Huola amigos! Muchas gracias por seguir leyéndome a estas alturas, de verdad, significa mucho para mí y...escribo con todo el amor sólo para vosotros!

Y bueno, sin más dilación, decir que los personajes no me pertenecen en absoluto, a excepción de los OC; además, también os deseo una muy buena y placentera lectura! ENJOY!


CAPÍTULO 12: Atte, anónimo.

Lily estaba en la punta de la mesa de Gryffindor junto a Lucy, charlando de cualquier cosa mientras Hugo comía como una manada de trols hambrientos. El chico había heredado prácticamente todos los rasgos y cualidades de su padre, cosa que Rose no aprobaba de ninguna de las maneras.

-Hugo –dijo Lucy divertida -¿sabes que Rose te está mirando con mala cara? Sé que está detrás de mío, pero siento su mirada de basilisco en mi nuca, y eso que no va dirigida a mí.

-Mfe dgua iflal –dijo con la boca llena, mientras cogía una alita de pollo y se la metía en la boca. Lily y Lucy pusieron cara de asco ante ello, parecía que se le iba a salir todo en ese mismo momento.

-Bueno…-dijo Lily intentando pasar del tema –has hecho ya lo de la poción de Slughorn, ¿no?

-Sí, sí –dijo suspirando, algo apesadumbrada –pero me ha salido una birria, ya sabes que soy un asco en pociones, Lils.

-Haberme pedido ayuda tonta –le dijo sonriendo, la rubia la miró sonriente pero negó con la cabeza

-No pasa nada, además el mal ya está hecho. A la próxima lo pensaré mejor antes de aventurarme sola en el arte de las pociones suicidas.

Ambas se echaron a reír. Habían pasado ya dos semanas desde el regreso de la pelirroja y aunque había gente que aún la trataba con cierta pena y cuidado, la mayoría se había acostumbrado a su enérgica actitud y ya la trataba normalmente.

La noticia de que Albus Potter y Alyssa Malfoy estaban saliendo juntos se extendió como la pólvora, aunque no pareció sorprenderle a nadie por alguna razón. Rose decía que era de esperar porque siempre estaban juntos y se llevaban muy bien. Scor se lo tomó muy bien y pareció haber cambiado un poco el carácter desde que llegó la pelirroja, aunque no había cambiado mucho respecto a ella, porque se seguía portando bastante mal. Lily no comprendía nada, pero estaba contenta de que al menos le dirigiera la palabra.

Tampoco había sacado nada en claro con Rose, que le dijo que no sabía nada al respecto. Lily sabía que su prima estaba mintiéndole descaradamente porque era una persona que no sabía cómo mentir, pero decidió dejarlo estar, formándose su propia teoría al respecto: Rose y Scorpius estaban saliendo en secreto, o algo así.

-¿Qué tontería es esa? –preguntó Lucy mirándola como si tuviera tres monos bailando ballet en la cara -¿Cómo van a estar saliendo en secreto?

-Si estuvieran saliendo, aunque fuera en secreto –dijo Lis, de la misma forma que la Weasley –lo sabríamos al menos nosotros. No digas tonterías.

-No creo que sean tonterías –dijo la pelirroja cruzándose de brazos, estaban saliendo del Gran Comedor y se habían parado en un rincón de la entradita, porque se tenían que separar para irse cada una a su sala común –los veo muy unidos últimamente, además de que está distante conmigo y con todas las demás chicas del colegio.

-Bueno, eso es cierto, pero aun así –dijo Lis – ellos dos siempre se han llevado súper bien, si tuviéramos que decir que por cada vez que alguien es así de amigo de alguien es que son pareja, vamos, yo ya habría emparejado a mi hermano con Albus desde hace eones.

-No es lo mismo –dijo Lily algo divertida ante la escenita –es que se les ve…juntos, no sé si me entendéis.

-Lily, no pienses tonterías por favor –dijo Lucy intentando zanjar el tema –Rose te lo habría dicho la primera, sabe perfectamente lo enamorada que estás de él.

En ese momento todo se tornó silencioso. Fue como si hubieran parado el tiempo para Lily, que se puso rojísima ante el comentario. No comprendía qué había pasado en ese momento.

Lucy pareció darse cuenta de lo que había dicho y suspiró, algo indecisa, no sabía si había hecho lo correcto diciendo eso, pero el mal ya estaba hecho así que no quedaba otra que seguir hacia delante.

-Todos lo sabemos Lily –dijo Lis medio divertida – todos menos el idiota de mi hermano. Parece que es él el que no tiene dos dedos de frente para darse cuenta, pero en fin.

-Tranquila, nadie ha dicho nada –sonrió la Weasley – nos hemos dado cuenta solitos. Ya se sabe, suele decirse que los que se pelean se desean, ¿no?

-Algo así –contestó Lissy.

Lily seguía en shock. ¿Tanto se le notaba que ni si quiera ella misma se había dado cuenta de ello antes que todos sus amigos y primos? Sacudió la cabeza, aún sonrojada, pero tenía que aclarar el tema.

-Entonces…todos…-dijo, y las otras dos asintieron con la cabeza –y Rose lo sabe también…-volvieron a asentir.

-Y por eso mismo te decimos que es imposible –dijo Lucy –Rose es más correcta si cabe que mi hermana, y tú lo sabes muy bien Lily, por eso nunca haría algo tan rastrero como salir con él a tus espaldas. Te lo aseguro, a Malfoy le pasa otra cosa.

-En ese caso sigo pensando que Rose sabe qué es lo que le pasa, me mintió el otro día –dijo Lily algo insegura –la conozco y sé que me mintió.

Lucy y Lissy se miraron algo asombradas ante ello, pero no dudaban de la palabra de su amiga, por lo que se pusieron a pensar en las probabilidades.

Sin embargo no les dio mucho tiempo porque apareció Teddy por detrás, riñéndolas por quedarse en el pasillo a esas horas, cuándo ya todo el mundo se había ido a sus salas comunes y les recordó lo que le pasó a Lily por estar en esas mismas condiciones. Esta iba a replicar que no fue exactamente así, pero el profesor la calló con una mirada asesina y les quitó a las tres 5 puntos para sus casas por estar fuera en el toque de queda.

Así, Ted acompañó a Lissy hasta su sala común mientras Lucy y Lily subían en dirección a la torre de Gryffindor, despotricando sobre él.

-Menudo es –dijo Lucy –tampoco había que ponerse así, oye.

-Ya, encima quitando puntos…-dijo Lily dejándose caer en el sofá una vez entró en la sala.

-Hay que entenderlo chicas –dijo Hugo, que estaba haciendo deberes en una mesa cercana – están nerviosos con lo del secuestro de Lily, así que…

-Eso ya lo sabemos –dijo Lucy algo malhumorada –pero es que sólo ha pasado media hora de las 11, así que no había para tanto.

El pelirrojo se encogió de hombros y siguió a lo suyo, alegando que tenía que entregarlo mañana y que se lo había dejado para última hora, como de costumbre.

Esa semana, el viernes por la noche, la directora anunció las fechas del baile de navidad, para el que quedaban en realidad, unas dos semanas.

-¡Por Godric! –dijo Lucy –Estoy tan nerviosa que me comería un hipogrifo entero, ¿Tú crees que McKinon me lo pedirá Lily?

Esta la miró con una sonrisa. Su prima llevaba un tiempo que estaba medio enamorada de Eduard McKinon, de sexto de Hufflepuff y no hacía falta ser una adivina para saber que era casi seguro que irían juntos, así que le pegó dos palmaditas en la espalda a la rubia y negó con la cabeza.

-No te preocupes tontaina –le dijo –es tan seguro como que Lis va a ir con Albus –se metió una cucharada de puddin en la boca, intentando no parecer desolada. Y es que se sentía algo sola, parecía que todos tenían pareja menos ella, y no albergaba esperanzas de que Scorpius apareciera en un caballo blanco para pedirle ir con él al baile.

No es que no tuviera pretendientes porque, de hecho varios chicos le pidieron ir, pero ella siempre decía que ya tenía pareja, esperando, quizá algo que nunca llegaría a pasar. Finalmente, un día antes del baile, todo el mundo tenía pareja menos ella. Rose iba a ir con un chico de séptimo de Ravenclaw; Albus con Lis, evidentemente; Lucy había conseguido que su chico la invitara, también; Hugo iba con una chica de quinto de Gryffindor; Louis era medio veela, por lo que le era fácil que le dijeran que si en seguida; Roxanne iba a ir con Conrad Thomas y, al parecer, Scorpius iba a ir con una chica de Slytherin de séptimo cuyo nombre no conocía y ni ganas tenía de hacerlo.

Se sentía ciertamente idiota por rechazar tantas propuestas y esperar, por un segundo que pudiera hacerse realidad su deseo.

Fue a la torre de astronomía y se sentó en el alfeizar de la ventana, respirando el frío e hibernal aire que emanada el exterior, ahora sí, lleno de nieve hasta la saciedad. Suspiró con cierta tristeza y miró a la nada, nunca se esperó encontrarse en esa situación.

-Hola Lily –la pelirroja se sobresaltó al oír aquello, no esperaba que nadie se le acercase así y por poco se cae, pero consiguió mantener el equilibrio como una campeona y se sentó bien sentadita, mirando hacia adentro y a la persona que se acercaba a ella: Nicholas.

-Hola –dijo con desconfianza, sus primos le habían explicado que él tenía alguna cosa que ver con todo el asunto del secuestro, y ella les creyó, por lo que no se pensó ni un solo momento el ser antipática con él -¿qué haces aquí?

-No seas así conmigo Lily –dijo sonriendo con dulzura –que no te he hecho nada. Y no voy a hacerte nada tampoco, moriría si algo te pasara por mi culpa…-y sonrió de nuevo, esta vez con cierta mezquindad en su mirada, como diciéndolo con doble sentido, creyó ver Lily, a la que invadió un terrible escalofrío.

No dijo nada más, pero no le dio la espalda, no podía fiarse de él por nada del mundo. Sentía en su interior que no era de fiar, lo sentía y no podía evitarlo. Y, de hecho, se preguntaba por qué narices no se había dado cuenta antes de ello.

-Lily –dijo de nuevo, recuperando su postura dulce –Me ha dicho un pajarito que no tienes aún pareja para el baile…

-Sí que tengo –dijo inmediatamente, intentando sonar lo más autoritaria posible –así que no pierdas tu tiempo y vete.

-Bueno, hacía días que quería pedírtelo –dijo algo triste por su respuesta, Lily le miró con asco, su actitud le daba náuseas –pero…no he tenido la oportunidad.

-No pienso salir contigo nunca más –le dijo levantándose y mirándole con odio –me utilizaste sólo porque soy la hija de Harry Potter, quisiste salir conmigo por mi apellido, no por ser como soy. ¿Acaso pensaste en cómo me sentiría yo al respecto? ¿Lo tuviste en cuenta, quizá?

El chico abrió los ojos desmesuradamente, no comprendía como podía ella haberse enterado de eso, entonces dio con la respuesta y su mirada se volvió oscura y rabiosa. Sólo podía ser culpa de Scorpius Mafoy, el traidor.

-No lo tuviste en cuenta y no pienso perdonar a nadie que me haya utilizado de esa forma –le dijo pasando por su lado – olvídame y déjame en paz.

Sin embargo, el chico la cogió de la mano, produciéndole un repentino y angustioso escalofrío. Se sentía perdida ante ese tacto, como si en el pasado, alguien ya la hubiera cogido así…pero no podía recordar…

Cuándo salió del hospital, su padre intentó que recordara el sitio de todas las formas posibles para pillar a sus opresores, pero no había manera porque se habían cuidado realmente bien para no ser vistos y lo único que tenían era la pista de los Black, que no habían comunicado aún a sus hijos para que no hicieran ninguna tontería. Sin embargo Harry seguía trabajando en el caso como algo prioritario, al igual que Ron y Draco.

Lily se sentía un poco mal por no poder ayudar más, porque ella quería verlos pagar por lo que le habían hecho más que nadie, al fin y al cabo la víctima era ella, pero no podía hacer nada más, así que cuando sintió lo que le produjo el tacto de Nicholas en ese momento, supo que sus primos tenían razón, lo supo en el fondo de su alma. Y le entró miedo, le entró tanto miedo que no osó mirarle a los ojos, no quería que se diera cuenta de ello. No quería mostrar debilidad alguna, pero todos los poros de su piel estaban temblando ante su presencia.

-No puedes humillarme así Potter –dijo con una voz más oscura de lo que la pelirroja había oído nunca –pero está bien, si no quieres ir conmigo lo entiendo. No puedo obligarte a ello –le soltó la mano. Lily la quitó rápidamente, apretándola contra su pecho –pero al menos me gusta saber que el imbécil tampoco puede ir contigo –y empezó a reírse, como si acabara de decir el chiste más divertido del mundo.

Lily abrió los ojos desmesuradamente, no podía estar refiriéndose a Scorpius, ¿verdad? ¿Tendría él algo que ver con todo lo que estaba pasando entre los dos? Y entonces cayó en la cuenta de las palabras que había dicho la mujer antes de irse de esa horrenda casa: "suerte has tenido de que el imbécil haya decidido sacrificarse por ti"… ¿sería Scorpius el que se había sacrificado porque ella saliera de aquel lugar?

Se giró hacia él y le miró con un odio que no había sentido nunca jamás por nadie, olvidándose incluso del miedo que se había apoderado de ella momentos antes y le apuntó con la varita. El chico dejó de reírse y se puso serio, sosteniéndole la mirada.

-¿Qué planeas hacer? –le preguntó, desafiante.

-Tú –escupió con odio -¿Qué le has hecho a Scorpius? ¿Por qué has dicho eso?

-Yo no he hablado en ningún momento de él –dijo con una sonrisa ladeada –aunque sí es cierto que es un imbécil, al menos en eso estamos de acuerdo.

-No estoy para tus juegos, Black –dijo amenazante –dímelo, ¿qué le has hecho a Scorpius? Sé que has sido tú y quiero saber la verdad.

-No sé de qué me estás hablando, Potter –le dijo más divertido que nunca.

-Has sido tú todo el tiempo –dijo ella –tú fuiste uno de los secuestradores, lo sé, lo he sentido…-él pareció descolocarse un poco ante ello, no se esperaba esa respuesta por su parte –y puedo pasar por todo lo que me has hecho, pero jamás te perdonaré si le has hecho algo a Scorpius…dímelo, ¿es él el sacrificio del que hablaba esa mujer? ¿De qué sacrificio estaba hablando?

Nick no podía caber en sí mismo del enojo que tenía en ese momento. Se sentía traicionado por sus padres, que habían mencionado aquello frente a ella y habían sido descuidados. Pero no iba a decirle nada, tendría que aguantarse y vivir con ello, no pensaba perdonar a ninguno de los dos por burlarse de esa manera de él, así que simplemente sonrió con descaro y la miró desafiante.

-¡Contéstame!

-No tengo nada que decir, Potter –dijo con calma, conteniendo la rabia dentro de sí, sólo para exasperarla y ponerla furiosa –no sé de qué me estás hablando.

Lily sintió que toda la sangre se su cuerpo hervía a la vez, pero no podía hacerle nada porque no tenía pruebas y probablemente él saldría ganando la partida. Tenía que averiguar qué había pasado y por lo visto el chico no estaba dispuesto a hablar.

-Muy bien –dijo bajando la varita, frustrada –lo acabaré descubriendo y ten muy claro que si lo que estoy pensando es cierto, yo misma te mataré con mis propias manos, estúpido.

Lily se dio la vuelta ante la risa socarrona del moreno y bajó las escaleras llorando de rabia. Últimamente lloraba demasiado y no le gustaba, maldita sea.

Scorpius estaba en la sala común, sentado en el sofá vegetando mientras que detrás suyo, Lis y Albus hablaban del baile del día siguiente, algo acaramelados.

-Si me disculpáis, me voy a vomitar –dijo entornando los ojos ante el poco caso que le hacían esos dos. Se levantó del sofá y salió de la estancia. Iba a ir a la biblioteca para ver a Rose, la única con la que se encontraba a gusto últimamente. Ella era la única que le entendía porque sabía lo que había pasado, la única que no lo juzgaba.

Se había sentido fatal por no poder abrazar a su pelirroja cuándo la vio entrar en el Gran Comedor. Estaba tan delgada…se notaba que había pasado muy mal rato estando allí dentro y que la habían descuidado mucho porque pese a que seguía siendo la chica más guapa del mundo para él, estaba un poco desmejorada debido al sufrimiento que tuvo que pasar.

Sin embargo la vio valiente, fuerte y decidida, y poco le faltó para no tirársele encima y decirle lo mucho que la quería, así que para evitar ese tipo de actos, decidió alejarse unos días de ella para acostumbrarse a su presencia y Rose le ayudaba mucho con ello. Poco a poco empezó a acercarse un poco y a tratarla con cierta antipatía y hablándole mediante insultos y riñas, aunque estas no eran ya como antes, porque él no podía pedirle disculpas si decía algo cruel.

Se quemaba por dentro porque no podía ir con ella al baile, le dolía en el alma verla tan alejada de él, y sentía incluso que a veces le miraba con tristeza y estaba seguro de que se preguntaba qué le estaba pasando. Y muchas veces se planteó la posibilidad de decirle a Rose que le contara la verdad, pero en seguida de arrepentía y se reprendía por pensarlo. Eso le haría muchísimo daño y era mejor que siguiera su vida en paz y con una persona que pudiera quererla sin problemas. Él la cuidaría desde la distancia, no podía ser tan egoísta.

Es por eso que se llevó un chasco cuándo Rose le declinó la oferta de ir al baile con él.

-¿Pero por qué? –preguntó algo desesperado –No quiero ir con ninguna cabeza hueca de turno.

-¿Por qué no? –dijo cruzándose de brazos – Estás acostumbrado a ello Scor, y además no pienso salir contigo en este baile porque no quiero que nadie se haga una impresión errónea sobre nosotros, que ya están circulando ciertos rumores por ahí…

-Me da igual –dijo –no me importa, eres la única con la que me siento a gusto en estos momentos y la única que me entiende, Rose…

-Scorpius, yo no soy Lily –dijo de repente con cierto dolor en su mirada –no intentes sustituirme por ella porque conmigo eso no funcionará –el rubio se quedó estático ante esta revelación, Rose suspiró y le dio la espalda –entiendo cómo te sientes, de verdad, pero no puedo ser Lily, nunca lo seré y tú lo sabes. No busques en mí algo que no puedes encontrar, además –volvió a mirarle, aunque fugazmente –ya tengo pareja. Buenas noches.

Y se volvió a meter en su sala común, dejando a un pensativo Scorpius plantado frente a la entrada que daba a Ravenclaw.

Sacudió la cabeza al recordar aquello y se sintió como una escoria humana. Le había dado muchas vueltas al asunto y era cierto, se había dejado llevar por Rose, que le consolaba y le apoyaba siempre; se había aferrado a ella de forma que llegó a buscar en ella a Lily, una Lily que no iba a encontrar jamás.

Llegó a la biblioteca y antes de entrar, inspiro y suspiró, cogiendo fuerzas. Desde entonces que no se hablaba con ella y esto no podía seguir así.

Entró y la buscó con la mirada. Estaba sentada entre una pila de libros al lado de una ventana, estudiando. Se acercó a ella procurando no hacer ruido y se sentó en la silla de en frente. Ella levantó la mirada y entornó los ojos, sin decir nada.

-Lo siento Rose –dijo de repente el rubio, haciendo que la castaña le mantuviera la mirada, esperando algo más –no debí haber pensado en ti de esa manera. Lo siento mucho, de verdad, es sólo que…-hizo una pausa- lo siento mucho.

-Bueno –dijo con media sonrisilla en la cara –me alegro de que lo comprendieras, no me gustaría que nuestra amistad acabara por algo como eso.

-Pero esto sólo me ha hecho llegar a una conclusión –dijo de pronto, dejando a su amiga algo intrigada –tengo que olvidarla. Y he decidido aceptar la oferta de Slughorn, lo del profesor Lee.

-¿Lo de irte a Corea del sur? –preguntó sorprendida -¿Y eso? Quiero decir…bueno…

-Nunca me había parado a pensar en lo mucho que la quiero –dijo arrastrando las palabras de una forma ciertamente triste –pero al parecer nunca se lo podré decir por culpa de esto –enseñó su brazo derecho, mirándolo con rencor –y tampoco puedo quitar un clavo con otro clavo. No puedo hacerle a nadie lo que estaba haciéndote a ti inconscientemente.

Rose le miró con tristeza, pero le dio la razón.

-Necesito alejarme de todo y como es el último año…-dijo. Se quedaron un rato en silencio sin decir nada más –he hablado con mis padres pero aún no les he dicho nada ni a Lis ni a Al, no creo que se lo tomen muy bien, dadas las circunstancias.

-¿Y a Lily? –preguntó de repente, impregnando su intensa y azul mirada en la grisácea de él, sin embargo, éste no pudo sostenerla y bajó la cara, apesadumbrado -¿No se lo vas a decir? ¿Vas a dejar que tu decisión la sorprenda?

-No puedo hacer otra cosa –dijo casi susurrando –no sé lo que ella siente por mí, pero en caso de que sienta alguna cosa me gustaría que lo…olvidara –le costó decir lo último. Le dolía demasiado –he hablado con el profesor Slughorn y me ha dicho que si ella no quiere aceptar la oferta y, al parecer le dijo que no meses atrás, que el profesor Lee estaba muy interesado en mí y…

-Scorpius –interrumpió Rose –piensa muy bien lo que vas a hacer. Quizá después te arrepientas.

-Claro que me arrepentiré de alejarme de ella –dijo sonando casi desesperado -¿Pero qué quieres que haga? ¿Matar al malnacido ese? Con mucho gusto le mataba pero me temo que no solucionaríamos nada con ello.

-Lo sé –suspiró Rose –pero podemos investigar otras maneras…mira –le tendió un pergamino –hagamos una cosa, cuéntale tú mismo cómo te sientes.

-No puedo hablarle de esa forma, ya lo sabes –comentó exasperado, pero la castaña sonrió y agitó la pluma que tenía en la mano.

-No puedes hablar, pero nunca dijo que no le pudieras escribir –le puso ambas cosas delante de las narices –si no quieres decirle que eres tú está bien, pero háblale, sé que te mueres de ganas de hacerlo. Y cuándo llegue el momento, decide si irte o no.

-Creo que eso está más que decidido, Rosewood –dijo duramente, alejando tanto el pergamino como la pluma. Esta arrugó la nariz, frunciendo el ceño y le pegó una patada por debajo de la mesa, haciendo que el chico se retorciera de dolor -¡Oye!

-Primero, sabes que no me gusta que me llames así –dijo reprendiéndole –y después, no te hagas el fuerte que eso conmigo no funciona. Escríbele la maldita carta y cuando la acabes, dámela que se la enviaré yo. Sino, siempre puedes entregársela tú mismo.

Y dicho esto, cogió los libros con los que estaba trabajando, se levantó, los dejó al sitio y salió de la biblioteca, dejando a su amigo anonadado y ciertamente, algo desconcertado e indeciso.

A la mañana siguiente, sábado 22 de diciembre, era el día del baile y Lily aún no tenía pareja para ir. Se levantó más temprano que nadie y decidió esconderse en algún lado del castillo para no salir hasta que el evento no terminara, pero antes de salir de la sala común, su lechuza, Marielle, blanca como la nieve virgen que se erguía con todo el esplendor en los exteriores, se posaba sobre su hombro con un pergamino enrollado en su pata izquierda.

La pelirroja lo cogió un poco confusa y se sentó en una silla algo alejada para leerla y aunque la inspeccionó a fondo antes de empezar, pudo comprobar finalmente, que la carta no tenía remitente.

Querida Lily:

Siento mucho no haberte dado la bienvenida como Merlín dicta aquel día, cuándo volviste, pero debes saber que me moría de ganas de abrazarte y decirte lo mucho que te quiero. No puedo decirte quién soy, así que…comunicarme contigo de esta forma es lo único que me queda, ya que tampoco puedo acercarme a ti.

Te observo cada día y a veces te noto triste y distante, no eres tan enérgica y alegre como antaño y no me gusta verte así, ¿hay algo que te preocupe? Sé que puede sonar raro, pero puedes confiar en mí, yo siempre velaré por tu seguridad.

Y has de saber, también, que siempre he admirado tu valentía y fuerza de voluntad. No cualquier persona habría vuelto casi a la boca del lobo para enfrentar la realidad como lo has hecho tú. Eres increíble, de verdad. Es una de las mil millones de cosas que amo de ti.

Espero verte esta noche en el baile, aunque sea de lejos, seguro que estás preciosa.

Atte,

Anónimo.

PD: Come un poco porque últimamente estás más delgada y eso me preocupa mucho.

Lily se quedó estupefacta, no sabía cómo interpretar aquello pero…el perfume y la sensación que emanaba la carta era tan real y cálida que dudó mucho de que fuera una broma de alguien. Se fijó un poco más y se dio cuenta de que la letra era muy pulcra, al igual que su ortografía. Sonrió con tristeza, esa letra le recordaba mucho a la de Scorpius, pero él no podía ser ¿verdad? Porque Scorpius nunca haría tal acto de sensiblería, él mismo lo decía muchas veces. Además, ¿por qué iba a escribirle una carta de amor a ella? La odiaba, estaba segura, sin embargo…

Dobló la carta y se la guardó en un bolsillo. Aquello le había animado la mañana de forma considerable, así que decidió que aunque fuera sola, iría al baile e intentaría ver si conseguía averiguar quién era el señor misterioso o, al menos, averiguar algo sobre lo que Black le había hecho a Scorpius, tema que la ponía de muy mala leche.

Se pasó el resto del día en el cuarto con sus primas y compañeras, que iban de un lado para otro, medio histéricas (y algunas histéricas al completo), vistiéndose y arreglándose. Lily llevaba un rato lista para bajar, pero había decidido esperarlas, total, tampoco la estaba esperando nadie allí abajo.

Lucy salió radiante, con su vestido color vainilla y se dio una vueltecita frente a su prima, que le dijo que estaba preciosa. La rubia se había recogido el pelo en un bonito y elegante moño que le dejaba el cuello al descubierto, haciéndola ver más sexy que nunca.

-Que descocada, mujer –le dijo riéndose, Lucy le pegó un coscorrón pero en seguida se unió a su prima.

-Tu sí que estás preciosa –le dijo con una mirada soñadora, admirándola. Lily estaba muy guapa pese a que no se había tomado muchas molestias en arreglarse: el vestido largo y con un poco de cola, azul marino, y de corte de palabra de honor la hacía ver como una princesa en ese momento. Llevaba el pelo recogido en un topo bajo, cogido con broche con forma de mariposa roja y destellos dorados. No se había maquillado apenas, pero la sombra de ojos que se había puesto hacía que parecieran más grandes, destacando de esta forma sus verdes y brillantes pupilas. También se había pintado los labios de color rojo –de verdad, no nos has dicho quién es tu pareja, pero…seguro que disfrutará mucho de ti –y empezó a reírse de su ocurrencia. Lily simplemente negó con la cabeza, algo divertida.

-Bueno, creo que voy a ir bajando –dijo levantándose de la cama –nos vemos allí.

-¡Espera! –dijo cogiéndola del brazo –Aún no, espérate un rato.

Lily arqueó una ceja y la miró con una mueca de duda. Lucy la miró radiante.

-Las señoritas más guapas se hacen de esperar, ¿no crees?

-¿Cómo? –la pelirroja se quedó algo shokeada ante la respuesta de su prima.

Sin embargo le hizo caso, más que nada porque de ninguna forma iba a dejarla bajar, así que se resignó y, después de casi una hora de esperar, ambas bajaron al hall, dónde una impaciente Lis las esperaba con el ceño fruncido. Albus, Rose y su acompañante, Scorpius y su acompañante también estaban presentes. Por supuesto, la pareja de Lucy no faltaba.

Y aunque se quedaron muy impresionados por lo guapa que estaba Lucy, nadie pudo articular palabra al ver a Lily. Estaba tan espléndida esa noche que no podía pasar desapercibida por nadie, y sin embargo, aunque todas las miradas se posaran sobre ella esa noche, no se sentía llena. Le faltaba algo. O alguien.

Continuará...


Chicosss! Recordad mandarme un comentario en breves, que sino no subo más capítulos ¬¬

No, voy a subirlos igualmente, pero en serio, los comentarios siempre son muy agradecidos y personalmente me animan mucho a seguir escribiendo y pienso de verdad que si os da tiempo a leer, unas palabritas de like o dislike podéis darme.

Por otro lado agradezco UN MONTÓN a todos aquellos que siguen escribiéndome, no sabéis la alegría que me da cada vez que me llega un correo con un review, de verdad. Os quiero mogollón!

En fines, queridos, espero que os haya gustado y que sigáis pendientes de la historia (y de mis otras historias, estoy preparando varias más, porque estoy acabando ya el último capítulo de esta ^^), así que nos vemos en el siguiente capítulo o, si no lo publico antes, en mi próximo fic!

Abrazos,

K.