(Marinette)
Después de que Chat Noir se fuera entré a mi habitación y me senté sobre la cama. Suspiré y me dejé caer. ¿Qué ha pasado con Chat Noir? Noté como mis mejillas comenzaban a arder y escondí el rostro en la almohada comenzando a dar vueltas por la cama.

-¿Marinette? ¿Estás bien? -escucho que me pregunta Tikki.

-No lo sé -respondo parando de dar vueltas y sentándome otra vez sobre la cama abrazando la almohada- No entiendo nada...

-Marinette no pasa nada ¿Qué ha pasado después de que te fueras con Chat Noir?

-¡Es cierto Tikki, lo siento no me dio tiempo a llevarte! -me disculpo. Con todo me había olvidado de ella por completo.

-No pasa nada, ahora cuéntame -Sonríe y se sienta sobre mi hombro.

-Pues... Fuimos a una zona alta con vistas a la torre Eiffel, hablamos, le acaricié el pelo y ronroneó como un gato, y de repente cuando me quise dar cuenta -me escondo otra vez en la almohada- me estaba besando y yo a él- hablo de forma casi inaudible.

-¿¡Qué!? -exclama Tikki bastante sorprendida.

Vuelvo a estirarme en la cama dejando la almohada sobre mi cara.

-Sí. Luego antes de volver me ha vuelto a besar y al despedirse también, y yo no entiendo nada y tengo un lío en la cabeza más grande que la torre Eiffel -suspiro.

-No sé qué decirte -escucho a Tikki- ¿Te gusta Chat Noir?

-No lo sé.

-¿Te has olvidado de Adrien? -hace otra pregunta.

-No.

-Pues lo mejor que puedo decirte es que hables con Alya sobre todo esto.

-Lo esparciría por todo París- me río.

-Es tu mejor amiga. Estoy segura de que si se lo explicas bien y le pides que no se lo cuente a nadie no lo hará.

-¿Estás segura? -le pregunto dudosa.

-¡Claro! Alya es muy buena chica -sonríe.

-Gracias Tikki, te haré caso -digo y le acaricio la cabeza con un dedo.

Me dispongo para dormir y espero ansiosa el día siguiente, aunque no tengo ni idea de cómo van a salir las cosas.

Al día siguiente decido no ir a clase, no he dormido mucho, ni he dormido bien. Cojo mi móvil y le envío un mensaje a Alya diciéndole que viniera a mi casa sobre las 4 y que no iba a clase por qué no me encontraba bien.

-¿Marinette estás bien? -entra mi madre preocupada a la habitación.

-Sí mamá, tranquila -sonrío.

-Ayer por la noche... Me pareció escucharte hablando con alguien en el balcón. Subí a tu habitación y no estabas, te escuché fuera pero preferí no intervenir -me dice.

La miro muy sorprendida. Mi madre me escuchó hablando con Chat Noir? Pero al menos no vio nada... O eso espero.

-¿Eh? Hablaba sola, tenía muchas cosas en la cabeza y estaba solo pensando.

-¿Te ha pasado algo últimamente? -me mira preocupada.

-Yo... -le indico que se siente en mi cama.

Le explico que me declaré a Adrien y me rechazó. Se me queda mirando muy impresionada.

-No pasa nada, es sólo un chico.

-Lo sé mamá, ya estoy mejor, y luego vendrá Alya y hablaremos.

-Vale hija, le diré a tu padre que haga galletas para las dos -sonríe y me da un beso en la frente -y no te preocupes por lo de Adrien.

-Gracias mamá -sonrío.

Mi madre sale de mi habitación. Me ha ido bien explicárselo a ella, aunque ya se me ha pasado la tristeza de eso, no por mi madre por eso. Suspiro. Gato tonto. Me has ayudado mucho en dos días. Si no fuera por él, seguramente aún estaría triste y deprimida, y seguiría llorando por él.

Me siento en la silla del escritorio y escribo en mi diario todo lo que ha pasado en estos dos últimos días. El cambio de cuerpos con Adrien, su rechazo, los ratos con Chat Noir...

Escucho golpes en el balcón y miro hacía allí. Voy a abrir la puertecita.

-¿Chat Noir? ¿Qué haces aquí tan temprano? -Le miro extrañada.

-Buenas tardes princesa -sonríe dándome un beso en la frente- quería verte pronto.

No podré venir después por asuntos familiares.

-No pasa nada, pasa -digo dejándole entrar.

-Tengo un regalo para ti - sonríe.

-¿Un regalo? ¿Qué es, gatito?

-Cierra los ojos -me dice.

Los cierro y noto como se pone a mi espalda.

-Ya puedes abrirlos -dice.

Me giro hacia a él y me indica que mire hacia abajo. Llevo puesto un collar de un pequeño gato negro con los ojos verdes bastante llamativos.

-Es muy bonito -le digo sonriendo.

-Para que nunca te olvides de mi -me responde.

-Que considerado de tu parte -digo irónica.

-Si te encanta -dice mirándome coqueto.

-Eso es lo que deseas -le respondo igual.

-Admítelo -dice acercándose a mí, agarrándome por la cintura.

-Veo que desde ayer te estás tomando más confianzas -le digo sonriendo.

-¿Te molesta? -me mira con preocupación.

-Mmm... Quién sabe- dejo la respuesta en el aire.

Me quedo pensativa. ¿Me molesta que se acerque tanto a mí? ¿Me molestaron los besos de ayer? No lo sé... No me molesta nada, pero... ¿Está esto bien?

-¿Quién sabe? -sonríe pícaro- Pues creo que tomaré eso por un "No me molesta"

Tras decir eso comenzó a acortar poco a poco la distancia entre los dos hasta estar casi a punto de besarme.

-Buenas tardes -escucho la voz de Alya abajo- ¿Está Marinette?

-Sí claro, sube, está en su habitación.

-Tienes que irte, viene Alya -le digo nerviosa.

-¿Marinette estás ahí? -la escucho subiendo las escaleras.

-Sí -le respondo más nerviosa.

Al final empujo a Chat a dentro de mi armario y cierro las puertas justo cuando Alya entra a mi habitación.

-¿Todo bien Marinette? -me pregunta -te veo nerviosa.

-Sí, todo bien -respondo.

-¿Me vas a contar ahora todo?

-Yo... No es buen momento lo siento, podrías venir en un rato...? - digo aún pegada a las puertas del armario.

-Vamos Marinette. ¿Cómo que no es buen momento? Me has dicho tú que venga. ¿Y qué te pasa con el armario?

-No me pasa nada... Solo no me va bien ahora, te dije a las 5.

-Dijiste a las 4. No sabes mentir. ¿Qué ocultas en el armario? -dice Alya comenzando a caminar hacia mí, y intentando apartarme.

-No hay nada.

-Vamos chica, apártate, ni que tuvieras escondidos a Ladybug o Chat Noir -dice irónica.

-No, claro que no -digo haciendo más fuerza.

Al final me resbalo y caigo al suelo, seguido se abre la puerta del armario y Chat Noir cae sobre mí. Pillados...