Rea despierta en el Inframundo y créanme que eso no la hace feliz: se está llevando el peor susto de toda su vida. Al menos Thanatos está genuinamente mortificado por toda la situación. Mientras Apolo conversa con Pasi, Phan le da un mensaje. Huitzi e Hypnos conversan… todo parece ir bien hasta que llega la voz de alarma.
¡HOLA A TODOS! Para referencias a mi estilo y a ciertos aspectos del fic, lean 'Littera Minima' y sus secuelas. En esta ocasión, sumen 5 años a las edades del canon. O si les resulta más fácil y menos complejo, dense una vuelta por el perfil de Ekléctica, donde encontrarán la línea de tiempo oficial: al principio de cada año aparecen las edades.
Un especial agradecimiento a Seika Lerki, Tsuyu Ryu y Ekléctica (El Concilio del Fic), madrinas y lectoras de prueba de este fic, que además de incentivarme y animarme a escribir, aplacaron mis instintos asesinos y varios personajes vivieron para contarlo.
Una recomendación especial, si quieren ver este universo expandido, lean "Madness of Love", de Lady Seika Lerki y el omake "Lo que Sueño de ti" y las adorables miniserie "Familia" y "Futuro" de Ekléctica. Finalmente, "Luz Amatista", de Tsuyu Ryu, es una joya. Las conversaciones que las inspiraron a ellas, de paso me inspiraron a mí para retomar este hábito mío de escribir fanfictions. ¡VAYAN A LEER! =D
Saint Seiya, la trama y sus personajes pertenecen al genialísimo Masami Kurumada y a quienes han pagado por el derecho respectivo. No estoy ganando dinero con esto, nada más entretengo a mi imaginación y le doy más trabajo a mi Musa. D8 ¡NO TENGO FINES DE LUCRO!
ADVERTENCIA.
Cualquier coincidencia con la realidad, con situaciones reales y semejanzas con personas vivas o muertas, es una mera coincidencia. Se pide criterio y discreción por parte de los lectores. Debido a la naturaleza de algunas escenas gráficas, se pide extra cuidado. No me hago responsable de castigos, lesiones, o penas capitales derivados de la lectura de este capítulo. ¡No intenten nada de esto en casa!
Capítulo 11: La Realidad Pega Fuerte
Inframundo. Enfermería.
25 de julio. 21:35 hora local.
Ah, bueno, no se podía decir que era una enfermería como se supone que debería serlo. Estaba a medio construir y con eso estoy siendo amable. Digamos que si había techo y paredes que más o menos parecía que se iban a convertir en una enfermería también peco de optimismo. Estaban construyendo dicho centro médico en donde estaban las mazmorras del ala este del palacio, pero aunque cada día que pasaba más parecía una consulta médica, apenas había perdido el aspecto de calabozo.
Todavía no sacaban todos los barrotes y todos los días encontraban al menos ocho o nueve huesos humanos esparcidos por todo el sitio. Ya tenían una buena colección y los suficientes como para armar a unas quince personas.
Si encontraban los huesos era mayormente gracias al buen Cerberos. Eso era un tema: otro muy diferente intentar quitárselos. El perro ya había asociado tal cosa a juego y simplemente se negaba a dejar sus nuevos juguetes: hacían falta al menos tres espectros para corretearlo y quitarle el hueso en cuestión
¡Aaaaaw! ¡Ternurita!
Lo primero que sintió cuando comenzó a recuperar la consciencia fue una penetrante migraña y mucha sensibilidad a la luz. Rea se pasó las manos por la cara y se apretó el puente nasal. ¡Qué horror! No recordaba haberse emborrachado con nada. Lo más fuerte que había bebido en las últimas veinticuatro horas había sido un agua mineral con gas. ¿Acaso le habían echado burundanga a su botella? Eso explicaría esas psicodélicas luces que… ¡¿BURUNDANGA?!
Rea se incorporó de golpe, lo cual fue una muy mala idea. Mucha luz, muy rápido, mucho dolor en el pecho… ¡Sentía como si la hubiera atropellado un camión! Se hizo bola en esa camilla en la que estaba y giró sobre su costado, quejándose cada segundo. Quiso estirar los brazos, pero chocó contra una pared. Medio abrió un ojo para ver que tenía ladrillos casi encima, tan inmaculadamente blancos que hasta recién pintados parecían. Gruñendo de lo lindo, se incorporó esta vez más lento, pero más alerta. ¿Dónde rayos estaba? Parecía que la habían dejado en medio de una construcción. ¿En qué pelea de perros se había metido? Se revisó a sí misma… ¡Suspiró de alivio al ver que estaba íntegramente vestida!
"¡Miau!"
El maullido volvió a aterrizarla. Volvió su vista hacia sus pies en donde un gato gris con rayas y raza indefinida, la miraba con mucho interés. Tenía un collar puesto y una plaquita en la que se leía Todd. El animalito volvió a maullar con mucho interés antes de saltarle al regazo y dejarse acariciar brevemente por la doctora, ronroneando en lo que le frotaba su cabeza. Entonces saltó al suelo y se fue.
Rea tuvo la impresión que el gato la aprobaba. Frunció el ceño unos momentos antes de fijarse mejor en la habitación en la que estaba. A todas luces le dio la impresión que era una consulta médica en construcción y lo más importante… la puerta estaba abierta.
"¡¿HOLA?!" Llamó para ver si había alguien cerca a quien poder pedir ayuda.
Dos pares de ojos se asomaron por la puerta antes de desaparecer en el acto. Recelosa, Rea tragó saliva y esperó, agudizando el oído por si percibía algo fuera lo normal. Había alguien tras la puerta y no lejos de allí, quizás a un pasillo de distancia, podía detectar una acalorada discusión.
"Uuuuy. Está despierta."
"¿Quién le avisa al señor Thanatos?"
"Por supuesto que tú. ¡Yo no iré a interrumpir esa pelea!"
"¡¿Y acaso te crees que yo sí?!"
"¡Toma al gato y te escondes detrás de él! Así no te harán nada."
"¿Y porqué no vas tú?"
"Puedo escucharlos por si acaso. ¿No piensan entrar a decirme qué pasa?" Rea se puso de pie, sacudiéndose el malestar de encima. Dos muchachos se asomaron por la puerta y la miraron de hito en hito, pero en vez de responder sus preguntas… se dieron a la fuga. "¡Esperen un momento!"
Rea quiso salir tras los muchachos, incluso llegó al pasillo, pero estos corrían más rápido de lo que esperaba y evidentemente conocían el lugar, cosa que ella no. Se apoyó contra la pared, con los ojos muy abiertos, sin querer perderse detalle. La discusión que antes escuchara se la percibía aún más clara.
"Miau." La llamó Todd quien, con la actitud de no importarle ni medio rábano, volvió a maullar y caminar hacia su derecha, en dirección desde donde se oía la discusión.
"Bueno, supongo que sabes dónde vas."
Todd caminó resuelto en dirección del ruido, seguido de cerca por Rea, mientras sorteaba toda clase de obstáculos. Pronto pudo distinguir la voz de Giannis y la de su hermano entre todas las que discutían. Por momentos volvió a hervirle la sangre: creía recordar que ese desaliñado asistente social había sido lo último que había visto y tenía la intención de cantarle las cuarenta. ¡Iba a Llamar a la Policía! No tenía pruebas que demostrasen su accionar en todas las muertes que ella estaba segura que había provocado, pero sí tenía pruebas de que la había atacado. ¡Malparido! Justo cuando comenzaba a pensar que era un tipejo medio decente…
"¡Argh!"
Rea sintió una puntada en el corazón y se llevó la mano al pecho. Comenzó a recuperar sus recuerdos de manera frenética, lo que hizo que comenzara a hiperventilar un poco. ¿Qué diantres había pasado? Nada de lo que recordaba tenía pies ni cabeza. ¡No había explicación científica al hecho que se había detenido el tiempo! O las luces, o esa energía tan inmensa o… al hecho que Giannis metió su mano dentro de su pecho e intentara detener su corazón. ¡¿Cómo se supone que se explica eso?! Casi podía verse dando su declaración a la policía: si llegaba a explicar que había visto luces, arcos de energía, explosión de sensaciones y que le habían metido el brazo para sujetarle el corazón, no la iban a tomar en serio y se iban a reír en su cara. Más sonaba a porno barato que a la descripción de un ataque. Además Giannis… no era Giannis… no era normal, mientras más pensaba en lo que había pasado, más se convencía que Giannis era la muerte.
Giannis era Thanatos. ¡¿Giannis era la Muerte?!
¡¿Qué demonios?!
Por fin llegó hasta donde se sentía la discusión. Ahí estaba el asistente social y su hermano Niko, vistiendo hábitos parecidos. También reconoció a dos sujetos que estaban en las fotografías que Giannis tenía en su escritorio, uno de sus sobrinos y uno de sus mejores amigos. Con ellos había otro sujeto, de cabello violeta oscuro y que se veía enfurecido. Curiosamente con este último fue con quien más segura se sintió, y creyó reconocerlo de algún lado, aunque no supo determinar de dónde. Parece que lo había visto en el hospital.
Giannis tenía dos sanguinolentos algodones encajados en la nariz, mientras su hermano y sobrino se mantenían prestos a detener cualquier pelea, mientras el de cabello negro intentaba mediar de algún modo. Rea vio por el rabillo del ojo unos azulejos rotos, y sin dejar de gruñir se agachó a recoger un buen montón, los que no dudó de azotar contra el suelo. El ruido llamó la atención del grupo, que le miraron como si tuviera dos cabezas.
¡Epa! No se veían como seres humanos normales. ¿Sería un efecto de la luz?
"¡¿Con Qué Mugre Me Drogaron?!" Rea se acercó al grupo muy decidida. "¡¿Dónde estoy y como llegué aquí?! ¡¿Qué Me Pasó?!"
Automáticamente todos se quedaron viendo a Giannis, quien al menos tuvo la decencia de verse compungido. Debido a los algodones perdió muchos puntos de solemnidad, pero no estaba midiendo eso. Levantó las manos como intentando pacificarla.
"Quizás si te calmas…"
"¡ESTOY CALMADA!"
"Uuuuf, Thanatos, eso no se le dice a una mujer nunca." Se lamentó Hades.
"¡¿Thanatos?!"
"Vamos por partes." Dijo Hypnos de pronto, quien se volvió a Rea. "Mejor se sienta, señorita Laurens, esta explicación…"
"¡Doctora y la Boca Te Queda Donde Mismo!" Rea entrecerró los ojos. "Tienen diez minutos para explicarme qué pasa o comenzaré a gritar."
"Suerte con eso." Dijo Thanatos con un tono gangoso. "Aquí estamos acostumbrados a los gritos."
"Sobre todo en la mazmorra." Añadió Hades. "Cierto, ya no es calabozo, pero la costumbre… ¡Ya sabe!"
Rea miró a Thanatos con tanta intensidad que bien podría haberlo fulminado. Incluso el pobre dios tuvo ganas de encogerse y si no lo hizo, fue por orgullo. Fue cuando el hombre de cabello violeta le salió al paso y le tomó las manos.
"La explicación es larga, pero ten la certeza que estás a salvo. Podemos detenerla cuando quieras."
¿Y éste quien era que se tomaba esas confianzas? Rea le quitó las manos, pero no le sacó los ojos de encima. Bastó que se perdiera un poco en esa mirada para que confiara en el sujeto, tenía la sensación que lo conocía de algún lado. El hombre le apartó algunos flecos de cabello del rostro en una actitud tan paternal que Rea casi se largó a llorar, pero no fue capaz de detenerlo.
"Mi nombres es Kairós. Soy el dios concepto del momento adecuado u oportuno. Hermano menor de Chronos."
Esto sacó una reacción de Rea.
"¡¿Qué te fumaste?! ¡¿Una deidad?! ¡Esos no existen!" Reclamó Rea en un siseo muy segura. La forma en que Kairós la miró no la hizo sentir muy convencida. "¿Qué ocurre?"
"Es quien soy. No puedo mentir." Kairós la soltó y se cruzó de brazos. "No hay forma fácil de decir esto… ¡Pero Thanatos Tiene Toda La Culpa!" Lo acusó, señalándolo con el dedo.
"¡HEY! ¿Qué iba a saber yo que la habías sellado? ¡Hubieras puesto una advertencia!" Se defendió la muerte, con una mortificada expresión en el rostro (valga la redundancia). Thanatos no sabía ni dónde meterse: se sentía horriblemente culpable.
"¡Pues No Tenías Que Andar Reiniciando A Nadie!"
"¿Sello? ¿Reiniciar?"
Kairós y Thanatos se enfrascaron en una nueva discusión. Hades se palmeó la cara y Morpheus rodó los ojos. Hypnos se mesó las sienes: se notaba que el pobre estaba lidiando con demasiado en aquellos momentos y que paciencia no le sobraba. Todd maulló con tristeza y aplastó las orejas contra su cabeza, mientras que Rea se quedó mirando a la única cara conocida que no estaba discutiendo.
"¿Niko?"
"Hypnos." Le dijo el dios con gentileza. "Mi nombre real es Hypnos, hijo de Nix; para servirla. Lamento mucho estos inconvenientes…"
"¿Hypnos, como el dios del sueño?"
"Sí."
"¡¿Qué locura es esta?! ¿Ahora me vas a decir que ese es Hades?" Preguntó Rea señalando con la mano. Al sentirse aludido, el príncipe de la humanidad difunta levantó la cabeza y atinó a sonreír.
"Un gusto señorita."
Rea retrocedió un par de pasos. Estaba pálida y del miedo comenzó a mirar en todas direcciones como esperando encontrar algún lugar por donde escapar. Todd le maulló curioso e Hypnos se le acercó y, tentando a la bestia, le dijo.
"¡Cálmese! Es mucho que procesar."
"¡¿Qué me calme?! ¡¿Cómo Me Dices Que Me Calme Cuando Todos Ustedes Son Unos Chiflados Que Se Creen Dioses?! ¡Esos no existen! ¿Dónde estoy? ¿Quién me trajo aquí?"
Hypnos miró de reojo a Thanatos, que seguía enfrascado en su discusión con Kairós, y se mordió el labio. Mediante cosmonet le pidió a Morpheus que consiguiera un vaso de agua con azúcar, a lo que el dios accedió: llevaba un buen rato tratando de ser lo más imperceptible del mundo. Hades dio un paso adelante, elevando un poco su cosmo de manera tal de contener los nervios que Rea tenía.
"Está en el Inframundo, en mi palacio, la trajeron Thanatos y Kairós: tuvo un pequeño percance y prefirieron no dejarla sola." Hades bufó de mal humor. "Le aseguro que está a salvo."
"¡En el Inframundo! ¿Se están escuchando? ¡Es una locura! Ahora me van a decir que soy una diosa." Rea empuñó con fuerza las manos. Ya no sabía si estaba enojada o asustada. La presencia de Hades la intimidaba y apocaba, pero no se sentía agresivo.
"No es mi lugar para decirle eso. Pero en serio, se debe…"
"¿Qué no es su lugar para decirme qué? ¡¿Qué no soy una diosa?!" Rea se llevó la mano al pecho. Sentía como el corazón se le desbocaba, y una suerte de energía que amenazaba con explotarle. "¡¿En qué manicomio vine a parar?! ¡Nada que Inframundo ni que ocho cuartos! ME LARGO directo a la policía."
"¡Pero sí está en el Inframundo! La policía no va a querer bajar…"
"¡¿CÓMO QUE NO VA A QUERER BAJAR?! ¡No se baja a ningún lado! No estamos en el inframundo, ustedes no son dioses." Rea encendió sin querer su cosmo, que empezó a lanzar destellos de colores. Asustada, comenzó a sacudirse los brazos como quien trata de quitarse barro de encima. "¡¿QUÉ Brujería Es Esta?! Quítenmelo, QUÍTENMELO."
Kairós dio un salto hasta Rea y la sujetó por las mejillas, elevando su propio cosmo y calmándola con él. El pobre estaba destrozado por la culpa y enfurecido con Thanatos por haber provocado todo esto. No le dijo nada a Rea, solo se limitó a acompasar sus nervios. La doctora apretó la mandíbula. ¿Por qué sentía que podía confiar tan ciegamente en este CHIFLADO de pelo violeta? ¿Por qué intuía que allí nadie le haría daño?
"Esto no debió pasar así. NO era mi plan." Le dijo Kairós con suavidad.
"¿Qué está pasando aquí?" Lloriqueó Rea apenas controlando los nervios. Thanatos le puso una mano en el hombro. Se veía muy angustiado. "¿Giannis?"
"Creí que eras una mortal, Rea. Revisé tu archivo cuando me curaste y no encontré una fecha de muerte, lo que me preocupó. Decidí reiniciarte para que el sistema se ordenara, pero… no había problema alguno contigo."
"¡¿Qué…?!"
"Eres mi hija." Interrumpió Kairós. "Hace treinta y cinco años naciste, pero antes que tomaras consciencia de ti misma, te dejé al cuidado de una buena familia mortal. Para que crecieras en las mejores condiciones del mundo." Añadió tragando saliva. "Tenía planeado decirte esto dentro de unos cuarenta años más…"
"¿Qué me estás diciendo?"
"Eres una diosa…"
Rea dio un par de manotazos y se soltó. Si esto era una broma, aparte de ser muy elaborada era de pésimo gusto. ¿O acaso seguía bajo la influencia de las drogas? Tratando de acopiar todo lo que le quedaba de coraje y de mantener los nervios a raya, dio una patada en el suelo.
"¡BASTA! Fue suficiente. ¡Los dioses no existen, ni yo soy una diosa! ¿Qué más sigue ahora? ¿Qué aparezca el can cerbero?"
¡Ni que lo hubiera invocado!
Todd se erizó entero y saltó a la cabeza de Thanatos en busca de refugio cuando Cerberos, en modo perro de tres cabezas y con un hueso en cada hocico, huía feliz de la vida y daba vueltas alrededor de todos mientras Pandora, Valentine y Radamanthys perseguían al animal por toda la mazmorra que ahora era enfermería para recuperar las piezas.
"¡PARA, CHUCHO, NO ES JUEGO!" Bramó Radamanthys.
"¡Suelta Eso, Cerberos! ¡Sabes Donde Estuvo Metido!"
"¡Que No Vea Al Gato! ¡Que No Lo Vea!"
Cuatro vueltas después, y ante el notable estupor de Rea, Cerberos huyó por donde entró seguido de su inesperado séquito. Abriendo y cerrando la boca como pez fuera del agua, Rea intentaba tragar todo lo que acababa de ver. ¡UN PERRO DE TRES CABEZAS! Cuando estaba a punto de largarse a chillar, Morpheus intervino: le apretó algunos puntos especiales en la base del cuello y la dejó inconsciente, atajándola con suavidad.
"¡Rea!" Kairós reaccionó rápido y le arrebató a su hija a Morpheus. "¡Cuánto lamento todo esto, hijita!" El dios miró a los restantes. "Me la llevo a su casa y POBRE del que pille molestándola." Ladró antes de desaparecer entre efectos especiales.
Todos los presentes enarcaron las cejas y acto seguido todas las miradas se fijaron en Thanatos.
"Sabía que el día que te involucraras con una mujer, ibas a meter las patas a lo grande, Thanatos, pero esto supera mis expectativas." Le dijo Hades. "¡Espérate que le cuente el chisme a mi Persefoncita!"
"¿Huh?"
"¿Le puedo contar a mis hermanos que tenemos tía nueva?" Bromeó Morpheus. Hypnos le dio un codazo.
"Todavía no hijo, espera a dar la buena noticia una vez que tu hermana se recupere." Hypnos entrecerró los ojos. "¡Pobre de ti si le cuentas a tu madre! Yo seré quien se lo diga."
"¡¿Pero qué…?!" Enrojecido como un pimiento, Thanatos agitó los brazos en amenazadores gestos. "¡Ustedes son de lo peor! Uno que necesita apoyo y esto es lo que consigue." Exclamó antes de tomar a su gato, acunarlo en sus brazos, y desaparecer.
Hades se puso las manos en las caderas y suspiró.
"Ya. Ahora que no hay gritos, ¿alguien me puede explicar exactamente qué pasó?" Pidió mirando a Hypnos, quien suspiró derrotado.
"Supongo que yo." Comenzó Hypnos derrotado. "Verá. Lo que ocurrió fue…"
Giudecca. Habitaciones de Phantasos.
Día siguiente. 26 de julio, 5:32 hora local.
Huitzilopochtli. Otra vez llamaba a ese sujeto entre sueños inquietos. Apolo giró la cabeza hacia donde yacía Phantasos, a quien Pasitea trataba de refrescar y secar al mismo tiempo. La pobrecita pasó las últimas horas al borde mismo de caer en una encefalitis, hasta que finalmente había ocurrido. La pobre diosa sufría de lo lindo y eso le perturbaba el corazón: nunca le había gustado ver gente sufriendo, a menos que fueran sus enemigos (con esos no tenía piedad). Si hubiera sido una mortal, hacía mucho rato que la habría curado, pero sus habilidades curativas, si bien eran efectivas, apenas funcionaban a tres cuartos de capacidad. ¡Esa fracción había evitado que Phantasos se desbocara en fiebre! Y lo que estaba controlando que los efectos de la encefalitis no se salieran de control.
"… Huitzi…"
"Calma hijita…" Pasitea, mientras se aseguraba que las mantas no la agobiasen mucho. La Gracia miró al techo, como asegurándose que la temperatura ambiente fuera la adecuada. Fue cuando notó a Pillín sobre una de las mesitas de noche: el colibrí estaba acurrucado entre unos pañuelos y se veía miserable.
"Creo que eres estupenda como enfermera Pasi." Comentó Apolo de pronto. "Como buena madre que eres."
"¿Estás seguro que Phantasos no se va a morir?" La Gracia lo miró con los ojos llenos de lágrimas. Apolo negó con la cabeza.
"No. Solo la Sofocación es capaz de matarnos. Quédate en paz: Hypnos y tú me han hecho la misma pregunta unas cuarenta veces solo hoy."
"Comprenderás que eso nos aterra a los dos. La mente sabe y conoce las pruebas, pero el corazón se niega a escuchar."
"También he perdido hijos, Pasitea, tengo una idea por lo que estás pasando."
Apolo le dio unas palmaditas en el hombro a Pasitea, quien por momentos se sintió bastante mal por haber traído ese tema a colación. El dios se inclinó sobre Phantasos y le puso una mano sobre la frente, elevando un poco su cosmo.
"Panacea me acaba de mandar un mensaje. Viene con las medicinas que le pedí, dice que las formuló mejor." Le dijo Apolo con todos los sentidos concentrados en Phantasos. "Está bien cuidada. Yo apenas estoy haciendo algo: tu familia es quien hace todo."
"Apolo… también tú. Cuando quieres, eres un médico muy profesional." Pasitea volvió a acicalar a su hija. "Sin ti no habríamos podido cuidar bien de Phantasos, a las tres horas se habría fundido de fiebre." La diosa se mordió el labio. "¡Mira como tiene la piel mi pobrecita!"
"Eso se le va a pasar."
"… Apolo."
La voz de Phantasos los puso en alerta a los dos casi en seguida. La menor de los sueños tenía la vista fija, pero no enfocaba, miraba a Apolo casi con temor. Levantó el brazo y le tomó la mano que el dios aún tenía sobre su frente.
"Discúlpame." Le dijo con voz cansada. "No fui clara contigo…"
"¿Phantasos?"
"… yo no me di cuenta en seguida." Le dijo de nuevo, como si no la hubiera escuchado. "Me sorprendí… con sentimientos para otro. ¡Perdóname!"
"¿Hija?"
"… no me odies…"
Pasitea y Apolo intercambiaron miradas, aunque la Gracia supo al ver los ojos del dios que había algo de dolorosa resignación. Phantasos no daba muchas explicaciones, pero estaba dejando muy claro su mensaje. O al menos tenía sentido para Apolo.
"… fue mi culpa…"
Apolo suspiró profundo, bajando los hombros, pero curiosamente no se sentía tan despechado como creyó que se sentiría. Se mordió el labio: Phantasos acababa de friendzonearlo oficialmente y él se lo estaba tomando con más dignidad que nunca. Pero le dolía: algo en su corazón ardía un montón. ¿Quizás era la noción de que de algún modo sabía que no tenía oportunidad con Phantasos?
"Quédate tranquila, Phantasos. Te comprendo y no pasa nada. Somos amigos, ¿verdad?"
Phantasos asintió y giró sobre su costado, abrazando una almohada y haciéndose bola sobre ella. Pasitea se apresuró en velar porque estuviera cómoda, sin dejar de observar a Apolo. ¡Por todo el Olimpo! Le parecía que era un muchacho frágil y desvalido por momentos, lo que la puso en modo maternal. La gracia se aseguró que su hija estuviera bien y se acercó al médico, tomándole las manos.
"No estás bien. ¿Quieres salir a hablar de esto? ¿Quieres que llame a Leto o a Artemisa?"
Sorprendido, Apolo casi dejó escapar un puchero que reprimió en el último momento. Negó con la cabeza, enternecido por el gesto de la gracia.
"No, a Misi no… estamos peleados y no llegamos a un acuerdo… pero… creo que yo puedo llamar a mi mamá."
Pasitea asintió con tensión, sin querer ahondar en el motivo de la pelea entre los mellizos: sabía a qué se debía y en ese tema estaba de lado de la Agrotera. Al mismo tiempo sentía compasión por Apolo: podrá ser el modelo de hombre por excelencia, pero su madurez dejaba mucho que desear. Era como un muchacho confundido que no sabía lidiar con el dolor, y no saber manejar eso era lo que le estaba impidiendo hacer las paces con su melliza. Eso iba a tener consecuencias.
"Llamaré a alguno de mis hijos para que venga a ver…"
"¿Mamá?" Llamó Phantasos débilmente. "¿… y mi papá?"
La sorpresa no se hizo de rogar. Pasitea miró a Apolo en busca de respuestas, quien apenas hizo un gesto con los labios.
"Puede que no tenga conciencia de lo que está diciendo, pero en este estado nadie es capaz de mentir." Le dijo Apolo. Brevemente Pasitea se tapó la boca con una mano y sonrió. Se agachó junto a su hija y le despejó la cara.
"Llamaré a tu papá enseguida."
"… te quiero mamá."
"Yo también, hijita."
Pasitea besó la frente de su hija menor y se levantó casi entusiasmada. Tomó a Apolo del brazo y a zancadas comenzó a sacarlo de allí. Una vez fuera de la habitación, estando en el corredor, la diosa lo soltó y lo dejó allí, mientras llamaba a Hypnos por la cosmonet.
"De ti no me olvidó. Ve al vestíbulo, ahí hay mejor señal de teléfono para que puedas llamar a tu mamá con calma. Yo vuelvo con Phantasos, no quiero dejarla sola antes que llegue su papá." La gracia le dio algunos empujones. "Vamos, o vas a echar raíces."
"Ya voy, ya voy… Eso sí, vigilen la fiebre, si sube, aunque sea una décima…"
"Ya vete."
Y acto seguido, Pasitea volvió a entrar en la habitación y cerró las puertas de un portazo.
Apolo dejó escapar un suspiro, pero se encogió de hombros. Bueno, una llamada no lo iba a lastimar y en serio necesitaba hablar con su mamá. Comenzó a alejarse por el pasillo al tiempo que buscaba su celular. Cuando lo encontró, leyó un par de mensajes y respondió otros tantos. Apenas había llegado a la escalera que llevaba al vestíbulo, cuando algo lo detuvo de golpe.
"¡AUXILIO!" Resonó la voz de Pasitea por todo el corredor.
Apenas se dio cuenta cuando apagó el celular y se lo echó al bolsillo, mientras regresaba a zancadas al cuarto de Phantasos.
Giudecca. Sala de estar de los Sueños.
26 de julio. 5:30 horas.
Las dos sirvientas se afanaban en poner algo de orden a la sala de estar que ocupaba la familia onírica. Mientras se ocupaban de sus quehaceres, ojeaban a Hypnos con cautela, muy pendientes de sus movimientos. A ninguna le hacía gracia hacer enojar al dios del sueño… o a Huitzilopochtli.
No era normal ver a Hypnos con ojeras, pero pasaba cada tanto. Generalmente perdía el sueño cuando estaban en guerras santas, lo que por cierto lo dejaba con un encantador humor de los mil avernos. Era conocida la premisa de no impedir que el dios del sueño se saltase sus siestas o descansos, a menos que se quisiera saber cuán sádico e infame podía llegar a ser. Hypnos, desde que descubriera a Phantasos en el suelo, apenas había pegado ojo, por lo que en esos momentos estaba coqueteando con el lado más oscuro de su personalidad. Aun con eso, no perdía la frialdad de su pensamiento y observaba a la deidad que lo acompañaba con ojo crítico.
Huitzilopochtli estaba junto al ventanal de brazos cruzados y la mirada fija en el horizonte. Se veía estoico y muy grave, pero se intuía que estaba preocupado y bastante alarmado. Cada cinco minutos revisaba la cosmonet, como quien revisa sus mensajes. Entrecerró los ojos y se acercó, asumiendo una pose muy parecida cuando se detuvo a observar el paisaje.
"Phantasos te favorece." Hypnos se encogió de hombros. No pasó desapercibido el hecho que Huitzi erizó la espalda. "Estuve toda su vida ausente."
"Tan ausente no creo. Phantasos siempre dice de lo mucho que intentó llamar su atención." Se apuró en decir Huitzi. Claro, al ver la expresión de sorpresa de Hypnos se rascó el cuello. "Bueno… así como decir, como quien dice algo, no. No es que lo diga, es solo… no sé: hay algo en su actitud… ¡No habla de usted a sus espaldas!"
"¿No? Bueno… eso es un avance. ¿Qué dice de mí?"
"No mucho. Contiene su rabia y se la traga. Le pregunté y me dijo que era para no romper el encanto." Huitzi bajó la cabeza con respeto. "No quiere que el avance que ustedes dos han tenido se esfume."
Hypnos asintió con calma. Algo intuía al respecto, pero escucharlo lo hizo sentir bastante enternecido. Suspiró profundo.
"¡Perdí tantos hijos! Si bien bloqueé a Phantasos… no podría perderla cuando por fin comienzo a conectar con ella." La angustia se reflejó en los ojos del dios. "No soporto verla sufrir, me hace mal." Confesó con tétrica sinceridad. Entonces giró la cabeza para mirarlo. "Verla llorando ciertamente me reventó las… ahem, el hígado, por decirlo de manera elegante." Le dijo con el ceño muy fruncido.
Algo en la mirada de su potencial suegro anuló su espíritu combativo. Huitzi tragó saliva y ni chistó ante la evidente amenaza. Hypnos se llevó las manos a la espalda y bufó sonoramente, antes de relajarse un poco.
"Verá… yo…"
"Solo repara el jardín y pídele disculpas. Evidentemente lo de la pelea del otro día y el chasco que le siguió fue un enorme malentendido. Uno que hizo llorar a la única hija que tengo, pero que se puede arreglar."
"¿Huh?"
"No soy quien para decir u opinar nada en las decisiones de mi hija. ¡Se inclina por ti! Tiene a Apolo metido en lo profundo de la friendzone, no lo dudes… Pero le debes una disculpa."
"Yo sé… err… verá… no puedo explicar qué me pasó el otro día de la pelea y…"
"A mí no me tienes que explicar nada. La pelea fue porque ustedes estaban midiendo fuerzas. ¡A Phantasos las disculpas! No a mí."
"Pero… pero…" Huitzi dejó escapar un fuerte suspiro. "¿Cree que si arreglo el jardín…?"
"Eso hará muy feliz a Perséfone."
"¿… Cree que Phantasos escuche mis disculpas?" Preguntó con timidez. Hypnos le dio un zape.
"¿Qué no escuchaste cuando dije que te favorece?"
Huitzi no respondió. Se encendió como un pimiento eso sí, mientras atinaba a sobarse el área afectada. Hypnos parecía impasible, grave, pero de alguna manera no se le veía inabordable. Huitzi carraspeó.
"… estoy esperando que Phantasos despierte un poco más, pero sí planeaba darle mis excusas."
"Bien. Solo hazlo y…"
Hypnos prestó atención. Un mensaje urgente por la cosmonet lo puso en alerta. Si bien palideció, sonrió sobrecogido ante lo que escuchaba. Pasitea le estaba diciendo que Phantasos quería ver a su papá. Segunda vez que lo llamaba así en menos de una semana. Rápidamente giró sobre sus talones para casi correr hacia su hija, cuando Huitzi lo detuvo.
"¿Qué le pasó a mi Sueñito?" Preguntó aprensivo.
"¿Tan posesivo, dios de la guerra?"
"¡Usted me entiende! Su hija tiene mi corazón con las dos manos, ¡No la llamo así por posesivo, sino por cariño! Si algo le pasa, me arrancaré mi propio corazón del pecho y me arrojaré sobre estacas de ácido…"
"¡AUXILIO!" Resonó la voz de Pasitea por todo el corredor.
Ninguno de los dos lo pensó mucho. Ni bien resonó el grito de la gracia, tanto Hypnos como Huitzi echaron a correr en esa dirección. Las sirvientas se quedaron a medio pasmar en sus lugares, pero no pasó mucho rato antes que suspiraran enternecidas.
"¿Escuchaste eso?" Preguntó una. "¡Dijo que se arrancaría el corazón él mismo si le pasaba algo!"
"¡Y que se arrojaría a estacas de ácido!" Exclamó la otra sorprendida. Entonces ambas suspiraron enternecidas.
"¡Qué Romántico! ¡Ternurita!" Exclamaron llenas de emoción, al tiempo que dejaban caer los brazos y miraban al techo con ojos soñadores.
Segundos más tarde, reanudaron sus quehaceres.
Continuará.
Por
Misao–CG
Próximo Capítulo: Toma de Conocimiento
… Kairós volvió a estirar la mano y le tocó la frente, inflamando su cosmo al mismo tiempo. Rea tuvo la extraña oportunidad de observar la escena, de cómo Kairós había conversado con Chronos, y del momento en que esa bola de energía, ¡ella misma!, entraba al vientre de su madre. Quizás porque su cosmo se encontraba libre que pudo entender las motivaciones de Kairós…
Nota Mental: Phan está delicada. Quizás haya que tomar medidas extremas. Y otra que está enfurecida es la buena Rea: la pobre acaba de pasar por la experiencia más extraña de su vida y eso seguramente dejará secuelas. Al menos Thanatos tuvo la decencia de lucir culpable, pero eso no quita que le tenga que pedir disculpas. A ver cómo se las ingenia. Por favor, si detectan algún error tipográfico, de ortografía y redacción, me avisan para que lo pueda reparar. ¡GRACIAS POR LEER!
¡Hola Marianne! El fic de Radamanthys viene después del de Apolo, aunque todavía no decido nada sobre el de Pandora. Creo que volveré un rato al Santuario, que los tengo bastante abandonados. Respondiendo a tu pregunta, no… Phan no empeoró por la sofocación, sino por una complicación real del sarampión, y bastante peligrosa: encefalitis. Esperemos que Apolo sea capaz de controlarla. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO! =D
Bueno Nice, Hypnos y Pasitea no andan con mucha hambre, pero los hermanos de Phan dicen que aceptan todo lo que les mandes. Sobre Thanatos, el pobre está salado, pero al menos intentará hacer todo lo posible por pedir perdón, que no le queda de otra. Al menos la chica que le gusta es inmortal igual que él y eso puede que le guste un poco (y por cierto, sí anda con los bistecs en la cara). Sobre mi pie, ya está mejor: el ibuprofeno hizo milagros. Fui al Parque Aguas de Ramón, queda en La Reina y es bastante seguro. Al menos yo no tengo quejas. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO! =D
Phan ha tenido mucha fiebre y mucho rato, Lina, por eso anduvo empeorando, y como su salud no es de las mejores, pues ya ves. Al menos Apolo la está cuidando y si bien se le está complicando un montón sanarla, si no estuviera presente a la pobre le iría mucho peor. Sobre Thanatos… ese puñetazo se lo merecía con todas las ganas, aunque en defensa de la pobre muerte, sus intenciones eran buenas. Y hablando de Apolo… sí, tendrá todo un fic para él solito y espero que no me lo sacudan mucho. Ya tendrá la oportunidad de lucirse. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO! =D
Huitzi es un encanto cuando quiere, Dasha, Insisto con eso. Al menos adora a Phan, así que se le perdona todo. Sobre Thanatos y su metida de pata, bueno, sus intenciones no eran oscuras, tenía buenos motivos para querer reiniciar a la doctora. Si hubiera sabido que era inmortal, ni siquiera se hubiera extrañado, pero ya ves. Al menos llegó Kairós a zanjar el asunto… sobre lo demás… Rea tiene mucho que procesar en el intertanto. ¡MUCHAS GRACIAS POR LEER Y CUÍDATE MUCHO! =D
BRÚJULA CULTURAL
Traída a ustedes gracias a Wikipedia o alguna otra página, según corresponda.
Burundanga: También conocida como escopolamina, es un alcaloide que actúa sobre las zonas del cerebro que se relacionan con la memoria y la cognición. Produce amnesia. Tiene asociados efectos físicos, como sequedad de las mucosas, dilatación de la pupilas, visión borrosa, debilidad del pulso, síndrome vertiginosos, entre otros. Esta droga maldita es famosa por anular la voluntad y se utiliza para obligar a la víctima a hacer algo: o te violan o te roban hasta la forma de caminar bajo sus efectos, sin que uno sea capaz de resistirse. Fue aislada por vez primera por el científico alemán Albert Ladenburg en 1880.
Ekléctica llamó mi atención al respecto que hay muchos mitos que rodean a esta droga. Circula en redes sociales la noción de que hace efectos inmediatos ni bien la aspiras y o cuando te la echan encima (típico caso de una persona que se acercó a la víctima, le habló, la tocó en manos o en el rostro, intentó persuadir para mirar un bolso o hacer algo y tras unos minutos comenzó a sentirse mal), pero esto no sería del todo cierto. Las cantidades de droga que pasan a través de la piel son mínimas en comparación a lo que se necesita para producir los efectos que se describen las advertencias. Que una droga por contacto comience tan rápidamente en el sistema nervioso, se metabolice y luego produzca sus efectos es muy poco probable. El efecto que se describe en las redes sociales corresponde probablemente a que se la ingirió vía oral, o en dosis más fuertes. Por ejemplo, en alguna bebida.
Cuídense. Presten atención y sean desconfiados. NUNCA dejen de vigilar lo que beben cuando están de parranda. Suena latoso, cierto, pero ahí radica la diferencia entre ser o no una víctima. Va para hombres y mujeres: NUNCA descuiden sus bebidas. NI UN SEGUNDO.
Agrotera: Es simplemente uno de los epítetos que se le daban a Artemisa.
