CAPITULO DOCE:

"La mentira es un verdad fragmentada creada para cubrir un engaño.

Las brillantes llamas de las antorchas iluminaban el oscuro pasillo del castillo, los lúgubres tapices colgados en las frías paredes narraban la historia de aquel palacio. Mantenido un paso seguro y regia figura la princesa de la luz seguía al mensajero escuchando el eco del sonido de los tacones de sus botas sobre el mármol, a diferencia de su dama silente como una sombra el maestro de la espada sagrada caminaba cerca de su señora, notando que nuevamente estaban siendo guiados hacía el despacho privado del monarca del reino.

Llegando a su destino el propio anunció a los invitados con su señor, al tiempo que les abría la entrada. El lugar seguía adornado de la misma manera, como si realmente no hubiera sido utilizado. Con convicción y distinción la dama protegida por la diosa de la sabiduría entró a la habitación, atairada con su vestido de cabalgadura; la larga y plegable falda violeta aperlada se abría con cada paso mostrando las blancas mallas y botas de la doncella. El justo corset de mangas largas acampanas en corte de corazón del mismo tono que la falda, se encontraba bordado con hilos dorados con los símbolos de la Trifuerza y escudo real de Hyrule, acentuado por un cinturón y frontal de pasamanería blanca con bordes dorados. Una pieza única y sencilla en comparación a los vestido que estaba acostumbrada a usar la doncella de la luz. El héroe elegido por las diosas sentía su corazón llenarse de orgullo al notar la imponente estampa que mostraba su dama.

Sorprendido y ligeramente intimidado por la imperial y esplendida aura de la doncella, el monarca de las tierras congeladas dio un reverencia mas pronunciada a la dama. Invitándola a tomar asiento. No deseando cometer el mismo error, la protegida por la sabiduría escogió establecerse en una de las antiguas sillas cerca de la entrada. Siguiendo el protocolo, Link bajo la cabeza en respeto solo al maestro de la armada quien estaba presente en la habitación situándose a espaldas de su dama a su lado derecho.

-Ah mi querida princesa, es un deleite poder presenciaros esta hermosa mañana- Comenzó la conversión el régulo sin notar como sus palabras tensaban al guardián de la dama.

-Mi señor, espero que ya tenga respuesta de la propuesta que se le había hecho; así mismo se me informó que deseaba verme por noticias pertenecientes a mi reino- replicó la doncella con sencillez y frialdad en sus palabras, mientras sus brillantes pupilas se oscurecían.

-Parece que su alteza es muy impaciente, así como indisciplinada ante la cortesía de una conversación – intercedió el primer ministro quien era de la misma edad que el soberano de las tierras heladas, solo que vestía con trajes de color añil, acomodando su larga cabellera turquí y clavando sus amatistas iris sobre la princesa.

- Talio no deberías se tan insolente, debo recordarte que estas en presencia no solo de una dama, sino también soberana del reino de Hyrule. Tu comportamiento no solo podría ser tomado como un insulto haciéndonos perder al único aliado que aún posemos.- amonestó el líder del ejercito real, al canciller ante su comportamiento.

-Caballeros, silencio… Disculpad a mis subalternos alteza, en especial a mi primer ministro; el cual no esta acostumbrado en el arte de la negociación. – interrumpió molesto el régulo al tiempo que tomaba asiento en el sillón cerca de la doncella de la luz.

La acción y discusión de los hombres no paso desapercibida por el caballero de la Trifuerza, el cual se acercó aún mas a su señora tensando su cuerpo en caso de que necesitara de su protección. Su mirada se había cruzado por un momento con la del veterano de guerra, notando en ella el mismo desdén que el empezaba a sentir hacia el canciller. El cual parecía molesto por la presencia de su soberana. Ante el cambio de actitud de la princesa, el maestro de la espada rosó con su cuerpo la cabecera de la silla, tratando de trasmitir seguridad a su soberana.

Apreciando el acto de su guardián, la protegida por las diosas, tosió levemente en su mano tratando de disimular su nerviosismo y retomando su perfecta máscara de diplomacia. Recordando todas las lecciones que había recibido, irguió su cabeza de manera desafiante retomando su imagen imperial.

-Sigo esperando una respuesta de su majestad, mas parece que nuestra visita y estadía no son bien desdados en el palacio. Si su señoría no piensa en aceptar o negociar sobre el tema y los términos que hemos dado, será mejor que mi guardia y yo continuemos con nuestro camino.- expresó con frialdad la futura reina.

-Y ¿a dónde piensa ir alteza?, si no estoy mal informado usted ha sido exiliada de su reino… y ha venido con nosotros para ayudarla restablecer su monarquía, o ¿es que piensa continuar vagando eternamente como una plebeya esperando a que alguien se apiade de usted y su suplica?- manifestó con aversión el canciller a la doncella mientras se acercaba ella como una víbora a su presa.

El sonido del choque de las espadas resonó por la habitación, el caballero de la Trifuerza y el decano de la armada sostenían sus armas en un abrazo de fuerza y poder. La fiereza en la mirada del guerrero contra la diáfana del comandante. Sorprendidos por el rápido movimiento de los marciales, el canciller asustado se alejo de la princesa. El monarca de las gélidas tierra se había quedado inmóvil en su lugar, mientras la protegida por la diosa de la sabiduría se levantó inmediatamente de su asiento gritando el nombre de su protector.

-No permitiré que nadie se atreva hablar de esa manera de mi señora, y menos que la traten de esa forma... La princesa no necesita la ayuda de personas como ustedes, Solo por respeto al pacto de unión entre reinos es que mi dama ha venido a solicitar su apoyo… Cuando en realidad nunca ha requerido de su ayuda y menos de personas tan petulantes y presuntuosas…- declaró con furia y descontento el héroe.

Zelda conmovida por las palabras del paladín de su reino, colocó su mano sobre su pecho al tiempo que le pedía al guerrero de las diosas el envainar su espada y cesar con sus acciones. Aún molesto pero satisfecho con la aterrorizada mirada del canciller, el guardián de la doncella se apartó del experto guerreo al tiempo que envaina su acero para reverenciar a su soberana. El silencio domino por algunos segundos hasta que la fuerte risa del Rey Radhón lleno el recinto.

-Vaya, vaya impresiónate… había oído relatos sobre la habilidad del héroe de Hyrule, pero comparadas con la realidad no son mas que cuentos de niños... En es una suerte para Talio que Suheí aún tenga sus rápido reflejos, de no ser así estaría su cabeza rodando por mi tapete.- Exclamó interesado e entretenido el monarca.

Tomando un respiro y sintiendo como la sensación regresaba a sus manos, el comandante bajo su sable notando la pequeña ruptura que presentaba la hoja. Impresionado el veterano clavó su mirada sobre el héroe percibiendo que este en realidad no mostrabas señales de cansancio o afección por aquel desplante de poder, haciéndolo comprender que el caballero no había realmente atacado con toda su fuerza, sino había sido solo para advertirlos. Incómodo y amedrentado el ministro se alejó lo más posible de la princesa y su escolta quedando cerca del ventanal y a pocos pasos del líder de la armada real.

- Lamento mucho las palabras y acciones de mi primer Ministro princesa, así como os prometo que será sancionado por sus palabras y acto. No pienso tomar represalias por las actuación leal de tu guardián, más si me gustaría que este intente ser menos impulsivo en su labor en el futuro.- declaró con calma y seriedad el régulo ante la doncella que había vuelto a tomar asiento clavando su mirada sobre el caballero de la Trifuerza que nuevamente ocupaba su protocolario puesto.

- Acepto y agradezco sus palabras, me gustaría dejar este incidente atrás de nosotros y enfocarnos al tema por el cual no hemos reunido. – respondió la aristócrata intentado esconder la satisfacción en su voz.

Tras aquellas palabras el monarca se levantó de su asiento tomando una nueva y será actitud, dejando atrás su plácido semblante e imponiendo su aura de autoridad. Caminando hasta su escritorio donde se recargo y busco la mirada de la doncella.

-Princesa Zelda, tras haberme reunido con el consejo de este reino se ha llegado al acuerdo y convenio para mantener los mejores intereses del pueblo aceptar su oferta. La ayudaremos a restablecerse nuevamente como soberana más hemos decidido poner dos condiciones nuevas… la primera será que los materiales metalúrgicos y minerales que sea importados a su reino no sufrirán ninguna devaluación por los impuestos implementados, así mismos solicitamos el uso exclusivo de un una tercera parte de su flota de barcos en el puerto de Termina para la importación de bienes a los reinos que están al otro lado del continente… Cumplidas estas condiciones, será un placer para mi mandar un dignatario con ordenes especificas para someter la voluntad del consejo, y en caso de que este se rehúse, marchare personalmente con mis tropas hasta sitiar y toma el castillo si es necesario.- declaró con sobriedad el rey, buscando alguna reacción de la dama.

La princesa se mantuvo en silencio contemplando las palabras del soberano, sabía que lo que estaba exigiendo no estaba fuera del razonamiento y propuestas que habían manejado, así mismo Hyrule no tenía mucho uso de sus navíos más que para actividades comerciales, así como su flota era lo suficientemente basta como para darse el lujo de perder una o dos embarcaciones. Lo que no entendía es que sentía que había otra razón de trasfondo que estaba ocultando el soberano, así como no le agradaba la idea de que entraran a su tierra por la fuerza y tomaran el castillo… que pruebas existían de que el régulo cumpliría con su palabra y no estaba realmente permitiendo que la invadieran…

-Me gustaría poder pensar más sobre sus propuestas, si le parece a su alteza- respondió la doncella de la luz ante la expectante mirada del monarca de las tierras invernales.

-Me temo Princesa que no puedo aceptar su réplica, tiempo es algo con la que ya no contamos… Esta mañana a primera luz del alba hemos recibido noticas por parte de mis informantes que el reino de Holdrum se ha enterado de la situación por la que esta cruzando el reino… y mientras nosotros conversamos tropas armadas se dirigen a Hyrule para tomar el castillo... Sabe bien alteza que su país no esta en condiciones para sustentar una guerra… Es de suma importancia e impertinencia que tome una decisión en este momento, una fuerte Tormenta esta por entrar en un par de días y deseamos actuar ya sea para defender o restablecer a su señoría debemos hacerlo de inmediato.- explicó con sobriedad Radhón al tiempo que un extraño reflejo brillaba en sus pupilas.

Zelda se sentía completamente abrumada y presionada por las noticas que estaba recibiendo, no podía creer que realmente Holodrum se volviera a levantar en su contra. Habían tenido excelentes relaciones, así como habían sido un gran apoyo en estos últimos meses; no comprendía de donde había salido esa animosidad como para tomar aquellas acciones.

-Disculpad Princesa, pero creo si mandamos un mensajero hasta el castillo de Hyrule podremos conocer con claridad y seguridad los hechos que están sucediendo. Estoy seguro que ante esta inminente amenaza, no le quedara al consejo que restituirla si desea evitar una guerra.- Comentó el maestro Suheí ante el preocupado semblante de la doncella. Ignorando por completo las oscura mirada que recibía de su gobernante y ministro.

-Es una buena idea, Suheí prepara a nuestro mejor y mas rápido comisionado. Asegúrate que una escolta viaje con él en caso de que encuentre problemas.- ordeno el régulo imperativamente con molestia.

-Espere su señoría, deseo que me de un momento a solas para contemplar la situación- intercedió la joven al tiempo que se levantaba de su asiento.

Ante las sensibles y sabias palabras de la doncella, el régulo y sus acompañantes abandonaron el estudio dejando a la dama y su guardián en solitario. Al cerrarse el portón la princesa volteó a ver su caballero notando como este seguía mirando con seriedad y molestia la entrada. Angustiada la protegida por las diosas llamó al héroe por su nombre quien inmediatamente posó su mirada sobre su dama notando como la preocupación y angustia se reflejaban en sus cristalinos ojos.

- No sé que hacer, No puedo creer que Holdrum se haya atrevido a avanzar contra nosotros. No después de todo el apoyo y ayuda que hemos recibido de su parte, estoy segura que el Elder Goron y el mayor Raruu no permitirían que esto sucediera…- expresó angustiada la doncella, al tiempo que buscaba consuelo en su guardián

-Algo no encaja en todo esto Zelda, el cambio de actitud del rey así como el comportamiento de su primer ministro, estoy seguro que están tramando algo… - respondió el caballero de la Trifuerza al poner sus manos sobre los hombros de su dama.

-Concuerdo contigo en la extraña la actitud del rey Radhón ante todo, siento como si fuera parte de un engaño o una mentira para tener la escusa perfecta para invadir el reino, ¿como sabemos que no están planeando realmente tomar Hyrule para su propio beneficio?… Kolinguen es un reino guerrero que se ha hecho bajo la conquista de otros pueblos, y puede que este sea el pretexto perfecto que están buscando. Pero ¿qué podemos hacer para evitarlo?, si realmente Holdrum planea atacar Hyrule no tenemos otra opción- comentó la doncella de la sabiduría, tratando de pensar con claridad.

Link permaneció en silencio ante su señora, contemplando en su mente sus opciones. Durante segundos permanecieron en silencio reflexivos sobre la decisión que deberían de tomar. Deseando que todo fuera mas sencillo para su dama el caballero de la luz tomó la mano de su doncella notando como las piezas Trifuerza resplandecían. Una extraña idea y plan se formó en su mente, sabía que podría ser peligroso y dejaba muchas opciones para riesgos pero parecía que era la última opción.

-Yo iré- dijo con seriedad el maestro de la espada sagrada a su doncella, notando como la confusión cubrió el rostro de la misma con sus palabras.

-Holdrum y el consejo temen a las acciones del héroe legendario… Estoy seguro que con la ayuda de Auru, Telma, Shad y Ashei, podremos tomar el palacio; así mismo con las noticias de que el héroe elegido por las diosas, el campeón de Hyrule ha regresado para enfrentarse a la invasión… El líder de la rebelión dudara en continuar con su contienda, ya que temen al poder de la espada sagrada y la fuerza del guerrero de las diosas…- explicó con detenimiento el héroe a su dama al tiempo que colocaba su mano sobre su mejilla.

-Entonces iré contigo, no puedo permitir que te enfrentes tu solo a esto.- refutó la aristócrata clavando sus brillantes pupilas en los ojos de su caballero.

-No puedo permitirlo, si falló estarás en medio de una guerra… No dejare que corras ningún riesgo, no si puedo evitarlo…- respondió con pasión el joven.

-No estarás pensando abandonarme aquí hasta que se resuelva todo o ¿si?- pregunto incrédula e iracunda la dama.

Ante el silencio del maestro de la espada sagrada, la princesa se soltó de su agarre aparatándose de su lado sintiendo como el dolor y la traición la cubrían. No podía creer lo que estaba sucediendo, indignada camino hasta el ventanal donde observo como la nieve danzaba con el viento. Un frío escalofrío recorría su espalda sintiendo como la soledad y furia se apoderaban de ella.

-Te marcharas y que sucederá después… ¿Como puedes asegurar mi seguridad en este palacio, sabiendo de la animosidad que existe entre el primer ministro y mi presencia?…- preguntó la dama con voz tenue y seria aun dando la espalda a su guardián.

La tensión y la preocupación abandonaron la mente del caballero al escuchar las terribles palabras de su señora, siguiendo su instinto el maestro de la espada sagrada, tomó a la doncella del brazo volteándola hacia el al tiempo que sujetaba con su mano su rostro buscando su mirada.

-No quiero irme y dejarte, no confió en esta personas pero no puedo llevarte a una guerra segura. Lo único que a mi me importa y me interesa es tu seguridad Zelda, mientras tu estas bien y estas viva… Lo de más no tiene relevancia, estoy dispuesto a dar mi vida, mi alma si eso asegura que tu este estés bien…- expresó con pasión y devoción el héroe elegido por las diosas

-Entonces no me abandones…- Suplicó la princesa de la luz con frágil voz, haciendo a un lado toda sus mascaras expresando sus verdaderas emociones y sentimientos.

- Te propongo lo siguiente, partiré inmediatamente hasta el pico de hielo que no esta a mas de un día de viaje, ahí conozco a un amigo que puede mandarle un mensaje a Ashei y los demás dejándole una manera de contactarme… Regresare de inmediato y viajaremos juntos a Hyrule antes de que llegue la tormenta.- respondió con sinceridad y cariño el maestro de la espada sagrada al tiempo que posaba sus labios sobre la frente de su soberna.

Ante aquel íntimo y gentil gesto la doncella rodeó con sus brazos al paladín de la luz, deseando y suplicando a las diosas que detuvieran el tiempo. Sabiendo que debían separarse y que no podían proseguir con sus deseos debido a la situación y el lugar en que se encontraban , el guardián de la futura reina se aparto de su dama. Al momento que escuchaban como las puertas de la habitación se abrían dando paso al monarca de Kolinguen y sus acompañantes.

-Me imagino que has tomado un decisión princesa- pregunto el régulo con interés.

-Así es, pero antes de tomar cualquier tipo acción. Sir Link partirá de inmediato para establecer comunicación con un aliado nuestro para confirmar y validar la información que se ha otorgado… Tras su regreso le tendré entonces una respuesta - Respondió seria y firme la doncella protegida por la sabiduría.

Aceptando las palabras de la dama, el rey no puedo evitar asentir al tiempo que dejaba que sus invitados abandonaran la habitación. El monarca permaneció por un momento en silencio para después instruirle al comandante de su armada que acompañara al guardián de la aristócrata a preparar su montura y preverle de las provisiones que necesitara.

El estudio permaneció en bajo en mutismo del soberano que contemplaba con sobriedad y molestia el mundo través de su ventanal.

-Talio, envía a una sombra a seguir al famoso héroe… no deseo que te interrumpa mis planes- ordenó el rey de las perpetuas tierras invernales, sellando con sus acción el destino que estaba escrito para él y su reino.

Notas de autor: Hola a todos, espero les guste este capítulo, para aquellos que tengan duda. El reino de Holdrum ya tuvo la visita del héroe legendario, por ello temen a su leyenda. Años después el nuevo líder del reino atento invadir Hyrule, lucha que enfrento el rey Daphnes y tras aquel enfrentamiento un nuevo mayor igual llamado que su ancestro y el nuevo líder de los Goron ahora mantiene el control del reino.

Espero que no les sea demasiado confuso, en si creo que muy entendible en la historia.

Por favor no olviden dejar sus cometarios y hasta el próximo…