Solo digo ante mi defensa que tenia planeado hacer esto desde el principio, cuando me surgio la idea de hace un LevixLector. -Huye despavorida- HABRA SEGUNDA PARTE PRONTO!
IMPORTANTE (para mis lectoras, les tengo una tarea):
Como nadie sabe (xD) mi amiga Gii-chan -el primer rvw en la lista- tambien publico un LevixLector hace poco, y para que siga publicandolo me ha dicho que quiere al menos cinco rvws. POR FAVOR, LLENENLA DE RVWS EN ESTA BONITA HISTORIA! ww w. fanf iction s/10283803/1/Hidden-Feelings o busquenla en buscador, leanla y haganle spam por mi! PLEASE!
Muchas gracias a:
Gii-chan: Toma, un capitulo dramatico con el cual si sufriras 8D Y mi meta era desangrarte. Toma, una hamburguesa y gracias por tu rvw!
YMRU: Aqui esta la continuacion :) La cara de Petra para el capitulo que viene! Gracias por tu rvw!
Miss Writer: No problem! No me ofendo, me imagine que mucha gente sentiria asco o saltaria esa parte -no es como que a mi me agrade tampoco, pero escribi el lemon para cumplir el reto de una amiga y molestarla xD- Muchas gracias por tu rvw, no me mates por lo que vas a leer y toma tu hamburguesa! 8D
l'Yunya'l: Que alguien me deje un rvw sin estar acostumbrado a hacerlo me resulta tan... DEJAME MONTARTE UN ALTAR! *ignorenla, es fangirl de sus lectoras* xD En cuanto a tu tumblr, no te preocupes, el mio esta igualmente repleto de Levi y compartimos tambien eso de ser mas bajas que el... triste) Entiendo tus letanias por conseguir un fanfic decente, a mi tambien me paso cuando llegue a este fandom y fue dificil hasta que consegui los PersonajexLector. Lo malo era que todos los buenos estaban en ingles y muy pocos estaban en español -y de esos pocos, la mayoria con narraciones bastante pobres y no te puedo decir no soy exigente, es mi defecto Dx- Y me alegro que hayas estado escuchando canciones del OST, porque justamente yo escribo escuchandolas! En este capitulo por ejemplo repeti The Reluctant Heroes, DOA, atack ON titan y el tema de Levi vs la titan femenina entre otros, y en cuanto a esos capitulos romanticos tambien escuchaba Call Your Name. No te preocupes por haber llegado tarde, aunque si lamento un poco que hayas llegado justo para este capitulo. A pesar de que muchas me amenazaron... Lo hice xD Y si piden otra la tendran, no se preocupen! Y creeme, me encanta que se extiendan, amo los rvws largos y lo sostengo! No te digo cuando actualizo porque no es fijo, lo hago cuando el capitulo esta listo y ya xD gracias por tu rve, bienvenida al espiral de perdicion, espero tu estadia sea agradable y ojala vea otro rvw tuyo por aqui!
ktty. ccg: Doble rvw AAASDDDFGH! Y si, soy Marria Unpajote xD Ya vi tus dibujos en Pixiv y me siguen encantando. Gracias por la torta y la cocacola, no digo mucho mas porque quiero que leas el capitulo, despues me cuentas xD Muchas gracias por tu rvw y toma tu hamburgesa!
DreamGirl: CUPCAKE! ÄSDFGHJJ! sean sinceros, a varias personas les gustos el lemon y a otras les dio asco, yo solo queria escribir y complacer a mi publico conocedor (?) Y no te preocupes, creo que la unica mayor de edad aqui es Atsuko-san porque ni yo xD Muchas gracias por tu rvw y toma tu hamburgesa!
Katsura-chan: Es biologicamente imposible que te de un hijo, pero gracias por los deseos xD Me odiaras ahora -3-
El pobre Alex solo estaba enamorado, al igual que Levi, solo que no tuvo tanta suerte... Al menos no en esta vida... Como sea, mis personajes tienen sus razones de ser y todo es explicado a su debido tiempo. Y si, Eren duerme en el sotano, pero recuerda que eso es en otro castillo, en otro año xD E insisto en que no es que yo sea pervertida, es que simplemente complasco a mis lectoras, querian lemon, tienen lemon, querian muerte, tienen muerte, no querian muerte... Bueno, sigue leyendo xD Si, Louis regresara pronto! Y NO TE DISCULPES POR ESCRIBIR MUCHO *cara psicopata* AMO QUE ESCRIBAN MUCHO, LO AMO! di todo lo que quieras, todotodotodo! Soy feliz con rvws largos TTuTT Muchas gracias por tu rvw y toma tu hamburgesa por ser lectora frecuente!
RPD: Que no soy pervertida, rayos x'D
Loca Bionica: Aqui esta la continuacion, gracias por tu rvw!
Rivaille's wife: Tu lee y ya mujer, tu lee y odiame xD Gracias por tu rvw, toma tu hamburgesa!
FreiheitMaknae: Bienvenida al espiral de perdicion (pareces nueva) Perdon la espera! Y si, a quien no le gustaria ser atada por ese hombre? xD Muchas gracias por tu rvw, espero tampoco me odies por esto x'D
Mei Phantomhive: muchas gracias por los besos y las GALLETAAAAAS! *comiendo como bestia* Por favor, no me odies x'D Y gracias por tu rvw, toma tu hamburgesa.
rpd1: No te sientas sola mujer xD
rpd2: esperare toda la eternidad si es necesatio TTuTT
Yami: *saca el paraguas* ah, me encanta cuando veo la sangre y lagrimas de mis lectoras! :3 Y si, Atsuko-san esta cada dia peor xD Y no, tu logica no esta nada errada, comienza a odiarme desde ahora xD Muchas gracias por tu rvw y toma tu hamburguesa!
SefiEK14: Hola! Bienvenida al espiral de perdicion! 8D espero que tu estadia sea placentera y alejate de Atsuko-san si no quieres ser corrompida xD Muchisimas gracias! Jaja, siento mucho tus penas de carretera, ojala esta vez tengas mas suerte al leer este capitulo :3 Y esta bien, me casare con todas ustedes, soy feliz 8D aunque todas vayan a odiarme con esto! Espero verte mas a menudo entre los comentarios y muchas gracias por este rvw!
Paloma12314: cochalalora LOL XD ya estaba a punto de marcarle a la ambulancia, y esta bien, hablemos sobre la palabra de Atsuko-san xD y no tengo que hacerte llorar en el ultimo capitulo, con este y el siguiente seran suficientes para que me odies xD En cuanto a Levi, el es tierno a su amargada y loca manera xD Nivel mundial? Que rayos? xD Muchas gracias por tu rvw y toma tu hamburgesa!
LuXi3l: respira, mujer, no te desmayes por ese hombre xD Me alegro tenerte de nuevo en el espiral y por ello te ganaste una hamburgesa 8D y no me vayas a odiar por favor. Muchas gracias por tu rvw y me alegro que te gustase el lemon!
Atzuko-san: m-mierda! 0/././././'0 ya comienzo a creer que me vas a violar en serio x'D -llora por su triste destino- En este momento Ale-san debe estarme amando o algo asi, pobresito lo han usado como un juguete -seguro eso no le importa xD- Y en cuanto a ese oral hay sentimientos encontrados, a algunas les dio asco, a otras les gusto y estas tu que no se como clasificarte asi que te pondre Nivel Atsuko-san xD Sera mejor que vayas con el amigo, buena suerte 13 13 -huye a esconderse porque el capitulo que viene le acarreara una muerte como has descrito- NO ME ARREPIENTO DE NADA! -le deja una nota con un muchas gracias por tu rvw y una hamburgesa*
xongui: Sep, siento lo del oral, perdon TToTT, y siento haber corrompido tu mente -hace reverencia* Por favor disfruta -si claro- de este capitulo y muchas gracias por tu rvw! Toma tu hamburgesa! 8D
Yako-chan: traducire eso como un me gusto el capitulo xD muchas gracias por tu rvw! Toma tu hamburgesa!
mafia chan: Sep, a kristoff le gusto la chica, pero no le llega a los talones a Levi XD Muchas gracias por tu rvw y toma tu hamburgesa!
The-Pierot: No te sientas sola, hay un mundo de pervertidas que leen esto y me alegro que te gustara el capitulo xD Muchas gracias por tu rvw!
Lena Silver: las santas cejas de Erwin (?) todas tus teorias pueden estar o muy correctas o muy erradas asi que sera mejor que leas mujer, y gracias por la insulina y la cocacola xD Por favor no me odies con este capitulo, muchas gracias por tu rvw y toma tu hamburgesa!
srayt: Muchas gracias! Y muchas gracias por tu rvw tambien! Por favor disfruta del capitulo!
Y gracias por darle favorito y a seguir 8D -dios, es idea mia o hay mas reviews de los que hay normalmente?- *no le importa, los ama*
ACLARANDO CLARESAS CLARAMENTE (?):
"blablabla" son pensamientos
-blblblblaaaa- son dialogos
-_._._._ fue a casa de pedro.- estan diciendo el nombre del lector.
~o~ blablblabla -es un flashback
Espero les guste este capitulo!
Disclaimer: Shingeki No Kyojin NO ES MIO, es de Hajime Isayama!
Advertencia: Lenguaje Vulgar (Alex, de donde maldices tanto?) OOC (...what?) y Contenido Erotico (nop, no esta vez xD)
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Petra Ral no era estúpida.
Podría ser despistada algunas veces, mas nunca estúpida o demasiado lenta. Pero a pesar de que ya había pasado un año desde que su mejor amiga y el Capitán del Escuadrón de Operaciones Especiales comenzaran su relación, ella no se enteró hasta muy, muy tarde... Y de la peor forma posible.
Era Marzo del 847, las flores cubrían los campos de nuevo, las noches seguían siendo frías y los días frescos. Levi se sentó al otro lado de la mesa vacía, tomando su té en silencio mientras tu leías la carta que Elizabeth te había mandado esa semana, contándote que para la semana entrante sería su boda, y que estaban invitados a pesar de que estaba consciente de que lo mas seguro era que no podrías ir. Era sábado y muchos soldados habían salido a beber, aprovechando la presencia de pocos para así ustedes dos poder juntarse ese día aunque fuera solo a pasar la noche. Era lo más que se podían permitir últimamente, ya que, tras un año de la caída del muro María y esa misión de reconquista con sus antiguos habitantes (que a ti solo te parecía tan solo una excusa para deshacerse de las personas que el Rey no podía encargarse) el tiempo juntos se había reducido a casi nulo.
-¿Cansado?- preguntaste amablemente, bromeando contigo misma al darte cuenta de que deseabas que dijera que sí. No estabas segura de poder aguantar una sesión de sexo con Levi tras un entrenamiento tan duro como lo habían tenido hoy junto con ciertos malestares que tenías desde unos días atrás, y te creías incapaz de decirle que no a semejante amante si intentaba seducirte tras haber pasado ya casi un mes sin haber podido tener un momento "Intimo". Contradicciones, contradicciones.
Levi te mandó tan solo una de sus miradas tranquilas como respuesta, dejando la taza sobre la mesa. -Odio el papeleo.- confesó en tono enojón, por un momento pensaste en él como un niño pequeño que tan solo hacía berrinche. -Soy un maldito soldado que corta carne de titanes, no la jodida secretaria de Erwin. No firmé para esta mierda...-
Una sonora carcajada se escapó de tu garganta al escuchar semejantes berridos salir del Héroe de la Humanidad antes de que, causado por el simple aroma del té mezclado con el aliento del moreno, por quinta vez en el día unas fuertes nauseas te invadieran, cortando tu risa. Cerraste los ojos y gemiste, cubriendo tu boca y tu nariz para intentar mitigar las arcadas y el fuerte mareo que te invadió. Habías intentado vomitar ya, pero nada había ocurrido en todo aquellos intentos. Por si fuera poco, tenías un jodido retraso en el periodo y te sentías hinchada y adolorida.
Habiéndote al fin recuperado tras un minuto de lucha contra tu propio cuerpo, abriste los ojos de nuevo y giraste el rostro hacia Levi, sorprendiéndote al observar la preocupación recorriendo su expresión siempre impasible mientras te observaba desde su sitio. Mierda. -Lo siento...-
-Jodida niña. ¿Por qué mierda no me dijiste que aun te sentías mal?- preguntó molesto, extendiendo una mano hasta dejarla contra tu frente en busca de comprobar tu temperatura. Le habías comentado que te sentías mal últimamente, pero jamás le habías dicho la gravedad del malestar. -Tienes algo de fiebre... Deberías ir al doctor.-
Palideciste ante la simple mención de la palabra "Doctor". Odiabas a los médicos desde pequeña, más que todo debido a la forma en que el galeno que había atendido a tu padre lo había dejado simplemente morir en una cama, agonizando por el veneno de una serpiente de las montañas solo por ser de la familia maldita en el pueblo de Marhjul. En tu cabeza, los médicos eran seres despreciables que jugaban a ser dioses y a decidir quiénes vivían, morían o enfermaban... Seres del terror. Levi lo sabía, sabía que los odiabas y por ello no había insistido realmente en que fueras, pero te preocupaba que él estuviese mortificado por ti, que te mirara de la manera en la que lo hacía en ese instante.
-E-estoy bien... Puede que solo sea cansancio. Los entrenamientos han sido muy fuertes en estos días.- intentaste restarle importancia, tomando tu taza de jugo y así no tener que verle al rostro y observar a los cincuenta mil demonios del averno interno del Lance Corporal reunirse en sus ojos.
No era mucho lo que sabias, pero Levi te había contado alguna vez que lo poco que podía recordar de sus primeros años de vida era enfermedad, putrefacción y muerte; una razón que explicaba su obsesión con la limpieza y su creciente preocupación al verte enfermar justo dos días antes de una expedición. Alguna que otra vez te habías enfermado estando junto a él y aquel hombre era simplemente un grano en el culo cuando se trataba de cuidar a un enfermo, sus manías y compulsiones subían a niveles exorbitantes y de tan solo recordar cómo te la habías pasado durante una semana que tuviste un simple resfriado... Uf... Era como pensar en pesadillas horribles.
-Esas cosas que te están dando...- masculló en voz baja, mirando la madera de la mesa entre él y tú con aire ausente. -Más que una indigestión, suena como si estuvieses emb-...
Hubo silencio. Dejaste tu vaso de jugo sobre la mesa con curiosidad al ver que Levi se había autocensurado en mitad de la idea, sus ojos oscureciéndose de pronto mientras dejaba la taza de té en la mesa.
-... ¿Levi?
-Es imposible.- gruñó bajo su aliento, cerrando el puño sobre la mesa mientras miraba ahora el contenido de su taza, pareciendo esquivar tu mirada.
Cada vez más preocupada, extendiste una mano y la posaste sobre el puño cerrado del Lance Corporal, haciendo que él clavara sus ojos en ti mientras tú le fruncías el ceño con preocupación. Él tenía la mala maña, al igual que tú, de guardarse los pensamientos más importantes para sí mismo, y ambos intentaban cambiar eso al menos entre ustedes.
Solo bastó esa mirada tuya para que reaccionara, bajando la vista de regreso a la mesa y apartando el rostro a un lado, como si no se atreviese a mirarte a la cara. -...Esos síntomas que tienes... Suenan como a los síntomas de un embarazo.-
Tu corazón detuvo sus latidos en tu pecho apenas tu cerebro logró procesar sus palabras. Síntomas de embarazo. Nauseas, vómitos, mareos, debilidad (Incluso desmayos), desaparición de la menstruación... Si, tenía sentido... Lo que no encajaba allí era el simple hecho de que tu no podías quedar embarazada porque tu vida como la conocías se habría acabado para siempre. Simple y llanamente.
Comenzaste a palidecer mientras tus ojos se abrían de par en par, un escalofrió naciendo desde tus pies y recorriendo tu cuerpo hasta tu cabeza al terminar de procesar todo lo que conllevaba la idea de estar embarazada, llevando las manos por puro instinto a tu vientre plano. Frente a tus ojos paso un recuerdo fugaz. Tú y Levi la última vez que habían hecho el amor, justamente un mes atrás, de nuevo la lujuria había sido más fuerte que la razón y él había terminado dentro de ti, y mira que Hange te había explicado eso de la fertilización humana... De ese encuentro, a estas alturas coincidía con la cantidad de tiempo que tenías de retraso en el periodo menstrual y los repentinos malestares que tenías. Todo coincidía... Con que pronto tendrías un bebe, un hijo de Levi y tuyo.
"Mierda."
-Estas temblando como si hubieses visto un maldito fantasma.- gruñó Levi en respuesta, observándote fastidiado por el rabillo de su ojo, apartando su mano de tu toque. -Cálmate. Son solo malas comparaciones mías. Te estoy diciendo que es imposible.-
Exaltada y al borde de un colapso nervioso, te levantaste de la mesa de un golpe, estrellando tus palmas contra la madera de la mesa. -¡¿Cómo mierda puedes decir que es imposible?! ¡Todo coincide!-
-Yo sé porque mierda te lo digo, cálmate.- te reprendió sin moverse un centímetro, pareciendo nada afectado por tu colapso nervioso.
-¡No seas idiota!- rugiste convertida en una fiera. -¿Cómo mierda puedes estar tan tranquilo si lo más probable es que en verdad esté esperando un hijo? ¡¿Siquiera entiendes lo que eso implica?!-
-¿Que no me estas escuchando? Te estoy diciendo que no es eso, ... . Ya cálmate.
No, no lo estabas escuchando. Y es que en verdad estabas bien jodida. ¿Que pensaría alguien al escuchar la historia de una joven militar de la Legión de Exploración que apenas cumpliría los diecisiete años, esperando un hijo producto de una relación furtiva con el Soldado más Fuerte de la Humanidad? Fue como si todo tu jodido mundo comenzase a desmoronarse.
-Todo se fue a la mierda... ¡Todo!- Tu vida como militar, tu sueños de libertad...
-¡Maldita sea, mujer! ¡Te digo que es imposible porque yo no puedo tener hijos!
Su rugido resonó contra las paredes del vacío comedor y dentro de tus oídos, ahogando los gritos de tu cabeza con sus palabras en un simple segundo. Todo el drama que te habías montado simplemente había desaparecido.
"¿...Que Levi qué?"
Tus ojos se abrieron tanto que parecieron a punto de salirse de sus orbitas mientras mirabas hacia el rostro del Lance Corporal, quien a su vez te miraba con creciente enojo mientras tu procesabas la información que él te había gritado. Levi no podía tener hijos... ¿Por qué?
Otro fuerte mareo te atacó y sentiste tus fuerzas abandonarte repentinamente, haciendo que la ira en los ojos del Lance Corporal se convirtiera en preocupación en un instante. Lo escuchaste llamar tu nombre, levantándose y saltando por encima de la mesa como si nada para atraparte entre sus brazos. -¡Mierda, _._._._! ¡_._._._! ¡Oi!-
Justo en ese momento Petra caminaba casualmente por el pasillo donde se encontraba el comedor en dirección a su habitación. Pensando que todos estaban de juerga, grande fue su sorpresa al ver la escena que se daba ante ella mientras veía a Levi carga en brazos a su compañera de equipo y comenzar a correr.
-¡_._._._! ¡¿Qué fue lo que pasó?!- solo atinó a preguntar.
-Petra, ve y trae a Hange, dile que ... se desmayó.- le ordenó firmemente mientras la pasaba en un parpadeo, corriendo como bólido hacia el ala de enfermería mientras que Petra asentía con la cabeza, corriendo en dirección contraria... Con los ojos cada vez más sorprendidos al notar la mirada de alarma dentro de los ojos siempre serenos del Lance Corporal Levi.
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Roulette of Memories
12.1
El Bosque
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El fuerte aroma a alcohol te despertó, abriendo los ojos débilmente. Hange Zoë, sentada junto a ti en la cama, saltó con una sonrisa al notar que de nuevo estabas consciente, en su mano un algodón empapado en alcohol.
-¡Bienvenida de vuelta al inframundo!- fue su saludo, haciéndote sonreír. Que chiste tan cruel.
-Tch. Ya cállate, Maldita Cuatro Ojos.- De un segundo a otro un brazo empujó a Hange lejos de tu campo de visión y la sustituyó por Levi, quien lucía ahora preocupado mientras se inclinaba hacia ti. Estaban solo Hange y él en la habitación. -¿Estas bien?-
Tardaste un minuto en responder con la voz ronca y quebrada. -Me siento un poco mareada.- Levi miró por el rabillo del ojo hacia la científica, quien se cruzaba de brazos al otro lado de la cama. Tú también la observaste tomar asiento, seria y en silencio mientras el moreno se sentaba a tu lado en la cama, sujetando tu dedo meñique con el suyo en aquel pequeño gesto de afecto que gustaba de hacer desde que habían comenzado a estar juntos.
-Necesito que me digas cuando fue la última vez que ustedes dos tuvieron sexo, la fecha regular de tus periodos y las cosas que has estado comiendo durante este mes, _._._._-chan.- pidió, cruzándose de piernas y brazos. Tú volviste a palidecer mientras Levi se adelantaba a decirle la fecha en que tuvieron su último encuentro sexual como si no sintiese ningún tipo de vergüenza. Avergonzada en cambio, tú le respondiste la fecha en la que comúnmente te bajaba el periodo y que habías estado comiendo lo que todos habían estado comiendo en el comedor.
-¿...Para que necesita eso, Hange-san?- preguntaste cada vez más preocupada. Los lentes de la mujer brillaron bajo la luz de las velas mientras los acomodaba de nuevo en su nariz.
-No puedo estar cien por ciento segura. Soy científica, no médico, pero se mucho sobre reproducción humana y antes de comenzar a estudiar a los titanes, mi pasión era el cuerpo humano.- Levi chasqueó la lengua, aburrido mientras tu mirabas a Hange hablarte. -Debo primero consultar con doctores de verdad. Pero si mis sospechas no fallan... Podría ser que estés en estado.-
Antes de que siquiera pudieses decir una palabra, Levi saltó desde su sitio. -¿Vas a seguir con esa mierda, Maldita Cuatro Ojos? Tu más que nadie sabes muy bien que soy estéril, es imposible que ella pueda tener un hijo mío.- fue ahora el turno de Levi para ser el centro de tu atención con sus palabras, girándote para observarlo enfurruñarse en su sitio. No parecía muy cómodo diciendo aquello en voz alta. -Lo hice con otras mujeres antes de ella y de ti, nunca tuve cuidado como lo tengo con ella y a estas alturas ninguna de esas mujeres ha quedado preñada, incluyéndote. ¿Por qué demonios si quedaría ella?-
Hange soltó una risotada repentina tras sus palabras. -Tranquilo, Levi. No tienes que darle todo el historial de revolcones a la niña.- le respondió cuando observó tu expresión. Quien sabe que cara habías puesto que incluso Levi se giró a verte, tragando duro antes de apartar la mirada, pareciendo avergonzado. -Como sea. Hay muchas cosas que podrían explicar tus dudas. Por ejemplo que ella es tan solo una adolescente y sus hormonas están hechas un desastre, haciéndola mas fértil que una mujer de nuestra edad, o que tal vez tus mujeres eran infértiles o incompatibles con tus genes.-
-Tch. No hablo idioma cerdo cuatro ojos, habla claro.- gruñó el moreno, sacándole una risotada a Hange, que lo llamó "inculto" en francés.
-...Lo que quise decir es que no podemos comprobar tu esterilidad con solo basarnos en cuantas veces y cuantas mujeres te follaste, enano. Hay pruebas que se deben hacer antes, al igual que hay que comprobar si en verdad Diamant D'Hiver está embarazada o si solo tiene una muy, muy terrible intoxicación por comida. Sus síntomas son muy ambiguos.- explicó la mujer brevemente. -Te he sacado algunas muestras de sangre mientras estabas desmayada, espero que eso no te moleste.-
Tú negaste con la cabeza. De haber estado despierta las cosas si hubiesen sido distintas, no te agradaban a las agujas. -¿Para cuándo estarán listas esas mierdas?- preguntó Levi a tu lado.
-Supongo que para cuando regresemos de la expedición.- le respondió Hange, levantándose de la silla. -Aunque no me parece seguro que vayas a ella en esas condiciones, nena.-
Un escalofrió recorrió tu nuca ante las palabras de tu superior. -¡¿Qué?! ¡No! ¡Tengo que ir!- saltaste en la cama violentamente, siendo atacada entonces por otro mareo que te tumbó de regreso, siendo atajada apenas por los brazos de Levi.
-Y una mierda. Te quedas aquí hasta que sepamos qué demonios te pasa.- ordenó el Lance Corporal, dejándote de nuevo en la cama con su expresión de "No voy a aguantar tus mierdas" como para dejarte en claro que su palabra era ley. -Probablemente no estaremos fuera más de dos días, así que quédate quieta y espera por nosotros.-
Tú no pudiste responder, pero un nudo en tu estómago y el ardor detrás de tu nuca por los nervios te atacó. No habías faltado a una expedición desde la muerte de tus amigos y no es como si estuvieses feliz dejando solos los dos últimos que te quedaban. Apretaste los puños, comenzando a frustrarte mientras veías a Hange dirigirse a la puerta.
-Vale. Iré a hablar con Erwin entonces... Yo me encargo de decirle algo creíble a Petra también.- y desapareció tras la puerta de madera. La mención de Petra solo causó que el ardor en tu nuca se intensificara, girándote hacia Levi con creciente preocupación.
-¿Petra?- preguntaste, recibiendo como respuesta el chasquido de la lengua de Levi.
-Parece que está sospechando de nosotros. Me ha visto salir contigo del comedor cuando te desmayaste. Está preocupada por ti, pero puedo verlo en su rostro... Esta confundida, sospecha.- Admitió en un susurro, mirando hacia la nada. Otro gancho al estómago.
-Mierda...- susurraste, comenzando a desesperarte mientras suspirabas, cubriéndote los ojos con un brazo. Primero esa noticia de que podrías estar esperando un hijo, luego el mal presentimiento que esa expedición te traía, y ahora, como si fuera poco, la amenaza de que Petra, la razón principal de todo aquel teatro que habían mantenido por casi dos años, estaba por enterarse sobre lo que ambos ocultaban... ¿El jodido universo confabulaba en tu contra o qué?
-_._._._ ...- su voz volvió a alzarse en el silencio, serena pero firme. -Prometiste aquella vez que tú misma le contarías sobre esto cuando fuese conveniente... Y a mi parecer, este es el momento.- clavó sus ojos grises como navajas en ti, petrificándote en la cama al escuchar sus palabras. Él tenía razón, eso le habías prometido, pero a ti te parecía tan corto tiempo... Ni uno o mil años eran suficientes para prepararte a romper el corazón de una gran amiga, una de las dos únicas amigas mujeres que tenías y que habías tenido en toda tu vida.
-No quiero decirle aun.- respondiste con la voz temblorosa, mirando al techo de piedra ante ti. -No quiero...-
-Tarde o temprano tendrás que hacerlo o ella lo descubrirá de una forma u otra. ¿Qué pasa si en verdad estas embarazada? ¿Cómo explicaras esa panza cuando crezca?
-¡Yo no estoy embarazada de ti!- como una fiera, brincaste a la defensiva ante sus preguntas, mandándole una mirada iracunda mientras le espetabas aquello. -¡Jamás voy a tener hijos!-
Levi te mandó una fría mirada, sus ojos endureciéndose antes de apartar la mirada lejos de ti... Como si estuviese dolido. Tras un largo minuto de silencio en el que tu ira bajó, se dignó a decir algo.
-¿...Tan horrible te parece tener un hijo mío?
Tu corazón se detuvo en tu pecho al escucharlo, clavando los ojos en su espalda, allí donde yacían las alas de la libertad sobre su chaqueta mientras se cruzaba lentamente de brazos, sin dignarse a mirarte. Te diste cuenta de lo frías y crueles que habían sido tus palabras y de lo horrible que hubiese sonado si la cosa hubiese sido al revés, si en vez de ti, fuese Levi quien se negase a ser el padre de un hijo tuyo... Sujetaste infantilmente una de sus mangas, volviéndote sumisa de nuevo.
-E-espera, Levi... No es que me parezca horrible que seas el padre de mis hijos. De todos los hombres que conozco... ¡E-estoy segura de que tu serias el mejor padre, y de estar en otras circunstancias te daría cuantos hijos tu quisieras...!- tus mejillas se encendieron suavemente en rosa al admitirlo, recibiendo una mirada misteriosa por sobre el hombro de su parte. -...P-pero... No puedes culparme por no querer traer a mi hijo a un mundo tan cruel como este. Y sé que tu sientes lo mismo que yo.-
El Lance Corporal se mantuvo en silencio por un largo minuto, regresando la vista al frente, donde una única ventana alumbraba la habitación, era de madrugada aun. Parecía estar pensando, imaginando tal vez, mientras respiraba profundamente antes de que, sin tu esperártelo, extendiera una mano para tomar la tuya, levantándola hasta dejar la palma sobre sus labios.
-Estas dejando de ser una mocosa...- susurró, besándola suavemente sin dignarse a alejar la mirada de la ventana. -Tienes razón. Yo tampoco quisiera tener un mocoso que pase por las mismas mierdas que hemos pasado tú y yo. O que corra el riesgo de quedarse sin padre o madre en cualquier momento.-
-Comprendes...
-Pero si por puro milagro en verdad estuvieses embarazada...- de un momento a otro Levi soltó tu mano y en cambio se inclinó hacia ti sobre la cama, acercando su rostro al tuyo. -... ¿Qué harías, _._._._?-
No respondiste en seguida. ¿Qué harías? Jamás habías pensado en ello. Después de todo tenías tan solo diecisiete años, si bien había mujeres casadas y con varios hijos a esa edad en esa época, tú habías decidido entregarle tu corazón y tu vida a la milicia, luchando para darle libertad a la humanidad. Desde niña, jamás pensaste en tener hijos o esposo, tan solo te limitabas a sobrevivir y mantener a flote a tu familia y estabas muy ocupada en ello como para pensar en un futuro como las mujeres normales, como tu hermana Elizabeth... De nuevo llevaste una mano a tu vientre plano, mirando hacia la nada mientras al fin te decidías por una respuesta.
-Lo tendría, después de todo es hijo tuyo y mío. Pero no abandonaría la Legión.- respondiste con firmeza, haciendo que los ojos de Levi se entrecerrasen por un segundo al escucharte. -Con más razón lucharía... Para darle un mundo libre a nuestro hijo o hija.-
Las orbes grises se cerraron lentamente, suspirando antes de dejar caer la cabeza contra tu pecho y posar una mano sobre tu vientre, acariciándolo amable. -Ya veo...- susurró, pareciendo concentrarse en escuchar el latido de tu corazón. -Incluso corriendo el riesgo de dejarlo sin madre...-
-Su padre lo cuidaría si la madre faltase.- afirmaste, mas luego sentiste ser invadida por la duda. -¿...Cierto?-
-Tch, me ofende que dudes de mí.- gruñó contra tu pecho en respuesta. -Cuidaría de ustedes dos con mi vida. Ninguna de mis dos mujeres correrá peligro mientras estén bajo mi protección.-
Frunciste el ceño al escuchar algo raro en aquella oración. -¿Dos mujeres?-
Levi se mantuvo mirando hacia la nada. -Claro. Porque será una niña.- afirmó como si el pudiese decidirlo y ya. -Isabel... Y sería una jodida belleza, idéntica a su madre... Ningún cerdo asqueroso pondrá una mano sobre ella.- Soltaste una risita por su ultimo comentario en parte al darte cuenta de que, mientras estabas inconsciente, parecía haber estado pensando en todo aquel asunto, incluso tenía ya el nombre del bebe que ni siquiera había nacido. Así que era ese tipo de padre...
Isabel. Su hermana menor... Jodido Levi, te enjuagaste una lagrima rápidamente para que no se diera cuenta que estabas llorando como una idiota. No podías evitar sentirte emocionada al imaginar, por primera vez, un futuro junto a alguien, siendo una mujer normal, con una familia... Como la familia que tú habías perdido.
-¿Y que pasaría si fuese un niño?- preguntaste intentando disimular el quebranto en tu voz. -...Yo preferiría que fuese un niño, idéntico a su padre. ¿Lo querrías igual?- extendiste una mano hacia su cabeza, acariciando suavemente las hebras negras y suaves bajo tu mano, sacándole un ronroneo como si de un gato se tratara.
-Lo querría igual si fuese niño, niña o lo que sea, mocosa idiota. Incluso si no fuesen mis hijos de sangre, solo porque llevan la tuya los querría... Si es un niño, haré que ese mocoso aprenda a ser hombre y cuide de su madre mientras yo no pueda... Tú le pondrás el nombre.
-Lucián.- respondiste casi de inmediato, haciendo que Levi levantara una ceja y despegara la cabeza de tu pecho solo para verte, poniéndote nerviosa. -E-es una mezcla de Lucius y Farlan: Lucián...- reíste avergonzada, tal vez tenías mal gusto para los nombres...
-Isabel y Lucian _._._._ ...- tu risa se apagó al escucharlo hablar, confundiéndote al escuchar aquel apellido, el tuyo en vez del suyo... -No suena mal...-
-¿_._._._?- preguntaste, hundiendo ligeramente las cejas. -...¿Por qué no tu apellido?-
Levi se limitó a chasquear la lengua, apartando la mirada a un lado, como si se arrepintiera de haber abierto la boca. -Niña tonta, fuiste capaz de enamorarte de un hombre del cual ni siquiera sabes su apellido...- suspiró y negó con la cabeza, como si te creyera caso perdido. -Yo... Realmente no se cual es mi apellido. Mi madre nunca me lo dijo y ya no hay forma de que lo sepa. Por eso... Supongo que tendremos que ponerle tu apellido al mocoso.-
Tú asentiste con la cabeza, miles de dudas rondando por tu mente, recibiendo una mirada fastidiada de tu "marido", quien rodó los ojos y se inclinó hacia tu rostro, besando la comisura de tu boca.
-...No le des mas vueltas al asunto, Diamant D'Hiver. La persona a la que vez ahora se llama "Levi" y soy lo que ves ahora. No necesitas saber quién era antes... Nadie necesita saberlo, incluyéndome.
Bajaste la mirada, asintiendo con la cabeza tras un largo minuto. Levi era una caja de misterios, eso lo sabias bien, pero no podías evitar sentir, de vez en cuando, cierto temor hacia lo que había dentro de esa caja. Sentías que de alguna manera había más sangre y muerte en sus manos que solo las de sus subordinados...
-Yo... Entiendo...- susurraste, recibiendo toda la atención de tu amante. Tú seguías mirando hacia la sabana de la cama. -Pero...- dudaste de continuar.
-Escúpelo.- gruñó el Lance Corporal, acomodándose sobre tu cuerpo y apoyándose de sus brazos a los lados de tu cabeza, enfrentándote.
-No puedo evitar pensar que eres algo más que solo lo que veo. Algo más que solo el matón del subsuelo o "El Más Fuerte de la Humanidad"...- dijiste tan bajo que apenas fue audible para él. No era algo del momento, siempre habías pensado eso, desde que él había confesado aquel veinticinco de Diciembre sus orígenes como matón. Fue entonces cuando te atreviste a mirarlo a los ojos. -...¿Acaso eres peligroso, Levi? ¿Debería tenerte miedo?-
Él te devolvió la mirada en silencio. Por otro largo minuto, se quedó callado, como si meditara las palabras que iba a usar, una sombra surcando los orbes grises cuando al fin te respondió.
-Solo puedo decirte que he hecho más de lo que te agradaría saber en aquel tiempo, y que estoy hundido hasta el cuello en sangre y mierda. Sí, soy peligroso. Todos deberían tener miedo de lo que soy capaz de hacer, pero no tú.- lo último lo dijo con firmeza, los ojos grises brillando como hojillas que son acariciadas por la luz. –Soy yo quien debe tener miedo de ti... Tú eres la única que puede joderme ahora.-
Grande fue tu sorpresa al ver que, de entre sus ropas, sacaba una navaja envuelta en un pañuelo, sentándose de nuevo en la cama antes de dejar el arma en tu mano derecha, cerrando tu puño sobre el mango de madera con una especie de dragón tallado con las letras "L" dibujadas torpemente en el pecho de la criatura, encima de lo que parecía ser una "K" que había sido tallada primero. Lucía vieja, pero no en mal estado, sino que brillaba como si fuese plata pulida.
-Si... Solo tú puedes joderme.- Los cabellos negros cayeron por su rostro cuando bajó la cabeza, cubriéndole los ojos al sentarse al borde de la cama, las manos colgando entre las piernas. -...Esa navaja ha estado conmigo desde hace demasiado tiempo. Ahora es tuya, pero apenas tengas un hijo o hija, se la regalaras sea yo su padre o no. ¿Entendido?-
Tú miraste tu propio reflejo en el filo de la navaja. ¿Qué clase de regalo era eso para un recién nacido? Fue cuando tuviste una idea de lo que Levi quería decir con haber hecho muchas cosas... Él tan solo quería asegurarse de que ese hijo/hija tuyo que ni siquiera había nacido estuviese a salvo. Que no pasara lo mismo que él.
Apretaste el agarre en el mango y asentiste con la cabeza. –Entiendo.-
-Bien.- se levantó de la cama entonces, arreglándose la ropa. –...Sé que está mal que te diga esto. Aun eres demasiado joven y comparto el sentimiento de que no quisiera traer a un hijo a este mundo apestoso... Pero me alegraría que al regresar de la expedición, la noticia sea que en verdad estas embarazada y no que solo estas estreñida desde hace un mes.-
Tú rodaste los ojos, había tardado demasiado en hacer uno de sus chistes horribles. Negaste con la cabeza y le sonreíste al ver que se dirigía a la puerta, mañana tendrían que salir al amanecer fuera del muro.
-Buenas noches, querido.- le dijiste con son de broma. Te acababas de dar cuenta de que habían estado hablando sobre tener hijos como un par de casados... Que tontos.
Levi se detuvo entonces bajo el marco de la puerta. No lo pudiste ver, pero sonreía torcidamente mientras te respondía. –Bonne nuit, ma chérie*. Descansa.-
Tus mejillas comenzaban a competir con el color de una rosa cuando Levi cerró la puerta a sus espaldas. Tampoco pudiste ver que, sin que el Lance Corporal se diera cuenta, Petra fue testigo de cómo él te dedicaba esas palabras cursis y cerraba la puerta con una minúscula y casi imperceptible sonrisa.
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-Parece ansioso, Levi-Heichō.
El aludido chasqueó la lengua al escuchar a Gunther decir aquello. Le respondió sin apartar la mirada del frente en donde las puertas de la muralla se abrían.
-Ojala a esa mocosa no se le ocurra hacer una pendejada mientras estamos fuera.- gruñó con cara de pocos amigos. –Magnus. ¿Le echaste un vistazo antes de irnos?-
-Sí, señor.- respondió el rubio. –La vi en su cama, estaba durmiendo. Me aseguré de que era ella incluso.-
-Bien.- las puertas terminaron de irse y el grito de Erwin que ordenaba la marcha resonó en los oídos de todos. –Cuiden de los mocosos novatos. Yo me voy con Erwin.-
Y así, Levi se adelantó a ellos mientras las tropas pasaban por la puerta en rumbo de una nueva expedición. Erd giró el rostro hacia atrás y observó a los "novatos" el grupo de cadetes que se habían unido aquel año también, eran sus primeras expediciones y ya más de la mitad había muerto, con suerte esta vez no pasaría lo mismo que los jóvenes cadetes del año anterior, de los cuales solo dos, Li Fan y Kristoff, habían logrado sobrevivir...
Una de las novatas, con la capucha de la Legión puesta, le llamó la atención. Su rostro iba oculto entre las sombras, pero la forma de su cara y la manera experta en que cabalgaba le decía que conocía a esa muchacha que, como si intentase pasar desapercibida, se escurría con la cabeza gacha entre los dos últimos sobrevivientes del escuadrón cien...
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Solo cuando no pudo distinguir sus siluetas entre los árboles, fue cuando se dio cuenta de su propio error. Los había dejado irse, había perdido la oportunidad de reencontrarse con sus preciados amigos y sus padres, había perdido la oportunidad de ver un mundo sin titanes, un mundo libre en donde no llorase o tuviese pesadillas nunca más...
¿Qué había hecho?
-¡Suéltame! ¡Quiero ir con ellos! ¡Quiero ir con ellos, Levi! ¡Suéltame!- rugió al verse atrapada por sus brazos, forcejeando. ¡Debía alcanzarlos, debía ir con ellos, quería ir con ellos! Pero Levi la detenía, la forzaba a quedarse en ese lugar lleno de sufrimiento, en ese mundo cruel al cual no quería seguir perteneciendo.
Las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos, desesperada. No quería quedarse sola, quería tener a sus amigos, quería estar con ellos siempre, siempre, como lo habían prometido cuando eran niños...
-¡Peter! ¡Dimitri! ¡Lucius! Por favor... Por favor... No me dejen sola... ¡Quiero ir con ustedes!
Fue entonces cuando Levi comenzó a gritarle. -¡Oi, Oi, Oi! _._._._, despierta... ¡Despierta!
-¡AH!- abriste los ojos de golpe encontrándote en una habitación pobremente iluminada por la luz de la luna, respirando a duras penas entre jadeos. Sentías como si te hubieses estado ahogando y no lograste identificar ese ronco y distorsionado sonido que llegada de tus oídos sino hasta que las lágrimas mojaron tus rodillas desnudas, el sonido no era más que tus sollozos.
"Otra vez esa pesadilla." Pensaste, intentando detener las lágrimas que corrían por tus mejillas con las manos. Justo en ese momento el sol salía... Pronto las tropas se marcharían.
De pronto sentiste terror. Desesperación total, como si estuvieses encerrada y necesitases salir de allí. Sentiste el mismo malestar que habías sentido aquel día en que Lucius, Dimitri y Peter habían salido de expedición y no habían regresado. El mismo mal presentimiento que te inundó aquellos días horribles... Recordaste también las palabras de Levi, que tenías prohibido salir de la base hasta saber qué demonios pasaba con tu cuerpo. Te debatiste mentalmente por menos de unos segundos antes de que tu lado rebelde saliera a flote. No ibas a obedecer a Levi, tenías que ir con Alex y Magnus a esa expedición. Tenías que ir a protegerlos, a cuidar que regresasen con vida y así acabar con ese horrible mal presentimiento, ya después te las verías con el Lance Corporal.
Te levantaste de la cama, dándote cuenta que ya te sentías muchísimo mejor que ayer, y te escabulliste al baño, aseándote rápidamente y aprovechando que aun todos dormían. Te pusiste el uniforme y, conociendo a Levi, te recostaste en la cama y te cobijaste hasta el cuello para cubrir tu uniforme justo en el preciso instante en que la puerta de tu habitación se abría. Lograste ver apenas por entre tus pestañas a Magnus, ya también uniformado, entrando a tu habitación y mirándote en silencio por un largo minuto antes de simplemente quitarse el pañuelo azul que siempre llevaba en el cuello como lo hacía su hermano gemelo, dejándolo suavemente sobre el buró junto a tu cama, usando una mano para acariciarte el cabello y darse media vuelta, caminando de regreso a la puerta hasta desaparecer tras ella.
Esta era tu oportunidad. Te levantaste ágilmente, sentándote al borde de la cama para ponerte las botas. Te peinaste rápidamente pero en vez de hacerte una trenza, ataste tu cabello con aquel pañuelo azul que Magnus te había dejado, haciendo una cola de caballo antes de dirigirte a la puerta, poniéndote la capucha encima de la cabeza y comenzando a rezar porque nadie se diese cuenta de que te estabas escabullendo entre las tropas.
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-¿_._._._?- tragaste duro al escuchar a Alex llamándote. Intentaste disimular, hacer como que no era contigo, pero cuando el soldado se acercó con su caballo para quitarte la capucha, la farsa se cayó. El joven jadeó junto a Magnus al ver tu rostro.
-¡Snezhinka!- chilló Magnus. Gracias a dios Gunther, Petra, Auruo y Erd se habían adelantado en la formación. -¿Qué demonios haces aquí? ¡Debiste quedarte en la base!-
-¡No sean escandalosos! ¡No pienso regresar a la base picada en pedacitos por Heichō!- gruñiste con enojo. Habías logrado escabullirte por tanto tiempo como para que esos dos te metieran en problemas ahora. Te volviste a poner la capucha en la cabeza y les mandaste una mirada menos molesta y más aliviada a tus dos amigos. Estaban sanos y salvos por ahora, habían evadido a varios titanes en ese tiempo con facilidad y pronto se acercarían al sitio en donde descansarían, una pequeña aldea en un bosque de pinos hacia el noreste, a varios kilómetros de Shiganshina.
Al llegar, no pudiste evitar pensar en que aquel lugar se parecía un poco a Marhjul. Una aldea rodeada por bosques de pino en las montañas, solo que este pueblito estaba abandonado desde la caída del muro y ahora no era más que un pueblo fantasma. En silencio, las tropas se pasearon por la calle principal del sitio, y tú sentiste una sensación de incomodidad y el ardor en tu nuca por los nervios reapareció mientras observabas algunas casas que parecían haber sido aplastadas por titanes mientras que otras simplemente estaban destruidas, como si hubiesen explotado... Que extraño.
La voz de Erwin se elevó en el aire, ordenándoles a las escuadras que se detuvieran y armaran el campamento. Tú, que te habías escabullido hasta quedarte con el grupo de novatos en el centro de la formación junto a los carros de provisiones, bajaste la cabeza y dejaste que tu rostro de nuevo quedase entre las sombras mientras observabas al Escuadrón de Operaciones Especiales separarse de la formación y detenerse en una casa cercana junto con Erwin, Hange, Mike y sus propios subordinados. Mientras no saliesen de allí todos estarían sanos y salvos, así que te permitiste relajarte, separándote con los carros de provisiones hacia el lado contrario y preparándote para montar el campamento.
Gracias a Dios la mayoría de los soldados no sabían que tú en realidad debías estar en la base, solo Hange, Erwin, Levi y su equipo estaban informados, y con la ayuda de Kristoff y Lin Fa, los dos últimos cadetes del escuadrón 100 que habían sobrevivido a la legión, habías logrado escabullirte y pasar desapercibida. Al terminar de armar las tiendas y de revisar las casas que aún estaban en pie, pudieron tomar un descanso, despidiéndote de tus dos cómplices antes de correr en busca del tu verdadero Equipo.
Los viste sentados a la salida de la tienda más grande, Gunther y Auruo hablando mientras que Petra y Erd jugaban un juego con piedras, palos y dibujos en la tierra. Magnus y Alex los observaban atentos. Podías escuchar a Hange y Erwin discutiendo dentro de la carpa. Te sacaste la capucha y, haciendo una señal de silencio, te acercaste hasta sentarte entre Petra y Magnus, observando el extraño juego en la tierra.
-¿_._._._ , que haces aquí? ¿No se supone que estabas enferma?- Petra pareció preocuparse, regañándote en susurros. Tú le restaste importancia con una mano.
-Ya me siento bien. Fue una exageración de parte de Hange-Buntaichō hacerme quedar en la base por solo unos mareos.
-Levi-Heichō se pondrá como los mil demonios si te encuentra.- Magnus también intervino, mirándote molesto.
-Sí, pero no es como que ustedes van a decirle. ¿O sí?- le frunciste el ceño de regreso. -Odio faltar a las expediciones y ustedes lo saben. Lo odio desde que los chicos murieron. ¡Compréndanme!-
Alex, parado junto a Magnus, pareció apenarse por tus palabras, apartando la mirada al suelo. El rubio en cambio se rascó la cabeza, levantándose junto a su amigo, mirando al frente.
-Aun así, si estabas sintiéndote mal debiste quedarte. ¿Qué pasa si te ocurre algo en plena lucha, Diamant D'Hiver? Debes cuidarte.- Erd puso una mano sobre tu hombro, haciendo que le miraras. Puede que tuviese razón, pero en tu cabeza las prioridades eran cuidar de tus amigos y después cuidar de ti.
-Te digo que estaré bien. Ayer solo me sentía un poco mareada, hoy solo...
-Erd, Magnus.
-¡Ah, L-Levi-Heichō!
Casi pudiste saborear la muerte, te canchaste la capucha sobre la cabeza justo en el instante en que su figura salía de la tienda de campaña, dándote rápidamente media vuelta y alejándote lo suficiente como para que parecieras una soldado raso más del montón mientras Levi se acercaba a su equipo, logrando verlo por el rabillo del ojo. Parecía enfurruñado por algo.
-Erwin ordenó que me quedara aquí, pero asignó un par de escuadrones para hacer de vigías alrededor del bosque. Tú y Alex vayan con un escuadrón hacia el este y tu ve con Gunther, Auruo y el otro escuadrón hacia el oeste. Maten todo lo que mida más de dos metros antes de que se acerque al campamento, ¿Entendido?- ordenó, cruzándose de brazos ante los dos rubios, quienes asintieron y gritaron un "Si, señor" antes de correr hacia los soldados reunidos al otro lado de la calle principal de la aldea. -Petra, tú te quedas conmigo, saldremos con ellos apenas Hange y Erwin terminen de gritarse mierda entre ellos.-
-Sí, Heichō.- la soldado asintió, caminando tras él hacia el interior de la carpa. Pero casi se estrelló contra su superior cuando este pareció notar algo por el rabillo del ojo, deteniéndose justo en la entrada de la carpa.
-¡Oye, tu!- saltaste en tu sitio, notando bajo la capucha como su atención se posaba en ti. ¡¿Te había descubierto?! Medio giraste el rostro hacia él, dejándole ver solo tu barbilla bajo la sombra de la capucha, notando que Petra palidecía al verte. -¿Que mierda haces allí parada, basura? Tú servirás para unirte a ese escuadrón, lárgate con ellos.-
Tú tragaste duro, buscando hacer un tono de voz distinto al tuyo al responderle. -¡S-sí, señor!-
-Tch. Malditos mocosos novatos.- gruñó y sin mucho más entró a la tienda junto a tus dos compañeros, quienes suspiraron aliviados al desaparecer.
Un fuerte mareo te lanzó contra la pared de la casa frente a ti, suspirando aliviada, eso había estado tan malditamente cerca. Si algo sabias era que Levi aplicaba castigos horribles a quien le desobedeciera y eso aplicaba a ti también. Cerraste los ojos y dejaste que el mareo pasara antes de ponerte en marcha, corriendo hasta alcanzar a Magnus, Erd y los demás, quienes se reunían con otros nueve soldados en donde los caballos estaban atados.
Magnus intentó ocultar una sonrisa de burla al verte pálida como un muerto, logrando tan solo una mueca torcida mientras tú te acercabas a ellos con cara de pocos amigos.
-¡Pude verlo! ¡Una lápida con tu nombre! Decía: Aquí yacen los restos de _._._._ _._._._, subordinada de Levi-Heichō y cortada en cuadritos por él, paz a sus restos.- se burló mientras te quitaba la capucha de la cabeza solo para despeinarte el cabello. -Tú de verdad quieres morir por él, ¿No?-
Tú le apartaste la mano de un golpe antes de meterle un puñetazo en el costado, haciéndolo retorcerse. -¿Quieres encontrarte con Dios, Magnus White?- le gruñiste enojada, montándote en tu caballo a la par que lo hacían los otros soldados.
-Nah. Aposté con Alex a que primero tú morirás a manos de Heichō antes que nosotros.- se volvió a burlar mientras cabalgaban hacia el límite de la aldea, en donde se separarían los escuadrones. Tú miraste hacia Alex, quien te miró a su vez con el ceño fruncido mientras se acercaba a tu caballo, como si le parecieras un caso perdido. Sin mucho protocolo dejó una mano sobre tu frente y pareció medir tu temperatura.
-Tienes quebranto. Demonios ¿Por qué nos has seguido?- gruñó cada vez más molesto y preocupado. -Estando en esas condiciones corres mucho peligro. ¡Regresa!-
-Levi-Heichō me ordenó que los siguiera pensando que era una soldado raso. Además, no me pasara nada por tener una simple fiebre. Ya cálmense.- gruñiste justo en el momento en que llegaban al fin al comienzo del bosque. Magnus se puso a la cabeza de la formación del primer escuadrón y Erd en el otro.
-¿Nos encontramos en la aldea entonces?- Magnus asintió y ambos gritaron al unísono que marcharan cada uno por su lado, ustedes siguiendo a Magnus al agitar las riendas de los caballos, internándose en el bosque.
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Tras una hora de cabalgata nada había pasado. El bosque parecía estar completamente vacío, tan solo habían logrado vislumbrar algún conejo, venado, incluso osos y jabalíes... Pero nada de titanes.
El ambiente de pronto se había puesto tenso. Todos cabalgaban en silencio, tú y Alex a las espaldas de Magnus, quien miraba al rededor moviendo la cabeza una y otra vez. Nada pasaba, todo estaba demasiado tranquilo.
-No me agrada esta calma.- gruñó Alex, suspirando tras parecer cansarse de mover la cabeza como un ventilador también.
-Estamos cerca de Shiganshina. Creí que habrían muchos titanes...- gruñiste en voz baja. -Pero ni uno solo ha aparecido...-
-Oh, vamos. Seguramente los titanes están teniendo un picnic en la pradera. Ya cálmense, entre menos titanes encontremos, mucho mejor.- respondió Magnus con una sonrisa socarrona, mirando hacia ustedes por encima de su hombro. Ustedes le mandaron una mirada hastiada, rodando los dos los ojos antes de apartar la mirada hacia derecha e izquierda de nuevo. No podían evitar sentirse tensos, las últimas expediciones habían estado repletas por titanes anormales, que no se encontraran siquiera uno común ese día era algo impensable.
Otra larga hora pasó. De nuevo otro mareo te atacó, haciendo que te detuvieras a mitad de camino. Nauseas. Te bajaste del caballo como alma que llevaba el diablo y corriste dando traspiés hacia un árbol, sujetándote del tronco al sentir las arcadas pero, de nuevo, sin llegar a expulsar nada. Sentías frío y fue cuando notaste que tu ropa se había empapado en sudor, la fiebre había subido.
-¿_._._._ , estas bien?- preocupados, Magnus y Alex retrocedieron junto con el resto del escuadrón hacia donde tú estabas, bajándose el castaño de su caballo para acercarse a ti. Puso una mano sobre tu mejilla, más la quitó casi de inmediato, jadeando. -¡Estas ardiendo! ¡Magnus!-
El nombrado frunció el ceño. Tu sentías cada vez más frío y tuviste que cerrar los ojos al sentirte más y más mareada. -Mierda...- susurraste, temblando, cayendo de rodillas repentinamente, sintiéndote débil. ¿Cómo habías podido empeorar en tan solo una hora?
-Llévatela de regreso al campamento.- ordenó el rubio, sujetándote de los hombros al haberse bajado del caballo. -Yo me encargo del escuadrón. No, no en caballo. Usa el equipo de maniobras, llegaran más rápido.- agregó al ver que Alex intentaba subir a su montura, mas asintió al entender el razonamiento de su amigo, poniéndote sobre su hombro como un costal de papas y advirtiéndote que te sujetaras antes de salir disparado por los aires. Tú apenas eras capaz de mantener los ojos abiertos, por lo que guardaste energía solo para agarrarte de su chaqueta, siendo lo último que viste al grupo de soldados convirtiéndose en pequeños puntos marrones entre las hojas de los pinos.
-Niña terca. Era por eso que Levi-Heichō te ordenó quedarte, ¿Verdad? ¡Estas peor de lo que parece!- lograste escuchar a Alex reprenderte. -Aun sabiendo que él solo se preocupa por ti lo ignoraste. ¡Terca como una mula!-
Tú suspiraste débilmente, estremeciéndote. Te sentías muy mal y escucharlo solo hacía que te sintieras peor. -...Y-yo solo quería protegerlos... A ti... Y a Magnus... Tengo un mal presentimiento...-
Alex se mantuvo en silencio y eras incapaz de verle al rostro. -¿Cómo pensabas protegernos al estar en ese estado? ¿Acaso estas demen-...?-
...
¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAARRRRRRRRRRRRRGGGGGGGGGGGGGGGGGG!
...
El rugido se clavó en tus tímpanos, haciendo que tus oídos doliesen y el cuerpo de Alex y el tuyo se estremecieran, abriendo los ojos de par en par y tensando los cuerpos. Alex olvidó disparar los cables por la sorpresa, y para cuando se dio cuenta, ambos iban en caída libre contra el suelo. -¡Mierda!-
Impulsado por su instinto, disparó los cables de forma desesperada justo antes de que se estrellaran contra la tierra, anclándose en un árbol y elevándose, pero agitándose tan violentamente que tu perdiste el equilibrio en su hombro, resbalando y cayendo al suelo, dando vueltas en él hasta chocar la espalda contra un tronco.
-¡_._._._!- Escuchaste chillar a tu amigo, regresándose al suelo rápidamente y corriendo hacia ti mientras tú gemías, adolorida, pensando solo en levantarte, mirando aterrorizada hacia atrás.
-E-ese sonido...- susurraste, los ojos abiertos de par en par, ignorando tu estado físico por completo, tu mente estaba en algo más importante... Como por ejemplo el fuerte temblor que se sintió bajo tu cuerpo y los pies de Alex. El sonido de pasos gigantes que estremecían la tierra.
-¡Magnus!- exclamaron al unísono Alex y tú, el rugido provenía de esa misma dirección al igual que el sonido de los pasos. Te levantaste como si nada te hubiese pasado y te elevaste en el aire con el equipo de maniobras, volando lo más rápido que pudiste entre los árboles, ignorando los gritos del ojidorado que te ordenaban detenerte y esperarlo.
"¡Ese grito ha sonado como el de un titán! Y esos pasos... ¡¿Una horda de titanes?! ¡Magnus y el escuadrón no podrán contra más de cinco titanes solos!" Pensaste, esquivando los troncos y las ramas de algunos pinos a duras penas, sintiéndote cada vez más aterrorizada, el ardor en tu nuca parecía imitar la intensidad de una llamarada de fuego cuando al fin Alex logró alcanzarte.
Sacaste las cuchillas al mismo tiempo que él y te giraste en su dirección. -¡Ve y busca a Erd! ¡Dile que una horda de titanes ha aparecido! ¡Apresúrate!-
-¡P-pero...!
-¡APRESURATE!- rugiste furibunda, haciendo que Alex se encogiera y asintiera, dándose media vuelta y dirigiéndose hacia el oeste mientras tu continuabas derecho. No habías pensado aun en que mierda ibas a hacer si te encontrabas más de dos jodidos titanes y tenías que enfrentarte a ellos sola, pero eso estaba en el último puesto de tu lista de prioridades. Anclaste los cables en la cima de dos árboles y te disparaste velozmente hacia arriba para tener una visión periférica del bosque, y cuando al fin estuviste en cielo despejado, lo viste...
La verdadera horda de titanes.
Treinta... No, cuarenta titanes de entre tres y quince metros. Todos se reunían en un pequeño claro del bosque a un kilómetro de donde estabas, y lograste ver también como uno que otro titán era derribado, pero que por cada uno, otros dos se acercaban mientras que otros se esparcían por el bosque. Sentiste tu estomago contraerse de terror, pero mostraste los dientes en una mueca fiera, dirigiéndote en aquella misma dirección en picada, volviendo a balancearte entre los arboles veloz y ágilmente. Era una de las razones por las que habías quedado como la numero uno en el ranking, lo tuyo era el equipo de maniobras. No sentías miedo de estrellarte o caer al usarlo pues, cuando niña, te habías acostumbrado a jugar con lianas y cuerdas y saltar ramas de árbol a árbol junto a tus amigos.
Pasaste por entre dos titanes perdidos tan rápidamente que fueron incapaces de verte, gastando tal vez demasiado gas, pero no te importó, tenías de sobra. Solo hasta que te topaste con el círculo de titanes fuiste capaz de detenerte, cortando las nucas de uno... dos... tres... Uno intentó atraparte, cortaste su mano rápidamente, haciendo uso de la técnica del Lance Corporal Levi, la cual habías estudiado meticulosamente desde tu llegada a la Legión. No habías podido imitarla al cien por cien, no eras tan pesada como él y tus vueltas eran más rápidas pero menos fuertes, aunque era bastante similar.
La sangre te manchó el rostro y tuviste que escupir al sentir el sabor ácido e hirviente en tu lengua, observando por el rabillo del ojo como se evaporaba rápidamente. Te hiciste paso entre los titanes cómo pudiste, notando un par de veces que en las manos de dos titanes, había... Cuerpos humanos partidos en dos. Te obligaste a continuar, cortando a dos titanes más que se atravesaron, haciendo un camino en línea recta, contando con la esperanza de que ninguno de esos dos cuerpos fuesen Magnus. Tan solo al llegar al centro te permitiste dar un respiro de alivio al observar a la persona que buscabas dando vueltas en el aire para matar a un titán, dejando clavadas en la nuca del monstruo las dos hojillas que usaba al acabárseles el filo, gruñendo una maldición al ver que se les habían acabado, cayendo al suelo.
-¡Magnus!- corriste hacia él, profundamente feliz de verlo vivo. -¡¿Estas bien?! Vine en cuanto escuché ese rugido.- dijiste mientras sacabas dos de tus repuestos y se los dabas rápidamente.
El nombrado se limitó a mirarte primero sorprendido y luego preocupado, iba a decir algo, pero un titán decidió intentar atraparlos en ese momento. Ambos jadearon al saltar, anclándose en los cuerpos de un titán al azar para luego concentrarse en la lucha. Aún quedaban demasiados titanes, y tan solo quedaban cinco soldados... Cuatro, corregiste al escuchar el sonido de un cuerpo siendo partido en dos por los enormes dientes a tus espaldas. Sentiste un escalofrió y continuaste dando vueltas en el aire, cortando la nuca de otro titán y enganchándote en el siguiente, escuchando atentamente los gritos de guerra de Magnus. Mientras los escucharas, sabías que iban a estar bien.
-¡Debemos regresar y alertar a los otros! ¡Vi a varios titanes dirigirse al campamento!- avisaste tras pararte sobre los hombros de un titán al cual acababas de matar, recibiendo un asentimiento del líder temporal del escuadrón, quien rugió la orden de retirada a los otros soldados, quienes a su vez gritaron una afirmación y buscaron maneras de escapar. Tú mataste a otro monstruo y caíste al suelo, corriendo hacia el final del claro. Magnus te alcanzó segundos después, corriendo detrás de los cuatro rasos.
-¿En dónde está Alex?- preguntó entre jadeos, entrando al bosque y colgándose a los arboles junto a ti, volando de nuevo.
-Lo he mandado a buscar a Erd para que nos ayudara. Estará aquí pronto.- respondiste, adelantándote un par de metros a él.
-¿Qué demonios pasó contigo? ¿Te sientes mejor?- preguntó, frunciéndote el ceño incrédulo. Ciertamente, segundos atrás habías estado delirando con fiebre y casi desmayada y ahora estabas allí, matando titanes como la soldado más fuerte del escuadrón noventa y nueve.
-No lo sé...- respondiste, girándote en el aire para enfrentarle por un segundo. Aun sentías mucho frío, además de un dolor bastante fuerte en el vientre, pero era como si tu cerebro no procesara la sensación.
-¡Tsk! ¡En verdad eres rara, Snezhinka, cuídate un poco ma-...!
No pudo terminar la frase. Magnus desapareció repentinamente de tu campo de visión... Porqué, desde atrás, un gigantesco titán que viste demasiado tarde lo embistió, tumbándolo al suelo y aplastándolo con su pie como un vil insecto.
Todo ante tus propios ojos.
THUMP
Un alarido que no logró salir de tu garganta se juntó con las lágrimas que no lograron acumularse en tus ojos, tu cerebro detuvo toda función y no reaccionó hasta que chocaste violentamente contra algo enorme, blando y caliente que impidió tu paso y te hizo caer en picada al suelo.
En tu cabeza solo pudiste continuar repitiendo la misma imagen una y otra vez, intentando decodificar la información que contenía mientras caías al suelo: Un titán aparecía, atropellaba a Magnus, Magnus caía, Magnus era aplastado por el pie del titán, el sonido de la carne aplastada, los huesos triturándose, las vísceras saliendo disparadas desde su interior por la presión, la sangre salpicando el suelo...
-¡_._._._!
Reaccionaste por pura y total inercia al escuchar tu nombre ser gritado por una voz familiar. Apretaste los gatillos y evitaste por solo un par de metros estrellarte de cabeza contra el suelo, girando el cuerpo ágilmente hacia adelante para dar una voltereta, los cables anclándose en dos árboles a unos metros, halándote hacia ellos aun estando de cabeza, logrando mantenerte de esa manera hasta pasar los árboles y que los ganchos se soltasen, aprovechando la oportunidad para dar otra voltereta aérea y quedar al fin con los pies hacia el suelo y la cabeza hacia el cielo. Tus ojos detectaron la imagen de Alex Lawson pasar a tu lado, pero tu cerebro tampoco lo procesó. La única orden que acatabas ahora era una.
"Mataré a ese maldito."
El sonido del gas saliendo de tu cintura era lo único que indicaba que seguías actuando. Tu expresión neutra mientras volvías a pasar a Alex en dirección del monstruo de quince metros que ahora se había juntado con otro más pequeño y se dirigían hacia ustedes. Uno sonreía estúpidamente, y el que había matado a Magnus tenía un rostro extraño, calvo y con ojos de color obscuro. Los gatillos de metal crujieron bajo tus manos al acercarte a él, ignorando al otro titán, anclándote en su tobillo primero. Era lento, así que no pudo intentar atraparte cuando lo hiciste, dibujando un semicírculo alrededor de su tobillo antes de volver a disparar los cables, esta vez en su espalda, luego en su nuca, las hojillas clavándose en su carne hasta cortarla... Muerto. El otro titán más pequeño cayó junto a ese, asesinado por Alex.
No te sentías mejor.
-¡¿Estas bien?!- sentiste las manos de Alex sobre tus hombros, agitándote violentamente. Él parecía preocupado. Quien sabe que expresión tendrías, quien sabe qué clase de mirada le mandaste, que lo hizo palidecer. -Snezhinka, no...-
-¿En dónde están los demás?- escuchaste una voz preguntar, sonandote lejan y parecida a la tuya, pero no estabas realmente segura.
-Fueron a buscar ayuda. Tan solo me dijeron que viniese a buscarlos...- Alex miró por encima de tu hombro, estremeciéndose por algo que tu no pudiste ver mientras los ojos se le llenaban de lágrimas. -...Debemos irnos.- dijo en un sollozo, soltándote rápidamente y caminando hacia tus espaldas, desapareciendo de tu campo de visión por un minuto antes de reaparecer. Sus manos cubiertas de sangre mientras sujetaba algo en su puño a lo que no le prestaste atención. -Magnus...-
-¿A dónde debemos ir? ¿Qué debemos hacer?- preguntó de nuevo aquella voz. Sonaba fría, monótona, que al parecer salía de tu boca.
-De regreso al campamento. Matar a todos los titanes que podamos en el camino.- respondió el castaño, apretando aquello que sujetaba su mano. Tú te limitaste a asentir con la cabeza...
"Magnus..."
Diste un paso, pero tus piernas fallaron, caíste de rodillas al suelo al sentir un dolor terrible en tu pecho, obligándote a sujetarte la chaqueta con un puño, observaste sin comprender porque la tierra era mojada por varias gotas justo bajo tu rostro, tampoco comprendiste porque sentías las mejillas húmedas, pero te obligaste a reaccionar cuando escuchaste más pasos gigantes acercándose.
-¡Mierda. Andando!- rugió Alex a tu lado, levantándote al sujetarte de una mano, disparando sus cables rápidamente para elevarse en el aire. Tú lo viste hacerlo y por instinto quisiste imitarle, pero grande fue tu sorpresa al ver que, tras intentar dos veces que los cables salieran, nada ocurrió. Te habías quedado sin gas. Notaste que Alex regresaba sobre sus pasos, gritándote porque no te movías de allí antes de parecer comprender, regresando a tu lado en el suelo.
-¡¿Te has quedado sin gas?!- cuestionó y tu asentiste apenas con la cabeza, habías desperdiciado el gas que te quedaba matando a esos dos titanes que ahora se evaporaban a tu alrededor. -Maldita sea.- lo escuchaste rugir, era extraño escuchar a Alex Lawson decir palabrotas, pero eso era lo que la situación se ganaba. Te tomó en brazos como si fueses una simple muñeca y te ordenó que te sujetaras, gruñendo que no tenía mucho gas tampoco, pero que no iba a detenerse por ello. Ambos se elevaron del suelo mientras tú te sujetabas de su cuello, observando que su camisa también se mojaba con algo que no sabías que era.
~0~
-Esta es ...- con una sonrisa, Alex apuntó hacia ti, haciendo que tu asintieras la cabeza con cierta timidez. -Snezhinka, ellos son Lucius y Magnus. ¡Son gemelos!-
Tu pestañeaste, observando a los dos niños rubios y de ojos verdes. Estabas sorprendida, jamás habías visto a dos personas que se vieran igual como esos dos que te miraban, uno molesto y el otro curioso.
-¡Son igualitos!- exclamaste, acercándote a ellos para ver mejor sus rostros. Cada facción, cada cosa en uno era igual en el otro, como si fuesen un espejo. El niño que la miraba con molestia dio un paso hacia atrás al verte tan cerca y sus mejillas se tornaron rosadas. -¿Como lo hacen?-
Dimitri y Alex rieron. -No es un truco. Son gemelos.- el mas grande de tus amigos palmeó tu cabeza dulcemente.
-¿Gemelos? ¿Qué es eso?
-Gemelos son dos hermanos que nacen el mismo día y que se ven iguales.- explicó lo mejor que pudo el pequeño Alex de ocho años, acercándose a ti con una sonrisa. Tú asentiste con la cabeza y te giraste hacia ellos con una sonrisa de oreja a oreja.
-Ustedes son muy bonitos. ¡Me gustan! ¿Podemos ser amigos? ¡Les prometo que seré muy muy buena y los dejaré jugar con mis juguetes! ¡Por favor!- preguntaste con emoción, querías mas amigos como Alex y Dimitri y a tu parecer ellos lucían divertidos. ¿Cómo no podrían serlo si eran dos personas iguales que no eran la misma persona en realidad?
-¡Tsk!- el niño que se cruzaba de brazos apartó el rostro, petulante. -¿Esta era la persona que nos querías presentar, Alex? ¡Esto no es una persona, es una pulga!-
Su gemelo le metió un golpe en la cabeza. -Cállate, Lucius. ¿Desde cuando eres tan idiota?- le preguntó indignado antes de ignorar las ofensas de su hermano, girando la cabeza y extendiendo la mano hacia ti, sonriéndote amablemente. -Lo que quiso decir es que estaría feliz de ser tu amigo, yo también. ¿Nos dejarías, Snezhinka?-
Tu sonrisa se amplió de oreja a oreja, los ojos brillándote mientras asentías furiosamente con la cabeza.
~O~
-¡Maldita sea!- Alex aterrizó sobre la rama de un pino, un grupo de cinco titanes se entretenía con los cadáveres de los tres soldados que habían sido parte del escuadrón de Magnus. No lo habían logrado. El castaño te dejó sobre la rama, mandándote una mirada determinada con esos encantadores ojos dorados que tenía mientras te hacía mirarle al sujetar tu rostro con sus manos, inclinándose hacia ti. -Quédate aquí. Mataré a estos malditos. Erd, Gunther y Auruo ya deben venir en camino.- sin mucho más, besó tu frente por un minuto y se lanzó hacia los titanes. Su gas se acabaría dentro de poco si no mataba a cada titán en tres movimientos, cosa casi imposible...
Fue entonces cuando reaccionaste. Abriste los ojos de par en par, arrodillándote en la rama, aterrorizada.
-¡Alex, no!- rugiste, él corría peligro si peleaba contra cinco titanes él solo. ¿No era mejor esperar a que la ayuda llegase? Pero él no parecía escucharte, no habías notado la mirada de ira en sus ojos durante todo ese tiempo. Él también estaba molesto, también sentía dolor por la muerte de su amigo y tenía sed de venganza y sangre por ello.
Pero no tenía gas, y con solo ira y sed no se podía matar a esos monstruos. Su equipo dejó de funcionar a la caída del cuarto titán y, soltando una maldición, echó a correr hacia el árbol en donde estabas, cuyas ramas eran cortas y delgadas, pero que llegaban al suelo. Se subió al árbol y comenzó a trepar desesperadamente entre rama y rama, aguantando ambos la respiración cuando las escuchaban crujir por su peso y además el único titán que quedaba era atraído por ustedes, acercándose también al árbol de cinco metros. Gracias a dios, el titán era solo de tres y no pudo alcanzar a Alex cuando estuvo a tan solo una rama de ti, casi en la cima del árbol. Te permitiste sonreír aliviada al pensar que tu miedo había sido en vano, recibiendo una sonrisa de adoración de parte de Alex al verte llorando como una mocosa solo por él.
-¡Calma, calma! ¡No llores así, te vez horrible, y mira que para mí es difícil encontrarte fea!- exclamó mientras tú te cubrías la boca al escuchar tus propios sollozos. -Ahora, si me pudieses dar una mano...- te pidió bromeando, extendiendo una mano hacia ti. Tan solo necesitaba sujetarse de algo para subir hasta donde estabas. Tú reíste por sus palabras, sujetando su mano con las tuyas.
-Mataste a cuatro titanes tu solo. ¡Increíble!- dijiste con la voz quebrada mientras el sujetaba tu brazo derecho con su mano.
-Qué tontería.- respondió, sonrojándose ligeramente y mirándote con dulzura. La sangre en su rostro y ropa se evaporaba. -¿Aun cuando eres la novia del Más Fuerte de la Humanidad... Te parece que soy increíble por haber matado un par de titanes pequeños?-
Estuviste a punto de reaccionar a sus palabras, incluso tu mente reacciono. "Él lo sabe..."
Pero no hubo tiempo de más palabras. Lo último que viste de Alex Lawson fue, para tu tristeza o felicidad, su sonrisa, esa sonrisa dulce y sincera que él siempre tenía para ti... Antes de que el titán de tres metros saltase y metiera a tu amigo en su boca, devorándolo y dejándote tan solo su brazo sujetándose de ti y la brisa que causó el cerrar de su mandíbula, agitándote el cabello.
Alex Lawson, tu primer y último amigo, había sido devorado por los titanes.
Hubo silencio. El titán volvió al suelo, estremeciendo la tierra. Tus ojos se quedaron fijos en aquel brazo cercenado que sujetabas entre tus manos y que ahora chorreaba sangre. El brazo de Alex que aún se apretaba a tu propio antebrazo hasta que se soltó al fin, sin vida...
No dijiste nada, no reaccionaste de ninguna forma por largos minutos mientras tu cerebro intentaba, de nuevo, procesar todo. Y cuando por fin lo hizo, tan solo fuiste capaz de notar dos cosas, un dolor intenso en tu vientre...
Y el nombre de Alex Lawson resonando en un grito desgarrador que llenó al bosque.
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Muchas gracias por leer! Por favor, si te gusto, si no te gusto, si lo odiaste, si quieres otro capitulo, si tienes una sugerencia para el siguiente capitulo, si crees que merezco morir... POR FAVOR deja un review, sigue o deja de favorita la historia o a mi, la escritora. Eso me ayudaría mucho.
Kurenai Lukia
