El día siguiente. Eran las 8:24 de la mañana.

La luz solar vino a la habitación de Sumika por su puerta al jardín, lo cual hizo que Sumika se despertara.

"Ay... Dios Santo..." Sumika murmuró "Qué dolor de cabeza tengo..."

Después de unos segundos, ella se dio cuenta de que... estaba desnuda. Acto seguido se ruborizó; y al mirar a Kazama todavía dormida a su lado se ruborizó todavía más cuando vio que ella también estaba desnuda. Al descubrir esto último (sobre todo esto último), se puso de pie de inmediato, nerviosa; por suerte para ella, estaba actuando en silencio.

"¡Dios mío! Kazama y yo... desnudas..." Pensó Sumika "¿Eso significa que...? Oh... Dios... mío..."

Pero en vez de alegrarse, bailar por toda la habitación eufórica, o gritar felizmente, Sumika contuvo esa tentación de celebración por dos razones muy serias:

La primera: haciendo memoria, Sumika no tenía ni idea de cómo ella y Kazama habían llegado a este punto. De hecho, no consiguió recordar nada del día anterior. Tenía que haber una pista acerca de una posible conexión con su... "rollo" con Kazama.

Y la segunda: tenía que vestirle a Kazama sus pijamas y ropa interior (no en este orden, claro), aprovechando que en aquellos momentos estaba dormida esta última. Porque si Kazama se despertara y se diera cuenta de que está desnuda... En este punto, Sumika no quiso ni pensar en lo que podría suceder si ella se despertara desnuda.

Tenía que actuar, y rápido. Lo primero que hizo Sumika es ponerse su ropa interior, su pantalón de jersey y su camiseta blanca (la típica ropa de estar en casa); hizo todo eso rápido, pero en silencio. Después buscó entre el montón de ropa reciente de Kazama sus pijamas, no le costó mucho encontrarlo. Acto seguido buscó la ropa interior de Kazama...

Sumika los encontró también. Estaba junto a la zona donde estaba durmiendo Kazama; allí también estaba la ropa que Kazama tuvo el día anterior (y la de Sumika también). Entonces llegó el momento más difícil: vestir a Kazama.

Sumika quitó lentamente las mantas de Kazama, dejando al descubierto su cuerpo desnudo entero. Sumika prefirió ignorar las partes privadas de Kazama, tenía que pensar en cosas más urgentes, por ejemplo: en lo que va a hacer entonces.

Sumika, con mucho cuidado, separó un poco las piernas de Kazama -antes estaban juntas- y luego posicionó las bragas de Kazama en los pies, después movió la prenda hacia la parte de la cintura. Al final, aquello era muy fácil, pero sólo acababa de empezar...

Siguiente paso: los sujetadores. Kazama estaba durmiendo de lado, sobre un hombro. Sumika le puso con mucho cuidado el sujetador por un lado; pero tuvo dificultades cuando intentó ponérselo por el otro lado, porque era imposible ponerle el sujetador a Kazama sin levantarle el cuerpo... Sumika decidió correr ese riesgo sin pensárselo dos veces, aunque de manera cautelosa.

Sumika levantó lentamente y delicadamente el cuerpo dormido de Kazama, no le costó mucho levantarlo debido a la fuerza inexplicable que obtuvo en el dojo hace unos días, ¡si hasta conseguía levantar el cuerpo con una sola mano! Cuando Sumika ya consiguió mantener una distancia de unos 10 centímetros entre el cuerpo de Kazama y el suelo, movió la otra parte del sujetador hacia el lado que faltaba y dejó a Kazama lentamente en el suelo, como estaba. Lo difícil había pasado.

"Mmmm... Sumi-chan..." Kazama murmuraba.

Sumika se puso los pelos de punta. Kazama estaba por despertarse y a Sumika sólo le quedaba ponerle los broches del sostén y el pijama.

La mente de Sumika no evitaba desesperarse "¡Adiós, mundo cruel...! ¡Ahora Kazama me va a descubrir y luego me dejará para siemp...!"

Sorprendentemente, Kazama no se despertó todavía. Por lo visto, ella estaba hablando en sueños, como si fuera sonámbula.

"Rayos... Estuvo cerca..." La mente de Sumika parecía tranquilizarse una vez más "Venga, chica, sigamos con esto..."

Afortunadamente, Kazama no se movió en ese interludio, lo que permitía a Sumika aproximarse a su espalda y ponerle los broches del sujetador. Un problema menos.

Último paso: el pijama de Kazama. Consistía en un pantalón corto y una camiseta corta, ambas prendas eran de color rosa. A Sumika le parecía fácil a primera vista, pero cuando pensó en cómo tenía que ponerle la camiseta se desilusionó... sin embargo, ella no se rindió ante nada, y menos cuando estaba cerca del final.

Cuando Sumika le estaba poniendo el pantalón, siguió los mismos pasos que cuando estaba poniéndole las bragas a Kazama. No le resultaba muy difícil.

Sumika entonces se encontró en una situación muy complicada. Tenía que ponerle la camiseta a Kazama, pero ésta estaba dormida de lado, así que Sumika decidió cambiarle de posición a Kazama de manera que estuviese durmiendo boca arriba; y así lo hizo -pero con cuidado y lentamente, claro.

Acto seguido, Sumika cogió un brazo de Kazama, lo movió lentamente hacia arriba y así lo mantuvo, luego metió una manga de la camiseta por el brazo levantado. Sumika se las arregló para mantener el brazo así para seguir el mismo proceso con el otro brazo de Kazama. Cuando había metido las mangas en los brazos, deslizó la camiseta hacia la cabeza de la chica dormida. Una vez la cabeza de Kazama estaba metida en la camiseta adecuadamente, lo último que le faltó a Sumika fue deslizar la camiseta poco a poco hacia el abdomen.

Después de todo esto, Sumika le tapó a Kazama con la manta.

"Dios mío... Por fin..." Sumika pensó.

Sumika cogió su móvil, pero algo notó en la pantalla...

"¡¿Pero qué...?"

Sumika se llevó el móvil en sus manos, se dirigió al cuarto de baño y luego cerró su puerta.

Dio otro vistazo a su móvil: ahí estaba abierta la galería multimedia, y en esa galería estaban muchas fotos y un vídeo. Las fotos y el vídeo mostraban a Sumika y Kazama desnudas y haciéndolo.

Cuanto más miraba las fotos, más se excitaba Sumika. Eso le alegraba el día.

"Je... Je..." Sumika no pudo evitar una risa de pervertido, pero al menos fue casi silenciosa, "Vamos a ver el vídeo, pero antes pongámosle el volumen mínimo para que Kazama no se despierte..."

Sumika ajustó el volumen del móvil y comenzó a ver el vídeo. En él se mostraba a la pareja haciéndolo, y se escucharon los dulces gemidos de Kazama. No obstante, era un vídeo muy corto, de unos 15 segundos, pero a Sumika no le importaba repetir el vídeo una y otra vez.

Eso sí, pasados unos pocos minutos, su mente volvió en sí.

"Vale ya. Ahora el problema es descubrir qué ha pasado para que ella y yo nos enrolláramos inconscientemente... Voy a darme un breve baño y luego daré una vuelta para pensar..."