse con el mío. Me desperté y le arrojé lo primero que tenía a la mano, que era su chamarra, volví a cerrar los ojos.

- Ok, yo me callo -susurré cuando vi a Kailen lanzarme su chamarra y miré por la ventana. Nick la acomodó mejor.

Sentí que ya no podría volver a dormir pero me sentía muy cómoda ahí, así que fingí dormir, hasta que olí un chocolate que Henry estaba comiendo y mi estómago rugió.

Reí bajito y le lancé un sandwich a Nick. Lo atrapó y se lo dio a Kailen.- Ten, come.

Me senté bien a su lado y lo destapé, le di una mordida e hice una mueca. Lo abrí para revisarlo y le quité varias cosas que no me gustaban, empecé a comer.

Miré de nuevo a la ventana mientras ella comía. Nick hacía desaparecer todo lo que ella tiraba, aunque contra su voluntad, porque quería que se lo comiera todo.

-Ya no quiero.- a medio sandwich empecé a sentir asco, había estado comiendo así de poco.

- Tienes que comer, Kailen -le dijo Nick sin dejar de mirarla.- Tú puedes, vamos.

Suspiré y me lo llevé a la boca, le di una mordida e hice una mueca.- Ya me llené...

- Haz un esfuerzo -le sonrió.- Sólo termínate este, ¿sí?

Suspiré de nuevo y lo comí completo, me recosté en el asiento y recargué mi cabeza en sus piernas.

Le sonrió de nuevo.- ¿Mejor? -le preguntó, yo evitaba reírme con todo lo que había visto.

Henry solo nos miraba divertido. Asentí y cerré los ojos de nuevo.

- Que bueno... -le dijo y acarició su cabello. Saqué el walkman y me puse a escuchar música para distraerme el tiempo que faltaba para llegar.

Henry se quedó dormido unos minutos después de mí. De vez en cuando tenía algún sueño y no podía evitar moverme un poco, no eran sueños muy gratos la mayoría.

Nick tarareaba cada vez que la veía inquieta y yo me distraje viendo cómo cambiaba el día, cómo empezaba a oscurecer por la ventana.

En cierto momento no pude seguir durmiendo, me senté y miré que ya había anochecido.- Creo que hay que cambiarnos...-dije en voz baja y bostecé.

- Tienes razón -Nick se levantó y movió a Henry para que se despertara, me quité los audífonos y los guardé.

Henry salió de mala gana y se fue a cambiar. Aún medio dormida me cambié y dejé parte de mi ropa algo chueca o desacomodada, me acosté de nuevo.-Clary.

Estaba calzándome las botas cuando me habló. La miré.- ¿Me hablaste? -vi como tenía la ropa.- Estás toda desarreglada, ¿te ayudo?

Negué y empecé a acomodarme bien la ropa.- Lamento todo lo que mi...-suspiré.-padre... hizo a tu familia.

La miré con una sonrisa y me acerqué a ella. Me senté en el suelo.- No tienes que lamentar nada. Es tu padre, sí, pero no son tus responsabilidades. Yo lo entiendo.

Suspiré. -Clary... tengo miedo... de que pueda ser como él y aún no lo sepa.

Doblé mis piernas y puse mi barbilla sobre mis rodillas.- No tengas miedo, sé que nunca serás como él... Sí, tendrás tus episodios "oscuros", Nick y yo los hemos tenido, pero ser lo que es él, no, Kailen. Hay más de tu madre en ti que de tu padre.

Asentí.- Lo odio... él... conseguí información de un mortífago... hablé con uno que me platicó sobre él...

La miré un poco asustada.- ¿Te arriesgaste de esa manera? ¿Te pasó algo malo? -recordé lo que le había dicho a Nick en vacaciones.

Me estremecí al recordarlo, bajé la mirada.-No puedo hablar sobre ello.- traté de sonreír un poco.

Suspiré.- ¿Pero algún día me lo vas a contar? -le dije con media sonrisa.

Negué.-Lo siento, puedo hablarte de lo que me dijo... pero no de lo que hizo... ni quién fue.

- Supongo que eso basta -la miré esperando a que hablara.

-Mulciber Jr... mortífago sádico... preso de Azkaban... experto en la maldición Imperius.. No sabe de mí, pero podría saberlo, porque por mi nombre pueden darse cuenta fácilmente de quien soy en realidad.

- Creo que sabía parte de esa información -era tonto, quería reírme.- Sólo llevas su apellido, no te pareces nada a él, recuérdalo.

Asentí.- ¿Puedo confesarte algo? pero no le digas a nadie.

Sonreí.- Claro, dime.

-Estoy pensando en estudiar un poco de magia oscura... quiero entenderla para poder encontrar maneras más efectivas de protegerse contra ella que lo que nos enseñan en la escuela...

Lo pensé un poco.- Es un argumento válido. Además, ¿qué te puedo decir yo? Mi primo y yo también hemos practicado un poco, más vale estar prevenidos.

Sonreí un poco.-No sé si decirle a Henry. A él le quiero enseñar pársel.

- No le digas aún. Enséñale pársel pero lo otro puede esperar. Es tan raro que no sabemos qué reacción pueda tener -sentía que a él no le gustaban ese tipo de cosas.

Asentí y sonreí un poco, miré por la ventana.- Ya casi llegamos.

Me levanté.- Iré por Henry, seguro quiere seguir durmiendo.

-Ok, aquí los espero.-atrapé a Shasta y lo metí en su jaula.

Salí y miré a los dos lados del pasillo.- Supongo que no está lejos... -susurré y cuando iba a avanzar, me topé con Nick y sus cosas. Entró al compartimento al intercambiar una breve mirada.

Estaba intentando enderezar mi calceta cuando Nick entró, me sonrojé un poco y la dejé chueca.

Me puse a buscar a Henry mientras mi primo le ofrecía ayuda a Kailen.

Henry estaba tocando de nuevo la armónica en la unión de dos vagones, dejó de tocar cuando vio a Clary acercarse. Terminé siendo ayudada por Nick para acomodar mis zapatos que tenían las agujetas mal puestas, me sonrojé, me sentía como niña pequeña.

- Lamento interrumpirte -le sonreí.- Estaba buscándote porque creí que tenías sueño todavía. Kailen se quedó con Nick.

Él le ayudó de buena manera y le sonrió al terminar.- ¿Cómo te sientes?

-Ya se me espantó el sueño.-recordó algo y sonrió.-Te debo una canción.

-Torpe.-dije sin darme cuenta y me sonrojé.-Ya mejor.-sonreí.

- Entonces estarás lista para la cena que espera en Hogwarts -se acomodó en el asiento de enfrente.

Me senté junto a él.- ¿Sí? -me reí, no lo recordaba.

Asentí.-Eso espero, en todas las vacaciones estuve más que nada a base de galletas y helado.

-Te dije que si te quedabas en Hogwarts tal vez tocaría de nuevo para ti.-le dijo.

- ¿Por qué? -le preguntó con el ceño fruncido.

- Cierto -me recargué en su hombro.- Toca entonces.

-Porque me la pasé investigando...o encerrada en mi cuarto... o de aquí para allá y me olvidaba de comer...o se me quitaban las ganas, cosas así.

-Como diga princesa Clarissa.- se llevó la armónica a los labios y comenzó a tocar una canción dedicada a ella.

- Ya veo -Nick se acordó de todas las discusiones que tuvimos en vacaciones.- Pero no tenías que descuidarte de esa manera -escuché la melodía atenta, esta vez sin cerrar los ojos.

-Lo sé.-miré por la ventana.- Pero me sentía muy mal y es la primera vez que estuve un tiempo realmente sola.- Henry siguió tocando hasta que se terminó la canción.

Se sentó junto a ella.- Pero ya estarás bien -le revolvió el cabello y le sonrió.

- Es tan linda como la anterior -le dije hasta que terminó de tocar.

Sonreí y asentí.- ¿Qué tal tus vacaciones?

Henry sonrió.-Algún día tal vez te enseñe una original mía.

- Estuvieron bien... pero podrían haber estado mejor -no dejó de sonreír. Sintió como se detenía el tren.- Es hora.

- Tal vez... -susurré y noté que el tren dejaba de moverse. Me exalté y me levanté de un brinco.- Vamos por nuestras cosas.

Asentí y me levanté. -Hay que ir a Hogsmeade los cuatro en bola en la próxima visita.-Henry se levantó y la siguió con las manos en los bolsillos.

Él sólo asintió y llegamos con ellos antes de que los demás alumnos salieran de su compartimentos.- Esperemos a que salgan la mayoría -sonreí y tomé mis cosas.

Asentí y acomodé mis cosas. Henry bostezó, cargó sus cosas y algunas de las mías.