Capítulo 12: Pluma, fotografía y un sueño de una noche de invierno

-Gracias.

Sentado en la cama de su habitación en San Mungo, el joven Potter recibió de la enfermera la hoja de pergamino, el sobre y la tinta que había pedido. Acercó en silencio la mesa al lado del lecho.

Había estado pensando mucho. En todo. Todo lo que había ocurrido últimamente. Todo lo que había ocurrido con Ron.

Ya no se ni quien eres... ni siquiera se quien soy yo...

Extendió la hoja, abrió el tintero y mojó la pluma. Las esmeraldas contemplaron la superficie blanca, mientras su cerebro se revolvía para encontrar las palabras adecuadas...

Querido Ron...

-Todas empiezan así- admitió negando con la cabeza.

Mi adorado amigo...

Quedó en silencio durante varios segundos rumiando aquello.

-Demasiadas florituras. Quizás no se complemente con lo que voy a escribir...

Rechazó aquel comienzo.

-Ya sé- dijo de repente. Y la tinta comenzó a esparcirse por el pergamino, enhebrando palabras...

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El agua caliente se deslizaba por las hebras del rojo cabello y resbalaba perdiéndose en los recovecos de la blanca piel. El jabón resbaló de sus manos, pero logró cazarlo en el aire en un acto de asombroso reflejo. Lo ubicó sobre su hombro, y presionando levemente, lo deslizó por el níveo pecho.

Continuó su recorrido, lavando cada centímetro de la clara piel, sintiendo las gotas agua dándole firmemente en la espalda durante un largo tiempo.

Lanzando un suspiro sin causa aparente, cerró el grifo, y su cuerpo desnudo quedó en silencio unos segundos de pie sobre el duro suelo de piedra. Salió de la ducha y cogió una toalla. Se secó el rostro y un poco el cabello, y finalmente terminó por enrollársela en las caderas.

El frío ambiente alejado del vapor de agua pegó contra su torso desnudo al salir del baño y caminar unos pasos hasta su habitación, y una vez dentro de ella, cerró la puerta con llave, desató la toalla y secó su cuerpo impregnado en cristalinas gotas que brillaban a la luz de la luna que entraba por la ventana abierta.

Se había despedido ya de sus padres, Hermione ya se había ido a la cama y Lupin... Lupin había quedado como su tutor. Lo que faltaba: otro ajeno intentando inmiscuir en sus asuntos...

Vestido ya con su pijama, se metió en la cama pensando que quizás él era quien estaba tan a la defensiva con el tema. Siempre temeroso de cualquier sospecha...

Pero ¿para qué arriesgarse?

Dirigió la cabeza hacia el costado, y su mano se extendió hasta el cajoncito de la mesita de noche. Lo abrió, y sacó de él un trozo de extraño papel. Una fotografía...

Sonrió.

Sus ojos se habían encontrado con los de él mismo en la imagen. Pero no estaba solo. Harry estaba a su lado. Se la habían tomado el verano pasado, cuando él, su familia y el divino moreno habían ido de vacaciones a un campamento a orillas de un río del cual ni recordaba el nombre.

-Te extraño ¿sabes?- dijo mirando al muchacho de la fotografía, que sin saber que decía, le guiñó un ojo. Y Ron volvió a sonreír, capturado en aquella imagen: Harry y él, ambos con su brazo rodeando el hombro del otro, los dos en traje de baño, con las mejillas y hombros normalmente blancos tornados a un color rojizo por acción del sol. Y ambos sonreían. Él, su amigo, sonreía. Todo eso había sido antes del ataque. Antes de San Mungo. Antes de los gritos y el sufrimiento.

Antes de que sintiese algo por ti...

Y una lágrima de deslizó desde aquellos zafiros.

Estaba arrepentido. De muchas cosas. Pero lo que realmente le había carcomido el cerebro los últimos días fueron unas lágrimas que había derramado, un temor que había sentido, una aberración y hasta una ofensa que había mostrado a su amigo luego de aquella noche en los vestuarios.

¿Y si no ha quedado aquello claro? ¿Y si él aún creía que el joven Weasley lamentaba aquello?

Cuando te vea, te diré que no me arrepiento de haberlo hecho, que no me arrepiento de nada de lo que pasé contigo...

Plasmó un beso en la foto y sumido en un silencio ahogado en algunas lágrimas, la volvió a guardar en el cajón.

Sus ojos se cerraron, dando por segunda vez en el día lugar a que el rostro de su amigo se plasmara bajo sus párpados.

Y si ¿Qué más le quedaba a él que esperar a que el día de mañana llegase para por fin verlo? "¿Por qué no nos vamos hoy?" había preguntado, recibiendo como respuesta un sermón sobre lo limitado que era el horario de visitas del joven.

No supo muy bien qué había sido lo último que había analizado su mente, cuando sus azules ojos quedaron contempladores de un cristalino lago. Los pantalones cortos. Sus piernas desnudas. El mojar de sus pies en el agua.

Todo esto ya ha ocurrido antes...

Tornó la vista hacia atrás, buscando aquel bosque que anteriormente allí había estado, al muchacho que se escapaba de él... Pero no vio el oscuro bosque, sino unos cuantos árboles e hierbas muy verdes. Y al contrario de la vez anterior, no había ningún joven recostado en uno de ellos.

Volvió la mirada hacia aquel suelo líquido que se extendía hasta cerca del horizonte y lanzó un suspiro. Tenía una extraña sensación dentro de él. Estaba vacío, sin ganas de vivir, a pesar de que todo lo que allí le rodeaba era verdaderamente hermoso.

¿Cuánto tendré que esperar hasta vert...?

-¿Ron?

Se volteó al instante, sintiendo que su estómago subió hasta su pescuezo en cuanto oyó aquella voz.

-¿Ha... Harry?- preguntó con un dejo de sorpresa. De alguna manera sentía que había tenido el presentimiento de que llegaría en algún momento.

-¿Y quien más?- su hermoso amigo se encogió de hombros, y en su rostro se vislumbró una jovial sonrisa.

El muchacho de ojos azules lo observó anonadado. No quedaban palabras en su boca para calificar lo perfecto que lo veía, como cada defecto que intentaba encontrarle nunca aparecía.

Allí estaba su adorado moreno, vestido con una remera negra en cuyo pecho se imponía un intrigantemente hermoso dragón azul y plata, y unos pantalones de jean oscuro. El cabello despeinado se amoldaba a la suave brisa y los blancos pies desnudos se hundían levemente en el verde césped.

-Mi querido Ron...- susurró con una tierna sonrisa en los labios, mientras se arrodillaba junto al joven Weasley. Cogió con ambas manos el pecoso rostro...- No tienes idea de cuanto te eché de menos- ... y acercando sus labios a los de él en una mezcla de euforia y ansias, embutió la lengua en la boca de su pelirrojo amigo, quien, atormentado por la espontaneidad de la nueva unión de belfos, continuó con el mismo ritmo y tenacidad, aferrando sus manos a la nuca de su camarada, con la infinita utopía de que jamás se separaran.

Parecían querer devorarse, batiéndose en una lucha inacabable, tirando ambos la cabeza hacia su derecha, uniéndose así los labios a la perfección para ser líderes de la batalla.

Y pasaron así minutos, u horas, o siglos quizás... a Ron no le importaba. Lo que menos le importaba era el tiempo.

De repente y sin previo aviso, el moreno se separó de él. Y quitándose la remera que segundos antes el pelirrojo intentaba sacarle, lo miró negando con la cabeza...

-Hoy no, Ron...

-Pe... pero, Harry...- suplicó el muchacho de cabellos de fuego.

Pero su amigo dio media vuelta. Entró corriendo al agua y terminó por perderse de vista al zambullirse.

-¡Harry!- el joven Weasley se puso de pie de un salto y dio instintivamente dos pasos hacia delante, sumergiéndose hasta los tobillos.

La cabeza del moreno se vislumbró un poco más allá. Y sin pensarlo dos veces, como atraído por una especie de imán, el cuerpo del pelirrojo fue hundiéndose en el fresco líquido en una carrera por unirse a su adorado amigo.

-Harry...- susurró rodeándolo con sus brazos. Separándose solo un poco, intentó unir sus labios a los del moreno. Y la boca de éste se entregó a él sin titubeos.

Mojados en el insípido líquido, las pieles de ambos se conjugaban en una. Caricias. Solo ese embelesador tanteo del cuerpo ajeno; mezclado con el afrodisíaco roce profundo del agua.

Los labios de Ron dejaron solos a los del muchacho de las esmeraldas, y en besos se deslizaron suavemente hacia el cuello. Aspiró profundamente. El aroma lo penetraba. Otra vez podía sentirlo...

Y en cuanto el pelirrojo quiso volver a sus labios, él desvió la cabeza y volvió a mirar a su desentendido amigo con una prominente sonrisa plasmada en el rostro.

-¿Qué te está ocurriendo, Harry?- preguntó el pelirrojo realmente confundido.

-Hoy no...- volvió a decir el joven Potter retrocediendo hacia la orilla.

-Oye, Harry...

-Hoy no, Ron...- sus pasos eran cada vez más rápidos. Y él lo seguía, levemente detenido por el agua que chocaba en sus piernas- ¡Hoy no!- gritó el moreno lanzando una carcajada, y lanzó a correr. Ron fue en picada hacia él, y tomándolo de la muñeca, lo detuvo antes de que llegase a la orilla, con los pies apenas cubiertos por el agua.

-Dime qué te ocurre- le ordenó- Y quiero una respuesta lógica, Harry.

El moreno, aún jadeando por la carrera, se acercó a su amigo, tanto que su mentón quedó sobre el hombro de éste...

-Hoy no, Ron...- le susurró al oído, mientras su mano derecha se escabullía debajo de la mojada sudadera blanca- Hoy no... hoy no te niegues a mi...

Un gemido leve salió de la garganta del tierno pelirrojo en cuanto los labios del moreno de las esmeraldas se prendieron a su cuello, un tanto mordiéndolo, un tanto besándolo, un tanto rozándolo con aquella cálida y enloquecedora lengua.

Por fin vuelves a marcar territorio sobre mi...

En menos de lo que el pelirrojo pudo percatarse, las manos de su amigo se habían enredado en aquella tela que cubría su torso y se la había despojado, quedando solo con aquel corto short blanco, listo para un ataque de su camarada. Listo para lo que él quería...

Soy tuyo ahora...

Sentía el pecho del joven Potter rozar contra el suyo; un contacto de pieles húmedas y extremadamente suaves. Ambas espaldas eran recorridas con embriaguez, y zafiros y esmeraldas solo se veían levemente por momentos entre las aún mojadas pestañas.

Las manos del moreno se deslizaron por la lechosa espalda, pasando excitantemente por la zona lumbar al tiempo que los labios del pelirrojo eran capturados en una fastuosa bocanada. Y continuaron bajando...

Un sonido extraño, mezcla entre sorpresa y gracia, salió de la garganta de Ron en cuanto las ágiles manos de su camarada se aferraron a sus nalgas y presionaron hacia el cuerpo de él. Las bocas se separaron. Y los ojos se abrieron. Harry lo miró con perspicacia, y volvió a lanzarse contra el blanco cuello, ya levemente enrojecido por causa suya. Y luego de un último beso, sin separar sus manos del cuerpo de su amigo, se dejó desplomar...

Cayó de rodillas frente a él. Con el rostro casi pegado al pubis del pelirrojo. Alzó la mirada, con los labios húmedos y enrojecidos, y zafiros y esmeraldas se cruzaron...

Y antes de que el moreno hiciese nada, Ron también se dejó derribar, y cogió el rostro del joven Potter con ambas manos...

-No debes hacerlo... si no quieres...- le susurró, rozándole la oreja derecha con los labios.

¿Por qué digo eso? Si yo quiero...

Pero su pecho sintió las manos del moreno contra él, quien suavemente, comenzó a empujarlo...

-Te he dicho...- afirmó en un firme jadeo- ... que no te niegues...

Su espalda sintió el suelo. Harry le regaló una sonrisa. Guiñó un ojo al tiempo que plasmaba un húmedo beso en el abdomen del pelirrojo y enganchaba los dedos en el elástico del short.

Ron se reincorporó, apoyando los codos en el césped, y vio el cabello tornasolado de su amigo...

-No... lo hagas...

¡Deja ya de negarte, idota! Sí, quiero que lo hagas...

-Shhhit- ordenó el moreno levantando la vista. Besó unas cuantas veces consecutivas, mientras su mano desnudaba al pelirrojo, quien entrando en un estado de excitación, lo miraba con los zafiros brillantes de lujuria...

Hazlo...

La lengua recorrió los ansiosos y rojos belfos, expectantes de dar placer a su tierno muchacho. Ron tragó saliva...

Mordió sus labios al sentir un húmedo beso en su miembro, al tiempo en que un profundo cosquilleo invadió su pubis.

Tiró la cabeza hacia atrás en una exhalación en cuanto el moreno lo rozó con la cándida lengua...

Maldito instigador...

Bajó la cabeza para devolverle la mirada a su amigo, y se topó con las desenfrenadas esmeraldas esplendentes, y una sonrisa se coló por la boca media abierta del moreno.

Ron lanzó una exhalación y cerró con fuerza los ojos, al tiempo que Harry recorría su miembro, jugaba con él, lo excitaba, lo atormentaba...

-Harry...

Deseaba decirle que se detuviese, pero a la vez quería que la torturante succión sea más fuerte... abrió la boca para hablar, pero solo lanzó un gemido en el que entonaba las cinco letras de su nombre... y en cuanto quería abrir nuevamente los ojos, se topaba con aquella excitante imagen...

-¿Te gusta?- preguntó su amigo mordiéndose levemente los labios.

Ron solo pudo asentir con la cabeza. Pero las ansias pudieron más con él, y equilibrándose solo en un codo, lanzó la mano derecha a la cabeza de su amigo, y aferrándose a los despeinados cabellos, lo empujó hacia abajo. Harry aceptó la orden sin refutaciones, y volviendo a su sicalíptico juego carnal, estremeció nuevamente a su adorado amigo.

-Sigue... Harry...

Aquel cosquilleo parecía insoportable... la respiración se cortaba y hasta desaparecía por momentos... sus manos se enredaban en el cabello azabache... los belfos de Harry apresaban su erguido miembro... deseba separarlo de él y besarlo... pero a la vez lo necesitaba...

Apúrate, termina de una vez, no te mereces esto, soy yo quien debe hacerte sentir bien, yo a ti...

Un grito fue ahogado en un gemido. Las imágenes a su alrededor se distorsionaron y vio estrellas centellera por todas partes. Cerró sus ojos al sentir aquella electricidad recorrerlo completo. Su codo flaqueó y cayó de espaldas en el suelo.

Y de repente todo volvió. Jadeaba. Se sentía agotado; agotado y extremadamente bien.

Y sí. Lo hizo. Se lanzó sobre su amigo y le dio tal beso que creyó llegar con la lengua hasta su garganta. Y pronto sintió la de Harry chocar con la de él, rozarla, empujarla levemente...

Quiso bajar. Darle lo mismo que él le había regalado. Se deslizó por su cuello. Lo besó con devoción, mientras su mano tanteaba el suave pecho. Pero no lo sintió como piel... es más, sus dedos se ciñeron a él... parecía tela...

Abrió los ojos. Un tenue rayo de sol lo iluminaba desde la ventana. Aún estaba jadeando. Y estaba completamente húmedo.

Estas escalofriantemente dentro de mi...

Oyó el picaporte de la puerta bajar. Y antes de que vuelva la mirada, oyó una voz familiar. Una voz femenina...

-Ron, despierta. Pronto partiremos para San Mungo.

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Lo sé, no me maten. Ahora sí puedo poner los comentarios, pues si lo hacía al comienzo (como normalmente hago) se habrían enterado de antemano de algunos hechos. Así que en este momento, con total libertad, tengo unos cuantos ítems que recalcar (pueden sobrevivir sin leerlos jeje no tiene ninguna cosa rara ni nueva así que leerlo queda en cuenta suya):

Este es un pequeño regalito para aquellos que extrañaban un encuentro de nuestros amados amiguitos. Se que no es la mejor forma. Que ni siquiera fue real, pues todo lo soñó Ron, pero hasta yo estaba extrañando el contacto físico de ambos; y si bien este capi tiene unas gotas de "Aun estás conmigo" (cosa que recién acabo de darme cuenta), hay razones para ello, como por ejemplo que Ron estaba muy necesitado! No, en serio, en realidad pensé escribir esto porque la disposición de las cosas en la cabeza del pelirrojo lo preparaban así: el extrañar a Harry, el pensar que él creyera que estaba arrepentido, ver la foto de él frente al río (lo que implica agua y un hermoso torso desnudo), y bueno, las ansias de tenerlo nuevamente piel a piel creo que también influye. Y como las palabras sobran para esto, si no me entiendes, pues... no se, intenten hacerlo o más fácil, quédense con su opinión jeje P

Perdón para los que no aprecian el sexo oral! Bueno, creo que no muchos autores pedirían perdón por esto, es más, no se siquiera si hay a quienes no les gusta, pero como escritora tengo la mente abierta a todo tipo de pensamientos. Así que cualquier problema con respecto a esto, por favor, avisen (para no llevarse posteriores sorpresas jeje).

La parte de la carta al comienzo, aunque parece que no debería ir allí (jeje) será muy importante para capítulos siguientes.

A ver... que mas? Ah, si! Una amiga mía que leyó este fic (unos capis nomás) dijo que mis personajes son muy histéricos ¿es verdad? Opinen también acerca de eso. Yo por mi parte, comenzaré a chatear con algunos homosexuales (no estoy loca ni nada, siguen siendo personas ¿no?) para analizar sus comportamientos y compararlos con los de mis idolatrados amiguitos, a ver si los planteo normales.

Y bueno, creo que eso es todo. Se que es muuuuuucho, pero bien está la comunicación con mis adorados lectores ¡¡¡LOS QUIERO!

Draconiger