Capítulo 12

Consecuencia

'Te amo.'

Esas palabras eran mágicas para ella, y aún así, las había dicho en voz tan baja, tanto que se preguntó si Severus no habría querido decírselas. Después de todo, él había tenido sexo por primera vez...Ron siempre farfullaba cosas que no quería decir o que en realidad no sentía en realidad. El cerebro de Hermione entro en tiempo extra al no saber como reaccionar.

Cuando él se levantó un poco, con la mirada vidriosa y viéndose mareado, ella solo le sonrió hasta que le dolió la cara, esperando que él le diera alguna pista.

Pero no dio ninguna. En lugar de eso, la llenó de besos y se recostó a su lado. Ella repasaba el asunto una y otra vez. Seguramente el se habría molestado si esperara que ella lo dijera también, ¿verdad? Decir 'te amo' es un gran paso después de todo, y este era Severus Snape, así que todavía cabía la posibilidad que no fuera su real intención el decir semejante cosa...

"¿Te lastimé?" Preguntó él con voz tímida, acariciando la curva de sus pechos con sus largos dedos.

"No. Todo lo contrario."

La sonrisa del joven le transformó todo el rostro. "Eres asombrosa." Susurró. "Quiero quedarme aquí, contigo, para siempre."

Ella estiró la mano y acarició la mejilla de él, para luego acomodar un poco del negro cabello detrás de la oreja. "Ojalá pudiéramos. Desearía que esta noche nunca termine. Amo...estar aquí contigo." En algún lugar de su cerebro, Hermione Granger se miraba a sí misma y se preguntaba cuándo se había convertido en semejante cobarde.

Él atrapó los deditos y los besó. "No tiene que terminar." Dijo Severus con timidez. "Puedo meterte en mis habitaciones así te podrías quedar toda la noche." De inmediato arrugó la cara. "Bueno, casi toda la noche. Tendría que sacarte a hurtadillas antes del amanecer."

El corazón de Hermione golpeó contra su pecho casi dolorosamente. "Eso me encantaría."

Él le sonrió y la besó otra vez antes de ponerse de pie con un poco de torpeza, estirando una mano hacia ella para ayudarla a levantarse, mientras que con la otra, intentaba ponerse los pantalones en su lugar.

La ayudó a recoger sus cosas y a vestirse lo mejor posible. Hermione no tenía energías o la concentración para poner los hechizos en su cabello o en su vestido nuevamente.

"Ten." Dijo Severus, quitándose la levita de un solo movimiento. "Así no te dará frío." Envolvió el cuerpo de la chica la abotonó rápidamente. Las mangas le quedaban pasando bastante las puntas de los dedos a la castaña, así que la chica dobló los puños. Él le sonrió con esa bellísima sonrisa que tenías y la besó, para luego guiarla por el laberinto hasta la salida.

Como ella no lo dejó abrirse paso a fuerza de quemar los arbustos, terminaron perdiéndose completamente.

Para cuando encontraron la salida, riéndose a carcajadas con tanta fuerza que les costaba respirar, ella supo que estaba totalmente enamorada de este maravilloso hombre. Se censuró mentalmente por no detenerse y decírselo en la cara. Pero es que él lo había dicho tan despacio… ¿por qué lo había dicho tan quedo?

Para cuando Severus le puso el hechizo desilusionador, haciendo gala de su capacidad para reunir su dignidad y salir caminando por el pasillo vestido solo con en mangas de camisa y chaleco, ella ya había entrado en pánico al pensar que tal vez no había querido decirlo de verdad.

Severus ofreció su brazo y ella se aferró suavemente del codo. Él apretó con fuerza el brazo de la chica, atrapándola.

Hermione se sintió todavía más frustrada e insegura de sí misma mientras bajaban las escaleras y caminaban a través de la multitud para recuperar sus abrigos.

¿No era ella una Gryffindor, por el amor de dios? ¿Por qué, entonces, temía decir esas dos palabritas?

La verdad era que ella ya sabía la respuesta.

La última vez que dijo esas palabras en voz alta, había arruinado todo. Esas palabras parecieron sellar algo para Ron, y justo en ese momento, él había dejado de tratar de complacerla.

No todo había sido tan malo, pero parecía que en su caso, fue como decir 'listo, está hecho', y había enfocado su atención en otras cosas de la vida. Muy pronto después de eso, el pelirrojo había empezado a cansarse de Hermione que no hacía lo mismo que él.

Era estúpido asumir que Severus reaccionaría de la misma manera. De hecho, había una buena posibilidad de que no hubiera persona en el mundo que necesitara más que él el escuchar esas palabras, pero cada vez que intentaba decirlas, se atoraban en su garganta y se rehusaban a ceder.

Se apresuró para seguirle el paso con un creciente pánico, mientras él cuidaba que ella no se golpeara la cabeza.

"¡Severus!"

El joven se detuvo tan de repente que Hermione casi estampa su nariz en su brazo. Él solo la sostenía con un brazo y su rostro en ningún momento dejó ver algo que delatara la presencia de la chica. Se puso rígido al ver a Lily acercarse, con James luciendo amargado y enojado justo detrás de ella.

Hermione acarició el brazo de Severus para darle confianza.

"¡Allí estás! Veo que ya has terminado de bailar…" comentó la pelirroja, observando el estado de Severus, sudado y en mangas de camisa. Había desatado el pañuelo y ahora lo llevaba flojamente colgado del cuello, con las manos enterradas en los bolsillos.

Hermione no podía calibrar la expresión de la otra mujer, pero casi se le escapa un territorial gruñido.

"No quería retirarme sin ofrecer mis disculpas. Estoy terriblemente apenada por haberte molestado con lo que dije antes. Esa no era mi intensión. Por cierto, ¿dónde está tu amiga? ¿Se fue temprano?"

"Está por aquí cerca." Contestó él con desdén

Hermione se cubrió la boca con la mano para ahogar la risa que amenazaba con escapar, pero el estado de alerta de James la mantuvo quieta. El tipo parecía entender perfectamente de lo que hablaba Severus, por la manera en la que movía los ojos. Por un instante, la castaña estaba segura de que ambos se habían quedado mirándose a los ojos, pero luego, los ojos de Potter habían descendido hasta la mano de Severus y luego paseó la mirada sobre el brazo. Hermione dirigió su mirada hacia donde el otro insistía en posar los ojos y se dio cuenta que lo que estaba mirando con tanta insistencia era la manga de Snape, de donde ella se estaba aferrando.

Tal vez Harry tenía más que solo la apariencia de su padre.

"Ya veo." Dijo Lily. "Bueno, si no está muy lejos, tal vez intente encontrarla antes de irme. Me gustaría invitarla a tomar el té algún día. Después de todo, una amiga tuya también debería ser amiga mía, ¿sí? Además, le debo una disculpa también. Esta noche me las he arreglado para verme como una completa idiota."

James tomó a su esposa del brazo. "Estoy seguro que puedes enviarle una lechuza." Dijo Potter. "Deberíamos regresar a casa con el bebé." Miró a Severus. La antipatía era palpable en el aire, pero le ofreció una apretada sonrisa. "Buenas noches Snape, que disfrutes del resto de la noche."

"Potter." Fue todo lo que dijo en respuesta, con una breve inclinación de la cabeza.

Se dio la vuelta para retirarse, ignorando por completo la suplicante mirada que Lily le lanzaba, cuando otra voz lo llamó y lo detuvo.

"¡Snape! ¡Muchacho atrevido!"

Lily se puso pálida y dejó que su marido se la llevara de allí para ir por sus abrigos, mientras Bellatrix Lestrange se acercaba a Severus. Venía colgada del brazo de su marido, obviamente ebria, y Rabastan parecía estar en la misma condición, ya que se balanceaba unos pasos detrás.

"Estaba esperando verte antes de irme." Dijo la mujer. "Me preguntaba si tú y la Srta. Granger tenían planes para este fin de semana. Nos vamos a reunir el sábado."

"No que yo recuerde."

"Bien. Espero tu confirmación por lechuza mañana. Tal vez quieras traer un bolso. Creo que abriremos la casa completa. ¡Será muy divertido!"

"Lo estaré esperando."

"Excelente." Le sonrió y le dio unos toquecitos en el brazo, y mientras los hombres se deseaban buenas noches, miró directamente a Hermione. "¡Buenas noches pequeña!"

La castaña tragó con dificultad y replicó. "Buenas noches, Sra. Lestrange." Los ojos de Rabastan se abrieron de par en par por la sorpresa y luego comenzaron a buscar y rebuscar en dirección a ella, pero sus ojos nunca pudieron encontrarla.

"Oh, por favor, llámame Bella, querida. Tengo la sensación que seremos muy buenas amigas."

Con eso, se retiró, arrastrando a los hermanos Lestrange. Hermione los siguió con la mirada mientras Severus se la llevaba hacia las escaleras que descendían hacia las mazmorras. También logró ver la sorprendida expresión de Lily y eso la hizo reírse malévolamente.

Una vez estuvieron solos en las entrañas de los calabozos, Severus lanzó un muffliato y murmuró. "Tú y Bella ciertamente parecen llevarse bien."

"Eso parece. A pesar de no querer tener nada que ver con ella…para nada. ¿Cómo supo que estaba parada junto a ti?"

"No lo supo. Ella supuso y tú confirmaste. Necesitas ser más cautelosa. Los Gryffindors son presas fáciles para los Slytherins cuando de intrigas se trata. Tendrás que estar muy atenta este fin de semana. Ella ha sido toda cortesía contigo, pero no te dejes engañar. Ella es una persona peligrosa. Necesitas tener mucho cuidado."

Hermione se estremeció. "La sola idea de pasar Navidad y el día siguiente con ella me hace sentir enferma."

"Me imagino. Aún recuerdo tus memorias."

"En mi tiempo, ella pasó una buena cantidad de tiempo en Azkaban antes de escapar y salir totalmente loca."

"No está muy cuerda ahora, que digamos…"

"¿Y se supone que les lleve regalos?"

Él se rió sacudiendo la cabeza. "No. Los Mortífagos están más allá de la paz en la tierra y los hombres de buena voluntad. Esto solo será un patético intento de pretender que no extrañan el festejo."

Se detuvo frente a una pintura que mostraba una silla vacía y un escritorio lleno de calderos humeantes.

"¿De quién es este retrato?" Preguntó Hermione mientras Severus deslizaba un largo dedo por el marco.

"Ahora, de nadie. Solía pertenecer a Cavilus Blattwort, un Maestro Pocionista del siglo quince, pero lo envié a un retrato en la sala de trofeos. Sucede que lo encontré demasiado ruidoso y con opiniones desagradables. Ahora nadie tiene permitido venir a este lienzo."

El marco se abrió y él la guió hacia el interior.

La chica sintió el cosquilleo de la magia cuando él canceló el hechizo desilusionador, pero apenas lo notó, porque estaba muy distraída observando la habitación.

Allí había un pequeño escritorio con su silla contra una pared. Junto, había una respetable biblioteca que rebosaba de libros, folios y rollos de pergamino. Una solitaria butaca, que se veía afelpada y tentadora, con un otomano al frente, ubicados junto a una mesilla, justo frente a la chimenea.

Una enorme cama dominaba la pared opuesta, con un cobertor sorpresivamente mundano, de color beige, y dos almohadas delgadas.

Escuchó un clink y un gorgoteo y se dio la vuelta para encontrarse con Severus, que sostenía una copa de vino. El rostro de él estaba casi incandescente con algo similar al triunfo cuando la castaña tomó la copa entre sus manos. Mientras ella bebía, Severus sacó su varita y encendió el fuego, haciéndolo crepitar, antes de volverse y mirarla con una expresión ardiente, que le secó la boca a Hermione, a pesar de la dulzura del vino.

"No te preocupes por este fin de semana." Comenzó a decir él, tomándola de la mano y acercándola a la cama. "Yo te cuidaré." Ella parpadeó lentamente mientras él abría con cuidado la ropa que traía puesta. "Nadie te tocará." Con suavidad, le quitó la copa de la mano y la dejó sobre la mesita de noche, junto a su propia copa. "Solo yo." Finalizó con la voz cargada de deseo. Deslizó las manos por dentro de la capa que ella traía puesta y se la quitó de los hombros.

El sonido de la saliva de ella al tragar, sonó extraordinariamente alto en sus oídos, al tiempo que Severus se inclinaba y la besaba posesivamente. Poniendo una rodilla sobre la cama, con mucha suavidad la colocó sobre la cama.

'¡Oh, dios!' Pensó ella. 'Si así es después de su primera vez, no lograré sobrevivir cuando cobre más confianza.'

Y ese fue el último pensamiento coherente que tuvo por un muy largo rato.

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Hermione sintió el picor de cabellos en el rostro. Aún en sueños, supo que no era su propio cabello.

Abrió los ojos y se volteó un poco para ver a un compungido Severus, mirándola y tratando infructuosamente de poner su propio negro cabello detrás de las orejas. Ella protestó con somnolencia.

"¿Qué hora es?"

"Las tres y treinta y siete." Él tenía la voz rasposa que hacía que las mariposas en el estómago de Hermione dieran deliciosas volteretas.

Ella se rió entre bostezos y se acurrucó en los brazos de Severus, en cuanto él se acomodó contra el respaldar de la cama, y le acariciaba la espalda con suavidad.

"No quise despertarte. Solo quería mirarte mientras dormías y justo te diste vuelta para el otro lado."

"¿No puedes dormir?"

Él le dedicó una mirada de profunda extrañeza. "Tengo a una mujer desnudad en mi cama, ¿cómo diablos se supone que voy a poder dormir?"

Y así como así, el Severus juguetón estaba de regreso.

Cómo había sido él la primera vez que ella estuvo en su cama, casi había sido abrumadora. Severus había sido demandante y casi híper enfocado al explorar su cuerpo y sus respuestas, de manera que la había dejado sintiéndose deliciosamente impotente.

No se había quedado dormida. Se había quedado inconsciente.

La castaña se volvió a reír y le besó el largo cuello, posando su cabeza contra el cuello de él. Deslizó los brazos alrededor de su torso y murmuró. "Me puedo acostumbrar a esto muy bien."

"Hazlo."

Severus la abrazó, apretándola más contra su cuerpo, enredando sus piernas con las de ella, y la joven suspiró con felicidad. No era la más cómoda de las almohadas, pero si la más cálida.

Hermione estaba regresando al mundo de los sueños cuando la voz de él murmuró muy profundo dentro de su pecho.

"¿Hermione?"

"¿Hmmmm…?"

"¿Estás….? Es que yo no…" El hombre se resignó y la acomodó para poder verla a los ojos.

Ella no podía leer más allá de la arruga de preocupación que se delineaba entre las cejas de él.

"¿Qué tal si te dejé embarazada? Ni siquiera pensé en eso. Quiero decir, he sido descuidado dos veces…"

Ella le sonrió con dulzura, para dejarlo tranquilo, mientras acariciaba y suavizaba el surco entre las cejas con la punta de un dedo. "Esta tarde bebí la dosis de un mes de la poción anticonceptiva." Movió las cejas hacia arriba y hacia abajo. "Tenía grandes esperanzas sobre cómo terminaría esta noche. Esa cosa sabe a porquería, así que exijo la cuota de un mes de sexo por la molestia."

Severus sonrió con picardía, pero ella logró ver la expresión antes que él pudiera darse la vuelta para alcanzar la copa de vino.

"¿Qué fue eso? ¿Qué significa esa mirada?"

"Nada."

"Dime."

"No fue nada. Estás medio dormida. Deberíamos descansar."

"Severus… ¿no estás decepcionado, verdad?"

"¿Qué? ¡No! ¿Decepcionado por no haberte dejado encinta la primera vez que hacemos el amor? ¿Estás loca?"

Se bebió lo que quedaba de vino y dejó la copa sobre la mesa.

Hermione estrechó los ojos e inclinó la cabeza hacia un lado. "¿Qué hubieras hecho si te hubiera dicho que yo también lo olvidé?"

Él puso mala cara y se acomodó para ponerse a dormir.

"Es un punto discutible, ¿verdad?"

"Dímelo de cualquier modo."

Él siseó y cerró los ojos, como si estuviera exhausto de repente. "Vuelve a dormir."

Ella se puso seria y se dio la vuelta. Golpeó la almohada para acomodarla en una forma placentera.

Él se acercó y la envolvió con sus brazos, espalda contra pecho, abrazándola. Luego escuchó su voz, suave y muy cercana. "Te hubiera pedido que te cases conmigo."

La respuesta puso a galopar el corazón de Hermione. Suspiró, cerrando los ojos, tomó varias bocanadas de aire para darse valor.

Todavía en sus brazos, giró para encontrarlo mirándola con ojos nerviosos. "Entonces… ¿lo dijiste en serio?"

"¿Que me casaría contigo si te dejara embarazada? Claro que sí. Nunca dejaría abandonada a una chica de esa manera."

"Es bueno saber eso, pero no estoy hablando de eso." Volvió a ponerse seria y se presionó para hacer pasar las palabras a través de la cobardía.

"Cuando dijiste que me amabas, más temprano, en el jardín, ¿era de verdad?"

Los ojos de Severus se abrieron enormemente y se quedó duro como piedra. Hermione hizo un gran esfuerzo para ocultar la opresiva decepción.

"Está bien si no lo dijiste en serio. Los chicos dicen cosas que no necesariamente quieren decir, en el calor del momento. Entiendo. Probablemente ni siquiera te diste cuenta de haberlo dicho. Quiero decir, después de todo, fue tu primera vez." Decidiendo, finalmente, cerrar la boca, le sonrió de lado y le dio un beso en la punta de la nariz. Se acomodó cerca y cerró los ojos, sintiendo el corazón pesado.

"¿Y si lo dije en serio?" Masculló él.

Ella dejó escapar un suspiro de alivio y tomó aire convulsivamente antes de murmurar. "Entonces, me siento mejor al saber que no soy la única que lo siente."

La reacción de él fue instantánea. Con total rapidez, la tomó de los hombros y la puso de espaldas contra el colchón, mirándola con aterradora intensidad. "¿¡Sí!? ¡No juegues conmigo con algo así! ¡Sabré si me estás mintiendo!"

Ella se quedó viéndolo, confundida por la reacción. "No lo diría si no fuera cierto."

Él se puso serio y se apartó un poco. "Pero no lo has dicho, ¿o sí?"

"¿Acaso tú me lo estás facilitando?"

La dolida expresión la confundió todavía más. "Hermione, necesito escucharlo."

Sintiéndose insegura, solo susurró. "Te amo."

Los ojos de Severus se cerraron y despacio acercó su cabeza hasta que estuvieron frente con frente.

Ella lo abrazó y lo mantuvo apretado contra su cuerpo. "Debí decirlo tan pronto como tú lo hiciste. O debí decirlo primero. Es solo que estaba asustada que no lo hubieras dicho de verdad, porque lo dijiste tan quedo que me hizo sentir insegura."

Él besó la frente de ella, luego su cabello, luego la mejilla. "Lo dije en serio. Aunque no me di cuenta que lo dije en voz alta. Hermione, yo te amo, y eso me ha tenido aterrado por semanas."

La voz se tornó más suave, como la de un niño. "Es que nunca nadie me ha amado…bueno, tal vez mi mamá, claro."

Sacudió la cabeza y su hermosa sonrisa se desparramó sobre su rostro. "Ellos estaban equivocados. Sí puedo tenerte. Te tengo y eres mía. Ya no podrás librarte de mí."

Lo dijo con tanto anhelo y ansiedad que ella no pudo reprimir las risitas.

"Y a mí me da gusto no poder librarme de ti, Severus. Solo…por favor, no seas más de lo que puedo manejar…estos cambios de humor tuyos son un poco inmanejables."

Él movió, lentamente, la cabeza de lado a lado. Se alejó un poco y la miró a los ojos. "No volveré a hacerlo. Seré exactamente como tú quieras que sea. Lo que tú quieras que sea."

Ella hizo un ruido. "Justo ahora, quiero que seas el tipo que duerme conmigo. Estoy exhausta y ahora tengo un poco de dolor de cabeza por la champaña."

"¡Claro! Lo siento, sí, claro." La cubrió con las sábanas y la besó en la mejilla. "Déjame traerte una poción." Saltó de la cama y trotó hasta el baño, dejando ver a Hermione una linda vista de su trasero.

En un instante, estaba de regreso, y luego de darle el frasco, procedió a revolotear a su alrededor hasta que hizo efecto la poción. En cuanto el calmante funcionó, se deslizó dentro de la cama, acercándose a Hermione, dulcemente envolviéndola con sus brazos. "¿Así está bien?"

"Es perfecto." Respondió ella.

Severus apagó las velas, dejando la habitación sumida en el resplandor de las llamas del hogar. Luego comenzó a depositar suaves besos sobre el hombro y el cuello de Hermione. Cuando llegó cerca de su oído, murmuró. "De verdad te amo."

Ella movió una mano para acariciar la mandíbula de él. "Yo también de verdad te amo, Severus."

Él acarició, ausentemente, los pechos de ella y murmuró. "¿No te cansarás de decir eso, verdad?"

Ella sintió como si fuera a explotar de felicidad. Se acurrucó más cerca de él. "Nunca." Susurró.

"Qué bien." Suspiró él, y la castaña pudo sentir que la tensión del cuerpo del joven se relajaba mientras acomodaba la cabeza contra la almohada para dormir.

"Está muy bien."

En la mañana siguiente, los dos durmieron hasta tarde.

N/T: Buenas de nuevo chicas y chicos. Me disculpo profusamente por haber demorado tanto en la actualización. Las semanas complicadas terminaron y ahora que hay poca gente en esta loca ciudad, puedo sentarme a traducir con tranquilidad.

Como siempre, agradezco a todas las personas que dejan reviews, me agregan a sus favoritos o lo hacen con las historias.

Muchas gracias también a las seguidoras y seguidores de siempre. Sepan que me alegran los días jóvenes.

Y también, un gran abrazo de oso para las chicas y chico del Escuadrón, que fueron buenas y no me presionaron para actualizar más rápido…aunque merecía un buen soplamocos…

¡Gracias…totales!

¡Hasta el próximo capítulo!