Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a Stephenie Meyer y J.K. Rowling. Yo solo juego con ellos y lo hago victimas de mis locuras...
Le quiero dar las gracias a mi beta: Claudia por corregirme los capitulos! Un millon de gracias amiga!
Estaba recostada sobre mi cama, en el dormitorio de chicas de la sala común de Gryffindor, totalmente despierta. Tenía tantas cosas que pensar. Era mitad de la noche y a mi alrededor solo se escuchaban las profundas respiraciones de mis compañeras, que dormían plácidamente. Yo en cambio me sentía invadida por una intensa ansiedad que me estaba ocasionando un horrible insomnio.
Noviembre había terminado finalmente, era principio de diciembre y el frío de las noches eran increíble. Debajo de mi cobijas miraba el dosel de mi cama sin lograr conciliar el sueño. Estaba segura de que algo malo había sucedido, un sexto sentido quizás, pero de alguna forma sabía que Harry, Ron y Hermione estaban atravesando por un momento particularmente difícil.
Estaba realmente agotada, pero no podía dormir. Era como si de repente mis miedos infantiles hubieran regresado. No podía sentir más que una mezcla de emociones negativas. Me giré por enésima vez sobre mis sábanas tratando de acomodarme, pero la sensación era cada vez más desagradable.
Me puse de pie. No podía soportar más esa mezcla de emociones. Traté de caminar hacia el baño pero mis pies fallaron. Ahogando un grito caí sobre el frío piso de madera. No pude evitar golpearme la cabeza. En ese momento cuando caí, mi mente se puso en blanco debido al impacto. Sentí una horrible mezcla de desilusión, vergüenza, ira y... entonces fue como si estuviera soñando, era un sueño horrible, donde las difusas figuras de Harry y Ron se gritaban cosas mientras Hermione lloraba intentado detenerlos. Sentí que mi corazón iba a detenerse, ambos estaban por sacar sus varitas, pero entonces algo sucedió y luego nada, solo vacío y desilusión. Inexplicablemente en mi mente acudió la imagen de la pintura de Phineas Nigellus que colgaba de la pared de la oficina del director.
Lentamente me incorporé, pasé mi mano por mi desordenado cabello y me arreglé el camisón mientras me ponía de pie. Tambaleando me dirigí hacia el baño. Sabía que eso no había sido una alucinación producto del golpe que había recibido. Realmente algo había pasado, algo terrible. Una vez en el sanitario me miré al espejo tratando de averiguar si me había causado una contusión al golpearme contra el piso. Pero aún era demasiado pronto, todo lo que sentía era como mi carne pulsaba allí donde había chocado con la dura madera. De lo que si estaba segura era de que Harry y Ron habían tenido una discusión y tal vez una pelea.
No podía imaginar nada más terrible que una fractura en la, aparentemente, inquebrantable amistad que unía a Ron y a Harry. Luego de nuevamente pensé en Phineas Nigellus sin entender por qué. Quizás se debía a que el ex-director había dado la voz de alarma cuando intente sacar la espada de la vitrina, pero había algo más. Una extraña idea comenzó a formarse en mi mente, tenía que salir de dudas, y sin saber por qué, sentía que Phineas Nigellus podía ayudarme a aclarar mis dudas.
Durante algunas horas estuve pensando en cómo podía hacer para entrar, por segunda ocasión, a la oficina del director y hablar con Phineas. Se me ocurrían ideas como la de secuestrar al director, o encerrar a Snape y a los Carrow en los calabozos. ¿Pero qué digo? Eso son ideas descabelladas y sin sentido pero es que obviamente no podía simplemente subir por la escalera y pedirle a Snape que me permitiera hablar con el ex-director. Esto tenía que ser una entrevista clandestina y eso lógicamente implicaba volver a romper las reglas. Tendría que resolver eso lo más pronto posible. Esperaría a que llegara la mañana para ver que se me ocurría.
Ginny, Neville y Luna estaban sentados en una de las bancas del atrio fuera de la Torre de Astronomía, tal vez soy una egoísta por querer involucrar a mis amigos pero es que necesitaba el apoyo de ellos.
-Hola…- dije mientras me acercaba a ellos y me sentaba en la grama frente a ellos.
-Hola Isabella, hace tiempo no sabíamos de ti…- dijo Neville algo enojado. La verdad era que la soledad se había vuelto mi mejor compañera desde que discutí con Edward.
- Lo se chicos, les pido que me disculpen por ello, no me he sentido del todo bien estos días.-
-¿Te ocurre algo? ¿Te podemos ayudar?-preguntó Luna con tono preocupado.
- La verdad es que no estoy del todo bien, no físicamente, sino sentimentalmente.- Ginny me miró intrigada.- Pero eso no es lo importante ahora, necesito nuevamente su ayuda.- Neville miró a las chicas y me hizo señas para que continuara hablando.
Les expliqué todo lo que me ocurrió en la madrugada y de mi "visión". Ellos lucieron algo consternados, Ginny era la que lucía más afectada, ya que estábamos hablando de su hermano y del amor de su vida.
- Tenemos que hacer algo - dijo Ginny con pesar y ojos llorosos.
-Pues puedo organizar otra de mis exitosas revueltas, pero el problema es que dudo que Snape se trague el mismo anzuelo dos veces - dijo Neville, él era el único que no se sometía a los mandatos de los Carrow y los sacaba de quicio.
Neville tenía razón. Aunque con mucha facilidad podía ocasionar algún alboroto que requiriera la presencia de los Carrow era poco probable que Snape volviera a dejar la oficina desprotegida.
-No creo que sea lo más inteligente, mira lo que te pasó la última vez – le dijo Ginny, haciéndonos recordar las consecuencias de la última muestra de desobediencia de Neville. Él se negó a torturar a un nacido de muggles, esto terminó con una gran discusión con los Carrow que no había pasado a mayores gracias a que estos tenían la instrucción precisa de no causar daños permanentes a ningún estudiante de sangre limpia.
-Por qué no buscamos otra pintura de Nigellus - dijo Luna.
-¿Acaso sabes de otra? - dijo Neville - Yo no.
-Hay una en Grimmauld Place - dijo Ginny - En el segundo piso, lo recuerdo porque la vi cuando la Orden del Fénix usó la casa de Sirius como cuartel. Pero por ahora ir a Londres es casi imposible. ¿Dónde más podría haber una pintura semejante?-
-En la Sala de los Menesteres claro - dijo Luna como si la respuesta hubiera sido evidente desde hacia rato.
-¡Por supuesto! - grité emocionada. Me puse de pie de un salto - Gracias Luna, eres genial, tengo que irme, los busco más tarde, adiós.- me eché a correr de regreso al castillo.
- ¡Isabella! ¡Espérame!- dijo Ginny detrás de mi.- Necesito saber que fue lo que ocurrió.- yo asentí y nos dirigimos hacia el castillo.
El camino fue silencioso. Ambas estábamos preocupadas por lo que íbamos a escuchar. Al pasar por uno de los pasillos pude ver a Edward y Alice discutiendo. Por un momento los ojos de Edward se encontraron con los míos. Sentí mi corazón latir desenfrenadamente. Quería correr a sus brazos y decirle cuanto lo amaba, pero eso era imposible. Estaría engañándolo. Edward bajo su mirada y se marchó del lugar, Alice me miró apenada y se fue detrás de su hermano. Ginny me miró atenta.
- ¿Me vas a contar que pasó entre Edward y tú?- preguntó la pelirroja cruzada de brazos.
-No ocurrió nada entre nosotros…- dije tratando de mostrar seguridad en mi voz pero fue caso perdido, la voz se me quebró en la última palabra.
-Claro, y yo nací ayer. Te conozco Isabella Potter…- le hice señas para que se callara.- Entre Edward y tú ocurrió algo, y cuando digo algo, me refiero a antes de que vinieras a Hogwarts.-
- No se de que hablas.-
- No te hagas, he visto como se miraban. Las muestras de cariño y la forma en que el te protegía, si eso no es algo, entonces te dejo en paz.- miré severamente a Ginny y negué.
-¿No te vas a callar hasta que te diga, cierto?- ella asintió sonriéndome.
-¿Qué comes, qué adivinas?-
-Bien, te voy a contar que fue de mí, cuando salí de Inglaterra mientras llegamos a la Sala.- ella asintió y continuamos nuestro camino hacia el séptimo piso.- Luego de la muerte de Sirius en el Ministerio, Riddle comenzó a tener cierto interés en mi porque sabía que yo era el puente mas fácil para llegar a Harry. Por ese motivo, Dumbledore decidió que lo mejor para mí, era alejarme de Londres por un tiempo y me envió a Durmstrang.- Ginny abrió los ojos como plato.
-¿Todo este tiempo estuviste en Durmstrang?- yo negué.- ¿Entonces que hiciste ahí?-
-Dumbledore conocía a la profesora de Defensa en contra de las artes oscuras de del colegio, Ivanka Petrova. Ella fue una mortífaga en los tiempos en que Riddle estaba en la cúspide de su poder, incluso estuvo el día de la muerte de mis padres y de "Riddle". Ella decidió salirse de todo esto y junto a Karkarov pidieron inmunidad ante el Ministerio de Magia a cambio de dar el paradero de Bellatrix y Rodolphus Lestrange. El punto es que ella se ofreció a mantenerme escondida por un tiempo en Bulgaria. Estuve medio año recibiendo un extenso entrenamiento de defensa y ataque, hasta que Ivanka considero que estaba preparada para defenderme en caso de que alguno de los seguidores de Riddle o el mismo me encontraran.-
-¿Cómo pudiste estar junto a ella? Fue una de las causantes de la muerte de tus padres.- preguntó Ginny sorprendida por el relato.
-La verdad es que nunca simpaticé con ella, ambas teníamos un carácter parecido, pero digamos que me desquite de ella en nuestros duelos de practica. Retomando la historia, regresé a Londres, pero no estuve mucho tiempo. Dumbledore decidió sacarme nuevamente del país, solo que esta vez se fue a los extremos y me envió a Estados Unidos. Pero esta vez con una misión, tenía que hablar con unos vampiros y convencerlos de que se unieran a la Orden del Fenix.-
-¿Vampiros? ¿Estas hablando enserio? ¿Acaso Dumbledore se volvió loco?-
-Dumbledore sabía que me podía defender sola. El punto es que cambie de apariencia y fui a Forks, un pueblito en el estado de Washington. Me quedé con Charlie Swan, un ex-miembro de la Orden del Fenix. Durante mi estadía fingí ser una muggle. Me hice pasar por una estudiante de 17 años y de esa manera conocí a los Cullen.- Ginny interrumpió mi relato.
-¿Eso significa que los Cullen son vampiros?-preguntó Ginny preocupada.
-Bueno si, son vampiros vegetarianos, no beben sangre humana.- Ginny se estremeció.- ¿No lo sospechabas?- ella negó.- Bien, yo quedé sorprendida al verlos, en especial con Edward.-
-Se parece a Cedric.- yo asentí.
-Eso fue lo mas que me sorprendió, se parecen en todo: la actitud, su humildad pero lo más que me sorprendió fue su obsesión por proteger a las personas.-
-Con razón te enamoraste de Edward, es la reencarnación de Cedric.- yo negué.
- Puede que Edward se pareciera físicamente y Psicologicamente a Cedric pero nunca lo reemplazará. Cedric es y será una parte importante en mi vida. Pero regresando al tema. El primer día que tome clases con Edward este me trató indiferentemente. Yo creía que me odiaba y eso me atrajo a él. Lo que yo no sabia era que mi sangre le atraía más a el que mi curiosidad por tanta indiferencia. Edward me confesó que era un vampiro y de ahí en adelante me fui enamorando del. Para hacerte el cuento largo corto, hubo un encuentro con unos vampiros que me querían matar y los Cullen me defendieron,- subí mi manga para enseñarle la cicatriz que James me había hecho. Ginny la miró sorprendida pero no dijo ni una palabra.- Luego, para mi cumpleaños numero 19, 18 para ellos, me corte con un papel de regalo y Jasper, el miembro mas reciente del clan, se descontroló y trató de atacarme. Por esta razón, Edward y su familia me abandonaron en Forks, nunca se enteraron de lo que era y tampoco se enteraron de mi verdadera identidad. Yo quede destruida porque sentía que había perdido nuevamente a alguien a quien quería mucho. Así que decidí volver a Londres. Luego llegué a Hogwarts y me encontré con que ellos estaban aquí. Edward me pidió perdón por lo que hizo y yo lo perdoné, pero le dije que no podía estar con él. Estoy segura que me odiaría si supiera que lo engañe. Hemos sido amigos todo este tiempo hasta hace unas semanas que tuvimos una fuerte discusión…y ya no hablamos.- Ginny me miró apenada.
-¿Por eso has estado tan solitaria estos días?- yo asentí.- Vaya Isabella, pasaste por mucho este año y medio. Ahora entiendo porque nunca escribiste y desapareciste del mapa. ¿Por qué me has pedido que aprenda Oclumancia? He estado practicando y leyendo sobre eso pero no se si ha funcionado.-
-Si ha funcionado Ginny, Edward no se ha enterado que en realidad soy Isabella Potter.-ella me miró confundida.- Edward puede leer mentes.- Ginny me miró con los ojos abiertos como plato.
-¡Qué! ¿Cómo es posible?- preguntó exaltada. Yo le hice señas para que bajara la voz.
-Algunos vampiros al ser convertidos desarrollan dones extraordinarios, por ejemplo Edward lee mentes, Alice puede ver el futuro y Jasper puede controlar las emociones.-
-¡Wow, eso impresionante!-
-Si pero te cuento sobre ellos en otro momento, ya estamos cerca de la Sala de los Menesteres.-
Al llegar al séptimo piso me detuve frente al curioso tapiz donde Barnabás el Chiflado intentaba enseñar a bailar ballet a un grupo de trolls "Necesito hablar con Phineas Nigellus" pensé concentrándome lo que más pude, "Necesito hablar con Phineas Nigellus" repetí dos veces más y al momento la puerta se materializó ante los ojos de Ginny y los míos. Sin pensarlo entramos a la sala, sentía mi corazón latir fuertemente a causa de la emoción.
La sala lucía mucho más pequeña de lo que alguna vez la hubiera visto, también mucho más oscura pues solo estaba iluminada por dos grandes antorchas que lanzaban su mortecina luz sobre un enorme cuadro de estilo barroco que contenía nada menos que una pintura de Phineas Nigellus.
-Pero si es nada menos que la señorita Weasley y la señorita Swan. - dijo Phineas con su voz marcada por la autosuficiencia propia de su familia -. ¿Cómo están nuestras ladronas favoritas? ¿Pueden decirme cómo es que me encuentro aquí y no la casa de mis ancestros o en la oficina del director?
-Es la Sala de los menesteres, profesor Nigellus. - dijo Ginny - Necesitamos su ayuda.
-¿Y por qué habría de ayudarlas? - preguntó Phineas - Ya me estoy cansando de que los estudiantes me hagan aparecer en donde se les venga en gana. Era muy diferente en mis tiempos, entonces había respeto, orden, disciplina, ahora los sangre limpia roban, mientras que los mestizos y los sangre sucia importunan a los directores, como ese Potter y su incómoda amiga.-
Mi corazón dio un vuelco, decidí ignorar el tono recriminatorio y los insultos de Phineas pues sabía que lo necesitaba.
-¿Entonces los ha visto? - pregunté con la voz quebrada por la emoción - a Harry, a Hermione y a Ron.
-Bueno no podría decirse que los he visto, los muy insolentes me ponen una venda en los ojos cada vez que hablamos, pero...
-Pero sabe de ellos - terminó Ginny.
-Si, y no me gusta que me interrumpan, quizás debería de volver a la oficina del director Snape. - dijo el ex-director con tono severo y se puso de pie con un gesto de cansancio.
-Profesor se lo ruego... - dije con tono suplicante.
El fingió un gesto de fastidio y volvió a sentarse en su silla de madera labrada.
-Gracias - dijo Ginny.
-Esta bien, pero primero que nada deben decirme ¿Por qué y con qué derecho tomaron la espada del director?
-Porque no es de él, le pertenece a Harry Potter. Dumbledore se la dejó en su testamento nosotras solo…- dije pero Phineas me interrumpió.
-Lo mismo dijo tu amiga, la sangre sucia - dijo Phineas.
-No la llamé así - dijo Ginny cuidando su tono, Phineas arqueó una ceja. -, Por favor ¿Entonces ha hablado con ellos? ¿Cómo es eso posible? Por favor, dígame ¿cómo se encuentran?-
-Pues si, si he hablado con Potter y con la... con su amiga. Al principio había alguien más, pero desde hace unos días ya no. No sé como se atrevieron a tanto pero al parecer tomaron mi retrato de la antigua residencia en Grimmauld Place. Aunque no debería sorprenderme luego de que mi descendiente, el imprudente de Sirius Black le legara la residencia y todo su contenido a su ahijado. Una desgracia para la muy noble y antigua casa de los Black, si quieres saber mi opinión. El caso es que hace unos días me contactaron por primera vez y puesto que soy una persona muy decente accedí a compartir mi sabiduría con ellos.-
-Puedo preguntarle para qué lo contactaron profesor.- pregunté curiosa. Phineas esbozó una sardónica sonrisa antes de responder:
-Curiosamente para preguntar por la señorita Weasley, entre otras cosas.-la cara de Ginny se llenó emoción y sus ojos se humedecieron.
-¿Por mí?- preguntó emocionada
-Si bueno, al parecer de alguna forma se enteraron de tu imprudente, y frustrado, intento de robar la espada y querían saber qué había pasado contigo, con el bobo de Longbottom y con tu amiga la lunática.
-Neville no es ningún bobo, ni Luna una lunática - dije molesta y un poco celosa porque mi hermano se preocupaba por ellos y no por mí, aunque para el yo había desaparecido del mapa.
-Lo mismo dijo tu amiga la... nacida de muggles. - dijo el director con sarcasmo - Parece que todos ustedes piensan igual. Es extraordinario cuanto han cambiado las cosas, en mis tiempos...-
-Lamento interrumpirlo señor - dijo Ginny de la forma más suave que pudo -¿Podría decirme que fue lo que les contó sobre eso?
-Oh si, bueno les dije que el profesor Snape, como buen Slytherin, había sido sumamente misericordioso con ustedes y que los había enviado al bosque prohibido a hacer algún sencillo trabajo para el papanatas de Hagrid.-
Ya estaba llegando al colmo de mi paciencia con los continuos insultos de Phineas hacia mis amigos, pero necesitaba saber más.
-Evidentemente esto los tranquilizó - continuó el viejo director -, pues debe saber señorita Weasley que sus amigos sonaban verdaderamente preocupados por usted, así que comenzaron a hacerme preguntas sobre la espada. Su desconocimiento sobre las armas fabricadas por goblins es ofensivo, así que iluminé un poco sus obtusas mentes aclarándoles que las armas de manufactura goblin solo absorben lo que les fortalece. Eso les interesó mucho, al menos a Potter y a la señorita Granger.
En fin después de eso me han consultado un par de veces mayormente para preguntarme por usted y el resto de sus amigos, hasta ahora solo había podido decirles sobre el leve castigo que el sabio director Snape - Ginny hizo un enorme esfuerzo por no entornar los ojos - les impuso, ah claro y sobre la prohibición de visitar el pueblo de Hogsmade, en su caso particular. Pero ahora cuando los vea podré decirles que la he visto muy bien y que al parecer ha aprendido la lección, ahora si me disculpa...-
-Solo una cosa más profesor - dijo Ginny y Phineas volvió a sentarse en su asiento - Hace un momento dijo que al principio eran tres, pero que desde hace algunos días ya solo ha podido platicar con Harry y con Hermione. ¿Sabe usted que pasó con el otro chico? - Ginny apenas terminó la pregunta.
-Señorita Weasley - dijo Phineas con un poco de fastidio - En vida fui un hombre culto y, perdone mi falta de modestia, extremadamente inteligente, pero desconozco las modas modernas en lo relativo a las cosas del corazón. En mis tiempos ninguna joven bruja habría viajado sin sus padres, mucho menos en compañía de dos amigos. Ahora si pregunta mi opinión le diré que personalmente creo que el otro chico tuvo un problema con el señor Potter, solo puedo pensar que a causa de la chica, por lo que al final tuvo que excusarse. Ahora en verdad debo irme, si gusta les daré sus saludos la próxima vez que los vea.-
Ginny se había quedado petrificada, lo mas seguro estaba pensando en la posibilidad de un romance entre Harry y Hermione, cosa que era imposible.
-No, profesor Black, se lo ruego, no les diga que hablamos. Es mejor así, se lo agradezco mucho.- dije despidiéndome del profesor.
-Como usted guste señorita Swan, señorita Weasley que tengan buenas noches. - el anciano profesor desapreció.
Miré a Ginny quien contemplaba la silla vacía en la pintura iluminada por las antorchas. ¿En realidad creía capaz a Harry de enamorarse de Hermione?
-¡Gin!- la chica salió de su ensoñación y me miró.- Espero que no estés considerado creer las suposiciones de Phineas. Sabes que eso no es verdad, Hermione esta enamorada de Ron desde hace años y Harry, no es capaz de algo así.-
-¿Pero… y si es verdad?- preguntó ella con ojos llorosos.
- No es verdad Ginevra, confía en mí, sé lo que te digo.- ella asintió y la abracé.- ¿Que te parece si vamos a comer algo al Gran Comedor?-
-Me parece una buena idea.-
Ambas nos dimos la vuelta para salir de la Sala de Menesteres. Mientras caminábamos hacía el Gran Comedor, decidimos que no íbamos a contarle lo sucedido ni a Neville ni a Luna ni a nadie, era mejor así, al menos por ahora.
Holaaa! =D
Que les parecio?
Espero que les haya gustado! :))
Gracias por los comentarios!
besos,
Debbie
