Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, ya todos los conocen, la trama es mía.


Edward

11

I'm thinking out loud, maybe we found love right where we are

.

Las cosas estaban más que bien en estos momentos de mi vida. Tenía proyectos interesantes, una película recién estrenada, una familia apoyándome, amigos dándome palmaditas en la espalda y lo más importante, mi Bella.

El «mi» no es de posesión, quizás un poco, ¿pero no estaría un hombre igual que yo con una mujer como ella? Es brillante, divertida, cariñosa, desinteresada, con una sonrisa que hacía iluminar un mal día y toda ella me hacía babear y estar idiotizado como un adolescente. Bella llegó a mi vida para quedarse, de eso me encargaría yo.

Y partiría hablando con Alice. Sé que ella quiere que esté bien, con una mujer a mi «altura», sin embargo la manera en que estaba haciendo sentir a Bella me molestaba. No soy un ser humano con una cabeza hueca por ser famoso, sé darme cuenta de las cosas, sé cuando alguien está a mi lado por interés y Bella Swan no tiene un pelo de buscar fama o aprovecharse de mí.

Bajé con Bella tomándola de su mano, amaba que fuese tan receptiva a mí, tan cercana, tan de piel. ¿Era normal querer tocarla todo el tiempo?

—¿Lista? —preguntó Rose al final de las escaleras con una sonrisita—. Te la devuelvo en unas horitas, Cullen, tranquilo.

—Cuídense y no hagan alborotos, Londres es una ciudad con clase, por favor —dijo Emmett bromeando.

—Tengo más clase que tú, querido —respondió Rose levantando una ceja—. ¿Vas a estar aquí hasta muy tarde?

—No lo sé, ¿quieres que te espere? —se levantó del sofá y fue hacia ella.

—Mejor te mando un mensaje.

—De acuerdo —le dio un beso en la mejilla y ella le sonrió—. ¿Tu gorro?

—Aquí.

Le ayudó a ponérselo mientras Bella se ponía los guantes y los miraba con una sonrisa. Cuando cerré la puerta y volví a la sala, Jasper me miraba con una mirada extraña.

No empieces tú también.

—¿Quieres comer, Emmett? —le ofrecí—. Con Bella cocinamos.

—Muero de hambre, pero si está mala, lo siento, amigo, la botaré —dijo levantándose y yendo a la cocina.

Me volví a sentar en el sofá con la mirada de Alice y Jasper puestas en mí. No duraría demasiado, ella no duraba callada más de un minuto.

—¿No crees que es muy pronto?

Y ahí estaba.

—¿Pronto para qué?

—Pues para traerla a tu casa, Edward —dijo ella seriamente—. De por sí ya hacerla tu novia, apenas la conoces.

—La conozco lo suficiente para saber que es una buena persona, Alice —repliqué—. Sé que te preocupas por mí y no quieres que vuelva a pasar lo mismo ni sufrir ni nada, pero no te descargues con Bella, ¿de acuerdo?

—Insisto en que es todo muy apresurado —repitió dando un suspiro—. ¿Qué pasa si su familia o amigos hablan con los medios?

—Escucha… Se acaba de enterar que un familiar prácticamente la vendió, no quiero que se sienta aún más mal teniéndote a ti como si fueras el guardián de mi integridad. Deja de mirarla como si fuera una caza fortunas o busca fama, porque no lo es —iba a hablar y la interrumpí—. No, Alice, estoy hablando en serio —hizo un puchero. Por qué era tan difícil—. Eres mi mejor amiga y te amo, pero no voy a permitir que hagas sentir mal a Bella.

—Es una excelente persona, Alice —dijo Emmett volviendo a la sala, no había humor en él, estaba completamente serio—. Una chica desinteresada, es amiga de Rose hace muchos años y jamás ha dejado que use dinero en ella aunque está repleta en millones —se encogió de hombros—. Bella es increíble, y por mucho que sea o haya sido fan de Edward, no lo ve como un pedazo de carne, ¿sabes? Deberías intentar conocerla más, dejar de ser tan hormonal y protectora. Estos dos están destinados, ya los viste juntos.

Gracias, amigo, gran discurso. Le di una pequeña sonrisa a Emmett de agradecimiento y volví a mirar a Alice. Dios. Me levanté para ir a sentarme a su lado, la abracé y ella pasó sus bracitos por mi cintura.

—Ella está loca por ti… y no te quedas atrás, babeas por ella —murmuró.

—¿La dejarás en paz? —murmuré de vuelta, ella rodó sus ojos y asintió.

—Sí, no haré ni diré nada, ya me quedó claro todo.

Jasper no había hecho ningún comentario, no era algo extraño, pero esperaba que dijera algo, a favor de Alice o mío, no sé… No pensaba preguntarle algo, de todas formas.

—Oye —dijo Emmett volviendo otra vez con un plato de comida—, ¿de verdad lo hicieron ustedes? En tus habilidades culinarias no confío, con Bella no sé, pero estoy seguro que esto es obra de ella, no cocinas tan bien, amigo —se llevó una porción a su boca y cerró los ojos—. Mmm… delicioso.

—Espero que aprendas a cocinar —dijo Alice a mi lado—. Y que cuando practiques con Bella no dejes un desastre en la cocina, no es placentero limpiar después… aunque…

—No quiero saber, Mary Alice, muchas gracias —le dije tapando su boca. No quiero saber de su vida sexual.

—Ugh, es normal, estoy embarazada, para eso tuve que tener sexo —dijo sabiondamente, Jasper asintió muy apegado de sí mismo—. Además, la mayoría de tus películas tienen escenas calientes en donde tú eres el protagonista —terminó de decir con una sonrisita.

—Qué tan incómodo es que me hayan visto el culo.

—No te preocupes, Edward, fuimos nosotros y millones de personas más —dijo Jasper divertido.

No era divertido.

—Pervertidos.

—Qué tienes que no hayamos visto, por favor —miré a Alice y Jasper y Emmett también. Qué mierda había dicho.

—¿Qué dijiste? —inquirió Jasper entrecerrando sus ojos.

—¿Por qué? —replicó frunciendo el ceño—. ¿Nunca han visto un trasero de un hombre? —nos miró ahora más confundida.

—Sí, pero cuida tus palabras, Jasper estaba a punto de saltar encima de Edward.

Gracias, Emmett.

—Sólo dije… Dios, tienen una confianza en mí que me sorprende —se cruzó de brazos mirando a Jasper—. ¿Quieres una prueba de ADN?

—No, me cercioraré al verle el cabello cuando nazca —dijo él tranquilamente.

—¡Jasper! —exclamó ella quejándose—. He visto sus malditos culos y justo ahora tengo muchas ganas de darles una paliza.

—No harías tal cosa —Emmett le dio esa mirada de cachorro que sólo funcionaba con ella—. Somos los amores de tu vida, Alice.

—En estos momentos no.

Mi celular vibró en mi bolsillo. Lo saqué para ver que era un mensaje de Bella. Sonreí mientras lo abría.

«No vas a creerlo, pero nos encontramos a Jacob Black y adivina qué ocurrió con la suerte que tengo.»

Una sensación en mi estómago me hizo fruncir el ceño. No soy amigo de Jacob, y tampoco quiero que Bella lo sea, demasiada sonrisa resplandeciente. No.

«¿En serio? No lo sé, ¿te dio una fotografía autografiada? ¿Le pediste una selfie? ¿Te dio su número? ¿Te invitó a otra premiere?»

Sí, sueno como un novio celoso. Sí.

—¿Qué es? —preguntó Emmett viéndome—. ¿Es Bella?

—Sí.

—¿Qué dice?

«No es para tanto, mi suerte no llega a que me dé su número, pero tuvo un problema y tuve que ayudarlo. De hecho mi suerte me jugó en contra.»

—Edward, si no te conociera diría que estás enfadándote —murmuró Jasper.

«¿Qué pasó?»

Necesitaba que me dijera ahora mismo, no me agradaba el tonito de esta conversación.

«Andaba paseando y lo reconocieron, tuve que hacerme pasar por su pareja y tuvo que cambiarse de ropa, toda una aventura.»

Espera.

Ella no acababa de textearme eso.

Entiendo, era una situación que requería medidas desesperadas, lo que pasa es que Rose podría haber hecho su papel. No sé si estoy molesto. Siento que debo respirar para controlar el querer mandarle otro texto… o llamarla.

Calma, Cullen. No pasa nada.

—¿Vas a decirnos o no?

Miré a Emmett y chasqueé la lengua. No quería hablar, gracias.

Oh, de acuerdo.

—Se encontraron a Jacob Black —Emmett levantó ambas cejas y se acomodó en el sofá, curioso.

—¿El tipo sonrisa perfecta y moja bragas? —preguntó Alice, a lo que le di una mirada de «no me jodas»—. No lo digo yo, lo dicen los demás, no es mi tipo, soy del Equipo Rubios.

—¿Y? ¿Qué pasó? —me enfoqué en Emmett, él me entendería, Rose es cómplice también.

—Bella tuvo que hacerse pasar por su novia y cambiarse de ropa porque lo reconocieron.

—Woha, ¿por qué a ellas le ocurren cosas tan divertidas cuando salen? —se quejó Alice—. No estarás molesto por eso, ¿cierto?

—No lo sé.

—Amigo, encierra tus celos de novio posesivo, la chica no sabe decir no, es buena samaritana —comentó Emm—. Tu problema es Jacob, el tipo tiene un sex-appeal tremendo, ¿eh?

—No ayudes tanto —murmuró Jazz.

Mi celular volvió a vibrar.

«No contestaste, ¿debo preocuparme? Llegaremos como en diez minutos.»

No iba a responder a eso si no respondí antes. Esperaré…

—Llegarán pronto —les informé a los demás.

—Bien, creo que nosotros nos vamos, ¿cuándo vamos a almorzar juntos? —dijo Alice mientras se levantaba junto a Jasper—. Obviamente con Bella y Rose.

—Te aviso, quizás dentro de estos días, mamá quería organizar un día con todos también.

Sólo quedó Emmett esperando a Rose, no eran ni las siete de la tarde aún, así que le dije a Emm que pidiéramos comida para luego cenar. Él había comido recién, pero poco importaba, era un pozo sin fondo, no le decía que no a la comida.

Oí cuando llegaron, había ido a mi cuarto a encender la calefacción, unos segundos después Bella estaba de pie en el marco de la puerta.

—Hola —saludó suavemente mirándome.

No importaba nada, el solo mirarla me alejaba del tiempo y espacio.

Era ella y todo su encanto.

Su cabello, sus ojos demasiado brillantes, sus dientes atrapando su labio inferior.

—Hola —contesté sonriéndole.

¿Jacob? ¿Quién era ese?

—¿Estás molesto?

No, cariño, no podría.

—Depende —vamos a molestarla un poco.

—¿De qué? —susurró nerviosa.

Oh, amor, no lo estés.

—¿Tu suerte no es tan grande como para tener su número?

Se veía culpable, las ganas de tirar de ella y abrazarla eran muchas. Pero no, sigamos con un poco de tortura.

—No quería que pensaras eso —explicó sonrojándose—. O sea, sí, sólo era una pequeña bromita, pero jamás le habría pedido su número.

Bella mordía su labio. Descubrí que ese gesto aparecía cuando quería decir algo y no se atrevía o cuando le ganaban los nervios. Suponía que nervios era este caso.

Oh, la sacaré de su miseria.

—Entiendo —estiré mi mano para que se acercara, caminó de buena gana y me dio un abrazo—. ¿Querías darme celos, Isabella Swan?

—Mm-mm, nop —levantó su cabeza y me dio una sonrisita de niña pequeña—. Quería bromear contigo, nada más.

—Qué graciosa eres, ¿eh? —reí bajito ante su tierno puchero.

Era una cosa tan encantadora.

—¿Cómo estuvo tu tarde? —preguntó de puntillas, acercándose a mi rostro—. ¿Te divertiste?

—Hablamos —besé sus labios casi sin tocarlos—. No te preocupes por Alice, no será tan mamá gallina conmigo.

Sonrió. Era tan hermosa.

—Eso es bueno, no te haría daño a propósito, ¿sabes? Temo más por mí, en todo caso. Salgo con una estrella del cine, los romances en Hollywood suelen ser tan extraños.

—No soy extraño —repliqué frunciendo el ceño con diversión—. Aquí es más tranquilo, obviamente hay paparazzis, pero en Los Ángeles es peor, en Estados Unidos es peor. Podremos hacerlo, ¿cierto?

Quería. De verdad quería que esto funcionara. Empezamos una relación atípica, lo sé, y necesito que funcione porque Isabella Swan se metió bajo mi piel. No es estúpido, nos conocemos hace poco, pero cuando lo sabes, lo sabes. No es como si hubiera vivido antes, es muy distinto a lo que tuve con Tanya, es muy diferente la manera en que el mundo de Bella y el mío chocaron, es muy distinto a cómo me siento con ella, a cómo me da miedo el que esto se acabe.

No quiero que acabe, quiero estar con ella siempre. Quiero hacerlo funcionar demasiado.

—Oye, si ambos queremos, podemos.

Iba a decir algo cuando sus labios tocaron los míos, no me detuve ahí, mordí sus labios, es algo que amaba hacer por la reacción que tenía, activaba algo en ella, algo que la hacía volverse más pasional, como si desatara todo el fuego que escondía en ese pequeño y perfecto cuerpo suyo. Me abrazó por el cuello, apretándonos y la oí gemir bajito, intenté reprimir mi sonrisa y volví a atacar sus labios con mis dientes. Quería verla, así que abrí mis ojos y lo que vi me hizo acercarla imposiblemente más a mí, sentí la urgencia de tocarla aún más, y en un acto desvergonzado la tomé de su trasero, apretando contra mí, oyendo otro gemido, esta vez más alto, sonido que atacó directamente cierta parte de mi cuerpo.

La solté lentamente antes de que mi juicio se desvaneciera. La quería demasiado, demasiado para tener algo de ella aún.

—No —dijo quejándose.

Nos besamos por un tiempo más, bajando la intensidad, no calmando nada mis ansias ni las de ellas, porque cuando junté nuestras frentes y sentí su respiración agitada, abrió sus ojos, opacos, deseosos, sensuales. Un espejo de los míos.

—Por qué eres tan caliente.

Y escuchando eso empecé a reír. Bella sólo me miraba enfurruñada, aún viéndose caliente también, mi sexy chica.

—No sé la respuesta, cariño, pero puedes descubrirlo cuando quieras.


Hola, un gusto estar aquí, me he perdido, pero cosas de la vida, me pondré las pilas antes de volver a clases, empiezo mi práctica profesional y ahí creo que ni me veré por aquí, así que espero acabar de escribir y dejar todo listo.

Muchas gracias por sus reviews, alertas y favoritos, entré a mi correo y quedé impresionada. Se los agradezco infinitamente.

Sugerencias, ideas, cualquier cosa es bienvenida, las tomaré en cuenta para los próximos capítulos, a ver qué podemos hacer.

Saludos enormes, disfruten lo que queda de vacaciones, los que estén libres aún.