Las fiestas de navidad y año nuevo habían terminado. Ahora para los jóvenes enamorados seguía otra fecha importante que poder festejar: San Valentín. En el ministerio había más trabajo que nunca. Se habían presentado algunos ataques a Londres que tenía a todos los aurores trabajando más horas y buscando a los causantes de esos ataques. Aunque para algunos no eran más que unos jóvenes magos que no tenían nada que hacer, los altos mandos pedían que vigilaran de mejor manera la ciudad.

– ¿Tu papá sabe algo más? – preguntó Ron a Harry al terminar una junta de todo el departamento de aurores. Harry levantó los hombros.

– No lo sé, Ron, pero mi padre siempre ha sido un poco más exagerado cuando de trabajo se trata.

– Pero, eso está bien, ¿no crees? Ya ves lo que dicen, más vale prevenir…

– Bueno en eso si tienes razón, cambiando de tema ¿ya está listo tu regalo para Hermy?.

– Casi, faltan unos últimos toques. ¿Y tú?

– ¡Ey, espérenme! – gritó Ginny desde el otro lado de la sala. Harry y Ron se detuvieron, Harry le guiñó un ojo y él rió, Ginny abrazó a su novio de un brazo. No les gustaba mucho mostrar tanto cariño en el departamento. – Caminan demasiado rápido. – les dijo con una sonrisa.

– Es que eres muy enana, Ginny– le dijo Ron con calma, Harry rió por lo bajo.

– Ja ja ja – rio Ginny con sarcasmo. – mido lo que mide una mujer normal, 1.65 metros, que ustedes sean anormales y midan 20 centímetros más…

– Oye, ¿yo también soy anormal, cariño? – le dijo Harry haciendo un pucherito.

– Sólo poquito, amor. – Dijo Ginny sin tomarlo mucho en cuenta, Ron rio fuerte, iba a decir algo pero una alarma los interrumpió.

Están atacando el centro de Wandsworth, repito: Un ataque se está presentando en el centro de Wandsworth. Escuadrones 2, 4 y 12, diríjanse al área de vigilancia y estrategias. – se escuchó en el departamento de aurores a través de unas bocinas mágicas.

Harry, Ron y Ginny corrieron al área de vigilancia, al entrar en el área pudieron ver una gran cantidad de imágenes del área que estaba siendo atacada, Ginny se quedó un poco perturbada, ella nunca había entrado a esa área del departamento, parecía una sala de vigilancia llena de imágenes de toda la ciudad de Londres, había pequeños establecimientos encargados de vigilar cada uno de los distritos de Londres, sin embargo en ese momento una gran parte de aurores se dedicaban a la observación de Wandsworth. Corrieron hasta allí, donde ya se encontraban Sirius, James y Kingsley, así como otra cantidad de aurores que formaban los escuadrones.

– ¿Ya están todos? – Preguntó James, observó rápidamente a sus subordinados – bien, creo que no falta nadie. Esta es la situación, están atacando el centro de Wandsworth, en específico el Town Hall y el Medical Centre, – dijo James y unas imágenes de los lugares aparecieron frente a ellos– requiero que dos escuadrones se dirijan al Medical Centre y expulsen a los infractores en la medida de lo posible, si no es posible reducirlos, se encargarán de evacuar a los enfermos del hospital y llevarlos al Shopping centre que se encuentra del otro lado del rio o si es necesario al Bolingbroke Hospital el cual se encuentra al este. – James hizo aparecer una pequeña plataforma en el centro del grupo y una miniatura de la ciudad se proyectó en ella, James amplió el área de Wandsworth por lo cual fue posible distinguir las calles del distrito. Señaló los edificios a los cuales se dirigían. – El otro escuadrón se irá al Town Hall y evacuará a los muggles, además de que reducirán a los infractores. No quiero bajas, aunque ataquen con maldiciones imperdonables intenten reducirlos. ¿Entendido? – Los aurores asintieron– bien, el equipo de coordinación mágica les proporcionará unos comunicadores mágicos, con los cuales los podremos rastrear desde aquí así podremos darles algunas indicaciones si es necesario, sin embargo podrán comunicarse con los miembros de su escuadrón y los demás que vayan. – James les mostró los comunicadores, los cuales eran un pequeño auricular con un micrófono, se colocaban en la oreja, tenía unas letras M entrelazadas en color dorado – No se preocupen si se mojan o caen; bien, escuadrón 4 y 12 diríjanse al hospital, escuadrón 2 diríjanse al Town Hall. Los conducirán hacia el área de aparición. Buena suerte. – Dijo James y los magos empezaron a caminar. Harry se dirigió rápidamente a su padre, por lo cual Ginny se rezagó un poco de los demás aurores.

– Déjame ir con Ginny al hospital, yo…

– Irás al Town Hall, necesito tus ojos ahí, Harry, no iremos ni Kingsley ni Sirius ni yo. Ginny no necesita tu cuidado, es una auror entrenada, además ella conoce los riesgos de este trabajo. Vete, no pierdas tiempo, Harry. – le dijo James sin verlo, Harry asintió un poco contrariado. Corrió al lado de Ginny para alcanzar a los aurores.

– No te preocupes, estaré bien. – le dijo Ginny y le tomó la mano, Harry asintió y apretó su mano. Alcanzaron al grupo para aparecerse cerca de los lugares asignados. Harry jaló a Ginny y le dio un beso rápido.

– Cuídate, Gin, te amo – le dijo Harry un poco tenso. Ginny sonrió para infundirle tranquilidad y ánimos.

– Yo a ti, tu también cuídate.


Harry y el escuadrón 2 se aparecieron en una pequeña calle privada cerca del Town Hall de Wandsworth, al llegar pudieron percibir el aroma a quemado y vieron a muggles correr en todas direcciones. Una auror llamada Sasha era quien los comandaba en ese momento.

– Nos dividiremos en 3 grupos, Potter, Weasley y Fox entrarán por el frente del Town Hall, Durand, Dyer y Marks se dirigirán al norte y entrarán por el estacionamiento, Beckett y yo nos dirigiremos al oeste y entraremos por el estacionamiento también. Cuando quede todo despejado nos vemos en el centro del Town Hall, ya saben lo que hay que hacer, si requieren refuerzos pidan ayuda por el comunicador. Vamos. – les dijo rápidamente y salieron corriendo hacia donde los mandaron.

Harry, Ron y el auror Tim Fox, de casi cincuenta años se dirigieron al frente del Town Hall, en los niveles superiores se veía salir humo por las ventanas. Al entrar al gran recibidor, notaron que una de las escaleras que conducía al piso superior estaba colapsada, además había tres magos cuidando que nadie saliera ni entrara al edificio. Los aurores atacaron. El contraataque no se hizo esperar, en medio de la confusión algunos muggles salían corriendo del lugar que se incendiaba. Ron recibió un hechizo que le paralizó el brazo izquierdo, pero lograron reducir a los magos, los ataron con cuerdas mágicas y los sacaron del edificio.

– Revisen el ala norte, que no queden muggles encerrados por el fuego, yo iré al ala sur. – les dijo Fox a Ron y Harry, estos asintieron y corrieron a revisar la planta baja del edificio. Había algunas oficinas selladas por lo que tuvieron que abrirlas todas para revisar que no quedara ningún muggle. Cuando lograron despejar toda el ala norte de la planta baja corrieron escaleras arriba, era donde estaba el incendio más intenso. Sofocaron la mayoría de las llamas y lograron rescatar a varios muggles que se encontraban encerrados en algunas oficinas. Iban a llegando al centro del edificio, donde se encontraba el despacho del mayor o líder del distrito, cuando unos magos los atacaron.

– ¡Cuidado, Harry! – gritó Ron y empujó a su amigo, Harry cayó cerca de una pequeña estatua mientras que Ron salió expulsado hasta detrás de un escritorio, Harry pudo ver como su varita salía despedida a unos pasos del escritorio. Harry intentó disminuir a los magos que lo atacaban, no pudo distinguir cuantos eran.

– ¡Ron! – gritó Harry mientras la estatua en la cual se encontraba protegido era acribillada con hechizos. Logró lanzar otro certero Desmaius a un mago que se encontraba cerca del despacho. Pudo escuchar algunas protestas, por las voces que escuchaba quedaban solo tres magos, además de que distinguió un fluido francés, sin embargo no entendió ni una palabra. – ¡RON! – gritó de nuevo Harry, de pronto Ron se lanzó por su varita y llegó a otro escritorio en el cual se protegió, tres hechizos le pasaron rozando. Harry respiró más tranquilo y lanzó hechizos a los magos que quedaban, logró reducir a otro y luego los otros magos cayeron por hechizos de Ron. Harry se levantó y observó con cuidado el área. Al parecer ya no había más magos. Ron llegó junto a él, su pierna derecha tenía un gran corte en el muslo, y al parecer su brazo izquierdo seguía paralizado, Ron se hizo un torniquete en su muslo con su cinturón. Volteó a ver a Harry y asintió.

Se encaminaron al despacho del mayor de Wandsworth, antes de llegar a la puerta ataron a los magos que se encontraban ahí, y les quitaron sus varitas. Harry abrió la puerta del despacho. Dentro se encontraban dos magos apuntándolo, pero al verlo entrar bajaron la varita. Eran Fox y otro mago.

– Lo lamento, es que nos encerramos para proteger al mayor. – dijo Fox con calma, se limpió el sudor de la frente y se dejó caer en un sillón. – Sasha, – dijo apretando el comunicador mágico – aquí Fox, todo despejado en el despacho del mayor. – Harry y Ron escucharon la respuesta.

Aquí Sasha, todo libre en el ala sur, vamos al despacho. – se escuchó la voz de Sasha.

Aquí Marks, todo libre en el estacionamiento y ala norte, nos dirigimos al despacho. – se escuchó una voz agitada.

– Ah, lo lamento, él es Frederick Green – dijo Fox señalando al mago que se encontraba revisando los signos vitales del mayor. El mayor se encontraba tras su escritorio, desmayado. – es miembro del consejo de Wandsworth, pero también trabaja para el ministerio.

– Hola, mucho gusto, soy parte del Departamento de Aplicación de la Ley Mágica, Frederick Green.

– Ron Weasley.

– Harry Potter – dijeron ambos chicos, mientras estrechaban la mano del mago.

– Conozco a tu padre, un gran mago Arthur Weasley, he visto a James Potter pero no he tenido el gusto de hablar con él, sin embargo también lo respeto mucho. Un placer conocerlos.

– Gracias, igualmente. – dijo Harry y se alejó un poco de ellos. – Escuadrón 12 ¿me escucha? – dijo Harry por el comunicador mágico, no recibió respuesta.

– Creo que si había oído de ti, de mi padre, eres hijo de muggles ¿no? – dijo Ron.

– Así es, por eso trabajo para el gobierno muggle, mi familia siempre ha pertenecido al consejo de Wandsworth. – siguieron conversando Ron y Green mientras Harry intentaba comunicarse con Ginny.

– Departamento de Aurores, ¿me escuchan?, soy Harry Potter.

Aquí James Potter.

– Solicito información del escuadrón 12 – dijo Harry con voz un poco temblorosa.

Siguen en operación. Estado de su misión, por favor – Harry puso los ojos en blanco, odiaba la formalidad de su padre.

– Misión completada, escuadrón 2, informe al departamento su estado. – dijo Harry con voz un poco desesperada.

Fox, OK.

Marks, OK.

Potter, OK.

Weasley, OK.

Durand, OK.

Dyer, OK.

Beckett, OK.

–Sturjon, a cargo del escuadrón, OK. – dijo Sasha Sturjon, finalmente mientras llegaba al despacho del mayor.

Bien hecho, escuadrón 2, fuera del edificio se encuentran magos borrando la memoria de los muggles, por favor encárguense de modificar la memoria del mayor, en un momento les llegará la versión que correrá por parte de los muggles. – se escuchó la voz fría de James Potter por los comunicadores. Harry puso los ojos en blanco nuevamente. Algunos magos lo vieron y sonrieron un poco.

–Entendido, esperando nuevas órdenes, mientras tanto solicito información de los otros escuadrones, por favor. – dijo Sasha sin mirar a nadie en particular, Harry respiró un poco más tranquilo. Sasha volteó a verlo y Harry articuló "gracias". Sasha le sonrió brevemente.

Los escuadrones 4 y 12 siguen en operación– dijo James a través del comunicador. Harry cerró los puños, ¿qué su padre no podía ser poquito más específico?, él sólo quería saber cómo se encontraba…n. Suspiró.

De pronto una explosión sacudió el Town Hall, se voltearon a ver unos a otros. Harry corrió hasta una de las ventanas del despacho y observó una gran voluta de humo.

– ¿Qué dirección es esa? – preguntó Harry preocupado, sentía como su corazón bombeaba sangre a mil por hora.

– Es el suroeste de la ciudad. – dijo Green que era el que mejor conocía el área.

– El Medical Centre está en esa dirección – dijo Marks frunciendo el seño. Harry corrió hacia la salida seguido de Ron y Durand.

– ¡Esperen! – les gritó Sasha. Pero no la escucharon. – James, dime qué demonios ocurre. – dijo Sasha olvidando todas las formalidades.

Sasha, deja a dos de tus subordinados en el Town Hall y diríjanse al Medical Centre, hubo una explosión en la parte sur del hospital– se escuchó hablar a Sirius– enseguida llegarán refuerzos al área.

Harry, Ron y Asya Durand se dirigieron rápidamente hacia el Medical Centre, pasaron a través de varios magos en la entrada del Town Hall que estaban ayudando a apagar el incendio así como a modificar la memoria a los muggles.

Harry, Ron, Asya – se escuchó la voz enfadada de Sasha por el comunicador – busquen heridos y desalojen el hospital, no ataquen a los magos a menos que tengan apoyo, ¿entendieron?– Dijo Sasha con voz enérgica.

– Si – dijeron al mismo tiempo, Asya y Ron. Harry apresuró su paso.

Harry, Ginny se encontraba en el área sur cuando sucedió la explosión– se escuchó la voz de James a través del comunicador. Harry palideció.

El Medical Centre se encontraba a menos de 500 metros del Town Hall pero aun así a Harry se le hizo eterno el camino. Justo antes de llegar al hospital pudieron ver un gran centro comercial y más al sur, las grandes llamaradas del incendio. Había algunos magos de ambos escuadrones fuera del edificio, estaban desalojando a varios muggles enfermos, otros magos tenían el área sellada para que nadie entrara ni saliera. Harry y los demás cruzaron el límite y se dirigieron a los miembros de los escuadrones.

– ¡Alix! ¿Dónde está Patrick? – preguntó un poco desesperada Asya.

– ¿Y Ginny, dónde está? – preguntaron Ron y Harry. Alix, la jefa del cuarto escuadrón, los miró preocupada.

– Siguen adentro. – Harry y Asya corrieron al edificio, mientras Ron les indicaba a los aurores que hacer.

– Ginny, ¿me escuchas? – preguntó Harry por el comunicador, todo estaba lleno de humo.

– Pat, soy Asya, ¿dónde estás? – hizo lo mismo Asya.

Nadie les respondió. Harry guió a Asya hacia la parte sur del edificio. Se podía escuchar el crepitar de las llamas así como algunos gritos ahogados.

Llegaron a un área donde no se podía pasar, grandes flamas les impedían el paso, Harry y Asya intentaron apagarlas con Aguamenti's pero no ayudó mucho, Harry abrió un boquete y pasó corriendo, Asya lo siguió, llegaron a un área que parecía un área recreativa, era una pequeña sala de menores. Harry se asustó, alrededor de él había pequeños en el suelo. Tanto él como Asya se voltearon a ver con asombro y corrieron a revisar si los niños se encontraban bien. Harry levantó un pequeño que tenía una gran quemadura en su brazo y costado izquierdo, aun respiraba pero su pulso se sentía muy bajo.

– Solicitó apoyo en el segundo piso en el área de menores, hay niños aquí. – dijo Asya por el comunicador adelantándose a Harry. Harry puso al niño en una camilla y siguió revisando a otros pequeños. Revisó a cinco más, dos de ellos ya estaban muertos. Escuchó a Asya sollozar con angustia su lado. Los refuerzos llegaron y empezaron a trasladar a los pequeños fuera del edificio. Había siete niños muertos alrededor de ellos. Harry siguió por esa área hasta llegar a los cuneros, junto con Asya, Bob Dyer y Harold Porter. Ahí había cinco pequeños bebes en sus cuneros llorando y tosiendo, Bob y Harold se los llevaron cubriéndolos del fuego y humo, pero Harry y Asya siguieron más hacia el sur del hospital. Seguían sin encontrar a Ginny y Patrick Hadley.

De pronto Asya soltó un grito ahogado, en el pasillo por el que habían doblado se encontraba un enfermero muerto, varios bisturís estaban clavados en su pecho y estómago. Harry corrió y tomó su pulso, aunque sabía que iba a ser en vano. Asya entró al quirófano que estaba enfrente.

– ¡Harry! – gritó Asya desde el pequeño quirófano. Harry entró corriendo con la varita en alto. Dentro había tres magos desconocidos para él al parecer desmayados o muertos, al fondo se encontraba Asya junto a Ginny y Patrick. Ginny se encontraba desmayada y Patrick estaba en los brazos de Asya, también en su cuerpo había varios bisturís clavados, había mucha sangre en el suelo, el cabello de Ginny se encontraba bañado de la sangre de Patrick. – ¡Patrick, resiste! – Harry cargó a Ginny en brazos, sintió como el piso temblaba, al parecer estaba a punto de colapsarse el edificio.

– Tenemos que salir de aquí, Asya – le dijo Harry a Asya, se asomó por una de las ventanas y observó que se encontraban justo en donde terminaba el edificio. – Alix, me encuentro con Asya, Ginny y Patrick en el extremo sur del edificio, saldremos por la última ventana requiero sanadores, ambos están heridos.

Entendido, Harry– dijo Alix y Harry pudo ver como se movilizaban algunos magos en la calle. Harry cubrió a Ginny y desapareció un vidrio de la ventana. Con ayuda de varios magos hicieron aparecer un gran tobogán.

– ¡Vamos, Asya! – gritó Harry, Asya logró mover a Patrick en una camilla sin quitarle los bisturís para no hacerle perder más sangre. Ron subió con ayuda de una escalera mágica hasta la ventana donde se encontraba Harry. Harry lo vio y le pasó a Ginny, luego se apresuró a mover los magos que se encontraban en el quirófano para desalojar el edificio, antes de que colapsara. Ayudó a Asya para bajar a Patrick lo más suavemente posible y luego Asya bajó por el tobogán. Harry iba a ir por el enfermero que se encontraba en el pasillo, pero el edificio empezó a temblar más fuerte, de pronto el piso en el que se encontraba, empezó a caer, Harry corrió hacia la ventana y se lanzó al tobogán al mismo tiempo que el edificio se derrumbó.

Harry observó un momento lo que acababa de ocurrir, los magos pusieron hechizos que retuvieran la ola expansiva de polvo, a su alrededor solo veía hechizos y escuchaba gritos, observó sus manos, estaban cubiertas de sangre.

– Ginny…– dijo con voz ahogada y se dirigió a una de las ambulancias muggles. Ahí se encontraba Ron a un lado de la camilla de Ginny, en ese momento, Harry la pudo observar bien, Ginny tenía su hermoso cabello cubierto de sangre, Harry tragó saliva, sangre de Patrick, que se debatía entre la vida y la muerte en otra ambulancia. Asya lloraba a su lado. Harry volteó de nuevo hacia Ginny, su blusa se encontraba rasgada, además su cinturón estaba cortado. Harry palideció. ¿Qué había ocurrido?


– No te acerques, eres igual a ellos – dijo el enfermero – traes un palo ¡como ellos!

– Yo te ayudaré.

– Salva a… los niños… – dijo el enfermero.

– ¡SUÉLTALA! – gritó Pat.

– ¡NOOOO! – gritó Ginny mientras despertaba en San Mungo. Las lágrimas le recorrían las mejillas. Sintió unos brazos fuertes, ella intentó apartarlos.

– Tranquila, amor– dijo Harry mientras la sostenía, Ginny lo observó un momento, estaba sucio, traía la misma ropa con la que lo había visto ese día, se acurrucó en sus brazos y lloró amargamente. – Ya todo está bien.

– Fue horrible, Harry– dijo Ginny después de un rato, se encontraba a solas con Harry en una habitación de San Mungo – llegaron en grupo cuando casi habíamos desalojado el edificio, un enfermero me guiaba al área donde había niños internados, casi logramos llegar pero los muy cobardes decidieron iniciar el incendio, justo debajo – dijo Ginny con coraje viendo por la ventana, nevaba afuera – ¡debajo del área infantil! – Harry no dijo nada, simplemente observó a su novia, tomó su mano, Ginny la apretó y siguió narrando su historia. – Nos encontraron, al enfermero y a mí, en un almacén cerca del quirófano. – Ginny se detuvo un momento de nuevo las lágrimas se acumularon en sus mejillas. – Logré derrotar a tres pero los otros cuatro me redujeron, – Ginny se cubrió los ojos, Harry se imaginó la escena, sus ojos se encontraban completamente abiertos, la voz de Ginny empezó a quebrarse – me… tomaron de los brazos… e intentaron…

– Basta… Basta, Ginny no hace falta que recuerdes eso, No te pasó nada.

Ginny asintió sin mirarlo, respiró profundamente para recuperarse, cuando habló su voz se oía tensa.

– Patrick llegó, yo había pedido refuerzos pero algo ocurría con los comunicadores, de pronto fallaban sin razón y en el momento que ellos me atacaron destruyeron mi comunicador. Patrick logró derrumbar a 2 pero aun así quedaron otros dos. Discutieron con Patrick… Logramos desarmar a uno pero me golpearon y me quedé un poco atontada en el suelo, Patrick logró derrotar a otro pero el que era el jefe… Le clavó – volvieron a salir lágrimas por los ojos de Ginny, Harry la escuchaba preocupado – le clavó varias navajas que había en esa sala… Iba a atacarme de nuevo pero en eso se escucharon gritos y simplemente salió, yo perdí el conocimiento después.

Harry se sentó en la cama con Ginny y la abrazó, ella volvió a llorar, Harry odiaba verla así pero entendía que tal vez lo mejor para ella en ese momento era dejarla desahogarse.

– No… no pude… ayudar a los… niños… ¡Le prometí al enfermero que lo haría pero no lo logré! – gritó Ginny furiosa con ella misma.

– No es tu culpa, cariño, además la mayoría de los niños están bien – dijo Harry acariciando su espalda.

– ¿La mayoría? – preguntó Ginny volteando a verlo. Harry se mordió la lengua.

– Así es, amor…

– ¿Cuántos murieron?

Harry simplemente la miró. Ginny siguió clavando sus ojos en él.

– Siete. – Ginny se mordió el labio y de nuevo salieron lágrimas de sus ojos.

– Juro que voy a matar a esos…

– No digas eso, amor, esas personas no merecen que manches tus manos, pero aun así… tres de ellos murieron en el incendio.

Ginny se quedó en silencio un momento, unas cuantas lágrimas recorrieron sus mejillas.

– ¿Y Patrick, cómo está? – preguntó Ginny, Harry abrió la boca pero en ese momento la puerta de la habitación donde se encontraban se abrió de golpe.

– ¡Maldita! – gritó Asya entrando a la habitación, iba cubierta de sangre, detrás de ella iba Sirius y James, Harry se sobresaltó e intentó cubrir a Ginny, Asya fue detenida antes de que llegara con Ginny, grandes lágrimas corrían por sus mejillas. – ¡Fue tu culpa, TU CULPA!, ¡PATRICK ESTA MUERTO POR TU CULPA! – Le gritaba Asya a Ginny con la cara enrojecida. Ginny la miró asombrada y negaba con la cabeza. Sirius se acercó a Asya y la intentó alejar de Ginny. – ¡TE ODIO, WEASLEY!

– ¡BASTA, ASYA!, ¡Patrick sabía los riesgos de este trabajo, Ginny por poco muere también en esto! – le gritó Sirius mientras la sostenía por los hombros.

– ¡NO!, Si Patrick no hubiera ido por ella, él aun estaría…

– ¡Patrick así lo decidió, Asya! – le dijo de nuevo Sirius – Además, ya nada puede cambiar… Patrick está muerto. – Asya lo miró con asombro y luego se derrumbó en sus brazos llorando desconsoladamente. Ginny también lloraba; se levantó de la cama donde estaba y se acercó a Asya, ella la miró un momento y luego ambas se abrazaron.

– Lo lamento, Asya... – le dijo Ginny con la voz quebrada. Los tres hombres en la habitación las miraron…


Hola! me tardé para escribir este capitulo, cuando lo empecé tenía planeado hacer un capitulo corto y lleno de romance pero no sé que me pasó que lo convertí así en tragedia y desesperación jajajaja lo sé muy loco, espero les guste, es un poco triste pero ya quiero empezar a meter un poco de trama interesante al fic. Un beso espero no tardar tanto en el siguiente capitulo.

FreyaF