Holaa gente! (:

¿Cómo están? Bien, yo les traigo este nuevo capítulo, de nuevo salió más largo de lo que esperaba, pero no podía cortarlo ya que son cosas que se deben saber indispensables para el capítulo.

Los dejo disfrutar, y nos leemos al final :)


DISCLAIMER: El universo de "Dragon Ball Z", así como sus personajes, son propiedad de su autor original Akira Toriyama, como también en Toei Animation y Fuji TV. Esta historia está hecha únicamente por diversión, con permiso tomo los personajes prestados.


CAPÍTULO XI. ACUERDO

Sus pisadas fuertes retumbaban sobre los marmoleados suelos del sagrado recinto, un paso, y luego otro, sabía que finalmente lo tenía a unos escasos metros de su distancia e inevitablemente su cuerpo reaccionó a paralizarse por completo. Lo que tanto temía, lo tenía a unos pasos a su alcance, su pesadilla viviente se hacía presente al igual que los nervios en su cuerpo estaban al vivo fuego. ¿Por qué de tantos lugares en el mundo, tenía precisamente que ser ese? Cada vez estaba más convencida que ese monstruo que alguna vez llegó a admirar, no descansaría hasta llevarla a rastras a Tsufuru, para maltratarla, para humillarla, para arrebatarle la voz.

Voz, su voz se esfumó por completo, quería gritar, poder pedir socorro de alguna fuerza externa pero por más que intentara hacer algún movimiento, su voz también la había abandonado dejándola con su tormento. Podía escuchar como los latidos se su acelerado corazón rebotaban sobre su cabeza, mientras que al mismo tiempo sentía que en cualquier momento se saldría de su pecho, incluso ahora amenazaba su respiración con querer abandonarla ¿Es que acaso moriría ahí? Tal vez esa era una opción, después de todo era el camino más viable para poder escapar de todo ese tormento por la cual ha estado viviendo, la muerte le haría un gran favor en terminar con su calvario insufrible y poder alcanzar de una buena vez esa paz emocional de la que tanto había anhelado.

Cerró con fuerza sus ojos cristalinos, reflejo de auto protección por querer evitar lo inevitable, sabía que solo era cuestión de minutos para que su verdugo diera con ella, y terminara con su vida de una vez por todas; pero ¿Valía la pena morir de esa forma tan sumisa? Toda su vida se había visto controlada por dos seres de la cual jamás habían demostrado algún afecto hacia ella, incluso su concepción solo fue planeada por la gran avaricia de su padre, simplemente estaba cansada de que decidieran por ella, estaba harta de esconderse y vivir bajo la incertidumbre del miedo, no quería ser una esclava más de esa vida a la que se veía forzada a estar, simplemente quería tener el dominio de sus riendas y dar vuelo a lo in explorable, cruzar esos límites de los cuales no lograba imaginar más allá del sol y poder una sola vez en su vida, ser libre de elegir que quería en ella.

Abrió sus ojos encontrándose con la realidad, encontrándose con la cruda verdad en que jamás llegaría un ángel guardián bajado del cielo para salvarla de ese infierno, esto no era la realidad, una realidad en donde la única persona quien podía sacarla de ese calvario era ella misma, y si no hacía un intento en la lucha, lo más probable es que nadie lo haría por ella. Fue entonces cuando una fuerte revelación llegó a su mente ¿De verdad valía la pena morir en manos de ese dominio al que una vez consideró su hermano? Ella había pasado por mucho para lograr sobrevivir en todo ese tiempo, cruzo el otro lado del mundo entre tantas trabas para que todo se fuera al carajo ¡No más! Estaba cansada, no en balde desafió sus propios temores para sobrevivir hasta el día de hoy, para que viniera su némesis y tirara al caño todo ese esfuerzo. Sonrió para ella misma, estaba orgullosa de haber enfrentado a ese mundo cruel y haber salido victoriosa de cada batalla, había logrando tanto su supervivencia, que no dejaría que este momento se viera apagado por aquel demonio que estaba a solo cinco pasos de ella.

Altiva y decidida, la joven princesa dirigió una mirada hacia sus espaldas encontrándose con la imponente figura de su némesis. El hombre tan hostil como siempre, de aire prepotente y mirada sobria, caminaba altivo sobre el gran pasillo del templo, su paso era seguro e imponente, incluso se le asemejó su actitud como el del arrogante príncipe saiyajin, pero inmediatamente eliminó esa idea de sus pensamientos, Vegeta sí era petulante y altivo, pero ese hombre distaba mucho de la frialdad de su hermano, Broly parecía un ser sin alma, tan vacío como sus ojos oscuros, actuando más como máquina que como humano, mientras que Vegeta era todo lo opuesto, ese petulante príncipe siempre lo rodeaba un fuego bravo, pasional y sus orbes ónix emanaban cierta intensidad que lograban encandilar por completo a la peli azul, Vegeta sí tenía un alma y lo podía ver en ellos.

Dirigió sus mirada agua marina hacia sus costados en busca de alguna salida, necesitaba escaparse lo más pronto y lo mejor que tenía a su paso era el pequeño confesionario que residía a unos pasos de ella. Midió todas sus posibilidades, una era arrastrase por los suelos hasta su destino en mente, pero era demasiado arriesgado ya que era fácil estar a la visibilidad del hombre. Sintió como su corazón se aceleraba con cada paso que daba el hombre a sus espaldas, sentía que el tiempo se le agotaba y no era tiempo para que sus nervios la traicionaran.

—¡Alteza!

Esta vez pudo escuchar como el andar de su hermano se detuvo en seco, para que ahora el silencio volviera a gobernar sobre el recinto. Nerviosa, alzó su cabeza sobre su lugar para corroborar lo que suponía, y al parecer después de tanto tiempo parecía que esta vez Kami-Sama estaba de su parte, Broly se había girado sobre su lugar para prestarle la atención a ese soldado que había llegado en su búsqueda, era el momento perfecto para ejecutar su plan.

Bajo la intensa adrenalina del momento, la joven de cabellos como el mar comenzó a arrastrarse sobre los suelos marmoleados mientras que intentaba cubrirse al mismo tiempo con su capa negra, no podía dejarse al intemperie su melena ya que su característico color exótico sería un gran revelador para su depredador. Casi podía sentir como su corazón se escapaba de su pecho, incluso le dolía así como su respiración se volvía más pesada, y su cuerpo tembloroso amenazaba con traicionarla en dejar paralizado su andar. Escuchó como los pasos del moreno ligeramente se alejaban de ella, debía aprovechar cada segundo que le estaba brindando la ocasión, o tal vez sería demasiado tarde.

Aunque sus piernas cada vez se volvían más pesadas y sumándole el hecho de que era incomodo sus movimientos por la falda del vestido, sus ganas de sobrevivir eran mucho mayor y tan solo imaginarse el próximo calvario que le pudiese esperar en manos de ese demonio que llevaba su misma sangre, simplemente le repudia la idea, no permitiría más que su voz se viera opacada, no quería una vida donde la última en elegir su destino era ella.

Fue difícil, pero logró poder llegar a su destino deseado, con suma maestría y sigilo logró filtrarse en la pequeña cabina sin ser vista por los hombres. Podía sentir que sudaba como nunca, incluso podía escuchar la fuerza de los latidos de su corazón y al mismo tiempo su cuerpo comenzaba a desvanecerse de las fuertes sensaciones que vivían en ese momento. Claro que tenía miedo, ese mismo miedo del que tenía como cuando vivía en Tsufuru y su oscuridad, solo que esta vez ese miedo la estaba impulsando a sobrevivir a toda costa.

Dejó escapar una gran bocanada de aire al sentirse segura dentro del confesionario, en modo automático se dejó caer sobre el suelo recargando su espalda sobre la pared, mientras que se abrazaba a sus piernas temblorosas y pesadas. Cerró sus ojos con fuerza, incluso podía sentir como el sudor de su frente resbalaba sobre los mismos ¡Nunca había sudado tanto como en ese momento! Y aunque era presa del miedo y la adrenalina, no pudo evitar dejar escapar una sonrisa victoriosa, porque eso significaba para ella, su primera victoria después de tantas batallas.

Esperaría el momento indicado para poder salir e huir de sus garras, no podía confiarse en atreverse a tentar su suerte después de toda la osadía por la que se había aventurado a atravesar, solo necesitaba relajarse y controlar su nervioso cuerpo, debía actuar con cautela. Sin embargo creía haber cantado victoria muy pronto, le había costado poder escapar de las garras de Broly una vez, esta no sería la excepción.

Escuchó fuera del confesionario unas pisadas provocando que su instinto de alerta se volviera a activar con demasía, de nuevo sudó frío así como una corriente paralizante amenazaba con invadir a su cuerpo. Abrió con fuerza sus ojos exorbitados, lo podía intuir, incluso podía oler su desagradable aroma que emanaba el hombre, estaba a unos pasos de ella, cada vez más próxima a encontrarla de su escondite.

Y sí, realmente el príncipe se detuvo frente al confesionario para dirigirle la mirada al soldado que lo venía siguiendo desde la entrada del templo.

—Príncipe Broly.—Insistió temeroso el soldado caminando detrás del moreno, quien no le prestó mucho importancia al verlo entrar al recinto.—Buscamos en cada rincón del pueblo y ningún habitante ha dado señas de haber visto a la princesa…

—Se ha escondido muy bien la perra…—Dicho eso, Bulma que escuchaba atentamente la conversación se cimbró al escucharlo, era consciente del daño que Broly intentaba hacerle, pero aún le causaba dolor saber que incluso él, su sangre, se expresara así de ella.— Pero ni crea que esconderá muy fácil de mí, tarde o temprano daré con ella…

—Príncipe….—Susurró temeroso el soldado, por todos en Tsufuru eran conocedores del mal carácter del que se cargaba el heredero a la corona, pero al ver su actuar en esos días en la búsqueda de su hermana y la forma en cómo masacraba los pueblos por no ver el paradero de ella, sin duda alguna su percepción hacia el heredero había cambiado completamente, simplemente le daba pavor incluso cometer una mala palabra y provocar una ira desenfrenada en él.—Qué…¿Qué procede? Ya terminamos con todo el pueblo, así como los lugares vacíos….¿Significa retirada a Tsufuru?

—Maldita sea.—Chistó por debajo, cerrando con fuerza sus puños intentando retener su furia.— No aún, no nos marcharemos hasta dar con ella, la encontraré así tenga que quemar todas las tierras del Este ¡Ella regresará a mí! —Bramó con fuerza espantando al soldado, como al mismo tiempo a la princesa, quien se llevó sus manos temblorosas a su boca para reprimir un agudo grito de impotencia y miedo.— Por cada maldito día perdido, se lo haré pagar muy caro…

—Pe-pero príncipe…—Insistió temeroso el soldado, quien al sentir la mirada oscura del moreno sobre la de él se paralizó por completo.—Su padre, el rey Paragus seguramente ya está de regreso a Tsufuru y se enojará al ver que no acató su orden…

—Me importa una mierda lo que opine mi padre. Sé lo que hago e incluso mejor del intento de rey que es él.

—N-no…¿No cree que tal vez el rey ya encontró a la princesa?

—Lo dudo.—Sonrió burlón estremeciendo al soldado, su sonrisa resultaba ser un poco tétrica desde su punto de vista.—Los fines del rey y los míos con respecto a la princesa son muy distintos…—El soldado no entendió a lo que se refería, por lo que el príncipe sonrió ladino continuando con su hablar.—Y a decir verdad, prefiere mil veces no dar con ella, jamás le ha importado y mucho menos ahora, incluso podría apostar que le hizo un bien que ella desapareciera, al final siempre deseó no tenerla en nuestras vidas, en cambio yo…bueno yo la haré mi mujer.

Broly sonrió arrogante al ver como el rostro del soldado se desfiguraba con su confesión, mientras que el mismo no sabía que decir por lo que se limitó a bajar la mirada. Altivo, el príncipe pasó de largo bajo la atenta mirada del hombre, quien al percibir el mutismo que se generó en el templo, decidió agregar algo más.

—La encontraré, eso no hay duda, y será mía, sea mi hermana o no.

—Pe-pero…—Tartamudeó sorprendido el soldado a sus espaldas.—Su..su padre no lo permitirá….

—Mi padre siempre ha deseado verla muerta, por lo que no dudo que cuando la encuentre el mismo acabe con su insignificante vida, creo que correrá mayor suerte a mi lado, al menos yo la dejaré vivir más tiempo, o tal vez cuando me aburre de ella me deshago de su existencia, tal como lo hizo mi padre con mi madre. ¡Ah!—Detuvo su andar para volteara a ver al soldado, que ahora su rostro era un vil poema de terror con mezcla de asco.—Respecto a la sangre, no hay impedimentos para ello, estoy seguro que ni mi hermana es.

No dijo más al respecto, siguió con su andar seguido a los pocos segundos de un perplejo soldado para seguir con su incansable búsqueda por la princesa, dejando desconcertado al hombre, y a ella.

Bulma escuchó como los pasos se volvían a alejar de donde se encontraba ella, no pudo evitar ahogar un sollozo que salió de su garganta tras escuchar todas las barbaridades de ese demonio, sus ojos ardían y solo fue cuestión de segundos en ver como se rompía por dentro. Las lagrimas fueron las primeras en hacer acto de presencia, podía sentir como su pecho dolía así como su corazón latía con fuerza, se sentía tan dolida que incluso no le importaba si alguien la encontraba debido a sus sollozos delatadores.

Una mezcla de sentimientos la abordaron, desde la decepción, frustración, miedo y asco. Simplemente no quería concebir todo lo que había escuchado de las propias palabras de Broly, ¿Pero a quien más quería engañar? Todo ese tiempo su familia se había encargado en demostrarle lo poco que les interesaba su bienestar, por lo que no debía sorprenderse por esa revelación del moreno, pero simplemente no podía actuar como si nada, al final le dolía en lo más profundo de su alma y esta vez, se sentía completamente sola.

Era no solo doloroso saber que incluso su padre deseaba verla muerta, si no que su suerte se viera sujeta que en el mejor de los casos, sería sometida bajo los dominios de su "hermano". Ahora todas la piezas de su rompecabezas iban encajando poco a poco, ahora entendía porque el hombre jamás la vio con el mismo orgullo con el que veía a su hermano, todo iba desde que su concepción fue meramente por un acuerdo, que por circunstancias que aun no lograba descifrar dicho plan se vio frustrado y ahora era una guerra mundial. Luego estaba ese otro dato que escuchó nombrar a Broly "Estoy seguro que ni mi hermana es" le intranquilizó mucho escuchar eso de su parte ¿Por qué lo habrá dicho? Era cierto que varias veces ella llegó a dudar de su procedencia, pero por dolor eliminada rápidamente esas sospechar, pero ahora que además de ella, también su hermana aseguraba con certeza esa idea, sin duda alguna la dejó desconcertada.

Esto le resultaba repugnante, y hasta cierto punto asqueroso. Comenzaba a nacer un nuevo sentimiento en su ser, un sentimiento del que jamás experimento hacia su "familia" y era rencor, ira. Una inevitable ira surgía en ella en ese instante ¿De verdad ella merecía vivir por todo eso que estaba pasando? Comenzó a poner las cosas sobre una balanza y dio con la realidad que la única que perdía en este juego solo era ella, estaba cansada de esto, no permitiría que volvieran a usarla a ella como si se tratara de cualquier cosa.

Escuchó de nuevo unas pisadas aproximarse a ella provocándola poner en alerta, estaba tan sumergida en sus pensares que había perdido por completo la concentración de los movimientos del monstruo de Broly. Su pulso acelerado dominaba sobre ella así como su respiración se veía más agitada, pero estaba segura de una cosa, se defendería contra todo, y preferiría incluso dar el último aliento por salvar su vida que terminar en las garras de ese hombre.

La pequeña puerta del confesionario se abrió de golpe espantándola por completo, aunque sus nervios estaban a flor de piel no dejaría que eso dominara sobre ella y antes de que pudiera hacer algo al respeto vislumbró un rostro familiar que la hizo sentir por primera vez en todos esos eternos minutos en paz.

—¡Raditz!

El soldado al parecer también descansó al verla sana y salva. Sabía que su responsabilidad era regresarla con vida al castillo, pues el castigo hacia el sería el peor de todos los casos, pero una parte muy profunda de él se alegró en verla sana y salva, aunque le costara aceptarlo, esos días conviviendo con ella, de una forma u otra se estaba ganando su empatía.

Por su parte la princesa dejó exhalar una gran bocanada de aire escapar de su pecho, de nuevo se dejó recargar sobre la pared cerrando los ojos, era un aliviane tener frente a ella al soldado, y verlo sano y salvo también la hizo sentir bien. Sus ojos agua marinos miraron hacia el rostro expectante del moreno, aunque estuviera oscuro el lugar, podía nortar como la larga melena del hombre lucía un tanto alborotada, mientras que su ropa se notaba ligeramente rota de ciertas partes.

—¡Debemos irnos de una vez! —Dicho eso, el soldado la tomó de su muñeca para jalarla hacia el casi a empujones. Bulma notó fuera del confesionario que el rostro del soldado lucía con ciertos manchones de sangre, así como su ropa, e incluso notó que cojeaba al dar sus pasos, por lo que ella intentó hacer un ademán en detenerse.— ¿Qué ocurre contigo princesita? ¡Debemos largarnos!

—¡Por Kami-Sama! —Exclamó genuinamente preocupada.—¿Qué te sucedió?

—Eso me lo pregunto yo a ti ¿Te hicieron algo? —La peli azul rápidamente negó con su cabeza, pero el soldado pudo notar que su rostro lucía rojo, como si hubiera llorado, sin embargo tras inspeccionarla rápidamente de pies a cabeza y notar que no llevaba ni una gota de sangre, dio por hecho que estaba mejor de lo que él se encontraba.—Perfecto, o el príncipe Vegeta me matará por esto.

—¿Te encuentras bien? ¡Estás sangrando mucho!

—No es nada, debemos irnos ya, corremos peligro aquí.

—¿Y Lunch? —Susurró preocupada al mismo tiempo que era jalada por el hombre mientras caminaban hacia la salida.—¡No nos podemos ir sin ella!

—Ella está bien, se quedará con su madre. Ahora debemos regresar lo más pronto e informar lo que ocurrió…

—¿Qué?—La princesa apenas y podía seguir el paso acelerado del soldado, por lo que su respiración cada vez se veía más agitada. Sentía como sus piernas pesaban y sus pies dolían como nunca, sumándole el hecho de su agotamiento emocional.—

—Esto es desorbitarte…—Susurró el moreno más para sí mismo, quien al encontrarse fuera del templo con sumo sigilo miraba hacia todos lados para asegurarse de no ser atacado de nuevo.— Es una bestia…

—Raditz detente ¡Me cuesta trabajo seguirte! —Se quejó con notable dolor la princesa, obteniendo la mirada marrón del moreno, pudo notar por primera vez que el rostro del temerario soldado por primera vez se veía preocupado, y eso sin duda le estremeció por completo ya que sí él estaba temiendo de la situación, ya no se sentía tan protegida como creía.—¿Qué fue lo que pasó? ¿Qué pasó con los habitantes?

—No lo sé, de la nada salieron invasores y comenzaron a quemar todo a su paso, sin embargo eso no fue lo que alarmó del todo…—Bulma sintió un escalofrío recorrer su espina dorsal, sabía muy bien a qué se refería Raditz, solo que necesitaba saber cómo es que ese monstruo había dado a ese lugar en específico. — Jamás había visto a un ser con una fuerza sobrehumana como la de él…

—El… ¿El fue quien te hirió? —Raditz desvió su rostro molesto, se sentía impotente ante la situación y de tan solo pensar que por poco perdía la vida ante las manos de ese ser extra normal, le causó incomodes, por primera vez había dudado de su puesto élite como soldado. —

—Debemos apresurarnos.—Cortó el moreno nuevamente jalándola de su antebrazo derecho, escuchando una leve queja de la mujer pero que no le dio mucha importancia.—Esto no es normal, esos invasores no saquearon al pueblo ni mucho menos impusieron algún estandarte, fue una masacre y se fueron como llegaron, con las manos vacías…

Bulma estuvo a punto de responder ante las dudas del saiyajin, pero de inmediato sus palabras quedaron al aire ante la imagen que se presentaba ante sus ojos; la plaza central de lo que unas horas antes relucía de una hermosa ornamente y júbilo ambiente, ahora se veía destruida, con rastros donde el fuego acabó con ella y lo que más le dolió fue su gente, podía ver el dolor en sus rostros, cientos de lamentos y clemencias retumbaban en su mente. El aroma de los cuerpos mutilados y su sangre fresca llegó de golpe a sus fosas nasales y unas inminentes ganas por vomitar amenazaron en su persona, sus ojos se llenaron de lágrimas ante las imágenes perturbadoras que se presentaban ante ellos, no hubo compasión por nadie, ni por los niños y ancianos. Repudio fue lo único que sintió hacia Broly, nunca imagino que su hermano llegara tan lejos por ese enferma obsesión hacia ella y entonces recordó las palabras que el mismo pronunció; "creo que correrá mayor suerte a mi lado, al menos yo la dejaré vivir más tiempo, o tal vez cuando me aburre de ella me deshago de su existencia, tal como lo hizo mi padre con mi madre" otra revelación cayó de golpe a ella, pero con todo eso no dudaba de las palabras de su hermano, esta vez estaba convencida que el desalmado de su padre pudo haber incluso arrebatado la vida de su madre y todo el dolor que sentía a su rechazo paso a una sensación de asco y repulsión, repulsión a su familia, repulsión a su sangre, repulsión al apellido real de Tsufuru y todo lo que tuviera que ver con esos dos demonios.

Bajó apenada su mirada, no podía soportar más ver esas fuertes escenas, le dolía en en fondo que todo ese sufrimiento que estaban viviendo esos inocentes fuera indirectamente por su culpa, incluso ella misma también se sintió un ser egoísta como lo eran sus familiares, por ver solo en ella no había medido las consecuencias de sus actos y esto era un claro ejemplo de la furia desatada de su familia.

Había sido fuerte todo ese momento, pero una vez ya estando en la carreta de donde habían sido transportadas, se desarmó completamente. Cada vez que se alejaba más del pueblo sobre la vereda donde horas antes lucía verde y frondosa, ahora veía a lo lejos los estragos de las llamas consumiendo lo que fue un evento hermoso y significativo para sus aldeanos, así como su belleza del rustico pueblo se vio apagado en la agonía de sus habitantes. Se hundió entre sus manos llorando en silencio, no quiso hablar más del tema y al parecer el soldado entendió ese amargo silencio, el supuso que la mujer se había asustado con el ajetreo de la matanza, pero no tenía ni una mínima idea de lo que en realidad pasaba por la mente de ella, incluso pudo haber jurado que la mujer aprovecharía el momento para huir y mayor fue su sorpresa al encontrarla aún en el lugar, tal vez después de todo no era tan traicionera como llegó a sospechar de ella.

El regreso al castillo fue el viaje más tenso y triste para la peli azul, no quería pensar más, solo quería que esa pesadilla terminara de una vez por todas.


Meneaba sus dedos impacientes sobre la fina madera donde reposaban numerosos archivos y documentos, escuchaba atentamente al Calvo que se encontraba sentado frente a él redactándole cada uno de los movimientos que ocurrieron en su ausencia de esa semana.

No tenía planeado ausentarse mucho tiempo, era consciente que tenía mucho trabajo por que atender en vista de la ausencia de su padre, que por cierto faltaban días para su regreso, sin embargo tenía ciertos asuntos externos pendientes que atender que gracias a la llegada de cierta persona había tenido que postergar todo. Regresó su mirada azabache por enésima vez a donde residían sus dedos golpeando contra la mesa, en específico en cierta cubierta de textura rígida y color burdeo, donde con grandes letras en tonos dorados destacaba como título "Principios de la ciencia mecánica". Recordaba la última vez que habló con ella, en esa incomoda discusión donde la mujer comenzó a decir mil disparates desde que estaban destinados a estar juntos hasta terminar hablando de su madre ¿Qué tanto sabía ella? Sentía que algo le ocultaban, una verdad de la cual se comenzaba a sentir excluido y eso le molestaba a sobre manera, no le gustaba esa sensación donde el no estuviera al tanto de lo que ocurría a su alrededor y que tal vez se burlaban a sus espaldas.

Regresaron sus orbes ónix a la imagen que tenía frente a él, y aunque su rostro reflejara total atención ante las palabras del viejo soldado, su mente vagaba en la última vez que la vio. No podía sacar de su mente su encuentro nocturno que tuvieron aquella vez, en como ambos se vieron sucumbidos bajo la tentación del peligro, y aunque realmente no hayan hecho más de lo que le hubiese gustado, no podía dejar de pensar en todas las sensaciones que provocaba esa mujer en él, jamás imagino que esa bruja de cabellos como el mar fuera a provocarlo de una manera desesperada ¿Tal vez se debía a su forma de besar? ¿De tocarlo? ¿O simplemente a sus orbes cielo que aunque le costara reconocerlo, le encandilaban? Solo estaba seguro de una cosa, necesitaba volver a sentirla, necesitaba tocar de nuevo su tersa piel y oler su tentadora aroma. A decir verdad se sentía estúpido por pensar así de ella, tal vez se debía a que desde que había regresado a Vegetaseí llevaba meses sin probar la satisfacción de un cuerpo femenino, y aunque pudiera asistir al harem del castillo o simplemente recurrir con la joven guerrera Celery, que ella misma desde que había regresado no se cansaba de insinuársele, simplemente su mente no reaccionaba con ninguna de ellas, su cuerpo aclamaba a esa mujer prohibida, la simple idea de pensar que era la hija del enemigo le resultaba tentador y excitante.

Pero no solo eso, esa mujer tenía algo que le costaba reconocerlo; a él le resultaba atractivas las mujeres de carácter fuerte, y en todo ese tiempo que se dedico en fastidiar a la princesa, en realidad solo lo hacía por provocarla solo por diversión, bueno tal vez en un principio si era su afán de llevarle la contra, pero conforme pasaban los días le resultaba divertido provocarla y esperar una reacción negativa por parte de ella, tal vez a veces podía notar como ella se mordía la lengua para no hablar de más, de tonta no tenía ni un pelo, pero sí algo tenía esa orgullosa princesa es que lo retaba no importaba si ponía en riesgo su vida, y a la vez le sorprendía la forma en cómo se aferraba en comerciar por su libertad, sentía que esa mujer al final se saldría con la suya y no pudo evitar esbozar una sonrisa ladina, al final no eran tan diferentes, tal vez si tenían algo en común, aparte de su pasión por la lectura.

Fue cuando recordó las palabras de ella y en como su rostro se iluminó en enterarse de sus gustos personales, a decir verdad lo que más le agradó fue esa vez verla sonreír, era hermosa, sí, pero sus ojos radiaron más de lo normal y eso lo hizo sentir, como quien gana una batalla. Durante su viaje en esa semana, pasó por una librería y no dudo en entrar, incluso fue extraño para él, cuando se dio cuenta sus pasos involuntarios ya lo tenían frente a los estantes de la sección de ciencia y arte, sus manos en automático eligieron ese libro donde ahora reposaban sus dedos y sin cuestionarse más decidió adquirir el libro. Ahora debía en dárselo ¡Momento! ¿Dárselo? No lo merecía después de cómo lo trato la última vez, en dejarlo esa noche esperando por calmar su cuerpo ardiente, en hablar incluso de su pasado y para el colmo, terminar comparándolo con los seres despreciables de Paragus y su engendro, donde cuya plática incomoda del "amor y destino" lo sacó de sus cabales exasperándolo con tanta fantasía ¿De verdad valía la pena dárselo? Ahora que lo pensaba, comenzaba a cuestionarse porque adquirió ese libro sin pensarlo, simplemente sintió la necesidad de traerlo consigo, y tal vez impresionarla ¡Sí eso! Que no creyera la mujer que era una especie de disculpa o algo por el estilo, el no era esa clase de insectos que les gustaba rebajarse de ese modo.

—Vegeta…—Nuevamente llamó el mayor esta vez trayéndolo de vuelta a la realidad, provocando que el príncipe carraspeara su garganta ante la situación, se perdió en sus pensamientos que desde minutos atrás había dejado de darle importancia al soldado en sus palabras.—¿Todo bien?

—Sí te escucho.—Soltó molesto sentándose erguido sobre su lugar, aún bajo la atenta mirada del soldado, lo cual no pudo evitar fruncir con más fuerza su ceño.—Continúa.

—Sí…—Susurró débilmente regresando sus ojos a los papeles que yacían en sus manos.—Como te mencionaba, ya van ocho regiones que han sido atacadas en lo que resta del mes, todas terminan en las mismas condiciones.—Alzó su vista hacia la del príncipe, quien ahora lo tenía muy al tanto de sus palabras y podía ver en su rostro una expresión extrañada y sin comprender a lo que le decía.—Los pueblos terminan destruidos, incluso quemados, la mayoría de sus pobladores terminan muertos, sin embargo no los saquean ni mucho menos llegan robando ya sea mujeres o niños, simplemente llegan a masacrar y se retiran.

—Esto no suena lógico…—Susurró un desorbitado Vegeta, quien cada vez más arrugaba su ceño fruncido.—Había estado al tanto en que se desató dos invasiones en los poblados Sur, dando por hecho que se trataban de banditos aprovechándose de la situación de la guerra, pero no a tal grado en que se haya desbordado la situación hasta ocho regiones.

—Es como mencionas, no suena lógico ya que en ninguna de las situaciones resultan ser saqueadas las poblaciones, si fuera por aprovechamiento de la guerra lo más seguro es que reportarían los robos, pero han venido a quejarse los aldeanos en que más que recursos, necesitan seguridad.—Suspiró pesadamente mientras observaba como el príncipe recargaba su barbilla sobre su puño enguantado, lo veía que estaba analizando la situación.— Los pobladores que han venido desde sus tierras a implorar más protección, todos llegan diciendo que quien está cometiendo esas masacres se trata de un demonio…

—¡Bah! No digas tonterías Nappa.—Soltó molesto el príncipe.—Es más que obvio, ese demonio tiene nombre y apellido.

—¿Paragus? También pensé en eso, pero Vegeta, el hombre no es tan fuerte para que el solo acabe con casi toda una población. Paragus no da pasos en falso y de ser así entraría con todo un escuadrón, pero estos aldeanos dicen que quien masacra los poblados es un solo hombre…

—No puede existir alguien así de fuerte.—Susurró incomodo, no le agradaba la idea de saber que pudiese existir allá afuera alguien más fuerte que él, le detestaba de solo pensarlo.— Necesita un ejército para hacer todos los daños que ha hecho en menos de un mes…

—No se ha reportado la entrada de ejércitos enemigos a las tierras Este. Vegeta, siento que hay algo muy oscuro en todo esto y que lo estamos subestimando. —Suspiró cansado.—Por cierto, han venido representantes de cada población solicitando una audiencia contigo.

—Proporcionales los recursos que necesiten, ya sabes víveres, alimentación, lo necesario. Mi padre tal vez esté de regreso en dos días como máximo, la audiencia la llevará él, sabes que a mí no me gustan ese tipo de reuniones, yo procedo de otras maneras.

—No Vegeta, ellos quieren hablar contigo, creen que tu padre no está tomando buenas decisiones y necesitan otra imagen en quien recurrir…y ellos no están exigiendo lo que les piensas proporcionar, quieren venganza hacia quienes hicieron daño a sus familias, quieren ver al ejercito de Vegetaseí moverse de una vez por todas.

—En ese aspecto tienen razón.—Sonrió ladino desviando de nuevo su mirada azabache hacia donde reposaban sus dedos ansiosos, en ese libro de portada rojo burdeo y dorado.— No se qué diantres esté ocurriendo en la cabeza de mi padre, pero me está desesperando sus actitudes, debemos movernos cuanto antes , aprovechar que las piezas del juego están a nuestro favor.

—Tal vez…esto lo está haciendo apropósito.—Dicho eso, nuevamente el joven príncipe lo miró a los ojos con una expresión extrañada, a lo que intuyó el viejo calvo en que debía aclararle hacia donde quería ir con esa conversación y no crear un mal entendido.— A lo que me refiero es que, ya es tiempo de que te proclames como rey, no solo tu padre espera eso, también toda una nación.

—Oh ya veo.—Susurró pensativo con su ceño fruncido.— ¿Es eso? Creo que le he dado los motivos suficientes para que entienda que ya estoy preparado en asumir ese cargo.—Sonrió socarrón.— He traído más victorias al reino que el mismo en los últimos años, nuestro estandartes se han oleado en los grandes territorios de las tierras norte como este, e incluso tengo la edad para llevar a cabo ese cargo. Él lo sabe, no entiendo cual es la razón para que…

—Sabes que para eso, debes casarte.—El príncipe guardó silencio antes las palabras del viejo soldado, eso lo sabía desde mucho tiempo atrás, misma razón por la cual apelaba en abolir esa clausula y que al mismo tiempo discutía con su padre por ello, simplemente no quería hacer algo así solo para poder tener el poder que le merecía.— Tu padre te lo ha hecho saber, ya tienes todo para su asenso a rey, solo falta eso.

—Maldita sea.—Susurró más para el mismo que le fue difícil al soldado poder identificar que dijo entre dientes y de mal humor.—Ninguna es digna.

—Príncipe…¿No creerá que está esperando a la mujer ideal, o sí? —Se arrepintió al instante en intentar bromear con el futuro rey, pudo intuir que el moreno no estaba de humor por lo que decidió corregir su mal chiste.— A lo que me refiero, esto, sumándole a la situación que se está viviendo por la guerra, es necesario que usted tome la protesta de su cargo y es de carácter urgente que contraiga nupcias con alguna de las damas candidatas para el puesto.

—Eso es una estupidez.—Soltó con sorna cruzándose de brazos y mirándolo con su rostro más fastidiado de lo normal.— Lo haré con quien yo crea conveniente, la futura reina de Vegetasí y de todas las tierras del este no será ninguna princesita llorona como las que ha insistido mi padre en que preste atención.

—Esas mujeres son las hijas de los regentes más importantes de las tierras Este. La unión de reinos puede proveer grandes dominios a usted…

—Saben perfectamente que puedo obtener ese poder por medio de mi fuerza y espada, no con patéticas uniones con señoritas que ni siquiera muestran interés por lo que está ocurriendo en su entorno socioeconómico y que solo les interesa reunirse todas las tardes a beber té y comerse entre ellas.

—Bueno.—Sonrió divertido al ver como el príncipe se expresaba de todos los prospectos que anteriormente se había encargado su padre en presentarles y ver a quien le gustaba desposarla. Jamás había opinado nada el príncipe algo hacia ellas por respeto, simplemente daba el cortón con un rotundo no, pero al parecer esta era la primera vez en que se atrevía en hablar de ellas.— Al final, usted tomará las decisiones, no ella. La futura reina su único rol importante será engendrar un sucesor a la corona.

—No conmigo.—Siseó molesto recargándose sobre el respaldo de su silla.—La mujer que estará a mi lado llevará decisiones sabias ante nuestro reino, quiero alguien con ambiciones, con sed de poder y con interés activo hacia su nación. No quiero una cara bonita que lo único que haga sea acompañarme a reuniones y dar las gracias por recibirnos, no. La reina de Vegetaseí tendrá potencial, será inteligente y soberbia, con carácter y buena toma de decisiones, que cuestione siempre y que del mismo modo se encargue de buscar las respuestas. Quiero una mujer que sepa cuál es su posición y esa será llevar este legado lejos, inculcando todo eso en mi heredero. El día que conozcan a alguien apta para este cargo importante y que asuma todas las responsabilidades que conlleva, ese día tal vez lo considere en aceptarla.

¿Príncipe Vegeta? —Nappa como el aludido pusieron toda su atención al joven mozo que se asomaba sobre el umbral de la puerta. Vegeta alzó su ceja al verlo nervioso, siempre veía a ese joven soldado de ese modo pero en ese momento más de lo normal mientras que Nappa esperaba expectante a lo que fuese a decir, esperaba que fuera algo relevante ya que había interrumpido una conversación de importancia.—Lo siento por interrumpir, pero ocurrió algo.

—¿De qué hablas? —El primero en tomar palabra fue Nappa, al ver que el príncipe permanecía en silencio.—


Habían llegado al castillo desde hace media hora, a pesar de las altas horas de la noche-madrugada- aún había mucho movimiento en el castillo y todo eso se debía por el regreso del príncipe.

Se encontraba ansiosa, impacientada y lo último que quería hacer en ese día era irse a tomar un baño y dormir, necesitaba descansar, podía sentir que su cabeza explotaría en cualquier momento por el dolor punzante que llevaba desde que salieron del poblado anterior y tan solo pensar en toda la hazaña que vivió lo último que quería era seguir pensando en ello.

—Necesito ir a descansar.—Susurró débilmente la princesa quien bajaba de la carretilla, donde con sumo sigilo el hermano de Goku se había encargado de entrar al castillo por la parte trasera que daba directo al almacén real.—No me siento bien…y tú debes ir a curar esas heridas, si gustas vamos a la cocina a checar que tan profundas fueron.

—No.—Notó que la mujer se veía demasiado pálida ¿De verdad le había afectado mucho ver la masacre? Bueno el estaba acostumbrado a esas escenas cuando salía a batalla, pero se le hizo muy extraño que la actitud de la mujer cambiara radicalmente durante todo el regreso, incluso permaneció callada y eso fue realmente incomodo, conociendo lo parlanchina que era.—Primero iré a hablar con el príncipe, escuché en la entrada que volvió hace un par de horas.

—¿Qué? —Su semblante apagado cambió a uno de preocupación al escuchar sobre el regreso de Vegeta, algo en su interior se movió intranquila mente, pero más que eso sintió nerviosismo ¿Sería acaso que Raditz le contaría sobre esa salida? No podía ser, no sería tan tonto para que los expusiera, solo le faltaba eso, liderar con su furia.—Pero que estás pensando hacer…

—Necesita saber de esto, que nos están atacando y no es cualquier ser…es ¡Un monstruo! Incluso puedo asegurar que viene siendo alguien de las fuerzas de Paragus…

—¡Raditz, nos matará! —Soltó iracunda la princesa quien comenzaba a seguirlo mientras que el moreno se dirigía a paso rápido al interior del castillo.— Desafiamos una de sus reglas y seguramente tomará represalias…

—Eso no te importó cuando dejamos el castillo.—Rugió molesto esquivando a la mujer.—Esto que pasó no se trata de cualquier suceso, y se deben tomar medidas.

—¡Pues claro que no me importó porque sería todo en secreto, grandísimo granuja! —Ahora ella se veía gritándole y con su rostro rojo embravecido, mientras que el personal que ambulaban por los pasillos se les quedaban viendo con suma extrañez.— ¡Esto solo provocará que me encierra con doble llave!

—¡A ti solo te interesa largarte de aquí! —Le respondió en el mismo tono deteniéndose frente a ella, retándola con su dedo índice señalándola autoritario, mientras que ella permanecía con sus cejas fruncidas y sus brazos cruzados frente a su pecho, respirando molesta.— Pero déjame decirte que mi lealtad está ante la familia real, y créeme, me interesa más su bienestar que el tuyo.

Bulma no quiso decir más, sabía que ese terco soldado no cambiaría de opinión por lo que se dio media vuelta para ir directamente a su habitación. Necesitaba descansar, relajarse, sabía que Vegeta en cualquier momento llegaría y estallaría otra batalla contra ella, pero estaba tan estresada emocionalmente que liderar con el petulante principito lo único que provocaría sería enfermarla de tantos corajes. Ya vería como se defendería ante lo que le fuese a reclamar, debía pensar fríamente en cómo manejarlo, por lo mientras solo le interesaba una cosa, bañarse, cerrar los ojos, y planificar como escapar lo más pronto de Vegetaseí, de la forma más inteligente posible.

Por su parte, el moreno esperaba impaciente en la sala de juntas, donde anteriormente el joven mozo de nombre Cabba le había indicado que el príncipe lo recibiría en esa instancia en brevedad. Miraba atento la punta de sus botas, se veían sucias y cubiertas de lodo, recordó el enfrentamiento que tuvo con la bestia, y no pudo evitar sentir como su cuerpo se erizara ante ese recuerdo, jamás en su vida había conocido a un ser con una fuerza tan descomunal como la suya, incluso creyó que moriría en sus manos.

A decir verdad, Bulma tenía razón, debía ir a curar todas esa heridas que eran delatabas por la escandalosa sangre escarlata que ahora se veía seca en su armadura, sentía como su cuerpo se veía como un vil bulto de patatas mallugado, pero lo más embarazoso fue que la bestia solo le propinó un par de golpes, y lo dejó en un estado incluso peor de que cuando practicaba con el príncipe. Las puertas de la habitación se abrieron de par en par mostrándose al joven príncipe con su aire arrogante e imponente entrando por el largo camino alfombrado, con su típico ceño fruncido pero pudo notarlo levemente cansado, tal vez se debía a las altas horas de la noche. Detrás de él lo acompañaba el viejo soldado Nappa quien al verlo directamente este alzó una ceja inspeccionándolo de arriba abajo notando los rastros de sangre en su cuerpo.

—¿Y a ti que te ocurrió?—Nappa no aguantó más la curiosidad por querer saber del estado del hombre, parecía que al primogénito de su ex camarada Bardock lo habían arrollado un ganado completo.—Estás deplorable.

—Príncipe Vegeta.—Saludó inclinándose ante el aludido ignorando el comentario del calvo. Vegeta por su parte, no solo se dio cuenta que el soldado lucía terrible, si no que su rostro se veía perturbado, fue entonces que correlacionó todo ¿Por qué lucía en ese estado? ¿No se suponía que debía estar custodiando a la bruja azul? —Necesito informarle algo de carácter urgente.

—Espero que de verdad sea urgente para solicitar esta audiencia a altas horas de la noche. ¿No se supone que debes estar vigilando a esa mujer?

—Es que ese es el punto, príncipe.


¿Media hora? ¿Una hora o dos? No sabía cuando tiempo llevaba desde que había tomado su merecido baño, lo único que pasaba por su mente fueron los sucesos en aquel pueblo, y de tan solo remembrar las palabras de Broly no podía evitar sentir como sus ojos se humedecían y al mismo tiempo sentir una enorme aberración por su familia.

Parada frente al balcón, vestida de un ligero blusón de seda en color blanco para dormir, cepillaba lentamente su melena azulada mientras que sus ojos cristalinos se perdían en el infinito de la noche estrellada. ¿Por qué a ella le tenía que ocurrir todo esto? A veces creía que era algún especie karma o maldición, tal vez no era supersticiosa pero cada día se convencía que todos esos sucesos que a ella le ocurría parecían ir de la mano provocándole desgracias tras desgracias.

Sí claro, debía reconocer que dentro del duro camino había conocido personas que fueron sus ángeles guía en toda esta vereda, como el duque Dende, Lunch, el príncipe Tarble o la hermosa familia Son, no se imaginaba como serían sus días sin la ayuda de esas personas, pero de ahí en fuera la mayoría de sus momento se veía reducido a infelicidad. ¿Es que acaso en otra vida había actuado tan mal, para que tuviera que soportar todo eso? Una vez había leído una frase "después de la tormenta, viene la calma" ¿Calma? Llevaba diecinueve años viviendo en la misma neblina y cada día se le hacía más difícil llegar a esa paz tan ansiada. Sintió como sus hermosos ojos azules se llenaban de lágrimas, odiaba llorar, se sentía una niña con esa acción, pero al final era un consuelo de su alma rota; el simple hecho de sentir esa terrible sensación de ausencia y falta de algo le causaba una terrible asfixia, su mente volvía a retumbar la misma pregunta de todas las noches ¿Qué en verdad era lo que quería? ¿Ser libre? A veces incluso se cuestionaba si valía la pena tener que sufrir por todo aquello con tal de ir por su más anhelado sueño.

Y lo que más le dolía, era que ella se viera obligada a ir tras ese sueño ¿Por qué su familia no la quería? Bueno, ahora sí tenía la respuesta ante esa interrogante que no la dejaba dormir desde que era niña, ¿Pero de verdad era su familia? Pues con la actitud de Paragus, de Broly, decían todo lo contrario, incluso sentía que ella era otra víctima de sus tantos actos crueles. La frase de Broly no dejaba de rebotar en su mente ¿Sería que no eran hermanos? Un nudo se le hizo en su garganta, tal vez todo ese tiempo estuvo viviendo bajo una farsa y eso explicaba muchas cosas.

Cerró con fuerza sus ojos sintiendo como las lágrimas surcaban sus rosadas mejillas, ya estaba harta de tenerse que esconder, no quería vivir de nuevo como lo que ocurrió en el templo, ya no quería esconderse más y seguir con la incertidumbre del miedo a ser descubierta. Recordó los rostros dolorosos por la matanza del demonio que llevaba el mismo apellido a ella, y su estomago se revolvió de puro asco ¡Ya no quería que más inocentes pagaran por ella! Simplemente quería ponerle fin a todo eso, y si eso conllevaba a destruir a los despreciables Densetsu, estaría a favor, no los protegería ni un segundo más.

Escuchó como las puertas de su habitación se abrieron de golpe provocando que dicho actuar la sacara de su transe mental y regresara a su realidad. Ahí estaba él, con su mirada intensa cargada de emociones, su típico porte prepotente y altanero a pesar de su baja estatura, con ese aire imponencia que no cualquiera sabía cargar, y ese rostro varonil donde se podía reflejar su estado de ánimo, y vaya que no estaba de buenas.

Apenas y pudo parpadear cuando ya lo tenía frente a ella, máximo a dos pasos, incluso podía sentir su respiración acelerada golpear contra su rostro y no pudo evitar recorrer con su oceánica mirada cada parte del rostro enfurecido del príncipe, hasta terminar en sus orbes ónix, que a pesar de su estado alterado, increíblemente podía notar esa apasionalidad que destacaba de ellos y que a ella encandilaba por completo.

—¡Mujer! —Su tono de voz era más alto de lo normal, provocando que la peli azul abriera grande sus ojos ante la impresión.— ¡Desafiaste mis órdenes! No lo permi…

No pudo terminar de reclamarle todo lo que traía en su mente al sentir como la peli azul se lazo a su cuerpo rodeándolo con sus frágiles y alargados brazos alrededor de su cuello. Se quedó estático por largos segundos, provocando que sus palabras quedaran en el aire y ahora un ahogo en su garganta se apoderada de él ¿Qué es lo que le ocurría a esa loca mujer? ¿Creía que le perdonaría, después de enterarse que se fugó sin permiso alguno con ese tercera clase? ¿Creía que se burlaría de él? ¿Del gran Vegeta? No, esto no lo pasaría por alto, le haría saber que quien tenía la última palabra era él….

Pero todos esos pensamientos quedaron en su mente, no pudo articular palabra alguna pues sentir su aroma golpear contra sus fosas nasales lo encandilaron por completo, sentir su cuerpo diminuto contra el suyo lo paralizó y unas inminentes ganas de rodearla con sus fuertes brazos de acero pedían a gritos corresponderle ese contacto corporal. Quiso decirle que era una vulgar oportunista, que si creía que pasaría por alto ese acto indebido estaba muy equivocada, y que así como con Raditz le hizo pagar esa osadía, ella también lo pagaría muy caro por desafiar sus ordenes, más sin embargo las palabras jamás salieron de sus labios.

Su mente quedó en blanco, sentir su adictivo aroma fresco invadir su cuerpo lo tranquilizó de una forma sublime incluso sorprendiéndolo a él mismo ¿Cómo es que esa mujer podía causar furia y paz de un segundo a otro? Cerró sus ojos e involuntariamente dirigió sus manos a la estrecha cintura de la mujer, al principio con roces temerosos pero finalmente terminó por rodearla con sus brazos atrayéndola más a su cuerpo, hundiendo su nariz sobre su cuello y oliendo la exquisitez que desprendía su recién lavado cabello. Se sentía estúpido, sí, y no quería abrir los ojos para encontrarse con la realidad en que esa sensación lo hacía sentir vulnerable, pero no podía evitar sentir un cosquilleo en todo su cuerpo cuando la tenía de esa forma, tan cerca, expuesta a él y a su disposición.

Bulma cerró sus ojos imitándolo, apoyando su mandíbula sobre el hombro izquierdo del hombre y agradeciendo a su baja estatura pues ambos estaban a la misma altura y sus cuerpos encajaban como dos piezas de rompecabezas. Tampoco quería abrir los ojos, no quería encontrase con la vergüenza expuesta ante esos orbes azabaches que la maravillaban y al mismo tiempo le causaban curiosidad por el misticismo que emanaban ellos, simplemente quería saber que era sentirse protegida, sentir un calor corporal que le diera esa calidad que su fría alma necesitaba, y durante todo ese tiempo solo había una persona que provocaba todo eso en ella.

Nunca lo pensó, es más, no era su plan de contra ataque pues bien sabía porque el príncipe había ido en busca de ella y del motivo de su furia, incluso ya había preparado su discursos para defenderse; pero el simple hecho de verlo frente a ella, tan próximo a su cercanía, sintió la urgente necesidad de abrazarlo y poderse sentir protegida.

Toda esa noche había sido un verdadero infierno para ella, necesitaba desahogarse, necesitaba sentir aunque sea un abrazo y al verlo no dudo ni un según el arrojarse a sus brazos. Claro, esto lo hacía porque desde la última noche que estuvieron juntos recordó que cuando la tenía en sus brazos, su calor que él le brindaba era una sensación única y se sentía especial, importante y existente. Lo sintió corresponder a su acción y fue como sentir la infinidad abrazarse a sus costillas, sentir las comisuras del cosmos recorriendo su cuerpo en una vorágine de anhelo, en un torbellino que nació de un palpitar, sus manos fueron extensión de su deseo, de ese huracán indispuesto, que la hizo entregarse al abismo, y en su mente, sin objeción, sin permisos, prefería el infierno pero siempre y cuando entre de sus brazos.

El silencio perduró por largos ¿Segundos, minutos? No tenían idea alguna, solo podían escuchar sus respiraciones agitadas, los fuertes latidos de sus corazones latían a una sincronía increíble, y bajo el vestigio estelar que los acompañaba esa noche, una ligera brisa los envolvía en esa magia que ellos mismos encontraron con su cercanía. Lentamente Bulma se retiró de los brazos de Vegeta, necesitaba verlo a los ojos, necesitaba explicarse sus razones o tal vez solo quería perderse en la intensidad de ese lienzo oscuro y calmar sus demonios internos; y lo encontró, con esa magnética esencia que la envolvía junto con la noche, acompañada de la hermosa luna llena y de su embriagante presencia. No lo había visto en una semana entera y sentía que fueron meses los que pasó en su ausencia, se burló mentalmente de ella misma ¿No que no quería volver a verlo, que la volviera a tocar? Sí, estaba en lo correcto, no después de la forma en cómo la trato la última vez, pero se sentía tan vulnerable que sentirse entre sus brazos era un equivalente de paz al que necesitaba en esos momentos.

Quería decirle que lucía hermosa, que incluso cuando ella no lo creía, pero su orgullo no lo dejaría dar ese paso; esa noche sus ojos brillaban más resplandecientes de lo normal, su a perlado rostro contrarrestaba contra su melena suelta turquesa, tal parecía un ser mitológico extraído de un cuento de hadas. Su furia pasó a segundo plano, ahora en su mente solo estaba esa hermosa postal de ella bajo la luna, quien la misma luna se veía opacada junto a su presencia. Deseo poder decirle que incluso lucía hermosa desde el otro lado del mundo, a miles millas del edén, donde llegaba su sonrisa, donde la caricia penosa buscaba su florecer, en ese momento quería que ella se mirara como él la miraba y así pudiera entender lo increíble que podía llegar a ser, solo anhelaba un momento más en fundirse en sus labios tornasol.

La vio con sus mejillas rosadas, tan expuesta y el podía sentir que lentamente desvanecería ¿Pero qué ocurría con él? No es que fuera la primera mujer más hermosa que haya conocido en su vida, reconocía que incluso llegó a ver rostros más delicados que el de la misma peli azul, pero había algo en ella que la encontraba diferente al resto y no sabía cómo identificarlo, había algo, una excepcionalidad asombrosa y mística, era rara y hermosa a la vez. No obstante no pudo obviar el hecho que se mostraba la mujer un tanto alterada, distraída por así decirlo, ¡Claro! ¿Cómo no estarlo? Ella no era tonta y sabía como el reaccionaría ante su acción que hizo, pero en su interior le dictaba otra cosa, algo había en ella que ocultaban sus grandes ojos como el mar, algo le perturbaba y la notaba, triste, apagada, y eso le hizo crecer una sensación incomoda a él.

—Yo…—Susurró apenas audible la princesa quien retrocedió dos pasos bajando su mirada hacia las botas blancas del príncipe.—Yo lo siento…no lo volveré hacer.

—¿Qué cosa? —Su voz ya había bajado el suficiente tono de voz encontrándolo la princesa calmado, al parecer su enojo había disminuido notablemente. Vegeta se limitó a mirarla con una ceja enarcada mientras el mismo retrocedió un paso atrás cruzándose de brazos, le era extraño esa repentina actitud sumisa de la mujer, esperaba todo tipo de respuesta menos una disculpa por sus acciones. — ¿El que te hayas salido…o que me hayas abrazado?

—No.—Sus mejillas ardieron como nunca sintiéndose más expuesta de lo que ya se encontraba, obligando que su mirada regresara a la azabache del príncipe, encontrándolo con su entrecejo fruncido, pero con ¿Una sonrisa burlona? Bien, al menos su furia había pasado a otro plano, pero no evitó sentirse molesta ¿Se estaba divirtiendo de su situación embarazosa?— El día que ya no esté aquí, no le pediré disculpas por dejarlo.—Soltó ofendida imitándolo en cruzarse de brazos, mientras alzaba su barbilla en un gesto orgulloso, causando engrandecer más la sonrisa petulante del hombre.—

—No me digas.—Soltó entre risas burlonas nuevamente avanzando hacia ella, mientras que la princesa lo miraba molesta por su acción.—Antes de que eso suceda, estarás de vuelta ante mí en menos de lo que des un paso afuera.

—No tiene caso que siga reteniéndome aquí.— Orgullosa, avanzó un paso más para encararlo.—Aunque intenten usarme de carnada, le puedo asegurar que Paragus será lo menos en que le interese pelear, si por él fuera desearía verme muerta.

Vegeta quedó en silencio analizando las palabras frías de la mujer, quien notó como la hija de su enemigo se humedecieron sus ojos al pronunciar lo último ¿Es que acaso iba a llorar? Incomodo, desvió su mirada hacia otro punto del balcón, ¿Sería que Bulma lo intentaría chantajear con lágrimas para otra más de sus artimañas? No lo dudaba, la mujer era astuta y seguramente lo abrazo con la única intención de calmar su furia, molesto arrugó sus cejas ante ese pensamiento ¡Incluso había olvidado que debía reprenderla por haberse salido!

Giro de nuevo hacia ella para recriminarle sobre su comportamiento, pero la imagen que se encontró frente a sus ojos lo paralizó por completo, ella lloraba, y no estaba actuando, lo hacía genuinamente.

Bulma que ahora le daba la espalda al príncipe, se recargó sobre el balcón de cantera intentándose dar un soporte, por un momento sintió que todo le daba vueltas y unas terribles nauseas se hicieron presentes en ella. Era de esperarse, tan solo recordaba todas las palabras de su hermano, en como mató a esa gente, y vil rechazo sintió a esa familia, deseaba en ese instante nunca haber nacido en ese seno familiar y la simple idea de verse en esa situación incluso le arrebataba el aire.

Pronto sintió como unos dedos rozaron sobre el dorso de su mano derecha haciéndola sobresaltar en su lugar; sus grandes ojos agua marinos miraron hacia los dedos enguantados que acariciaban con delicadeza los suyos y no pudo evitar alzar su mirada para encontrarse con ese par de orbes ónix que la miraban con genuina preocupación, aunque en su rostro intentara expresar total indiferencia, pero sus ojos no podían mentir.

Sintió una corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo cuando la mano enguantada del príncipe tomó la suya en un gesto de protección, o al menos así lo quería ver ella, rodeando con sutileza y cuidado la suya, como al mismo tiempo apretándola entre la suya y propinándola esa fuerza que ella misma carecía en ese instante. Su corazón latió con tanta fuerza cuando lo vio próximo cerca a ella, sentir su respiración caliente golpear contra la suavidad de su piel era una delicia y mayor aún fue su asombro cuando él con su otra mano libre entre movimientos torpes y lentos, la tomó de la mandíbula acercando peligrosamente su rostro al de ella, contemplándola con total detenimiento, provocando que su respiración se contrajera y que su mundo terminara de girar entre sus brazos.

—No estás bien…—Le susurró contra su rostro en un tono suave y sutil, provocando que la princesa cerrara sus ojos ante la delicadeza de sus palabras, sorprendiéndose ella al ver como la envolvía con la sutileza de sus acciones, sorprendiéndose a él por su forma de tratarla.—

—Nada ha estado bien…—Podía sentir que en cualquier momento su voz quebraría, su cuerpo se encontraba tan débil que no creía soportar estar de pie a su lado y sus grandes zafiros amenazaban con liberar la tensión que llevaba cargando su alma.—Creí que al salir de ese infierno sería más feliz…pero al parecer ni siquiera tengo una idea de lo que en verdad significa la felicidad.—Sintió como unas lagrimas traicionaron su temple, quienes no tardaron en surcar sus rosadas mejillas. Por pena, o tal vez por simple orgullo cerró con más fuerza sus ojos, no quería verlo como tal vez se regocijaba con su debilidad, pero mayor fue su sorpresa al sentir como los dedos enguantados del hombre recogían esas misma lagrimas que escapaban de sus luceros resplandecientes.—

—Al parecer sí tenemos algo en común. Tampoco sé lo que significa la felicidad.

Bulma abrió sus ojos de golpe ante esas palabras, encontrándose con un Vegeta muy distinto al que cuando discutían o peleaban; pudo ver en su mirada azabache un entendimiento que ella llevaba buscando por tanto tiempo, pudo ver que era la primera persona que en verdad entendía a lo que se refería y fue sentir la gloria eterna a su alma cansada, después de tantos años, por primera vez ya no se sentía tan sola y fría.

La entendía, la entendía más de lo que le quería hacer ver y no eran necesarias las palabras para expresarle esa sensación que ambos compartían, esa ausencia de algo que aclamaban sus almas y que del mismo modo aún seguían sin saber qué es lo que pedían. La miró detenidamente y pudo ver como sus ansiosos ojos azules brillaron más de lo normal ¿Podía ser ese ser más hermosa con cada segundo pasar? Una ligera sonrisa se asomó en la comisura de sus labios y sintió como sus murallas internas lentamente se iban destrozando una a otra, desarmándolo por completo, provocando incluso que de nuevo ese extraño hormigueo recorriera su cuerpo ¿Por qué actuaba así con esa mujer? Solo tenía algo claro en mente desde que la conoció aquella vez en la plaza; quería saber absolutamente todo de ella.

—Tal vez tenemos mucho más cosas en común de lo que nos imaginamos.— Vegeta sintió como su corazón se aceleró al escucharla decir eso, una sensación inquietante se apoderó de su razón y ahora su cuerpo solo pedía una cosa, besarla, besarla hasta el amanecer, tenerla entre sus brazos y desahogar toda esa pasión que provocaba ella en él.— Tal vez…

—Dame un motivo para creerte.—Susurró varonilmente contra su oído atrapándola entre sus brazos y atrayéndola completamente a su cuerpo, provocando que ella se cimbrara al sentir su cercanía, casi al punto de rendirse a sus pies.—Solo uno…

Bulma sintió que esas palabras decían más de lo que significaban, pudo leer en ellas el mensaje de Vegeta y percibió como su corazón se aceleró ante la petición del príncipe. Lo miró una vez más a sus océanos oscuros y notó que el hombre de verdad esperaba una respuesta de ella, que con solo una palabra suya bastaría para esclarecer todas sus dudas hacia ella y tal vez, solo tal vez, pudieran liberarse mutuamente.

La peli azul suspiró tranquilamente recargando su cabeza contra el fuerte pecho del príncipe, sintió como el hombre se tensó ante su cercanía, sonrió al ver que el también reaccionaba del mismo modo que ella cuando lo sentía próximo, pero mayor aún fue el motivo de su sonrisa cuando los fuertes brazos del príncipe en vez de alejarla la atrajeron más a su esculpido cuerpo, recargando su barbilla sobre la cabeza de la mujer e intentando aspirar todo su embriagante aroma.

—No quiero más muertes por mi culpa.—La escuchó decir eso apenas audiblemente, abrió sus ojos más atento de lo normal pero se rehusó cortar el contacto entre ellos, no quería perder la magia que se comenzaba a generar entre ellos.—Ya no quiero que…Paragus y su hijo cometan sus atrocidades en mi nombre, simplemente ya no quiero que se pierdan vidas inocentes, y…eso también te incluye.

Vegeta se estremeció por completo la escucharla, su corazón latía como el trote de un caballo y su cuerpo ligeramente tembló. Rápidamente se separó de ella como si quemara, necesitaba verla a los ojos y que le explicara a que se refería, aunque su mente ya sabía el significado de esas palabras, solo quería corroborara, implorándole a Kami-Sama, que fuese todo lo contrario a ello.

—Qué…

—Broly está aquí.—Rápidamente decidió intervenir, notó la perturbación que se generó en el príncipe al mencionarle lo último, y de cierto modo ella también se impacto por lo que dejó salir de sus labios, no lo pensó, simplemente se dejó llevar por el momento. Por primera vez en todos esos días que llevaban juntos lo notó incomodo por lo que lo atribuyó ante sus palabras que ni ella misma se creía haber pronunciado. Nerviosa, retrocedió un paso para romper el tacto del moreno y así poder mirarlo a los ojos, necesitaba exponerle como estaba la situación y lo que menos quería era flaquear en ese momento.—El viene por mí y no descansará hasta llevarme con él aunque tenga que quemar toda Vegetaseí de ser posible…

—¿Broly? —Para ese punto, Vegeta se sentía perdido ¿A qué se refería ella? Su rostro desencajado era todo un poema para la peli azul, por lo que intuyó Bulma en que debía esclarecer su idea.— Mujer…

—El hijo de Paragus…mi hermano.—Susurró con pesar desviando su mirada de la intensa del príncipe, quien Vegeta no pasó de desapercibida la tensión en ella.—La razón por la cual dejé Tsufuru se debe a él, por ese…maldito demonio…—Suspiró pesadamente regresando su mirada oceánica a la azabache del príncipe, notó el silencio que se generó entre ellos dos, mientras que el moreno volvía a adoptar su porte erguido y cruzado de brazos, mirándola con una ceja enarcada y al parecer esperando por más información. Bulma trajo todo el aire que pudo a sus pulmones, debía decirle todo en ese momento, se la jugaría, había un gran porcentaje de probabilidad en que no le creyera, pero tenía un plan en mente, un plan en donde tal vez el príncipe la ayudaría más de lo que se imaginó.—Yo soy la hija menor de Paragus, en realidad la única.—Sonrió melancólica.—Mi relación con mi…con Paragus nunca ha sido buena, incluso puedo asegurar que detesta mi existencia…

—Sí te detesta ¿Por qué entonces mandó a tu hermano a buscarte por todo el mundo y de igual manera el mismo salió a buscarte? —Declaró escéptico, pero a la vez curioso.—

—Bueno, porque los intereses de Broly son muy distintos a los de él.—Le dedicó una sincera sonrisa al ver que el moreno comenzaba a prestarle atención y no comenzaba a callarla con sus típicos "mentirosa" o "traidora", al parecer si los dos ponían de su parte tal vez se entenderían más de lo que creían.—En realidad, ahora que lo pienso no sé porque mi padre salió a buscarme, en realidad mi presencia en esa familia nunca fue de relevancia, casi nunca veía a mi padre y las pocas veces solo eran por breves horas, claro bajo regaños por mis comportamientos…

—¿Comportamientos? —Sentía que su curiosidad cada vez era más grande, más aún cuando notó como ella sonrió con delicadez a ver su genuino interés y no pudo evitar sentir como sus mejillas se ruborizaron ante esa acción ¿Es que acaso se veía muy ansioso por saber sobre su pasado? —

—Sí bueno, siempre odió verme leer, ¡Incluso mandó a forjar una cerradura a la biblioteca para que no me dejaran entrar! —Rió.—O las veces que siempre me encontraba en mi habitación con tantos fallidos inventos que realizaba, por simple curiosidad claro, al final nunca pude ver si en realidad funcionaban, ya que él los destruía.—Sonrió melancólica mirando hacia el cielo estrellado.— Recuerdo que una vez quise ayudarle a las sirvientas en adelantar su trabajo mientras lavaban la ropa a mano. Esa vez ideé un mecanismo donde sí se introducía la ropa y el jabón en un tonel de madera y posteriormente, con un sistema de arrastre animal el tonel girara sobre sí mismo al mismo tiempo que recorriera la pila del lavadero circular, el agua entraría en el tonel lavando la ropa y de ese modo se ahorraría todo el tiempo desperdiciado que se invierte en el trabajo manual, incluso sería más cómodo para ellas…

—¿Y funcionó? —Sonrió divertido escuchando las locas ideas de la mujer, a decir verdad le gustaba escuchar que tanto atravesaba por la mente prodigiosa de esa mujer, sentía que era todo un gran potencial desperdiciado sin aprovechar.— Seguramente no.

—¡Óyeme! —Su semblante nostálgico pasó en un par de segundos embravecido, sentía sus mejillas arder de enfado y peor aún observar como el príncipe reía ante su provocación.— ¿Con quién crees que estás hablando? ¡Por supuesto que funcionó! —Orgullosa alzó su barbilla cruzándose de brazos frente a su pecho, mientras que el hombre no dejaba de gozar de su enojo.— ¡Mis inventos son prodigiosos!

—¿Así? ¿Lo dice quien intentó huir dejando expuesto en este mismo balcón la cadena de telas, que por cierto no pudo esconder bien? Seguro mujer…

—¡Eso fue porque estaba nerviosa! —Refutó molesta.—Aunque ahora que lo analizo bien, tal vez podría idear otro escape mejor planificado…

—Sueños mujer.—Sonrió petulante avanzando hacia ella un paso más.—Antes yo te descubriré…

—Te aseguro que te sorprenderás de lo que puedo llegar a ser capaz.—Ahora ella avanzó un paso frente a él retándolo. Podía ver en sus orbes ónix pasión, entusiasmo, aventura, y ella reflejó en ese mismo instante las mismas emociones.—

—Demuéstramelo.

Ahí estaba de nuevo esa tensión entre ellos, desafiándose con la misma apasionalidad que los caracterizaba, queriendo ver que más había allá de sus respetivos océanos y poder navegar en ellos. Bulma sintió sus mejillas enrojecer al sentir la intensa mirada de él sobre ella, esta vez no era la compasiva que vio minutos atrás, no, esta vez se asemejaba a la misma cuando el rompía esa barrera que los separaba, cuando reclamaba sus labios y pretendía ir más allá de lo que sus cuerpos pedían. La peli azul deshizo rápidamente el contacto visual, a lo que Vegeta sonrió ladino, le encantaba ponerla en esa posición, le gustaba ver ese color carmesí que se colocaba en sus mejillas siendo el la causa de esa reacción de su cuerpo, le encantaba ponerla de ese modo nervioso y que él fuera el causante de esas emociones.

—Bien, a lo que iba…—Prosiguió la princesa aclarando su garganta nerviosamente.—Mi padre jamás aprobaba todo lo que hacía, esa vez del lavado recuerdo que llegó muy enojado y comenzó a aventar todos los tonel como si se hubiese vuelto loco….—Suspiró.— A las mujeres las corrió de su vista, mientras que a mí me encerró en mi habitación por un mes entero, solo veía a mi nana llevarme la comida pero eran las sobras de la comida del día…

Alzó su rostro en busca de la mirada de Vegeta encontrándolo desconcertado, desde segundos antes había borrado su sonrisa divertida en seguida que escuchó esas palabras de la princesa, podía ver en su rostro varonil muecas de desprecio e incertidumbre, por lo que Bulma no quiso más profundizar en sus antiguos recuerdos, aún le dolían y le era difícil poder expresarlos libremente, en especial frente al príncipe saiyajin.

—El punto es que mi pad…Paragus.—Se corrigió.—Jamás ha expresado una cierta afección por mí, por lo que no sé cuáles son sus motivos de buscarme si en realidad siempre he sido un estorbo para él. El problema no es él…si no Broly.

—Tu hermano.

—Así es…—Asintió levemente con su cabeza reconociéndolo dolorosamente. Vegeta notó como el rostro de la princesa se tornó a uno lleno de repudio y asco, algo le decía que ese tal Broly significaba más de lo que ella le estaría por contar, y para ser sincero una sensación incomoda se movió en su interior.— Yo lo quería mucho…casi nunca lo veía ya que mi padre lo mandó muy lejos a tomar sus estudios, cuando cumplió la edad suficiente lo unió a su ejército y prácticamente desde que la guerra contra…ustedes.—Susurró incomoda.—Él se ha vuelto su mano derecha.

—No había escuchado de él en todo este tiempo.

—Eso es ya que mi padre quiere utilizarlo como su haz bajo la manga contra ustedes.—Dicho eso la atención de Vegeta sobre ella creció más, notó como el semblante extrañado del príncipe cambió a uno molesto, quien no evito acercarse más a ella para escucharla.— Broly es un monstruo en batalla, posee una fuerza abismal…

—Es solo insecto.—Soltó con desprecio el príncipe.—No será un impedimento que yo mismo pueda vencer.

—Vegeta…—La princesa susurró su nombre tan dulcemente provocando que el heredero se cimbrara en su interior. Los ojos de ella expresaban tanto, comenzaba a amar poder descifrar en ellos lo que la mujer no podía decir en palabras, pero su orgullo jamás se lo haría saber. Y en este momento pudo ver genuina preocupación, una preocupación que no había vuelto a ver en él de alguien más desde hace tantos años.—Broly no es cualquier persona, mi padre a creado de él una bestia, lo he visto con mis propios ojos como mató a una población entera sin necesidad de un ejército ¡Si Broly sigue haciéndose más fuerte, será un verdadero peligro para este mundo!

—¿Con que tu hermano es de quien me relató Raditz sobre la masacre a donde se escaparon hoy, no es así? —La princesa tristemente asintió levemente con su cabeza, a lo que Vegeta apretó con fuerza sus puños, resultaba que ese demonio del que tanto hablaban últimamente coincidía con el mismo que estaba masacrando a los poblados contiguos a Vegetaseí. Sintió como su vena frontal palpitaba de furia infinita ¡El maldito bastardo de Paragus estaba haciendo sus estragos en su territorio! Pero peor aún se sintió humillado al ver que la fuerza de su gente no estaba siendo la necesaria para hacer resistencia contra el famoso Broly, y aunque no lo quisiera aceptar, en ese momento su cuerpo sintió terror de tan solo pesar que ahí afuera existía un loco con una fuerza fuera de su manejo.—Yo lo detendré…

—Yo te ayudaré.—Vegeta regresó su mirada asombrado hacia la peli azul, quien mostraba un semblante decidido y aguerrido, provocando contagiar a quien estuviese a su lado por la determinación que expresaba en esos momentos, y para el príncipe dentro de una mezcla de incertidumbre y asombro, esa nueva postura del a mujer le pareció terriblemente atractiva.— Broly es un peligro para todos, su enferma obsesión hacia mí lo está orillando a cometer esos actos viles y soeces…la única persona que conozco que sea apta para detenerlo, eres tú.

—¿Por qué? —No sabía cómo sentirse ¿Alagado? No lo pudo evitar, pero escuchar que la mujer reconocía de su potencial sintió como su pecho se infló de orgullo. Pero antes de decirle que el lo derrotaría, necesitaba saber las verdaderas razones por las cuales la peli azul lo aborrecía.— ¿Por qué me estás diciendo todo esto?

—Porque ya no quiero vivir con el miedo a ser encontrada por él…yo…yo huí de mi hogar porque Broly intentó tomarme por la fuerza, el quiso abusar de mí y Paragus al enterarse de ello, no hizo nada al respecto…—Suspiró adolorida cerrando sus ojos de golpe, intentando detener las lágrimas que amenazaban con abandonar sus luceros brillantes.— Esa vez me golpeó por decir tantas falacias ante su orgullo de hijo, y a Broly lo dejé inconsciente en un acto desesperado por huir de sus garras…ese…ese día me sentí tan sucia…yo…

Un mar de lagrimas se vislumbró en su rostro enrojecido, le costaba tanto poder hablar lo que ocurrió esa noche en Tsufuru que recordar las escenas aún podía sentirlas tan vivas como ese noche. Aún recordaba la irritable respiración de Broly contra su cuello, en la forma vulgar en como la tocó y final mente como su padre reaccionó bofeteándola frente a los duques de Namekuseí, le dolía como nunca.

Apenada ante ese momento de debilidad, alzó su rostro encontrándose con un Vegeta colérico, podía notar como su vena frontal palpitaba con fuerza, su mirada azabache se encontraba perdida en algún punto del lienzo estrellado mientras que su ceño fruncido se remarcaba con fuerza. Se arrepintió al instante de confesarle todo eso, pero sabía que con Vegeta si quería que le creyera, debía enterarse de todo lo que la conllevó a varar en ese sitio.

—Logré huir gracias a un amigo que ese mismo día conocí.—Sonrió con ternura limpiándose las lagrimas con el dorso de su mano.— El duque Dende de Namekuseí, esa noche llegó con su hermano, el futuro heredero, Piccolo Jr. Daimaku…esa noche llegaron en el momento que mi padre me azotaba contra el suelo, al momento de llegar los príncipes me quedé con el duque y él me ayudó a curar mis heridas y del mismo modo me proporcionó uno de sus barcos para poder escapar.

—Los Namekuseí eran exportadores pacíficos en medio de esta guerra.—Susurró pensativo Vegeta.—Sin embargo, ahora que fui a realizar el viaje de negocios, me enteré que su apoyo será completamente para nosotros, retirando cualquier tratado pacífico con los Tsufurujín…

—Oh…seguramente después de que vieron como me trató ese noche mi padre decidieron retirar todo el apoyo, tal vez el duque Dende mencionó a su hermano lo que me sucedió con Broly.—Suspiró pesadamente.— Al final llegué a Namekuseí y de ahí arribe a un barco para que llevaran a las tierras del Oeste, para mi mala suerte me estafaron y eran un grupo de piratas. No sé cuánto tiempo navegué por mar abierto, desde la segunda semana perdí la cuenta y cuando finalmente llegamos a Vegetaseí me enteré que sería comercializada para una subasta de esclavos.—Frunció su ceño recordando a la banda de Pilaf.— Como futuro rey tu deber es tomar cartas al asunto, la esclavitud no puede seguir y checar los puertos, ¡Detener a esa banda de mafiosos! —Vegeta estuvo a punto de responderle, pero ella continuo.— Ese día llegó salvándome de las garras de esos piratas un joven de nombre Goku, un saiyajin amable quien al ver mi estado deplorable me recibió en su hogar, su hermosa esposa Milk es una excelente cocinera, y tienen un bello bebé de nombre Gohan.—Sonrió melancólica.— Los extraño…

—Goku… ¿Te refieres al preso por el que diste a cambio tu libertad? —Ella afirmo con un movimiento de cabeza, a lo que el entendió cada vez más el rompecabezas.—Con que Kakarotto, el hermano de Raditz fue quien te estuvo ocultando todo este tiempo ¿No es así?

—¡Pero él no sabía que soy hija de Paragus! —Defendió preocupada al ver el rostro serio del príncipe, lo que menos quería fuera que tomara represarías contra el nombre saiyajin.— Nadie sabía de mi verdadero proceder hasta el día que llegué al castillo y Nappa me reconoció…yo…yo no tenía una idea que ustedes eran los principales enemigos de Tsufuru, ¡De haber sabido que mi destino sería terminar encerrada en este lugar, jamás hubiese subido a ese barco de Pilaf!

—De no haber subido a ese barco, jamás me hubieras conocido y no habrías encontrado la forma de deshacerte del enfermo engendro de Paragus.—Bulma abrió sus ojos impresionada ante lo que decía, su corazón comenzaba a latir más que nunca y mayor aún cuando lo vio aproximarse lentamente hacia ella.— Yo detendré a Broly, ganaré esta guerra y no tendrás que esconderte más de él.

La princesa sonrió tan ampliamente que no evitó lanzarse de nuevo a sus brazos, la emoción de nuevo se apoderaba de ella y no sabía cómo poder expresarle que el simple hecho de estar a su lado, se sentía protegida. Vegeta por su parte que sedó como piedra, apenas y podía canalizar tantas formas de expresión como las de esa mujer que le resultaba ser un poco fuera de su persona, pero no obstante no le molestaba, si por él fuera la tendría todo la noche bajo su cuerpo, enredada entre sus brazos y calor.

—Te propongo un trato.— Dicho eso, la princesa rápidamente se retiró de su cuerpo no dejando que el príncipe pudiera responder a su contacto físico. Vegeta frunció sus cejas al no comprender que pretendía la mujer, pero mayor aún al ver la sonrisa radiante que se asomaba en el rostro de la peli azul, se veía entusiasmada, ilusa, llena de emoción, y para él fue como ver a un ángel sonreírle.— Yo te ayudaré en que detengas a Broly, podré proporcionarles puntos clave, lugares donde más recurre, entradas secretas a Tsufuru ¡Siempre y cuando no perjudiquen a sus habitantes!

—¿Estás diciendo que estás de acuerdo en que mate a ellos, a Broly y Paragus? —Declaró curioso ante la respuesta de ella.— Porque no pienso retroceder una vez que invade sus territorios…

—Bueno…no es necesario la muerte.—Susurró incomoda.—Sé que el reinado de mi padre no es bueno, no está beneficiando en nada a sus pueblo debido a su ambición, necesitan a un verdadero rey y Broly no llega a ser apto para ese cargo.—Suspiró.— Incluso sé que ustedes llevan más de ganar esta batalla contra ellos, lo único que quiero es que ya no comentan crímenes contra esos seres inocentes de esta guerra…ellos pagaran sus cargos pero bajo las leyes.

—¿No te han dicho que eres demasiado benevolente?

—Una vez alguien me dijo que la muerte es un privilegio, no un castigo. Y ellos deben pagar sus atrocidades.

—¿Qué es lo que quieres a cambio? —Sabía lo que ella pediría, era más que obvio, pero en su interior deseaba que no fuese así, no quería dejarla ir, y no tenía una idea alguna de porque comenzaba a desarrollar ese empatía por ella. ¿Sería que se estaba obsesionando como lo estaba Broly hacia ella? Pero quien no, esa mujer era una bella flor entre tanta adversidad, la más rara y bella de todas.—

Mi libertad.

No, no quería dejarla ir ¡Se rehusaba! Y se sentía estúpido por pensar de esa forma ¿Pero que le podía decir? ¿Qué no estaba dispuesto? Eso era realmente estúpido. La mujer le había planteado las cartas sobre la mesa, y vaya que era una oferta demasiado tentadora, aceptar su proposición significaba un gran paso ante esta guerra y poder terminar con todo eso, pero eso también implicaba perderla a ella…

Sin querer aportar más a la conversación, giró sobre sus talones aún bajo la mirada azulada de ella, lo sabía, ella ansiaba más que el ese trato, y en el fondo se sentía incomodo ante esas nuevas sensaciones emergiendo en el.

—Vegeta…

Las suaves manos de ella se encontraron sobre las suyas, y si se detuvo fue solamente por que el quiso, ya que la fuerza que ejercía la mujer sobre el realmente era nula. Raudo, giró sobre su sitio para encontrase de nuevo cara a cara con ella, dentro de la oscuridad de la habitación solo eran visibles sus resplandecientes luceros azules, pero eran lo suficiente para apreciar su belleza en medio de las penumbras, sus ojos era lo que más admiraba de esa mujer.

—Sé que puedes desconfiar de mí, pero te doy mi palabra en que no te fallaré. Te ayudaré en todo lo que te haga falta para dar con Broly, es una promesa.

—¿Qué te hace poner toda tu fe en mí? ¿Es que no me tienes miedo a que yo pueda hacerte daño, incluso más que Broly?

—De haberlo querido, ya lo hubieses hecho desde hace mucho tiempo atrás.—Ambos quedaron en silencio mirándose entre la oscuridad de la noche, ninguno quiso decir nada y mucho menos romper ese hermoso silencio que se generó entre ellos, solo les bastaba perderse en sus miradas y adentrarse en sus mares de emociones que encontraban atrayentes en cada uno.— Yo cumplo mis promesas.

—Y…—Lentamente fue desplazando sus grandes manos por la espalda de la mujer estremeciéndola, acercándola más al calor de su cuerpo y sintiendo su respiración chocar contra su rostro.— ¿Qué te hace pensar que yo cumpliré con mi palabra?

—Solo…—Susurró débilmente al mismo tiempo que cerraba sus ojos al sentir la respiración de él contra su blanquecino cuello.— solo lo sé…

—No deberías confiar tanto en las personas…

—¿Ni en ti?

—Soy el menos indicado.—Cerró sus ojos imitándola y pegando más su cuerpo al de ella, necesitaba oler su dulce aroma, sentir su cuerpo, necesitaba tenerla toda esa noche a su lado.— Debería causarte miedo…

—Pero no provocas eso en mí…

—¿Entonces que provoco en ti?

Ambos giraron su rostro para verse directamente a sus ojos, y sintieron como el tiempo se detuvo exclusivamente para ellos. Bulma quiso responder ante su cuestionamiento, pero sus palabras enmudecieron sellando sus labios por completo. Su pecho subía y baja aceleradamente, podía sentir que en cualquier momento sus piernas flaquearían de no ser por el fuerte agarre del saiyajin que aún se sentía firme sobre el suelo. Desvió su mirada pasando por su perfilada nariz, sus pómulos y terminando en los delgados labios del hombre, en ese momento sintió la urgencia de besarlo, de volver a saciarse del néctar que desprendía de ellos, de sentir como ese par de labios la llevaban al mismo cielo en vuelta de caricias llenas de placer.

Regresó su mirada al saiyajin y descubrió que el la miraba de la misma forma, directamente a sus jugosos labios carmesí, con sus hambrientos orbes deseosos de probar el Edén de su boca y no salir nunca más de ellos.

—Vegeta…

Sintió los labios del príncipe sobre los de ella en un santiamén de segundos, haciéndolos suyos de nuevo, reclamándolos como de su propiedad, y ella, gustosa se dejó llevar por esa sensación que solo él provocaba en lo más profundo de su alma. Ahora se pintaban los ocasos de hastío, volvía el umbral de la noche, así como sus labios volvían a los suyos. Besos sabor sol, labios a tono de miel.

La besó, y la tormenta dejó de ser tormenta, las respuesta llegaron sin preguntas, el miedo se hizo voluntad y el frío escusa. La besó, y los minutos no fueron más minutos, de hecho, se hicieron eternos.

Su cuerpo temblaba bajo el suyo, y un instinto de sobreprotección nació en él ¿Por qué ahora su mente reaccionaba solo en saber si ella se encontraba bien? No lo entendía, por más que buscara respuesta a esas emergentes dudas en su mente no hallaba respuesta alguna, pero de lo que si estaba seguro era que no la dejaría escapar esta noche de sus brazos, sus labios la reclamaban con cierto fervor, y ella no era inmune a eso.

Bulma profundizó más su boca hacia la de él, quiso apagar por completo su conciencia y olvidarse de todo lo que había sucedido en esa desastrosa noche. Su cuerpo buscaba un consuelo, un anhelo, y el estaba ahí para proporcionarle todo eso y más. Inexperta pero aventurera, se atrevió a profanar la boca del príncipe con su lengua deseosa de probar su sabor, aun recordaba la última noche en que estuvieron juntos y de tan solo remembrar ese recuerdo podía sentir como una corriente eléctrica recorría hasta la punta de los dedos de sus pies.

Pronto, Vegeta no tardó en seguirle gusto el ritmo a ella, devorándola con fervor y deseo, deseando que la noche fuera eterna, y que sus besos jamás se borraran de su mente. Con sus fuertes brazos la apretó con mayor fuerza de su cintura pequeña para así cargarla sin necesidad de romper el beso. Ella estaba muy concentrada en su labor, intuitivamente llevó sus manos hacia el rostro de él, queriendo no romper el contacto de sus bocas, increíblemente encontraba un bálsamo en ellos.

Con toda la sutileza posible, el príncipe dejó recostar a la peli azul sobre la cama rompiendo dolorosamente su apasionado beso. Aún bajo la atenta mirada de ella, se colocó encima de ella apoyándose con sus codos a cada lado de la mujer, pareciendo crear una barrera para no dejarla escapar, esta noche no.

Sus pechos subían y bajan aceleradamente debido a su apasionante beso, ninguno de los dos rompía ese contacto visual, ni tampoco querían hablar al respecto de ello, sabían que con que uno cuestionara sobre ese acto prohibido entre ellos, la magia se rompería al instante, y en ese momento se necesitaban más que nunca.

Lentamente, Vegeta acercó peligrosamente sus labios a los de ella, sus hermosos labios carnosos lucían inflamados por su apasionado encuentro, y ambos sabías que solo era el inicio.

—Yo detendré a Broly.—Su voz jamás se había oído tan seductora como en ese instante, provocando que la princesa sonriera ante sus palabras, de cierto modo lo encontraba encantador.— Tenlo por seguro.

—¿Y me dejarás ir? —Notó como el príncipe se tensó ante su cuestionamiento, y algo en su interior de ella se removió, comenzó a desear que el negara su condición, que no la dejara ir de su lado.—

Lo haré.

Bulma no pudo ocultar una mueca de tristeza en su rostro ¿Qué demonios pasaba con ella? ¿Es que acaso no anhelaba irse de ese lugar? Se regañó mentalmente, pero muy en el fondo de su pecho deseo ver al príncipe pidiendo por su compañía, pero eso sería imposible, el jamás haría algo así y menos por ella.

—¿Podría pedirte otra cosa? —Nerviosa, se mordió su labio inferior al ver el rostro confundido del hombre y mayor aún cuando el mismo miró directamente a sus labios, amenazando con atacarlos en cualquier momento.— ¿Me protegerás?

Ella lucía hermosa, era una ninfa, con su cabello azulado esparcido en toda la almohada, mientras que su bata de seda se podía notar relucir su perfecta fisonomía, y sus ojos brillantes que imploraban de su cercanía provocó en el moreno que un cosquilleo se hiciera en su estomago ¿Sería que lo estaba embrujando? Porque en ese momento nació en él una necesidad de protegerla, incluso de él mismo.

Poco a poco Vegeta fue surcando un camino de besos empezando desde su frente, pasando por una mejilla a la otra y finalizando en su más ansiado lugar, sus labios, los más perfectos en toda la faz de la Tierra, y ella presa de su seducción se dejó llevar cerrando sus ojos siendo víctima de la pasión que ambos desbordaban esa noche.

Era increíble la sincronía en cómo sus bocas se acoplaban, parecían que habían nacido para esto y cada vez encontraban más fascinantes la satisfacción que encontraban en ellas probando de su dulce néctar. Sus respiraciones agitadas reflejaban la ansiedad con la que los besos cada vez iban subiendo más su intensidad, cualquiera que los viera podría jurar que se besaban como su no hubiera un mañana, mientras que el deseo comenzaba a ser el protagonista de esa noche.

Inexperta y curiosa por las nuevas sensaciones que experimentaba su cuerpo, la princesa elevó sus manos hacia la rebelde cabellera flameada del moreno, entrelazando sus dedos en sus sedosos cabellos y poder ejercer más presión contra su nuca para que el beso perdurara más. Esta acción sorprendió a sobre manera al príncipe, era la primera vez que la veía participativa y pudo jurar que no solo él se encontraba deseoso de su calor.

Vegeta no pudo permanecer más tiempo estático, con agilites tomó la estrecha cintura de la princesa entre sus manos enguantadas, intentando con ese acto en no dejarla escapar, no esta noche. La princesa al sentir la mayor interacción del hombre terminó con su beso desplazando sus manos hasta la espalda ancha del hombre, recuperando la respiración que desde segundos antes le faltaban y poder mirarlo directamente a su fascinante mirada azabache, él la miraba con fervor deseo, complicidad, y maravillado a la vez ante su belleza de ella.

—Vegeta…—Susurró apenas audible intentándose recuperar de la sensación que el provocaba en su cuerpo.—Detente…

—Lo llevamos deseando desde que nos conocimos mujer…—Hundió su nariz en la curvatura del cuello de la mujer, rosando con sus labios cada centímetro de su piel nívea como al mismo provocando un estremecimiento en ella.—Esto es diferente…—Nuevamente alzó su rostro para encontrarse con los brillantes ojos de la mujer que lo observaban de una forma muy especial provocando que su pecho se llenara de una sensación demasiado agradable para él.—Y hay que dejarlo fluir, porque puede ser el inicio de algo que ni tú, ni yo imaginamos…

Bulma le sonrió ante sus palabras y fue como ver la gloria ante sus ojos del moreno. Le encantaba esa faceta de la mujer, con sus mejillas carmesí, sus labios semi inflamados, sus encantadores ojos brillando más de no normal, y esa delicia de sonrisa que poseía la peli azul.

Se lanzó a sus labios nuevamente proclamándolos como suyos, porque era así, desde el primer momento en que los probó los hizo parte de su necesidad. La danza magistral que se vivía en esas cuatro paredes era increíble siendo la luna el único testigo del deseo que ambos desbordaban en cada beso, en cada tacto, en cada respiro pidiendo por más.

El la necesitaba, ella lo necesitaba, añoraban por sentir una vez más el calor de sus almas, abrazarlas y extrañamente unirse en una sola sintonía donde cada uno encontraba agradable. No lo dirían, ambos poseían de un orgullo inquebrantable, pero desde que se conocieron y probaron el paraíso en sus bocas, descubrieron que se complementaban más de lo que imaginaban.

—Tú eres mía…—Susurró roncamente contra su boca, bajando sus manos hasta sus muslos para apretarlos con firmeza y hundir más sus caderas contra las de ella, provocando arrancar un leve jadeo en la princesa. —Siempre lo has sido, y aunque esta noche no te pueda tener entre mis brazos, aún serás para mí.

La congeló por completo escuchar como él la reclamaba, su cuerpo se erizó de tan solo pensar que tarde o temprano él la haría suya, y en sus deseos más profundos deseo que así fuera, porque tal vez no podía definir que estaba ocurriendo entre el príncipe y ella, pero de lo que sí estaba segura es que su cuerpo había despertado ante la lujuria de él, y ella pedía por que la tomara entre sus brazos hasta el amanecer, deseaba que él la hiciera mujer.

Lentamente sintió como los labios del saiyajin se despegaban lentamente de los suyos, de una forma tortuosa que ninguno de los dos les agradó, pero sabían que debía ser así, lamentablemente este no era el momento de ir más allá lo que los límites establecían.

Lo vio levantarse de su cuerpo regalándole una última mirada pasional, para después retirarse por completo de su cuerpo. Bulma seguía aún recostada y observándolo con detenimiento, su pecho subía y baja aceleradamente, mientras que el moreno caminaba lentamente hasta la puerta, sintió como su pecho se comprimo de golpe, no quería que se fuera, quería gritarle que se quedara esa noche a su lado y poder sentir su calor, pero su razón le agradeció enormemente ya que, sería peor al despertar de ese maravilloso sueño, una cruda realidad que dolería como nunca.

Vegeta se detuvo sobre el umbral de la puerta, observándola directamente a su oceánica mirada, e interrogándose porque el comenzaba a actuar de esa forma con ella, si fuera otra mujer simplemente la tomaría sin prestar mayor importancia a las necesidades de ella, pero Bulma era la excepción, quería hacerla gozar, desear y que lo deseara tanto como él lo comenzaba a sentir hacia ella, y estaba consciente que para ello, primero tenía que ganar su confianza, y era un reto que estaba dispuesto aceptar.

No dijeron más de lo que sus miradas expresaban, el príncipe regresó por donde entró dejando nuevamente sola a la peli azul en medio de la oscuridad de la noche, con su cuerpo temblando de las sensaciones que el príncipe comenzaba a provocar en ella. Llevó sus dedos a sus labios inflamados y sonrió como tonta recostándose sobre las cómodas almohadas, Vegeta era fuego bajo esa imagen de hielo.


El sudor surcaba su frente, podía sentir la adrenalina correr por sus venas, su pecho agitado demostraba que tan duro trabajaba en su desenvolvimiento y no podía evitar sentirse orgulloso de su evolución, estaba seguro que cada día su entrenamiento le daría mayores resultados favorables, la guerra en que se encontraban estaba a punto de ebullición y el, volviéndose fuerte cada día más solo confirmaba la próxima victoria a Vegetaseí.

El espadachín frente a él, que ahora yacía contra en suelo y al mismo tiempo respirando agitadamente por el fuerte combate que tuvieron segundos antes, lanzó su espada hacia un lado en forma de derrota concediéndole la victoria al príncipe, quien este aún apuntándolo con su afilada espada le dedicaba una de sus típicas sonrisas ladinas cargadas de arrogancia y supremacía. Era bien sabido que el desempeño del príncipe con la espada era magnifico, no por nada era incluso el mejor guerrero que hubiera tenido Vegetaseí y en esos pocos años había logrado traer más victorias incluso más que su antecesor.

Las puertas del salón se abrieron de golpe mostrándose a un agitado y cansado Nappa, por su parte Vegeta se retiró encima del soldado que aún seguía sobre el suelo, yendo específicamente a otro punto del salón donde todas las mañanas llevaba sus rigurosos entrenamientos, tomando entre sus manos una toalla para limpiar su sudor.

—Se terminó el entrenamiento por hoy Leek, retírate.

Dicho eso, el príncipe caminó hacia la entrada pasando a un lado del ansioso viejo soldado que seguía sin mencionarle nada pero que comenzó a seguirle el paso. Vegeta no preguntaría que es lo que le ocurría al soldado, era evidente que se mostraba nervioso, pero sí el calvo necesitaba comunicarle algo él debía hablar primero. Nappa por su parte que iba caminando a sus espaldas, notaba como el príncipe esa mañana estaba de mejor humor, imaginó que con lo sucedido en la noche estaría echando chispas por haberse enterado que la princesa se escapó con su custodia. Lo corroboró cuando vio como dejó al pobre hijo de Bardock al desobedecer sus órdenes, no quería ni imaginarse como había castigado a la princesa…

Pero la preocupación de Nappa en este momento no era por la reprimenda a esos dos por fugarse, temía por Bulma ya que esa mañana había llegado alguien muy importante y que pudiese cambiar por completo el destino de la muchacha.

—Vegeta.—Se atrevió a hablar el soldado al notar que el príncipe se dirigía a su habitación, suponiendo que tomaría una ducha.—Ocurrió algo…

—Vaya, creí que no hablarías y solo me seguirías.—Soltó con burla pero en su tono de voz no había algún dejo de molestia, al contrario, Nappa lo encontraba ¿Relajado? —

—Príncipe, su padre, el rey ha vuelto.

El heredero a la corona detuvo abruptamente su paso para encarar de nuevo al soldado quien se había detenido al mismo tiempo que el moreno. Pudo ver en el rostro del viejo soldado una ligera perturbación, al principio le extraño que el calvo se encontrara en ese estado por el regreso de su padre pero la verdad cayó de golpe en seguida que analizó las facciones del soldado; Bulma.

Fue cuando comprendió el nerviosismo del soldado, sabía que se preocupaba por la joven de cabellos como el mar, e incluso podía jurar que hasta la estaba cuidando de él mismo. Frunció su entrecejo al comprender la situación, no imaginó que su padre estuviera de regreso tan pronto de lo previsto, y ahora la duda lo invadía a él ¿Qué le diría de ella? ¿Qué era la hija de Paragus? Porque si hasta el momento él se había estado absteniendo de retenerla era por intereses personales, pero el rey no actuaría del mismo modo…

—¿Dónde está? —Se apresuró a decir el príncipe nuevamente regresando su andar por donde había atravesado, seguido del soldado.—¿Hace cuando que llegó?

—Se encuentra en el gran salón. Llegó hace un par de horas.

—¿Ya le informaron sobre las nuevas que ocurrieron en su ausencia? —Bramó nervioso bajando por las escaleras rápidamente, intentando así llegar lo más pronto con su progenitor.— ¿Tarble está con él?

—No príncipe, no del todo.—Susurró agitando intentando alcanzar el paso del moreno.—Solo le informe lo esencial, más lo de la princesa Bulma no he comentado palabra alguna. Respecto al príncipe Tarble no se ha presentado con su alteza, su padre me pidió ir a buscarlos, quiere verlos, en especial a usted. —Notó como la amplia espalda del moreno se tensaba cada vez que se acercaba más al salón real, por lo que imaginó que ambos estaban pensando en la misma situación.— Vegeta…¿Qué le dirás sobre la princesa Bulma?

El aludido detuvo su andar ante el cuestionamiento de Nappa, efectivamente ¿Qué le diría? Sabía que no podría ocultar por mucho la presencia de la princesa en el castillo, al final la vería rondando por ahí y aunque él la encerrara en su habitación, alguno del personal del castillo quien la haya visto seguramente le comentaría sobre la presencia de la peli azul.

Molesto, siguió con su paso acelerado seguido del viejo soldado, no imagino verse en esa situación, a decir verdad cuando volvió prisionera a la peli azul tenía ciertos planes para usarla a su favor en contra de Paragus, dichos planes se los haría saber a su padre y con ellos ejecutar un mayor plan de ataque, pero ahora con los días que llevaba tratándola, al saber con mayor profundidad la situación de la mujer, y lo que había despertado en él, las cosas pintaban de otro modo.

Llegaron más pronto de lo que imaginaron, frente a él se encontraban las grandes puertas de madera donde del otro lado se podía escuchar la fuerte voz de su padre, incluso rebotaba hasta fuera sus risas, asumiendo que el hombre se encontraba de buen humor, por lo que no lo pensó más y se adentró al salón seguido de Nappa.

Al fondo del recinto se encontraba su progenitor sentando en su trono real, lucía igual de cuando la última vez que lo vio hacia seis meses, con su imponente estatura reflejando autoridad, su flameante melena caoba y su barba de cadena frondosa destacando sobre su rostro. El príncipe por su parte, quien aún lucia con sus ropas de entrenamiento, donde se podía notar una apertura en su pecho luciendo el sudor que había generado en su entrenamiento, se dirigió hacia su padre bajo la mirada de los presentes en el salón. Rápidamente el heredero echó un vistazo a su alrededor comprendiendo que no estaba solo, junto a su padre se encontraba el guerrero élite de su escuadrón, considerado después del fallecimiento del ex guerrero de nombre Bardock, quien fue padre de su soldado Raditz, como el segundo guerrero élite más fuerte de las tropas de Vegetaseí; Parsley Leave.

Vegeta frunció su entrecejo al notar que al lado del soldado élite se encontraba su hija, Celery, aquella destacada guerrera quien insistía en meterse en su cama en cada oportunidad que tenía. La mujer de piel canela y ojos almendra, miraba con una sonrisa ladina al príncipe una vez se posó a un lado de ellos. Pudo sentir la insistente mirada lujuriosa de la mujer sobre él, tentándolo con sus ojos almendra que alguna vez le hizo saber el príncipe que encontraba seductores, pero de nuevo el moreno no le prestó la atención necesaria, como las últimas noches desde que había regresado su escuadrón, provocándola incomodar por su repentina indiferencia ¿Por qué la rechazaba? Había investigado y el hombre no había pisado su harem personal en el último mes, sabía que Vegeta era un hombre lujurioso y pasional, y le causaba extrañes que no fuera a buscarla ¿Qué sucedía con el príncipe ahora?

—Mi orgullo.—Sonrió el monarca al ver a su primogénito frente a él. Decidido, se levantó de su lugar en busca de su hijo, quien al tenerlo frente a frente le dio una fuerte palmada en su hombro en símbolo de saludo después de tantos meses sin verse.— Me han informado todas las hazañas que realizaste con tu escuadrón en los últimos meses, incluso que has extendido nuestros dominios incluso a las tierras Oeste…

—Por supuesto.—Sonrió ladino con ese toque petulante característico de él cruzándose de brazos frente a su pecho.— ¿Y aún dudas que puedo ser un buen rey? He logrado mucho más de lo que tú te ausentaste en estos seis meses…

—Vegeta, no cambias.—Rió jocoso palpando de nuevo su espalda. Era bien sabido que el orgulloso heredero no demostraba insolencia ante sus palabras, aunque se estuviera refiriendo al rey, en otros tiempos Vegeta padre se hubiera molestado por la falta de respeto hacia su autoridad y encima por su grosería frente a terceros, pero conforme pasaba el tiempo era más difícil de dominar el fuerte carácter de su heredero, un carácter que de cierta forma le estaba otorgando victorias a Vegetaseí. Sonrió orgulloso, porque fuera de eso, no esperó encontrarse con su regreso con todas las destacables ganancias generadas a su pueblo y todo ese se debía a su hijo, veía el potencial en él, incluso lo sentía apto para tomar su lugar.—Pero debo reconocerlo, has logrado más de lo que imagine en todo este tiempo tu solo, lo que a mí me ha tardado en años.

—No por algo el pueblo venera al príncipe.—Intervino el guerrero élite después de permanecer callado ante la plática de los monarcas. El príncipe con sus gestos inexpresivos giró hacia el encontrándose con los ojos almendrados del viejo soldado, a pesar de su edad, el heredero lo respetaba por su buen desempeño en el combate, incluso todo lo que sabía en su desenvolvimiento en la espada se lo debía a él. Parsley siempre lo vio como un hijo, se notaba orgulloso ver que su alumno había crecido tanto en tan poco tiempo, por lo que sus palabras eran genuinas y no vil lambisconería.—Esperan impacientes a que el príncipe tome su lugar como rey…

—Vaya hijo, al final me has quitado mis seguidores.—Nuevamente rió el rey acompañado de los presentes, menos del aludido, disfrutando del ameno momento que se vivía en esas paredes.— Pero es cierto, Vegetaseí necesita alguien joven y lleno de vitalidad, nuevas ideas y un nuevo gobernante en esta era de grandeza que le espera a nuestra nación.

—Usted también ha sido un buen rey.—Concluyó la joven guerrera atrayendo la mirada de los cuatro hombre presentes en la sala, sonriendo con ese aire coqueto producto de su seguridad, eran de las pocas que no se cohibían ante la familia real.—Y el príncipe ha sido su reflejo…

—Así como Vegeta será un buen gobernante, su dinastía será el reflejo de él mismo.—Miró de nuevo orgulloso a su heredero, quien notó como el moreno fruncía con fuerza su entrecejo, sabía que en los planes de su hijo no estaba tener un hijo, pero era algo que al final debía cumplir. Buscó con su mirada al soldado que todo el tiempo permaneció en silencio detrás de su primogénito, notó extraño al calvo, incluso se le hizo raro que no estuviera comentando algo al respecto.—Vegetaseí quiere ver un nuevo gobernante, y a la vez un nuevo heredero.

—Tendrán que esperar.—Cortó abruptamente el príncipe interrumpiendo el ambiente jubiloso que se comenzaba a generar en esa habitación.— Se conformarán con verme como su rey.

—Esa es la razón por la que estamos todos reunidos, hijo.—El príncipe miró expectante al rey quien lo tomó del hombro invitándolo a acercarse más a los presentes de la habitación, mientras que Nappa que aun seguía en su lugar comenzaba a sentir el ambiente tenso que se generaba en el gran salón.—Lo he estado pensando, una nueva era comenzará con nuestra próxima victoria sobre Paragus, nuestra gente espera ver en ti la esperanza y triunfo ante el alzamiento de Vegetaseí y que mejor proclamarte como rey, eso los impulsará a no desistir en esta batalla, hijo entiéndelo, no solo serías el próximo rey de Vegetaseí…¡Si no el emperador de todas las tierras!

—Creo que sabes perfecta que soy capaz de ese cargo.—Deshizo el agarre de su padre para mirarlo fijamente a los ojos, dándole la espalda a los presentes.— No necesitas recordarme lo que haré incluso mejor que tú, ve al grano.

—Lo sabes hijo.—Respondió serio con su voz ronca causando un enorme silencio en la habitación.—Casarte para poder tomar tu lugar como rey, y así traer contigo un heredero.

—Me lo temía.—Soltó molesto girando sobre sus talones, dispuesto a no seguir con esa absurda plática que ya sabía cómo terminar.—Sabes cuál es mi postura ante ello y no cambiaré de opinión.

No quiso decir más ante el tema, salió urgente del salón sin escuchar los llamados de su padre. Odiaba tener que abordar esos temas delicados y más en compañía presentes que debían ser ajenos ante la situación. Se le hacía estúpido tener que seguir esa cláusula ¿Qué más necesitaban de pruebas, para saber que incluso era mejor que el mismo? Su padre siguió gobernando solo incluso después de la muerte de su madre, solo necesitaba estar casado para su coronación, de ahí en fuera la reina ya no tendría más relevancia y eso se le hacía una completa estupidez.

Sus pasos resonaban sobre los pasillo, los soldados o servidumbre que pasaban a su alrededor lo reverenciaban o simplemente se hacían a un lado pues podían notar el mal humor que se cargaba esa mañana el heredero, y era bien sabido que provocar su furia no traería un agradable final feliz.

—¡Vegeta! —Escuchó a sus espaldas la fuerte voz de su padre, obligándose a encararlo ya que sabía que su progenitor no terminaría se perseguirlo hasta terminar esa conversación que llevaban pendiente desde años atrás.— Un buen rey no solo piensa con la espada y puños ¡Tiene responsabilidades con su pueblo!

—Responsabilidades que sabré llevar a cabo sin necesidad de casarme.—Molesto, notó que frente a él no solo se encontraba el rey, si no que a espaldas del monarca seguía Nappa, Celery y su viejo padre. Arqueó su ceja al notar a los presentes más interesados de lo normal ¿Qué mierda querían? Eso ya no les incumbía.— Es una estupidez que tenga que cumplir esa cláusula para poder tomar el lugar que merezco, tu gobernaste por diecinueve años sin una mujer a tu lado ¿Cuál es la diferencia?

—Hijo.—Pronunció molesto, no le gustaba que Vegeta lo retara y lo dejara con la palabra en la boca, no le gustaba volver a recordar a esa mujer que lo dejó.—La unión solo sirve para fortaleces naciones, riquezas, es un beneficio para tu nación.

—Yo conseguiré ese poder sin necesidad de casarme con una extraña que tal vez ni le interese la cultura de mi nación.

—Lo sé.—Soltó el monarca cruzándose de brazos, imitando la postura de su hija.— Sé que no consideras a ninguna digna de poseer este cargo, y al mismo tiempo sé que Vegetaseí te exclama como rey, es por eso que encontré la respuesta ante este conflicto, todos ganaran, tú confianza en la compañera que gobierne a tu lado, y tu pueblo, una mujer interesada en su crecimiento.—El príncipe sonrió burlón ante las palabras de su progenitor, esperando a ver con qué nuevo cuento le salía su padre, sin embargo vio como el monarca le extendió una mano a su ex amante, invitándola a dar un paso frente a él, mientras que la joven de ojos almendrados lo observaba con suma coquetería.— Celery no solo es la única guerrera de nuestras tropas, es una mujer que está al tanto del crecimiento de nuestra nación, su padre es de los hombres quien ha mostrado más fidelidad al reino. Ustedes se conocen desde que eran unos infantes, por lo que intuyo que es de tu confianza. A los dos les interesa el crecimiento de Vegetaseí, y considero que es la más apta para tomar el lugar de la próxima reina.

La guerrera sonrió con demasía ante las palabras del monarca, quien pudo notar como el semblante burlón del príncipe cambio a uno colérico, intuyendo que la idea no le agradaba en lo absoluto. La mujer quiso burlarse en su cara ¿Por qué reaccionaba así el príncipe? Deseo en ese momento recordarle en su cara que alguna vez, de las veces en su adolescencia que sucumbían al placer mutuo, ella le prometió que algún día ambos se casarían y ella sería la próxima reina, claro, el orgulloso hombre se burló de sus palabras, ya hora la vida le planteaba esa postura, por primera vez dejaba callado a Vegeta.

El rostro de Vegeta fue todo un poema para los presentes, se sintió ofendido ante la proposición de su padre ¿Qué se creía él? ¿Qué le ordenaría que hacer con su vida? ¡Nadie le ordenaba que hacer! Rabioso, apretó con fuerza sus puños, desafió a su progenitor con su mirada azabache, provocando que el rey molesto, le devolviera ese mismo gesto.

—Me rehúso.—Susurró enervado el príncipe dando un paso atrás.—¡Me rehúso! No lo haré, ni mucho menos con esa mujer.

Una mueca de exclamación se escuchó en los presentes, Celery se llevó ambas manos a su boca ofendida por el desplante del moreno, mientras que su padre, Parsley, molesto tomó de los hombros a su hija ante la osadía del príncipe. Nappa bajó la mirada avergonzado, mientras que el rey se limitó a cerrar sus puños cabreado por la actitud de su hijo.

—¡Basta Vegeta! —Gritó colérico, provocando que la servidumbre que pasaba en los pasillos se espantaran ante la furia del monarca.— Ya me cansé de tu actitud egoísta, te casarás con Celery y no hay punto más que debatir.

—Entonces quédate sin rey.

Nuevamente los presentes exclamaron impresionados ante la osadía del príncipe, Parsley tomaba entre sus brazos a su hija ofendidos, el monarca sentía como sus venas palpitaba con fuerza observando a su hijo retirarse de la escena, mientras que el viejo soldado Nappa observaba con vergüenza la escena, el viejo calvo conocía como la palma de su mano al príncipe, después de todo lo cuido desde que era niño, y sabía perfectamente que si Vegeta no aceptaba esa proposición era por puro capricho, por querer quebrantar esas leyes que él encontraba absurdo.

Molesto, el heredero siguió con su andar, aun podía escuchar a sus espaldas los reclamos del rey ¿Es que no se cansarían de seguirlo? Su vena frontal palpitaba más que nunca y un fuerte dolor de cabeza se hacía presente en él.

Maldiciendo a su progenitor mentalmente, al doblar el pasillo no notó quien iba en su dirección opuesta, solo sintió un golpe en seco chocar contra su pecho de acero, pero antes de que sucediera alguna desgracia, alcanzo a tomar entre sus brazos a la estrecha figura que amenazaba con caer de espaldas contra el suelo, y era ella, esos inconfundibles ojos oceánicos estaban de nuevo a escasos centímetros de él.

Bulma sintió como su corazón latía con fuerza, se encontraba tan sumergida en el libro que poseía entre sus manos que cuando sintió su cuerpo chocar contra el fuerte pecho del príncipe, al momento de sentir que pronto caería su cintura se vio firmemente sujetada entre las grandes manos del hombre evitando así un doloroso golpe. Lo tenía frente a él y todas sus palabras se enmudecieron por completo, la idea original de su andar era precisamente de su búsqueda, necesitaba ir a agradecerle el detalle que encontró por la mañana sobre el buró de cabecera, y ahora que tenía su respiración chocando contra la suya, sus palabras pasaron a otro plano.

Sintió como las manos del príncipe lentamente se fueron retirando de su pequeña cintura, era tortuoso cada vez que retiraba su calor de ella, pero al instante pudo notar en sus orbes ónix un dejo de malestar y ansiedad.

Antes de que ella pudiera decir una palabra, escuchó unos pasos detrás del príncipe, provocando que la peli azul alzara su mirada sobre los hombros del moreno encontrándose con dos rostros familiares, y dos nuevos; entre ellos estaba Nappa con una mueca aterrada en cuanto la vio, junto a él aquella mujer que la había visto con Vegeta esa vez en la biblioteca, solo que el rostro de la morena se formó a uno lleno de desprecio hacia ella y del otro lado de esa mujer se encontraba un hombre de la edad similar a la de Nappa, solo que tenía rasgos parecidos a los de la mujer, de cabello castaño amarrado en una pequeña coleta, con una cicatriz en su mejilla izquierda y de ojos almendras así como de barba en forma de candado del mismo tono de su cabello.

Pero su atención se fijo mayor aún en el hombre que yacía a unos pasos de Vegeta, ese hombre era la verdadera copia del príncipe, solo que con más años, barba y mucho más alto. Lo inspeccionó rápidamente con su oceánica mirada y el hombre lucía de una gran capa escarlata, sujetada sus hombreras doradas y en su pecho colgaba un medallón con el símbolo de una especia de ancla roja, mismo símbolo que ya lo había visto en los estandartes de sus banderas.

La tensión se generó en todo su alrededor, Vegeta se quedó perdido por una brevedad en los océanos de ojos que poseía ella, de cierta forma le causó una paz encontrarse con su mirada, sintiendo como su vena frontal dejaba de palpitar con fuerza. Detuvo su mirada en sus pequeños labios rosados, tan provocativos para él. Notó que la mirada cristalina de la princesa se depositaba detrás de él, más que espantada, la notaba curiosa y no evitó esbozar una sonrisa ladina.

—Vegeta.—Continuó su progenitor, regresándolo a la realidad.— Debemos hablar.

—Padre.—El príncipe, quien seguía dándole la espalda a los presentes, perdiéndose solamente en los ojos de Bulma, notó como la princesa abrió tan grande sus ojos sorprendida por esa revelación.— Quieres que me case a como dé lugar ¿No?

—No me hagas repetirte las cosas.—Extrañado el rey notaba que su hijo seguía sin darle la cara, mientras que Vegeta sonrió con mayor astucia al ver el rostro desencajado de la princesa al escuchar lo último.—Tu pueblo te necesita.

—Perfecto.—Sonrió mostrando sus perlados dientes extrañando más a la princesa, por lo que regresó su atención al público en sus espaldas que esperaban impacientes por su respuesta, encontrándose con sus rostros expectantes ante lo que fuera a decir.—Pues déjemele informales, que habrá una boda.—Se hizo a un lado dejando a Bulma expuesta ante las miradas inquisitivas de los presentes, mientras que ella buscaba la suya implorando una explicación ante esa escena.—Ella es la princesa Bulma Densetsu, la futura reina de Vegetaseí.


N.A:/ Hola otra vez xD Gracias por haber leido hasta acá jajaja aproveché que no tuve clases en esta semana y poder adelantar el capítulo, espero les haya gustado, tal vez lo vean lento pero me es necesario esclarecer el punto de formación entre la relación de Bulma y Vegeta, está de más plasmado que al menos deseo sienten cuando están juntos xd pero quiero afirmar otros puntos, el más importante de todos que es los sentimientos entre ellos.

Cómo les comentaba, el fic no será extenso, calculo unos cuatro o cinco capítulos más, (si salen más es poque escribo mucho jajaja pero no lo creo) Ya que pues tengo otros proyectos en mente y no me quiero demorar con este, no quiero empezar otro hasta que termine este, lo merecen.

Y gracias por leerme de verdad! si no es mucho pedir les agradecería algún comentario, les juro que a uno lo motivan mucho, yo los veo por ahí en las gráficas de lectura jajaja no se escondan por fis, ok no xDD se acepta cualquier crítica (:
Y respecto al capítulo, pues en los que siguen, solo les puedo adelantar que la batalla explotará, el rey apareció pero ya veremos su personalidad con mayor profundidad en los siguientes cap, así como Broly y Paragus, y bueno, pensaba en este cap añadir mi lemon que tenia preparado (100% real, no fake) pero decidí ponerlo en el que sigue ;) así que pues váyanse haciendo a la idea xD
Especial agradecimientos a:

ag1292

Sara Ouji

Guest

wendisnice

Por sus comentarios motivacionales del capítulo pasado, me ayudan bastante. Y perdonen las faltas de ortografía xD

Bien nos leemos pronto, ya acabará mi semestre y tendré más tiempo, besos!