Capítulo 12

—I—

El corazón le palpitaba como el redoble de un tambor mientras caminaba con paso lento y meticuloso por el oscuro pasillo de su casa, alerta a cualquier posible sonido. Si alguien la atrapaba tendría demasiado qué explicar.

Su padre no había ido a casa ese día. Su madre intentaba ser la esposa comprensiva pero sabía que estaba más que preocupada. Esto no podía ser normal. Así que Fuu decidió hacer lo que había estado pensando desde la mañana de aquel día.

Abrió lentamente la puerta del despacho, asegurándose de no hacer ruido y la cerró. Con una pequeña linterna dio un vistazo al escritorio. Papeles y libros regados por doquier como era usual. Notó con cierta frustración que su padre se había llevado la laptop y cualquier forma de archivos digitales. Fuu ya empezaba a sentirse que todo aquello era una pérdida de tiempo mientras miraba la pared, plagada de fotografías, de la familia, viajes y de sus colegas. Le llamó la atención un recorte de periódico con su tesis doctoral, por el cual había recibido un premio. Debajo del recorte había algo y por puro impulso lo levantó para revelar un extraño dibujo.

—Imposible... —susurró Fuu.

El dibujo representaba un círculo, el cual tenía un ojo en el centro. Sin embargo lo que había captado su atención era que tenía los emblemas de Rayearth, Seres y Windom. Habían otros pero Fuu no podía dejar de detallar los tres que sólo las Magic Knights portaban y que ninguna otra persona en el planeta Tierra debía conocer.

¿En qué estaba metido su padre? ¿Y cómo les explicaría a Umi y a Hikaru lo que había visto? Fuu saco su móvil de su bolsillo y le tomó una fotografía al dibujo, cuidando de no mover algo. Intentando calmarse, Fuu finalmente regresó a su habitación del mismo modo en que llegó.

Volvió a ver la fotografía intentando detallar algo más. Al pie de la foto había una palabra escrita en romaji: Cronos. Pero por mucho que lo mirara y buscara en Internet no encontraba algo más que referencias etimológicas, mitología y algunos productos con ese nombre. Avisarle a los demás a estas horas sería un tanto inapropiado y prefería decirles en persona. Luego de otra hora de búsqueda sin resultados, Fuu finalmente se quedó dormida con el móvil en sus manos.

—II—

Umi esperaba pacientemente a que finalizara la cocción de aquel pastel que pensaba llevarle a Clef, quien descansaba en su departamento, luego de un par de días en el hospital. Como era de esperar, su padre le había regañado por quedarse hasta tarde y Umi aguantó todas sus quejas sin siquiera molestarse. No podía quitarse esa sensación insistente en su mente que le decía que Clef estaba en peligro, de que todos estaban en peligro.

Al final, su padre se había marchado de la sala y su madre le advertía de que su comportamiento rebelde y sus caprichos tenían un límite. Nada de aquello le importaba a Umi, quien dejó su auto y se marchó a la casa de Hikaru para hablar con ella y con Fuu como en los viejos tiempos.

Por suerte los hermanos de Hikaru no estaban en la casa y las tres disponían de privacidad para conversar.

—¿Me estás escuchando, Umi? —pregunta Fuu por tercera vez hasta que ella reacciona. —¿Así esta bien? — Pregunta Fuu señalando la mezcla que serviría de cobertura.

—Excelente. —Umi finalmente sonríe.

—¿Todavía de mal humor? —pregunta Hikaru.

—Solo... —suspira Umi. — Ojalá mi padre se decida a sacarme de la casa para hacer con mi vida lo que me plazca.

Aquel comentario lleno de amargura sorprende a Fuu y Hikaru, quienes intercambian miradas brevemente.

—Pero, lo importante en este momento es que este pastel quede perfecto. —dice Umi.

—¿Tu padre sabe que sales con Clef? —pregunta Hikaru y Umi se sonroja.

—Este...

No le había dicho a Fuu y a Hikaru el detalle de su relación con Clef que a estas alturas era más que amigos. Pensar en Clef como su novio le producía un cosquilleo en el estómago que no solo era de alegría sino también un cierto temor.

—Umi. Es bastante obvio. —dice Fuu— Simplemente esperábamos que lo oficializaras o algo así.

Hikaru no aguantaba la risa.

—Y en efecto, te gustan mayorcitos. Muy mayores. —continua Fuu con una sonrisa.

—Muy graciosas. Pero sí... lo sabe, gracias a sus soplones. -dice Umi refiriéndose a los tipos que su padre contrataba para seguirle.

—Cuéntanos, ¿Quién se le declaro primero a quien? —dice Hikaru.

—Bueno...es que...

—Seguramente fue Clef. —dice Fuu.

— Yo apuesto a que Umi fue la que dio el primer paso, ¿verdad? —dice Hikaru.

Umi no sabía si molestarse mientras deliberaba quién de los dos había iniciado todo. ¿Fue ella al haberlo invitado a salir? Aunque Clef fue el que se atrevió a venir a Tokio...

—¡El pastel! —exclama al ver que el reloj de la cocina casi marca el tiempo límite.

Las tres finalizaron el trabajo, aunque la mayor parte del trabajo final recaía en Umi, la mas hábil en la cocina. Hikaru les preparó té para finalizar la jornada continuando con su charla.

—A mi padre tampoco le agrada mucho Ferio. —dice Fuu.— Las cicatrices, me imagino.

—A ti te fascinan, supongo. —dice Umi con picardía.

—Sí. Le dan un toque de chico malo. —Fuu se arregló los lentes con una sonrisa.

—Y yo creo que a Satoru tampoco le agrada Lantis. Así que debe ser cosa de los padres y hermanos mayores. -agrega Hikaru.

Umi suspiró en derrota. —En fin... Clef no ha comentado mucho sobre los detalles de su viaje por el portal. Dice que todo le pareció un sueño distante que apenas recuerda. Eso me inquieta más que cualquier regaño de mis padres.

—¿Piensas que tenga algo que ver con su estado de salud? -dice Fuu

—No lo sé. Son suposiciones mías. El que no pueda usar magia...

—Pero Ferio ni Lantis parecen afectados por estar aquí.

—Lo sé pero...

Las tres quedan en silencio hasta que Hikaru recuerda algo.

—¿Recuerdan lo que vimos el otro día...? ¿Aquellas luces que se vieron en el cielo? —pregunta Hikaru.

—Si... Muy extraño. También han ocurrido varios temblores. —dice Fuu.— Además...

—¿Qué? —dice Umi.

Fuu mira su taza de te y recuerda lo que vio en el estudio de su padre la noche anterior.

—Mi padre solía hablar sobre las posibles formas de viajar a través de otras dimensiones. Cosas que parecían sacadas de una película o un libro, pero ¿acaso alguien se imagina que existe un mundo llamado Cefiro en otra dimensión? —dice Fuu y sonríe brevemente. — Luego de que regresamos de Cefiro por segunda vez muchas veces me sentí tentada a decirle que en efecto habían otros mundos...

—Habría pensado que estabas loca. —dice Umi.

—Quizás. —concede Fuu. —Pero...

Umi y Hikaru permanecieron en silencio mientras ella dudaba.

—El otro día encontré a mi padre hablando con alguien al teléfono. Mencionó algo de una prueba, el riesgo de que sucediera de nuevo...

—Fuu... ¿a donde intentas llegar? —pregunta Hikaru.

—Por lo que dijo parecía ser algo peligroso. —responde Fuu.—Su último trabajo hablaba de la posibilidad de alterar el espacio y el tiempo...

—Eso suena complicado. —dice Umi y Hikaru se encoge de hombros, igual de desconcertada.

Fuu asiente. —No es como si yo sepa mas que ustedes.

—Pero sabes mas física que yo. —puntualiza Umi.

—Eso no es todo...—dice Fuu — Anoche encontré algo en la casa. Tienen que verlo.

Fuu les muestra algo en su móvil. —Miren bien.

—Un ojo...—murmura Umi.

Fuu amplía la imagen y Hikaru y Umi se miran con sorpresa.

—¡Son los emblemas! —exclama Hikaru, sus ojos bien abiertos.— ¡Rayearth, Seres y Windom! ¡Los mashin!

—¿Pero... cómo? —la voz de Umi es temerosa.

—No lo sé... pero estoy empezando a pensar que hay algo más en todo esto. No quise alterarlas especialmente con lo sucedido con Clef.

—Tenemos que decirles... cuánto antes.—dice Umi y Hikaru no podía estar más de acuerdo con ella.

—III—

Esa noche, las tres fueron al departamento de los chicos. Clef tenía un semblante más animado y se le veía contento con el regalo luego de la cena.

—Muchas gracias —dice Clef al ver el pastel cubierto de crema y fresas en el centro de la mesa. También habían llevado otros dulces y preparado té para acompañarlo.

—Umi se levantó temprano para cocinar todo esto. —dice Hikaru.

—Se ve delicioso. —dice Clef, quien estaba al lado de Umi. La joven apenas puede contener su nerviosismo mientras corta las porciones, entregándole el primer pedazo con una gran fresa a Clef.

—También me ayudaron las chicas. —murmura Umi sonrojada mientras Clef mira el pastel con aprobación.

—No seas tan modesta, el crédito es todo tuyo. —dice Fuu con una sonrisa.

Los cinco (excepto Umi quien irónicamente no comía dulces) habían degustado el postre y varios habían quedado con ganas de repetir incluso antes de terminar su parte.

—¿Como te sientes ahora? —pregunta Umi a Clef.

—Después de este pastel, mucho mejor. -dice elogiándole y Umi intenta no parecer abochornada por su sonrisa y más en frente de los demás.

—Hablo en serio.

—Ya no me siento debilitado si a eso te refieres. El médico no halló nada extraño pero recomendó que no me excediera trabajando.

—Miyazaki debió sentirse un poco culpable ya que te vino a visitar. —dice Ferio terminando su porción y preguntando si habría más pastel. Clef, por supuesto le advierte que el resto del pastel le pertenece.

—Miyazaki... —murmura Fuu recordando el nombre que su padre había mencionado. —¿Así es como se llama tu jefe?

—Protector de los desvalidos y de los que no tienen fondos para proyectos raros, ¿no es así, Clef? -dice Ferio sarcástico.

—Ferio, por favor. -dice Clef antes de devorar otro pedazo de pastel.

—Vamos, es casi como el tipo gordo ese que entrega regalos en navidad...¿Santa Claus?

Hikaru y Umi se rieron, pero Fuu parecía absorta en sus pensamientos.

—Kenji Miyazaki nos ayudó así que le debemos un mínimo de respeto, Ferio. -le regaña Clef luego de limpiarse la boca.

—Por supuesto, no lo niego. Pero a veces tanta amabilidad...

—Dices que financia proyectos raros. ¿A que te refieres? —inquiere Fuu.

Ferio se encoge de hombros. —Cuéntales tu, Clef.

Clef le lanza una mirada de reproche a Ferio.

—Kenji Miyazaki está interesado en invertir en proyectos y todo aquello. Últimamente anda enfocado en un proyecto de generación de energía.

—¡Eso era lo que estaba discutiendo con papá! —exclama Umi recordando su visita a su casa.

—Si. Miyazaki reconoce que solo no lo podría financiar por completo, es por eso que busca ayuda del gobierno para la fase dos. Es una serie de generadores de energía autosuficiente que podría proveer a toda la zona de Tokio y sus alrededores en su primera fase. Proyecto Cronos.

—¿Se llama Cronos? -exclama Fuu.

—Si, ¿por qué?

—Anoche encontré un extraño dibujo en el cuarto de estudio de mi padre. Será mejor que lo vean.

Clef recibió la fotografía en su móvil. Por un largo rato se quedó mirándola con estupor. Ferio y Lantis tenían la misma expresión de desconcierto.

—¿Dices que esto estaba entre las cosas de tu padre? -pregunta Ferio.

Fuu asintió. Hikaru y Umi aguardaban expectantes.

—Es el mismo círculo mágico que nos permitió cruzar las dimensiones y llegar hasta aquí. -dijo Clef.

Por un momento todos quedaron en silencio.

—Dijiste que Cefiro y la Tierra estaban conectados hace mucho tiempo. —Es Fuu quien rompe el silencio.

—Eso es lo que decían algunas crónicas que logré encontrar. Mas bien, eran fragmentos de información que yacían sepultadas debajo del castillo.

—¡¿Debajo del castillo?! —dice Hikaru.

Clef suspiró. —Me pregunto si fue casualidad o no. El hecho es que luego de buscar por largo tiempo por todo Cefiro una forma de contactarles, estaba a punto de rendirme. Me había retirado de mis trabajos como maestro Mago, pero Ascot decía que en el castillo siempre tendría un sitio disponible para mí y me había solicitado estar como consejero en caso de ser necesario. Un día tuve que volver luego de un mensaje de Ascot. Había encontrado debajo del castillo, sellado con poderosos hechizos, una joya que parecía contener un gran poder mágico. Ascot intento examinar el contenido pero no le era posible. Incluso con el anillo que heredó como Maestro Mago.

—Yo tampoco pude. —interviene Lantis.

—Recuerdo que aquella joya se resistió a un variedad de hechizos. -explica Clef. —Por días y noches estudié esa cosa al punto de casi enloquecer. Ascot tenia su teoría de que quizás debía ser destruida pero yo le disuadí al punto de que incluso el se preocupó por mi estado mental. Quizás podía servirnos de algo, fue mi argumento. Pero la verdad es que estar en eso me distraía...— Clef parece entristecido.—...Un poco egoísta de mi parte.

—Vamos, Clef. No seas tan duro contigo mismo. —dice Ferio, en un intento de animarle. —Te debemos el estar aquí, ¿recuerdas? Creo que todos estarán de acuerdo conmigo.

Clef sonríe y mira a Umi quien le devuelve el gesto con un poco de timidez. —Quiero pensar que romper las reglas a veces es necesario. Al final, logré ver el contenido. Parte del mismo estaba... ¿como lo dirían ustedes? ¿Encriptado?

—Ya estás hablando como Fuu. -sonríe Umi y Clef parece contento con su progreso en entender la ciencia del mundo místico.

—En Cefiro, había una costumbre de guardar información de alta importancia, en pequeñas joyas hechas de algún material con carga mágica. — explica Clef.—Por lo general son recuerdos, escenas reproducidas a partir de las emociones o pensamientos que logra evocar en la persona que crea el conjuro. Mensajes, decretos o piezas de alto valor eran guardadas en pequeñas piedras, a menudo atesoradas como reliquias. Dependiendo de la habilidad del mago duraban más o menos tiempo, incluso cientos de años. Mi padre solía hacer esos conjuros... —dice Clef con cierta nostalgia. —Sin embargo al llegar el Pilar, mucho de eso dejó de hacerse.

—¿Pero por qué? —pregunta Hikaru.

—Si bien es cierto que a nadie le interesaba la historia de Cefiro antes del Pilar... —dice Clef— A todo aquel que buscara información era investigado. Eran casos muy raros.

—Cefiro era protegido por Esmeralda, incluso de sus propios habitantes. —Dice Lantis. —Esmeralda debía tener sus razones para limitar esas cosas.

Hikaru apenas podía imaginarse a los guardias reales vigilando a un mago que se pasara de los límites que podía tener en cuanto a conocimiento. Cefiro bajo el cuidado de la Princesa Esmeralda era casi como el paraíso, lleno de paz y armonía pero mantener a todos contentos y protegidos debía incluir bastante trabajo y no era simplemente rezar. En parte, Esmeralda influenciaba a sus habitantes hacia ciertos estados de ánimo e incluso a ciertas formas de pensar.

—En nuestro mundo eso se consideraría... controversial. —dice Fuu

—Tal vez era un tabú. Aunque Esmeralda era la que controlaba Cefiro así que ella dictaba las reglas. —dice Umi.

Clef asintió. —Si. El pilar mismo era uno de esos temas. Otro era el uso indebido de la magia. Esmeralda aunque pacíficamente, se esforzaba al máximo en detener a todo aquel que estuviese siquiera tentado a usar la magia incorrectamente.

—Por eso es que ella mantenía a Cefiro aislado del resto de planetas. —dice Lantis.—Quizás hasta ella misma se sentía culpable por todo lo que debía hacer y el estar cerca de mi hermano acrecentó su tristeza.

—Debió de sentirse sola. —dice Hikaru.

—De cualquier forma...—dice Clef— el punto es que en aquella joya se almacenaban recuerdos que estaban nublados. No se lograba ver más que una densa capa de humo.

—Una forma mágica de encriptación. —dice Fuu fascinada por el tema.

—Entre los pocos recuerdos que alcancé a ver, estaba un mapa colgado de la pared de lo que debía ser la biblioteca de algún mago. Indicaba cómo llegar al centro del planeta en donde estaba un círculo mágico. Y debajo, estaba según ese mapa, el Mundo Místico.

Clef tomó un sorbo de su té mientras las tres guerreras mágicas prestaban atención. —Era la oportunidad que yo... que todos estábamos buscando. Le dije a Ascot pero él se rehusó. Sabía que se rehusaría pero era mi deber notificarle, de pedirle permiso al Maestro Mago.

—Ascot sabía que igual irías a intentarlo. —dice Ferio con una sonrisa.— Y por eso nos dijiste a Lantis y a mi.

—¿Que sucedió entonces? —Hikaru pregunta impaciente.

Clef exhaló un suspiro. —Cruzamos el portal y llegamos aquí...

—Clef y yo perdimos nuestra magia. Todas nuestras armas u objetos.—dice Lantis al ver a Clef dudar— Incluida la joya que había servido como mapa. Y no teníamos las mas mínima idea de cómo seguir.

—Un resplandor brillante. —dice Ferio.— Sólo eso.

—Aparecimos justo como ustedes lo hicieron en Cefiro. —dice Clef— En medio del cielo. Imagino que Lantis y Ferio estaban un poco inconscientes para siquiera gritar, pero logre conjurar un hechizo de gravedad para evitar que nos matáramos. Una pena que aquí no existiera alguien con un pez volador para recibirnos.

—Entonces... —murmura Umi.—

—No se lo que pasó luego de invocar el hechizo...la verdad no recuerdo pero perdí todos mis poderes mágicos. Además de un par de costillas rotas. Es como si fuera un castigo.

-¿Castigo? -dice Umi.

—Acaso...¿está prohibido...? —Hikaru pregunta preocupada.

—Aparentemente... sí. —dice Clef.—Creo que por eso estaba sellado.

—Quizás Esmeralda o algún Pilar previo había visto lo que contenía. Quizás no lo pudo destruir y lo enterró en el lugar mas protegido del planeta, el Castillo de Cefiro. —Fuu comenta pensativa. —¿Crees que alguien...de este mundo pueda ver su contenido?

Clef parecía no haber contemplado esa posibilidad. —Lo dudo. No se si desapareció en el portal o aquí.

Todos le miraban y el sintió la presión de sus miradas.

—No puedes descartar esa posibilidad.— Es Lantis quien habla ahora.— Si existen las Legendarias Guerreras también podrían haber otras personas como ellas.

—La leyenda...

—Tienes que admitir que hay cosas que no sabemos. —dice Lantis— ya sea porque al Pilar le pareció que no debíamos saberlas o porque nadie se molestó en escribirlas.

Todos se quedaron en un tenso silencio mientras Lantis se acercaba a la ventana. Afuera empezaba a nevar.

—¿que haremos...? — dice Umi— ¿si alguien llega a encontrar la joya y ver su contenido?

Clef tenía la mirada perdida en la taza vacía de té. —No lo sé.

Hikaru estaba a punto de decir algo más pero un mensaje en su móvil le interrumpió. Lantis se volteó a mirarle mientras los demás parecían algo distraídos con todo el asunto que habían discutido. Hikaru miró a Lantis y éste supo que se trataba de algo urgente.

—Debo irme. —anuncia Hikaru.

—¿Pasa algo? —pregunta Fuu preocupada

—Es... mi hermano, Satoru... Ya saben cómo es. —Hikaru intenta parecer calmada mientras corre a tomar su abrigo.

—Hikaru...—Umi iba a decir algo pero al ver a Hikaru en semejante apuro, desistió.

—Iré contigo. —dice Lantis apresurándose en colocarse su chaqueta e ir a la puerta.

—Lamento irme tan pronto. El pastel estuvo delicioso, Umi. Espero que estés bien, Clef. Y ustedes también. ¡Hablaremos luego, Buenas noches! —dice Hikaru con cierta prisa al tiempo que Lantis abría y cerraba la puerta, marchándose con ella.

Continuará.…


Nota:

¡Sorpresa! ¿a que no se esperaban actualización? (yo tampoco XD) ¿Que les pareció el episodio?

(Yo quiero un pastel como el que hizo Umi. T T)

Gracias por sus comentarios y por leer.

Hasta pronto!