Un largo mes había pasado desde que Misaki se había mudado con Manami al hotel. En ese largo mes la relación entre Misaki y Akihiko se había calmado, permitiendo amenas charlas, pero es escritor mantenía la idea de que Asaki iba a quedarse con el si se separaban, y Manami temía que Misaki mantuviera la relación por ese miedo, lo que no era algo bueno.
La castaña se acomodó sus interiores y su blusa y comenzó a palmear suavemente la espalda del bebe. Había aprovechado que Misaki se había quedado dormido para poder alimentar a Mahiro. Desde hacía días que el muchacho dormía mas y lo veía normal, su barriga ya era bastante grande, evidenciando que faltaba poco para que diera a luz.
Después de que Mahiro eructo lo acomodo para que durmiera su siesta. Camino hasta la pequeña mesa, tomo su celular y salió de la habitación, no sin antes revisar a los dos dormidos. Marco un número que se sabía de memoria, sonó una sola vez.
- Takahiro, aún sigo preocupada - Dijo en un largo suspiro de tristeza.
- ¿Qué ocurre? - Se escuchó al otro lado del teléfono.
- Todo sigue igual, he ido a algunas de sus citas con el médico y son por demás incomodas. Incluso la doctora que se hace cargo del caso de Misaki lo nota, y no deja de repetirle que se mantenga en un estado de tranquilidad.
- ¿Se ha alterado mucho últimamente?
- Bueno, me parece normal… Akihiko-san no ha dejado la idea de quitarle al niño.
- Sigo sin poder creer eso.
- Takahiro… tu hermano te necesita, ahora más que nunca - Hubo un silencio. - Y Mahiro te extraña mucho, necesita a su papa.
- Lo sé, te prometo que pronto estaré ahí. Un beso… a los cuatro - La castaña no pudo reprimir una sonrisa.
- Me encargare de que los reciban.
Se despidieron con un "te amo" y antes de cerrar el teléfono Manami vio la hora y regreso a la habitación, tenía que despertar a Misaki. Akihiko estaría ahí en poco tiempo para llevarle al hospital, pues faltaba poco para que Asaki naciera. Y ella rezaba porque para ese día, las cosas se hallan arreglado entre la pareja.
Camino hasta la cama en la que dormía Misaki y le sacudió levemente apoyando su mano en el hombro del menor. El castaño empezó a despabilarse lentamente, estirándose suavemente. Parecía un poco aturdido, pero a los dos minutos ya se hallaba completamente despierto y arreglándose para salir rumbo al hospital.
- ¿Dormiste bien?
- Si, por fin, no sé porque se mueve tanto en las noches, pero al menos ya me dejo descansar un rato - Manami soltó una suave risa y se escuchó el sonido de que alguien llamaba a la puerta. La expresión de Misaki cambio drásticamente, se había puesto serio y sus ojos mostraban la preocupación, a los pocos segundos Asaki se movió, dando golpes contra el vientre del muchacho.
- Buenas tardes, Akihiko-san - Manami abrió la puerta y le recibió con una sonrisa, tratando de que el ambiente se hiciera menos pesado.
- Buenas tardes, Manami-san ¿Misaki está listo?
- Si, ahora le llamo - Desapareció por unos momentos, el escritor se mantuvo en el pasillo. - Listo.
Se miraron unos segundos a los ojos después de saludarse. Usagi no pudo reprimir una sonrisa al ver tan desarrollado el vientre del joven, estiro su mano y le acaricio con cuidado, recibiendo a cambio un lento movimiento, como si Asaki se restregara contra su mano. Después de ese momento salieron del hotel rumbo al hospital, la charla se había basado prácticamente en si los malestares eran muy fuertes y la buena alimentación que debía seguir teniendo.
El hospital resplandeció por su blancura, avanzaron hasta el área de maternidad. Sorprendentemente Misaki no llamaba mucho la atención. Golpearon suavemente la puerta y cuando la voz de Miyuki les permitió el acceso avanzaron dentro.
La medico les dedico una sonrisa, levantándose de la silla y saludándolos e invitándolos a sentarse frente al escritorio.
- Bueno, Misaki-kun, ya estas cerca de los ochos meses. Asaki va a nacer en una bonita época del año ¿Cómo te has sentido?
- Bien, últimamente me da mucho sueño - Pronuncio con unas sonrisa.
- Bueno, bueno, es porque se acerca el gran día -. Rio animadamente.
- Lo se… me pone nervioso.
- No, cariño, todo saldrá bien… en todo caso yo soy quien debería estar nerviosa. Tu solo piensa que dentro de poco tendrás a tu bebe en tus brazos y que nadie podrá evitar eso.
- Si, lo sé - Dijo con un tono inseguro. Akihiko se mantuvo en silencio.
- ¿Pasamos a la ecografía? - Se levantó y camino hasta la puerta que estaba cercana a ella, haciendo resonar los tacones de los zapatos que llevaba ese día.
Los padres se levantaron y le siguieron. Misaki se sentó en la camilla. Cuando le levantaron la camisa y le abrieron el pantalón se puso nervioso, aun no se acostumbraba a eso. Ahogo un quejido cuando sintió el gel frio sobre su cálido vientre; miro con ilusión la pantalla en donde se mostraba su bebe completamente formado, sintió la mano de Usagi tomando la suya, la apretó, sintió su respiración agitarse y sus ojos humedecerse, la alegría de ese momento no se podía comparar con ningún momento anterior en su vida.
Akihiko mantuvo su mirada fija en la pantalla, miro un momento los ojos de Misaki, tan verdes y bellos como la primera vez que los vio. Pero su atención la capto el gesto de la doctora. Miraba la pantalla con el ceño ligeramente fruncido. Deslizaba el aparato por todo el vientre de Misaki, entre cerro los ojos, sin duda algo no iba bien.
- ¿Qué ocurre? - Misaki salió de su burbuja al escuchar eso. - ¿Le pasa algo a Asaki? -. La doctora se acomodó en su asiento y miro a los dos padres. Cruzo sus piernas y dio un suspiro.
- No sé cómo decirles esto… sinceramente nunca me había ocurrido en mi carrera, pero parece que hubo un error en el sexo del bebe.
- Espere… ¿Qué? -. Misaki parecía estar en shock.
- Asaki es… niña.
- Oh Dios -. Hubo un momento de silencio, después se escuchó la risa nerviosa de Misaki. - No-no importa… es mi bebe, y sea niño o sea niña, yo lo voy a amar más que cualquier cosa en mi vida.
Miro con ilusión la pantalla, Miyuki y Akihiko le miraron con una sonrisa, el escritor se arrodillo a su lado, al diablo todo, amaba a ese joven, y lo amaría hasta el fin de sus días. Le beso en los labios, calmada y dulcemente; la expresión de la médico se relajó y con pañuelos desechables limpio los restos de gel del vientre del muchacho.
- Bueno, me parece que es todo por hoy.
- Si, gracias -. Usagi ayudo al castaño a levantarse de la camilla.
- Misaki, sigue tomando tus medicamentes, pronto podrás tener a tu bebe, así que démosle tiempo al tiempo ¿Te parece?
La mujer les despidió con una sonrisa. Ambos fueron a paso tranquilo al auto y Akihiko condujo hasta el hotel nuevamente. Subieron hasta el piso en donde se encontraba la habitación, pero se quedaron sentados, uno frente al otro, separaron por una mesa, en la pequeña sala que había frente a los elevadores. No se dijeron nada los primeros minutos. Se miraban. Al final, Akihiko se levantó y se sentó a un lado de él; tomo sus dos manos con las propias y las entrelazo besándolas con cariño. El castaño se encogió ligeramente, con las mejillas coloreadas de rosa. Se acercaron lentamente y antes de darse cuenta habían juntado sus labios.
- Olvide programar la próxima cita… te avisare mañana.
- Si, está bien - Le miro con ojos brillantes. - ¿Quieres desayunar con nosotros mañana?
- Por supuesto, aunque me gustaría más probar tú comida otra vez -. Le acaricio la mejilla. Miro encantado como Misaki bostezaba. - Ve a descansar, nos veremos mañana -. El muchacho solo asintió. Se levantaron y le acompaño hasta la puerta, en donde se despidió con un beso y una caricia en el vientre. Cuando entro a la habitación Manami le esperaba dentro, cambiando de pañal a Mahiro.
- ¡Misaki-kun! ¿Cómo te fue? - Puso un poco de talco antes de cerrar el pañal.
- Pues… surgió algo -. Dijo ligeramente avergonzado.
- ¿Asaki-chan está bien? -. Dijo preocupada.
- No, bueno… es difícil de explicar, amm, hubo un error… -. Manami alzo una ceja confundida. - Va a ser…una niña.
- ¿Ah? Oh, Dios, Misaki-kun, eso es… genial - Le abrazo cariñosamente.
- Lo sé, jeje, es solo que… no me lo esperaba, creo que es más emocionante - Se llevó una mano a la frente, en señal de cansancio.
- And, ve a recostarte, ese tipo de noticias pueden cansar a cualquiera -. Le empujo suavemente hasta donde estaba su cama. - Yo estaré aquí para cualquier cosa que necesites.
El muchacho se recostó casi a fuerzas, pero se quedó dormido a los pocos minutos. Manami tomo a Mahiro, camino hasta el sillón frente a la televisión y se sentó, acomodando a Mahiro contra su pecho, encendió la televisión y se dedicó a relajarse un momento. Mahiro jugueteaba con sus dedos y los mordía de vez en cuando, ganándose regaños de su madre.
- Mahiro, uta te están saliendo los dientes, le duele a mama. Oh, no, no, tu tío Misaki está dormido -. Pronuncio al ver que el niño estaba a punto de llorar. Busco con la mirada algo. - mira, mira -. Le entrego un pato de peluche. - Es el señor pato -. A pesar del intento, Mahiro comenzó a llorar.
oOo
Akihiko se dejo caer en el sillón, lanzando un suspiro. La noticia le había caído de golpe, no había problema, todo estaba bien, Misaki estaba bien, Asaki estaba bien. Si todo estaba bien. Se levanto con ánimos renovados y camino hasta el teléfono, pero antes de poder descolgarlo este empezó a sonar.
- ¿Diga?
- Akihiko-san, soy Miyuki, la doctora que se hace cargo del caso de Misaki.
- Ah… justamente estaba a punto de llamarle… me gustaría programar la próxima cita de Misaki.
- Me gustaría hablar con usted… ¿Cree poder venir a mi consultorio en…? -. Se escuchó el sonido de papeles siendo removidos. - ¿… una hora?
- Seguro… ¿Ocurre algo? -. Pregunto al notar que la doctora hablaba en un inusual tono serio.
- Me gustaría hablarlo en persona.
-Está bien… estaré ahí en una hora.
- Gracias.
Y sin más la llamada termino. Akihiko se llevó una mano a la barbilla, cubriéndose los labios. Saco su cajetilla de cigarros y encendió uno, dándole una larga calada; fuera lo que fiera lo que la doctora quisiera decirle no era nada bueno, de otra manera, no le habría pedido que fuera solo.
Al terminarse el cigarro decidió salir rumbo al hospital si quería llegar a tiempo, normalmente a esa hora había tráfico.
Al llegar al hospital camino directamente hasta el consultorio de la doctora y llamo a la puerta, entro apenas recibió el permiso de hacerlo. Dentro, Miyuki, con sus lentes puestos, revisaba una especie de radiografía, miraba otras de tanto en tanto, casi ignorando la presencia del escritor-
- Disculpe que le llamara de esa manera, Akihiko-san, pero creo que usted podrá manejar mejor esta información… - Se quitó las gafas y le ofreció las radiografías que veía.
- ¿A qué se refiere? - Tomo las imágenes en blanco y negro. Sonrió, eran de la ecografía de Asaki.
- Es algo importante… en realidad lo que iba a decir esta mañana o tenía nada que ver con el sexo de Asaki… - Noto el gesto de duda del artista. - … no me malinterprete, Asaki realmente es niña… pero le invito a que mire detenidamente la imagen. - El escritor observo la imagen, podía ver sus manitas, sus pies, sus brazos y piernas, todo se veía bien, nada fuera de lo normal, hasta que noto, bajo la cabeza, en su cuello. - Eh de suponer que ya lo noto.
- ¿Qué es eso?
- El cordón umbilical… ¿Misaki ha estado pasando por preocupaciones?... -. El escritor se quedó en silencio. - Nunca prevenimos esto… a Asaki aún le falta crecer un poco, y por lo que puedo ver, el cordón está muy enredado a su cuello, esto puede traer complicaciones en el parto -. El escritor únicamente podía callar, apenas podía creerlo. - Probablemente, será una operación complicada, por eso, quiero decirle esto… -. Dio un suspiro. - No podemos asegurarle que todo salga bien… la probabilidad de que alguno de los dos muera es alta… por ahora, solo le pido que haga que Misaki disfrute los últimos meses de su embarazo.
El escritor solo asintió y escucho las indicaciones de la médico. Cuando salió del hospital se quedó un rato sentado en el asiento del auto, con las palabras de Miyuki resonado en su cabeza. Encendió el auto, apretó con algo de fuerza el volante para tratar de controlar la sensación de frustración que estaba sintiendo y comenzó con el recorrido de regreso a su hogar.
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Misaki mantenía ambas manos sobre su vientre, Asaki se estaba moviendo bastante, el acariciaba con cariño, como si tratara de calmarla. En su rostro ligeramente pálido por, según palabras de la médico, perdida de nutrientes, apareció una sonrisa cálida. Manami le miraba desde el otro lado de la pequeña mesa, con Mahiro sentado en su regazo. El muchacho se veía mucho mejor, eso le quitaba un peso del alma, podía confiar en que las cosas se iban a solucionar antes de que Asaki naciera. En la habitación reinaba un silencio cómodo lleno de paz que fue interrumpido por el llamado a la puerta, se miraron, no era tan tarde, pero tampoco era muy temprano para recibir visitas. Misaki se levantó con cuidado, con una mano aun en su vientre. Observo por la mirilla y su sonrisa se ensancho.
- Haruhiko-san, buenas noches -. Abrió la puerta por completo.
- Lamento venir tan tarde -. Acepto la invitación de Misaki de entrar en la habitación.
- Esta bien, supongo que el trabajo lo tiene muy ocupado…
- Si, de hecho.
- ¡Haruhiko-san! Que agradable sorpresa -. Manami le recibió con Mahiro en brazos.
- Buenas noches, Manami-san -. El pequeño empezó a balbucear cosas sin sentido. - Creo que esa es su manera de saludarlo -. El Usami no pudo suprimir una ligera sonrisa. - Misaki ¿Qué te parece si pedimos el servicio a la habitación y aprovechamos la visita de Haruhiko-san?
- Si a él no le molesta.
- Sera un placer.
Cenaron en relativa paz con conversaciones banales. Misaki y Manami se observaron con sonrisas cómplices, preguntándose si debían darle la noticia al hombre de negocios que tenían frente a él.
- ¿Ocurre algo? - Pregunto después de dar un trago a su vaso. Las "madres" rieron al verse descubiertas.
- Haruhiko-san… ocurrió algo en la cita que tuve esta mañana -. Misaki sonreía abiertamente.
- ¿Ocurre algo con Asaki?
- No, nada malo… es solo que… al parecer hay un pequeño cambio de planes -. Haruhiko elevo una ceja extrañado. - Hubo un pequeño error en el sexo de Asaki… al parecer Asaki es realmente una niña.
- ¿Perdón?
- Si… sorprendente ¿Verdad?
- Realmente sorprendente.
Haruhiko se quedó un momento en silencio, únicamente escuchando los comentarios que hacían. Mirando a Misaki comenzó a notar los extraños gestos que producía.
- ¿Te sientes mal? -. Misaki se sorprendió. - ¿Ocurre algo?
- No… es solo que Asaki se está moviendo mucho.
- ¿Mucho? -. Pregunto Manami intrigada.
- No lo sé… -. Contrajo un poco la expresión de su rostro por el dolor. - Pero se está empezando a mover más.
- Misaki… ve a recostarte, iré en un momento, por favor Haruhiko-san, quédese con él, iré a acostar a Mahiro - Se levantó rápido y Haruhiko ayudo a Misaki a levantarse. Una vez sobre la cama Haruhiko se sentó a su lado, quitándole un par de mechones de cabello del rostro.
- ¿Te sientes mal?
- Creo… creo que está empezando a doler -. Se llevó una mano al vientre.
- ¿Hay algo que pueda hacer?
- No… no lo creo -. Ahogo un quejido. - ha- Haruhiko-san… creo… creo que… -. Se dobló ligeramente producto de una nueva punzada de dolor, de dolor verdadero. - Ya -. Y eso basto para que el hombre entendiera todo. Se levantó de golpe y tomo las manos de Misaki, solo para dejarle más claro que estaba con él.
- Tranquilo, Manami-san estará aquí… - No pudo terminar la oración, pues la castaña había entrado a la habitación.
- Bien, Misaki ¿Cómo te sientes?
- Duele… duele mucho.
- Okay… escúchame bien, respira, profundo, trata de tranquilizarte ¿Sabes lo que ese dolor significa?
- Que ya va a nacer.
- Exacto, tienes que relajarte -. Ella misma trataba de estar tranquila, pero se notaba en su acelerada forma de hablar que no lo estaba. Un grito resonó en la habitación. - Tenemos que empezar a contar cada cuanto se dan los dolores ¿Si?
Se quedaron un largo momento en silencio, Misaki apretaba con fuerza la mano de Haruhiko, rogando en silencio que el dolor se detuviera. Diez minutos, un nuevo grito resonó en la habitación, asustando a los otros dos.
- Haruhiko-san, por favor, por lo que más quiera, tenemos que ir al hospital de inmediato -. Apenas termino de hablar tomo a Misaki en brazos, Manami corrió a tomar a Mahiro y abrió las puertas para dejar pasar a Haruhiko, llamo al elevador y bajaron. El castaño iba aferrándose a la tela del costoso saco del mayor. Un grito más, Mahiro comenzó a llorar.
- Tranquilo Misaki, trata de aguantar un poco más -. Al llegar al estacionamiento metieron con cuidado a Misaki al auto en el asiento trasero, Manami lo acomodo contra ella y Haruhiko salió a toda velocidad del hotel rumbo al hospital. Misaki dio un nuevo grito y había comenzado a sudar. Era demasiado, demasiado dolor, comenzaba a sentir que sus sentidos le abandonaban. - Misaki, resiste, escúchame, concéntrate en mi voz -. Manami trataba de llamar su atención. - Misaki ¡Misaki! Oh dios, Haruhiko-san por favor.
- Lo sé, voy lo más rápido que puedo -. Miraba de vez en cuando por el espejo retrovisor a Misaki. Noto que Manami comenzaba a marcar en su celular con desesperación.
- Akihiko-san… por favor, es urgente, vamos rumbo al hospital, ya, Asaki-chan quiere nacer ya… tranquilícese por favor, Misaki lo necesita -. Y sin decir más colgó, rápidamente volvió a marcar. - Takahiro, es Misaki, él bebe, él bebe ya va a nacer… si lo sé, faltan dos meses. Takahiro, por favor, trata de estar aquí lo antes posible.
- Llegamos… - Se estaciono enfrente de la entrada principal. Manami de inmediato llamo la atención de un par de enfermeras que estaban afuera, ellas entendieron el mensaje y llamaron a los para médicos, quienes sacaron a Misaki para acomodarlo en una camilla. - ¡Con cuidado! -. Se notaba a simple vista que Haruhiko se había alterado. Debía cuidarlo, debía protegerlo, y por sobre todas las cosas, debía estar con él.
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¿Qué tal? ¿Tarde mucho? :3 Pues, mis amores, creo que a este fic solo le quedan un par de capítulos, con mi típica dedicatoria, este capítulo va para Ritsuka Aoyagi, quien m había pedido a la de ya la contó xD gracias por leer, tu sabes que lo aprecio mucho :3
Hasta el próximo capítulo.
