Disclaimer:Los personajes le pertenecen a Masami Kurumada y Shiori Teshirogi.
Aclaración:la estructura que presento de las "vestales" y las "sacerdotisas" son enteramente mías para efectos del fic, así como la historia de Adara, la Rep. De Venecia y su desaparición, los dux de Venecia, etc.
-¡Buenos días, es hora de despertarse!- Adara había llegado al templo de Cáncer donde Albafika y Manigoldo descansaban luego de una larga noche donde ambos estuvieron batallando con fiebre a causa del Diamond Dust de Degel.
-Alessia bambina, prego lasciatemi dormire un po di più…-murmuró Manigoldo sin quitarse las sabanas de encima. Adara se le acercó para constatar si el canceriano aun tenía fiebre por lo que a regañadientes le quitó la sabana de encima y para su tranquilidad este se encontraba más fresco que una lechuga.
-Está bien, supongo que aun estás cansado… - accedió Adara tranquila y le volvió a cubrir con la sabana; Manigoldo inmediatamente se envolvió en ellas y se dejo llevar nuevamente por Morfeo. – A ver, Albafika, es hora de despertar…- Adara se dirigió al otro extremo de la ancha cama ya que el pisciano no daba señales de nada, lo cual era bastante extraño ya que el siempre se despertaba desde muy temprano. - ¿Fika? ¡Fika! ¡¿Estás bien?!
Adara le quitó las sabanas con la que su amado estaba cubierto y le palpó las mejillas, la frente y el cuello tal y como Degel le había enseñado; un grito ahogado resonó en la Casa de Cáncer despertando a Manigoldo de su letargo, Albafika hervía en fiebre y Adara entró en pánico sin saber qué hacer.
-¿Qué rayos sucede?- inquirió Manigoldo semi despierto.
-Gino, Fika está hirviendo en fiebre. Está peor que anoche y dudo que unas simples compresas logren bajar su temperatura, por favor ayúdame a llevarlo a su templo para que así Degel nos ayude a curarlo. – replicó Adara luego de calmarse y haber puesto su cerebro a trabajar en busca de una solución.
Manigoldo se aseó y cambio de ropa rápidamente y cargó al de Piscis en su espalda e iniciaron el ascenso hasta el doceavo templo. Adara no le quitaba la mirada de encima a Albafika quien se veía más inconsciente que dormido mientras que Manigoldo se quejaba diciendo que pareciera que llevara una olla de caldo caliente en la espalda.
-¡Degel! ¡Degel! – gritó Adara entrando al templo de Acuario luego de varios minutos de caminata buscando al galés por doquier.
-¡¿Pero qué rayos?!- musitó el aludido planeando la forma de aniquilar a Kardia por atreverse a despertarle de aquella manera. Degel envuelto en sabanas caminó de mala gana hacia el lugar de donde provenía la voz y se encontró con la sorpresa de que quienes le llamaban eran una alterada Adara y un medio adormilado Manigoldo que sostenía a un inconsciente Albafika en su espalda.
-Degel perdona que te despierte de esta manera, pero es que Albafika amaneció muy mal, está inconsciente y su temperatura es muy alta.- explicó la chica sin apartarse de su amado Piscis.
-¿Qué? ¿Hablas en serio? A ver…- Degel se acercó y por si mismo constató la veracidad de las palabras de la joven.- Será mejor que lo recostemos, llévenlo a su templo, inmediatamente subiré con algún remedio y agua lo suficientemente fría para colocarle compresas.
Adara y Manigoldo obedecieron lo dicho por el de Acuario y siguieron su camino hasta Piscis. Degel por su parte corrió a su estudio y rebuscó entre sus cosas alguno de los tantos remedios que alguna vez preparó para la fiebre de Kardia hasta que entendió que su propio frio era el remedio más efectivo para el escorpión. Cuando al fin encontró uno en específico, se aseó y se puso ropa limpia, buscó un cántaro y lo lleno con agua helada cortesía de su cosmos y se encamino a Piscis rápidamente.
En el doceavo templo Manigoldo colocaba a su amigo en la cama y le retiró las sabanas con la que estaba cubierto, según Degel lo mejor era dejarlo descubierto, ya que cubrirlo solo lograba mantener las altas temperaturas del cuerpo.
-Adara ven, vamos a quitarle la túnica de dormir y vamos a colocarle este pantalón corto de algodón.- dijo Manigoldo sosteniendo a Albafika sentado para que Adara pudiera realizar el cambio de ropa.
-¡¿Qué?! Manigoldo, no puedo hacer eso. ¿Cómo se te ocurre que voy a quitarle la túnica y verlo en ropa interior y para colmo ponerle después un pantalón?
-¡¿No me digas que también se te pegó el síndrome de Anthea?! Mira, si no vienes aquí y haces lo que te digo y te dejas de puritanerias, te juro que me largo a dormir y a ver cómo te la resuelves tu sola. – amenazó Manigoldo mirando feo a Adara que se negaba rotundamente.
-Gian Marco, Fika y yo no estamos casados, ni siquiera comprometidos, no puedo andar quitándole la ropa así sin más.
-¡Que yo sepa no le estas quitando la ropa así sin más, se la vas a quitar porque está enfermo y necesita ropa fresca! ¡Y si el problema es que no están casados, pues hazte a la idea que lo están, después de todo algún día lo estarán si es que no se muere por tus tonterías hoy mismo!
Adara obedeció a regañadientes y haciendo un gran esfuerzo para no ver más de lo debido, le colocó primero el pantalón por debajo de la túnica y después se la retiró, por lo que solamente el torso de Albafika quedó al descubierto. Su respiración era acompasada y las gotas de sudor le recorrían todo el rostro. Adara tomó una cinta de su cabello y con ella recogió el cabello de Albafika para que no estorbara, solamente su característico flequillo quedó cubriendo su frente.
-Ya estoy aquí…-anunció Degel e inmediatamente realizó una inspección mental del estado de su compañero. – Hicieron bien en dejarle descubierto, Adara toma las compresas y humedécelas con el agua que traje y colócaselas en la frente, y Manigoldo búscame una cuchara para darle el remedio que encontré. – los aludidos se pusieron manos a la obra siguiendo las instrucciones del de Acuario y cuando hubieron terminado se quedaron a observar si aparecía alguna reacción en el rostro de Albafika, pero luego de más de media hora nada ocurrió.
-¿No creen que debamos llevarlo a un curandero?- inquirió Adara luego de un rato, ya desesperada por no ver a Albafika reaccionar.
-No es necesario…-respondió Degel sonriendo. – Ya la fiebre ha comenzado a ceder…
Tanto Adara como Manigoldo palparon al pisciano y en efecto la temperatura del joven comenzaba a descender y el sudor comenzaba a hacer su aparición abundantemente en el rostro y el torso del caballero.
-Bien, el resto es pan comido, solo tienes que cambiarle las compresas cada cierto tiempo Adara, ¿cierto Degel?
-Así es Manigoldo. Regresaré a mi templo, tengo algunas cosas que hacer, si sucede algo Adara solo llámame y yo vendré inmediatamente, ¿está bien?
-Está bien Degel, muchas gracias…- Adara le dio un abrazo al de Acuario y le acompañó hasta la puerta del templo.
-Bueno Alessia, yo también me voy, tengo un condenado sueño que no sé como aun sigo de pie, vendré mas tarde a ver como sigue la rosa con patas- repuso Manigoldo y luego de depositar un pequeño beso tranquilizador en la frente de su protegida, se encamino de regreso a su templo.
Adara dio un suspiro y tomó asiento junto a Albafika quien ahora parecía dormir. Le cambió la compresa por una fresca y se dedicó a observar al pisciano.
-Tremendo susto me has dado hoy Fika…- musito para sí misma Adara mientras secaba con una toalla el sudor del rostro y cuello de Albafika. Con un poco de nerviosismo prosiguió la misma acción pero esta vez en el torso del joven. Presa de la curiosidad se tomó el atrevimiento, luego de asegurarse de que no había nadie cerca, de acariciar libremente la pálida piel descubierta de Albafika.
Con delicadeza recorrió los marcados hombros y brazos que denotaban el intenso entrenamiento al que Albafika había sido sometido a lo largo de su vida. Siguió con el torso desnudo y justo cuando dibujaba siluetas en los abdominales marcados del joven sintió como este comenzaba a moverse lentamente reaccionando al contacto.
Adara levemente avergonzada por su acción sonrió al darse cuenta que no había sido más que un acto reflejo y continuó embelesada con su labor de exploración. Volvió a dibujar figuras en el abdomen del chico y luego subió por todo el torso acariciándolo con un dedo el cual finalmente se posó en los resecos labios semi abiertos de Albafika, que despertaron un irracional deseo en Adara de besarlos muy a pesar de que estuviera dormido.
La chica se inclinó y depositó un dulce beso en los labios de su amado y acarició su rostro con delicadeza.
-Te amo Fika, por favor despierta pronto…- susurró sobre los labios del aludido y recostó su cabeza sobre el pecho de Albafika para escuchar los latidos de su corazón.
-Yo también te amo pequeña abusadora… te aprovechas de que estoy enfermo…- Adara dio un respingo cuando escuchó la voz de Albafika decirle aquello. Inmediatamente sintió sus mejillas arder de la vergüenza y se pregunto desde cuando estaba despierto.
-¡Y-y-yo n-no hi-hi-hice na-n-nada! – trató de defenderse la joven hecha un manojo de nervios.
-¿A no? ¿Entonces tocarme el pecho, el abdomen, los brazos y el rostro, con motivos obviamente no curativos, no es abusar de mi condición? – espetó Albafika divertido al ver a Adara avergonzada como estaba.
-¡Yo solamente quería secar el sudor que cubría tu cuerpo, porque pensé que podría resultar incómodo!
-Mientes… en realidad me extrañas y estas preocupada por mi… ¿o me equivoco?- Adara se lanzó sobre Albafika, quien ya había tomado asiento en la cama, y lo abrazó con todas sus fuerzas. El de Piscis sintió las lagrimas de su amada correr sobre sí mismo y con ternura levantó el rostro de ella a su altura.- No tienes porque fingir conmigo Adara, ya no tienes porque preocuparte, estoy bien… - Albafika le abrazó mientras le besaba lentamente disfrutando de los suaves labios de Adara.
-Estaba muy asustada Fika… Manigoldo me ayudó a traerte y con la ayuda de Degel logramos controlar tu fiebre… pensé que no despertarías…
-Adara tú eres mi principal razón para levantarme cada vez que caiga, ¿entendido? Y si por algún motivo no llegara a despertar nunca más, puedes estar segura que en donde sea que este, aun después de la muerte, mi corazón te pertenecerá.
-No hables de muerte, ¿sí? Siempre te tengo presente en mis oraciones para que no sufras daño alguno… Además creo que aun nos queda mucho camino por recorrer juntos…
-Pienso lo mismo… así que, ¿Qué te parece si me preparas algo de comer? Muero de hambre y sed…- espetó Albafika dándole un sonoro beso en los labios a Adara luego de secarle las lágrimas.
-Está bien, te traeré agua para beber y te prepararé algo de comer muy especial, quédate aquí recostado, aun tu fiebre no cede por completo.
-Y dudo que ceda por un tiempo más, el Diamond Dust de Degel no es para tomarse como poca cosa…
-Lo que no entiendo es cómo te afecto tanto, Manigoldo esta como si nada…
-Simple pequeña, ellos tenían la sangre y el cuerpo caliente debido al alcohol… - Adara formó una "O" con sus labios entendiendo.
La joven se puso en pie y se dirigió a la cocina a buscar una jarra con agua y un vaso para Albafika. Cuando se la dio, el joven dejó los modales de lado y bebió de la jarra directamente, vaciándola en menos de un minuto.
Adara regreso a la pequeña cocina que estaba a escasos metros de donde se encontraba Albafika por lo que podía verle y conversar con él mientras se debatía internamente entre recetas conocidas. No solía cocinar regularmente, pero Manigoldo siempre le decía que lo hacía excelentemente bien y que la fuerza física con la que no nació fue compensada con su habilidad culinaria innata.
-¡Pero mira nada mas, parece que ha alguien le gusta la cocina!- habló Adara mostrando un pequeño libro que contenía recetas suecas que había encontrado rebuscando en los estantes de la cocina.
-¡Ah, eso! Es un libro que me compró mi maestro hace años atrás, siempre me dijo que la debilidad de un caballero era la cocina, así que me lo obsequio para hacer mi vida un poco más fácil. No seré un experto, pero por lo menos lo que cocino es comestible.
-Bueno, entonces buscare aquí lo que te cocinaré, supongo que tienes en tu alacena los ingredientes más comunes de la cocina sueca, ¿no?
-En realidad no, ¿Por qué mejor no me haces pasta? Ya estoy un poco aburrido de los mismos sabores…
-Está bien…- refunfuñó Adara cerrando el viejo libro. Rebuscó en la alacena hasta tener todos los ingredientes que necesitaba para preparar pasta. – Regreso en unos minutos, iré a preguntarle a Degel si tiene pollo, de todos ustedes es el único que puede darse el lujo de guardar carnes gracias a su habilidad para congelar cosas.
Adara le dio un pequeño beso a Albafika y se dirigió al templo de Acuario donde se encontró a Degel tomando el té mientras que Kardia parloteaba sin parar mientras devoraba sus amadas manzanas.
-Adara, ¿Cómo sigue Albafika?- inquirió el de Acuario al ver a la joven entrar a su templo con rostro tranquilo.
-Está mucho mejor Degel, muchas gracias por tu ayuda.
-No fue nada, somos compañeros después de todo.- replicó el de Acuario con una sonrisa.
-¡Princesa mía! ¿Cómo estás? – Preguntó Kardia abrazando a la chica.- Me contó Degel que tu rosa está enfermo, ¡pero vaya que es débil! Si fue solo una pequeña ventisca.
-Tiene un poco de fiebre, pero está mucho mejor.- respondió Adara riendo ante el comentario del escorpión. – Degel, vine porque quería saber si tienes pollo y si puedes darme un poco para prepararle el almuerzo a Albafika.
-Claro, justamente compré 2 pollos y les tengo congelados para evitar que se echen a perder, puedo dártelos y ya después cuando Albafika baje al pueblo a comprar sus víveres puede reponérmelos. – Respondió Degel, se puso de pie y caminó hacia la cocina, y fue cuando se le ocurrió algo.- Dijiste que le vas a hacer el almuerzo a Albafika, ¿cierto?
-Cierto.- respondió Adara sin comprender.
-¿Qué te parece si te doy los dos pollos y nos invitas a comer a nosotros también y te olvidas de reponerlos? Veras, normalmente nos toca cocinar a nosotros mismos y como te podrás imaginar la calidad culinaria no es exactamente la mas excelente, y según se, tu eres muy buena en la cocina. – propuso Degel saboreando la posibilidad de poder tener un almuerzo decente sin necesidad de bajar al restaurante favorito de Kardia.
-¡Habla por ti iceberg, pero yo soy muy buen cocinero!- musitó Kardia con orgullo.
-¡Si como no, si cuando te tocó cocinarle a Adara tardaste el día entero para que te saliera algo decente! – espetó el de Acuario con crueldad avergonzando al de Escorpio.
-¡Mira quién habla! ¡El que tuvo que pedirle ayuda a las doncellas!- recriminó Kardia haciendo una mueca de burla a su amigo.
-Bueno no importa, igual disfrute mucho cada uno de sus platillos.- sentenció Adara con dulzura. – Me parece muy buena idea Degel, ahora mismo subiré y haré suficiente comida para los cuatro.
-¡¿Alguien dijo comida?!- de la nada apareció Dohko con expresión emocionada. - ¡Yo también quiero que me invites a comer!
-Dohko, nadie estaba hablando contigo.- dijo Shion cruzándose de brazos, hacia poco más de media hora que se habían despertado.
-No importa Shion, no podemos perder la oportunidad de comer comida preparada por la pequeña Adara. Nosotros podemos traer vegetales para la ensalada. ¿Te parece?- preguntó Dohko con cara de borrego inocente.
-Está bien, traigan los vegetales para hacer ensalada, mientras tanto subiré para preparar la pasta y el pollo. – replicó Adara luego de que Degel le entregara los pollos congelados en un recipiente. Mientras caminaba de regreso a Piscis se quedó pensando en que no le haría mucha gracia a Albafika que de la nada su almuerzo se convirtiera en un convivio dorado.
-¡Muy bien Shion! ¡Vamos por esos vegetales!- anunció Dohko con emoción llevándose a su amigo escaleras abajo rumbo a sus respectivos templos.
-¡Bien hecho cubitos, hoy comeremos comida decente sin necesidad de esfuerzo ni de bajar al pueblo!- celebró Kardia abrazando a su amigo.
-Eres un completo desvergonzado, "¡Habla por ti iceberg, pero yo soy muy buen cocinero!", la próxima vez no intercederé por ti y te dejaré comer tus porquerías de siempre.
-¡Puedes interceder, pero no tienes porque dejarme en vergüenza! – rezongó el escorpión cruzándose de brazos. Tomó una manzana y se sentó a esperar hasta que fuera la hora del almuerzo para subir hasta Piscis.
-¡Estoy de vuelta, Fika!- saludó Adara entrando al templo. Albafika estaba sentado en su cama leyendo un libro para pasar el rato.
-¿Conseguiste pollo?
-Si, Degel me dio dos, a cambio de que él y Kardia almorzaran también con nosotros, al parecer no se llevan muy bien con la cocina tampoco.
-A decir verdad son pocos los caballeros que se llevan bien con la cocina, a excepción de Manigoldo no conozco de otro que se desenvuelva con soltura en ese área.
-Bueno si es tanto incordio, no tengo problemas con cocinar para ti a diario.
-¿Hablas en serio?- el rostro de Albafika se iluminó, el tener la oportunidad de olvidarse de la cocina era un sueño hecho realidad.
-Sí, muy en serio.- respondió Adara sonriendo.- Pero ahora quiero que te asees y te cambies. No tardaré mucho con la comida. Por cierto, olvidé decirte que Shion y Dohko también vendrán a comer.
-¿Qué? Pensé que sería un almuerzo pacifico, pero con Kardia y Dohko en el mismo lugar será imposible. ¿Invitaste a alguien más? Solo para estar preparado.
-No, únicamente a ellos cuatro, y bueno supongo que Manigoldo también vendrá, dijo que regresaría para ver cómo te encontrabas.
-Algo me dice que este almuerzo estará demasiado concurrido…
-Fika no exageres, contándote a ti son seis personas y conmigo siete.
-¿Ah sí? No me sorprendería que los cinco caballeros restantes también se aparecieran por aquí…
-No lo creo…- ¿O sí?, pensó Adara para sí misma. Solo por si acaso se dispuso a preparar la cantidad suficiente de comida para doce personas, no quería sorpresas.
*Hora del Almuerzo*
-¡Hora de comer Fika!- en segundos el aludido abandonó su cómoda cama y tomó su lugar en la mesa donde ya Adara le había servido su comida, provocando risas en la joven quien no podía creer lo hambriento que estaba. – Iré a llamar a Degel y a los demás.
Adara se debatía entre sí bajar hasta el templo de Acuario o simplemente llamar a Degel a gritos. Se decantó por la segunda opción, no tenía muchas ganas de caminar.
-¡Degel, Kardia! ¡Es hora de comer!- gritó la chica ganándose miradas desaprobatorias de parte de algunas supervisoras que rondaban los alrededores.
-¡Ya vamos!- respondieron igualmente a gritos ambos caballeros, y luego de avisarle a Dohko y a Shion vía cosmos se encaminaron a Piscis.
Cuando estaban al pie de las escalinatas del Templo se encontraron con que el de Aries y el de Libra ya se encontraban allí.
-¡¿Se puede saber cómo es que llegaron antes que nosotros?!
-Sencillo mi querido Kardia, teletransportación.- respondió Dohko con un gesto de autosuficiencia rodeando los hombros de Shion con su brazo derecho, quien solo se limito a bufar.
-Será mejor que no demos prisa, no me gusta comer comida fría.- musitó Shion liberándose del agarre de Dohko.
El cuarteto culminó el ascenso y cuando se hallaban en la entrada del templo se dedicaron a disfrutar del delicioso aroma a pasta recién hecha que azotó su nariz procedente del interior de Piscis.
-¡Vaya, pero que bien huele por aquí!- halagó Dohko entrando como Juan por su casa al templo y tomando asiento en la mesa que ya era ocupada por Albafika.- ¡Buen provecho Albafika, que bueno que te encuentres mejor!
-Gracias Dohko, buen provecho para ti también.- respondió Albafika con cortesía retomando su segundo plato de comida luego de la pequeña interrupción.
-Buenas tardes preciosa Adara, muero por probar lo que cocinaste para nosotros.- dijo Kardia sentándose a la mesa también, ganándose una mirada reprobatoria de parte de Degel.
-¿Y quién te dijo que cocinó para ti?- refunfuñó Albafika mirando feo al escorpión quien solo bufó y se cruzó de brazos ante el cuestionamiento de Piscis.
-Buenas tardes Albafika, Adara gracias por la invitación a almorzar.- saludó Degel educadamente sentándose junto a Kardia.
-Hola Albafika.- saludó Shion ajeno a la recaída que había tenido el de Piscis durante la mañana.- Adara aquí están los vegetales para la ensalada.
-Muchas gracias Shion, ahora mismo les sirvo su comida. – Adara tomó los vegetales y regresó a la cocina. Después de unos minutos regreso con la ensalada preparada y poco a poco fue trayendo los platos ya servidos de sus invitados. -¡Buen provecho a todos!
Cada uno se sirvió su ensalada, a excepción de Albafika que a cada momento era atendido por Adara. El almuerzo para sorpresa de todos se suscitaba en paz, hasta que…
-¡Adara, ¿cómo rayos sigue la rosa con patas?!- espetó Manigoldo recién llegando al templo a visitar a su amigo. Siguiendo el olor a pasta llegó a la cocina y una expresión de sorpresa e indignación cubrió su rostro.- ¡Ah, con que esas tenemos! ¡Preparan pasta e invitan a estos! ¡Al demonio con Manigoldo, ¿verdad?!
-¡¿Cómo que estos?! Más respeto por favor. – rezongó Kardia con la boca llena de pasta.
-Kardia no hables con la boca llena. Es de mala educación. ¿Qué no te lo enseñaron tus padres?
-No Degel, ellos se dieron cuenta de que perdían el tiempo así que me dejaron en paz, y eso es algo que tu deberías aprender también.- contraatacó el Escorpión aun con la boca llena.
-Tienes razón, no se para que me molesto. No eres más que una bestia salvaje sin educación ni clase. – musitó el de Acuario serio y retomando la degustación de su almuerzo.
-¡Uiiii bestia salvaje, sin educación ni clase! ¡Diste en el clavo Degel!- apoyó Dohko ganándose un zape cortesía de Shion.
-Voy a hacerme el de oídos sordos, por tu bien Degel.- acotó Kardia con una mirada furtiva dirigida al de Acuario.
-Nada de eso Gino, desde un principio te tomé en cuenta, sabía que vendrías por eso prepare suficiente comida para todos. – replicó Adara luego de la momentánea interrupción.
-Bien, entonces me sentare aquí y esperare a que me sirvas.- contestó el de Cáncer uniéndose al grupo de comensales en la mesa.
Adara se dirigió a la cocina y al cabo de unos minutos regreso con el plato ya servido de su guardián. Se lo extendió y este se sirvió la cantidad deseada de ensalada. La joven trajo también una jarra llena de jugo de naranja y la cantidad de vasos indicada para que cada comensal pudiera servirse.
-¡Buenas tardes!- los que se encontraban en el templo de Piscis dieron un respingo cuando vieron a Sísifo, El Cid, Regulus, Asmita, y Defteros emergiendo de la nada en la cocina de Piscis.
-¡Parece que se adelantaron, pero no importa, por cierto Adara, muchas gracias por la invitación!- dijo Regulus abrazando a la chica a modo de saludo quien se había puesto de pie para recibirles.
-Pasen adelante, tomen asiento por favor, ya mismo les sirvo la comida.- contestó Adara con su habitual sonrisa, mirando a Albafika de soslayo quien la observaba con una expresión de "Te lo dije".
-¿Y a ustedes quien los invitó?- Kardia hizo la pregunta que se hacían todos, menos el culpable.
-¿A nosotros? Dohko nos informó que Adara nos había invitado a todos a almorzar. – respondió Sísifo con tranquilidad.
-Con que Dohko, eh…-murmuró Shion conteniendo el enojo que bullía en su interior.
-No hay ningún problema Shion, cociné suficiente para todos. – respondió Adara con tranquilidad caminando a la cocina.
-¿Así que en realidad tu no nos invitaste a almorzar, verdad Adara?- cuestionó Asmita levemente avergonzado.
-No, en realidad nos invito a Degel y a mí, y luego el sinvergüenza de Dohko se auto invitó trayéndose a Shion consigo, y no satisfecho con eso, se encargó de invitarlos a todos ustedes sin avisar. – explicó Kardia con una de sus características manzanas en la boca.
-Yo sabía que esto iba a pasar…-se limitó a decir Albafika tomando jugo tranquilamente.
-¡Bueno, basta ya! Tomemos esto como un almuerzo para celebrar que Albafika se encuentra bien de salud.- espetó Adara trayendo los platos servidos de los nuevos comensales para tratar de zanjar el asunto.
-Pues si Adara pensó en nosotros desde el principio, me da muy igual quien nos haya invitado.- musitó Defteros empezando a comer.
-Te apoyo Defteros, además comida cocinada por una dama es comida cocinada por una dama. No hay que desaprovechar la oportunidad.- puntualizó El Cid siguiendo el mismo camino de Defteros.
-Es cierto, no todos los días tenemos semejante suerte. –terció Sísifo sonriendo al ver el delicioso plato frente a él.
-Cállense todos y coman de una buena vez. Esto no es una ocasión formal para preocuparse por invitaciones. – dijo Manigoldo ganándose el asentimiento de sus compañeros quienes entre elogios y risas degustaron del almuerzo preparado por Adara.
-El almuerzo estuvo delicioso, lástima que tengamos que volver a nuestra realidad.- dijo Regulus cuando ya todos habían terminado de comer y la mesa estuvo recogida.
-Es cierto, dentro poco quedaré en bancarrota si sigo almorzando en el pueblo.- apoyó Shion suspirando.
-Adara deberías cocinar para nosotros todos los días, eso me haría tan feliz.- terció Dohko con ternura fingida.
-Consíguete tu propia novia.- terció Manigoldo a carcajadas para disgusto del de Libra.
-Mira quién habla, el de la "novia imposible" que sigue las corrientes filosóficas de Asmita.- dijo Kardia burlándose.
-¿Vamos a empezar otra vez? No me saquen de mis casillas. Hasta ahora todo iba bien.- refunfuñó el de Virgo sintiendo la tranquilidad huir de él.
-Me sorprendes Kardia, es bueno ver que aprendes nuevas palabras gracias a Degel. "Corrientes filosóficas" apuesto lo que sea a que no sabes que significa.- Degel tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no reír ante el comentario de Defteros.
-Muchachos por favor, no empecemos otra vez.- pidió Sísifo al sentir una tormenta avecinarse.
-Déjate de mojigaterías Sísifo no tiene sentido detenerlos. Son como aves de rapiña cuando se trata de peleas y discusiones.- recalcó El Cid mirando lejos.
-¿Aves de rapiña? Pero mira nada mas, El pequeño Cid sabe insultar. ¿Eso es lo que les enseñas a tus alumnos, verdad? No me sorprende, los callados siempre son los peores. - el sarcasmo en el rostro de Manigoldo era exuberante.
-Hay quienes somos la excepción a esa regla que acabas de mencionar. – se defendió Albafika quien siempre trataba de mantenerse al margen de las discusiones de sus compañeros.
-Concuerdo contigo, Albafika.- apoyó Degel mirando de reojo al de Cáncer.
-¡Señoritos perfección, si, como no!- exclamó Regulus haciendo gestos desagradables junto con Manigoldo y Dohko.
-¡¿Regulus que son esos modales?!- regañó Sísifo a su sobrino quien rumiaba quejas en silencio.
-Si siguen haciendo o diciendo estupideces juro que los sacaré de mi templo con una Rosa Piraña en el pecho a cada uno.- amenazó el de Piscis tajante.
-¿Ah sí? Eso es algo que quiero ver, hablas mucho y no haces nada. –bufó Dohko poniéndose de pie frente a Albafika.
-Tú lo pediste…- un desfile de caballeros saltando y corriendo de un lado a otro fue el espectáculo que asombrada observaba Adara escondida para no ser alcanzada por una de las rosas negras de su amado. – Y para envidia de ustedes, ¡Adara prometió cocinar para mí a diario!
-¿Es en serio ragazza? ¿Para cuándo es la boda, eh? Es lo único que les falta.- comentó Manigoldo con sorna. Si lo que decía Albafika era cierto, le verían cada día al mediodía en el templo de Piscis de "visita".
-Sí, es cierto. Pero no tengo inconveniente alguno en prepararles de comer a ustedes también hasta que cada uno tenga a alguien que lo haga por ustedes. Eso sí, entre ustedes tendrán que ponerse de acuerdo para proveer los víveres necesarios.- replicó Adara con amabilidad.
-Pero que ternura, no sabes cómo me arrepiento de haberte dejado el camino libre Albafika. –acotó Kardia con sarcasmo observando con desdén al de Piscis.
-Kardia, ¿Por qué mejor no cierras la boca? Estamos a punto de saborear la gloria y tú vienes con tus comentarios de mala muerte. – silenció Degel al de Escorpio quien solo se limitó a bufar.
-¿Y porque mejor no hablamos con el Patriarca para resolver de una mejor manera este asunto de los almuerzos? Podría resultar tedioso para Adara el tener que cocinar a diario para todos nosotros, aparte de sus deberes cotidianos como doncella del Patriarca. – opinó Asmita pensativo.
-Pues tienes razón, no van a tener a mi Adara de esclava.- respondió Albafika cruzándose de brazos, sintiendo su instinto posesivo bullir.
-¿Tu Adara? ¡Ja!- se burló Dohko.- Pues me parece muy buena la idea propuesta por el monje puritano, ¿Sísifo que esperas para ir a hablar con el Patriarca?
-¿Yo? ¿Por qué yo?- inquirió el aludido sabiendo la respuesta de antemano.
-¿Yo, porque yo? – Imitó Kardia con exageración y mofa.- ¡¿Quién más?! ¿O acaso crees que el Patriarca va a hacerle caso a una petición de semejante índole viniendo alguno de nosotros?
-Es cierto, para el viejo ese no somos más que una manada de impertinentes.- dijo Dohko "enojado".
-Más respeto con mi maestro, solo yo puedo decirle viejo. Y el único impertinente que veo por aquí eres tú.
-Por favor Manigoldo, si tu eres un impertinente desde el vientre de tu madre. –musitó Defteros riendo y ganándose una mirada de furia de parte del de Cáncer.
-¡Suficiente! ¿Vamos a discutir o vamos a hablar con el Patriarca?-regañó Regulus dejando a todos estupefactos.
-¿Y a este, que bicho le pico?- inquirió Kardia sacando a relucir su aguja escarlata.
-Pues al parecer está madurando más rápido que algunos por aquí. – acotó Degel con frialdad mirando sin pudor alguno a Dohko, Kardia y Manigoldo.
-Pienso que si vamos todos y le exponemos nuestra situación el Patriarca entenderá que es imperativo que alguien más se ocupe de nuestra comida, de lo contrario podríamos morir intoxicados.- expuso Shion ganándose el asentimiento de sus compañeros.
-Apunta eso Sísifo, "Podríamos morir intoxicados", hay que presentar argumentos convincentes.- puntualizó Dohko al de Sagitario quien solo asintió.
-¡Bien, esta decidido, ahora mismo vamos a hablar con el Patriarca!
¡Pido disculpas por la demora, la verdad es que andaba medio falta de inspiración y con bastante pereza para escribir, pero bueno aquí está el capitulo, espero que sea de su agrado y que la espera haya valido la pena!
¡Recuerden dejar sus reviews, son poesía para mis ojos!
¡Nos vemos en el próximo capítulo, el cual tratare de no tardar tanto en subir!
XOXO
