12. reflexión
Rita se encontraba en posición fetal, abrazando sus piernas con fuerza mientras las lágrimas se deslizaban por su rostro. Se sentía destrozada por dentro, sentía que todo lo que ella creía era una vil mentira, sentía una gran culpa por lo que le paso a la madre de Rei, pero también sentía una gran ira, una ira hacia sus padres, hacia el mundo.
Escucho a alguien tocar la puerta de su habitación.
− ¿Rita, estas ahí?− era la voz de su madre. −Si lo estas quiero que sepas algo, aún no termino de contarte todo, falta la parte más importante. Siempre te has sentido sola, siempre dices que nunca tuviste un amigo... pero te equivocas. Si tuviste a alguien, eran casi hermanas, cuando tú tocabas el piano, ella comenzaba a cantar una canción que yo les enseñe.
Rita rápidamente recordó uno de sus sueños, que era exactamente lo que su madre acababa de decir. Una niña pequeña tocando el piano y otra cantando.
−Ella iba a mudarse el día que ocurrió el accidente, y después de que perdiste la memoria, la olvidaste a ella. Tal vez esto es lo que más no dolió ocultarte a tu padre y a mí. Porque eras una persona alegre, feliz de la vida, aventurera y muy amigable. Pero después de lo de la escuela, te volviste fría, distante y seria.− Rika suspiro y después continuo −Sé que sientes ira contra nosotros, pero esa ira te llevara a el odio y cometerás acciones que te harán sufrir. Deja esa ira, piensa bien las cosas... porque así nacen los villanos.
Rita escucho los pasos de su madre alejándose de su habitación.
Eso no podía ser cierto.
Y si lo era, ¿porque decirlo hasta ahora? ¿Por qué no antes?
Entonces hizo algo sin pensar dos veces. Se levantó, tomo su mochila, las gafas de bucear de su padre y se aproximó a la ventana. Ella tiro de su escalera plegable y la uso para bajar. Estando fuera de su casa su cuerpo tembló por el creciente frio, pero eso no la detuvo. Escucho un sonido detrás de ella, el sonido de su digivice, reposando sobre una bolsa de basura. Lo primero que paso por su mente fue el desprecio, estaba harta, cansada, era lo último, los Digimons y todo su mundo se habían acabado para ella.
−No más tamer.− se dijo a sí misma antes de encaminarse a un rumbo desconocido.
[Mismo día, horas antes. 8:40 P.M. Distrito Setagaya]
Las personas comenzaban a salir de una sala de cine, entre la multitud se encontraba una pareja de adolescentes. Ambos se veían de no más de 16 años. La chica tenía el cabello castaño ondulado y suelto, llevaba puestas unas botas invierno cafés, unos pantalones vaqueros y un suéter color plata. El chico era de cabello rubio alborotado, llevaba una camisa color gris de mangas largas, sobre la misma tenía una camisa color negro, unos pantalones vaqueros igualmente negros y unas zapatillas color blanco. La pareja camino por la acera de la calle tomada de la mano.
−Tiene que ser la peor película de superhéroes más decepcionante que he visto- se quejó el chico.
−Vamos Kiba, no estuvo tan mal, a mí me gusto.
−Claro que te gusto Sakuya, el 80% de la película era romance.
Kiba sintió como su novia se detenía en seco, el giro solo para ver a Sakuya con una expresión en su rostro de "¿es en serio?".
La chica se le acercó y le dio un beso en los labios, al hacerlo, Kiba sintió como si su cerebro se derritiera y escurriera por todo su cuerpo, una sensación que sentía cada vez que ella lo besaba.
−con tus palabras me siento insultada. No soy la clase de chica a la que le gusta ese tipo de películas.
Después de caminar un par de cuadras hacia una parada de autobuses, frente a la misma se encontraba una tienda de televisores donde muchas personas observaban el programa de noticias. En la pantalla había imágenes de una ciudad cubierta por una densa neblina
−Las imágenes que están viendo en sus televisores fueron grabadas hace un par de horas. En ellas puede apreciarse la ciudad de Shinjuku completamente cubierta de una extraña niebla. El evento duro aproximadamente 40 minutos, sin duda, estamos ante un fenómeno del clima bastante inusual…
−Qué extraño− dijo el chico–en esa ciudad no suele haber esa clase de cosas.−
−Hablando de cosas extrañas, ¿Dónde está nuestro afelpado amigo?
−Mmm… conociéndolo, debe estar vigilándonos desde un tejado.
− ¿Qué, acaso no confía en mí?
−Creo que no confía en mí.
Sakuya bajo la cabeza y frunció el ceño tan rápido que Kiba no lo noto.
−tengo que volver a casa− dijo ella sin nada de ánimo.
Esas palabras nunca significaban algo bueno. Cada vez que Sakuya decía eso, Kiba se llenaba de preocupación, odio y muchas emociones más. Todo gracias al padre de ella, una persona desagradable, ebrio, abusador. La madre de Sakuya los abandono por culpa de él, ¿qué clase de madre hace una cosa así? Dejar a su hija con una persona como ese hombre.
El autobús que necesitaba Sakuya finalmente llego y ella se despidió de Kiba con un beso en la mejilla para después subir al transporte y partir a su casa.
Kiba se quedó cerca de 5 minutos esperando su autobús, y en ese lapso de tiempo no podía dejar de pensar en que pasaría una vez que Sakuya llegar a su hogar. El miedo y la preocupación lo hacían temblar.
Cuando el chico llego a su departamento en el centro de la ciudad lo primero que hizo fue silbar muy fuerte, era un modo de comunicarse con su compañero, Madleomon. Después de un par de segundos escucho el aullido del Digimon indicando que estaba con él.
Abrió la puerta y entro. Lo primero que hizo fue encender la luz y observo el desorden que era el lugar, y bueno era un lugar pequeño, de una sola habitación, así que se propuso limpiar todo de arriba abajo, levanto ropa, envoltorios de comida, latas de refrescos, cajas de videojuegos, etc. Tomo cerca de 1 hora limpiar el lugar, cuando termino simplemente cayó rendido sobre su sofá.
"El vivir solo, no te exenta de responsabilidades" pensó.
Después de unos minutos se escucharon un par de golpes en la puerta, ¿Quién podría ser?, lo más seguro es que fuera Madleomon. Se levantó y camino hasta la puerta, la abrió y al hacerlo se llevó una gran sorpresa al ver quien era la persona que estaba afuera, su novia, Sakuya. Kiba rápidamente vio las lágrimas que salían de los ojos de la chica, después se dio cuenta del golpe que tenía ella en su bello rostro. Una ira gigantesca comenzó a crecer dentro de él, ese maldito se había atrevido a ponerle una mano encima, esto ya había ido muy lejos, durante mucho tiempo fue paciente, por ella, pero esto ya era demasiado. El la abrazo y le dijo al oído: −Quédate aquí.
La casa de Sakuya estaba a varios kilómetros del lugar, pero en el estado de ánimo en el que encontraba Kiba, la distancia le pareció poca.
El hogar de su novia era de 2 pisos, hecho de madera fina y gruesa, normalmente las casas en Japón no eran de ese material, pero era un lugar muy resistente, parecía casi una mansión, siempre se preguntó cómo un hombre como el Sr. Osaka compro un lugar así. Y hablando del diablo, ahí estaba el, sentado sobre las escalones que permitían la entrada, vestido con una simple camisa blanca y unos pantalones, era un hombre que a simple vista no se veía como una mala persona, pero siempre se dice que la apariencias engallan.
− ¿A qué vienes?− le dijo− ¿acaso vienes a rogarme que no le enseñe una lección a mi hija cuando lo merece?
Kiba tuvo que contenerse un poco para no tomar una roca y lanzársela. –En realidad planeaba amenazarlo.− dijo con un tono de descaro imposible de no ver.
− ¿Amenazarme? ¿Dónde crees que estamos, en una película? No te comportes como un niño. Mejor vete y trae a mi hija.
−Ella no va a volver aquí. Y si lo hace, será el día en que usted aprenda a ser un buen padre.
El Sr. Osaka soltó risa por las palabras del joven – ¿Y tú que puedes saber de eso? Si tus padres te abandonaron en una iglesia. Si. Ella me lo conto, sabes, puedo llegar a ser muy persuasivo.
Kiba apretó sus puños con fuerza y mordió su lengua un poco para no caer en las provocaciones, sabía que era lo intentaba decirle, pero no podía dejarse llevar, no aun.
−Por eso mismo nunca los busque, solo hubiera perdido tiempo tratando de encontrar a alguien a quien no le intereso. Sakuya no volverá a esta casa y usted nunca se le volverá a acercar, no quiero que la valla a buscar, no quiero volver a verlo.
− ¿Solo porque tú lo dices? Yo soy su padre, ella me va a obedecer.
−Usted dejo de ser su padre en el momento en que le puso n mano encima por diversión.
El Sr Osaka se puso en pie en tono amenazante, Kiba miro hacia arriba y en su rostro apareció una sonrisa después de ver la gran figura que se encontraba de pie sobre el tejado.
−Yo no tengo porque obedecer a un mocoso, además, ¿qué harás para evitar la traiga de vuelta a aquí?
− ¿Yo? Nada, tal vez me den 20 años de cárcel si intento algo, pero mi amigo aquí presente, no tiene de que preocuparse.
Esa era la señal. Tan pronto como Kiba dejo de hablar, la gran figura dio un salto desde el tejado y giro en el aire mientras caía, para después aterrizar de pie frente al Sr. Osaka. El hombre cayó hacia atrás por el susto y comenzó a temblar de miedo con solo ver lo que estaba delante de él. La bestia era de más de dos metros de alto, con la piel del color de los muertos, en su pecho literalmente podían verse un par de costillas atravesando su piel, sus musculosos brazos que rozaban el piso se veían poseedores de una fuerza descomunal y su gran melena color negro complementaba su temible apariencia.
−Le presento a Madleomon−dijo Kiba−Como ya lo hable antes, usted no se le volverá a acercar a Sakuya, si lo hace, si lo vuelvo a ver en mi vida, mi peludo amigo… le arrancara la cabeza en el acto.
Madleomon apoyo sus manos en el suelo y soltó un rugido bestial contra aquel hombre. El Sr. Osaka se puso en pie rápidamente y entro a su casa tan rápido que Kiba podía asegurar que dejo una estela de humo atrás de él.
− ¿Cómo estuve?− pregunto el Digimon.
−Ni Godzilla lo hubiera hecho mejor, viejo amigo.
Kiba trepo por la espalda de su compañero y se agarró fuertemente de su pelaje, para después partir del lugar. El viaje esta vez fue aún más corto, tomaron un atajo saltando por los tejados hasta llegar a su destino.
Cuando llegaron al apartamento del chico, lo primero que hizo fue decirle a su novia que no había lastimado a su padre, solo lo había asustado.
−Se merecía mucho mas.− dijo la chica sin ninguna duda en su voz.
Kiba se acercó a la puerta de su habitación y dijo –Puedes quedarte aquí, yo dormiré en el sofá
Abrió la puerta y al hacerlo, ambos quedaron desconcertado por lo que había adentro. Ahí estaba, una figura femenina iluminada por la luz que entraba por la ventana a sus espaldas. El chico encendió la luz de la habitación y pudo ver más claramente a aquella persona, era una chica delgada de cabello negro, corto y alborotado, llevaba puesta una chaqueta amarilla con cortes por todos lados, unos pantalones pesqueros blancos, pero lo que más la llamo la atención fue la cicatriz en el lado derecho de su rostro, comenzaba desde su mejilla, subía hasta la parte inferior de su ojo y se partía en la parte superior, formando una "Y", además parecía bastante reciente.
− ¿Tu eres Yashida, Kiba Yashida?− pregunto la chica.
El chico solo movió su cabeza de arriba abajo. La extraña metió su mano en el bolsillo izquierdo de su chaqueta y saco un aparato que Kiba reconocía muy bien, exceptuando por los colores, era el mismo que apareció frente a él, el día que conoció a Madleomon, un Digivice.
−Mi nombre es Cassidy McCoy y tengo que hablar contigo.
[Martes, 10:20 A.M. Shinjuku]
Rita camino por toda la ciudad la noche entera, en su mente se mantuvieron todas las cosas que sus padres le habían contado la noche anterior, no durmió en toda la noche y tampoco comió nada, por lo mismo, sentía muy débil, sus piernas estaban cansadas, su estómago rugía y su vista se nublaba de vez en cuando.
De todo lo que se le revelo anoche había una cosa que no podía guardarse, una cosa que debía contarle a una persona, a Rei. Por eso la llamo a aquí, al lugar donde se conocieron por primera vez, el parque chuo.
Pasando cerca de 10 minutos la rubia por fin llego al lugar. Se veía tan cansada y pestañaba constantemente por la falta de sueño.
−Dime, ¿qué es tan importante como para despertarme a esta hora?− dijo con un tono de irritación.
−Tengo un par de cosas que contarte.
−Ok, y dime… no pueden esperar… hasta… no se… ¡más tarde!
−No− dijo Rita a secas y sin expresión alguna en su rostro.
−De acuerdo, hoy te ves más seria que de costumbre, por lo que, lo que quieres decir es muy serio o lo que paso ayer con tu… amigo en verdad te afecto.
−Tu… nunca me contaste como murió tu madre ¿verdad?
Al escuchar eso Rei bajo un poco la cabeza y miro hacia otro lado. – ¿Qué tiene que ver eso?− Dijo con un tono muy serio.
−De eso es de lo que quería hablar. Tu madre murió en un accidente de automóvil, ¿verdad?
Rei movió su cabeza de arriba abajo muy rápido parecía como si estuviese temblando –ella se dirigía a la escuela en una ambulancia− la rubia hizo una pausa y Rita se dio cuenta de que estaba tratando de no llorar. Debía ser algo difícil, perder un familiar a esa edad. Rei se dio media vuelta, dándole la espalda Rita y siguió hablando− paso algo en la escuela ese día, yo no supe que, pues me quede en casa. Dicen que fue un incendio o algo así, mi madre solo hacia su trabajo, durante el viaje chocó con un camión de basura. El impacto aplasto el lado del copiloto, donde iba mi madre. Ella no sufrió, pero mi padre y yo si lo hicimos. No quería comer, ni dormir, ni hablar con nadie, llore por días.
Este era el momento más difícil, ahora Rita debía decirle la verdad pero… ¿cómo reaccionaría ella?
−… Rei no sé cómo decir esto… el incendio de la escuela, lo cause yo. Fue mi culpa que tu madre muriera.− Rei comenzó a temblar y a sollozar. Rita sintió algo dentro de ella, algo que la hizo sentir mal. Se acercó un par de pasos hacia la rubia y dijo: − escucha yo…− pero en ese momento sintió el codo de Rei impactando su nariz. Rita se cubrió el lugar con sus manos y tambaleo hacia atrás, sintió algo liquido en sus manos y las aparto solo para ver cómo estas estaban cubiertas de sangre, no tuvo tiempo para reaccionar ya que volvió a recibir otro golpe esta vez del puño de Rei, la chica cayó de espaldas contra el suelo; sintió el peso del cuerpo de Rei sobre el de ella y después recibió otro golpe en el lado derecho de su rostro, luego otro del lado izquierdo y un último en el lado derecho de nuevo. La chica rubia se apartó y se sentó a un lado de una adolorida Rita. El dolor en su rostro era muy fuerte pero comparado con la mordida de un Digimon, era más que soportable.
−Perdón por eso. No era mi intención. Este tema es muy delicado para mí.
−Lo entiendo.
−Sabes, el asunto del accidente me hace sentir come era antes. Tímida e insegura.
− ¿Tu, así?− en ese instante Rita recordó las palabras de su madre la noche anterior "tú eras una persona alegre, feliz de la vida, aventurera y muy amigable."− creo que ese día nos cambió a ambas.
−yo cambie para ya no sufrir. Después de mi depresión, comencé a utilizar el humor como un método para ocultar el dolor. Termino volviéndose parte de mí así que lo conserve.
Eso era algo que Rita nunca imagino, ella no podía simplemente imaginar lo que Rei sintió ese día y todo por su culpa… no. No podía ser su culpa, era de él, de Millenium.
−Lo otro que quería contarte, es que ya no seré una tamer.
La rubia rápidamente la miro con asombro− ¿estás segura de lo que dices?
Rita solo movió la cabeza de arriba abajo.
−Es por… ¿el?
−No, es por otra cosa.
Rei se puso en pie y sacudió sus pantalones, después saco un pañuelo de su bolsillo y se lo dio a Rita para limpiar su sangre. Es tu decisión después de todo, pero deberías reconsiderarlo.
− ¿Por qué?
−Siempre he visto el rol de tamer como algo muy importante. Es casi un don, y al tenerlo se vuelve una responsabilidad, depende de ti como usarla.
Después de eso Rei se despidió y tomo rumbo a su casa.
"¿una responsabilidad?" pensó.
Nunca lo había visto de ese modo.
Pasaron tres horas y Rita aún seguía en el mismo lugar, había revisado su mochila por si había algo de comer, pero solo encontró libros de la escuela y el almanaque de información digital. Busco en el la parte en la que comenzaba a hablar del Digital Hazard, pero solo era una especie de introducción y en la siguiente hoja cambiaba completamente el tema. Lo cerro, observo la portada y se dio cuenta de que la misma ya se estaba cayendo, arranco la hoja que cubría la pasta de la libreta y se dio cuenta de que al reverso tenía algo escrito, así que comenzó a leerlo.
"Lo que está escrito en esta página es algo muy personal. No tiene nada que ver con información de digimons. Desde hace dos meses he tenido una gran preocupación en mí. Tengo miedo de que el poder que poseo le pueda hacer daño a mi bebe. Siempre he sido un persona fuerte, pero no temo por mi, temo por mi bebe, temo que algo pueda pasarle. Al principio dude, pero lo he pensado mucho y a pesar de todo ese miedo... quiero tener este bebe, no puedo esperar a conocerlo... bueno, a conocerla, quiero sostenerla en mis brazos. Sé que ella tendrá una vida difícil, pero Takato y yo siempre estaremos ahí para ella. Si su destino es volverse un tamer al igual que nosotros, entonces lo acepto. Los doctores dicen que nacerá, probablemente, el 15 de febrero. Mi emoción es tanta que no la puedo contener, incluso ya elegimos nombre para ella, Rita Matsuki."
Rita se sintió fatal al leer eso, de inmediato se arrepintió de todo lo que les dijo la noche anterior, les echo la culpa de algo que ellos no eligieron tener, no eligieron pasárselo a ella tampoco. Ahora si se sentía como un monstruo.
Escucho un sonido proveniente de su mochila, lo primero que pensó fue que se trataba de su Digivice, pero eso era imposible ya que se había desecho de él. Busco la fuente del sonido y descubrió que provenía de su teléfono celular, reviso la pantalla y tenía un mensaje de voz sin escuchar, de su padre. Coloco el celular en su oído y escucho el mensaje.
"Rita, fui a tu habitación y descubrí que no estabas, no sé a dónde abras ido, pero entiendo el porqué. Sé que te sientes traicionada, enojada con nosotros. Pero desde el día en que te sostuve en brazos por primera vez lo único que me ha importado es tu bienestar. Sé que la vida ha sido dura para ti, siempre has vivido con demasiados... problemas detrás. Esas cosas nos trazan el camino, nos hacen quienes somos. Durante 15 años te he observado y sé que vas encaminada hacia la grandeza. El mundo te ha dado unos dones, solo debes descubrir para que usarlos. Recuerda que a donde sea que esos dones te lleven siempre estaremos ahí. Vuelve casa Rita, eres mi hija, y te amo."
Ahora ella lo entendía todo, no podía creer que sus emociones la cegaran tan fácil, se sentía estúpida. Todo lo que sus padres hicieron, las cosas que le ocultaron, todo fue para que ella no cargara el peso de una responsabilidad así. Los dones que se le otorgaron ahora eran una responsabilidad, una gran responsabilidad. Eso es un gran peso que muchos se negarían a tener, pero ella no, no ahora. Si se le dieron es por algo, el destino obra de maneras misteriosas, lo puedes posponer, pero escapar de él es imposible. Y si su destino era ser un Tamer, que así sea.
