Cap. 12
Era bastante temprano, y una vez más, el despertar de Mu se volvía lo más maravilloso. No recordaba haberse ido a la cama, hasta donde sabía se había quedado dormido en su sillón. Por lo tanto, había cosas nuevas.
Primero que nada, sentía el peso de "alguien" sentado entre sus piernas abiertas y los brazos de esa misma persona acurrucados sobre su pecho, además de aquél dulce aroma que llenaba cada uno de sus sentidos. Mas ese pequeño dedo que dibuja círculos y le hacía leves cosquillas.
Los ojos de Mu se abrieron mientras de su boca salía un leve bostezo y uno de sus brazos se cernía protectora mente alrededor de la cintura del muchacho, al cual escuchó reír levemente.
- Buenos días.
- Muy buenos, diría yo.
Shiryu levantó su rostro y encontró su mirada con la de Mu, el cual se acercó y rozó levemente sus labios a los del joven.
- Esta es la mejor mañana que puedo pedir.
- ¿No fue esa la de ayer?
- Esa está en el pasado, y queda en segundo lugar.
Mu guiñó un ojo.
- Este es el presente.
Una dulce sonrisa se dibujó en los labios de Shiryu mientras se acurrucaba de nueva cuenta en el pecho de Mu.
- Nunca me había sentido así.
- ¿Así como?
- Así... como me siento contigo.
Mu suspiró ante el comentario. Nunca hubiera pensado que hacía dos días estaba sufriendo por tener al joven inconsciente e incapaz de corresponder a sus nacientes sentimientos, y ahora, lo tenía entre sus brazos, regalándole dulces palabras.
- ¿Mu?
- ¿Si?
- ¿Hoy vamos a salir¿Cómo lo prometiste?
- Si, vamos a salir...
- ¿A dónde?
Una sonrisa se dibujó en los labios del herrero.
- Eso es una sorpresa.
Shiryu aceptó con la cabeza y se puso lentamente de pié, estirando su cuerpo, lo mismo que Mu.
- Voy a preparar un par de cosas. Desayunamos, y luego nos vamos¿De acuerdo?
- Claro.
Ya puestos ambos de pié, se encaminaron por los pasillos de camino a la cocina, y no bien hubieron entrado, Mu abrió los ojos como platos y lanzó un estruendoso grito, el cual poco faltó para derrumbar la torre entera.
- ¡Pero que te sucede!!
- ¡La cocina, qué le pasó a la cocina?????
Se hizo un profundo silencio, el cual fue roto por Shiryu, quien comenzó a reír estruendosamente.
- ¡Por favor Mu, no es para que te pongas así!
La cocina, ahora SI parecía una cocina, y no un desastre de platos y ollas regados por todos lados. Los platos estaban limpios, el suelo trapeado, la comida ordenada, la mesa pulcramente limpia, y de ahí para adelante... ni una sola mancha, ni un solo desorden.
- ¿T-tu ...
- Si, yo limpié la cocina... esque, me levanté temprano, y estaba aburrido, así que decidí hacer algo por ti... ¿Te molesta?
Mu volteó a ver de reojo al joven y una pequeña sonrisa se asomó en sus labios.
- ¿Cómo me va a molestar, Angel... al contrario...
El herrero se acercó y plantó un dulce beso en los labios del joven.
- Gracias.
- ...¿Quieres que te prepare el desayuno?
Mu hizo una mueca divertida.
- Claro... ¿Te preparo el baño? Por que estoy seguro de que no querrás ir a nuestra cita sin bañarte¿Cierto?
Shiryu asintió y se introdujo en la cocina, mientras Mu se marchaba al baño y repetía los mismos pasos de llenar la tina y calentar el agua, aunque interiormente, deseaba repetir también lo que había ocurrido mientras el joven estaba inconsciente.
- ¿Por qué será que creo que estás pensando en mí? Y no pulcramente, supongo.
Mu volteó a la puerta y observó a Shiryu, ya desnudo y con una bata blanca encima, volteó disimuladamente al espejo y vio su reflejo sonriente y sonrojado, lo que le provocó un color carmesí aún más fuerte.
Sin siquiera darse cuenta de los sutiles movimientos de su amado, el maestro de Jamiel sintió unos brazos que se colocaban alrededor de su cintura y una boca mordiendo suavemente su oído.
- A juzgar por la cara que tenías hace un momento, tenías pensamientos muy interesantes... ¿me vas a contar?
Mu sonrió mientras su cerebro trabajaba a mil por hora.
Shiryu le estaba preguntando cosas que él sabía perfectamente que eran íntimas, el joven estaba desnudo y con solo una bata encima, él traía ropa ligera, además de que muy a la mano tenían una tina caliente y burbujas.
El lemuriano volteó a ver al joven, el cual desde que lo había abrazado había estado avanzando con lentos pasitos, hasta dejarlo fuera del baño.
- Bye, bye...
Y tras decirlo, el joven empujó levemente a Mu, lo sacó del baño, le sacó la lengua juguetonamente y cerró la puerta.
Mu se quedó de una pieza y con la cara desfigurada con la sorpresa, pero después, una mueca maligna y traviesa cruzó su rostro.
- Esta me la pagas angelito...
Y tras decirlo, se retiró por el pasillo, sonriendo levemente.
- Esta me la pagas...
Shiryu sonrió tras escuchar claramente a Mu y espero a que se alejara, para después deshacer el nudo de su bata y deslizarla sobre sus hombros, doblándola y colocándola en un pequeño tubo cerca del retrete.
Al contacto con el agua caliente, el joven cerró los ojos y comenzó a relajarse, prácticamente comenzando a ronronear ante las sensaciones que estaba sintiendo.
Alargó su mano hasta un pequeño bote y lo abrió, aspirando su aroma. Vació algo del contenido y pronto se vió rodeado de burbujas blancas de un rico aroma a cereza, provocándole una sonrisa inocente.
Tomó una larga exhalación y se hundió lentamente en el agua, quedando totalmente debajo de una gruesa capa de burbujas.
Con los ojos abiertos, Shiryu observó como poco a poco el hueco se iba tapando con las pequeñas burbujas blancas, dejándolo casi totalmente a oscuras en la tina.
Los pensamientos de Shiryu eran un poco confusos, y finalmente, cerró sus ojos para permitirse pensar mejor...
- ¡Shiryu, despierta, despierta¡Estás teniendo una pesadilla!!
- ¿Eh??
El pequeño niño se despertó de golpe y sudando frío.
- ¿Seiya?
- Hola amigo ñ.ñ.
- Gracias por despertarme.
- ¿Qué soñabas?
- N-nada...
- No me digas que otra vez ese sueño de ti corriendo y el bosque con neblina... Ay Shiryu, no te preocupes.
- ¿Y si es una premonición? Que algo malo me va a ocurrir.
- No te preocupes, si algo malo te ocurre, yo voy a estar ahí para salvarte.
Shiryu encontró su mirada con la de Seiya, y sonrió.
- Entonces¿No es la primera vez que tienes ese sueño?
- No, Shunrei.
La niña de seis años miró intrigada al niño frente a ella.
- ¿Y que mas has soñado?
- Primero, que iba corriendo por un bosque, y después... escuché una voz, un alguien que me llamaba... la neblina se aclaró y pude ver nevar
- ¿Y después?
- Después... todo terminó.
- Y dime Shiryu¿Listo para entrenar?
- Si, maestro.
- ¿Y por que me dices que si cuando tu respuesta real es no?
- ¿Uh?
- Shiryu¿Has dormido mal¿O través ese sueño?
- Si... es solo que, ocurrió algo distinto. Cuando vi la nieve, todo cambió, era muy hermoso...el cielo era azul, y lila... pero, el color lila eran como hilos de cabello, hilos de cabello por todo el cielo.
- ¿Cabello lila?
- Si... y entonces, me asomé a un pequeño lago, y vi a alguien, solo su silueta, y me dijo algo, pero no lo comprendí.
- ¡MAESTRO, MAESTRO!!!!
- ¿Qué te sucede Shiryu?
El chico de doce años llegó corriendo verdaderamente fascinado.
- ¡LO VI, LO VI, VI SUS OJOS, Y COMPRENDÍ SUS PALABRAS!!
- Pero de que hablas Shiryu.
- ¡De mi sueño!
Una enorme sonrisa apareció en los labios del chico.
- Sus ojos eran azules... tan azules como el cielo, no pude ver su rostro... solamente sus ojos, y sentí sus brazos en mi cintura y... y...
Un leve sonrojo apareció en las mejillas del chico.
- Y sus labios rozaron mi cuello y me dijo... "No es muy distinta tu vida ahora que eres un mortal... ahora, para ser un ángel, solamente te faltan las alas"... o algo así.
El anciano maestro sonrió al ver la felicidad de su alumno, e interiormente, también se sintió feliz.
Shiryu suspiró y dejó salir unas cuantas burbujitas las cuales se apresuraron a la superficie.
A partir de ese momento, recordaba que soñaba con esa persona una o dos veces al mes, y lo único que le conocía eran sus ojos, y el tono de su cabello.
Una ligera risita puso haber brotado de los labios de Shiryu, de no ser por que se encontraba debajo del agua, y bastante cómodo, por cierto.
Sin darse cuenta, se había enamorado como un idiota de aquél ser en sus sueños, de aquél hombre del cual no conocía más que sus ojos y el sonido de su voz.
Recordó una ocasión, hacía poco en que había acompañado a Shunrei al mercado y había escuchado aquella canción en una vieja radio. La música había envuelto su corazón y en un dos por tres, Shiryu sabía que cada palabra que había escuchado hablaba de sus sentimientos hacia ese desconocido.
En ese momento, los ojos de Shiryu se abrieron, y se encontró con un hueco en la pared de burbujas, y a través de ese hueco, la sonriente imagen de Mu, apoyado sobre su codo y con un dedo formando círculos en el agua.
Lentamente emergió la cabeza del santo de bronce, y sus ojos se encontraron con Mu, el cual le miraba fijamente y con una chispa de diversión.
- No sabía que fueras mitad sirena, Ángel...
Shiryu abrió y cerró los ojos como simple respuesta, para después levantarse y enredarse en una manta que Mu le ofrecía.
- Ya todo está listo para hoy, solamente falta que te vistas.
- Aja.
El chico se dirigió a su habitación, y Mu le observó a cada paso, totalmente fascinado por el sutil bamboleo de sus caderas, y el ondear del cabello negro totalmente húmedo. Los hombros desnudos y esa leve sonrisita pícara, y fue ahí donde el herrero descubrió que tanto movimiento tan invitante, no era mera coincidencia, sino que el joven se divertía provocándolo.
Mu esperó pacientemente a que Shiryu regresara, guardando algunas cosas y arreglando otras, hasta que finalmente, en la puerta apareció el joven, arrancándole a Mu una sonrisa de satisfacción.
El dragón estaba vestido con unos pantalones verdes, una camisa blanca de botones y sus zapatos chinos, con el cabello suelto y cayendo libre como si de una cascada se tratase.
- Te ves hermoso, Ángel.
- ...gracias.
Los ojos de Shiryu se posaron entre las cosas que Mu tenía preparadas dentro de una mochila de generosas proporciones.
- ¿Qué tie...
- ¿Nos vamos?
Antes de que Shiryu terminara su pregunta, Mu se acercó y le plantó rápidamente un beso, rodeándole con su brazo libre, pues en el otro cargaba la maleta, para después, con un leve brillo envolviendo sus cuerpos, ambos desaparecieron.
Segundos después, Shiryu sintió como sus oídos se llenaban del canto del viento, el rozar de las hojas y un frío que le causó un débil escalofrío.
Mu le soltó muy lentamente y le permitió voltearse a ver el lugar, y los ojos de Shiryu se abrieron como platos.
Su boca se abrió con sorpresa y llevó una de sus manos a sus labios para callar un grito de alegría al reconocer aquél lugar.
La nieve caía lentamente, llenando aquél lugar de un aire místico, el viento soplaba y movía las nubes que adornaban el cielo, el cual poseía un precioso tono del mismo color de los ojos de Mu, y el mismo tono de su cabello, ambos colores entremezclados uno con el otro, creando bellas formas en las nubes de algodón, tan grandes, blancas y puras, que uno sentía que dormir en una de ellas, significaría llegar al mismísimo paraíso.
El suelo estaba cubierto por la nieve, y extrañamente, aquí y allá había pequeños brotes verdes de los que sobresalían algunas flores de tonos rosados y violetas, contrastando con aquella blanca sábana que cubría el enorme valle.
Los pasos vacilantes del joven lo hicieron llegar hasta un lago, grande y majestuoso, de aguas cristalinas y con una levísima escarcha navegando en sus aguas.
Su reflejo apareció frente a él y no puedo evitar mirarse. Lucía tan distinto a como estaba acostumbrado. Usualmente, no dejaba nunca su máscara de guerrero, la máscara de seriedad, la fachada del hombre que está listo para luchar y jamás defraudar a los suyos, y ahora... ahora frente a él se encontraba el rostro dulce e inocente... también unos ojos enamorados y una sonrisa tranquila.
En ese instante, una ráfaga de aire frío hizo estremecer su cuerpo, pero casi de inmediato, una cobija azulada se colocó sobre su cuerpo, al igual que unos protectores brazos que se cerraron alrededor de su cintura.
Mu sonrió mientras comenzaba a morder con delicadeza el oído de Shiryu, bajando lentamente y besando con cuidado su cuello.
- ¿Sabes?
Los ojos de Shiryu se dilataron considerablemente.
- No es muy distinta tu vida ahora que eres un mortal... ahora, para ser un ángel, solamente te faltan las alas.
Los ojos del joven se llenaron de lágrimas y volteó a ver a Mu, el cual esbozó una sonrisa.
- ¿Por qué lloras Ángel mío?
- ...por que... desde hace tanto tiempo he esperado a escuchar esas palabras... y yo... yo...
La voz del joven se cortó y refugió su rostro en el pecho de Mu, el cual, aunque no comprendió del todo, si le reconfortó rodeándolo con sus brazos, y besando suavemente su frente.
- Ven conmigo...
Shiryu dejó que Mu le dirigiera, y avanzó entre sus brazos hasta el pié de un árbol cubierto por la nieve, sentándose y colocando a Shiryu entre sus piernas, permitiéndole recostarse en el cuerpo de su...
El joven parpadeó un par de veces preguntándose¿Qué era él de Mu?
¿Pareja¿Amante¿Novio¿Amigo cariñoso?
El santo de bronce se había encontrado tan perdido en sus pensamientos, que si siquiera se había dado cuenta de los leves movimientos de Mu, el cual ahora sostenía una taza de chocolate caliente frente a sus narices, pero el chico seguía sin darse cuenta.
- ¿Sucede algo?
- ¿Eh?
Shiryu reaccionó de pronto y volteó a ver a Mu, el cual se notaba algo preocupado.
- N-no... nada, es solo que...
- No necesitas explicarme nada... creo que se en lo que pensabas...
- ¿Si?...
- ¿Qué somos tú y yo¿Cierto?
El chico acepto levemente con la cabeza mientras tomaba la taza en manos de Mu y bebía lentamente el contenido.
- Shiryu... sabes que desde el momento en que te vi, me di cuenta de que eras alguien especial, alguien a quien he estado esperando, casi sin darme cuenta, incluso.
- ...
- Pero ahora que te tengo aquí... y entre mis brazos, se que no te dejaré ir jamás.
- ...
- Quiero que te quedes a mi lado... para siempre, quiero que seas mi pareja, mi novio... mi amante... por que es lo único que te falta ser, pues ya eres mi vida entera, Shiryu del Dragón.
- Aún me falta ser tuyo...
No bien dichas palabra surgieron de los labios de Shiryu, sus mejillas se colorearon de un rojo intenso y sus ojos se abrieron como platos.
No tenía ni idea de donde habían brotado aquellas palabras, pero sabía que habían sido sinceras, solamente esperaba que Mu no lo fuera a tomar a mal.
- Eso puede remediarse...
Con toda la tranquilidad del mundo, el herrero retiró la taza de las manos de Mu y estiró su mano hacia la mochila, sacando otra manta de tonos pasteles azules y blancos.
Tras hacerlo, volteo a ver a Shiryu y le movió un poco, haciendo que se volteara y quedara hincado de frente a él, tomando entre sus manos su rostro.
- Déjate llevar... Ángel.
El joven aceptó débilmente con la cabeza mientras sus labios rozaban los de Mu, el cual hizo un poco de presión haciendo que Shiryu retrocediera, cayendo ambos muy lentamente sobre la cobija de tonos pasteles.
Los besos comenzaban a volverse menos tímidos y un poco mas apasionados. Mu mordía débilmente el labio inferior del joven mientras sus manos se encargaban de descender a través del cuerpo del hermoso jovencito, el cual, al sentir la creciente excitación en su cuerpo, no pudo evitar arquear su espalda y emitir un leve gemido, provocando que su cuerpo rozara mas perfectamente el de Mu, haciendo que este soltara apenas un suspiro ante el echo de tener al joven en la forma mas perfecta que pudiese imaginarse.
- E-esque... es extraño maestro...me da... me da... miedo, y...
- Shiryu, es cierto que son cambios por el que todo hombre pasa, es absolutamente inevitable, pero tú tienes obligaciones con tu entrenamiento, por lo tanto...
Los ojos de Shiryu se abrieron de golpe al sentir como su entrepierna rozaba la de Mu, el cual susurró su nombre ante el erótico contacto.
- ¡NO!!
De improviso, Shiryu empujó a Mu con tal fuerza que el lemuriano cayó de espaldas, golpeándose duramente contra el tronco del árbol, mientras que Shiryu se incorporaba y cerraba los pocos botones desabrochados de su camisa, para después ponerse de pié y acercarse al caído Mu, el cual intentaba sobar su espalda ante el golpe que se había llevado.
- Yo... lo siento.
El dragón bajó la mirada.
- Se lo que dije, y... yo lo deseaba, en serio... pero, esque...
- Está bien Ángel... pero no comprendo¿Qué te sucedió¿Por qué ese cambio?
Shiryu cerró los ojos y dejó escapar un par de lágrimas.
- E-esque... yo... yo nunca...
Mu se acercó y abrazó a su pareja, el cual se escondió en los brazos de su amante.
- Cuando era un poco mas chico... yo... bueno, ya sabes, crecí y... comencé a experimentar ciertos cambios extraños.
- Aja.
No era necesario preguntar de qué hablaba Shiryu, ya que para Mu, como hombre, había pasado por eso, y sabía los problemas que causaba.
- Mi maestro me enseñó que esos son problemas que distraen a los guerreros de sus entrenamientos, y que son cosas de la mente que uno debe controlar.
- ...
- Me enseñó que cada vez que aquello ocurriera, yo debía tomar medidas como intensificar mi entrenamiento, aunque fuera la una de la mañana, o quedarme dentro de la cascada de Rozan el tiempo necesario, pero que jamás... bueno, jamás...
Un leve rubor tiñó las mejillas de Shiryu ante cosas tan íntimas, pero Mu comprendió a la perfección.
- Eso quiere decir que... tu no sabes absolutamente... nada?
- ...no... nada, he leído en libros sobre lo que ocurre en la cumbre de la excitación pero yo... bueno... nunca lo he experimentado.
Casi sin darse cuenta, Mu sonrió.
Su Ángel era más puro de lo que pensaba, y posiblemente, él estaba apresurando las cosas, había que darle tiempo a que el joven se adaptara, o tal vez... ayudarle a aceptar algunos hechos y maravillas de la vida como parte de su entorno.
- Podríamos... dejarlo hasta aquí, yo... quiero pasar el día contigo, deseo pasear... deseo estar a tu lado.
- Claro.
Mu le abrazó dulcemente, besando repetidas veces su cabello.
- No tenemos porque adelantarnos, tenemos todo el tiempo del mundo...
Una leve tristeza se reflejó en los ojos de Mu sin que Shiryu se diera cuenta.
- O al menos tenemos hasta las cinco de la tarde de mañana... cuando tú partirás.
- ¿Partir?
- Si Ángel... mañana debes presentarte a la pelea contra los santos negros.
- Oh... vaya...
Shiryu recorrió su entorno con la mirada, ciertamente fascinado.
- ¿En donde estamos?
- En algún lugar del mundo, se llama Asgard.
- ¿Asgard?
- Así es.
- Mi maestro me ha contado historias sobre Asgard, jamás creí que lo conocería.
- Pues ya ves.
En ese instante, Shiryu se golpeó la frente con la mano.
- ¡Lo olvidaba¡Seiya debe estar muy preocupado por mi!
Esta vez, el nombre del santo de Pegaso no causó incomodidad en Mu, el cual simplemente sonrió.
- Si gustas, yo te puedo ayudar a avisarle que te encuentras bien.
- ¿En serio?
Mu aceptó con la cabeza. Al menos, hablar con el Pegaso haría que Shiryu se olvidara por un momento de los problemas que estaban pasando.
En esos instantes, Seiya se encontraba profundamente dormido, cuidando sus energías para el día siguiente.
En ese momento, una figura se movió dentro de la habitación, con la ligereza de un gato y la misma elegancia, sentándose a un lado de la cama.
- ¿Seiya?
El joven no respondió, sino hasta que sintió unas manos que acariciaban su rostro, y una dulce voz llamándole.
- Seiya... despierta...
Los ojos del joven se abrieron levemente intentando observar a aquél que interrumpía su descanso, y sin embargo, sus ojos se abrieron como platos y estuvo cerca de gritar, pero estaba paralizado por la sorpresa.
Apenas y alcanzaba a ver su rostro, pues la blancura de sus alas ara tanta que destellaba por todo su cuerpo. El cabello negro flotaba y sus ropas blancas se movían como si fuesen acariciadas por el viento.
- ¿S-Shiryu?
Una cálida sonrisa apreció en los labios del joven.
- Seiya... yo estoy...
- ¡WAAAAAAAAA!!
Seiya se incorporó de golpe y se encontró a si mismo en su habitación, Shiryu no estaba por ningún lado, y faltaba mucho para la batalla.
Suspiró y volvió a acostarse, pero aún así, le quedaba la duda. ¿Estaría Shiryu bien? O... na, no era posible.
Shiryu exhaló un suspiro, el cual acabó dentro de la boca de Mu, quien estaba muy entretenido besándole.
- ¿Y bien?
Cuando ambos se separaron, los ojos de ambos se encontraron.
- A esto le llamo yo una buena forma de transmitirme tus poderes telepáticos, pero.. ¿Tenías que hacerme lucir como un ángel??
- No es mi culpa, mis poderes solo acatan lo que mi subconsciente dicta.
Shiryu meneó la cabeza divertido.
- ¿Le pudiste decir?
- No, se despertó antes de eso.
- Ya veo¿Deseas intentarlo de nuevo?
- No, estoy bien, creo que él entenderá el mensaje.
El herrero aceptó con la cabeza.
- Y ahora.. creo que podemos comenzar nuestra cita¿No?
El joven dragón le guiñó coquetamente un ojo, mientras salía corriendo, para ser perseguido por Mu segundos después.
Y así, las horas pasaban demasiado rápido, pues para cuando ambos cayeron en cuanta, el atardecer aparecía en el horizonte, y en aquél momento, Mu se encontraba sentado en algún claro desconocido, con Shiryu dormido sobre sus piernas, intentando reponerse del agotamiento.
Mu acarició aquél rostro, fascinándose una y otra vez de la suavidad de su piel.
- ¿Qué voy a hacer... Ángel? Cuando Dios decida que tu misión en la tierra ha terminado, y debas regresar al lado de los seres inmortales...
Shiryu se movió levemente.
- ¿Qué voy a hacer...Ángel? Cuando paso a paso te alejes de Jamiel... ¿Qué harán tus sábanas si no cubren tus cuerpos¿Qué hará tu cama si no sostiene tu cuerpo?
Los ojos del joven se abrieron muy lentamente, encontrando su mirada con la de Mu.
- ¿Qué voy a hacer sin ti, Angel mío¿Qué harán mis labios sin los tuyos¿Y como me abrigaré sin el calor de tu cuerpo?...
- No sabía que fueras poeta.
- No lo soy... por eso es que mi poesía es tan mala.
Una leve risilla brotó de los labios de ambos.
- Debemos irnos, comienza a hacer mucho frío.
Shiryu aceptó con la cabeza, y siendo ambos rodeados por una suave luz de colores... desaparecieron.
Ya hacía rato que ambos habían vuelto a la torre en Jamiel, y ahora, se encontraban terminando de cenar, ambos iluminados por no mas que la Luna llena sobre el cielo poblado de estrellas, ambos riendo, ambos tranquilos, uno frente al otro, y juntos...
Así nos hubieran visto,
estábamos ahí sentados
frente a frente.
No podía faltarnos la luna,
y hablábamos de todo un poco,
y todo nos causaba risa
como dos tontos.
Mu observó discretamente a Shiryu, preguntándose que se sentiría tenerlo totalmente en la intimidad, quitarle los miedos que le había infundado su maestro, y decirle todo lo que tenía guardado dentro.
Y yo que no veía la hora
de tenerte en mis brazos
y poderte decir...
- ¿En que piensas, Mu?
- En varias cosas...
- ¿Me las dirás?
- Solo si encuentro el valor necesario...
Te amo...
desde el primer momento en que te vi
y hace tiempo te buscaba
y ya te imaginaba así.
Te amo
aunque no es tan fácil de decir,
y defino lo que siento
con estas palabras
Te amo
Te amo
Shiryu parpadeó un par de veces y se mantuvo callado. Sus ojos se encontraron fijamente, y Mu alargó sus manos hasta tomar las del Dragón.
Y de pronto nos rodeo el silencio,
y nos miramos fijamente
uno al otro,
Tus manos entre las mías...
- Shiryu... yo... quédate.
- ¿Quedarme¿Aquí¿En Jamiel?
- Por favor...
- Talvez nos volveremos a ver,
mañana sabes que partiré.
- ¿Que estas diciendo?
...me muero si no te vuelvo a ver
Y tenerte en mis brazos
y poderte decir...
Te amo
desde el primer momento en que te vi
y hace tiempo se buscaba
y ya te imaginaba así.
Te amo
aunque no es tan fácil de decir,
y defino lo que siento
con estas palabras...
- Mu, nosotros...
- Te amo.
Los ojos del joven se abrieron de golpe y observó a Mu, el cual le observaba fijamente.
- ¿Qué?...
- Te amo... por favor... no me dejes...
Mu se enderezó un poco y alcanzó a rozar sus labios con los de Shiryu.
- Te amo... y si te vas... si te vas yo... yo no...
- Shhh...
El joven sonrió mientras se alejaba, Mu se incorporó y le siguió.
- Mu... yo no deseo partir, no cuando al fin te he encontrado.
- Entonces...
- No, no me quedaré, no hasta que todo esto quede resuelto... Pero... pero tampoco tengo planeado irme sin haber vencido mis miedos, y cumplido tus deseos...
El herrero observó al joven, el cual le abrazó con dulzura.
- No pienso irme de aquí, sin pertenecerte en cuerpo y alma.
Los labios del joven buscaron los del desconocido Santo de Aries, el cual dejó que sus labios exploraran a profundidad los de su próximo amante.
- ¿Mu?...
- ¿Si?
- ...tómame... por favor...
No había que repetirlo dos veces.
Inclinándose lo suficiente para tomarlo entre sus brazos, y caminar hacia su habitación.
El contacto visual entre ambos no se rompió ni un solo segundo, mientras buscaban dudas o temores en los ojos del otro, pero solamente encontraron amor y deseos profundos.
La puerta se abrió sin necesidad de que Mu soltara su preciosa carga, y tras cruzar el umbral de su puerta, esta se cerró.
N/A¡HOLAAAAAAAAAAA!!!
LO SE, LO SE QUE PROMETÍ LEMON, Y DE ECHO, SI HABÍA PERO COMO ESTÁ MUY LARGO, DECIDÍ CORTAR ESTE CAPI EN DOS, ESPERO QUE NO ME ODIEN!!
A los que me escribieron:
Megumi Gabbianni: Hola!! Tu eres nueva, verdad?? Bienvenida!! Pues bueno¿Qué pudo pasar para que se fuera al nabo su relación? Eso lo vas a ver en unos tres capis mas, posiblemente cuatro, así que no desesperes, y gracias por tu mensaje ;)
Ramsim: ¡Hola, como has estado???? Es bueno recibir mensaje tuyo, y pues bueno, espero que te guste este nuevo capi. Y te repito¡Mi Mu no es pervetido, solo es muy apasionado:P
Dark Lady-Iria: ¡JAJAJAA, TE PASASTE CON EL ADELANTO DE TU HISTORIA, ESPERO VERLA PRONTO, Y QUE TE HAYA GUSTADO ESTE CAPI!!
Inoccence taken: Me encanta que te agrade mi historia. Por cierto¿Eres nueva, derdad¡Bienvenida!!! Que bueno que te agrade la parejita, y espero sigas dando vueltas por aquí.
Lady Palas: Jua jua jua, esperate a ver lo que vendrá, por que el romance no les va a durar mucho a esos dos ;) Espero este capi te haya gustado, y muchos besos!! Gracias por tu mensaje :D
Luna-wood: Ehhhhh¡NO ME GOLPEES, NO ME GOLPEES!!! Se que querías saber como marcaron a Shiryu pero, pues, bueno, decidí cortarlo, y sale 100 en el siguiente capi. Espero este capi te haya gustado, y mil gracias por haberme dejado mensaje. ñ.ñ.
Presidenta de la Plataforma Pro-Derechos de los Santitos Maltratados Ede: Hola ñ.ñ. Definitivamente, te doy toda la razón, lo malo que me ocurrió con mi anterior historia, resultó ser mucho mejor, mira que esta es mil veces mejor¿recuerdas que te dije que la iba a volver a escribir y a mejorar?? Pues lo logré ñ.ñ.
Mil gracias a todos los que leyeron, y se aceptan cebollas, tomates y lechugazos, pedradas no, por favor, que duelen mucho ñ.ñU
En el siguiente, como pueden haber visto, va 100 el lemon¡No se lo pierdan, que me esforcé mucho en escribirlo!!
Lady Grayson :D
