Gracias a todos por comentar, me alegra que les gusten mis historias, al final unos cuantos saluditos n.n
Les aviso que ya comencé mis clases en la universidad, y entre asistir a clases e ir a hacer mis practicas al hospital me quita demasiado tiempo, ya no actualizaré tan rápido como lo hacía pero no dejaré el fic así que no se preocupen, espero me comprendan.
Sin más ni más aquí está el capítulo.
Capítulo XII: Primeros recuerdos.
Bulma durmió durante todo el camino, fue tan solo una vez que se detuvieron por unos diez minutos en una gasolinera a comprar comida para llevar ya que no podían demorar mucho, recargaron combustible y partieron nuevamente.
Bulma debes de comer un poco.- decía Kakarotto ofreciendo los alimentos a la chica.
Déjame no quiero nada.- respondió desanimada, iba en el asiento del copiloto mientras miraba el paisaje por la ventana.
Si no comes nada morirás de inanición.- se escuchó decir a Milk que almorzaba en el asiento trasero de la camioneta.
No importa.- contestó en susurro para volver a cerrar sus ojos y dormir. Esta era la única formar de hacer mermar el sufrimiento interno que le carcomía el corazón.
Cinco horas después entraron a la ciudad del oeste, era un lugar tranquilo para vivir, las calles con sus autos, las personas sobre las aceras paseando con sus familias, parecía que todo iba bien por ahí a pesar de ser una ciudad.
Bulma, Bulma despierta.- llamó Kakarotto moviendo por el brazo a la peliazul.
¿Qué, que pasa?- dijo un poco aturdida enfocando su vista.
Hemos llegado a la capital del oeste.- indicó la joven que venía atrás.
Necesito que me digas como llegar a tu casa.- inquirió Kakarotto que se encontraba entre el tráfico.
Dentro de dos calles das vuelta a la izquierda, avanzas cuatro más y desde ahí podrás ver la Capsule Corporation.- indicó Bulma entristecida y pensativa. ¿Qué demonios le diría a sus padres? ¿La apoyarían si decía la verdad?, eran las cosas en que su mente cavilaba sin descanso, y es que no podía decirle toda la verdad puesto que ellos negarían rotundamente la ayuda.
Wow Bulma, tu casa sí que es ostentosa.- comentó Milk con asombro al ver la gran mansión a lo lejos con el nombre a la vista.
La peliazul solo dirigió su vista a ella sin comentar nada, en estos momentos todo era neblina en su mente.
Llegaron y Kakarotto aparcó la camioneta frente a la casa de la joven. Todos bajaron y se encaminaron a entrar. Bulma llamó al timbre ya que no tenía las llaves con ella.
¿En que les puedo servir?- se escuchó decir a una rubia al abrir la puerta.
¡Mamá!- gritó la muchacha abalanzándose sobre la mujer.
¡Oh! Querida Bulma ya estás en casa ¿Qué tal tu viaje? Y estos amigos tuyos ¿Quiénes son?- decía mientras se soltaba del abrazo de su hija y dirigiéndose a Kakarotto a tomarlo del brazo.- Pero que guapo muchacho traes contigo hija ¿Es tu novio?, pero vengan pasen.
Todos entraron a la casa.- Mamá es el Kaka.. Gokú y ella es su novia Milk.
Pero qué maravilla, vengan siéntense, todos los amigos de mi querida hija son más que bienvenidos, ¿Quieren un poco de té?- dijo soltando a Kakaratto yendo por la tetera a la cocina. Pronto regresó y les sirvió a todos.
Mamá ¿Dónde está papá?
Está en el laboratorio Bulma. ¡Mira! Ahí viene.- dijo al ver entrar a su esposo.
Bulma regresaste pronto.- exclamó el científico abrazando a su hija que se dirigía a su encuentro.
Mamá, papá necesito hablar con ustedes, siéntense.- ofreció la joven un tanto nerviosa e intrigada por la reacción que tendrían sus padres.
Muy bien querida dinos lo que sea, sabes que cuentas siempre con tus padres.- decía el Dr. Briefs sentándose al lado de su esposa, Milk y su novio permanecían en otro sofá del lado derecho y la peliazul se encontraba sentada al lado izquierdo.
Bueno les diré toda la verdad y espero sepan comprender.- respiró profundó e inició.- Unos cuantos días después que ustedes salieron encontré por la noche a unos ladrones en tu oficina papá, quise ver de qué se trataba pero me descubrieron, la caja fuerte por suerte no pudieron abrirla pero me llevaron con ellos ante su jefe, él se llama Vegeta, sinceramente al principio de estar en su casa me sentía sola y los extrañe, pero luego me fui dando cuenta que él no era tan malo como parecía y que tenía un propósito para mí y es de que le construya un dispositivo para poder disipar las barreras infrarrojas que supongo puede hacerse desde la caja de mando, bueno el punto es que cuando te llamé era para no preocuparte ya que con el pasar del tiempo me sentí bien a su lado, ahora él está en un hospital porque fue atropellado y necesito tu ayuda papá y tu también mamá tanto económica como un apoyo ante esto, pienso ayudarle en lo que pueda, pues, pues porque me enamoré de Vegeta.- Terminó de decir algo apenada y ansiosa.
El Dr. Briefs se paró de su asiento quedó por unos minutos pensativo tratando de acomodar todo en su cabeza.- Hija.- decía acercándose a Bulma, tomó sus manos y ella se levanto para mirarlo de frente.- Yo ya sabía un poco de esto.
¿Cómo dices?- preguntó asombrada.
Vi lo que sucedió en la cinta de las cámaras de seguridad cuando regrese de las vacaciones con tu madre, tú no sabías que las había puesto para vigilarte, pero al ver que faltaban cosas en mi bufet decidí revisarlas y vi todo; pero para entonces tú ya me habías llamado diciéndome que estabas bien y que no me preocupará por ti, lo pensé unos días bien, podía hacer la denuncia pero como siempre yo confió y seguiré confiando en ti mi amor.- se inclinó a la joven y la abrazo en señal de total apoyo.
Papá esto es realmente una verdadera sorpresa para mí.- respondió la peliazul sollozando de alegría.
Hija, siempre contaras con nosotros aun que seas una traviesa gastona de dinero.- sonrió la madre yendo a abrazar a Bulma.- A tu edad era como tú.
Realmente me sorprenden, pero a la vez me alegro mucho de que me apoyen.- dijo la muchacha separándose del abrazo de sus padres.
Ahora necesito una fuerte cantidad de dinero papá, regresaré con Vegeta por ahora requiere de mi protección y apoyo constante.- inquirió la peliazul un tanto triste al recordar lo que sucedía con él.- Goku podemos descansar esta noche y partimos en la mañana.- comentó dirigiéndose al joven.
¡Claro! Y tal vez tenga tiempo para tener una cita conmigo.- balbuceó la señora Briefs acariciando el cabello del muchacho.
Ya señora suelte a mi novio.- apartó Milk a la mujer.
La tarde paso pronto, todos cenaron excepto Bulma que a duras penas bebió un vaso de leche, su madre insistió pero no le hiso pasar bocado, al terminar todos fueron a sus habitaciones, Bulma por su parte decidió tomar un relajante baño dentro de la bañera.
¡Maldita sea! Todo era tan injusto, pero por lo menos ahora cuento con el sostén de mis padres y sé que Vegeta se repondrá pronto, solo espero que Cooler no nos descubra, ¿Pero qué es lo que esconde ese hombre?- pensaba la peliazul de detenidamente; estuvo unos cuarentaicinco minutos dentro del agua, luego salió y se dispuso a dormir.
A la mañana siguiente, Bulma partió junto con la pareja de regreso a la ciudad donde se encontraba Vegeta, llevó consigo varias capsulas, ropa, un móvil, provisiones y un buen fajo de dinero en efectivo, otro tanto en la tarjeta de débito y por su puesto su chequera. Dentro de nueve horas estuvieron en el hospital, podía más la necesidad de ver al amor de su vida que el cansancio evidente en su aspecto, se le marcaban las ojeras, su piel estaba demasiado pálida y una evidente pérdida de peso la hacía verse demacrada.
Llegaron a la unidad de emergencia y Bulma preguntó por el médico que está a cargo de Vegeta, unos minutos más tarde el hombre apareció.- ¿Doctor puedo ver a Vegeta?
Debe esperar un tiempo, por ahorita las señoritas enfermeras están cambiándole el vendaje de sus heridas.- dijo el hombre con gran amabilidad.
¿Cómo ha respondido a los medicamentos?- fue Kakarotto quién preguntó.
Por el momento todo sigue bien joven no se preocupe que el muchacho está en buenas manos.
¿Podemos hablar sobre lo que le pedí doctor?- interrogó la peliazul.
Claro, pasen a mi consultorio por favor.
Los jóvenes siguieron al médico a través de unos pasillos, les abrió la puerta y todos ingresaron.
Ya he llamado a varios especialistas que dentro de una semana revisaran a su esposo señora, el cuarto que me pidió lo están preparando para que él pueda estar cómodo y tenga todo el equipo que necesita, ya pasaron más de 24 horas y está fuera de peligro.- explicó el hombre.
¿Y cuanto nos costará cubrir todo esos gastos?- preguntó Bulma un tanto arraigada pero a la vez se sentía un poco aliviada al saber que él se encontraba bien y que todo estaba saliendo como lo planeo.
Haciendo los cálculos para tres meses, el dinero gastado sería seis millones de yens señora, sé que es bastante pero…- el médico no terminó su frase cuando fue interrumpido.
Está bien en seguida le extiendo el cheque.- sacó su chequera e hizo el pago al médico.
Bueno creo que las enfermeras ya habrán terminado con el vendaje, si gustan acompáñeme, trasladaremos en seguida al joven Vegeta.- comentó el hombre asombrado por la actitud de la peliazul en tanto tomaba el cheque y lo guardaba para ir por el muchacho.
Varios médicos y enfermeras llevaron a Vegeta al sexto piso, luego de un rato Bulma pudo acceder a verlo, Kakarotto y Milk se quedaron en una banca del pasillo esperando.
Bulma entró y pudo ver que Vegeta está dormido semi sentado sobre la cama. Miró a un lado y sobre una mesita habían unas cosas que parecían pertenecerle a él, las tomó y era su billetera, la abrió y vio la identificación del joven, su nombre completo era Vegeta Ouji, él jamás se lo dijo pero ahora ella lo sabía. Siguió mirando y se encontró dinero a lo que no le dio importancia dejando las cosas tal y como estaban, se acercó a él.- Hola.
No quiero necesito nada más señorita, puede déjeme solo.- respondió vagamente el joven al abrir sus ojos.
¡Oh! No, yo no soy enfermera solo vengo a visitarte.- dijo la peliazul tomando la mano de él dándole un pequeño beso.
¿Y quién eres tú? Dije que no quería molestias.- inquirió serio soltándose del agarre.
Yo, pues yo soy alguien muy cercana a ti.- contestó aguantando no soltar sus lágrimas frente a él tratando de poner su mejor sonrisa.
Pero no sé quién eres tú.
Bulma acerco una silla de patas altas que quedaba justo a la altura de la camilla y se sentó para poder conversar con él más cómodamente.- ¿No recuerdas nada?
No.- respondió secamente.
¿Y cómo te llamas?- preguntó calmadamente la joven. En realidad tenía muchas ganas de hablar con él, de verlo sonreír como antes, extrañaba pelear por tonterías y terminar en la cama entregándole su amor en cuerpo y alma. Sentir el calor de la entrepierna del muchacho rosando su feminidad, era lo más maravilloso que había sentido y aun mejor cuando él la embestía con fuerza hasta que ambos quedaban extasiados respirando profusamente. Pero por ahora nada de eso importaba y la mayor prioridad de todas era hacerlo recordar su vida pasada y que por lo menos ella tenía planeado un futuro para ambos.
No recuerdo mi nombre.- respondió sin voltearla a ver, en sus ojos se podía observar una pisca de tristeza y algo de fortaleza, ese rostro serio con el ceño fruncido que siempre llevaba habían desaparecido y en lugar de ello solo se miraba un hombre entristecido, seguía siendo serio pero al parecer ahora hablaba más que antes, el accidente lo había cambiado tanto de personalidad, no parecía ser él, pero su rostro, su cuerpo y su alma seguían perteneciendo a ese joven del cuál Bulma se enamoró, y no iba a detenerse hasta hacerlo regresar, hasta hacerle recordar todo su pasado y esos momentos tan hermoso que vivió a su lado.
Tu nombre es Vegeta Ouji, nunca me lo dijiste por completo.- sonrió mientras hablaba, quería ser de aquel momento algo agradable para el joven.
Tal vez no era necesario que lo supieras.- contestó sonriendo de lado.
Por un momento a Bulma le pareció estar hablando con el Vegeta que era antes, aquel que le provocaba cuanto podía para tener una de sus famosas discusiones verbales, aunque desgraciadamente este en este caso no era así, ahora era diferente, más calmado, menos gruñón y parecía que charlar le agradaba en cierta forma. La peliazul no resistió la tentación y se encimo posando sus labios contra los del joven en un beso tierno y posesivo. Sorprendentemente él la recibió sin problemas y abrió su boca para meter dar paso a que introduzca la lengua, por un instante la peliazul pudo sentir el calor del beso, esa lengua rasposa acariciar suavemente la suya y poco a poco revivió todas esas sensaciones que Vegeta causaba en ella. Bulma puso una de sus manos sobre el hombro derecho del joven y lo presiono acariciándolo hasta que sintió un quejido y se apartó mirando expectante al muchacho.
¡Ah! Dolió, eres una tonta.- se quejo por el dolor en su brazo.
Vegeta lo, lo siento.- dijo mirándolo con temor de haberlo lastimado.
Cállate mujer.- respondió reponiéndose un poco.
Mi nombre es Bulma.- expuso dándole un beso cariñoso en la frente.
¡Umh! Que nombre más feo ¿Quién en su sano juicio pone esos nombres?- interrogó burlón, parecía que la compañía de la peliazul le sentaba bien y mejoraba su estado de ánimo poco a poco.
Creo que ya te sientes bastante mejor como para hacer bromas de mal gusto.- dijo mirándole enojada.
De repente el joven bajo su mirada posándola sobre las piernas de la joven que estaba sentada frente a él.- ¿Por qué vistes de esa manera tan vulgar mujer?
Siempre has sido un idiota ¿Verdad?- preguntó torpemente sin saber que con eso estaba recordándole al joven la vida que no le era posible perpetuar.
Un silencio se hizo presente, él solo bajo la mirada y por primera vez desde que ella había entrado él frunció el ceño, parecía odiarla por eso.- Lo siento Vegeta no quise..
¿Sabes mucho sobre mi vida?- preguntó yendo al grano.
Si, supongo que se bastante.- repuso un tanto triste.
¿Por qué me besaste?
¡Eh! No sé, creo que un impulso me hizo hacerlo.- contestó ruborizada.
Bésame de nuevo.- demandó en tono serio, la recorría con la mirada fija de pies a cabeza.
Bulma sin pensarlo dos veces se acercó nuevamente a Vegeta y con sus ojos azules puesto en los azabaches del joven fue colocando sus labios sobre los de él, ambos cerraron sus ojos y disfrutaron de esas intensas emociones que revivían a cada segundo, la peliazul recorrió con sus dedos el tórax descubierto de su hombre hasta llegar a su entrepierna y masajeo la eminente excitación que se abultaba bajo las sábanas. Vegeta profundizó el beso y con su mano libre la acercó a él tomándola por el cuello, se escuchó gemir un poco a la peliazul, ya su vientre moría de deseo clamando el miembro del joven y un calor se esparcía por toda su intimidad. De pronto una recuerdo surcó la mente del muchacho, se vio a sí mismo acostado en una cama al lado de alguien, pero no supo quién estaba con él y tampoco pudo saber en qué lugar se encontraba, al recordar esa difusa imagen él la separó bruscamente del beso. El monitor indicaba como la frecuencia cardiaca había subido durante un instante y luego fue minorándose a su estado normal.
Mujer tú, me estas torturando.- expuso en tono ahogado recuperando el aliento, no sabía porque pero esa mujer lograba descontrolarlo a pesar del estado en que se encontraba.
¿Hice algo malo?- preguntó extrañada.
No, pero me hiciste recordar algo y no sé qué significa.- dijo en tanto frotaba su cabeza exasperado.
Bueno a pesar de cómo te encuentras creo que ya te sientes mejor.- comentó la peliazul mirando sin pudor la entrepierna abultada de Vegeta.
El sonrojo del joven fue evidente y giró su cabeza a un lado queriéndolo ocultar.- Anoche tuve un sueño extraño, miraba a una mujer gritar bajo mi cuerpo, pero no parecía hacerle daño, más bien era poseída y eso le gustaba.
¿Y a ti te gustó?- preguntó un poco apenada, la peliazul sabía que era ella la de ese sueño.
No sé, ni me importa, solo quiero recordar quién fui y creo que tú me ayudaras- dijo desesperado, por alguna razón sintió confiar en ella.
Bulma que estaba parada frente a él después de ese intenso beso sintió un mareo repentino lo que hizo que se apoyara con ambas manos sobre la cama.
¿Te pasa algo?- preguntó Vegeta en tono preocupado.
No es nada, solo que no he comido.
Vegeta toco un botón cerca de su cama y de pronto una enfermera se apareció en la habitación.- ¿Necesita algo joven?
Sírvame la comida, que sea algo nutritivo como carne, verduras un jugo de naranja.- indicó serio.
Usted necesita llevar una dieta joven, no puedo servirle lo que pide.
No es para mí, es para ella, no ha comida nada.- decía mientras miraba a la peliazul.
Usted es la señora Bulma ¿Cierto?- preguntó amablemente la enfermera.
¡Ah! Si.- respondió un poco más pálida. Y es que si él descubría que ella era su novia, o esposa como se había hecho mostrar ante el médico todo se iba a la basura puesto que pensaba que lo forzaría a quererla por esa razón.
Bueno en seguida le traigo lo que pidió el joven Vegeta.- dijo la muchacha dirigiéndose a Bulma para luego retirarse.
¿Eres casada?- preguntó Vegeta con curiosidad.
RinPink Susaiyajin: Hasta aquí el capítulo mis lectores, y como siempre los dejo con ganas de seguir leyendo lo hice más extenso n.n
Hola Vejitakokoro, claro que me acuerdo de tiii, me alegra que hayas vuelto pensé que ya no seguías en fanfiction, espero siempre verte por aquí un saludo.
Valen minene: Un saludito especial para ti que me dejaste ese hermoso comentario llenándome de ánimos para continuar escribiendo.
: Que linda gracias por seguir mi fic.
Guest (invitado): Gracias por comentar me alegra que te cuelgues de la historia n.n
Yushi Cerisier: Gracias por leer y comentar, fue tan emotivo tu review y muy gracioso jeje eres un amor nena.
Sonia safiro: Saludo, siempre te dejo en intriga jeje
Pegajosachiclosa: Al parecer sufres leyendo lo que le sucede a Vegeta jijijij te hago sufrir soy bien mala.
Y gracias a los demás por comentar, es un gusto servirles.
Espero les haya gustado, déjenmelo saber en sus hermoso y precioso REVIEWS Chain n.n
¿Le dirá la verdad la peliazul a Vegeta? ¿Podrá Vegeta recordar a Bulma?
Esto y más en los próximos capítulos.
