Hello! Espero que hayan pasado unas buenas fiestas y buen comienzo de este nuevo año. n.n
Aquí vengo yo con una nueva conti de este fanfic. Lo bueno es que no me tardé tanto como la última vez... xD
Espero que les guste en verdad, me costó mucho escribirla ya que las ideas no querían venir a mi...
Gracias por leer y tomarse el tiempo de comentar. En verdad que me alegra saber que les gusta.
Kisses, y aquí la conti n.n:
Capítulo 12
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-Por tercera vez, Naruto – le dijo siguiendo su camino sin siquiera mirarlo. –, la respuesta es no.
El rubio infló los cachetes en respuesta, era inútil convencer a ese sujeto. Continuó caminando a su lado en su camino hacia la plaza que utilizaban como "hogar", estaban a unas cuadras de su destino. El rubio cruzó sus brazos por delante de su pecho y lanzó un suspiró que desinfló sus cachetes. Miró de reojo al moreno que seguía avanzando con expresión seria y le sacó la lengua, acto que terminó haciéndolo parar bruscamente cuando su acompañante detuvo el paso para mirarlo con una ceja alzada.
-¿Ahora actúas como un niño? – le preguntó, ahora cruzando él los brazos. – Podrías hacer algo más ofensivo, de todos modos no funcionará.
-No actúo como un niño. – le recriminó mirando hacia otro lado, mostrando que estaba ofendido. – Sólo intento convencerte de que aceptes aquello.
-Sabes perfectamente que no lo haré. – contestó Sasuke y comenzó a andar de nuevo. El joven rubio volvió a verlo cuando lo escuchó alejarse, así que emprendió la marcha rápido para alcanzarlo. Lo llamaba a los gritos, suplicándole que aceptara. La gente que pasaba se los quedaba observando. – Cállate. – le dijo al ver que el público también murmuraba.
-¡Vamos, Sasuke! ¡Acepta el papel en la obra! ¡Quiero ganar el festival! – seguía insistiendo su aprendiz incesablemente, haciendo caso omiso al lugar por donde iban. – ¡Vamos, todos cuentan contigo! ¡Por fav…! –
-¡Ya cállate! – le gritó Sasuke deteniéndose y mirándolo de frente. El rubio se quedó mudo por unos segundos, pero luego sonrió ampliamente. – ¿Y ahora que te sucede?
-Nada. – contestó sin borrar aquella sonrisa que ya empezaba a irritarle. Vio entonces como él por detrás de él, y, como antes de pasarle por al lado, le guiñó un ojo. – ¡Chicas! ¿Cómo se encuentran? – escuchó a sus espaldas. ¿Y ahora a quien le hablaba? ¿Podría ser que estuviera…? Sacudió la cabeza en manera de que sus ideas se acomodasen. Era imposible que ellas los estuvieran siguiendo. Y mucho menos ella que se había quedado después de clase haciendo unas cosas en la biblioteca…– Tengo algo que proponerles. ¿Ven a mi amigo? Ese que está allí, el moreno.
La voz de Naruto seguía fluyendo a sus espaldas, dando a conocer que estaba hablando con gente desconocida.
¿Por qué se había ido? Tenían que ir hacia el parque… Se quedó pensativo un momento. Él no tenía porque ir junto a Naruto, después de todo aquel muchacho era lo suficientemente grande como para caminar solo por las calles. Perfecto, aprovecharía la oportunidad que se le estaba otorgando y lo dejaría ahí, solo, hablando con quien lo estaba haciendo. Un poco de paz y tranquilidad le vendrían bien.
Comenzó a caminar nuevamente, pero como si fuera poco, la frase que escuchó proveniente de Naruto le hizo detenerse.
-Será el protagonista de nuestra obra escolar. ¿Les gustaría venir a verlo?
Giró abruptamente para penetrarle con la mirada. ¿Qué estaba diciendo el imbécil ese?
Más vale que retires lo dicho, Uzumaki. Le dijo mentalmente, a lo que el rubio respondió con esa típica sonrisa que definitivamente ya no toleraba.
Las dos muchachas con las que estaba hablando lo miraban ruborizadas mientras sonreían tímidamente. De un momento a otro, ambas se miraron para luego asentir y darle un "sí" como respuesta a quien les acompañaba. Naruto sonrió y se despidió de ellas para acercarse a Sasuke.
-Recuerden avisarle a demás personas, será genial. – alzó la voz para que lo escucharan a la distancia mientras les saludaba sacudiendo un brazo por sobre su cabeza. – Ya saben la dirección y el día. Adiós.
Sasuke hervía por dentro. Tenía ganas de asesinar al muchacho, algo un poco difícil ya que era igual de inmortal que él. Y además, si se metía con él, el Señor podría enojarse por la pelea de sus subordinados. Y no sólo eso, también podrían haber consecuencias fatales, ya que la última vez que sucedió algo así los involucrados fueron desterrados de sus obligaciones y sus almas lanzadas a la hoguera de las almas a destiempo.
Pensó en las consecuencias, así que respiró profundo. No estaba tranquilo pero no lo demostraría, así que siguió su marcha, evitando escuchar las risas por parte de Naruto. No le diría nada, no escucharía nada, no aceptaría nada. Las idioteces que los demás hacían no le incumbían, sólo las debía pasar por alto. Él sólo seguiría su camino, debilitando el alma de la Hyuuga para de una vez por todas despojársela y volver al lugar a donde pertenecía. Lejos de todo…
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-¿Aceptarás el papel protagónico? – preguntó Ino con sorpresa en su rostro. Habían estado ordenando sus libros antes de irse por lo que se atrasaron un poco a la salida de clases. Ahora se encontraban en la biblioteca, buscando una mesa para sentarse y tranquilas realizar algunas tareas.
Hinata se ruborizó ante la reacción de su amiga. Asintió con lentitud, viendo como a su amiga ahora se le caía por poco la mandíbula de la impresión.
-¡Hinata! – un chistido por parte de la bibliotecaria que estaba a un poco de distancia le hizo saber que debía hablar más bajo. Se acercó más a su amiga para que sólo ella escuchara. – ¿En serio? Me es algo difícil de comprender.
-N-no lo hago por mí. – contestó Hinata cuando depositó sus cosas arriba de una mesa. Cuando se sentó en la silla, continuó. – M-mi hermana se enteró, no sé cómo… Me llamó en la hora d-del almuerzo.
-Pero tú no querías participar. Me lo dijiste. – le habló la rubia sentándose frente a ella.
-N-no, pero mi hermana quiere verme – le dijo apoyando ambos codos sobre la mesa para así acunar entre sus manos su cabeza. – N-no pude negarme.
-Ay, Hinata… Pero tú no quieres…– volvió a repetir, compadeciéndose de su amiga. – Además, sabes con quien quieren que sea tu protagonista. – la morena se ruborizó automáticamente al escucharla. La vio bajar la vista y, tras eso, observar de reojo la pulsera que llevaba alrededor de su muñeca. – Esa reacción… Hinata Hyuuga… ¿Puede ser que te guste…?
-¡N-no! – habló rápidamente la aludida, sintiéndose observada con reproche por la bibliotecaria al haber elevado la voz. – No es por eso, Ino. E-en serio.
-¿Y entonces?
-Es que…– siguió observando su pulsera. – P-presiento que con él t-todos estarán pendiente… y-y haré todo mal. – Continuó observándola, encontrando algo parecido a frustración en el rostro níveo. – N-no…– suspiró con resignación –…N-no quiero defraudar a nadie.
A Ino las palabras de la joven la conmovieron. Cuando Hinata hablaba así era porque se sentía desdichada, no quería que su amiga se sintiera así. No le gustaba verla triste y sin esperanzas. Hinata era todo para ella, como una hermana menor que quería proteger. Ella y Naruto eran sus compañeros del alma, por eso es que siempre quería que estuvieran sonrientes, porque se merecían estar contentos.
Esa muchacha frente a ella, la misma que conocía desde hace más de diez años, no defraudaría a nadie… No, porque ella lo impediría.
-No te preocupes. – la alentó su amiga con una sonrisa. Estiró el brazo para acariciar una de las manos de su amiga, quien elevó la vista. – Tu amiga Ino está aquí para ayudarte. Serás aplaudida el triple que ese amargado del Uchiha.
Hinata la acompañó sonriendo. Luego, sacaron los libros y cuadernos para ponerse a trabajar, pero algo no pasó desapercibido para Ino: los segundos que su amiga quedó pensativa y observó furtivamente aquel objeto.
Claro que no, a Ino Yamanaka nada se le escapaba.
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-No puedo creer que esto esté sucediendo. – dijo por lo bajo cuando Hinata le dio permiso para entrar a su casa.
Sí, había sucedido: Sasuke Uchiha era el protagonista oficial para la obra escolar.
¿Cómo había terminado en eso? Cierto, cuando su compañera había anunciado esa misma mañana que haría el papel que le ofrecieron y le sonrió tímidamente a él. No había sido por nada raro que él hubiera aceptado, sino que lo que había dicho Naruto le hizo tomar partido.
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-¿Está tomando confianza en ti, Sasuke? – le había preguntado extrañado. – ¿Por eso acepta?
Confianza. Esa palabra catapultó su determinación, eso significaba que no estaba haciendo tan mal su trabajo.
Por un momento pensó que Naruto lo decía como una treta barata para que aceptara lo que le había estado rogando todo el día y noche anterior, pero se había equivocado. La expresión que había inundado el rostro del aprendiz daba a entender que estaba preocupado. Por lo visto estaba cayendo en la cuenta de cómo se hace un trabajo, como un alma comienza a debilitarse hasta ya no haber posibilidades de salvación, sólo perdición. A Sasuke le quedaban ocho meses y hasta el momento había creído que no había señales de progreso. Pero las había, y esa sonrisa que ella le había dado era la prueba clara.
Por dentro se debatió unos segundos entre si aceptar o no. Era claro que el noventa por ciento de su ser clamaba a gritos que era imposible ceder a hacer tal estupidez, algo que no iba con su imagen ni personalidad. Pero luego de todo estaba ese diez por ciento restante que le decía "No seas idiota, es tu única y quizás última oportunidad".
Cuando se decidió, sintiendo como aquella situación se la cargaría como una cruz durante toda su eternidad, no hizo nada para demostrarlo a los demás, ni siquiera a Hinata. Él sólo se sentó en su banco a la espera de los demás compañeros, quienes seguirían hablando del festival. La muchacha, según pudo observar de soslayo, bajó su cabeza para ocultar sus ojos, pero él supo que esas perlas miraban detenidamente el objeto en su muñeca. Segundos después la sintió sentarse a su lado, y escuchó como le decía a Naruto que no se preocupara, que no era nada malo lo que sucedía.
Sasuke hizo oídos sordos a los gritos del rubio mientras se concentraba en la puerta. Los alumnos ingresaban, primero una muchacha de negros cabellos cortos, luego un chico, tercero… esa persona que esperaba.
-Oye. – llamó a quien apenas había pasado la puerta y se detenía en seco para mirarlo. Sentía el miedo salir de sus poros. – Acércate.
Quien no sabía si hacerle caso o no era la misma persona que lo había apuntado en la pizarra el día anterior. Lo vio dudar un momento y dar miradas a más de una persona, cuando la quinta persona que consultó en silencio le respondió con un asentimiento de cabeza, tragó fuerte y comenzó su marcha. Se acercó despacio, pero llegó.
-¿S-sí? – le preguntó apretando fuertemente el bolsillo de su pantalón escolar.
-¿Ya tienen el libreto hecho?
La pregunta que había salido de la boca del Uchiha ocasionó repentinos murmullos en el aula, además de una inquietud en su compañera de al lado. El muchacho consultado respondió afirmativamente mientras una gota de sudor caía sobre su frente.
Sasuke frunció el ceño, ¿Por qué se ponía así? ¿Qué concepto tenían de él para que le temieran?
-¿Lo tienen aquí? – volvió a preguntar y a obtener otra afirmación. Entonces ocurrió lo que dejó a todos sin aliento: Sasuke Uchiha estiró su brazo en señal de que le dieran aquello.
Nadie podía creerlo… ¿Sasuke Uchiha aceptaba el papel protagónico?
Se maldijo por dentro, él tampoco se lo esperaba pero si no lo hacía la única oportunidad se le escurriría de las manos.
Si una persona viaja perdida en medio del desierto y está a punto de morir de deshidratación, al encontrar un oasis, ¿Se inclinaría a la opción de aprovecharlo o seguiría camino en busca de una salida definitiva de aquel lugar?
La respuesta era fácil, y Sasuke… era el hombre más sediento del mundo…
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Y ahora se encontraban allí, entrando en la casa de la muchacha para comenzar a leer el libreto de la obra…
Esa mañana, el joven al que había interrogado sólo había llevado uno y sin terminar. Según él faltaba la escena final que aún estaba en proceso porque los escritores no se había puesto de acuerdo en que lugar ocurriría el final.
Ni Sasuke ni Hinata sabía de qué se trataba la historia, sólo conocían el título, algo demasiado meloso para él. Tanto que debió guardarse las ganas de vomitar cuando lo oyó: "Entre el amor y la muerte".
-V-vayamos a la biblioteca.
La voz de Hinata se hizo escuchar suave en el recibidor de la entrada. Decidió verla de lleno para asentir y comenzar el trayecto. Recorrieron lentamente el camino hacia el lugar, sin hablar, sólo en compañía del sonido de sus pasos. Cuando llegaron, ella abrió la puerta para que pasara.
Una vez sentados alrededor de la mesa, uno al lado del otro para compartir el libreto, comenzaron con el trabajo.
-Q-quiero disculparme. – dijo Hinata cuando él iba a comenzar a leer la primera línea. La miró confuso ante el repentino comentario.
-No has hecho nada malo. – le contestó seriamente. En eso, una sensación incómoda asaltó su mente. – Espera – cerró el cuaderno y espero a que ella le mirara –, ¿Te disculpas por haberme metido en esto? – el rojo que se adueñó de su rostro confirmaba que se sentía incómoda con la interrogación, le oyó disculparse por eso, y a su vez a negar. – ¿Entonces?
-Y-yo...– dejó de verlo y dirigió su mirada hacia la mesa. Suspiró profundamente y comenzó a dibujar círculos sobre la madera. –…T-temo hacerte quedar mal… es que, a-actuar frente a tantas personas… m-me da miedo.
¿Por qué lo haces entonces?, se preguntó él mentalmente sin dejar de observarla. No tenía sentido hacer algo que no gustaba, porque estaba seguro que eso no le gustaba a ella. En eso, ambas manos femeninas se formaron en un puño, antes de que su cabeza se elevara y lo mirara con una pequeña sonrisa.
-P-pero estoy t-trabajando en eso. Ino me está ayudando.
¿Ayudar a no temer algo? Eso se oía raro, nunca hubiera pensado que una persona se dispusiera a hacer eso, y mucho menos ella con la ayuda de su amiga.
La expresión de impaciencia que denotaba su rostro le dio a entender que esperaba escuchar algo en respuesta.
-Mientras sea bueno para ti…– al oírlo una sonrisa un poco más extensa se adueñó de sus labios. Bueno, por lo visto era lo que buscaba. Él no hubiera sabido que decir pero lo primero que se le ocurrió sirvió de algo. – Deberíamos volver con esto. – continuó elevando el libreto, era mejor terminar con lo que habían empezado, y de paso cambiar de tema.
La muchacha asintió con lentitud, como si estuviera pensando en algo. Un mechón de su azulado cabello cayó hacia delante con el movimiento, situación que no pasó desapercibida para el Shinigami. Aún así, se dispuso a empezar a leer, pero a algo dentro suyo le molestaba ese mechón de cabello…
-Comenzaré a leer. – informó a su compañera, de soslayo percibió que ella movió otra vez su cabeza, como esperando atenta a que hiciera lo dicho. El mechón azulado seguía ahí, esta vez impidiendo ver una parte de su rostro. – Tsk, es molesto. – pensó en su mente. – Me siento ignorado. – sin dejar de verla dio vuelta la primera página, la cual sólo llevaba impreso en su blancura el título de la obra. – Acto primero…– comenzó, no leyendo directamente porque seguía mirando el molesto cabello. – Tsk, molesto. – volvió a repetir con otro chasqueo de lengua, ésta vez en voz alta. No podía concentrarse en leer por culpa de un maldito mechón azulado. Qué situación más estúpida… Cerró el libro y lo apoyó con ruido sobre la mesa, causando sobresalto en la fémina a su lado. Se llevó una mano a su frente para así masajear con sus dedos la misma. Sintió como era observado, pero no le importó. Abrió los ojos, que había cerrado antes de cerrar el libreto, y miró de lleno a su compañera. No esperó a que ella formulara interrogante alguno para actuar. Tomó entre sus dedos aquello que le molestaba, lo sostuvo unos momentos mientras observaba como los colores en el rostro femenino cambiaban. Ahora que lo pensaba, eso que estaba haciendo era algo brusco, y más al hacerlo en silencio, sin dar a conocer que era lo que sucedía. Finalmente habló – Esto…– comenzó por decir, moviendo un poco el cabello que tomaba para que ella comprendiera. –… Me molesta. Y no sé por qué – completó la frase en su mente.
Realmente no sabía porqué se hacía tanto problema por algo tan insignificante. Ella tenía que escuchar, no ver… Y aún así, con esa obstrucción, podía ver igual las letras de lo que leerían.
Y entonces entendió, así se sentía ignorado. Sí, en definitiva era eso. Mientras que tenía que ser él quien leyera algo que no quería parecería que estaría diciendo las cosas al aire.
Sus potentes oídos captaron un acelerado latido, y sus sentidos extrasensoriales, nerviosismo. Fue en ese entonces que se percató que aún no soltaba lo que los unía, y que esas cosas que percibía venían de la Hyuuga. Decidió acabar con todo eso, estaba haciendo el ridículo y por algo seguramente insignificante para ella. Colocó el mechón de cabello detrás de su oreja, separándose al fin, sintiendo como ella volvía a la normalidad.
Y otra cosa vino a su mente: podría malinterpretar lo sucedido. Y no la culpaba, había bastantes cosas que podía encontrarle otro sentido. Lo ocurrido en la feria, las veces que se encontraban en la azotea, su impulso de tocarle el rostro en la clase… Recordó su accionar y pensamientos del día anterior en la terraza, pensando que ella lucía mejor con el cabello recogido, y ni hablar de la forma en que se había acercado para hablarle al oído.
Todo eso había sido algo sin sentido para un Shinigami. Entonces llegó a una conclusión, aquella que había pensado el día anterior: Definitivamente el aire puro que poseía este mundo le estaba haciendo mal…
-No creas que…– comenzó a decir, pero se detuvo. ¿Qué no creyera que esas cosas podían ser por algo? Ya bastante estaría pensando ella. – Me molestaba. Me sentía ignorado. – Sí, terminó por decir aquello, después de todo, era la verdad.
-Y-yo…– le vio articular, los colores en su rostro volvían a la normalidad. – Yo… L-lo siento si se vio así. – una expresión de preocupación la acompañaba. – E-estaba escuchando… Lo siento.
-De acuerdo. – dio el tema por terminado y se acomodó en su asiento para de una vez por todos terminar con lo que habían ido a hacer. Volvió a tomar el libro y lo abrió, pero otra vez no pudo comenzar a leerlo al escuchar un chirrido de la puerta, frente a él. Elevó la vista, la puerta se encontraba entreabierta, con una cabeza asomada, mirando expectante. ¿Desde hace cuánto que esa muchacha estaba observando? Sabía quien era ya que antes de iniciar su misión se le había dado información de su víctima, y entre las imágenes se encontraba la de la espectadora: Hanabi Hyuuga, catorce años recientemente adquiridos; hermana. – ¿Tú, quién eres? – preguntó igual, debía mantener la apariencia, así que "no la conocía".
Hinata miró en su dirección y se sorprendió, mostrando luego una sonrisa.
-Hanabi. – la llamó, se levantó de su asiento para ir en su búsqueda. Al llegar, abrió del todo la puerta y saludó a su hermana. Tras un pequeño abrazo que se dieron, miró al moreno, que no se había movido de su asiento. – E-ella es mi hermana menor, Hanabi Hyuuga. Hanabi – apoyó una mano sobre el hombro de la menor para que la mirase. –, él es S-sasuke Uchiha, m-mi compañero de clases.
La pequeña miró al chico y no dijo nada, más bien, ninguno de los tres omitió palabra alguna por una pequeña porción de tiempo. La mirada perlada que poseía la pequeña, igual a la de su hermana pero un poco diferente, penetraba al único hombre de la habitación. Sasuke sintió como Hinata se comenzaba a sentir nerviosa, pero en eso la voz de la pequeña rompió la tensión del ambiente.
-¿Eres el novio de mi hermana?
Los ojos de la mayor se abrieron como platos ante la pregunta que su hermana dio sin rodeos. Por su parte, Sasuke no se alteró, sólo frunció el ceño ante tal incoherencia que había escuchado. La niña volteó la cabeza rápidamente hacia su hermana, haciendo que sus cabellos castaños volaran con el movimiento. La fragancia que ellos desprendían llegó a Sasuke, olían a flores, y junto a eso, se sentía la seguridad que emergía de la dueña.
-¿Es tu novio, hermana? – preguntó nuevamente ella, llamando la atención del muchacho al aparecer en ella una pequeña sonrisa. Hinata, por su parte, comenzaba a adquirir un color rojo en todo su rostro. Vio como abrió su boca para responderle, pero de la misma no salía nada. – Entiendo. – dijo la morena.
Hanabi se apartó un poco, y con una disculpa salió de la habitación, dejándolos en un ambiente algo extraño. Hinata respiró profundamente y volteó a verlo, mostrando una sonrisa nerviosa.
-L-lo siento. – se disculpó, juntando ambas manos por delante de su azulada falda escolar. – L-luego le explicaré.
Más le valía explicarle, no podía quedarse etiquetado como algo que no era, y encima con su víctima. Se masajeó la frente y lo dejó pasar por alto, seguramente no tenía que preocuparse por nada. La niña entendería la verdad, y listo. En eso vio el libreto, recordando el porqué estaba allí. De acuerdo, era momento de seguir. Enfocó su mirada en la chica, y al decirle que no importaba lo de su hermana – claro que de forma amable – le incitó a que continuaran. Con un asentimiento de cabeza ella volvió a su asiento, y ésta vez se mostraba que estaba por escuchar atenta. Estaban muy juntos…
Fue en el momento en el que él abrió el objeto que una luz y un ruido los interrumpió. Vio el lugar de donde había venido aquello, y ahí estaba nuevamente la niña esa, con algo en su mano.
-Ha-hanabi. – le dijo su hermana alterada. – ¿Q-qué haces?
La aludida observaba algo en el objeto que tenía con una sonrisa de satisfacción. Luego de tocar algo de eso, los miró.
-¿Quieres que les saque otra foto? – la sonrisa que estaba depositada en sus labios no se borraba, parecía imposible que fuera la misma niña que al verlo por primera vez sólo permanecía seria. – Ésta será mía. – dijo volteando lo de su mano para mostrar lo que había en su parte posterior, con su vista, Sasuke pudo observar como era una imagen de ellos dos, haciendo lo de hace unos momentos. ¿Cómo se llamaba eso que ella tenía? Recordaba haber tenido hace unos años una misión con un hombre que usaba esa cosa para trabajar, esa que al presionar un botón desprendía una luz y ruido… ¿Cuál era el nombre…? Eso que captaba el momento… ¡Cámara digital! Sí, eso era. Pero, ¿Por qué ella lo había usado con ellos? – ¿Quieren o no? – habló de nuevo la menor.
-¿Para que querríamos una? – preguntó sereno Sasuke. No estaba de humor para que los estuvieran interrumpiendo. Ella sonrió, alternando la mirada entre él y su hermana, que la miraba sorprendida.
-Porque ésta – sacudió la cámara contenta. –, es mía. Es la que mostraré a mis amigas. ¡Seré la envidia de la clase! – chilló emocionada.
-¿Envidia? – preguntó Sasuke un poco divertido, esa niña estaba loca. No se parecía en nada a la Hyuuga mayor.
-Sí. – contestó acercándose a la mesa para sentarse frente a ellos. – Porque tengo un cuñado sexy, además de dueño de un aura oscura.
Lo que le faltaba, que una niña de catorce años lo llamara sexy. Otra carga más… En eso cayó en la cuenta cuando rememoró esa palabra, ¿Acaso lo había llamado "cuñado"?
Miró a su compañera de al lado, otra vez teñida en rojo. ¿Es que no se le acababan los sonrojos?
Chasqueó la lengua molesto, ésta situación ya se le estaba yendo de las manos. Debió haber dejado ese mechón de cabello donde estaba, así no se hubiera desencadenado esto… Ahora no estaba divertido.
-Ha-hanabi. – finalmente accedió Hinata a intervenir. La morena la miró expectante. – S-sasuke no es mi n-novio. – llevando una mano en forma de puño a su corazón, continuó. – S-sólo somos amigos. Él ha venido p-porque debemos hacer algo. N-no malinterpretes las cosas, p-por favor.
-Yo no malinterpreto nada, Hinata. – le habló ella, ahora seria. – Si son sólo amigos – dirigió su mirada hacia el moreno. – ¿Por qué la estabas mirando así de cerca? ¡Querías comértela! – le acusó señalándolo con su dedo índice acusadoramente.
¿Comérsela? Sí, esa chica estaba loca. Lo único que había hecho era ver molesto un mechón de cabello, no tirarse encima de la dueña.
De acuerdo, no estaba para andar tratando con una niña, quería irse de ahí cuanto antes.
-Piensa lo que quieras, ahora vete. – le dijo serio, cuando se disponía a tomar el libreto otras manos fueron más rápidas. – Oye, dame eso y vete – le dijo a la ladrona.
-¿Qué es esto? – preguntó Hanabi abriendo lo arrebatado. – ¡Hermana! ¿Es la obra de la cual me contaste que participarías? – su voz se tornó alegre, mostrando emoción. Cuando la mayor asintió con una sonrisa tímida, la moreno comenzó a leer. – Vaya.
El entrecejo de la niña se arrugó a medida que iba leyendo las líneas en el papel. Mientras ella seguía en lo suyo, Sasuke miró de reojo a su compañera, se encontraba igual que la menor, sin dudas ese "Vaya" le había intrigado. Bueno, a cualquiera haría entrar en duda esa palabra, porque él no era la excepción. ¿Acaso era algo ridículo lo que le tenían preparado para aquella obra? La misma que todavía no había empezado y ya quería tirar por la borda…
El ruido de páginas moverse le hicieron enfocarse nuevamente en la pequeña, estaba concentrada. Rápidamente la vio correr las páginas hasta la última, en donde su rostro mostró desconformidad. En eso, ella levantó la vista, y con una mirada acusadora se dirigió a él:
-¿Dónde está el final? – preguntó inquisidoramente.
¿Por qué le preguntaba a él? Mientras que se había metido entre ellos para estorbarlos ahora lo acusaba de algo insignificante.
Al no recibir respuesta del aludido, volteó el rostro hacia su hermana, y haciendo un pequeño pero notorio ademán de tristeza volvió a repetir la pregunta, pero con menos intensidad.
-A-aún no está terminado, Hanabi. – respondió Hinata un poco confundida con el reaccionar de su hermana menor. En eso, una lágrima se asomó por el lagrimar derecho de la pequeña, a lo que la mayor reaccionó preocupada. Tomó las manos de Hanabi y se las frotó suavemente. – ¿Q-qué sucede? ¿T-te… te sientes mal?
-No. – negó moviendo su cabeza junto a su respuesta. Cuando se detuvo, miró a Sasuke, y luego otra vez a Hinata. Cuando respiró profundamente, liberó una de sus manos para secarse la lágrima que estaba por caer. – Es que… Aún no está terminado y él…– señaló el libreto que había quedado abierto a la mitad. –…Tú…– alejó su atención de las hojas y apuntó a Sasuke. – Dijiste que la amabas, pero es imposible.
La niña empezó a llorar desconsoladamente, dejando atónitos a los otros dos presentes. Hinata se levantó de su asiento para así rápidamente dirigirse al lado de su hermana. Cuando llegó, la abrazó, intentando tranquilizarla. Por su parte, Sasuke revivió la frase que le había dicho:
"Dijiste que la amabas, pero es imposible."
¿Qué estaba sucediendo? Él no había dicho nada de eso. Y, a pesar de que sí era imposible un amor entre ellos dos, no podía darse el tiempo de enamorarse de su víctima. Tenía que llevarse su alma…
Se dio un golpe mental al estar pensando esa idiotez. ¿A qué venía ese razonamiento?
-Ha…Hanabi. – llamó su compañera. – T-tranquilízate. ¿Q-qué… qué te sucede? – cuando la morena la miró, comenzó a limpiarle las lágrimas con una sonrisa compasiva.
-Tú… eres su víctima… Pero… él te ama. – contestó abrazándola más fuerte. Con unos segundos de silencio, pudo escucharse como comenzaba a tranquilizarse. En eso, se separó de su hermana, respiró con fuerza, y se limpió el rastro de agua salada que quedaba en su rostro. Era una situación bastante extraña ya que se veía muy calmada, como si no hubiera sucedido nada. Volvió a tomar el libreto entre manos y lo abrazó. – Él la ama.
-Ha-hanabi…–
-Esto me está cansando. – interrumpió el moreno cruzándose de brazos. Cuando ambas mujeres lo vieron se mostró desinteresado. – Tu escena fue grandiosa, así que ya termínala. – continuó hablando, pero con demasiado sarcasmo en la voz. – No tenemos tiempo para…–
-Cállate o no te dejaré salir con mi hermana. – esta vez quien interrumpía era la menor, y con una voz demasiada seria.
Esa niña, lo estaba cansando de verdad… Encima decirle que no lo dejaría salir con… Frunció el ceño, ¿Qué estaba diciendo? ¿En realidad creía que él era el novio de la Hyuuga? Abrió la boca para responderle, pero otra persona se le adelantó.
-Ha-hanabi, detente. – la interlocutora de ojos perlados tenía la cabeza gacha, siendo su rostro escondido por sus cabellos azulados. – Él n-no es mi novio.
-Sí, sí. Como digas. – respondió restándole importancia al asunto ella. – De acuerdo, empecemos. – dijo con una sonrisa al abrir el cuaderno.
-Sí, empecemos. – habló Sasuke, quitándole de entre la manos el libreto. – Ahora puedes retirart…– su frase una vez más había sido interrumpida, pero ésta vez por la acción que realizó la menor, la misma que fue hacer lo mismo que él: apropiarse del objeto.
-Acto primero. Dos puntos…–
-¿Qué crees que está haciendo? – inquirió el moreno irritado. ¿Acaso pensaba quedarse con ellos? La situación ya estaba superando todos los límites que él podía tolerar.
-Escucha. – le habló Hanabi, viéndose para nada intimidada por él. – Mi hermana está haciendo esto por mí, así que la ayudaré. Así que ahora, cierra tu boca y te limpias los oídos para oírme a la perfección mientras les leo el libreto.
¿Enserio estaba pasando lo que él creía que sucedía? Esa niña no tenía límites, y su paciencia ya estaba a dos segundos de sucumbir. No podía dejarse hablar por una persona doscientos años menor que él. Si supiera que se estaba metiendo con alguien peligroso seguramente se haría en los pantalones de la impresión. Nadie le hablaba así a él, y quien lo hiciera, terminaría mal…
¡¿Quién se creía que era?
Una pequeña risa a su derecha lo distrajo; volteó a ver, era Hinata. Por lo visto la escena la divertía pero en realidad no era así, él podía percibir que esa risa era de nerviosismo. Las mejillas con ese rubor lo confirmaban. Y ahí entendió todo él, ella se sentía feliz de tener la ayuda de su hermana…
"Mi hermana está haciendo esto por mí, así que la ayudaré."
Era seguro que Hinata no aceptaría el papel principal en una obra escolar por determinación propia. Lo hacía por alguien en especial, por su hermana. Era algo bueno, ya que la incentivaba a hacer las cosas con más esfuerzo.
Estaba seguro que lo que haría a continuación sería algo por lo cual arrepentirse, pero eso significaba también un paso más hacia delante en su misión: Así que dejó de observar a la mayor y se enfocó en la otra muchacha.
-Continúa…
La sonrisa que se apoderó del rostro de la menor le hizo entender que era capaz de cualquier cosa, sobre todo cuando se trataba de la felicidad de su hermana. Sí, él sabía eso ya que tenía bastante información de antemano de ella. Lo que no se había percatado es que también era testadura, quizás ese detalle se le había escapado por un descuido.
-De acuerdo. – contestó alegre la niña, empezando así a leer. – Acto primero. Dos puntos. Sombra uno. Dos puntos. "¿Mandaste a llamarme, Señor?". Sobra dos, sentada en un gran trono. "Sí, tengo una nueva misión para ti". Sombra uno. "¿Cuánto tiempo me dará esta vez?". Sombra dos. "Un año". Sombra uno. "Nunca me llevó tanto extraer un alma, Señor".
El rostro de Sasuke mientras escuchaba lo que la pequeña Hyuuga leía se iba transformando con cada palabra. Esa situación se parecía a cuando él era encomendado a sus misiones, y esa que estaba escrita ahí mismo era casi exactamente igual a cuando su Señor le había anunciado de la misión que estaba realizando en esos momentos. En eso, una frase fue el baldazo de agua helada que esperaba, y el desencadenante de su furia:
"No se preocupe Señor. Soy el mejor y único Shinigami apto para esta misión."
-Detente. – demandó Sasuke conteniendo la ira en sus palabras. Cuando la niña lo miró intrigado, continuó. – ¿De qué trata la historia?
-¿No lo sabes? – preguntó ella. Con el movimiento de unas hojas se encaminó al final de la historia, mostrándoselo a él. En la parte superior de una hoja en blanco figuraba la palabra "Resumen". – Es la historia de amor entre un Shinigami y su víctima. A ella le quedan dos años de vida, pero él le quitará el alma en uno. Y lo que menos espera en su misión es que se enamorará de ella. ¡¿No es genial?
Hanabi sonrió, mostrando un brillo peculiar en sus ojos. Hinata, por su parte, se ruborizó. Y Sasuke… comenzaba a pensar en la lenta y dolorosa muerte de Naruto Uzumaki.
¿Por qué Naruto Uzumaki? Porque esa treta llevaba su marca personal. ¿Quién más que él sería capaz? Toda maldad lleva su castigo, nadie escapa del mismo cuando hay que imponerlo. Es este caso, habría consecuencias, pero el rubio no saldría sano y salvo de las mismas…
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Continuará…
